Capítulo 10
Kagome levanto al cachorro con cuidado y lo comenzó a arrullar, pero no se calmaba, harta, cansada, y herida del corazón porque Sesshomaru no la defendió, ella hizo lo único que se le ocurrió en ese momento, se fue…
Solo se vio una fuerte luz y Kagome desapareció con el cachorro, su bestia se desesperó…
-Compañeroooooo…
El trato de pensar lógico, sabía que no estaba muerta, su corazón se lo decía.
He Irazue se lo confirmo cuando busco con la piedra del inframundo, ella no podía encontrarla pues tenía una barrera muy poderosa, solo veía la luz de las almas de ella y el cachorro.
Su bestia se puso en estado letárgico y casi no le hablo las horas que siguieron, solo repetía la palabra compañero, él sabía que si la hubiera marcado todo sería diferente, podría estar con ella sin problemas, pero no lo hizo por orgullo, y por evitar que su madre peleara con él.
Peor aún su madre dijo que luego encontrarían al cachorro cuando la humana muriera, o antes que no iba a esconderse para siempre, además le dijo que en lo que los exploradores buscaban al cachorro él tenía que buscar pareja y darle más nietos, el ya no sabía que decir o hacer, no quería a nadie más, pero su madre era la dueña del oeste, y hasta que él no se emparejara no iba a poder gobernar sin el yugo de ella…
Pasaron días, meses, y él no podía buscarla pues su madre siempre le decía que había trabajo, y cuando salía no podía ir muy lejos pues siempre era convocado de vuelta al oeste.
Y luego estaba lo de tener pareja, su madre invita a vivir indefinidamente a una demoniza de la corte, para que fuera su pareja, la demoniza se llamaba Dai (Significa "grande" y describe a una mujer poderosa y ambiciosa). varias veces él la saco de su habitación, y no sabía que hacer pronto iba a entrar en celo y por eso quería a Kagome, su bestia estaba dolida y solo quería olfatear al cachorro y su compañero…
Estaba agotado física y mentalmente…
Irazue instruía a Dai para que Sesshomaru la tomara, pero su hijo era muy cerrado y gruñón, ella pensaba que Dai era todo lo que se podía pedir como madre para sus nietos.
Dai por su parte solo esperaba el momento para ser compañera de Sesshomaru, escuchaba los consejos de Irazue, pero nada funcionaba, odiaba a la demoniza, pero tenía que guardar las apariencias, ella quería vivir como reina y los cachorros no estaban en sus planes, ella decía que si a Irazue, pero solo pensar en estar ocupada por años con un cachorro se le hacía irritante, pero ya lo dejaría con la nodriza y sirvienta personal…
Quería gobernar el oeste para tener un harem como el de Irazue, su pareja no le negaría nada, ella reía mentalmente imaginando todo lo que conseguiría al emparejarse con Sesshomaru, y también pensó en alguna manera de matar a Irazue, no quería a una suegra metiche, que quisiera controlar su vida.
