Hola.

Les dejo por aquí el siguiente capítulo. Espero lo disfruten mucho, no duden en dejarme sus comentarios y sis recomendaciones. Gracias por leerme a pesar de todo.

Saludos

Guest: Es trampa, quedamos que ibas a identificarte como Anónimo15, son demasiados 'Guest' además de que ahora creo que unos 'Guest' me contestan al 'Guest' equivocado. Creo que se lee algo confuso, espero hayas entendido. En igualdad de circunstancias soy bastante brillante, sabría quién eres :). Estoy de acuerdo, no es justificación (a decir verdad yo las odio), pero tampoco es obligación de Regina entablar un relación o darle a Emma todo lo que espera solo porque hubo besos e insinuaciones, yo podría decirte que también hubo advertencias ¿Por qué no tomó ésas?, ésa es mi forma de pensar, no todo es blanco o negro, hay matices, muchos, todos. Lo de Daniel es muy diferente a lo de Zelena, no sabemos qué pasó con ella, de hecho solo tenemos el punto de vista de Regina, su lado de la historia, habría que esperar a ver qué tiene que decir su hermana al respecto. Hablar libera, ahí estamos de acuerdo. Y según yo duré muy poco. Muchas gracias por los comentarios y por leer. Saludos.

Farren n m : Concuerdo contigo en todo. Cuando uno tiene tantas cosas guardadas, cuando solo tienes una parte de la historia dejamos de ser objetivos y el dolor nos nubla. Kat será de mucha ayuda. Gracias por comentar y por leer. Espero no haber tardado tanto y disfrutes el capítulo. Saludos.

Kiandre: Siempre es un agrado leer tu comentario. Muy fuerte lo que vivió, sí, muy fuerte. Para serte honesta creo que pocas cosas en esta vida como perder un hijo (no me ha tocado pero he estado cerca de personas que sí), creo que más que el engaño lo que pesa y duele es lo que se llevó como consecuencia. No puede superar lo de su hijo, creo que nunca lo hará, creo que en cierta forma se culpa de no haberle podido cuidar, tampoco creo que no quiera volver a ser amada, es que no quiere sentirse vulnerable, quien creyó el hombre de su vida terminó engañándola. Kat le hará ver las cosas de forma diferente. Creo que Regina lleva una herida abierta a todos lados, no sabe cómo conseguir que cierre, no deja a nadie acercarse para ayudarle a hacerlo. Cuando la herida se convierta en cicatriz, las cosas serán diferentes. No tardé nadita, ja. Muchas gracias por leer y comentar. Besos y saludos.

Julianny: Nunca se olvidan, eso es verdad. Creo que las mujeres también pueden ser muy infieles, pero los hombres si que les cuesta 'aguantarse' ja. Sabemos solo un lado de la historia, no estamos seguras de lo que Zelena hizo, no al 100%, son meras suposiciones. Yo también creo que la intención de su hermana nunca fue lastimarla, pero no tener la intención no quita el dolor, ni mucho menos quita las consecuencias. Zelena empieza a sentirse desesperada, sí. Gracias a ti por leerme y comentar. Saludos.

LyzzEQ: Creo que empiezan a entender a Regina, esa morena se merece que no la juzguen tan a la ligera. Perder un hijo debe ser de lo más difícil que puedas pasar en la vida. Para mí no es solo algo obvio sino algo muy respetable. El sueño de Emma estuvo bastante bonito, ojalá se haga realidad en un futuro. Gracias por leer y comentar. Saludos.

sjl82: A mi muy personal punto de vista, creo que Regina tiene todo el derecho de reconstruir lo que esa traición destruyo como mejor le plazca, no porque a una persona le funcione de cierta forma quiere decir que todas deban ser igual. Hay situaciones en la vida tan pero tan complicadas que es un triunfo salir al paso, incluso si llegas un poco raspado. Yo creo que para sanar una herida más que olvidar (eso es imposible, tendrían que, literal, borrarte la memoria) uno debe ser capaz de recordar sin que el dolor te paralice, ser capaz de vivir son el dolor, con la ausencia, con la perdida. Tiene que perdonar eso sí. Gracias por leer y comentar. Saludos.

Kiran: Jaja yo también estuve investigando una enfermedad que fuera complicado pero posible, por si en determinado momento necesita hacer uso de ello. A mí también me gustaría que el sueño se hiciera realidad. Creo que lo más triste es justo eso, lo que estuvo dispuesta a dejar, por conseguir una estabilidad emocional, eso también es de valientes, eso creo yo. Será feliz, tú tenme paciencia, ya solo serán dos capítulos más de reacomodo, y volvemos a la miel. Espero lo estés disfrutando, gracias por leer y comentar. Saludos. Pd. Creo que no tardé mucho. Espero.

Ruth maria: Regina ha sufrido demasiado y seguramente se dará una nueva oportunidad. Lo de perdonar no estoy tan segura, es difícil, las consecuencia fueron complicadas. Pero a decir verdad aún no sabemos qué pasó realmente, tenemos un lado de la historia. Hay que tener cuidado con lo que uno hace, las consecuencias pueden ser irremediables, sobre todo cuando dañan a alguien más. Dame este capítulo y quizá uno más y vendrá pura miel. Muchas gracias, espero no haber tardado tanto. Gracias por leer y comentar. Saludos.

mills1: Todos son responsables del accidente. Antes no me le dabas respiro a Regina, dale el beneficio de la duda a Zelena, vamos a ver qué tiene que decir ella al respecto. Más que comenzar de cero creo que con Emma puede avanzar, lleva años estancada en una situación, con ella puede vivir. Guardar las cosas te priva de poder verlas con claridad, así que estoy segura que lo que tenga que decir Kat al respecto será determinante. Muchas gracias, qué bien se siente leer que la disfrutes. Tendrás que esperar para ver si aparece. Y según yo tardé poquito. Muchas gracias por tus palabras, las valoro mucho y no saben lo bien que se siente. Gracias por leerme y comentarme. Saludos.

kykyo-chan: Ya está por aquí. Espero lo disfrutes. Saludos.

Guest: Hola. Me imagino o la verdad es que no. Pero me da gusto que esta historia te sirva de algo. Es una situación complicada, sí, creo que ese tipo de situaciones te cambian y aunque no justifico todas sus acciones, creo firmemente que cada uno tiene derecho a pegar lo que está roto como mejor pueda. No sé si se hará realidad pero fue bastante bonito, sí. Lamento haber tardado, pero espero disfrutes el siguiente. Gracias por leerme y comentarme, de verdad lo valoro mucho. Pd. ¿No ibas a identificarte con Anonimo15? Just saying :).

Lizzie gza: Hola. Me da gusto sorprenderte. Regina tiene muchas razones para tomar las decisiones que toma, al menos a mi parecer. El sueño fue muy bonito, luz en medio de la obscuridad. Ya vi que eres terca, no tienes ni que decírmelo ja. A ti te funciona ser así, estás en tu derecho y de verdad me da gusto, ser optimista debe ser ese aire que se busca cuando uno está bajo el agua. Estamos condicionados, eso es cierto. No es que nadie sea como tú, pero eres una especie rara :), ciertamente el mundo sería diferente si todos fuéramos así pero eso te hace especial a ti, así que a mí me funciona. No cambies. Esa es una frase sumamente bonita. Qué gusto que lo hayas disfrutado. Vas a quedar juntas, tú tranquila :). Esa un situación complicada y justo eso es lo que quería lograr, muchas veces juzgamos las actitudes de los demás sn tener idea de por qué hacen las cosas, solemos pensar que hay una verdad absoluta y todo lo que se aleje de ahí está equivocado, error ahí. Es justo eso, qué gusto que lo haya transmitido así, a mí parecer, el mundo sería diferente si intentaremos ponernos del otro lado antes de actuar u opinar de la vida ajena. Estar ahí me parece un buen plan. Regina y Kat tienen algo muy especial, es un gusto tenerlas de vuelta. Kat es una persona diferente, especia rara, como tú. Gracias por leer y comentar. Espero disfrutes. Saludos.

15marday: Hola. Tiempo suficiente para buscar un cambio en su vida. Los recuerdos nunca se irán, de ningún tipo y en ninguna situación, créeme, podemos seguir pero jamás olvidar. Fuiste la única que dudo de que Zelena haya hablado, ya veremos. Lo de su madre va para capítulos finales. Pero también lo van a disfrutar. Espero te guste el siguiente. Gracias por comentar y leerme. Saludos.

dcromeror : Qué gusto que lo hayas disfrutado. Ingrid no es mala, solo está enamorada. Los celos regularmente son extremos y como extremos no dejan nada bueno. Kat es una bonita, todos queremos a alguien así en nuestra vida. Regina no demuestra mucho pero si que escucha. Qué bueno que te pudo la curiosidad, están juntas, no te preocupes. Gracias por los comentarios y leerme. Espero disfrutes el siguiente. Saludos.

Guest: Hola. Conseguiste que me leyera todo el capítulo (adicional a las mil veces que lo hice antes de publicarlo ja) y no encontré en ningún lado un lugar donde dijera que no estarían juntas. En cada comentario e incluso en la historia han estado cerca, así que no entiendo bien de dónde sacaste esa idea. Ya quisiera yo escribir para una serie ja, ¿tarugadas? ahora si me hiciste reír. No sé si se hará realidad el sueño pero estoy segura que estarán juntas y felices mientras dure. Repito, no veo dónde dude de dejarlas juntas. Lamento hacerte enojar, igual te confundiste por la historia, en este preciso capítulo no estarán juntas pero al final lo harán. Puedes estar tranquila. Gracias por leer y por comentar. Espero te guste el siguiente. Pd. Sí lo estarán.

RMills: Hola. Estoy de acuerdo en la primera parte, creo que se debe buscar a alguien con quien se tengan muchas similitudes, sobre todo en lo fundamental y buscar mediar en esas cosas que no se empata. Lo sé, llevo pensando mucho en el momento exacto en que se volverá una relación, este capítulo me ha costado lo que ninguno, tenía el punto A y el punto C, pero B me ha costado lo indecible. No me gusta romper corazones, lo prometo. Esos abrazos son muy necesarios, fortuna es encontrar a la personas que sepa cuándo los necesitas. Kat anda por el mundo arreglando corazones, ya quisiéramos todos a alguien como ella, es una bonita. Regina es mi favorita también, una personalidad que atrapa, un rompecabezas, es un personaje complejo. El tiempo acostumbra, olvidar no es posible, ninguna situación, pero se puede recordar sin que el dolor te condicione, creo, espero, ja. Eso es cierto, momentos obscuros los tenemos todos, pero el chiste está en conseguir que no interfieran en decisiones que afecten tu vida. Valorar lo que tenemos es difícil, pero una vez que se está en ese nivel, cuando llega la felicidad, se puede llegar a disfrutar, como esa estrella fugaz que nunca creíste poder observar pero que sin embargo te deja esa sensación de ser afortunado de verdad. Estarás ahí, una vez me dijeron que habiendo conocido la obscuridad se aprende a valorar la luz, todos los días son nuevas oportunidades, que no se nos olvide lo afortunados que somos de tener lo que tengamos (mucho o poco). Gracias a ti por contarme, me da mucho gusto que esto sirva más que para recreación, no me cuesta nada. Gracias a ti por leerme y comentarme, espero no haber tardado tanto. Saludos.

Guest: Estoy mejor, gracias. Lucky you, yo tampoco enfermaba mucho pero he tenido una racha muy mala; qué más da, todo pasa. Los remolinos los hace mi cabeza y las mil vueltas que le da a todas las cosas, me da gusto que me percibas así, aunque déjame decirte que a veces creo que no me doy a entender bien. ¿Recuerdas en qué capítulo pasó? ¡Buena memoria la tuya! Tienes una forma muy especial de escribir, como quien va en una corriente y le vas llevando a tu antojo, no sabe cómo pero está seguro de que ése es el camino que necesita; estoy de acuerdo, las primeras impresiones, los primeros encuentros, siempre son especiales por las sensaciones que provocan, 'sucumbir ante la realidad', eso sonó muy fuerte, implica mucho, pero es verdad; yo también las extraño, quizá puedan volver al final, lo intentaré. Esa es la impresión que me da a veces, no sé bien como explicarlo, como si te costara, no es falta de ganas (no fue la palabra correcta), es solo una sensación, otra vez no sé si me expliqué. Me guío mucho por mis sensaciones es solo eso. Es bueno saber que no soy la única que se toma su tiempo para hacerlo. Últimamente sí, los capítulos me están costando; antes lo hacía más seguido y ahora son más largos y más profundos, no lo sé. ¿De verdad escribirías frases cortas? Yo seguro escribía largo, that's me. No es posible, todos tenemos días complicados, todos. No tienen que ser uno tras otro pero de vez en cuando los hay. No fue tan malo, quizá eso es lo que me hace falta :). Lo odio. Lo odio. Lo odio. Me frustra y lo odio (nótese mi falta de paciencia). No, no interpreto, cada cosa tiene su nombre, luz jamás será lo mismo que sombra, no importa la forma en que lo interpretes. Cuando escribes como luz se nota, lo juro. Ya busqué y hablas de que 'no cuadra en la ecuación' y no dices más… ¿Tu elección? tengo el presentimiento de que no me lo vas a compartir; ya decía yo que estabas cediendo más que de costumbre. Mira que he intentado aprender, soy una negada; ¿Pizza? ¿Ukulele? ¿Escribes? qué te puedo yo decir. Pues qué gusto que sirva de algo, de algo más vaya. Eso es bueno escucharlo. Fue bonito la verdad. Tengo que aprender, las he dejado ya tantas veces en suspenso que me pareció justo, aunque aún hay por ahí unos cabos sueltos, quizá no tan a la vista, pero quedaron por ahí. Uy, muchas gracias, qué gusto que te haya gustado, lo digo en serio. Eso es bueno, conseguir que se sienta empatía por un personaje que ha sido sumamente criticado es siempre una buena noticia. A mí también me gustó cómo quedó, pero me ha costado bastante y el que sigue ni te cuento. Gracias a ti por leer y comentar. Saludos. Pd. Demasiado revelador, si uno le ponía atención claro está, aunque lo que está ahora, también es muy revelador. Si te enseño el mío ¿me muestras el tuyo? :D (La esperanza es lo último que muere). Gracias a ti, por todo. Saludos.

Clara: No te preocupes, qué bueno que estás por acá. Kat estará siempre apoyando, ahora más que nunca se va a encargar de sacar a Regina adelante. Emma no la deja ir, esperemos que le quede paciencia. Hablar siempre ayudará. Ninguno de los dos. Mario, es de otro mundo, te recomiendo 'Primavera con una esquina rota' un must. Solo truena y nunca duele, eso es una ganancia. ¿La practicas? me gustan los deportes también aunque el Golf ciertamente me aburre. Gracias por leer y comentar. Saludos.

EsthefyBautista: Qué bueno tenerte de vuelta. La vida de adulto es más complicada de lo que pensábamos ¿No? Varias cosas, primero qué bueno que decidiste leer nuevamente la historia y segundo ¿Qué tan importante es dormir ocho horas hoy en día?, qué gusto me da que lo hayas disfrutado, de verdad. Espero no haya sido larga la espera, ya lo tienes por aquí. Muchas gracias por el comentario, lo agradezco y lo valoro mucho. Uy pues nuevamente, muchas gracias, leer este tipo de comentarios siempre ayuda. Ya me puse algo nerviosa, pues ojalá la disfruten tanto como lo estás haciendo tú y gracias por la difusión, nuevos lectores siempre son buenas noticias. Gracias por comentarme y leerme, de verdad. Beso y abrazo. Saludos.

Gloes: Hola. Nada de nuevos romances, al menos por ahora. Excelente resumen, como siempre :). Pero eso ella no lo sabe, es decir, cómo sabes quién te traicionará y quién no, en quién confiar y en quién no, es mucho más complicado de lo que parece. Cuando uno está lastimado cierra las puertas de ciertas partes de su vida a los demás, volver a abrirlas lleva su tiempo; no me malinterpretes, van a estar juntas, es solo que quiero que se entienda que es complicado dejarse llevar después de una experiencia tan mala. Eso es bueno, es bonito que te tomes la molestia de revisar si hubo actualización, gracias. Qué gusto que te ilumine un poco el día leer el capítulo. Mientras haya quien comente yo seguro que respondo, agradecida yo de que se tomen la molesta de comentar y de leerme, no sabes cuánto. Esa es justo la intención, que te pierdas un poco en las palabras mientras lees, no solo a mí, sino en general. Pues qué bonito comentario. Gracias de verdad, por leer y por todo lo que has dicho. Espero disfrutes el siguiente. Saludos.

LoreLane: ¿Genio del drama? ¡Oh Dios! y yo que tanto lo odio, jaja. Qué bueno que lo sigas disfrutando, espero que este nuevo también sea de tu agrado. Eso es verdad, cada quien se repara como puede, la confianza es lo más difícil de recuperar cuando se pierde sobretodo porque cuando se rompe nunca queda igual. Eso siempre es bueno, aprender a cerrar ciclos es de lo más difícil pero siempre necesario para conocer nuevas personas y vivir nuevas experiencias a plenitud. Espero no haber tardado mucho y espero sigas disfrutando de ella como hasta ahora. Muchas gracias, ahora sí que me costó encontrar inspiración, no encontraba las palabras, ya me contarás qué te pareció. Muchas abrazos hasta Argentina, muy grandes y muy fuertes :). Gracias por leer y comentar. Saludos. Pd. Uy a mí me envenenan con café, literal, ayer que fue cuando más avancé en eso de editar el bendito capítulo me tomé cinco tazas por la tarde noche, estoy enferma, lo sé.

ElaQueen: Hola cariño. Pues espero este capítulo también lo disfrutes. No poder escribir es horrible, no solo por el hecho de que me encanta cómo lo haces, sino por ti, no escribir es horrible. Así pasa muchas veces, hay que empezar una y otra vez, las veces que sea necesario. Esa laptop es un enemigo. ¿Lo disfrutas? porque entonces supongo que vale mucho la pena. Qué gusto que lo hayas disfrutado, uní suele sentirse identificado con el sufrimiento ajeno, lo adapta a lo vivido, es normal. ¿Cuáles? (es pregunta muy personal probablemente ni yo me contestaría, ja). ¿No te cae nada bien, Zelena? no eres la única. Yo no creo que amar y confiar vaya de la mano, porque entonces se piensa que si se pierde la confianza se deja de amar y rara vez sucede así, la vida esta cargada de situaciones particulares que te hacen hacer eso que jamás pensaste. Supongo que no hay un camino, cada uno ama como sabe y confía mientras puede. Un infierno, eso es verdad. De esa manera se sobrevive, eso también es verdad. Los amigos como Kat son indispensables. Yo también creo que es así. Muchas gracias. Nunca lo hago. Perfecto, señorita. Abrazo enorme. Pd. ¿México en una palabra? lo bueno y lo malo.

Capítulo XXVI Amistad, bendita sutura.

Siempre había pensado que no podía presumir de ser una persona con suerte, su vida en muchas ocasiones había estado condicionada por eventos que habían sacado lo peor de ella. El abandono de sus padres y sus incursiones fallidas en las casas de acogida habían conseguido que buscara siempre la forma de valerse por si misma, de no depender de nadie; por supuesto que cuando uno tiene quince años lo normal es que no se tomen las mejores decisiones, así que sin darle muchas vueltas y después de que una vez más le devolvieran al orfanato, decidió que lo mejor era escapar y encontrar la forma de sobrevivir por su cuenta.

Siempre había pensado que no podía presumir de ser una persona con suerte, hasta que le conoció. Su vida estaba marcada por el día en que Lily había entrado en ella, a los diecisiete años dejó de sobrevivir y comenzó a vivir. Dicen que uno nunca es consciente de qué tan feliz se es hasta que se deja de serlo, hasta que solo nos quedan los recuerdos; no era su caso, ella siempre estuvo consiente de lo feliz que era a su lado. Por supuesto que su historia había tenido muchos altibajos, eran jóvenes e inmaduras, aún así, había aprendido a querer sin que nadie nunca le hubiera querido.

Aún tenía presente el día que le conoció, no recordaba haber sentido tanta hambre y tanto frío en su vida. Nevaba y estaba apunto de obscurecerse, ella esperaba afuera de una tienda de conveniencia a que alguien quisiera su ayuda para llevarle las bolsas hasta el auto a cambio de unas cuantas monedas; fue entonces cuando le vio acercarse, venía sola, le había mirado y le había sonreído, como si fueran amigas de toda la vida. No había tardado más de diez minutos cuando salió con dos emparedados y dos gaseosas, se sentó a su lado y le tendió su parte, como si fuera lo más normal del mundo, como si fuera ya una rutina. Y es que, con el tiempo, se hizo algo de todos los días, comer juntas afuera de la tienda de conveniencia.

En la primera etapa de su relación habían sido amigas, desde el momento en que se conocieron la conexión entre las dos había sido muy peculiar. Tenían la misma edad, ambas habían estado en casas de acogida, las similitudes eran muchas, la única diferencia era que a Lily sí la habían adoptado mientras ella había perdido la esperanza y decidido independizarse. Lily había encontrado la forma de ayudarle, sus padres no eran lo que podía decirse adinerados pero vivían con bastantes comodidades, desde que le conoció nunca le faltó qué comer. Le debía mucho, desde el principio y hasta el final.

Una discusión con sus padres por esa nueva amistad fue la causante de que, como ella, decidiera independizarse. Lily se instaló en el departamento de inmediato, sacaban dinero de donde podían, muchas veces conseguían trabajos temporales y otras no les quedaba otra que robar. No era el gran departamento pero era suyo y era feliz.

Lily había entrado y salido varias veces de su vida, todas y cada una de ellas por decisión propia. De las dos, era ella la que siempre había querido volar, era todo aventura y sueños locos. Siempre había sido luz para su obscuridad.

Su primera separación había ocurrido tan solo dos años después de haberle conocido y había sido por una tontería, Lily quería moverse hacía el sur del país mientras que ella prefería quedarse en el norte, ninguna de las dos había nacido con el don de ceder por lo que tras una larga discusión Lily abandonó el pequeño departamento que habían rentado juntas y se fue. La extrañó como nunca antes había extrañado a alguien, pero aprendió nuevamente a sobrevivir. Lily le había enseñado muchas cosas, entre ellas que la vida siempre sigue y no espera a nadie.

Volvió cuando recién había cumplido los diecinueve años, no debió costarle mucho encontrarle, había decidido no moverse de lugar con la esperanza de que un día regresara, no se equivocó, un día como cualquier otro llamó a su puerta. La segunda parte de su relación fue muy diferente, ambas habían cambiado mucho en esos años que habían estado separadas. Igual que su primer encuentro no hubo necesidad de que Lily explicara nada, ella simplemente la recibió como si nada hubiera pasado, como si su partida no hubiera durado dos años enteros. Aquella conexión, aquellos roces, aquellas miradas, aquellas sonrisas que intercambiaban en el pasado no habían cambiado en absoluto y sin embargo todo era diferente.

En los años que Lily estuvo ausente había descubierto que lo suyo eran las mujeres; ver a Lily se lo confirmó. No quería arruinar lo que tenían, por fin le tenía de vuelta y con su poca experiencia había aprendido que las relaciones arruinan las amistades y ella nunca había tenido algo tan especial como lo que entre ellas había, no podía arriesgarlo por una tontería, no quería perderle.

Pasaron cerca de un año tratando de reprimir lo que sentían, no era ningún secreto que había una conexión diferente entre ellas, lo que antes eran roces ahora le parecían caricias, parecían decirse tanto cuando se miraban, Lily le gustaba, Lily le gustaba mucho. Una noche en que ambas habían llegado a casa temprano tras un día difícil y luego de tomar unas cervezas juntas las cosas se habían salido de control, un beso había llevado a otro, una caricia había llevado a la siguiente. A partir de ese momento comenzó lo que podía llamarse su primera relación.

Fue una época de descontrol, ya no eran las jovencitas de cuando se conocieron, se divertían a cada momento, no tomaban nada en serio, vivían el día a día, no se preocupaban por el futuro. Aún recordaba cómo habían decidido robar el escarabajo por el gusto de hacerlo. Fue el año más intenso de su vida, todo lo sentía a flor de piel, parecían estar juntas sin estarlo.

No se sentía orgullosa de admitirlo pero fue la época en que más robos cometieron, era evidente que haciendo las cosas como las hacían no podían correr con tanta suerte. Había sido amigo de Lily, aún no le cabía en la cabeza cómo es que habían sido tan ingenuas como para creer que traficar relojes de esa calidad iba a ser tan sencillo. El tal Neal les había dicho que no había riesgo y a ellas se les había hecho fácil, al final de cuentas solo era cuestión de trasladarlos del punto A al punto B, era una trampa y ellas cayeron redonditas.

Había sido una suerte que Lily no se hubiera inmiscuido en el traslado, le había convencido de ir a comprar los boletos para por fin trasladarse al sur juntas, les habían dado un adelanto por el trabajo y no era necesario que las dos hicieran la entrega. Ya la estaban esperando, alguien les había indicado que irían por los relojes a la estación, no tuvo oportunidad de escapar. Cuando menos lo esperó la vida le había vuelto a enseñar que todo los actos tienen consecuencias. Le costó un año de su vida ese acto.

Haber estado en la cárcel le dejó una única certeza, nunca volvería a hacer algo que le hiciera poner los pies nuevamente ahí. Lily se había ido, no era seguro que permaneciera en la ciudad, en cualquier momento podrían arrestar a Neal y él podría hablar; al final de cuentas era Lily quien lo conocía. Se había despedido de ella a través de un cristal. Una vez más debía sobrevivir. Lo hizo. Una vez más, todo cambió.

Conocer a Elsa y entrar en la Academia de Policía había sido lo mejor que le pudo pasar en aquella época; tras una temporada complicada por fin todo parecía encaminarse. Entonces nuevamente Lily volvió, una vez más no fue necesario que le dijera nada, había cambiado, lo supo apenas verla. Resultó que la culpa que sentía porque ella pagara por lo que las dos habían planeado le había hecho ver la vida diferente. En ese momento empezó la tercera etapa de su relación.

Esa fue sin duda su mejor época, eran lo suficientemente maduras para por fin entablar una relación. Pasaban la mayor parte del su tiempo libre juntas, ambas habían encontrado trabajo, Lily había vuelto al viejo departamento. Aprendió a quererle diferente, aprendió quererle mejor. Fue en ese tiempo cuando Lily la llevó al mirador. Conectaban en todos los sentidos que todo parecía encaminarles a eso, incluso Elsa lo daba por hecho. Aún recordaba la expresión de Lily cuando le dijo que no le interesaba tener una relación, no con ella, no con nadie. Le había intentado explicar sus razones, ella simplemente no quería salir lastimada, no quería acercarse a nadie, incluso ella le había dejado. Le hirieron sus palabras, no necesitaba verla para saberlo; tenía la impresión de que había vuelto para eso, parecía que por fin ambas estaban en el momento perfecto para conseguirlo, parecía que sí y sin embargo tenía claro que no. Y nuevamente se fue. La diferencia de ésta ocasión con las anteriores fue que no había necesidad de sobrevivir, porque con o sin ella, había aprendido a vivir.

No había parado de pensar en todo lo que habían vivido juntas desde que Elsa le había llamado para decirle que nuevamente estaba en la ciudad, que quería verle y que iban camino a su departamento para hacerlo.

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Abrió la puerta y lo primero que vio fueron las dos botellas de whisky que Kat llevaba en las manos.

-Traje refuerzos.- Estaba segura que su amiga había comenzado a beber desde el momento en que le había dejado en su oficina por la mañana, verle, se lo confirmó. La morena nunca había sido de las que tomaban cuando tenía un problema encima, siempre optaba por solucionarlo en lugar de tratar de olvidarlo con alcohol, pero tenía la certeza de que estaban frente a una situación muy particular.

-Te llevo ya mucha ventaja, Kat.- Levantó su copa para mostrarle que ella había empezado ya con los tragos. Su amiga le sonrió y puso los ojos en blanco, como si lo que acababa de escuchar fuera una completa tontería.

-¡Cariño, por favor! que aquí la que tiene años de experiencia son yo.- Se encogió de hombros como si lo que acababa de decir resultara ser una obviedad. -Pero no te preocupes, enseguida te alcanzo.- Le guiñó el ojo mientras daba un paso al frente y le abrazaba. No dijo nada, no había necesidad. Le beso la mejilla y entró a la casa. Se encaminó rumbo a la barra y se dispuso a servir su primer trago.

-Estoy un poco oxidada pero eso no quiere decir que no pueda darte batalla.- Lo había dicho con un tono ofendido, su amiga se giró y le sonrió. Sentir el abrazo de Kat le había traído muchos sentimientos a flor de piel, había sentido las lágrimas a punto de caer, pero las mantuvo a raya. Hoy más que nunca tenía que hacer un esfuerzo para no llorar mientras recordaba, no porque no quisiera hacerlo frente a su amiga sino porque no quería olvidar nada, quería contarle todo y para eso necesitaba estar en calma.

-¿Tengo que recordarte la cantidad de ocasiones que tuve que cuidar de ti en la universidad por tu descuidada forma de beber?- Regina soltó una carcajada y supo entonces que había cumplido su cometido.

-No fueron tantas, no exageres.- Había puesto los ojos en blanco y seguía aún con esa sonrisa en el rostro. -¿Cómo lo haces?- No entendía cómo conseguía sacarle una sonrisa incluso en momentos como ese. La vida le había quitado muchas cosas y gracias a eso valoraba tanto el hecho de que Kat estuviera, a pesar de todo, a pesar de ella misma.

-Pues me ha costado mucho trabajo y muchos días de juerga conseguirlo…- Sabía perfectamente a qué se refería su amiga, pero no estaba dispuesta a presionar nada, por primera vez en mucho tiempo iba a dejar que las cosas se dieran al ritmo que Regina decidiera, sin importar el tiempo. Ella solo iba a estar ahí para cuando la tormenta se hiciera presente.

-Kat…- De un sorbo terminó su trago y miró a su amiga que se había girado a verla.

-Te conozco, cariño; me ha llevado mucho tiempo hacerlo pero creo que de verdad te conozco.- Se encogió de hombros como quien está seguro de que no hay mejor respuesta, como quien tiene la certeza de que está diciendo la verdad. -Es solo eso, te conozco.- No quería abrazarle, aún no era el momento.

-¿Te causó muchos problemas?- La sonrisa se le había borrado y un nudo en la garganta le impidió continuar, así que se aclaró la garganta y se dispuso a servirse un nuevo trago. No quería mirarle, no aún.

-Ninguno. Resulta que tu hermana no es tan inconsciente como uno podría pensar.- Se sentó en la barra de la cocina mirando a su amiga.

-Lamento mucho la molestias, Kat. No sabía a quién más acudir.- Su amiga había empezado a negar, como si le avergonzara la situación en la que estaba. No le gustaba pedir favores, pero su actual realidad la había rebasado, la única persona en la que confiaba era ella.

-No digas tonterías, Regina.- Le parecía increíble que después de tantos años de conocerse le costara tanto pedir ayuda. -Siempre que necesites mi ayuda voy a estar ahí, no importa que hayamos discutido, no importa qué tan molesta esté contigo, puedes tener la certeza de que siempre voy a estar para ti.- Siempre había creído que no había necesidad de decirlo, que su amiga lo sabía perfectamente, empezaba a creer que a veces es necesario recordarle a los que queremos, que estamos ahí y que no nos vamos a ir.

-Estoy lista.- Sus conversaciones siempre habían sido así, una decía tan solo unas palabras y la otra entendía a qué se refería perfectamente. Era algo que habían ido puliendo con lo años y que ahora lo tenía más que dominado.

-Puedo esperar, cariño. El tiempo que sea necesario, lo sabes ¿Verdad?- Podía pensarse que estaba dispuesta a hacerlo por su amiga, pero la verdad es que no era la única razón, también lo hacia por ella. Desde que había salido de casa de Zelena tenía un mal presentimiento. Era como si de pronto tuviera la certeza de que algo muy grave le había pasado a su amiga. Tenía miedo de saber qué era, tenía miedo de lo que haría al enterarse.

-Estuve embarazada.- Dio un sorbo a su trago y se quedó mirando su bebida, podía sentir la mirada de Kat. -Hace diez años estuve embarazada y lo perdí.- Miró a su amiga, siempre había tenido la habilidad de leer a las persona, en especial a su amiga, no había necesidad de que dijera nada, ella sabía lo qué estaba pensando.

Ese era el comienzo de todo. Ese era el comienzo de su historia.

La relación que tenía con Kat fue lo único bueno que le dejó aquella época, haberse separado de Zelena había hecho que su relación con la rubia se volviera más estrecha. Los primeros años de su relación no sabía si podía confiar en ella, pero con el paso del tiempo se dio cuenta de que Kat era alguien especial. La mayor parte del tiempo era la rubia quien estaba siempre hablando, no tenía problema con compartirle sus problemas, sin importar si Regina quería escucharlos o no, era como si tuviera la seguridad de que lo que necesitaba era pensar en otra cosa y ella estuviera dispuesta a llenar ese vacío con conversaciones banales.

Con el paso del tiempo se dio cuenta que Kat tenía cierto don para leer a las personas y parecía que ese don se intensificaba con ella, desde el momento en que su relación se volvió más cercana le fue imposible esconderle algo, no porque no quisiera hacerlo sino por la rubia parecía tener un radar para saber cuando algo le pasaba. Kat sabía cuando ni ella sabía, encontraba la forma de sacarle esos sentimientos que enterraba para no prestarles atención, le hacía permanecer en la realidad cuando parecía que se perdía en ella misma. De no haber sido por ella no habría sobrevivido a ese último año de universidad. Estaba segura de haberle agradecido en infinitas ocasiones todo lo que había hecho por ella, y sin embargo, siempre le quedaba la impresión de que no había sido suficiente.

No supo cuánto tiempo había pasado desde que le había comenzado a contar su historia. La rubia, extrañamente, no había dicho una sola palabra, no le había interrumpido ni una sola vez, ni siquiera para hacer un comentario mordaz, de esos que tanto la caracterizaban. Le había dejado continuar y continuar, el alcohol había ayudado mucho, en lugar de hacerle olvidar algunas partes, le había hecho recordar todo con mayor claridad, le había hecho sentir todo a flor de piel.

Kat no había hecho en ningún momento el intento de acerarse a ella, era como si su amiga hubiera entendido, sin necesidad de pedírselo, que de tenerla cerca comenzaría a llorar y no tendría la fuerza para continuar. Había permanecido en su asiento, los únicos movimientos que había hecho habían sido para servirse un nuevo trago, tenía la certeza que era su amiga quien se estaba tragando todos los comentarios que tenía al respecto y que el alcohol le servia para retenerlos cada que intentaban salir.

Contar todo lo que había pasado era lo más difícil que había hecho nunca. Nadie se había enterado, al menos por ella, de qué había sucedido aquel año, ni siquiera su padre, estaba segura de que Zelena le había contado su versión, nunca le pidió la suya, tenía la impresión de que tenía miedo de hacerle sufrir al recordar; intentó varias veces contarle sobre Zelena, nunca se lo permitió, no le interesaba.

Le contó de cómo Daniel le había engañado la mayor parte del tiempo que estuvo fuera, le contó de la forma en que se enteró de ello, le contó de como había descubierto que había estado embarazada y de las noches en vela que pasó tratando de idear un plan para sacar todo adelante. Le contó de las decisiones que tomó en su momento. Le contó de la conversación que tuvo con Zelena, y de lo mucho que le costó convencerla de ayudarle, de mantenerse al margen y respetar su decisión. Le contó de la conversación que tuvo con su padre y de lo emocionada que estaba de verlo para contarle todo.

Había llegado el momento de contarle lo que había sucedido aquél día con Daniel, o en realidad lo poco que recordaba de ese día, le habían explicado que cuando se tiene un accidente el cuerpo se protege y se bloquea, le explicaron que lo más seguro es jamás recordara lo que pasó exactamente, quizá tendría pequeños recuerdos, pero nada más. El momento en que había perdido a su hijo era una laguna para ella. Respiró profundo y se sirvió un trago más, ya había perdido la cuenta de cuántos llevaba. Tenía la certeza de que su amiga tenía una idea bastante clara de lo que iba a contarle, la expresión que tenía Kat en el rostro no ayudaba en nada, su amiga no lloraba ni mucho menos, pero parecía que algo le dolía, que algo le dolía mucho. De pronto le habían caído muchos años encima, su rostro en una mezcla de tristeza y coraje, de melancolía e indignación. Parecía que no terminaba de decidirse si lo mejor era abrazarle o ir y matar a aquél que le había hecho daño.

Mientras avanzaba en su relato miraba su copa de vez en vez, no quería cruzar mirada con su amiga era ya muy complicado ligar sus recuerdos como para toparse con la mirada compasiva de Kat. Le contó de su primera noche en el hospital y de cómo le habían diagnosticado esa enfermedad. Le habló de Zelena y de Daniel intentando hablar con ella y de su padre siendo la roca que la sostuvo en aquella época. Lo que tuvo mucho cuidado de no mencionar fueron todos los sentimientos que le había generado el accidente, no le habló de la culpa que sintió por no haber sido capaz de proteger a su hijo, no le habló de la cantidad de ocasiones que no durmió pensando en qué habría pasado si hubiera tomado el ascensor, no le habló de ese rencor que le tenía a Zelena y cómo era incapaz de superarlo, no le habló del día en que decidió que no era bueno confiar en las personas, que ese poder había que dárselo a muy pocas personas. No le habló de la discusión que tuvo con su madre y que terminó por romper su relación.

Cuando terminó levantó la vista y miró a su amiga. Podía sentir el nudo en la garganta impidiéndole decir una palabra más. Podía sentir las lágrimas inundar sus ojos. La mirada de Kat era todo lo contrario a lo que había esperado, en ella no había una gota de compasión, le estaba analizando, había una batalla en su cabeza, estaba intentando tomar una decisión pero no estaba segura sobre qué.

-En este momento me voy a levantar y te voy a abrazar, lo voy a hacer muy fuerte, cariño.- Estaba segura de que Regina no podía hablar más esa noche, además de tomada se le notaba sumamente cansada, sumamente triste. -Vamos a subir y vamos a descansar, mejor dicho, tú vas a descansar. Mañana vas a contarme la segunda parte de todo esto, porque estoy segura de hay muchas cosas dentro de esa cabecita todavía.- Se levantó y comenzó a acercarse a su amiga, estaba a un palmo de ella cuando ésta comenzó a llorar. Entonces le abrazó, le abrazó muy fuerte. Jamás le había visto desarmarse de esa forma, nunca en su vida le había visto así de triste, así de indefensa.

No supo cuánto tiempo le abrazó, pero su amiga poco a poco se fue tranquilizando; apenas lo consideró prudente le tomó de la mano y le llevó hacía su habitación. La morena no puso objeción alguna, el alcohol había hecho de las suyas, la Regina que era capaz de expresarse perfectamente hacía tan solo unos minutos ahora era incapaz de mantenerse en pie. No le fue difícil desvestirle y meterle a la cama, lo había en muchas otras ocaciones, no era mentira lo que había dicho sobre la cantidad de veces que había tenido que cuidar a la morena cuando a ésta se pasaba de copas. ¿En cuántas de esas ocaciones la razón había sido todo lo que le había pasado?. No podía dejar de pensar en lo que su amiga le había contado, en lo difícil que debió haber sido. ¿Cómo no se dio cuenta en su momento?

No pasó mucho tiempo cuando la respiración acompasada de su amiga le indicó que estaba ya descansado mientras tanto ella seguía dandole vueltas a las cosas. Tenía la certeza de que no podría dormir.

Siempre había sido complicado entender a la morena, le había costado muchos años entender que cuando ella compartía algo en realidad solo era la mitad de lo que le pasaba, uno tenía que poner más atención en lo que no decía que en lo que sí. Había que leer entre lineas, esas pequeñas frases que ella decía o que no, esos suspiros, esa veces en que miraba había el suelo o cerraba los ojos. Le había parecido que Regina escondía cosas, o más bien, escondía sentimientos, sensaciones; necesitaba encontrar la mejor forma de ayudarle, pero por primera vez desde que le conoció no tenía idea de qué era lo que debía decirle.

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Podía contar con una mano las ocasiones en que no recordaba cómo es que había terminado en su cama. La cantidad de alcohol que había consumido el día anterior tampoco era algo que soliera hacer muy a menudo. Había sido un día muy largo, demasiadas emociones, demasiados recuerdos. Su cabeza había comenzado a protestar, la jaqueca que le había aquejado durante la semana anterior no era nada en comparación de lo que estaba sintiendo ahora; definitivamente, no había peor castigo que una resaca para una noche de excesos.

Era evidente que Kat había dormido con ella, sus cosas estaban en el sofá, pero no había rastro de ella por la habitación. Su amiga no había hecho un solo comentario sobre todo lo que le había dicho la noche anterior y eso la tenía un tanto inquieta, sin embargo, sentía como si se hubiera quitado un peso de encima. Conocía a su amiga, pero en esta ocasión no estaba segura de qué era lo que iba a decir, el día anterior su rostro no le había parecido tan transparente como siempre. Tenía miedo, nunca le había gustado compartir aspectos de su vida, mucho menos ése que era tan personal como doloroso, se sentía expuesta; se estaba llevando a cabo una lucha interna, una parte de su cabeza le recordaba que se trataba de Kat, de su mejor amiga, que si alguien se merecía su confianza era ella y la otra le recordaba que nada bueno salía de confiar en las personas.

Estaba dandole vueltas a todo cuando el sonido de algo estrellándose contra el suelo la trajo de regreso. Una sonrisa se dibujó en su rostro, ya sabía dónde estaba su amiga y no podía creer que siquiera lo estuviera intentando. Se levantó y se puso su albornoz para dirigirse a la cocina, definitivamente iba a ser un desayuno interesante.

Hizo el menor ruido posible, nunca había visto a Kat intentando cocinar, era algo que definitivamente quería guardar en su memoria para siempre. Se asomó en la cocina y lo que vio le hizo sonreír.

-Sabes que tendrás que pagar lo que sea que hayas roto, ¿Verdad?- Se había cruzado de brazos mientras se recargaba en el marco de la puerta. Su amiga se giró y le regaló la mejor de las sonrisas. Se veía cansada y ciertamente le parecía notar un aire de preocupación en su rostro. Aún así Kat era paz. Kat era certeza. Kat era seguridad. Kat era lealtad. Kat era esperanza, de que todo saldría bien, de que todo estaría mejor.

-¿Una taza cómo precio a verme cocinar? es una ganga si me lo preguntas.- Regina puso lo ojos en blanco y se acercó a abrazarle. Su amiga se veía un poco mejor, por lo menos había descansado y eso ayudaba. La morena se separó y se acercó a la estufa, como para supervisar que las cosas las estuviera haciendo correctamente. -En mi defensa diré que es la primera vez que intento hacer panqueques…- Regina era una maniaca cuando de su cocina se trataba, no le permitía a nadie entrar en ella, al menos no para cocinar. Su amiga se giró apunto de replicar pero ella se le adelantó. -Que te sientas y te aguantas, mira que estoy intentado hacer algo lindo por ti, cariño, deja que te consienta, ya después me encargaré de pagar todo lo que rompa.- Había olvidado que lo mejor con su amiga era ordenarle, si uno le daba tiempo ponerse al frente era difícil alcanzarle, lo mejor era sorprenderle.

-Vale. Vale.- Levantó las manos en son de paz y se acercó a la barra a sentarse y esperar a que su amiga terminara. -Ciertamente hacer panqueques no es la gran ciencia.- Lo había dicho para molestarle. Sabía perfectamente que Kat era negada para la cocina, incluso cuando de panqueques se trataba.

-No subestimes mi capacidad para arruinar todo lo que intento cocinar, cariño.- Se giró hacía Regina y ahora sí pudo notar lo demacrada que se veía su amiga, a pesar de haber descansado se le notaba cansada y triste. -¿Cómo estás?- Le miraba a los ojos, se le borró la sonrisa y de pronto miró el suelo.

-Estoy mejor.- Fue apenas un susurro. -Kat… yo quería agradecerte por todo lo que hiciste ayer… por ir donde Zelena… por venir a mi casa y… por escucharme…- Levantó la vista y notó que Kat seguía mirándole. -Por todo lo que hiciste por mí… por todo lo que sigues haciendo por mí…- No sabía qué más decir, había dicho mucho la noche anterior, estaba segura de que sería Kat quien hablaría en esta ocasión.

-Cariño…- Esa mujer era todo un caso, nunca había conocido a alguien tan obstinado cuando de pedir ayuda se trataba. -No tienes que agradecer, Regina. No tienes que hacerlo.- Se giró e intentó seguir con el desayuno, lo había olvidado por completo y por el olor que había invadido la cocina tenía la certeza de que ya le había arruinado. -Regina… ¿Podrías prepararme el desayuno?- Se rascó la cabeza mirando el panqueque quemado y se giró para ver nuevamente la sonrisa en su rostro. Iba a encontrar la forma de que su amiga tuviera una siempre dibujada, ya tenía un plan y se iba a encargar de que funcionara.

Regina parecía moverse como pez en el agua, si uno estaba afuera parecía todo tan sencillo, pero una vez que intentaba hacerlo todo se salía de control. Su amiga no tardó en arreglar todo lo que ella parecía haber arruinado, el olor que salía de la masa que tardó tanto en hacer había sido remplazado por la hecha por Regina. Mientras la morena cocinaba, ella se había encargado de preparar el café, para eso nunca había necesitado ayuda, eso sí que lo sabía hacer bien. Una vez que su amiga terminó ambas se sentaron en el comedor, un silencio incomodo se instauró entre las dos, fue ella quien decidió romperlo.

-Tengo algo que decir.- Regina levantó el rostro y asintió mientras daba un sorbo a su café. -Son varios puntos, no son preguntas o por lo menos no todas, solo son observaciones que me gustaría que te quedaran claras, me gustaría que las meditaras antes de contestar. No tiene que ser hoy, tómate todo el tiempo que necesites, pero sí me gustaría que los pensaras bien, ¿De acuerdo?-

-De acuerdo.- Le daba un poco de miedo cuando Kat tenía 'varios puntos' que hablar, esa expresión siempre resultaba en una cantidad de argumentos que conseguían sacarle unas jaquecas para el recuerdo. Pero estaba segura de que en esta ocasión eran necesarias, le interesaba de verdad lo que Kat se disponía a decirle.

-Sé que no hay nada que pueda decirte que te haga sentir mejor al respecto, sé que no hay ningún tipo de consuelo para lo que te pasó, cariño, ese tipo de experiencias no se superan ni mucho menos se olvidan, tan solo se aprende a vivir con ellas.- Los ojos de su amiga de pronto se habían inundado de lágrimas, quería acercarse pero necesitaba terminar lo que tenía que decir. -Tengo la certeza de que aunque es algo que no se supera si debemos encontrar la forma de que no te siga impidiendo avanzar. Porque cariño, la traición de Daniel y lo que pasó con Zelena ha condicionado tanto tu vida y de tantas formas…- Regina se secó las lágrimas apenas escuchar sus nombres, como si quisiera dejar en claro que no era por ellos por quien lloraba. -No fue tu culpa, Regina. No fue tu culpa lo que pasó. Fue un accidente. Un terrible accidente. No podías haber adivinado lo que iba a pasar, no puedes tener la certeza de que todo hubiera sido diferente de haber tomado el ascensor…- Sabía perfectamente lo que pasaba por la mente de su amiga, le conocía tan bien. Ella le miraba le miraba, intentaba que las lágrimas no se le escaparan una vez más, pero nuevamente estaba fallando. Estoy segura de que es algo que te atormenta… Tienes que tener claro que no estaba en ti evitarlo, el error no fue tuyo, cariño, metete en esa cabecita que no fue tu culpa.- Dio un sobro a su café mientras le daba un poco de tiempo para que Regina meditara lo que había dicho. -Confiar en alguien no siempre es un error, Regina.- Su amiga nuevamente se secó las lágrimas. Podía ver sus ojos marrones muy consternados. -Algunos pensamos que eres alguien bastante increíble, tan increíble que estaríamos dispuestos a hacer muchas cosas con tan de verte sonreír. Algunas personas valemos la pena ¿Sabes?, algunas personas moriríamos antes de traicionarte, cariño… ya sé, ya sé, suena extremadamente dramático pero es verdad.- Se dibujó una sonrisa en el rostro de la morena, era como si pudiera escuchar lo que la morena estaba pensando. -Déjame ayudarte a empezar de nuevo. Déjate querer, cariño. Déjanos quererte.- Entonces sí se levantó y fue hasta ella para abrazarle nuevamente. La morena lloraba, pero era diferente a la noche anterior, parecía como si estuviera más ligera, llevar una carga de ese tamaño y por tanto tiempo debió ser el infierno para ella. -No alejes de tu vida aquello que suma, cariño, no soy la única que te quiere… lo sabes…- Su amiga le abrazó más fuerte. Eso era todo, al menos por ahora, ya habría momento para retomar el tema. -Fueron dos platos además de la taza lo que rompí, te lo digo ahora porque seguro los tienes contados y de todas formas te vas a dar cuenta.- La carcajada que soltó su amiga le hizo sonreír. Ella se iba a encargar de ayudarla, ya tenía un plan y estaba segura de que iba a funcionar.

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Era su segundo café de la mañana, la visita de Kathryn el día anterior le había turbado en demasía. Todos los recuerdos de aquel tiempo de pronto le habían inundado. En las últimas semanas no había podido parar de pensar en ella, en todos los momentos que habían pasado juntas, extrañaba a su hermana, la extrañaba como nunca pensó hacerlo. Con el paso de los años había perdido la esperanza de aclarar las cosas con ella, su hermana solía ser realmente testaruda cuando se lo proponía. No sabía de donde había sacado las agallas para presentarse en la oficina de Regina, no había tenido intención de gritar frente a todos pero de verdad le ponía de mal humor que su hermana no quisiera escucharle, nunca le dio la oportunidad, en un abrir y cerrar de ojos todo se había salido de control y había terminado a punto de revelar lo que ella tanto trataba de ocultar.

Iba ya por su tercer café cuando el timbre sonó, no estaba esperando a nadie y la verdad es que no le apetecía la visita de nadie. Se acercó a la puerta para correr al intruso, abrió la puerta y se quedó sin habla, definitivamente no esperaba volver a verle.

-Zelena. Estoy lista, necesito saber tu parte de la historia.-

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Mirarle de nuevo había sido muy diferente a lo que había esperado. Nuevamente la Lily que había llamado a su puerta era completamente diferente a la que se fue. No les alcanzó el tiempo para ponerse al día, le había ofrecido quedarse en su casa, Lily ya no residía en la ciudad, había ido expresamente a hablar con ella. Había estado hablando hasta muy entrada la noche así que se habían levantado tarde, como en los viejos tiempos era ella quien hacía de cocinera mientras Lily parloteaba a su lado, no había sido consiente de cuánto le extrañaba hasta que nuevamente le tenía cerca. Había sido una suerte que Graham le hubiera cambiado su día de descanso, había podido quedarse en casa atendiendo su visita, aún estaban en pijama a punto de desayunar panqueques a las tres de la tarde, definitivamente extrañaba eso que tenía con Lily, eso que no había tenido nunca con nadie más.

Estaba casi todo listo cuando cuando el timbre sonó, Elsa les había dicho que no podía acompañarles así que no se le ocurría quién podría ser. Lily se movió hacía la puerta, ella estaba ocupada acomodando la mesa cuando le escuchó.

-¡Emma, te buscan!.-

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Había terminado su primera visita, lo que Zelena le había dicho le había dejado muy confundida, no tenía la certeza de que estuviera diciendo la verdad pero de ser así las cosas no eran con su amiga las pensaba. Todo iba a ser mucho más complicado de lo que había esperado. Había sido buena idea regresar a ver a Zelena, la forma en que había llorado justo antes de irse de su primera visita le hacía pensar que había algo más detrás de todo, no se equivocó. ¿Cómo demonios iba a convencer a su amiga de escuchar a su hermana?

Acababa de llegar a su segunda parada, Ruby le había dado la dirección, no sin antes preguntar si Regina estaba bien, esa era otra de las personas que tanto querían a la morena. Justo cuando estaba a punto de tocar una mujer venia saliendo del edificio y le dejó entrar, la pelirroja le había dicho que era en el quinto piso, departamento catorce. Tocó y esperó.

La puerta se abrió y lo que vio definitivamente no lo esperaba. Una rubia en lo que parecía su pijama le sonrió.

-Hola. ¿Es éste el departamento de Emma Swan?- No quería pensar que era demasiado tarde pero ver a esa mujer a las tres de la tarde en pijama en casa de la rubia no era nada esperanzador.

-Hola. ¡Emma, te buscan!-

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Tomarse el día anterior había sido lo mejor, había logrado descansar y su mente se había aclarado. Por su puesto que Kat tenía mucho que ver con ese sentimiento de Paz que le invadía. Había decidido meditar lo que su amiga le había dicho pero no quería romperse la cabeza con eso, quería que fuera poco a poco, paso a paso. Por eso había decidido regresar a su rutina, tener la certeza de que tenía cierto control sobre las cosas siempre había sido de ayuda.

Entró en el elevador pensando en todos los pendientes que había dejado sin resolver, sin contar los que se habían presentado el día anterior estaba segura que iba a ser un día bastante ocupado. Salió del ascensor y vio a su asistente demasiado sonriente para su gusto.

-Buenos días, Ruby. ¿Qué pendientes tenemos para hoy?- Definitivamente algo le pasaba a su asistente ese día. No tenía tiempo para tonterías así que se encaminó a su oficina, en cuanto entró los vio, era imposible no hacerlo si iluminaban toda la habitación, eran realmente preciosos.

-Buenos días, Regina. Estaba en eso, ya casi los tengo listos.- Iba detrás de su jefa. No podía ocultar la sonrisa que tenía en el rostro, estaba segura de que se iba a sorprender, esa rubia siempre conseguía hacerlo. -Me tomé el atrevimiento de ponerlos en un jarrón. Emma pasó muy temprano a dejarlos.-

-Gracias, Ruby. Puedes retirarte.-

Nuevamente las mariposas en su estómago. Habían quedado en algo, habían hablado y habían acordado mantenerse al margen. ¿Qué había pasado?, ¿Por qué demonios Emma le traía girasoles y café por la mañana? Una sonrisa se empezó a dibujar en su rostro, eran realmente preciosos; había una nota, había una nota nuevamente a un lado del café. No quería leerla, no quería leerla porque esa paz que había conseguido, una vez más se iba a ir al demonio. Y sin embargo, no pudo evitarlo.

...Continuará...