Hola.
Mucho tiempo. Les dejo el siguiente capítulo. Espero sea de su agrado, ya me contarán. Gracias por seguir leyendo, por comentar y sobre todo por permanecer.
Saludos.
kykyo-chan: Perdona, al principio no lo dejé tan claro pero luego corregí el capítulo y ya se entendió mejor. Ya lo tienes por aquí, espero sea de tu agrado y lo disfrutes bastante. Muchas gracias por leer y comentarme. Saludos.
Kiandre: Creo que habrá drama hasta el final, lo lamento. Pues creo que imaginas bien. No estaría tan segura, lee el capítulo y me cuentas qué te pareció. Gracias por leer. Saludos.
dcromeror: Lo siento pero era necesario. Tienes razón a mí también me pareció que lo de Ingrid era necesario. Algo bueno saldrá de ese encuentro, ya lo verás. Gracias por leer y comentar. Espero disfrutes el siguiente, saludos.
evazqueen: Muchas gracias, qué gusto que lo hayas disfrutado. A mí también me gustó que las cosas con Ingrid quedaran todavía más claras, a mi parecer, era necesario. A mi también me encanta. No se me había ocurrido pero habría sido buena idea, es Daniel pero no es ella con quien la engañó. Son medias alucinaciones. Gracias a ti por leer, espero disfrutes el siguiente, ya me contarás qué te pareció. Saludos.
JBlack: A mí tampoco me cae muy bien que digamos, pero algo bueno saldrá de todo esto. Espero disfrutes el siguiente, muchas gracias por leer y comentar. Saludos.
svmeg13: ¡Uy pues muchas gracias!, ya la tienes nuevamente por aquí, espero lo disfrutes mucho. Gracias por leerme y comentar. :). Saludos.
NatachaParedes: Técnicamente estuvo LLENO de amor y felicidad, fue solo el final lo que puso un poquito de drama. Es que ¡que flojera todo tan tranquilo! :). Pues ya me contarás si adivinaste quién era. Espero no haberme perdido mucho, ya tienes por aquí el siguiente capítulo, espero de verdad lo disfrutes mucho y la espera haya valido la pena. Un abrazo hasta RD. Gracias por comentar y leer y por todo. Saludos.
Guest: Lo siento :). Sí ese es Daniel. Ten un poco de fe en Regina, no va a tirar todo por la borda. Reitero no creo que Regina vaya a dar marcha atrás, tú paciencia. Va a ser un poquito más complicado que eso pero esa es la idea en general. No va a terminar con ella, Regina está enamorada, pero eso no quiere decir que no tenga que superar este trago en soledad, ya veremos. Jaja, no te confundo mujer pero muchas gracias por las iniciales. Pd. No lo voy a arruinar, lo prometo. Espero no haber tardado mucho, espero también que valga la pena la tardanza. Muchas gracias por escribir y comentar. Saludos.
mills1: La vida regularmente es así, uno no va terminando de salir de una cuando ya está otra en puerta, lo importante es que ahora no está sola. Es que cualquier cosa que le recuerde a esa época la va a perturbar, Daniel creo que el que más. Jaja, la rubia no es de mucha paciencia, lee el capítulo y me cuentas qué te pareció. Uy pues muchas gracias, espero que la sigas disfrutando mucho, de verdad gracias por leer y comentar es muy importante para mí, ayuda mucho. Creo que tardé un poco pero lo hice lo más pronto que pude. Lo han hecho, Kat es LA ONDA.
Farren n m: Creo que tienes razón, creo que a veces incluso Emma se sorprende un poco de esta Regina; está preocupada por lo que está viviendo en lugar de tratar de cuidarse de posibles daños colaterales. El asunto con Ingrid me parecía importante aclararlo, la historia está en su parte final y hay que ir cerrando ciclos, mmm creo que hay relaciones por las que bien valdría la pena esforzarse para mantenerlas, eso me parece que intenta hacer Ingrid. Jaja, tranquila, no volverá al principio, será algo complicado pero saldrá adelante. Algo hay de todo eso que has escrito, creo que uno es consciente de ciertas cosas cuando por fin es capaz de verlas desde otra perspectiva, creo que Regina lo hará. Espero disfrutes mucho el siguiente y la espera haya valido la pena. Muchas gracias por continuar, por leer y comentar; lo valoro mucho. Saludos.
Yomi Lovesyuri: Lo siento, pero era necesario, te prometo que algo bueno saldrá de todo. Gracias por leer y comentar. Saludos.
Lizzie gza: Gracias a ti por la paciencia y por leer. Creo que es normal que fuera algo raro, al final de cuentas en su momento habían tenido una relación y sobretodo Ingrid quería retomarla, era normal que todo resultara extraño. En lo personal creo que cuando alguien te gusta y decide empezar con alguien más lo ideal es alejarse; pero también creo que si esa persona fue y es muy importante para mí, no solo como pareja o ex pareja sino como persona y amiga, lucharía para mantenerla, creo que hay relaciones por las que vale la pena luchar, incluso si no terminan como nos habría gustado. No te tiene que gustar todo, son normales las discrepancias, muchas gracias por hacérmelas saber. Kat es de esas personas que no se encuentran tan fácil, es de esas por las que vale la pena luchar. Jaja es que Emma es un amor, es toda entrega sin esperar nada a cambio, solo necesita saber que el otro está para darle todo. Pues empieza una, qué más da. El mundo está lleno de personas maravillosas, te juro que cuando menos lo esperas topas con una :); no sé si para cualquiera pero para alguien como Regina, sí. No sé qué decir porque sé exactamente a qué te refieres, me ha pasado leer algo y terminar con un dolor en el pecho. Lo lamento pero te prometo que es de los últimos 'ataques' que te voy a dar. Jaja el ojo, lo bueno que ya sabes que todo ira bien. Pues cuéntame las conjeturas y ya verás si el atinaste. Espero no haber durado tanto, gracias por leer y por comentar, gracias por todo. Espero lo disfrutes. Saludos.
RMills: Jaja, bueno déjame que termine la historia y con todo gusto. Uy pienso exactamente igual que tú, conozco personas por las que haría cualquier cosa con tal de que permanecieran en mi vida y tienes razón las relaciones siempre son de dos, si el otro no quiere no habrá forma. (yo también lo sé). Kat es la salvadora de esta historia. Regina también puede ser muy linda, es cosa de que no piense tanto en lo que podría pasar y viva lo que tiene justo enfrente. Es que poder sacar un sí a la morena es demasiado como para arriesgarse a que diga que no al saber de quién era la boda. No me gusta hacerte sufrir, verás que algo bueno saldrá de todo esto, dale el beneficio de la duda a Regina. Gracias a ti por leer y comentar, lamento mucho el tiempo que tardé nuevamente en publicar, espero valga la espera. Saludos.
Guest: Es que las irregularidades son siempre normales, e decir, cuando se ha sufrido una decepción es normal tener miedo. Yo también creo que hay personas por las que vale la pena pelear, vale la pena mantener, creo que ambas aportan en la vida de la otra, eso importa, siempre importa. No me gusta verlas sufrir, pero la verdad es que era necesario para cerrar un ciclo, lee el capítulo y me cuentas qué te pareció. Algo así va a suceder, espero lo disfrutes. Gracias por comentar y leer, espero la espera lo valga. Saludos.
15marday: ¡Por fin!, Es un ángel para Regina. Emma sabe que no le convenía hacerlo. Es Daniel. Jaja, muchas gracias por leer y comentar, espero lo disfrutes. Saludos.
slj82: Hola. Eso es lo importante que lo disfruten ustedes :), yo creo que es demasiado rosa, no me va mucho eso. A mí también me ha gustado, creo que era necesaria para por fin poder cerrar algo, no quería sacarla de la vida de Regina, creo que hay personas tan increíbles que uno debe hacer lo indecible para que permanezcan. Es que yo creo que así son las cosas, cada quien tiene sus razones para actuar de cierta forma, y es que a mi punto de vista, vivimos en un mundo muy narcisista, donde cada uno se siente el centro del mundo y se nos olvida pensar que el otro también tiene sentimientos y que piensa y actúa diferente. Pues muchas gracias, señorita, me queda un gran satisfacción de leerte. Jaja ¿cursis e idiotas? creo que tienen toda la razón. ¿Tú crees que soy malvada? Y eso que no has leído el siguiente. Regina no va a cerrarse de nuevo, Emma tendrá la oportunidad de hacerse presente, ya veremos cómo les va. Gracias a ti por leer y por comentar. Espero disfrutes muchísimo el siguiente y ya me contarás lo que te ha parecido. Saludos.
Kiran: No te enojes :). No es crueldad, algo muy bueno saldrá de todo esto, promesa. No volveremos a lo mismo, también puedo prometerte eso. Muchas gracias por el comentario y por seguirme leyendo. Espero disfrutes mucho el siguiente y ya me contarás. Saludos.
Ruth maria: Tienes razón, se merece a alguien como la rubia en su vida. Kat es de esas personas que están para ayudar a los que quiere, que sabe cuándo dar empujones y cuándo defender, lo mejor es rodearse siempre de personas así. Es Daniel, sí. No soy cruel, te prometo que algo bueno saldrá de todo esto, aunque por ahora parezca todo lo contrario. Gracias por leer y comentar. Espero disfrutes el siguiente y ya me contarás lo que piensas. Saludos.
franchiulla: Pues qué gusto que la disfrutes, esa es siempre la intención. Seguramente cuando tenga un poco de tiempo voy a pulir cada capítulo y a subirlo nuevamente, muchas gracias por la observación. La voy a terminar, eso seguro. La historia es mía, así como todos sus errores. Muchas gracias, nuevamente. Siempre he llevado las cosas así con las personas que me leen y seguiré la misma linea. Muchas gracias por todas las observaciones, tendré mucho más cuidado con la redacción en los capítulos futuros. Gracias por leer y por los comentarios. Saludos.
francisca250: Eso me da muchísimo gusto. Muchas gracias por leer y por hacerme saber lo que opinas. Espero disfrutes mucho el siguiente. Saludos.
Guest: Pasa. Esperar algo y obtener otra cosa completamente diferente, pasa. Lo lamento. No fue un seudo comentario, fue uno en toda regla. Lo sé, yo solo traté de darme a entender mejor, respecto a lo que había escrito en mi perfil, en fin, no importa. Directo al asunto entonces. Demasiado largo para citarlo ja… :) Creo lo mismo, creo que les ha ido dando empujones tanto a una como a otra. Una, dos, tres, todas las veces. Sí, tienes razón, las segundas oportunidades siempre son bienvenidas, sobre todo cuando ambas partes las desean. Creo que es una primera en toda forma, tienes razón también, nunca han estado en el mismo nivel hasta ese momento. Vale… A mí por el contrario me parecía algo digno de mencionar, tengo que procesar eso que dices, todo. ¿Eras tú la que tenía paciencia de sobra?… cof.. cof… Tenía ansia de hablar sobre la fiesta, quizá fue por eso que el viaje quedó de lado. Mmmm 'nunca ocultar nada si alguien de verdad interesa', en parte la compro, cuando uno acaba de conocer a alguien tampoco tendría que contar todo, depende de la situación, creo. La canción es preciosa. Ya veremos que ocurre. Gracias a ti por leer y seguir comentando. Saludos.
Guest: Muchas, muchas gracias por el comentario. Suele pasar, pero no pasa nada. Gracias por leer y comentar. Saludos.
Paisa27: Uy, muchas gracias, señorita. Pasó mucho tiempo, espero que disfrutes el siguiente capítulo. Ya me contarás que te parece. Gracias por leer y por comentar. Saludos.
Gloes: Hola. A mí también me pareció necesaria la conversación. Salvar la relación con alguien a quien se quiere a pesar de que las cosas no hayan salido como uno quería es de valiente. Pues creo que en el siguiente capítulo podrás ver un poco de lo que hubiera sido si no estuviera Daniel en medio. Me da gusto que hayas disfrutado la interacción de ambas en el viaje. Estamos los que odiamos ponernos celosas y que además sea tan evidente para la otra persona. No arruinará nada, ya verás que algo bueno saldrá de todo esto. Pues qué gusto me da conseguir hacerte pasar un buen rato, no sabes lo que significa. Muchas gracias por compartirlo. Espero que disfrutes mucho del siguiente. Ya me contarás ahora dónde estabas al leerlo. Gracias por comentarme y seguir leyendo. Saludos.
LoreLane: Uy, creo que eso es lo único que no extraño de estar en la escuela. Suerte con las calificaciones. Pues qué gusto haberte sorprendido para bien. Uy, pues muchas, muchas gracias por lo que me dices. Es muy importante para el que escribe saber qué les gusta, qué les provoca, de verdad gracias por compartirlo. Lo lamento mucho, espero que no hayas tenido que esperar mucho o que al menos la espera haya valido mucho la pena. Pues creo que pasara algo justo intermedio jaja, lo lamento. Pues mira, no pueden ser reacciones buenas si algo que le duele tanto de pronto sale a la luz nuevamente, pero creo que tratará de arreglar las cosas como mejor pueda, tenle no solo paciencia sino confianza en la nueva Regina. Gracias a ti por continuar leyendo y no olvidarte de ella. Por los comentarios, por todo. Abrazos hasta América del Sur (Ojalá un día se me haga visitarlo). Saludos.
LyzzEQ: Es Daniel, lo lamento. Emma sufrirá un poco pero no por mucho tiempo. Es algo un tanto intermedio, las dos intentado encontrar el equilibrio como mejor puedan. Gracias por leer y comentar, espero disfrutes mucho el siguiente. Saludos.
CAPÍTULO XXIX Recomponerse, sin lastimar.
Daniel la miraba. Daniel la miraba desde el otro lado de la pista de baile, parecía sumamente contrariado. Podía ver en su ojos la intención de acercarse a ella, la intención de saber, la intención de preguntar. Las imágenes empezaron a llegar, una tras otra, tal y como ocurría cada vez que algo o alguien le recordaba aquella época de su vida.
-Tengo que irme… Yo… Yo tengo que irme…- Era apenas un susurro, estaba pensando en voz alta. Se separó de la rubia, dio media vuelta y se dirigió hacía la mesa. Tenía que tomar sus cosas. Necesitaba irse antes de que Daniel se acercara… antes de que Daniel preguntara y… necesitaba irse…
-¿Qué?- La morena no contestó, ni siquiera estaba segura de que le hubiera escuchado. ¿Qué había pasado? ¿Qué había hecho mal? Regina iba tan deprisa en dirección a su mesa que parecía haberse olvidado de su existencia. -Regina… Regina, por favor…- Murmuraba, no quería gritar. No quería hacer una escena en la boda de su amiga. -Regina…- Había tenido que dar dos pasos realmente largos para poder alcanzarla. Le tomó del brazo y la hizo girarse. -¿Qué pasa?- La morena estaba pálida, transpiraba, parecía que estaba a punto de tener un ataque de pánico o algo por el estilo. -¿Estás bien?, Regina… ¿Qué pasa?- La morena tan solo la había mirado a los ojos por una fracción de segundo, había desviado la mirada, parecía ver algo por encima de su hombro, como si estuviera buscando a alguien a su espalda. Se giró y pudo distinguir a un hombre que se abría paso entre las parejas de baile, era evidente que era él quien había puesto así a Regina. -¿Quién es?- La morena volvió a mirarla, no hubo necesidad de que dijera nada, le estaba pidiendo ayuda, fue entonces cuando supo qué era lo que tenía que hacer. -Vámonos.- No necesitaba explicaciones, al menos no en ese momento. Le tomó la mano y pudo notar como Regina la apretaba, le apretaba con fuerza. Le estaba agradeciendo, o al menos eso le parecía. Tomó con la otra mano las cosas de Regina y se dirigió hacia la puerta del lugar, ya tendría tiempo de despedirse de su amiga, de explicarle. Entrelazó los dedos con los de la morena y la miró nuevamente a la cara, le pareció que Regina ya no estaba ahí, el miedo que había percibido en sus ojos se había ido, ahora su mirada no le decía nada, daba la impresión de que estaba vacía. -Ey… Regina…- La morena no contestaba, miraba hacía el frente, le dio un apretón con la mano para hacerla volver. Ella se giró y le devolvió la mirada. -Estoy aquí. Yo estoy aquí… ¿Vale?- Regina asintió y volvió a mirar al frente, una vez más parecía haberse ido, una vez más parecía estar a kilómetros de ahí. Estaban a punto de llegar al área donde estaban las personas del valet parking, era con ellos con quien debían solicitar el taxi, entonces le escuchó.
-¡Regina!.. ¡Regina espera!..- Gritaba, lo hacía cada vez más fuerte. Quería creer que la morena no le escuchaba y era por eso por lo que no se giraba a verlo. Tenía que alcanzarla, tenía que hablar con ella. Lo había intentado tantas veces. La había buscado tanto tiempo. -¡Regina!.. ¡Regina por favor!..- La mujer rubia que la llevaba de la mano estaba hablando con el personal del lugar, era evidente que estaba solicitando un taxi. Tenía que alcanzarla antes de que se fuera.
-No puedo… Yo… No puedo…- Había sido un susurro pero estaba segura de que Emma la había escuchado perfectamente. No había querido voltear a verlo pero había reconocido su voz; Emma sin embargo, se había girado al escuchar cómo la llamaba a gritos. No estaba lista, no lo había estado hace años y no lo estaba ahora. Quería irse. Quería volver a Boston. Sin ser consciente de lo que hacía había apretado la mano de Emma, lo supo porque la rubia le había apretado a su vez. Se giró hacía ella y por primera vez desde que había visto a Daniel, los ojos se le llenaron de lágrimas. -Tengo que irme.- La voz se le quebró y la rubia le acarició la mejilla.
-Estoy en eso, bonita…- Hizo un amago de sonrisa y se giró hacía la persona que estaba a cargo de los taxis para decirle que se apresurara a conseguirles uno, estaban nuevamente llamando cuando llegó y se estacionó justo en frente. -Le abrió la puerta a la morena que subió sin hacer caso a los gritos que se escuchaban cada vez más cerca. Cerró la puerta y se encaminó a subir por el otro costado cuando el tipo comenzó a tocar en la ventana de la morena.
-Regina… Regina…. Déjame hablar contigo.. Por favor, Regina… Tenemos que hablar…- La morena tenía la vista al frente, ni siquiera se había girado a verlo. Empezó a intentar abrir la puerta, fue el empujón de la rubia lo único que consiguió alejarlo del auto.
-Déjala en paz.- No estaba gritando, pero había pronunciado aquello muy lentamente, quería que le quedara claro que Regina no estaba sola, mientras ella estuviera no lo estaría más.
-¿Quién eres tú para meterte en lo que no te importa?- Había estado apunto de caer por el empujón, se iba acercando nuevamente al auto, pero ahora en lugar de mirar a la morena, era la rubia la que tenía toda su atención.
-Eso no es tu problema. Ella no quiere hablar contigo.- Estaba luchando con todas sus fuerzas para no dejar salir todo lo que sentía. Tenía los puños cerrados. Ese tipo la miraba como si estuviera loca, como si fuera ella la que estuviera completamente fuera de lugar.
-No tienes idea de quién soy yo.- Nunca había sido partidario de la violencia, mucho menos contra una mujer, pero si tenía que quitarla de su camino para poder hablar con la morena, no lo iba a pensar dos veces. Se acercó e intentó abrirse paso con el brazo para nuevamente insistir sobre la ventana cuando la rubia dio un paso al frente.
-Te juro por Dios que si das un paso te voy a romper la cara…- No estaba gritando, pero por primera vez estaba segura de que si ese tipo seguía insistiendo no iba a poder controlarse. Toda la frustración que sentía de ver a Regina así, por no tener idea qué demonios estaba pasando, todas las dudas y las ideas que se habían instaurado en su cabeza, ese coraje de que un gran fin de semana estaba llegando a su fin, ese miedo de que no poder detener a Regina a su lado, ese terror de perderla de nuevo, todo eso le estaba nublando las ideas.
-¿Estás loca?- No podía creer lo que acababa de escuchar. ¿Quién era esa mujer? ¿Por qué se tomaba esas atribuciones con Regina? La rubia no contestaba, no se había movido un ápice y le seguía mirando, como si estuviera deseando golpearlo. -¿Estás bromeando?
-Ponme a prueba. Por favor, ponme a prueba.- Empezaba a sentir un zumbido en los oídos, hacía tanto tiempo que no estaba tan molesta como en ese momento. Deseaba con todas sus fuerzas que intentara acercarse a Regina para cumplirle lo que le había dicho. Ese tipo la miraba curioso, como si estuviera intentando adivinar si lo que decía era verdad. -Dame un motivo… Dame uno solo…- Lo miraba a la cara, estaba esperando una respuesta. Nada. No hacía nada. No decía nada. -Eso fue lo que pensé.- Dio media vuelta y metió al carro sin decir nada más.
En cuanto entró al taxi tomó nuevamente la mano de la morena. Estaba más fría que antes, podía sentir un leve temblor en ella. Le dio el nombre del hotel al taxista y se giró a ver a Regina, ella sin embargo, se había girado hacía donde estaba ese tipo parado, ya no hacía intentos de querer hablar con ella, solo la miraba. Un dolor en el pecho llegó de solo ver esa forma en la que hablaban sin hablar; había algo tan profundo como doloroso entre ellos.
En menos de veinte minutos estaban entrando en el hotel, todo el camino habían permanecido en silencio, pero no le había soltado la mano en ningún momento. El haber visto el efecto que tenía ese tipo en Regina le había hecho creer que una vez que estuvieran a solas ella comenzaría a llorar, pero no fue así. Estaba sentada a su lado, tomándole de la mano y tenía la sensación de estar a kilómetros de ella. Regina tenía la mirada perdida, ni siquiera se había dado cuenta del momento en que llegaron al hotel. Tenia miedo, Regina estaba tan inmersa en sus pensamientos que ni siquiera parecía percatarse de su existencia. No podía perderla otra vez, no iba a soportarlo.
Presionó el botón del elevador perdida en todos esos miedos que le invadían cuando su voz la trajo de vuelta a la realidad.
-Emma…- Se había girado hacía la rubia que la miraba expectante. -¿Puedo quedarme contigo?- Emma era la única persona que le apetecía tener a su lado en ese momento. Una media sonrisa se había dibujado en el rostro de la rubia, pero era la más triste que le había visto en mucho tiempo.
-Claro… Por supuesto… Regina… ni siquiera tienes que preguntar…- Le había pasado el brazo por encima de los hombros y la había atraído hacía ella. La abrazaba con fuerza, trataba de hacerle entender que no estaba sola, que estaba ahí para todo lo que necesitara. Esas palabras habían sido aire puro para sus pulmones. Era un triunfo que la morena no la hubiera alejado, era un triunfo que le permitiera estar ahí cuando más vulnerable se veía.
Abrió la puerta de su habitación y comenzó a ordenar un poco todo el desastre que tenía. Regina se había ido a sentar al sillón que estaba pegado la ventana, las vistas que ese hotel ofrecían de la ciudad eran hermosas. La morena no había vuelto a decir nada desde que le había pedido quedarse con ella; por supuesto que ella tenía muchas preguntas rondando su cabeza pero estaba segura de que no era el momento para hacerlas.
-¿Quieres que te prepare la tina? Puedes tomarte un baño para relajarte un poco. Soy muy buena preparándolos, el secreto está en poner la cantidad perfecta de jabón…- Le había sonreído a Regina, que al escucharle había dejado de mirar por la ventana para mirarle a ella.
-¿Quieres tomar un baño conmigo?- La rubia la miraba como buscando dónde estaba la trampa en aquello que le había dicho.
-Por supuesto que me gustaría pero… Regina… ¿estás segura?- ¿Qué demonios le había hecho ese tipo a Regina? La morena estaba tan trastocada.
-¿Tú lo estás?- Miraba a la rubia a los ojos. Ya no estaban hablando de tomar un baño y tenía la certeza de que Emma también lo había entendido así.
-Completamente.- Estaban hablando de algo muy diferente, le parecía que Regina por primera vez le estaba mostrando lo lastimada que estaba y cuál era su forma de reaccionar ante algo que le hacía daño. Y lo estaba haciendo de forma deliberada que era todavía más importante, no era algo que había tenido que adivinar, era algo que ella le estaba compartiendo. No la había echado, le había permitido quedarse y ahora le preguntaba si estaba lista para ello. -Escúchame bien.. - Se acercó hasta el sillón en donde la morena estaba sentada y se puso de rodillas frente a ella, necesitaba decir lo que tenía que decir mirándole a los ojos. -Estoy aquí, estoy aquí contigo…- Regina le regresaba la mirada con aquellos ojos chocolate que tanto adoraba. Le tomó las manos y continuó. -Si tú no me echas yo no me marcho…- Regina no le permitió terminar lo que tenía pensado decir, se acercó a ella, tomó su rostro entre sus manos y la besó. Inmediatamente todas esas sensaciones aparecieron, esas que solo Regina podía traer a flote. Apenas duró unos segundos pero no había necesidad de más; se separó tan solo unos centímetros, podía sentir su aliento contra sus labios, tenía los ojos cerrados y no emitía palabra y aún así, por primera vez desde que ese tipo se había hecho presente, podía sentir que la morena estaba ahí, con ella, en ese hotel, en esa habitación.
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Tener a Regina entre sus brazos era la mejor sensación que había tenido en toda su vida. Cada puerta que la morena le abría para compartirle un poco de lo que era, de lo que había sido, de lo que dolió, de lo que aún le dolía, le hacía desear más y más. Preparar el baño había sido pan comido, hablaba en serio cuando decía que era experta en ello, el problema no había sido ese; sino cómo preguntar si hablaba en serio sobre tomar un baño juntas. Había sido una suerte que justo cuando ideaba la forma de preguntárselo a la morena, ésta hubiera tomado su mano para conducirla al baño.
Desde la primera vez que la vio le había parecido que Regina era preciosa, haber tenido la oportunidad de apreciar su cuerpo se lo confirmó, recordar cómo la morena se había quitado la ropa frente a ella como si fuera algo de todos los días le hacía pensar que todo eso tenía que ser un sueño. Ella había sido la primera en entrar a la bañera, Regina le había seguido y para su sorpresa en lugar de tomar uno de los extremos eligió estar entre sus brazos, tener a Regina entre sus brazos era la mejor sensación que había tenido en toda su vida.
-Después de todo lo que he visto hoy, tengo una pregunta que hacerte…- De inmediato percibió cómo se tensó el cuerpo de la morena. No habían hablado mucho desde que habían decidido tomar el baño, Regina parecía estar en otra parte, un lugar donde ella no podía llegar. Tenía la sensación de que la morena buscaba refugio entre sus brazos y sin embargo no salía palabra de su boca, no quería presionar, no debía hacerlo, debía tener paciencia para no arruinarlo todo.
-Emma yo…- Era lógico que la rubia tuviera preguntas después de todo lo que había pasado, no es que no quisiera compartir con ella lo que hacía sucedido pero ¿Cómo contarle una cosa sin tener que revelar la otra? No estaba lista, hacía tan solo unos días había tenido que revivir todo para Kat, pensar en hacerlo nuevamente la desarmaba.
-¿Cómo es que tienes ese cuerpo si no comes ni te ejercitas como se debe?- La carcajada de Regina fue un rayo de luz en la obscuridad. Iba a tener paciencia, era capaz de tolerar ese vacío que tenía de pensar en ese tipo, de lo que no era capaz era de perderla nuevamente. Le había prometido que no iba a presionar y lo iba a cumplir.
-Creo que puedo ver un cumplido escondido dentro de todo eso de 'no comes ni te ejercitas como se debe'.- Emma y esa forma tan suya de sorprenderla, de hacerla olvidar eso que tanto le atormentaba. La rubia siempre conseguía sacarle una sonrisa en los momentos menos esperados. No sabía por qué pero estar en sus brazos le hacía sentir segura, empezaba a sentir esa dependencia, esa necesidad de tenerla cerca, incluso en esos momentos en que siempre había preferido la soledad.
-Lo hay… Pero además de eso… es que yo no entiendo cómo es que lo consigues.. Es decir, mírate…- Sus brazos que había estado a cada costado de la bañera tratando de respetar a la morena de pronto atraparon su cintura. No pudo evitar besar la parte trasera de su oreja mientras comenzaba a acariciar el estómago de la morena. -¡Dios! Me voy a ganar el cielo…- Retiró las manos para regresarlas nuevamente a su lugar. Respiró profundo, necesitaba recuperar la calma, lo había estado haciendo muy bien, pero tenerla entre sus brazos era un arma de doble filo, en un segundo de descuido podía perder la cabeza.
-Por supuesto que me ejercito y por supuesto que me alimento bien.- Con ese beso Emma había conseguido que una corriente le recorriera el cuerpo. Quizá estar con la rubia era lo que necesitaba, ella siempre la hacía olvidarse de todo y eso era precisamente lo que necesitaba. -Además… el cielo está sobrevalorado…- Antes siquiera de permitirle contestar se giró y comenzó a besar el cuello de la rubia, quien de inmediato cerró los puños atrapando los costados de la bañera en ellos, era evidente que intentaba mantener el control.
-Regina…- Cerró los ojos, fue apenas un susurro. -Ne… ne… necesito que pares…- Una sensación extraña le recorría todo el cuerpo, el calor comenzaba a subírsele a la cabeza, ese efecto tenía la morena en ella. -A… a… ahora, Regina… Por favor…- Su cuerpo reaccionaba a cada beso, a cada caricia de la morena, era algo que no podía evitar, era por eso que necesitaba mantener el control. Estaba perdiendo la poca cordura que le quedaba, parecía que ella no tenía intensión de parar y alguien tenía que hacerlo. -Si no paramos ahora yo… yo…- Podía sentir el hormigueo en los puños de la fuerza con la que apretaba la bañera.
-¿No quieres estar conmigo?- Escuchar a Emma la trajo a la realidad, estaba claro que la rubia no quería estar con ella, al menos no en ese momento. Desvió la mirada, comenzó a sentirse incomoda, incluso un tanto fuera de lugar.
-Regina…- La morena miraba hacía el frente nuevamente, había palpado la desilusión en sus palabras. Respiró profundo. -Regina, mírame…- Parecía que no quería oírle, no hacía intento de girarse, el cuerpo relajado que había tenido entre sus brazos volvía a estar no solo tenso sino un tanto distante, si es que eso era posible. La tomó por la barbilla y la hizo girarse. Esos ojos chocolate que tanto le gustaban parecían dolidos… -No hay nada que desee más en este mundo que besar cada parte de tu cuerpo… No puedo explicar la necesidad que tengo de tocarte… de acariciarte… de demostrarte todo este amor que te tengo… todo este amor que me quema… Porque Regina es que yo te miro enojada como ahora, radiante como hace unas horas, feliz como el día del hípico, coqueta como cuando veníamos en camino y lo único que deseo es hacerte el amor… Yo te acabo de ver sin ropa y no sé cómo demonios me estoy controlando…- Ahora su mirada era diferente, ahora le parecía ver curiosidad en ella. -No quiero ser la persona que uses para olvidar lo que sea que tengas con él… lo que sea que tengas con nadie…- La morena desvió la mirada lo que consiguió crearle una sensación de vacío en el estómago… -Eres tan especial para mí… en todos los sentidos… yo solo quiero que esto sea único… hace unas horas parecía que estabas en otro lado y ahora… no te voy a mentir..- La morena se giró a mirarle nuevamente con lo cual solo logró ponerla más nerviosa respecto a lo que iba a decir, pero necesitaba decirlo, necesitaba que lo supiera. -Yo te amo, Regina… y… y… yo nunca había sentido esto por nadie… yo… yo nunca he tenido problema con el sexo de ocasión… lo practiqué mucho tiempo… pero no quiero eso contigo… y… y además no podría soportar tenerte y después perderte…- Ahora fue ella quien desvió la mirada, le estaba confesando uno de sus mayores miedos a la morena. -Estoy protegiéndome… quizá soy una cobarde… lo he pensado ¿Sabes?…-
-Emma…- Las palabras de la rubia habían desatado un enjambre de mariposas en su estómago. Siempre conseguía descolocarla completamente, incluso cuando más molesta estaba, incluso cuando parecía no tener intención de hacerlo.
-Quizá es este miedo permanente a perderte… a no saber qué hacer sin ti… y es que mira… si… si yo te hago el amor no voy a poder vivir sin ti…- Lo había dicho todo muy rápido y no tenía la certeza de que Regina le hubiera escuchado bien. No quería mirarle, tenía terror de ver el desconcierto en su rostro, la duda en esos ojos chocolate. Esta vez fue Regina quien la tomó de la barbilla y le hizo girarse, al toparse con sus ojos notó que no había desconcierto, no había duda, en lugar de eso le parecía ver amor, tuvo que cerrar los ojos cuando la escuchó.
-Te amo.- Se acercó y la besó, apenas le rozó los labios pero estaba segura de todo lo que le estaba transmitiendo.
-Dilo de nuevo.- Podía escucharlo mil veces. Quería escucharlo un millón de veces. Había pegado su frente a la de la morena, pero seguía con los ojos cerrados.
-Te amo, Emma.- Cada vez que lo decía estaba más segura de ello. Todo su cuerpo le decía que era verdad, que el sentimiento estaba ahí y que parecía haber llegado para quedarse.
—Y yo a ti…- No pudo evitar que una sonrisa se dibujara en su rostro, el vacío que le había acompañado parecía disiparse y no pudo evitar abrazarla con fuerza, mientras respiraba ese aroma a manzana tan peculiar. -No tienes idea de cuanto…-
-¿De verdad ibas a golpearlo?- Era una de las tantas cosas que no podía dejar de pensar. No podía creer que Emma fuera capaz de algo así por ella, por protegerla. La rubia se separó para contestar a su pregunta.
-¡Dios! No tienes idea de lo que sería capaz de hacer por ti, mujer…- La morena la miraba para tratar de descifrar si lo que estaba diciendo era verdad. -Estaba deseando poder desquitar en algo toda la bronca que tenía encima… Quería con todas mis fuerzas que me diera un motivo… uno solo… el más pequeño…- Regina la miraba muy seria. -Le hubiera partido la cara si no hubieras estado tú esperando en el taxi…-
-Gracias por no hacerlo…- Se había girado nuevamente y se aferraba a los brazos de Emma que la rodeaban. -No vale la pena.- Había sido un susurro pero estaba segura que la rubia la había escuchado ya que la había atraído hacía ella con más fuerza, como si quisiera protegerla de una amenaza que asechaba.
-Cuidarte siempre valdrá la pena.- La morena no contestó, estaba segura que estaba pensado en algo más, en alguien más. Pero no importaba, había dicho todo lo que tenía que decir. Por hoy, no necesitaba más.
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Regina llevaba ya más de dos horas dormida y ella no podía dejar de pensar en todo lo que había ocurrido. Miedo, ese era el sentimiento que la había invadido desde el primer momento que cruzó mirada con ella, en la fiesta, cuando lo vio, y a pesar de lo que había pasado en la bañera no conseguía dejar de sentirlo. Si antes le había parecido que estaba ya muy involucrada con la morena, ahora estaba completamente segura de que no quería vivir sin ella, Regina se le había metido tan dentro que solo de pensar en perderla se le abría un hueco en el pecho que le impedía respirar. Miedo, tenía miedo no solo de quién era ese hombre sino de la forma en que Regina había reaccionado ante el encuentro. Ese día le había quedado más claro que nunca que la morena estaba llena de secretos, de secretos que no estaba segura de poder conocer, no estaba segura de querer hacerlo.
En todo el tiempo que llevaba de conocer a Regina nunca la había visto como ese día, nunca la había visto así de aterrada, Regina tenía miedo de lo que ese hombre pudiera decir, de lo que ese hombre pudiera hacer. La única ocasión que la había visto perder el control había sido frente a su hermana y había sido completamente diferente, había estado a punto de írsele encima a Zelena, había podido ver fuego en sus ojos, Regina en esas ocasiones imponía, sabía qué hacer, se hacía cargo de la situación; en cambio, ahora era ella la que estaba muerta de miedo, ahora era ella la que necesitaba que alguien estuviera ahí para ella, cerca, protegiéndola.
Seguía con los ojos abiertos, pensando en todo sin poder resolver nada cuando se percató de que el cuerpo de la morena comenzaba estremecerse, le estaba dando la espalda y era apenas perceptible el movimiento, no estaba segura de qué hacer y fue entonces cuando la escuchó sollozar, se quedó helada. Era evidente que estaba intentando hacer el menor ruido posible, si hubiera estado dormida lo más probable es que no se hubiera dado cuenta, pero no lo estaba y verla así le dolía, le dolía en el alma.
Le acarició el brazo y ella de de inmediato intentó tranquilizarse, estaba claro que no quería que la viera llorando, pero no le importó, la obligó a girarse y sin pensarlo la abrazó. No preguntó nada, ni siquiera intentó secar sus lágrimas, Regina necesitaba sacar eso que le estaba quemando. Al principio la morena había intentado recuperar el control, pero cuando la atrajo hacía ella para abrazarla mejor comenzó a llorar de verdad, ver sufrir a alguien que uno quiere y no poder hacer nada al respecto debería contarse como una de las peores experiencias en la vida. Estaba rota, Regina estaba rota y ella no tenía idea de cómo ayudarla.
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El viaje de regreso había resultado mucho más callado que el de ida, Regina seguía inmersa en sus pensamientos, intentaba que todo fuera como siempre pero de pronto volvía a perderse. No habían parado prácticamente para nada, cada tanto se giraba hacia la morena que miraba a través de la ventana y esa sensación de que alguien le estaba oprimiendo el corazón aparecía. Querer solucionar algo que en ningún momento se ha identificado como problema, desgasta.
La había llevado a su casa y había bajado su equipaje sin intercambiar palabra. La despedida había sido lo mejor de todo, la había besado y le había dicho que la quería, bálsamo para una herida que no estaba segura de tener. Cuando la morena había estado apunto de entrar a su casa se había girado y de pronto le había abrazado por la espalda, le había agradecido todo lo lo que había hecho por ella el fin de semana y sin esperar su respuesta había vuelto a entrar a su mansión.
No había sido capaz de preguntar ¿cuándo podría verla?, ¿cómo podía ayudar?, ¿Darle espacio o abrazarla fuerte? Por primera vez desde que la había conocido no tenía idea de qué debía hacer.
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Lo primero que había hecho apenas pisar su oficina fue comunicarse tanto con Kat como con Ingrid, no tenía ninguna intención de verlas, al menos no por el momento, era por eso que debía reportarse lo antes posible. Si Kat no sabía de ella en el transcurso del día lo más seguro es que apareciera en su oficina como por arte de magia. Ingrid por otro lado seguramente terminaría molesta por nuevamente ser ella quien la buscara. Había tratado de sonar lo más normal posible, tenía la sensación de haberlas engañado a ambas, había quedado de verlas el fin de semana. Tenía varios días para recuperar la tranquilidad que el encuentro con Daniel le había robado, tenía tiempo para encontrar su equilibrio.
Por otro lado, Emma no se había hecho presente desde el día anterior, al llegar a su oficina estaba segura de que encontraría su café de siempre acompañado de una nota, fue una sorpresa no hacerlo. Ni café, ni nota, ni mensaje, ni nada. Una sensación extraña le había acompañado toda la mañana, no estaba segura de si buscarla o no, quizá la rubia se había asustado por todo lo que pasaron el fin de semana. No podía pensar en ella sin que inmediatamente un dolor le oprimiera el pecho, lo mejor era pensar en otras cosas, mantenerse lo más ocupada posible. No tenía reunión con ella hasta el miércoles por la tarde, quizá lo mejor era darle tiempo para que pensara bien las cosas, esperar a ese día para ver que actitud tenía. Además de que tampoco era obligación verla a diario, aunque la rubia la hubiera acostumbrado a ello en los últimos días. Lo más seguro es que todo estuviera en su cabeza, lo más seguro es que no hubiera nada raro entre las dos. Tenía la certeza de que no quería ver a Ingrid, estaba segura de que no era el momento para ver a Kat, pero no le hubiera importado tener a Emma a cerca, entre más cerca, mejor.
Eran casi las dos de la tarde cuando su secretaria irrumpió en su oficina con una expresión que no le gustaba nada.
-Regina…- No estaba segura de quién era ese hombre, no le había querido decir qué relación tenía con la morena o cómo debía presentarlo, pero le había indicado con mucha seguridad que ella lo atendería apenas supiera que estaba ahí.
-¿Qué pasa, Ruby?- Algo pasaba, siempre que le hablaba con ese tono críptico significaba que había problemas.
-Un tal Daniel está afuera, dice que necesita verte, que no importa el tiempo que tenga que esperar…- El color había desaparecido del rostro de la morena, era la primera vez que la veía así, parecía que tenía miedo. -No sé qué hacer, ¿Lo hago pasar?- Su jefa parecía estar en estado de shock, no hablaba y no tenía la certeza de que le hubiera escuchado. -¿Regina?-
-¿Ha dicho algo más?- Fue un susurró, de pronto parecía que se había quedado sin fuerzas. ¿Cómo demonios la había encontrado tan pronto? Tenía la certeza de que Daniel iba a buscarla, lo conocía demasiado bien, al menos al Daniel del pasado, pero jamás pensó que lo hiciera tan rápido.
-No… Solo dijo que lo atenderías cuando supieras quién era.- Regina parecía estar pensando en otra cosa, parecía ida. -¿Quieres que llame a seguridad?- Empezaba a preocuparle que ese tipo viniera a causar problemas como lo había hecho la hermana de su jefa.
-No. No los llames. Solo dame un minuto y salgo a recibirlo.- Su asistente había asentido y estaba a punto de salir cuando lo tuvo más claro. -¡Espera!- Ruby se giró y le miró expectante. -Vamos a salir… sí… vamos a salir, no sé cuánto tiempo me tarde pero volveré a la oficina antes de irme. Si alguien llama di que estoy en junta y si se presentan aquí que no sabes dónde estoy, y me llamas.- Ella nuevamente asintió. -Puedes retirarte.-
No tenia presupuestado hablar con él tan pronto, durante parte de la noche había estado meditando qué era lo mejor, qué debía hacer y sobretodo cuándo hacerlo. Daniel había sido tan importante en su momento, había formado parte de su vida por muchos años, le había sacado de ella después del accidente, nunca habían vuelto a hablar, nunca se lo permitió. Estaba segura de que no se iba a marchar si no le dedicaba tiempo, si no hablaba con él. Tenía que hacerlo, no tenía claro qué esperar pero tenía la certeza de que ya no podía esconderse mas.
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Abstinencia. Tenía toda la mañana ansiosa, en muchas ocasiones había tomado su celular para llamar a la morena y en otras tantas lo había guardado nuevamente sin terminar de hacerlo. Tenía claro que lo que más quería era estar cerca de ella, pero no estaba segura de que Regina quisiera lo mismo. No quería presionarla, ya una vez la morena había terminado gritándole en su oficina por intentar ayudar. Abstinencia. Regina se había convertido en una adicción para ella. Le había costado mucho no hacerse presente en la oficina de la morena, nunca había sido buena cuando de dosificarse se trataba, le costaba no demostrar lo que sentía.
Había tomado la decisión sin pensarlo, iba a sorprenderle, le iba a invitar a comer y la regresaría a la oficina para trabajar y ella misma volvería para hacer lo mismo, ni siquiera había tenido oportunidad de cambiarse. No tenía mucho tiempo antes de tener que volver a la estación, pero quería hacerle saber que estaba cerca, que no se estaba arrepintiendo de lo que le había dicho.
Tenía cinco minutos que había llegado a la oficina, aún no había bajado de la patrulla, estaba intentando tranquilizar esos nervios que la habían invadido. Fue entonces cuando la vio salir, Regina era alguien que nunca pasaba desapercibida. No estaba sola. Iba con alguien. Iba con él.
...Continuará...
