Hola.

Por aquí les dejo el nuevo capítulo. Sin pretextos, yo los odios. Espero lo disfruten y gracias por seguir leyendo y comentando. No saben cuánto ayudan. Gracias.

Saludos.

Ruth María: A veces uno necesita de tiempo para que se nos aclaren las ideas y otras veces necesitamos de alguien lo haga. Por miedo más que por otra cosa, aunque no voy a negar que también es algo necia. Esperemos que la oportunidad que todas están esperando por fin se dé sin demasiados obstáculos. Creo que tiene que ver con la conversación que tuvo con Kat y con el hecho de que una vez más Emma haya decidido permanecer y también se lo merecía Emma, en eso tienes toda la razón. ¿Te lo parece? La verdad es que lo he releído en innumerables ocasiones y no me convence, no me gustó, no me llena, creo que por eso me ha costado tanto el siguiente. Ese estira y afloje es lo que más me gusta a mí también, es que Emma nunca da oportunidad de negarse, si no le dan lo que quiere por las buenas a y lo exige, para alguien como Regina eso puede ser tan molesto como liberador. Gracias a ti por permanecer, por comentar, por leer. Saludos. ¡Abrazo!

dcromeror: Una verdadera amiga es la que te dice lo que piensa incluso cuando no te parezca. Conocer a quien se quiere de verdad con el paso del tiempo se convierte en un placer. Esa rubia tiene un gran poder sobre Regina, aunque creo que no es consciente de ello. Pues la verdad es que no me ha terminado de convencer el capítulo, lo he releído muchas veces y hay algo que no, pero me da mucho gusto que lo hayas disfrutado. Muchas gracias por leer y por molestarte en dejar un comentario. Espero disfrutes mucho el siguiente. Saludos.

Lizzie gza: ¿De verdad? pff a mí no me termina de convencer, creo que es el que menos me ha gustado, quizá sea por eso que éste me ha costado tanto trabajo, pero bueno, qué gusto que lo hayas disfrutado, jaja yo siempre uso esa misma expresión cuando algo me gusta demasiado. Si pudiera casarme con mi rompecabezas de la noche estrellada lo haría sin pensarlo :). Ja, gracias por lo de mente fantástica pero la verdad es que creo que ya les debía una tregua. Suele pasar, lo importante es identificar por qué alguien no está dispuesto a involucrarse y más importante saber reconocer qué es lo que uno puede tolerar y qué no; en mi humilde opinión creo que esa es la base para cualquier relación. Ahora estás mejor (espero) y eso es lo que importa. Eso es justo los que no me gustó, es demasiado idílico, no me convence, no me parece real, no lo sé, me ha creado tanto conflicto que no lo podía superar y avanzar con el siguiente. Pero bueno, lo que busco es que lo disfruten y les guste para dónde va. Su relación tendrá sus tropezones pero seguro que les gusta cómo se va formando, será imperfectamente bonita. No lo sé aún pero yo creo que ya no muchos, ya veremos. Aunque no lo parezca, por lo menos cuatro días a la semana me sentaba frente a mi computadora esperando a la inspiración, muchas veces no llegó, aunque debo decir que mi indeseable perfeccionismo terminaba espantándole cuando osaba aparecerse :/. Nuevamente qué gusto que lo hayas disfrutado. Espero estés muy bien, espero disfrutes el siguiente y que la espera haya valido la pena. Gracias por leer y comentarme, lo valoro mucho. Saludos.

Kiandre: No me convence el capítulo, pero me da mucho gusto que lo hayas disfrutado. Emma le llena de esa luz que a veces le falta, la gente que llega a tu vida a complementarte es más importante es más indispensable de lo que se piensa. Espero que también disfrutes el siguiente, es largo y lleno de sorpresas. Lamento la tardanza pero mi molesto perfeccionismo no me daba tregua. No me olvido, eso va para el final junto con Cora. Gracias por permanecer, gracias por leer y gracias por comentar. Abrazo fuerte. ¡Saludos!

LyzzEQ: Y yo llevo cerca de tres semanas releyéndolo una y otra vez y no termina de convencerme, creo que aquí la loca soy yo; pero me da mucho gusto que lo hayas disfrutado. Jaja la vida te sorprende, o los fanfic en este caso, creo que el que sigue también va a tener ese efecto, ya me contarás qué te pareció. Serán buenos capítulos, a pesar de lo mucho que me ha costado el nuevo creo que vale la pena y la espera. Ponerse del otro lado será siempre de gran ayuda para evitar injusticias y malos entendidos. Muchas gracias por continuar, por leer y por comentar. Saludos.

Kirian: Jaja pues para eso son las amigas, para ayudarle a uno a no desistir cuando se está buscando la felicidad. Esa era la intención con la analogía aunque ya no me parece tan buena como cuando la escribí pero me da gusto que hayas entendido la idea; Emma es, sin duda alguna, digna de toda confianza. Espero disfrutes del siguiente, espero valga la espera, ya me contaras qué te pareció. Tardé pero volví… Gracias por seguir y comentar. Saludos.

Guest: No hay forma de confundirte con otra, te voy a contar por qué, ya me pasó una vez que confundí a alguien más, desde entonces tengo un archivo especial con sus comentarios y dedico bastante tiempo respondiendo justo abajo de cada uno de ellos, quizá no me haya dado a entender bien, las leo y se me vienen respuestas a la cabeza y supongo que no la supe exponer de forma correcta, lo lamento mucho, pero no te confundo (aunque me harías la vida más fácil si me pusieras un nombre en lugar de guest:)). Creo que quiere verla feliz y le parece que Emma podría ayudar; como Kat, pocas, muy pocas. Será muy interesante, habrá sorpresas. Esa era justo la idea del capítulo, y aunque al principio me gustó la analogía, la verdad es que cada que lo releo me arrepiento más y más, pff, no podía empezar el siguiente porque no podía superar el pasado. Regina necesita tiempo y Emma parece que va a dárselo, parece que por fin están encontrando un equilibrio y eso va a ayudar mucho. Jajaja, paciencia. Uy tardé mucho, pero todo es culpa de mi horrible perfeccionismo, espero haya valido la pena. Muchas gracias por leer y continuar y comentar y por todo, todo. Saludos.

Kykyo-chan: ¡Por fin! jaja. Lo será, vendrán capítulos bonitos. Gracias por seguir leyendo y comentando. Espero disfrutes el siguiente. Saludos.

slj82: Es la verdad, son advertencias amistosas pero tajantes, sin otra opción, pero todo por las buenas. Eres especial e inteligente, no me queda la menos duda. Por supuesto que funcionan, tengo todas sus opiniones en cuenta y aunque quizá no las resuelva o aplique de manera inmediata si que lo hago en capítulos futuros. Te digo algo… No me termina de convencer el capítulo, creo que es el que menos me ha gustado, demasiado idílico, demasiado soñador, no lo sé, por eso me ha costado tanto escribir el siguiente, no me cuadra, ¡bah! divago, lo siento. Me da muchísimo gusto que lo hayas disfrutado. Muchas gracias, es bueno saber que se llega al objetivo deseado, gracias por compartirlo, espero el siguiente te parezca igual de descriptivo (para mí también es importante a la hora de leer). Esa analogía me parecía buena y ahora no tanto pero qué bueno que te ha gustado. Emma es toda valiente y entregada, atrabancada y necia, Emma es todo un caso. El placer es mío. Gracias por leer, de verdad que significa mucho para mí. Gracias por tu muy bien estructurado comentario. Saludos.

mills1: A Kat le encanta arreglarle la vida a las personas que quiere, es ese tipo de persona. Creo que tener la certeza de que alguien te quiere hace que la esperanza que se creía muerta vuelva con mucha más fuerza. Me da mucho gusto que lo hayas disfrutado, habrá muchos más acercamientos, te van a gustar, ¡ya lo verás! Tardé bastante, lo lamento, pero te dejo la boda y todas las sorpresas que se me ocurrieron, espero la disfrutes. Gracias por leerme, gracias por comentarme. Saludos.

Paisa27: Qué bueno que lo disfrutaste, me da mucho gusto. Es que cuando la esperanza de Emma regresa lo hace con mayor fuerza. La confianza de una Emma con la certeza de saberse querida es prácticamente invencible. Tardé mucho, mucho, mucho, lo lamento pero espero valga la pena. Ya me contarás qué te pareció. Gracias por leer y comentar. Saludos.

15marday: Qué gusto que ustedes lo estén disfrutando tanto. Muchos sentimientos, aclarar lo que había faltado en conversaciones anteriores. La esperanza es fundamental cuando se trata de solucionar algo. Y lo más importante es que decidan quedarse, llegar todos puedes, ¿quedarse? solo aquello que vale la pena.

Farren n m: Muy justo y muy necesario, no habrá retroceso, de ahí para adelante. Jaja, no me cabe en la cabeza cómo es que me pareció buena idea esa analogía, no sé en qué demonios pensaba, aunque ciertamente si es más guapa. Se acercarán más, con su pequeño drama y reconciliación. Emma no le dejará, tú tranquila. Kat me deja sin palabras, es como un sueño para mí. Tardé mucho, lo lamento, pero el siguiente s el más largo que he escrito, espero valga la pena y la espera. Gracias por seguir leyendo y comentando. Saludos.

RMills: Cuando termine todo la voy a empaquetar y te la voy a mandar por correo :). Regina no se muestra ante cualquier persona, es alguien muy especial y muy complicada, cualquier persona se quedaría atrapada entre tanta barrera, Emma es diferente, ella sabe que lo vale, lo presiente, lo reconoce. Creo que lo único que le hacía falta era esa certeza de saber que Regina tenía sentimientos por ella, no creo que le permita irse nunca más, al menos no sin antes una respuesta convincente. Regina empieza a dejarse llevar por esa rubia atrabancada y soñadora, veremos qué sale de ello. Muchas gracias por comentar y leerme. Saludos.

ElaQueen: Cariño… tanto tiempo ya… Uy pues qué gusto de verdad, a mí por el contrario no me termina de gustar. Eso es una muy, muy buena noticia, me da muchísimo gusto de verdad Ela (aunque técnicamente ya va un mes y no hemos avanzado, pero yo estaba en las mismas, así que no me quejo). Nunca es tan obscuro como cuando está a punto de amanecer, ya viene el sol y eso es bueno. Adelantar mientras trabajo me resulta muy complicado, suerte con eso. Mi favorita, ojalá pronto esté listo. No lo creo… pero me da gusto… Jaja ya quisiera yo ser como Kat, pero si en algo puedo ayudarte, no me he ido, no me voy. Ese es justo mi problema con este capítulo, me parece más lejano a la realidad que nunca, la vida es muy jodida y topar con personas que tengan el nivel de razonamiento que tiene Emma, que tiene Kat es tan utópico… Ojalá… Lo que no tiene nombre… Buenazo.. Desde que lo terminé voy por la vida recomendándole. ¿Preferido de ella? Un abrazo, muy largo y muy fuerte. Lo sé. Gracias. Yo tampoco, dando espacio para sentir, para ser… Aquí sigo. Saludos.

Guest: Me resultas 'interesante', sí, es esa la palabra. No me refería precisamente a eso con 'algo nuevo', era más bien algo sobre ti, me hubiera gustado tu opinión del mismo pero entiendo. Eso parece, y resulta que es el capítulo que menos me ha gustado de todos, curioso. Yo: evitando siempre los extremos, ni que me ahoguen, ni que me olviden, equilibrio; seguramente todos lo hemos sido, de alguna forma, es después de la tormenta que más se valora la calma; creo que uno puede ser libre en compañía, creo que la libertad es un estado que no está condicionado por nada ni nadie, sólo por uno mismo o al menos eso es lo que se busca; libros, ese tesoro que pocos encuentran; palabras: creo que la firmeza no está peleada con la vacilación, se puede ser cobarde para después ser valiente, no todos son faltos de palabra, yo no lo soy; y tenerlo por siempre presente; y ser libre y decidir quedarse; la mía a cuenta gotas y con lo que me interesa de verdad; multitudes: se puede uno perder y aún así no pertenecer. Cuando corro, cuando leo, cuando viajo, cuando aprendo, cuando escribo y cuando desintegro tu comentario y lo razono frase a frase. Llevo un mes meditándole. Me gusta, me deja una sensación extraña, como de melancolía. Me gusta. Luz y sombra, cada vez que tengo la oportunidad de leerte me queda más y más claro. Gracias a ti por leer y por comentarme, pero sobre todo muchas gracias por compartir. Saludos.

Gloes: Hola. Muy pocas personas como Kat, juzgar es parte de la naturaleza humana, llegar a un nivel donde se es capaz de aclarar las cosas antes de generar problemas innecesarios es una hazaña. Tenías y tienes razón, poco a poco Emma ha conseguido esa confianza para acercarse a Regina a pesar de la resistencia que la morena pueda darle. Esa analogía me jode cada vez más y más, no me gusta nada, no sé en qué diablos pensaba, pero bueno qué más da. Yo creo que es mejor vivir sin fallarse nunca a uno mismo, sin salirnos de nuestro equilibrio por complacer a otros, para mí ese sería un final feliz, encontrar el equilibrio. Lo harán, serán buenos ratos, espero los disfrutes mucho. Me da mucho gusto que disfrutes de lo que escribo y que tenga una efecto positivo en tu día a día, créeme que leer sus comentarios es también algo muy gratificante para mí, gracias por todo el empeño que pones en ellos, lo noto y lo valoro inmensamente. Agradecida yo de que te tomes la molestia de leerme, a pesar del tiempo que me tome actualizar. Gracias por todo. Saludos.

Tanin: Buenas. Pues ya somos dos entonces, tampoco suelo abandonar aquello a lo que decidí dedicarle mi tiempo. Por lo menos fui capaz de hacerte reflexionar sobre algunos de ellos, créeme que conseguir eso es ya un triunfo (estoy segura por la forma en la que escribes que defiendes cada opinión que compartes). Entiendo perfectamente, yo aquí estoy siempre que quieras debatir de lo que sea, a mí me encanta defender mi punto de vista. Acepto, 2do y contando… justo mi tipo de debate entonces, me gusta que me cuestionen mis certezas, solo así es como uno crece y madura. 1.-Elena: es que la vida está llena de buenas personas, no hay un amor de tu vida, al menos eso creo, hay infinidad de personas increíbles, lo que define si uno permanece con una u otra es la época en que no las hayamos topado. Si estando con alguien sigues pensando en 'lo que no fue' no estás en el lugar correcto. 2.- Ingrid: Ciertamente no se podría aplicar una segunda oportunidad en esta situación; pero creo firmemente que en caso de darse no siempre tienen que ser las dos personas las que cambien, me explico, habrá cosas de la personalidad de Regina que no puede cambiar, no quiere, no está en posibilidad e hacerlo de momento, a eso me refiero con que no deben cambiar ambas, quizá Ingrid crea que presionaba demasiado y que estaba en un error y las cosas arranquen o quizá se dé cuenta que para ella es indispensable que su pareja le cuente sus penas y entones terminen tronando, cuestión de tener claros los limites propios más que los ajenos. Lo que hoy es puede que mañana no lo sea y yo hablo más de la vida real que de lo que escriben los autores. Es que yo pienso exactamente lo mismo, las cosas deben aclararse desde el principio, en cualquier tipo de relación; pero difiero en algo, siempre hay vertientes, nunca vamos a encontrar a una persona que sea exactamente lo que necesitamos siempre habrá que ceder y es ahí donde está el meollo, es decir, uno tiene que ser honesto con el otro pero más que nada con uno mismo, tener bien claro qué puede o no tolerar porque mira, en un relación las cosas no son blancas o negras, hay infinidad de grises y sobre todo lo que para ti puede ser, para mí puede no serlo y habrá que ponernos de acuerdo y ceder cuando se pueda y si no se puede pues moverte. La mayoría de las personas cree que puede cambiar a alguien, dice aceptar algo con el sueño de que un día será diferente y es ahí donde todo se jode. Cada quien es libre de vivir su vida como le plazca mientras le funcione y no afecte a un tercero, y evidentemente buscarse a alguien que comparta esos gustos. Yo no creo eso de que debemos ser diferentes a nuestras parejas, yo por el contrario creo que debemos ser muy parecidos, sobre todo en lo fundamental, en lo que se quiere y busca de la vida porque eso que uno trae bajo la piel no lo podemos cambiar no importan cuánto amor haya de por medio, si no vamos para donde mismo en algún momento las cosas se romperán. Puedes estar poco o mucho tiempo en una relación que no te llena, que no es lo que buscas, pero yo te aseguro que en determinado tiempo se va a romper, porque lo fundamental no desaparece, llegará el momento en que habrá un cambio, un movimiento y seguramente se fracturará. 3.- Difiero en eso, creo que cada relación que pasa te quita algo y ese algo nunca vuelve, es decir, yo no creo que se pueda querer a alguien como se quizo al primer amor, todos nos movemos y cambiamos, y cada relación nos enseña algo y nos hace crecer y madurar, a veces tomar precauciones, pero eso no quiere decir que sea una amor a medias o la sombra de lo que un día fui capaz de dar, es simplemente diferente y sobre todo es lo que se puede dar ene se momento en especifico; creo que el problema está en creer que porque nosotros queremos de cierta forma el otro debe corresponder igual, me explico, la forma en que Regina lleva sus relaciones en esa época de su vida es la mejor forma que tiene de hacerlo, en es momento no puede ofrecer más, si lo hiciera se estaría traicionando a ella misma, a lo que necesita en ese momento, eso no debe hacerse por nadie, si a Ingrid no le funciona quien debe irse es ella, buscar lo que le funcione quizá tope con alguien que vea la vida de forma parecida o quizá con alguien que dé más y esa persona deberá alejarse para buscar a alguien de su nivel, no sé si me expliqué, espero que sí. Por cierto, yo también soy anticuada. 4.- Yo entiendo a tu mamá y creo también que son seres poderosos e indispensable en el día a día, pero lo que se debe entender es que cada quien es libre de llevar su vida como se le antoje, si a Regina eso le da certezas y tranquilidad, si le hace sentir paz no volver a exponerse de esa manera eso es problema de ella, deberá rodearse de persona afines a ese sentimiento. Lo que vivimos nos condiciona y cada quien intenta sobrevivir como mejor pueda, no podemos decirle a alguien la forma 'correcta' de superar algo, ese tipo de decisiones son personales, eso creo yo. No es bueno pero le funciona y solo ella puede cuestionarse cuándo cambiar, nadie más. Emma es su terremoto, ella le hará plantear moverse, pero la decisión sigue siendo solo de ella. 5.-Creo que justo estamos en la etapa donde Regina sabe que cuenta con Kat y Emma está a prueba. Llegará el momento en que la situación sea tan compleja que tenga que elegir entre perder a alguien o pedir ayuda, y será ella la que decida si vale o no, si es valiente o no, al final de cuentas las consecuencias las absorberá ella. 6.- Estoy de acuerdo, es un triunfo saber en qué momento retirarse y es que no todo el mundo sabe hacerlo. Creo que no eran hasta cierto punto consientes de cuánto sentían, los te quiero que son despedidas salen porque ya no queda nada más que perder, los te quiero que son comienzos siempre aterran (que sean correspondidos, que sean verdaderos), pero justo eso quería mostrar que Emma necesitaba algo de lo que agarrarse para no dejar morir su esperanza y el 'Te quiero' de Regina es oro líquido. 7.- Definitivamente un buen consejo, creo que con el tiempo uno puede adivinar qué muros vale la pena tumbar y cuales es mejor dejarlos por la paz, no podemos obligar a alguien a salir de su cueva si no quiere hacerlo, no importan cuánto queramos conocerle, repetir como nos gustaría que nos respetaran. Creo que tienes mucha razón, la única forma de lograr que una relación perdure no exigir aquello que uno da y mucho menos lo que no se da, una vez leí que los regalos son de quien los y no de quien los recibe, con esa reflexión me quedo, uno es libre de bajar las estrellas si es lo que nos complace porque así somos y nos llena pero no podemos pedir que el otro haga lo mismo, si es lo que le nace y lo hace bienvenido, pero si no y eso nos jode pues a buscar por otro lado. 'Merecer' es una palabra que no debe existir en una relación, al menos en mi parecer. Pues te dejo capítulo nuevo, súper cursi, súper bello, ya me dirás qué te pareció. Déjame decirte que lo que uno critica en alguien mas es porque regularmente o lo hacemos solo hicimos, así que ya decía yo que por ahí iban las cosas. Pd. Muy bien, qué bueno que así fue. Pd2. No hay forma, me encanta hablar con personas que me hagan defender mis ideas, lo digo de verdad. Pd3. Lo mismo digo, un placer. Porque somos necias y eso lo hace todo más divertido. Pd4. Muchas gracias por comentar y leer, de verdad lo valoro enormemente. Espero disfrutes el siguiente. Saludos.

Guest: Qué gusto que lo hayas disfrutado. Espero sea igual con el siguiente. Saludos. :)

svmeg13: Ya lo tienes por aquí, espero lo disfrutes mucho. Gracias por leerme y comentar. Saludos.

Capítulo XXVIII Querer, esa osadía.

Había tenido una semana sumamente ocupada, el haberse tomado dos días seguidos le había ocasionado las consecuencias esperadas. Ruby llevaba ya varios días intentando reparar el daño, era ella quien al final de cuentas recibía las llamadas de secretarias molestas cuyos jefes no entendían el porqué de su nueva actitud. No era normal que ella cancelara reuniones, no era normal que no se le pudiera localizar en ningún lado, mucho menos cuando tenía tantos proyectos en puerta, cada cual diferente en si mismo. Todos había peleado por verle lo más pronto posible y ella había dejado que fuera su asistente quien se encargara de ello. Era una verdadera hazaña la forma en que Ruby había manejado las cosas, aún no tenía claro cómo habían conseguido sacar todos los pendientes en tiempo, sobretodo teniendo en cuenta que nuevamente se iba a ausentar durante algunos días.

Haber tenido días tan ajetreados le había permitido dejar de pensar en el compromiso que le esperaba, los planes de asistir a la boda de la amiga de Emma seguían en pie, no había tenido oportunidad de hablar de los detalles con ella ya que apenas habían tenido tiempo para intercambiar palabra. Sus interacciones estaban divididas en dos tipos, las ocasiones en que la rubia había acudido a dejarle su café por la mañana, en las cuales Ruby se encargaba de interrumpir ya que, aparentemente, siempre había alguien o algo que resolver; las otra eran las reuniones sobre el libro de Emma, en ellas estaban casi siempre en compañía de Sidney, así que no habían tenido oportunidad de hablar, mejor dicho, de hablar a solas. La rubia le había comentado que había tenido que tomar turnos extra para cubrir los días que iba a faltar, por lo que entre sus horas extra y las reuniones en la editorial sus encuentros estaban siempre condicionados por algo o por alguien. No iba a reconocerlo nunca, pero le extrañaba, parecía que verle se le estaba haciendo vicio y eso le gustaba tanto como le incomodaba.

Había terminado su última reunión hacía tan solo diez minutos, no le quedaban más pendientes, por lo menos ninguno que pudiera resolver ya. No tenía pretexto alguno para no pensar en su fin de semana. Había quedado de verla por la tarde para afinar detalles, aún no tenía claro qué era lo que le iba a decir, los nervios habían empezado a erosionar su confianza. Nunca le había gustado no tener el control de la situación, con Emma esa sensación era siempre permanente. Por más que intentaba poner limites, ella los cruzaba uno a uno, sin mayor problema. Estaba dándole vueltas a la situación cuando llamaron a su puerta.

-Adelante.- Su asistente entró con cara de circunstancia. -No puedo con una cita más, Ruby. La cabeza me va a estallar y si hoy termino en el hospital será culpa tuya.- Nunca se quejaba pero realmente necesitaba descansar. Su asistente sonrió y negó.

-No es eso, Regina. Ingrid está afuera, dice que no tiene cita pero que le gustaría hablar contigo, ¿Qué le digo?- Su jefa le había comentado que Emma vendría más tarde a verle, no quería que se le molestara hasta entonces, pero Ingrid siempre recibía un trato especial. Su jefa cerró los ojos y asintió.

-Dile que pase, Ruby. Gracias.- Ingrid era, sin dudar, la persona que menos esperaba ver, le había llamado en un par de ocasiones desde la publicación del libro, no había contestado, no es que no quisiera verle, es solo que de pronto se le habían venido muchas cosas encima. Estaba claro que tenía que hablar con ella, había que aclarar las cosas nuevamente, pero le hubiera gustado hacerlo en otro lugar, en otro momento. Su asistente asintió y se giró para hacerle pasar.

-Regina, cariño… He intentado comunicarme contigo, ¿estás bien?- Una morena demacrada le devolvió la mirada. Una mueca, que bien podía considerarse una sonrisa se dibujó en su rostro. Se levantó de su silla y se acercó a saludarle. Le besó la mejilla y le abrazó. ¡Cuánto le había extrañado ese par de semanas!

-Ingrid, lo siento tanto, he tenido dos semanas realmente malas, infestadas de trabajo y con situaciones que me han tenido sumamente ocupada. Estoy bien, dentro de lo que cabe. ¿Tú? Cuéntame, ¿Cómo te fue con la propuesta en la que estuvimos trabajando?- Le había tomado de la mano y le había llevado al sillón, cuando estaba con ella no le gustaba que un escritorio las separara, le había extrañado ese tiempo que no le había tenido cerca. Ella se había convertido en su roca en esa época obscura que había atravesado.

-Entiendo. Sabes que estoy aquí, ¿Cierto?- No le gustaba pensar que Regina hubiera atravesado nuevamente circunstancias complicadas sin que ella hubiera podido estar a su lado para ayudarle.

-Lo sé. Yo… ahora estoy mucho mejor. ¿Te ofrezco algo?- No le gustaba mucho hablar de los momentos en los que estaba vulnerable, incluso con ella, incluso después de todo lo que habían pasado juntas. No tenía claro por qué le resultaba tan complicado abrirse a los demás, por supuesto que se sentía culpable, al final de cuentas ella se había encargado desde que le conoció de darle la certeza de que podía confiar, de que estaba, de que estaba y no se iba.

-No, estoy bien. Gracias.- Era complicado hablar con Regina. Era ese tipo de persona que va y viene, que es luz y sombra; aún después de tantos años de conocerla no sabía en qué momento le perdía, había temporadas en que estaba ahí, estaban bien, le sentía tan cerca que casi podía tocarle, y de pronto una barrera de cristal se interponía entre las dos, volvía a esa caja de cristal donde era capaz de moverse en libertad, de aparecer y desaparecer a la vista de los demás a su antojo; y entonces uno ya no podía verle de verdad, uno ya no podía tocarle. Sabía perfectamente que lo mejor era no presionar, que ella volvería cuando se sintiera lista, cuando estuviera cómoda, cuando se sintiera segura; era algo que tenía claro y que intentaba que no le generara problema alguno, regularmente lo conseguía pero en días complicados como aquel era difícil entenderlo, ser siempre la que se queda esperando a que alguien vuelva, lastima.

-Vale…- Pudo notar en su rostro cierto aire de decepción, no tenía que preguntar por qué, siempre había sido complicada esa parte de su relación. Era una lucha permanente, Ingrid tratando de demostrarle que podía confiar y ella tomándose siempre sus precauciones, como si tantos años no hubieran servido para prácticamente nada. Un silencio incomodo empezaba a instaurarse entre las dos.

-Te extrañaba.- Era verdad, le había echado mucho de menos, acostumbrarse a alguien como Regina era tan sencillo, llegaba a tu vida con una luz segadora y conseguía que no quisieras mirar a otro lado. No solo era hermosa sino además era brillante, capaz de enamorar de muchas formas. Los últimos meses habían sido completamente diferentes, habían conectado de otra forma, o al menos así había sido para ella, le dolía pensar que Regina pudiera prescindir de ella tan fácil.

-Ingrid… Dios… Yo también te extrañaba, cariño.- No sabía qué decir, tenía la certeza de que sin importar qué dijera el daño ya estaba hecho. Uno de lo más grandes problemas con ella era que nunca atinaba a corresponderle de la forma que lo esperaba, siempre terminaba lastimándole. -Es solo que no quiero hacerte daño.- Eso también era verdad, por su puesto que le había tenido en mente, pero no estaba segura hasta qué punto Ingrid podía tolerar su situación con Emma, no estaba segura de dónde estaban.

-Ya… Entiendo. No insisto. Es solo que estaba preocupada por ti.- No había sido buena idea ir a buscarle. -No pido mucho, ¿Sabes?, al menos eso creo.- Había sido tan solo un susurro pero tenía la certeza que Regina le había escuchado perfectamente. -Cuando decides que alguien entre en tu vida no puedes ser intermitente, no puedes ir y venir, no es justo…- Empezaba a molestarse, no había sido un día bueno, habían sido semanas complicadas. -Tú me llamaste, cuando estabas mal, tú me buscaste…-

-Ingrid…-No pudo terminar la frase porque alguien irrumpió en su oficina sin si quiera tocar.

-Regina…- La imagen que se le presentaba era sin duda la última que hubiera esperado. -Perdón… No sabía que estabas ocupada.. Ruby no está en su escritorio y yo…- Definitivamente no era lo que había pensado. -Discúlpame… Yo… nunca llamo.. Lo siento.-

-No te preocupes, Emma. Pasa, por favor.- Se había levantado a saludar a una rubia que la miraba desconcertada. Estaba claro que el karma le estaba cobrando algo, le estaba cobrando algo desde hacía dos semanas. -Ya conoces a Ingrid.- Su suerte no podía ser peor, necesitaba terminar de hablar con Ingrid, necesitaba aclarar las cosas a solas, cómo demonios lo iba a conseguir sin que Emma se terminara ofendiendo.

-Ingrid.- No había hecho ademán de saludarle, inclinó la cabeza a modo de saludo. No tenía claro qué estaba haciendo ahí ni por qué Regina tenía esa cara de consternación. No quería precipitarse, no quería que sus emociones le ganaran, ese había sido su problema siempre, sacaba conclusiones y terminaba marcharse sin dar pie a nada.

-Emma.- Inclinó a su vez la cabeza respondiendo al frío saludo de la rubia. -Yo me retiro, solo quería saber cómo estabas.- Dijo esto último refiriéndose a la morena, en realidad no le interesaba tener trato con Emma.

-Ingrid…- De verdad quería aclarar las cosas con ella, no quería que las cosas terminaran así, ya una vez le había alejado para no buscarle más, no quería repetirlo. No quería que se fuera, no así. -Por favor…- Sentía la mirada de Emma sobre ella, no quería mirarle porque ahora su prioridad era aclarar las cosas con Ingrid. Esperaba su respuesta cuando nuevamente irrumpieron en su oficina sin llamar.

-Regina Mills, ¿Qué debe hacer uno para conseguir que te mantengas en contacto?..- En cuanto entró y se topó con la mirada de su mejor amiga supo que algo andaba mal. Desvió la mirada y supo por qué. -Oh Dios… esto sí que debe ser incomodo… ¿Qué demonios estás pagando?- La mirada que la morena le devolvía le hizo sonreír y no necesitó más, no estaba de humor para sus bromas. -Me callo… Ingrid, cariño, tanto tiempo, ¡Qué gusto verte por aquí!- Se acercó a ella y le saludó. -

-Kat… Tienes razón… mucho tiempo sin vernos. Me enteré que vas a casarte, ¿Cómo es que hizo James para convencerte?- Kat era una de las cosas que más extrañaba del tiempo que estuvo con Regina, su relación con ella siempre había sido buena, era alguien muy agradable.

-Pues créeme que ni yo misma lo tengo claro, pero supongo que la botella de vino que tomamos antes de que me hiciera la pregunta tuvo algo que ver.- Se encogió de hombros como si de verdad creyera que esa podía ser la razón. -Ya te llegará la invitación y no puedes faltar, eh.- Sonrió ante la afirmación de Ingrid. -Perfecto.- Se giró hacía la otra rubia. -A ti te vi hace tan solo unos días, Emma. Me alegra mucho verte por aquí.- Lo dijo con una sonrisa en el rostro mientras le guiñaba un ojo a la rubia y se acercaba a saludarle. -y tú me tienes molesta porque siempre tengo que estarte buscando.- Se acercó a Regina y le abrazó, pudo notar que lo tensa que estaba su amiga, se decían tanto sin necesidad de mediar palabra. Le dio un apretón en el brazo y se giró. -Bueno, en visto de que evidentemente interrumpimos algo, Emma y yo vamos a la cafetería de la esquina… ¿Gustan algo?- La rubia se había girado a verle sin entender cómo era eso de que irían por café juntas. Asintió ante la negativa de ambas mujeres. Le tomó del brazo y sin esperar su respuesta se encaminó hacía la puerta. -No vemos en un rato…- Se giró únicamente para intercambiar una mirada con su amiga que susurró un gracias, le guiño el ojo a modo de respuesta.

-Ingrid..- Intentó acercarse a la rubia pero ella no se lo permitió, era evidente que estaba molesta. -Vale… no te toco, solo permíteme hablar… Siéntate… Por favor…- La rubia le miró y su expresión se suavizó, sin decir una palabra volvió al sitio donde estaba hasta antes de que Emma y Kat les interrumpieran. -Escucha Ingrid…-

-Estoy cansada, Regina, estoy cansada de intentar acércame a ti.- Levantó la mano pidiéndole a Regina que no la interrumpiera. -Déjame aclarar unos puntos, hace unos meses me buscaste, tú me buscaste, intenté tener algo contigo y me dejaste muy claro que no podías ofrecer nada más que una amistad y yo lo acepté… ¿Sabes por qué lo hice?- La morena negó y se limitó a escucharle. -Lo hice porque te quiero, porque deseo tenerte en mi vida, de la forma que sea, no quiero perderte.- No le gustaba hacer ese tipo de reclamos pero era algo que había estado meditando desde que nuevamente no le atendía las llamadas, era algo que no había podido sacarse de la cabeza. -Yo entiendo que hay ocasiones en que no quieres compartir lo que te sucede y la verdad es que no tienes que sentirte obligada a hacerlo, pero de eso a no contestar el teléfono, de eso a perderte un tiempo para después volver, hay una gran diferencia. Lo único que consigues es hacerle creer a las personas que hicieron algo para molestarte… No es justo… no lo es…- La expresión de Regina le parecía indescifrable, no estaba segura de si con lo que le estaba diciendo había conseguido que no le volviera a dirigir la palabra, pero era algo que necesitaba aclarar, lo necesitaba si es que algún día lograban entablar una relación de verdad, del tipo que fuera, pero de verdad. -Si quieres que permanezca en tu vida, déjame hacerlo, pero tú también quédate.-

No sabía qué contestar, eran prácticamente las mismas palabras que había utilizado Kat con ella, ¿Era realmente tan mala amiga? Ingrid tenía razón, ella le había buscado para reanudar su relación y nuevamente ella había decidido alejarse cuando las cosas se le salían de control. Estaba haciendo las cosas mal, ella que se jactaba de ser madura y equilibrada, estaba haciendo todo mal.

-No quiero lastimarte…- Era una obviedad y aún así tenía la necesidad de decírselo, una vez más, todas las necesarias. No sabía cómo hablarle de Emma, no sabía qué estaba permitido y qué no.

-Eso es problema mío. Solo sé honesta, preocupante por ser honesta conmigo. Esto es de los dos lados ¿Sabes?, si yo no encuentro la forma de tolerar alguna situación te lo digo y me voy, si a ti no te interesa tener una relación conmigo está perfecto pero dímelo… es lo único que pido.- La morena había bajado la vista por primera vez, tenía la sensación de que estaba apenada.

-No sé qué me pasa… a veces tengo la impresión de que todo lo que he construido a lo largo de los años se empieza a desmoronar… No quiero que te vayas… Ingrid… yo también te quiero, tú también eres muy importante para mí… no sabes cuánto…- Tenía que ser honesta, eso es lo que le estaba pidiendo. -Estoy saliendo con Emma… no estoy segura de en donde va a parar esto que tenemos, pero estamos intentando adivinarlo…-

-Entiendo…- No estaba segura de qué tipo de sentimientos le había generado esa confesión, era extraño, tenía celos, pero la verdad es que una parte de ella parecía saberlo ya, desde el principio había tenido la certeza de que su relación con Emma era especial. En los últimos meses se había acostumbrado a ver a Regina de otra forma, no iba a negar que seguía teniendo sentimientos por ella pero enterarse de que estaba ya empezando algo con alguien más no le había generado el dolor que creyó que sentiría. Le iba a costar trabajo, por su puesto, pero empezaba a creer que iba por buen camino.

-No sé cómo tratar el tema contigo, no estoy segura de qué puedo contarte y qué no…- La expresión de la rubia era completamente diferente a lo que esperaba… sonreía… le estaba sonriendo.

-No te tortures por cosas que no te corresponden, yo quiero saber todo lo que sea importante para ti, Emma incluida.- Empezaba a darse cuenta del cariño que Regina decir profesarle, tenía la certeza de que uno de los muros que la morena solía levantar se había derrumbado. -Yo me encargo de mi sentimientos, cariño. Tú encárgate de los tuyos.-

-Lo siento…- Últimamente se estaba disculpando mucho más de lo que acostumbraba. Tenía la sensación de que una nueva etapa acababa de empezar con Ingrid. Una disculpa es siempre la mejor forma de comenzar.

-No pasa nada.- Se acercó a la morena y le abrazó. Lo decía de verdad, esa sensación de paz que te queda después de aclarar las cosas con aquellos a los que quieres es reparadora.

Había mucho que contar y se lo contó. Ingrid era alguien por quien bien valía la pena luchar. No podía creer que hubiera cometido la tontería de prescindir de ella en el pasado. La rubia estuvo cerca de media hora en su oficina, había quedado de llamarle apenas regresara de su fin de semana para salir a cenar. La plática fue muy amena y aunque no hablaron abiertamente de Emma, pudo contarle apenas unos detalles de todo lo que había pasado las últimas semanas. Le alegraba mucho tenerle nuevamente cerca, no solo en el ámbito personal, sino que además era de las pocas personas que entendía su forma de trabajar a la perfección y con la publicación del libro de Emma a la vuelta de la esquina le necesitaba a su lado.

Se despidió de ella con una sensación de tranquilidad arrebatadora, tenía claro que había tomado la decisión correcta, Ingrid era un lugar seguro para morirse de miedo.

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Las puertas del ascensor se abrieron y no pudo evitar sonreír al ver a Regina y a Ruby hablando en la recepción, eso quería decir que Ingrid se había marchado, eso quería decir que por fin podría tener un rato a solas con ella. Hablar con Kat le había dejado más tranquila, sin lugar a dudas necesitaba encontrar la forma de manejar ese temperamento que a veces le traicionaba, de no haber sido por Kat no estaba segura de lo que hubiera hecho.

-¿Cómo es eso de que te vas de fin de semana y yo no me he enterado?- Se dirigió con una sonrisa hasta su amiga para darle nuevamente un abrazo. Regina puso los ojos en blanco y a regañadientes le abrazó a su vez. -Hola, Ruby. ¿Cómo se ha portado, esta última semana, el ogro que tienes por jefa?-

-No tienes que contestar a esa Ruby… Kat…- Era una advertencia y su amiga lo sabía, la ignoraba, pero lo sabía. Podía sentir la mirada de Emma desde que ambas habían salido del ascensor, no habían tenido oportunidad de saludarse con todo lo que había pasado con Ingrid, además de que no tenía idea de qué actitud tendría la rubia.

-Apuesto a que la última semana ha estado de un muy buen humor.- Se giró hacía Emma y le guiño. -Y estoy segura de que te lo debemos a ti.- Una gran sonrisa se dibujó en los labios de la rubia.

-Kathryn…- Su amiga se giró y levantó las manos en señal de paz. Fue entonces cuando le miró, esa sonrisa era digna de apreciarse; en cuanto cruzó mirada con ella las mariposas, tan bien conocidas ya ,empezaron a habitar nuevamente su estómago. -¿No vas a saludarme?- La sonrisa de Emma fue aún más grande si es que eso era posible, inclinó la cabeza como meditando la pregunta; fue consciente de lo que se iba dibujando en su mente, no podía dejar de mirarle mientras ésta se acercaba y le besó.

No fue un beso largo, ni fue un beso lleno de deseo, fue el tipo de beso que uno le da a su compañero del día a día, es el tipo de beso que uno le da a la persona que quiere por el hecho de que le quiere, a modo de saludo, a modo de recordatorio, el tipo de beso que se da tratando de hacerle ver al otro que se le piensa, que se le cuida. Es el tipo de beso que uno da para pedirle al otro que no se vaya, para pedirle al otro que se quede para siempre.

-Si lo que quieren es quedarse a solas podrían tener algo más de tacto.- Le encantaba la luz que emanaba de Regina cuando Emma estaba presente, le gustaba verle feliz, le encantaba verle sonreír.

-Qué suerte de que hayas entendido la indirecta tan fácilmente.- Se había separado de Regina para contestarle a Kat. Ambas rieron mientras Regina ponía los ojos en blanco y se cruzaba de brazos.

-Ya había olvidado lo insoportables que se ponen cuando están juntas.- Dio media vuelta y se dirigió hacía su oficina. Su secretaría parecía estar viendo un partido de tenis, no decía nada pero estaba segura que estaba a punto de reírse de las tonterías que decían esas dos. -¿No van a pasar?- Miraba a las dos rubias que se habían tomado del brazo y se dirigían hacía ella como buscando arreglar el problema con una sonrisa. -¡Insoportables!- Después de una semana repleta de trabajo se sentía la mujer más afortunada sobre la tierra y nada tenía que ver con el hecho de haber sacado a flote todos sus pendientes.

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No había dormido prácticamente nada, entre la meticulosa elaboración de su maleta y la cena que se había visto obligada a preparar para las dos intrusas que se negaban a irse de su casa sin probar su famosa lasaña, sus horas de sueño se habían reducido prácticamente a cero. Kat fue la primera en irse a casa, había quedado en verle cuando volviera para contarle cómo había ido el fin de semana, aún tenía en la cabeza las últimas palabras que le dijo cuando le acompañó a la puerta 'adoro la forma en que sonríes cuando ella está cerca', no lo había visto de esa forma pero era verdad, cuando las cosas con Emma estaban bien, su vida le parecía más fácil y las sonrisas venían solas; 'vale el intento, es una personas por la que vale la pena intentarlo…', eso era lo último que le había dicho justo al salir, sabía que tenía razón y por primera vez desde que conoció a Emma iba a hacer todo lo posible para conseguir que las cosas funcionaran.

Emma por otro lado se fue muy entrada la noche, habían estado ultimado detalles para el día siguiente, lo mejor era irse un día antes para llegar con tiempo y no presionarse. Ella tenía pensado viajar en avión, la rubia por otro lado insistía en ir por tierra, le había costado cerca de una hora rebatir cada uno de los pretextos que le había dado, y cuando por fin se quedó sin ninguno le confesó la verdad, Emma tenía pavor a volar; ver la cara que tenía la rubia al contarle impidió que si quiera pensara en burlarse, en lugar de eso, le tomó de la mano y le llevó hacía el sofá donde pasó cerca de una hora escuchando todos los horribles momentos en que había tenido que subir a un avión y lo mucho que sufría en cada ocasión. Había terminado recostada con Emma sobre ella, jugaba a hacer figuras en su espalda con la yema de los dedos, mientras escuchaba una y otra vez lo mismo, podía acostumbrarse a eso, podía acostumbrarse a tenerle cerca como parte de su día a día.

Había sido difícil convencer a Emma de irse, la verdad era que había sido difícil convencerse a si misma de que Emma tenía que irse pero como era de esperarse no había siquiera empezado su maleta y debía arreglar unas cosas de trabajo antes de partir. 'Te quiero' eso fue lo que le dijo cuando después de media hora en la puerta de su casa, Emma por fin iba rumbo a su escarabajo amarillo.; fue apenas un susurro y no tenía la certeza de que la rubia le hubiera escuchado, lo dijo sin pensar y es que qué rápido te desarma la felicidad.

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-Es un viaje de siete horas, Swan. ¿Quieres llegar a la boda de tu amiga o no?- Estaba fuera de su casa con los brazos cruzados tratando de razonar con esa rubia obstinada que insistía en que su escarabajo era mejor opción que su Mercedes.

-He hecho viajes mucho más largos que ese. No es justo que no le des una oportunidad cuando nunca nos ha fallado.- También ella había decidido cruzarse de brazos en un intento desesperado de convencer a la morena de subir a su escarabajo. Silencio. Parecía que Regina había optado por no emitir palabra hasta conseguir lo que quería. -Que sepas que yo voy a manejar, eh…- Puso los ojos en blanco y se acercó a darle un beso a la morena, tomó las maletas y se dispuso a subirlas al automóvil de Regina. -Si no fueras tan jodidamente preciosa…- Iba refunfuñando camino al carro cuando le escuchó.

-Te quiero.- Lo decía de verdad, sus sentimientos por Emma crecían a pasos agigantados, cada momento a su lado se volvía especial.

-No puedes decir ese tipo de cosas cuando estoy intentando parecer molesta contigo. No es justo.- Se había girado hacía la morena y le miraba con el ceño fruncido.

-¿Qué tan molesta estás?- ¡Dios, cuánto le gustaba esa rubia! Cada nuevo aspecto que conocía de Emma le gustaba más que el anterior. -¿Qué puedo hacer para evitar que lo estés?- Había empezado a caminar en dirección de la rubia. Sonreía, le veía y no podía dejar de sonreír.

-No puedes hacer este tipo de cosas cuando estamos a punto de embarcarnos en un viaje de siete horas, ahora por tu culpa no voy a dejar de pensar en todo lo que me gustaría que hicieras para hacerme sentir mejor.- Estaba parada justo en frente y como le encantaba verse reflejada en esos ojos castaños. Disfrutaba el efecto que podía tener en Regina, le encantaba descolocarla y notar lo nerviosa que solía ponerse, pero también le gustaba cuando buscaba tener el control de las cosas, cuando se acercaba de esa forma, era entonces cuando ella perdía el control, era cuando más se daba cuenta de cuán importante e estaba volviendo.

-Haz una lista.- Se inclinó y le susurró al oido mientras le acomodaba el cabello detrás de la oreja.

-Ahora te estás burlando de mí.- Un enjambre de mariposas estaba recorriendo su estómago desde que notó el movimiento de cadera de la morena al irse acercando a ella.

-No lo hago. Lo juro. Haz una lista y quizá con un poco de suerte llego a cumplir algo…- Se alejó de la rubia y se dirigió hacía el auto no sin antes guiñarle un ojo a la rubia.

-¡No es justo! Esto que estás haciendo es manipulación… Y… Y… Haces trampa… con tu físico… y esos ojos… y hablándome al oido de esa forma… con esa cicatriz que es tan… ¡No es justo!.. quién demonios se atrevería a decirte que no cuando actúas así…- Regina soltó una carcajada mientras abría la puerta del copiloto. A quién quería engañar, le encantaba esa actitud de la morena, parecía alguien completamente diferente. Tomó las maletas y le siguió, iba a ser un interesante fin de semana.

El viaje estaba resultando mucho más ameno de lo que esperaba, intentar mantener a Emma al margen le robaba demasiada energía, había decidido intentar relajarse el fin de semana, ir tomando las cosas como se fueran presentando, por supuesto que no era una forma de actuar muy común en ella pero no quería pensar demasiado. Emma por su parte hablaba en todo momento, así fue como se enteró que era Boston la única ciudad en la que había vivido, que gustaba de la comida mexicana casi tanto como de la italiana, que le gustaba mirar el cielo cuando necesitaba acomodar sus sentimientos, que cada que tenía oportunidad solía ir al estadio a ver jugar a los medias rojas. Había ocasiones en que le tomaba de la mano y era entonces cuando su pulso se aceleraba, no solo por el contacto sino por la forma en que le miraba, Emma hacía ver todo tan sencillo, como si cualquier situación pudiera arreglarse por el solo hecho de tener la voluntad de hacerlo. Ojalá todo fuera así de fácil.

Se detuvieron a comer en un restaurante a la orilla de la carretera, no era lo mejor que había probado pero tampoco podía quejarse, se había ofrecido en varias ocasiones a manejar lo que faltaba de camino pero Emma no se lo había permitido, le había advertido que cada que despreciara su escarabajo sería ella la que tomaría el volante en su maravilloso auto, era necia como pocas esa mujer; no le había hecho mucha gracia pero Emma no manejaba mal, no quería aceptarlo pero lo que de verdad le molestaba era el hecho de depender de alguien, no estaba acostumbrada, había sido muy independiente desde hacía tantos años ya y de pronto llegaba esa rubia con esas ganas de hacerle la vida más fácil y le cimbraba todo su mundo.

Había sido Emma la que había hecho la reserva en el hotel, la última parte del viaje había intentado disuadirle para convencerle de que debían pasar la noche en la misma habitación. No era el momento, no aún, al menos eso le parecía a ella, por supuesto que deseaba estar con Emma pero tenía la certeza también, que a diferencia de otras personas, el día que se acostara con ella no habría marcha atrás.

Al llegar se registraron sin ningún inconveniente y cada una se dirigió a su habitación. Como hacía en cada viaje se encargó de ordenar todo lo que había en su maleta, había traído dos vestidos ya que no había podido decidirse entre uno u otro, la realidad es que no tenía idea de qué tan importante era esa Lily para Emma; en dos ocasiones le había preguntado y ella había sido muy escueta en su respuesta, de todas formas siempre le gustaba quedar bien así que aún tenía tiempo para decirse por alguno. Apenas había terminado de hacer su maleta cuando alguien llamó a su puerta.

-¿Estás lista?- La morena levantó una ceja ante su pregunta.

-¿Lista?, ¿Para qué debería estar lista, Swan?- Se recargó en el marco de la puerta mientras esperaba su respuesta. Ambas manos en los bolsillos traseros eran siempre una buena señal, le gustaba el efecto que tenía en Emma.

-Para cenar… Tengo el lugar perfecto…- Esa sensación de que una mirada podía atravesarle la había sentido solo con una persona, Regina se estaba llevando muchas de sus primeras veces.

-¿Es una cita?- Una media sonrisa se dibujó en su rostro.

-No… No lo es.- La mirada de Regina cambió y había una pizca de duda de ella.

-¿Ah no?- Estaba segura de que Emma le iba a decir algo que le iba a descolorar y aún así no podía evitar preguntarle.

-Esta- Señaló su atuendo. -No es la Emma que va a una cita. El día que estemos en una cita te vas a dar cuenta, créemelo.- Regina soltó una carcajada mientras ponía los ojos en blanco.

-¿Estoy presentable entonces para esta no-cita que estamos a punto de tener?- Ahora fue ella quien señaló su atuendo.

-Estás perfecta, como siempre.- No había atisbo de broma en esa frase. A sus ojos, Regina era perfecta.

Sin decir nada tomó el rostro de la rubia entre sus manos y le besó. Escucharle decir ese tipo de cosas le abrían un hueco en el estomago, un hueco lleno de todas las frases que Emma solía decirle, de todas las notas, de todos los momentos, de todos los detalles. Sonaba tonto pero en ocasiones como esa le parecía sentir cómo la rubia se iba metiendo dentro de ella, cómo se iba haciendo un lugar en su corazón, en sus pensamientos, en su vida; le aterraba pero tenía la certeza que a esas alturas nada podría hacer ya al respecto.

La cena no tuvo nada en particular pero todo de especial, las cosas entre ellas parecían fluir mejor que nunca, tenían acercamientos muy puntuales pero sumamente especiales. Habían pasado gran parte de la noche hablando del libro de Emma, seguían teniendo aún muchos pendientes, el más importante era que a Emma seguía sin estar convencida del final, Sidney le había convencido de quitar el último capítulo con el fin de que el libro contara con una secuela y no fuera auto conclusivo. Emma sentía que lo estaba mutilando, había pensado que la rubia podía llegar a ser necia pero verle hablar de su libro la hacía intratable. La publicación del mismo estaba más cerca que nunca, necesitaba que Emma conectara con el resultado final para que pudiera salir a promocionarle, un escritor que no cree en su trabajo no es capaz de defenderlo ante nadie. Definitivamente tendrían que reunirse nuevamente durante la semana para, entre los dos, hacerle entrar en razón.

Habían llegado pasada la media noche al hotel, el tiempo se le había pasado en un abrir y cerrar de ojos, esa sensación le quedaba cada que hablaba con ella. Habían quedado de verse temprano para desayunar, la boda era por la tarde y tenían tiempo de sobra para alistarse. La despedida fue como las últimas que venían teniendo, llena de caricias, de besos, no podía creer la cantidad de sentimientos que Emma le generaba y es que a veces lo increíble no te lo esperas, de pronto te explota en la cara.

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Se les había ido la mañana entre el desayuno y la compra del regalo, resulta que Emma nunca pensó que tenía que comprar algo para las futuras esposas y no fue hasta que Regina se lo preguntó que la rubia se percató del problema. Había intentado solucionarlo regalándoles dinero pero eso para la morena era una completa y absoluta falta de respeto, así que entre discusiones y regaños fueron a comprar lo que sería el regalo de bodas. El tiempo de sobra que habían pensado que tendrían había desaparecido, faltaban tan solo dos horas para el evento y apenas iban entrando al hotel para comenzar a prepararse. El buen humor con el que Regina había amanecido desapareció, Emma tenía la impresión de que la morena comenzaba a ponerse nerviosa, al final de cuentas no conocía a prácticamente nadie, le gustaba pensar que quería causar una buena impresión. La rubia no necesitó de mucho tiempo para estar lista, siempre había sido bastante práctica para todo, faltaba ya tan solo media hora y había llegado el momento de irse.

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-Voy…- Habían llamado a su puerta, seguramente era Emma que ya estaba desesperada por irse. Desde hacía casi una hora la rubia ya estaba lista, no entendía cómo es que lo había conseguido en tan solo una hora. Tomó su abrigo y el pequeño bolso y se encaminó a la puerta. -Perdona la demora, Emma. Estoy lista. Vámonos.- Era la primera vez que la rubia le miraba de esa forma, estaba inmersa en sus propios pensamientos y parecía no haber escuchado nada de lo que le había dicho. -Emma…- Ella seguía recorriéndole con la mirada. -Emma…-

-Eres preciosa…- Regina llevaba un vestido palo de rosa con detalles dorados en la cintura, strapless. Un moño alto y unos pendientes largos, hermosos. Su maquillaje era en tonos obscuros resaltando sus ojos. Toda su atención estaba en su cicatriz, lo intentó pero no pudo, sin mas se acercó y le beso. No quería arruinar su maquillaje así que se separó casi de inmediato. -Sí que soy una chica con suerte.- Le tomó de la mano y se dirigió hacia el ascensor.

Habían decidido ir en taxi, no tenían idea de dónde era el lugar y evidentemente iban a beber así que era le mejor opción, en el hotel se lo consiguieron y les dieron el teléfono para que pudieran pedirlo al volver.

Llegaron faltando cinco minutos para que todo comenzara, en el mismo lugar estaba la sala donde se iba a llevar a cabo la ceremonia y el salón donde sería la fiesta. Se sentaron en la parte trasera del mismo, Emma no había tenido tiempo de saludar a Lily, que por lo que podían notar tampoco tenía cabeza para ello. La rubia le indicó cuál de las dos novias era su amiga, se podía notar que estaba sumamente nerviosa pero eso no influía en lo hermosa que se veía. El lugar era pequeño y estaba repleto de rosas blancas, eran pocos invitados, parecía ser una boda donde los únicos invitados eran amigos cercanos. Se respiraba un aire lleno de armonía y buenos deseos, era el tipo de boda que todo mundo desearía tener, ese tipo de boda donde todos van a compartir la alegría de las personas que deciden unirse. No fue muy larga pero las palabras del ministro fueron bellas de verdad, resaltaban el valor del compromiso que ya existía desde su relación y que se extiende ahora en su matrimonio. Todo le parecía tan íntimo, tan bien planeado. Ya había olvidado cuánto adoraba las bodas.

Compartieron mesa con personas que resultaron ser amigos del trabajo de Lily, Emma no había tenido oportunidad de saludarle ya que al finalizar la ceremonia todo se acercaron a hacerlo, estaban esperando el momento preciso para acercarse a su mesa a felicitarles. La oportunidad no tardó en presentarse, parecía que todos estaban ocupados hablando entre ellos y por fin les estaban dando un respiro.

-Es el momento.- Había estado cuidando el momento perfecto para ir a felicitar, es la tradición y aunque parecía que a la rubia le tenía sin cuidado era un grosería no hacerlo. Así que se levantó y tomó a Emma de la mano. -Repíteme, ¿Cómo es que se llama su esposa?- Se acomodó el vestido y se dirigió hacía las recién casadas.

-Ashley.- Iba delante de Regina, le llevaba de la mano, podía notar que estaba tensa, nerviosa quizá. Se detuvo y se giró hacía ella. -Ey… no tienes que ponerte nerviosa, la felicitamos y nos marchamos… cosa de dos minutos…- Regina levantó la ceja e hizo una mueca con la boca que francamente no le conocía.

-No estoy nerviosa, Swan… lo único que quiero es felicitarles y agradecerles la invitación antes de que pienses que somos unas groseras…- Empezaba a sentir un vacío en el estómago, uno que tenía ver con con el hecho de querer quedar bien con alguien que no conocía.

-Por supuesto que lo estás, pero puedo hacer como que te creo…- Se acercó y le besó la comisura de los labios. -Estoy aquí… No lo olvides…- Se giró nuevamente y se encaminó rumbo a su amiga.

Por supuesto que estaba nerviosa pero no quería que todo el mundo se diera cuenta de ello, era capaz de esconder sus sentimientos perfectamente y había llegado el momento de sacar su mascara.

-¡Emma!- Se levantó de la mesa y se acercó a su amiga. -Qué gusto que hayas venido… que hayan venido…- Así que esa era la famosa Regina… Emma tenía razón era realmente hermosa, ahora entendía a su amiga. -Mucho gusto, yo soy Lily y ella es mi esposa Ashley…-

-Mucho gusto Lily, yo soy Regina… Muchas felicidades para las dos, les deseo toda la felicidad del mundo.- Se acercó y le dio un abrazo a cada una. Los nervios se iban evaporando poco a poco, parecía alguien bastante agradable. -La ceremonia estuvo preciosa… muchas gracias por invitarnos…- Emma se había parado a un lado y le había pasado el brazo por la cintura, le quería infundir seguridad y ciertamente lo estaba logrando.

-No tienes nada que agradecer, cuando fui a Boston a visitar a Emma solo hablaba de ti… Creo que desde lo que tuvimos no había tenido otra relación…- Los ojos que había puesto Emma le indicaban que se había equivocado, había dicho algo que no debía haber dicho. Miró a Regina pero su expresión era impenetrable.

-¿Ah sí?.. Eso me hace sentir realmente especial…- Así que una ex novia, Lily había tenido algo que ver con Emma y era de ahí de donde le conocía. Bonita forma de enterarse.

-Lo eres… Me lo dijo… Se le nota…- Miró a Regina a los ojos, quería que le quedara claro que Emma de verdad le quería.

-Lo sé… Ella es también muy especial para mí.- Se lo dijo también a los ojos, quería que le quedara claro que Emma no era la única que lo sentía.

No pudo escuchar su respuesta porque otra pareja se acercó a felicitarles y después una más por lo que decidieron regresar a su mesa.

-¿Me invitaste a la boda de tu ex novia, Emma Swan?- Iban caminando rumbo a la mesa, ni siquiera le estaba mirando y hablaba muy bajo, para que solo la rubia pudiera escucharle. Podía sentir el calor subírsele a las mejillas. Había tratado de esconderlo de la mejor forma, digo al final de cuentas Lily ya estaba casada y según entendía eso había pasado hacía ya mucho tiempo, pero de todas formas no podía evitar sentirse molesta. -Dos amigas que te conozco y con las dos has tenido algo que ver, quizá debimos empezar como amigas para evitarnos tanto drama…- Las palabras salían solas, no le gusta hacer reclamos, menos cuando no tenía el derecho de hacerlos y aún así no podía evitarlo.

-No tienes por qué estar celosa. Lo de Lily fue hace mucho tiempo y nunca llegamos a tener una relación… fue más bien…- Estaba buscando las palabras correctas pero fue interrumpida por la morena.

-No me interesa saberlo… de todas formas es cosa del pasado… Y no estoy celosa, es solo que no me gusta que me tomen por sorpresa.- Habían llegado a la mesa y nuevamente se habían sentado en sus respectivos. Emma se acercó y le susurró.

-Sí que lo estás pero puedo hacer como que no me doy cuenta si eso te hace sentir más tranquila.- La morena puso los ojos en blanco, decidió besarle la mejilla y continuó.

-Lily tiene razón…- Regina se giró y le miró esperando que terminara la frase. -Eres la mujer más especial que he conocido en toda mi vida.- Y entonces sorprendiéndole como casi siempre lo hacía, la morena se acerco y le besó.

-Sigo molesta…- Estaban frente contra frente, mirándose a los ojos. Por primera vez en mucho tiempo le tenia sin cuidado lo que los demás pudieran pensar.

-Lo sé… Puedo soportarlo.- Le besé la punta de la nariz y su recompensa fue la media sonrisa que Regina le regaló. Era ese sin lugar a dudas el mejor lugar para estar.

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La boda estaba resultando mucho más agradable de lo que había pensado. La comida había estado francamente deliciosa. Había pasado todo el rato hablando con Emma y con los demás invitados de su mesa. Las novias habían partido el pastel y a partir de ese momento las parejas habían comenzado a levantarse de sus mesas a bailar; Emma y ella habían hecho lo propios, en varias ocasiones de habían topa con Lily y Ashley en la pista, habían bromeado y charlado un poco, ambas eran muy agradables, no le importaría seguir teniendo contacto con ellas. Cada tanto volvían a la mesa para descansar un poco y beber de su copa, llevaban cerca de diez minutos descansando cuando empezó a sonar 'More than words', Emma como impulsada por un resorte se levantó y le tomó de la mano. Estaban ya en la pista de baile, Emma le rodeaba la cintura y ella tenía ambas manos sobre sus hombros, no decían nada, era tanto lo que sentía que no encontraba las palabras para expresarlo, aún así se aventuró a decirlo.

-Hoy te ves divina, Emma… Yo… Yo no puedo dejar de mirarte… Eres preciosa…- La rubia le sonreía. -Y no hablo solo de tu físico sino también de aquí…- Puso la mano en su pecho. -Eres increíble…- le abrazó mientras seguían bailando. Fue entonces cuando le vio, del otro lado de la pista de baile, y antes de poder desviar la mirada se topó cara a cara con el azul de sus ojos. Todo se derrumbó.

...Continuará...