Hola,

Mucho tiempo, demasiado. Les dejo el nuevo capítulo. Espero lo disfruten mucho. Muchas gracias por seguir al pendiente, por seguir leyendo, por seguir esperando y por sus comentarios. No me comprometo pero voy a hacer el intento de publicar el siguiente antes de que termine Octubre.

Saludos.

kaotikaskull: Ciertamente la situación si está algo complicada, los malentendidos casi siempre son así. Hay una muy buena razón, habrá que ver cómo reacciona Emma. Esperemos que así sea. Muchas gracias por leer y comentar. Espero disfrutes el siguiente, saludos.

dcromeror: Es un malentendido, lo interesante es ver cómo reaccionará Emma. Han pasado mucho, esperemos que la rubia piense antes de actuar. Muchas gracias por leer y comentar. Espero disfrutes el siguiente. Saludos.

Lizzie Gza: Nada que agradecer, al contrario muchas gracias a ti por leer y comentar, mientras haya alguien que lo haga siempre tendrán una respuesta así que no te preocupes. Qué gusto que el capítulo te haya despertado tantos sentimientos, mi intención siempre ha sido esa, conseguir que quien me lea sienta algo al hacerlo. Sobre la historia, creo que fue como una tormenta, al principio el desastre y después llega un poco de calma y al final la desolación, intentar reparar lo que la tormenta daño e ir reconociendo esos daños; no sé si me expliqué bien, espero que sí. Sobre si el amor existe, qué te digo, cada que pasa el tiempo mis percepciones van cambiando. Creo que sí existe el amor, creo también que cada desilusión nos condiciona para la siguiente relación, creo que cada quien ama diferente y eso no significa que ame menos, solo diferente, creo que por eso el primer amor es tan especial y recordado, porque es el único donde uno se entrega sin limites, sin condiciones, sin miedos, creo que cuando a uno le rompen por primera vez el corazón todo cambia y nada vuelve a ser lo mismo, creo que el hecho de querer más que el otro no es siempre una tragedia; intentar ponerlo todo junto siempre me ha costado, pero eso es lo que creo. Ya veremos qué es lo que esa rubia termina haciendo, se tranquiliza y piensa un poco, se vuelve loca y actúa por instinto o un poco de las dos. Todo saldrá bien, el chiste es tener un poco de paciencia. Cuídate y lamento haber tardado tanto. Gracias por leer y comentar, espero lo disfrutes. Saludos.

Natacha P: Me sonó a regaño completamente, pero tengo mis razones, ahí te van… Algo bueno saldrá de todo, lo van a disfrutar mucho :). La situación es que escribir un capítulo me toma mucho, porque aunque a veces no lo parezca quiero que sea el mejor posible, lo pienso y lo escribo y lo borro y lo edito, lo lamento; pero espero de verdad valga la pena y lo disfrutes mucho. Es un capítulo intenso y parece que hay obscuridad nuevamente pero vamos a ver qué hará Emma, hay que confiar en ella. Me perdí un poco (otra vez) y juro que hice todo a mi alcance para darles capítulo antes del mes, espero no verte violenta nunca, nunca, nunca :D. Abrazo hasta RD, gracias por leer y comentar, lo valoro mucho. Saludos.

S F M H: No las voy a separar y tampoco darán un paso atrás, tú tenme un poquito de paciencia y confianza, te prometo que algo bueno sale de todo. No va a intentar reconquistar, pero va a ser complicado (te cuento un secreto, aún no escribo el capítulo, es 27 de Agosto y no tengo nada, pero ya por fin está todo en mi cabeza, me ha llevado mucho imaginarme el capítulo pero lo bueno es que ya solo me falta escribirlo, espero no durar mucho y publicarlo pronto). Sobre advertencia no hay engaño, anotado. Es la verdad, no lo hago. Muchas gracias por comentar y por leer, de verdad lo valoro enormidades. Saludos, anónima.

kiran: Es que amar a alguien viene siempre con un poco de sufrimiento, es así. Lo de antes fue sufrimiento, sí, lo de ahora lo será pero de una forma diferente. Se separaron y sufrieron las dos, no solo Emma, ya casi llegamos al final, ya casi dejan de sufrir :). No te enojes, anda, ¿una sonrisita? :). Es que Regina no se está echando para atrás, la diferencia con lo anterior es que Regina no estaba segura de querer estar con ella y ahora sí (Emma no tiene la certeza lo cual jode las cosas), pero es muy diferente, lo que tenemos ahora es un malentendido, habrá que arreglarlo. La rubia no piensa y actúa, ojalá lo haga diferente está vez, hay que pensar antes de actuar o intentar pues. La va a dejar que la consuman las dudas, por lo menos por ahora. Lamento haber tardado, espero valga la pena. Muchas gracias por leer y por comentar. Saludos. Pd. Te mando un abrazo enorme para el coraje. Tenme fe, que prometo que para el final he dejado lo mejor.

Ruth Mara: Eres la primera que me pone 'Pobre Regina' y es justo eso, pobre de la morena que tiene que atravesar nuevamente por algo complicado. Esperemos que así sea. Hay que aprender a cerrar las cosas para poder avanzar. Es que Emma es todo corazón y haber visto a Regina en ese estado la hizo odiar a Daniel sin siquiera saber por qué, completamente normal; eso para cuando lastiman a alguien que uno quiere mucho. Mmmm, es que ese es el lado de Emma, ella está insegura por todo lo ocurrido, llegará el momento de hacerlo, pero la rubia es desesperada y lo quiere todo claro en el momento y Regina es con calma. Cuánto tiempo le llevo contárselo a Kat, a veces uno no tiene paciencia y quiere saber todos los secretos de la pareja y no, para mí, eso no. Daniel va a desaparecer y el momento de la bañera fue bastante mágico. Espero disfrutes el siguiente y muchas gracias por leerme y comentar. Saludos.

kykyo-chan: Regina lo hará, solo necesita tiempo. Tiempo al tiempo. Muchas gracias por leer y comentar. Espero disfrutes el siguiente. Saludos.

sjl82: Qué gusto que lo hayas disfrutado. Es que Emma es todo amor, y tienes razón, es importante que le demuestre a Regina que ella está ahí en todo momento, aunque también Emma debe respetar que hay ocasiones en que uno necesita estar solo, y no es falta de cariño, confianza, ni nada, es una necesidad. Jaja, como quien ordena sin ordenar, qué forma tan peculiar tienes de hacerlo :). Esperemos que así sea. Esa es siempre la intención que quedes con ganas de más, saldrá algo mucho mejor de lo que ya teníamos, confía en mí. Espero que disfrutes el siguiente, muchas gracias por leer y por cada comentario, lo valoro muchísimo. Jaja, mmm pues el siguiente no es romántico, igual y me gano un regaño en tu comentario. Quizá sea una romántica de clóset (¡qué horrible!), who knows. Saludos.

15marday: Tienes razón, ha conseguido poco a poco sincerarse con Regina a pesar de que a veces duda de que ella sienta lo mismo, la duda es problema de Emma no de Regina. No es egoísmo, quizá sea falta de tacto, o de empatía, quizá sea poca sensibilidad, pero el que no da tampoco exige. Te voy a poner un ejemplo, Regina no ha pedido jamás una explicación acerca de nada de la vida de Emma, se limita a escuchar lo que la otra le comparte, llegará el momento en que sabrá más porque la otra compartirá más, con el tiempo. Emma quiere saber el porqué de cada cosa, son formas distintas de ver la vida, ninguna está mal, solo son diferentes. Además de que no hablamos de una tontería, a Regina le cuesta compartir algo que duele tanto que a veces no encuentra palabras para expresarlo. Están los que les cuesta compartir lo que dolió y eso no los hace malas personas. Eso creo yo. Es que Regina no sabe que Emma los vio, al menos no de momento, ¿por qué tendría que ir a buscarla? Están en un momento en que no saben cómo quedó todo después de un fin de semana lleno de emociones, haciendo un recuento de daños, no sé si me explico, espero hacerlo. Regina tendrá detalles, ya verás. Es un malentendido, no es algo premeditado, ahí está la diferencia. Regina es muy diferente con Emma ahora, hay matices que la rubia debe aprender a leer, uno no debería tomarse todo tan personal, a veces hay reacciones de otros que nada tienen que ver con nosotros. Ir por la vida sin tomarte todo tan personal. Muchas gracias por leer y comentar no sabes cuán importante es, espero de verdad que disfrutes el siguiente. Pd. Uy pues qué bueno que lo disfrutaste, (aún no escribo el siguiente, pero todo está ya en mi cabeza y creo que está mejor que el anterior).

mills1: Creo que es el segundo o tercero 'Pobre Regina' que te leo, pff que triunfo para mí. No todo es blanco o negro, la vida está llena de grises. No necesariamente, aunque si joderá a Emma, la rubia sacará algo increíble de todo esto. Eso es justo lo que quiere Regina. Exacto, Emma debe pensar antes de actuar, aunque creo que es mucho pedir. Espero disfrutes el siguiente, gracias por comentar y leer. Saludos.

LyzzEq: Muy entendible la reacción de Emma, le sorprendió sobremanera ver a Regina así, por eso prefirió abstenerse. Seguramente los va a sacar, lo importante es saber qué hará con ellos. Cualquiera lo haría, es una situación bastante complicada. Regina no sabe que tiene que luchar porque para ella no hay ningún problema, no sabe que los vio, al menos no de momento, para ella todo sigue normal. Tienes razón, pero en esta situación es por un malentendido, si Emma se acercará a Regina a preguntar todo se arreglaría. Incluso aunque no recibiera una explicación en forma, con todos los detalles, con el simple hecho de que te dijeran que no la esta engañando ni mucho menos todo mejoraría, el problema es que Emma querría más. Todos. Muchas gracias por leer y comentar, espero disfrutes el siguiente. Saludos.

.16: Qué gusto que lo hayas disfrutado. Ese sentimiento es bueno, quiere decir que sentiste algo. Emma actúa sin pensar, pero creo que en esta ocasión va a ser diferente, ya me contarás qué te pareció. A mí me parece lo mismo. Espero lo disfrutes mucho, gracias por leer y por comentar. Saludos.

Guest: No va a arruinarlo, encontrarán la forma de solucionarlo, ya verás. No estoy de acuerdo en que Regina deba contarle todo a Emma, al menos no aún, la morena no es la mala por no querer compartir algunos aspectos de su vida, uno debe poder guardarse cosas para si en una relación sin que parezca que está haciendo algo incorrecto. Lo prometo que algo bueno saldrá, quizá no en el siguiente capítulo, pero algo bueno saldrá. No habrá retroceso, promesa. Ya me contarás qué te pareció, creo que a mí me gustará más este que el otro (aún no lo escribo, solo tengo todo en mi cabeza). Muchas gracias por los comentarios y por leerme, lo valoro mucho. Espero disfrutes el siguiente. Saludos.

Guest: Pues lo hago, qué se le va a hacer. Es que pienso lo mismo, quizá debí cambiar las palabras, lo lamento :). Una pequeñita, ja, qué bonito. Ahí hay un punto que no debió estar, me refería a las veces que Kat ayuda a Regina, a la veces que un amigo ayuda, una, dos, tres, todas la veces. Las oportunidades, no estaría tan segura de que dos fueran suficientes, es decir, depende de la situación en la que nos encontremos, aunque en algunos casos creo que con una basta. A veces no la tienes tanto, lo noto. Es que tengo que ir cerrando personajes, imagina que existe alguien que ama a Ingrid y que se queda esperando un final decente para ella, era solo eso. Para mí era algo necesario de aclarar cuando de verdad se quiere mantener una relación, una relación de verdad y no superficial que a la larga terminará diluyéndose. Una vez me dijeron que todas mis relaciones son muy profundas, que no me interesaban las relaciones superficiales, quizá ahí va algo mío. Paciencia… cof… cof… En ese caso en particular tienes razón, en otros no, en otros es normal reservarse cosas. La historia, ¡Bien ahí!, pff qué gusto que te haya parecido bueno. Jajaja, mujer me esfuerzo mucho en cada capítulo, créemelo, quiero que cada capítulo sea mejor que el anterior. Pues intentaré graduarme con 'honores' ja, muchas gracias de verdad, por todo. La historia ha cambiado, sí. Me da muchísimo gusto que la estés disfrutando. Creo que conseguiré sorprenderte, he estado pensando cerca de veinte días en ella, construyendo todo en mi cabeza, ahora estoy a punto de comenzar a escribir, ya me contarás qué te ha parecido. Esa es la idea, que Emma haga cosas diferentes para que Regina reaccione diferente a su vez. Ok, intentaré explotar esa parte. Gracias a ti por leer y por comentar y, nuevamente, por todo. Saludos. Pd. Arreglado. No es necesario pero lo hago, gracias.

Frarren n m: Cree en mí, saldrá algo muy bueno para ellas. Lo serán, esto se ha alargado mucho pero ya casi termina la historia y podrán ser felicites por fin. Pedirle eso a Emma es complicado pero creo que actuará de forma diferente. Emma es toda bonita, la verdad es que a cualquiera le gustaría tener a alguien así a su lado. No creo que haya explicación pero la situación permitirá que arreglen su malentendido. Muchas gracias por continuar leyendo y comentando, espero disfrutes mucho el siguiente. Saludos.

ElaQueen: Hola cariño. Qué gusto que los hayas disfrutado. Sí creo que yo también de ambos me quedo con ese, moverse de donde uno está cómodo será siempre cosa de valientes. Nada es fácil, en eso tienes razón, pero se vuelve más llevadero con el paso de los días. Cuestión de rodearse de las personas correctas. No lo hará, al menos no en plenitud. Qué gusto escucharlo. Yo tampoco, aquí sigo. No te preocupes, entiendo, yo siempre entiendo. Gracias por leer y por comentarme, espero el siguiente te guste igual. Dos abrazos enormes. Saludos.

Everythingisok: Empezar por el principio siempre es buena opción. Qué gusto que lo hayas disfrutado, me ha pasado lo de leer algo y no poder dejarlo, así que entiendo. 1.- Me pasa lo mismo al leer algo, bueno más bien cuando leo Fic, los libros no suelo dejarlos a la mitad, así que también entiendo esa parte. Justo en estos días me puse a releer todo lo que he escrito, hay muchísimos errores, muchos, tantos que me da pena leerme. Claro que ahora también los tengo pero espero de verdad vayan disminuyendo. Justo como comenté antes, cuando tenga un poco de tiempo voy a corregir y a publicarlos nuevamente. Lamento mucho eso y espero pronto darle solución. Mismo dialecto, ¿Cuál es el tuyo? En muchos casos son modismos, eso es normal. 2.- Justo eso iba a comentar, es la primera vez que escribo algo y yo también he notado como ha evolucionado todo, aunque eso no quita que me avergüence de las faltas. Muchas gracias :). 3.- Mucho drama, no sé cómo es que saco la comedia, no me considero buena para ello, pero ya van varias personas que lo dicen, así que les voy a creer. Jaja, eso es lo que más me ha gustado de todo el comentario, me encanta sorprender a las personas, me gusta que lean y no puedan dejar de leer, no voy a mentir, qué gusto haberlo fundido. 4.- Te lo voy a describir, la historia permanece en mi subconsciente y las imágenes llegan solas en momentos inesperados y cuando me siento a plasmarlas todo llega, me inundan, tienes razón. Tampoco me consideraba de buena imaginación, pero uno va descubriéndose cualidades con el paso del tiempo, a veces es solo cuestión de intentar. Eso es lo más importante, que tengas la certeza de que valoro enormemente todos los comentarios y criticas, lo que me interesa es mejorar y ésta es una buena forma de hacerlo. Te agradezco tus palabras y las tomaré mucho en cuenta en futuros capítulos. Uy pues qué suerte la mía, gracias por leer y darle una oportunidad a pesar de las dudas y por compartir lo que piensas. Gracias por todo. Espero disfrutes mucho el siguiente y ya me contarás qué te ha parecido. Abrazo de regreso. Saludos.

RMills: Lamento hacerte esperar pero de verdad que me toma mucho cada capítulo, nunca es con intención de molestar. Emma es toda bonita y la forma en la que cuida a Regina y como es lo suficientemente valiente para decirle lo que siente es digno de remarcarse. Todas están enamoradas de Emma y su forma de demostrar lo que siente, yo particularmente me quedo con Regina, con todo y sus desplantes y secretos. Es verdad que Regina debe dejar ir cosas para poder empezar otras, sino éstas siempre volverán a remover todo lo que está construyendo. Hay que reconocer cuando la persona está cambiando y no solo exigirle más y más, creo que eso también es importante. Habrá momentos tensos pero todo saldrá bien. Ten fe. Muchas gracias por comentar y por leerme. Espero el siguiente capítulo te guste y ya me contarás qué te pareció. Saludos.

barrurita: Muchas gracias. Uy, gracias nuevamente. Eso es justo lo que quiero, mostrar que las cosas son mucho más complicadas de lo que a veces creemos. Que la vida está llena de grises y que siempre hay un motivo para que alguien actúe de cierta forma. Que a veces hay que intentar ponernos del otro lado antes de juzgar tan a la ligera. Espero no haber tardado tanto. Gracias por leerme y comentarme, espero disfrutes el siguiente. Saludos.

Gloes: Hola. Emma siendo Emma, básicamente, aunque todo mundo se cansa en algún momento. Yo creo que nadie lo hubiera hecho, pero si uno piensa un poquito las cosas, fue mejor de esa forma, nadie quiere sentir que te usan solo para olvidar, eso me hubiera parecido a mí. Esas confesiones son muy importantes, y regularmente toman mucho, cuestan mucho. Emma se niega a perder a Regina, quiere quemar hasta el último de sus cartuchos antes de decidir irse de una vez por todas. Creo que el problema es que Emma no sabe que la intención es cerrar algo, ella solo sabe que la persona que fue capaz de poner a Regina de una forma que nunca la había visto está de regreso y que además es la misma morena quien acepta verlo. Eso es lo que se le queda, ya veremos cómo reacciona. Uy, acá ha llovido mucho, a mí me gusta mucho leer cuando el día está así. Espero lo hayas disfrutado mucho. Al contrario, gracias a ustedes por leerme, seguir haciéndolo a pesar de todo. Muchas gracias por seguir comentando, leyendo y demás. Saludos.

LoreLane: Jaja baile de alegría. Bueno pues me da gusto haberte puesto contenta, no te preocupes que todo se solucionará. No quiero dejarte triste, todo lo contrario. Las cosas con Ingrid eran diferentes, pero también creo que Emma tiene razones para sentirse hasta cierto punto decepcionada. Este capítulo tiene alegrías, por supuesto que sí, ¿Felices para siempre?, eso no existe. Gracias por leerme, me da gusto que te olvides de ti, leer siempre tiene ese efecto en mí, ser capaz de ver a través de otros ojos será siempre una buena experiencia. Es un mundo muy divertido, no podrás negarlo. Uy, duré muchísimo, lo lamento. Pero espero disfrutes el siguiente, que es larguísimo. ¿De verdad? Yo pensé que era la alumna y no la maestra. ¿Y qué tal? No te desesperan (yo no soy muy buena con los niños/adolescentes). Un fuerte abrazo hasta Argentina. Saludos.

JBlack: Ya lo tienes por aquí. Lamento mucho la tardanza. Espero lo disfrutes. Gracias por estar al pendiente. Saludos.

Guest: Jaja ahora si me hiciste reír. Pues intentar escribir un capítulo mientras la vida se me iba atravesando a cada intento, un capítulo que debo decir me ha costado lo indecible. ¿Qué más podría hacer? jaja :). Gracias por leer, comentar y seguir al pendiente. Saludos.

CAPÍTULO XXX SOLTAR Y HACERNOS MÁS LIVIANOS.

Cinco minutos habían pasado y parecía que su pulso se negaba a regresar a la normalidad, desde el momento en que Ruby había abandonado su oficina su intento por recobrar la calma no había cesado, Daniel estaba ahí y no se iría hasta hablar con ella, necesitaba serenarse. Respiró profundo mientras se secaba una solitaria lágrima que le surcaba el rostro. No estaba permitido llorar. No era el momento. Ya se había mostrado suficientemente vulnerable en la fiesta, no de nuevo.

Respiró profundo una vez más, había llegado el momento de enfrentarse a eso que tanto la atormentaba y no estaba segura de estar preparada para ello. Se levantó y retocó su maquillaje, mirarse al espejo hacía más cruda su realidad, estaba no solo pálida, sino cansada y demacrada, cuánto le seguía afectando su pasado. Hizo lo que pudo y se dirigió hacia la puerta, iba a ser complicado pero a estas alturas ya no le quedaba de otra.

En cuanto salió se topó con unos nerviosos ojos azules. Daniel se levantó al instante del sofá donde esperaba y no supo bien qué hacer después. Estaba segura que quería acercarse a saludarla, abrazarla quizá, y sin embargo no había hecho nada. Se lo agradeció en silencio, no estaba lista para volver a tenerlo cerca, quizá nunca lo estaría.

-Regina.- Estaba triste, triste de verdad, y aún así le parecía que estaba preciosa. Había sido difícil aprender a vivir sin ella. Mirarla le hacía recordar lo mejor y lo peor de su pasado.

-Hola.- No sabía qué más decir. Desde el día de la fiesta no había conseguido que ese hueco en su estómago desapareciera. Pasó muchos tiempo intentando enterrar su pasado, desaparecerlo, como si nunca hubiera ocurrido, creyó que lo había conseguido hasta que apareció Daniel para recordarle que hay cosas que no pasan nunca, que fueron y porque fueron, permanecen. Se dirigió a su secretaria que los miraba expectante. -Ruby, nos vamos. Recuerda lo que hablamos. Te llamo más tarde.- Se encaminó hacía el elevador con Daniel a su espalda.

-Cuídate, Regina.- Miraba recelosa a Daniel, era evidente que su jefa se sentía muy incomoda con la visita. La morena se giró y le dedicó una sonrisa a modo de respuesta. Se veía tranquila, si no la conociera tan bien, le habría creído.

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-¿Qué tal la boda? Cuéntamelo todo…- Todo el día había estado esperando la llamada de la rubia, había sido una lástima que no hubiera podido acompañar a Lily, la premura de la invitación le había impedido conseguir el permiso en su trabajo.

-Elsa…- Tenía cinco minutos que había perdido de vista a la morena, le estaba costando mucho no ir tras ella, le estaba costando mucho no pedir una explicación, pero le estaba costando más no ir a romperle la cara a ese tipo.

-¿Emma?… ¿Estás bien?…- Algo pasaba con la rubia. Una sensación extraña la inundó. -Emma… Háblame…-

-Yo… Yo… Necesito verte…- Ese zumbido, ese que siempre aparecía cuando estaba molesta de verdad, había hecho su aparición. Cerró los ojos y suspiró. No quería pensar mal. No quería hacer una tontería. No quería meterse donde no la llamaban. Porque tenía claro que Regina no la quería ahí. No quería compartirle esa parte de su vida. Tenía que entenderlo. Tenía que respetarlo. Pero, ¿Cómo hacerlo?

-¿Dónde estás?- Emma no respondía. -¿Cariño?-

-En la Editorial… afuera de la Editorial… Pero… pero tengo que volver a trabajar…- Respiro profundo. Tenía que tranquilizarse, no podía hacer nada, no en ese momento. -¿Puedo verte por la noche?- Necesitaba verla porque de no ser así iba a terminar en la casa de Regina pidiéndole una explicación que estaba segura no le quería dar.

-Puedo ir ahora a donde estás…- Estaba claro que algo le había pasado y podía jurar que tenía que ver con Regina.

-No… tengo que volver…- Debía ocupar su mente, necesitaba hacerlo. No quería pensar nada. No quería saber nada.

-Te invito unos tragos, estaré en mi departamento. Pasa por mí en cuanto salgas.-

-Vale, nos vemos más tarde…- Colgó. El coraje que la había inundado empezaba a desvanecerse; ahora lo que sentía era una profunda desilusión. Muchas preguntas se remolinaban en su cabeza, el problema de las preguntas complicadas es siempre conseguir las respuestas.

Un suspiro más. Tenía que irse. Debía irse. Sin pensarlo bien, como todo lo que hacía cuando no estaba en control de sus sentimientos, bajó de la patrulla con el corazón en la mano.

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Habían decido ir por un café, Daniel la había invitado a comer pero estaba segura de que no había forma de que alimento alguno le cruzara la garganta. Un americano triple, lo había recordado, se conocían bien.

-Americano triple sin azúcar.- Le acercó la taza a la morena. No estaba seguro de si estaba nerviosa o no, de si estaba molesta o no; era diferente esta Regina a la que él un día había conocido. El rostro de la morena no expresaba nada, no podía leerla como lo había hecho en el pasado. Tenía la impresión de que usaba una máscara.

-Gracias.- Dio un sorbo, lo necesitaba, lo necesitaba de verdad.

-¿Cómo has estado?- No estaba seguro de qué preguntar, no sabía cómo expresar lo que sentía.

-¿Por qué has venido?- No quería alargar una conversación que no estaba interesada en tener. No tenía ganas de fingir algo que no sentía.

-Yo…- La forma en que la morena le había hablado lo desconcertó un poco, no era lo que esperaba -Te vi en la fiesta y… quería hablar contigo…- Era verdad, verla en la fiesta había removido tantos sentimientos en él.

-¿Hablar de qué?- Quería acabar con eso cuanto antes. Quería irse.

-¿Cómo has estado? ¿Qué ha sido de ti?- El tono de Regina no era el de una persona que estuviera molesta, le parecía más bien un tanto ansiosa, por hablar, pero sobretodo, por terminar, y no lo podía negar, eso dolía mucho más.

-Escucha, Daniel…- La voz se le quebró y tuvo que tomar un sorbo de café. Se aclaró la garganta y por primera vez en mucho tiempo se vio reflejada en esos ojos azules que una vez tanto amó. -No sé a qué has venido o qué esperas saber de mí pero….-

-¿Quiero saber si eres feliz?- Esa era una de las preguntas que tanto le carcomían la cabeza en sus noches de insomnio. Necesitaba saber que la morena lo había superado todo, necesitaba saber que había encontrado la forma de ser feliz.

-¿Feliz?.. Nadie es completamente feliz…- La pregunta la había descolocado, no se esperaba eso. Daniel la miraba curioso, estaba claro que esperaba que continuara hablando. -Lo soy… últimamente más que nunca…- De inmediato la imagen de la rubia se le vino a la cabeza, ella tenía mucho que ver en la forma en la que se sentía. - Soy feliz a ratos… por momentos… nadie es completamente feliz…- Entonces se le vino a la mente su hijo, ese que perdió, ese que no iba a poder conocer nunca. En esos momentos era cuando tenía la certeza de que jamás podría sentirse plenamente feliz, algo le faltaba y le faltaría siempre. -Nadie que ha perdido un hijo puede ser completamente feliz. Jamás. - Se aclaró la garganta y dio otro sorbo. Los ojos de Daniel se inundaron de lágrimas, tuvo que mirar a otro lado para evitar que le pasara la mismo.

-Yo…- Empezaba a entender a lo que se refería la morena, porque dicho con esas palabras era exactamente como se sentía él. Tenía dos años que se había casado y uno de ser padre. A pesar de que no había estado cerca de Regina en el poco tiempo que estuvo embarazada, a pesar de tener tan solo unas horas de enterado cuando ocurrió el accidente, haber perdido un hijo era un dolor que no se iba nunca, lo que pudo ser y no fue, te deja un sentimiento de zozobra en el alma que se queda para siempre. -Lamento mucho haberte molestado tanto que hayas tenido que bajar las escaleras…- Ese era el recuerdo más doloroso que tenía. Ese momento lo llevaba tatuado en la memoria.

-Daniel…- En cuanto él hizo referencia a ese momento sus ojos se llenaron de lágrimas y nuevamente tuvo que aclararse la garganta. -No…- Fue apenas un susurro. Cerró los ojos, necesitaba controlar sus emociones.

-Yo necesito que sepas que lo lamento…- Tenía la sensación de que alguien le oprimía el corazón. Dolía, respirar dolía. -Lamento tanto lo que pasó, Regina. Si pudiera regresar el tiempo, si pudiera volver y dejarte ir…-

-Pero no puedes…- Se secó una lágrima que se había escapado y cruzaba su mejilla. -No se puede hacer nada ya… Lo hecho, hecho está y no hay forma de cambiarlo…- Otro sorbo, levantó la vista y lo miró a los ojos. -No te culpo… no lo hago… Te lo juro. - Un sorbo más. -Pero no quiero saber nada del pasado… no quiero hablar de él… no contigo… no quiero saber cómo te sientes al respecto y no quiero que sepas cómo me siento yo…- Ese vacío parecía no irse nunca.

-Escucha, Regina…- Definitivamente no era eso lo que estaba esperando. Tenerla nuevamente frente a él hacía que quisiera explicarse, hacerle entender, tanto tiempo lo intentó y ella tanto tiempo se negó.

-No Daniel, escúchame tú a mí…- Se colocó el cabello detrás de las orejas. Empezaba a encontrar las palabras para expresar lo que quería decir. -No quería hablar contigo en la fiesta porque no tengo nada que decir… No lo tenía antes… No lo tengo ahora… Entre nosotros no hay nada… Ya no queda nada…- Unos ojos tristes le regresaban la mirada, pero no importaba, necesitaba ser clara. -No quiero tus disculpas. No quiero saber. Creo que eso es lo que nunca entendieron, no me interesa saber nada del tema. No de ti. No de nadie.- Daniel hizo el intento de hablar pero aún tenía algo que decir. -Vas a tener que respetar mi decisión, porque es mi decisión Daniel, es mi decisión. No puedes obligarme a escucharte, no puedes obligarme a hacerlo para limpiar tu conciencia. No quiero. No me interesa.-

-Yo solo quiero cerrar esto, Regina. Estar tranquilo y que tú también lo estés…- En parte era verdad, la culpa lo acompañaba a cada momento, pero por otro lado le interesaba también saber cómo estaba la morena.

-Es que no va a cerrar nunca, hay heridas que no cierran. ¿De verdad te interesa ayudarme?- Esperó a que Daniel contestara para continuar, él simplemente asintió y esperó. -Ocúpate de ti y déjame tranquila. No quiero esconderme más, no quiero toparme un día nuevamente contigo y volver a sentirme como me sentí. Ten la certeza de que no te odio, de que no te culpo, pero por favor deja de intentar explicarte, deja de disculparte, déjame en paz.-

-Entiendo…- No sabía qué más decir, estaba claro que la morena tenía las cosas claras y conociéndola como una vez lo hizo, tuvo la certeza de que no cambiaría de opinión. No sabía qué decir y Regina aprovecho su titubeo para levantarse, al parecer para ella la conversación había terminado. -¿Te hace feliz?- Había hecho la pregunta sin pensarlo, la idea le había estado rondando la cabeza desde el día anterior. No estaba seguro pero casi podía jurar que Regina estaba saliendo con esa mujer. No necesitaba escuchar la respuesta, la mirada que la morena le había dedicado había sido suficiente.

-¿Qué?- Se estaba refiriendo a Emma, estaba segura de que se había percatado de que había algo entre ellas.

-La rubia… La mujer que me empujó cuando intentaba hablar contigo… ¿Te hace feliz?- Un destello de luz apareció en sus ojos en cuanto la mencionó, esperanza, esa mujer era esperanza para Regina.

-Eso no te incumbe.- Nunca le había gustado compartir aspectos de su vida privada, mucho menos en la situación en la que se encontraba en ese momento. Se metió ambas manos en las bolsas del pantalón mientras lo miraba a los ojos.

-Espero de verdad que hayas encontrado la felicidad, o lo más parecido a ella.- Se levantó de su asiento porque para él la conversación también estaba llegando a su fin. Los ojos de la morena que tan impenetrables le habían parecido ahora por fin mostraban un poco de debilidad, una mirada parecida a la de aquella época, cuando estaban juntos, cuando eran felices.

-Lo mismo deseo para ti, Daniel. Lo digo de corazón.- Nuevamente sus ojos se empañaron y su corazón se aceleró, una sensación extraña la invadía, tenía la certeza de que estaba cerrando un ciclo, algunas veces la única forma de superar una situación es atravesándola.

-¿Puedo?- Hizo el amago de acercarse para abrazarla, ella no se había movido de lugar, estaba seguro que lo estaba considerando. Aunque Regina lo negara había un lazo que los unía y siempre sería así.

-Yo…- No sabía qué contestar, Daniel aprovechó su titubeo se acercó y la abrazó. Se quedó ahí, inmóvil, sin saber bien qué debía hacer. No pasó mucho tiempo cuando se separó y le dedicó una media sonrisa.

-Siempre te voy a querer, aunque no quieras saber nada de mí, siempre lo voy a hacer.- Lo decía de verdad, Regina había significado tanto que nunca querría olvidarla, incluso aunque pudiera.

-Cuídate, Daniel.- No supo qué más decir y sin pensarlo mucho se dirigió hacia la puerta del café.

Caminaba rumbo a su oficina recordando cada parte de la conversación, Daniel había significado demasiado en aquella época, habría sido capaz de hacer muchas cosas para mantenerlo a su lado, él había sido su primer amor y lo que ambos habían construido había sido tan bello que recordarlo dolía. Aquellos años le habían dejado como enseñanza que todo cambia, todo pasa, lo que un minuto es al siguiente no, que lo que uno tiene como certeza, con el paso del tiempo, puede ser completamente diferente, su cariño por Daniel había mutado de tantas formas en unos cuantos días que a la fecha no quedaba nada, no para ella.

Cuando menos lo pensó estaba entrando en la Editorial, era de sus lugares preferidos, ahí siempre se había sentido segura, de todo y de todos. Estaba al mando, nadie estaba sobre ella y eso siempre le hacía sentirse tranquila y en paz. La voz de la recepcionista la sacó de su ensimismamiento.

-Sra Mills.- Había pensado en darle el recado a Ruby, pero es que no era precisamente un recado, había sido solo una pregunta y su respuesta, o más bien, la falta de ella.

-Dime, Marian…- La cara de la joven dejaba ver los nervios que siempre causaba en sus trabajadores, imponía, siempre imponía.

-Hace un rato Emma Swan estuvo aquí…- Los ojos de su jefa que en un principio mostraban total indiferencia se tornaron expectantes, estaba claro que la visita de la rubia no estaba presupuestada por ella. -Preguntó por usted, o mejor dicho, preguntó con quién había salido. Me pareció que tenía la certeza de que no estaba ya que nunca pidió verla. Tan solo me preguntó si sabía dónde estaba o con quién había salido.- Regina no hablaba, parecía más bien estar analizando lo que había sucedido.

-¿Qué le dijiste?- Una sensación extraña la invadió, estaba segura de que algo andaba mal.

-Que no tenía idea de con quién había salido, ni a donde, que si quería podíamos llamar a Ruby para preguntárselo, pero dijo que no tenía importancia que cuando tuviera otra oportunidad se daría una vuelta para hablar con usted.- No estaba segura de si su jefa estaba molesta o no, ella siempre lucía seria cuando había tenido oportunidad de interactuar con ella.

-¿A qué hora fue eso?- No le estaba gustando nada lo que Marian le estaba diciendo, si Emma había ido a buscarla a la Editorial porque no le había llamado al enterarse que no estaba en la oficina o por qué no había querido hablar con Ruby. Sabía lo que iba a contestar.

-Quizá diez o quince minutos después de que te fuiste.- Regina cerró los ojos y negó con la cabeza.

-Bien. ¿Algo más?- Emma la había visto salir con Daniel, un hueco le apareció en el estómago.

-No, eso era todo señora.- Su jefa asintió y sin más se dirigió al ascensor, le había parecido ver un atisbo de preocupación en su mirada pero no podía estar segura de ello.

Tenía la seguridad de no haber hecho nada malo y aún así esa sensación de alguien oprimiéndole el corazón permanecía. No podía dejar de pensar en la rubia, estaba segura de que había malinterpretado la situación, estaba segura de que estaba pensando cosas que no eran y por primera vez en mucho tiempo no sabía qué hacer. Si Emma hubiera llamado o se hubiera acercado a ella le habría podido explicar en parte las cosas, tenía claro que no estaba lista para contarle su pasado pero habían podido hablar, le habría dado la seguridad de que estaba con ella, de que Daniel era parte de su pasado: pero no lo había hecho, no había tenido noticias de ella desde el fin de semana juntas. Si daba una explicación que nadie le estaba pidiendo podría entenderse que estaba aceptando algo que no era, como si estuviera justificándose por estar haciendo algo malo. Si dejaba las cosas como estaban corría el riesgo de que nuevamente Emma desapareciera de su vida, como lo había hecho cuando la vio besarse con Ingrid, aunque esa situación era completamente diferente, era inocente de todo cargo, pero es que al final de cuentas, nadie la estaba culpando de nada, y siendo así, ¿Por qué no podía quitarse esa sensación de culpa de la cabeza?

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Había sido un día largo, no por el trabajo que había tenido sino porque Regina no había salido de su cabeza y no en el mejor de los sentidos. Toda la mañana había estado pensando en si acercarse o no, la otra mitad del día en qué demonios hacía la morena con ese hombre. Suponer es mucho más cansado de lo que la gente cree. La sensación de desilusión no la dejaba, no quería hacer una tontería y para no hacerla necesitaba de la compañía de Elsa, de no haber quedado con ella seguramente estaría ya rumbo a la casa de Regina, lista para hacer el ridículo, otra vez. Pero es que ella había sido siempre partidaria de decir las cosas de frente, siempre le había costado entender que no todos funcionaban de la misma forma.

No supo en qué momento llegó a casa de su amiga, ten la impresión de estar haciendo las cosas de forma mecánica mientras su mente seguía obsesionada con lo mismo. Tocó el claxon de su escarabajo, esa había sido siempre la señal de que la esperaba, su amiga se asomó por la ventana y le sonrió. Tenía un dolor de cabeza que esperaba la abandonara en cuanto el alcohol le llegara a las venas. Necesitaba encontrar la forma de sacar a esa morena de su cabeza. Ya habría tiempo para pensar en qué debía hacer, por el momento solo quería olvidar. Eso de querer, era sin lugar a dudas mucho peor de lo que había pensado.

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-Fuiste a preguntar por Regina a la Editorial…- Dio un sorbo a su trago, quería reírse pero estaba segura que no era el momento. -No… fuiste a preguntar por Regina a una de sus empleadas y realmente ¿Tienes la esperanza de que no le digan nada?- No podía creer lo impulsiva que la rubia se volvía cuando la morena formaba parte de la ecuación, tenía la impresión de que el cerebro de Emma dejaba de funcionar con claridad y de pronto todas las malas ideas se arremolinaban en su cabeza en busca de que eligiera alguna de ellas.

-¡Es tu culpa!- Dio un sorbo a su trago, sabía que Elsa tenía razón, era evidente que le informarían a Regina de su visita y de lo que había preguntado, ¿en qué momento había creído que aparecerse en la Editorial a preguntar por la morena era buena idea? Su amiga tenía una sonrisa burlona pintada en la cara. -Tenías que haber adivinado que estaba a punto de cometer una tontería, mira que marcarte a mitad de la tarde, no era muy difícil adivinar que estaba a punto de hacer una estupidez.- Culpar a Elsa de sus desgracias siempre la hacía sentir un poco mejor. -¿Estoy loca?- La cara de su amiga cambió, ahora parecía estar meditando la respuesta.

-¿Por haber ido a preguntar por ella a la Editorial?- La rubia negó y la miró con esos ojos verdes llenos de dudas.

-Por pensar que Regina tiene una relación con ese tipo. Por morirme de celos al verlos juntos. Por sentir que lo que vivimos no tiene importancia para ella… A veces tengo la sensación de que me va a volver loca…- Un nuevo sorbo a su trago. Una cantidad inmensa de dudas la invadían cuando de Regina se trataba, si no era una cosa era otra, cuando tenía la sensación de que Regina comenzaba a abrirse se topaba con un nuevo pliegue, algo completamente diferente a lo que esperaba y tenía la impresión de volver a empezar.

-Sí… Estás loca y estás exagerando…- La rubia la miró con los ojos llenos de lágrimas. -Esto es diferente a lo que pasó con Ingrid, por lo visto Regina tiene un pasado con ese tipo, un pasado complicado, eso no quiere decir que tengan algo, ni que lo vayan a tener…- Odiaba ver a así a su amiga, pero en esta ocasión creía que estaba precipitándose. -Escúchame… Si de algo puedes culpar a Regina es de no contarte esa parte de su pasado, de no confiar en ti, pero habían acordado ir poco a poco… tú elegiste esperar, darle tiempo a que estuviera lista… no puedes hacerlo unas veces y otras no… sí decidiste quedarte vas a tener que aprender a confiar en ella, incluso cuando las cosas parezcan negras, esperar a que ella se acerque y te hable porque estoy segura que lo va a hacer…- La rubia había bajado la mirada. -Te quiere Emma, antes estaba segura de que le gustabas pero ahora estoy segura que te quiere.- Dio un sorbo a su trago mientras le daba tiempo a la rubia de procesar lo que le había dicho.

-Ya…- Se sentía muy frustrada. -Paciencia, ¿Cierto?- Dio otro sorbo a su trago.

-¿Lo vale?- La rubia levantó la mirada y una sonrisa triste se dibujó en su rostro.

-Por supuesto…- De inmediato los recuerdos del fin de semana que pasó con la morena la inundaron. -Sí… Claro que sí…- Regina se había portado completamente diferente, habían establecido una conexión muy especial. Le había dicho que la amaba… -Paciencia…- Fue apenas un susurro.

El resto de la noche fue mucho más amena de lo que pensó, Elsa había tenido mucho que ver en ello, tenía la cualidad de saber qué necesitaba en momentos como ese. Su amiga había insistido en llevarla a su casa, no es que hubiera tomado tanto, pero siempre que lo hacía con ese particular estado de ánimo, el alcohol terminaba haciendo mella en ella. Elsa parloteaba de lo mucho que le gustaba su nuevo compañero de trabajo cuando llegaron a su departamento. Se perdió la última parte de lo que había dicho, dejó de escuchar en cuanto vio que Regina la esperaba al pie de la entrada.

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Estaba segura de que no era la mejor idea y aún así no pudo evitar terminar afuera del departamento de la rubia. Emma no se había comunicado con ella en todo el día, no había llamado y no había vuelto a buscarla. Podría jurar no solo que la rubia estaba molesta sino también que no tenía intención alguna de saber de ella, y aún así le habían ganado las ganas de verla. Llevaba diez minutos tocando y al parecer la rubia no estaba en casa, se le hizo un hueco en el estómago, odiaba la fuerza con la que Emma cimbraba su mundo.

Estaba a punto de irse cuando el escarabajo amarillo apareció, en cuanto la vio su corazón se hizo presente, todo su cuerpo reaccionaba cuando la tenia cerca. No estaba sola, su amiga, aquella con la que se había besado, bajó del escarabajo mientras Emma la miraba sorprendida. Se había equivocado, no debió ir, claramente la rubia estaba ocupada, lo mejor habría sido esperar, esperar a verla el día de la junta y comenzar desde ahí.

-Regina… Hola…- De inmediato las mariposas se desataron en su estomago. Tenía los brazos cruzados y esa expresión de indiferencia que ponía cuando una situación la incomodaba, cuando no era ella la que estaba a cargo. Le gustaba pensar que empezaba a conocerla.

-Swan…- Era experta en que su voz jamás expresara lo que sentía. Siempre neutra. Siempre tranquila. Con el paso del tiempo lo había perfeccionado, entre más sentía menos demostraba. -Perdona la molestia, solo quería saber cómo estabas.- Se había equivocado pero ya no podía hacer nada al respecto, tan solo quedaba marcharse de la mejor manera posible.

-Estoy bien…- Se acercó a la morena, a cada paso que daba podía notar como Regina se tensaba. -Fui a buscarte…- Miraba a la morena a los ojos, le encantaba perderse en ellos.

-Lo sé…- Dio un paso hacía Emma, quería explicarle, tenía la impresión de que la rubia se lo estaba pidiendo y a pesar de las muchas veces que se había dicho que no debía hacerlo, quería, con tal de que la rubia estuviera tranquila lo haría. Había olvidado que Emma no estaba sola y no lo recordó hasta que su amiga carraspeo.

-Me voy, Emma. Me llevo el escarabajo, mañana te lo devuelvo…- Era increíble lo mucho que afectaba esa mujer a su amiga, parecía olvidar todo lo que había a su alrededor.

-Elsa… sí…- Se giró, había olvidado completamente a su amiga, ver a la morena tenía siempre el mismo efecto en ella. Tenerla cerca siempre la hacía olvidarse de todo. -Muchas gracias por hoy.- Se acercó a ella y la abrazó. -Te quiero.- Le susurró al oído. Era de las pocas personas que siempre habían estado para ella sin importar qué. Agradecía cada día el hecho de tenerla cerca. -¡Dios! Elsa, ella es Regina. Regina… Elsa.- Se separó de su amiga y percibió de inmediato la tensión en el ambiente, se habían conocido en una situación muy particular. Ninguna de las dos había hecho el intento de moverse, ni siquiera hablaron, tan solo movieron la cabeza en señal de saludo. -¡Por el amor de Dios!- Ambas se giraron y la miraron, Elsa la miraba divertida y Regina desafiante. -Tú, eres la mujer más hermosa que he conocido y de la cual estoy perdidamente enamorada.- Señaló a la morena que había tratado de disimular una sonrisa mientras sus mejillas se tornaban rojas ante el comentario. Le sonrió y le guiñó un ojo. -Tú, eres mi mejor amiga, de toda la vida y para toda la vida.- Elsa por su parte le sonreía abiertamente. -Necesito que las dos… sí… las dos, pongan de su parte…-

-Podrías haber dicho 'Eres la segunda mujer más hermosa que he conocido y que resulta ser mi mejor amiga de toda la vida y para toda la vida…- Emma puso los ojos en blanco y pudo notar una media sonrisa en el rostro de la morena. -Prometo portarme bien…- Eso lo dijo mirando a Regina que asintió ante su declaración.

-Perfecto.- Aún no sabía qué pensar acerca de Elsa pero tenía que esforzarse, Emma le hacía querer poner de su parte. La rubia la miraba, estaba esperando que dijera algo más. -¿Qué?- Ella la miraba con esos ojos que tanto le gustaban, de esa forma que se le hacía tan irresistible. -Haré lo mejor que pueda.- Esa sonrisa. -Lo prometo…- No pudo evitar poner los ojos en blanco, esa rubia era tan especial.

-Bien…- Se giró nuevamente a su amiga. -Mañana pasó por el escarabajo. Muchas gracias…- Su amiga asintió, hizo un gesto de despedida hacía la morena y se fue. -¿Quieres pasar?- Se dirigió hacía Regina, su rostro se había tornado serio, un tanto meditabundo.

-No volviste…- La rubia la miraba mientras la sonrisa se le fue borrando del rostro. -Hoy… fuiste a buscarme y ya no volviste…- No le gustaba pedir explicaciones y aún así no pudo evitarlo. Su corazón se había acelerado, Emma la miraba como deliberando si debía contestar o lo mejor era quedarse callada.

-No quería molestar…- Odiaba esa sensación de no saber dónde estaba parada.

-No digas tonterías…- Cerró los ojos tratando de no perder la calma. Había ido para saber cómo estaba la rubia. Tenía la necesidad de saber de ella. No debía olvidar eso.

-No sabía nada de ti… no es una tontería… ¿Estás bien?, ¿Mejor? - Tantas preguntar se le arremolinaban en la cabeza, quería hacerlas todas, necesitaba respuestas. Parecía más tranquila, quizá verse con él le había hecho bien, quizá él sí había podido ayudarla.

-Sí…- Estaba bien, estaba mejor y estaba más tranquila. Quería hablar y al mismo tiempo no quería hacerlo. Su intención no era rememorar la conversación con Daniel, solo quería verla.

-¿Sí?.. ¿Solo eso?… Tenía la impresión de que los muros que Regina había bajado hacía unos minutos estaban nuevamente en su lugar. Era frustrante, esa situación era frustrante.

-¿Qué más quieres que diga?..- Se cruzó de brazos mientras miraba como las mejillas de la rubia subían de color. Lo mismo de siempre. Una y otra vez. La rubia aún no había dicho nada y ya estaba segura de lo que iba a escuchar.

-Nada… No quiero nada… Tengo que entrar, mañana trabajo temprano…- Se giró nuevamente hacía la entrada de los departamentos y comenzó a abrir la puerta. Se estaba equivocando lo tenía claro, pero como siempre, actuaba sin pensar. Aún no entraba y ya se estaba arrepintiendo de lo que había dicho.

-Bien.- Sin más se giró y se dirigió hacía su automóvil. Necesitaba irse, porque de no hacerlo iba a decir cosas de las que seguramente se iba a arrepentir.

-Adiós.- Fue un susurro, se giró hacia Regina pero ésta estaba ya a varios metros de distancia, no le escuchó. Cómo demonios hacía para complicar las cosas en un minuto. Una vez alguien le dijo que siempre cuesta aquello que vale la pena, Regina debía valer mucho porque cómo dolía quererla.

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El sonido de la cafetera la sacó de su ensimismamiento y es que tenía toda la mañana con la cabeza en otro lado, mejor dicho, con la cabeza en alguien en particular; estaba nerviosa, eso estaba claro, Emma no se había aparecido en su oficina desde la otra noche y tenía la certeza de que las cosas habían quedado mucho peor de lo que parecía. Eran casi las seis de la tarde y por primera vez en mucho tiempo no sabía qué esperar de la reunión a la que estaba a punto de asistir.

El día anterior había servido para que su mal humor reculara, la forma en que Emma prácticamente la había corrido de su departamento le había pegado en el orgullo. Tras una mañana desastrosa en la cual remató una y otra vez con quien se le pusiera enfrente, llegó la tarde y con ella cierta llamada le hizo pensar mejor las cosas, necesitaba encontrar la forma de hablar con la rubia y conseguir sacar adelante los pendientes del libro, en ese orden.

Los nervios no cedían porque por primera vez en mucho tiempo sus prioridades habían cambiado, lo principal era arreglar las cosas con Emma y enfocaría toda su energía en conseguirlo; y eso en lugar de hacerla sentir más tranquila la ponía ansiosa, no sabía qué actitud tendría la rubia. Ceder no era una palabra que formara parte de su vocabulario pero con tal de solucionar las cosas estaba dispuesta.

-¿Regina?- Había decido abrir la puerta después de llamar en varias ocasiones a su puerta sin obtener respuesta.

-Ruby, perdona.- Estaba terminando de servirse su café cuando la cabeza de su asistente apareció detrás de la puerta. -¿Ya llegó?- Le había dado la instrucción a su asistente de avisarle cuando Emma llegara a la reunión.

-Acabo de llevarla a la sala de juntas, le pregunté si quería verte primero pero dijo que no tenía problema en esperar.- La relación que tenían esas dos era siempre impredecible, en algunas ocasiones sentía la complicada entre ellas y en otras lo mejor era no acercarse.

-Perfecto. En momento voy para allá.- Dio un sorbo a su café mientras intentaba calmar su corazón, estaba tan acostumbrada a las intromisiones de Emma que el hecho de que no hubiera querido verla le dolía un poco. Había pensado que las cosas podían ser un tanto complicadas pero ahora estaba segura de ello. Tomó una taza y sin pensarlo sirvió uno más, había llegado el momento de ceder, para lo que muchos era una bandera blanca para ella lo era un café. Tregua, eso era lo que pedía y rogaba al cielo que Emma lo entendiera así.

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Era la segunda vuelta que le daba al escritorio mientras esperaba a que Regina apareciera, había decidido dejar la rosa sobre la mesa, ya no estaba tan segura de qué tan buena idea había sido llevarla. Su día había resultado más ocupado de lo esperado, no estuvo segura de poder asistir a la reunión hasta unas horas antes. Había sido Graham quien se había ofrecido a cubrirla para que pudiera ir y pasar por ella cuando terminara, ni siquiera había tenido tiempo de cambiarse, no le gustaba usar su uniforme fuera del trabajo y mucho menos frente a Regina, pero en esta ocasión no le había quedado de otra.

Había pasado una noche realmente mala, entre el cambio de turno y la regañada que Elsa le había propinado por la discusión con la morena, había dormido realmente poco. Estaba no solo cansada sino además de mal humor, justo como le pasaba cada vez que las cosas quedaban inconclusas con Regina. Quería arreglar las cosas, pero no estaba segura de cuál sería la actitud de la morena, por eso se le había ocurrido llevar la flor. Y ahora que estaba a minutos de volver a verla todas sus certezas volvían a desaparecer, no tenía claro nada y dudaba de todo. Tregua, dejar de discutir, dejar de pelear, necesitaba una tregua.

Trataba de encontrar una respuesta cuando la vio, estaba al otro lado de la puerta de cristal, con una media sonrisa y un café en cada mano, no sabía cuánto tiempo llevaba ahí, mirándola, con esos preciosos ojos chocolate, estaba tranquila, o al menos eso le parecía. De forma automática una sonrisa se le dibujó en el rostro, se acercó a la puerta, la abrió y la dejó entrar.

-Hola… Déjame ayudarte.- Tomó uno de los cafés y lo puso en la mesa mientras Regina la miraba.

-Gracias.- La rubia tenía las manos en la espalda, señal de que estaba nerviosa. La miraba de esa forma que parecía quererlo todo. Le tendió el café que aún tenía consigo. -Lindo uniforme.- No pudo tragarse las palabras, lo había intentado y no había podido. Una sonrisa aún más grande se dibujó en el rostro de la rubia y una chispa apareció en sus ojos. Había encendido la mecha y estaba segura que la chulería de Emma estaba a punto de hacer su aparición.

-¿Tú crees?- Abrió los brazos para que la morena pudiera apreciarlo mejor. Regina levanto una ceja puso lo ojos en blanco.

-Sí, lindo uniforme. Ya lo creo.- Emma se mordió el labio y ella no pudo evitar recorrer su cuerpo, las pocas ocasiones que había tenido la posibilidad de verla en su uniforme le había parecido realmente sexy, la verdad era que Emma era una mujer preciosa, se pusiera lo que se pusiera. Se aclaró la garganta mientras intentaba dejar de sonreír. -Pensé que lo necesitarías…- Señaló el café que la rubia tenia en la mano.

-No tienes idea de cuánto… Gracias.- Su corazón latía desbocado, Regina provocándole todas esas sensaciones era algo que aún no lograba controlar y que no quería hacerlo. La morena tenía esa mirada que le hacía creer que estaba pensando en muchas más cosas de lo que parecía. Sin pensar dejó el café en la mesa y tomó su flor. -Pensé que la necesitarías…- Se la tendió, una tímida sonrisa se asomó en su rostro. Regina cerró los ojos y comenzó a negar, lo único que le faltaba era que la morena se molestara por algo y no tener idea de qué era.

-Ay Emma…- La desarmaba, esa mujer la desarmaba siempre, sin importar la situación en que se encontrara, se las arreglaba para hacerla sentir un hueco en el estómago, como una sensación de querer estar, de querer permanecer, y al mismo tiempo, terror de un día quedarse sola, de un día estar sin ella. Dos pasos y ya tenía el rostro de la rubia entre sus manos, con sumo cuidado se acercó y la besó, quería expresar eso que tenía atorado, eso que no era capaz de decir o que no decía en el momento oportuno, quería pedirle que no se fuera, que se quedara, aunque todo pareciera complicado, aunque sonara egoísta, porque por primera vez quería serlo, quería pedir sin saber si lo podría dar, quería que supiera que tenía miedo porque todo era ya diferente, quería que la quisieran porque ella ya estaba queriendo. -Sidney- La cordura estaba regresando a su cuerpo. No era el momento y definitivamente no era el lugar.

-¿Qué?- Se había separado tan solo unos centímetros porque no había entendido lo que Regina le había dicho. La morena tenía los ojos cerrados y respiraba profundamente, era evidente que intentaba recuperar el control perdido.

-Sidney…- Susurró. -Sidney no debe tardar…- Abrió los ojos y se topó con unos ojos verdes que le decían que la querían sin que su dueña hubiera emitido palabra. -Gracias por la rosa…-

-Si hubiera sabido cuál era el premio habría venido diario…- La morena puso los ojos en blanco y busco poner distancia, no se lo permitió, le rodeo la cintura con los brazos y la mantuvo cerca. -No con una, sino con docenas de ellas.-

-Swan…- No opuso resistencia. No pudo. No quiso. Emma la forzaba a involucrase, cuando más buscaba mantenerse al margen, la rubia se encargaba de mantenerla cerca.

-Te quiero…- Las palabras salían solas, como cada vez que estaba cerca de Regina, no tenía control sobre sus sentimientos y parecía que tampoco sobre sus acciones. La morena suspiró y cerró nuevamente los ojos.

-Emma…- Una vez más estaba a punto de caer. Con Emma siempre llevaba las de perder, sin importar el tema, era ella siempre ella que perdía.

-Te quiero…- Nunca iba a dejar de hacerlo, sin importar lo que pudiera pasar entre ellas, Regina le había marcado la vida para siempre y estaba segura de que ese no cambiaría nunca. No la iba a dejar escapar así de sencillo.

-Te quiero…- No pudo evitar pensar en lo que Kat le había dicho la tarde anterior 'Tienes que aprender a ser feliz con todo y cicatriz', tenía razón y necesitaba a Emma para poder conseguirlo. La necesitaba tanto que la aterraba cuando lo pensaba con claridad.

-Eso es todo lo que quería oír.- Soltó a la morena no sin antes nuevamente besar sus labios. Tomó el café y dio un sorbo. -¿Qué es lo que vamos a tratar hoy?- Regina tomó la flor y la puso a un lado de su café mientras tomaba asiento. Se aclaró la garganta y sacudió la cabeza como intentando retomar lo que estaba pendiente.

-El libro… El libro está a punto de salir, necesitamos coordinar con Ingrid toda la publicidad, empezar a organizar la fiesta de presentación, tenemos que sentarnos a checar las fechas de promoción para poder acoplarlas a tus tiempos libres. El tiempo se nos viene encima Emma y no me gusta las prisas…- Decía todo esto mientras enumeraba con los dedos de la mano. Dio un sorbo a su café mientras la rubia daba vueltas a su alrededor mientras la escuchaba.

-¿Quieres ir conmigo a la fiesta de presentación de mi libro?- Además de Elsa y quizá Lily no había otra persona con la que quisiera compartir ese momento. Nunca pensó que llegaría el día en que alguien tuviera interés de publicar lo que escribía, ni siquiera sabía que tenía ese sueño, Elsa se había encargado de meterle esa idea en la cabeza; ahora que todos estaba a punto de concluir quería a Regina a su lado, de su mano. La sola idea la hizo sonreír.

-¿Qué?- Estaba pensando en qué era lo más urgente cuando la pregunta de Emma la hizo regresar. -Pero yo tengo que ir, digo es…-

-Conmigo, ¿Quieres ir a la fiesta de presentación conmigo?- Estaba segura de Regina diría que no, pero rezaba porque fuera lo contrario.

-Swan… Conozco a toda esa gente, es decir, hacemos negocios juntos…- La idea le aterraba un poco, primero porque Emma era su escritora y no quería que los demás pensara que la había publicado solo por eso, segundo porque ni siquiera habían hecho público nada, ni tenían claro qué era lo que estaban haciendo, ¿cómo explicárselo a los demás? y tercero porque en su momento había presentado a Ingrid, era ella su última pareja conocida, ella iba a estar ahí, tenía que hablar con ella primero. La cabeza comenzó a punzarle, un sorbo más. -Es solo qué…-

-Piénsalo…- Sabía que era poner presión sobre la morena cuando aún las cosas no estaban claras pero había cosas que ella también necesitaba y no le gustaba pedirlas pero de verdad quería a la morena a su lado. -Si dices que no, no pasa nada, pero promete que lo vas a pensar, por favor.-

-Emma…- La rubia tenía la mirada triste y odiaba ser ella la causa. -Lo prometo. Vaya a pensarlo, aún queda tiempo. Pero…-

-Con eso basta… Solo piénsalo…- La morena se levantó y la abrazó, y eso le daba la certeza no solo de que de verdad iba a pensarlo sino que le dolía lastimarla, que los sentimientos que tenía eran mutuos y eso le daba esperanza.

La entrada de Sidney las hizo sobresaltarse a las dos, Emma se alejó de inmediato y comenzó a mirarse las uñas apenada. No pudo evitar sonreía un poco, era rubia era encantadora de verdad. Miró a su editor como si nada hubiera pasado.

-Perdona, Regina. No sabía que estaban ocupadas.- Estaba seguro que había algo entre su jefa y esa mujer. Nunca la había visto abrazar a alguien que no fuera su padre, su mejor amiga o Ingrid. Esa mujer era muy importante, mucho más de lo que muchos pensaban.

-No te preocupes, Sidney. Siéntate, por favor.- No daba explicaciones a nadie, no iba a empezar a hacerlo ahora. -Tenemos varios pendientes y algunos de ellos, urgen.- Sidney se sentó y ella miró a la rubia que parecía estar apenada. -Siéntate, Swan.- Emma la miró y ella le guiñó el ojo, quería que supiera que todo estaba bien. La rubia se sentó a su lado -¿Te comieron la lengua los ratones?- Había sido un susurro pero Emma la había escuchado perfectamente, dejó de mirar sus manos y la miró, no pudo evitar poner los ojos en blanco.

-No. Claro que no.- No le gustaba sentirse así pero Regina era siempre tan privada y ahora parecía que no le importaba que Sidney las hubiera visto. Su editor buscaba unos documentos en su portafolio y parecía no ser consciente de su conversación.

-Bien. Me gusta tu lengua.- Eso lo dijo todavía más bajito, Emma la miraba con cara de pocos amigos, estaba frustrada, la presencia de Sidney le impedía responder a sus provocaciones. No pudo evitar esa carcajada que resonó en toda la sala. Su editor se giró y la miró sorprendido, no solía reír de esa forma cuando estaba en la oficina. -Perdón. ¿Empezamos?- Se giró hacía Emma y le guiñó un ojo. Ahora le parecía más tranquila y esa tranquilidad, por extraño que pareciera, se extendía hacía ella.

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No había podido hablar con Regina a solas, la morena había dejado la junta antes de que terminara, alguien la buscaba con urgencia y apenas se habían despedido. Aún así sentía una calma que no había experimentado desde el fin de semana que habían pasado juntas. Parecía que nuevamente las cosas tomaban su rumbo y no iba a dejar que nada se interpusiera nuevamente.

La morena había estado muy sería durante la reunión, parecía que era otra a la que estuvo con ella unos momentos antes. Le gustaba mucho verla así, le encantaban todas sus facetas, incluso después del regaño que ella y Sidney le habían dado por no tener conocimiento de cómo estarían sus horarios el siguiente mes, si ni siquiera se lo habían pedido, al parecer ellos dos sabían qué harían el siguiente año. Regina se tomaba las cosas de trabajo tan en serio que no le pareció personal. No estaba muy segura de que fuera Ingrid la encargada de la publicidad de su libro, pero tanto la morena como Sidney se habían cerrado en banda en ese sentido, era ella la persona en quien los dos confiaban y ni siquiera se planteaban una segunda opción. El libro estaba prácticamente listo, Regina estaba nerviosa pero parecía que eso lo único que lograba era sacar lo mejor de ella, tenía planeado cada movimiento de ahora en adelante, era una experta, esa era precisamente la etapa que mejor conocía, era en la que siempre estaba involucrada.

No pudo esperarla más, parecía qué Graham no podía seguirla cubriendo y estaba esperándola en recepción. Odiaba cuando la ciudad entraba en rachas de accidentes porque prácticamente vivía en la estación. Las puertas del elevador se abrieron y no pudo evitar sonreír cuando vio a Graham coqueteando con la recepcionista, estaba recargado sobre el escritorio y le hablaba muy cerca a esa mujer, lo conocía muy bien para no darse cuenta de ello.

-Listo, Graham. Nos podemos ir.- Su amigo apenas se giró, parecía que estaba a punto de conseguir aquello que estaba buscando.

-Dame unos minutos, rubia. Marian estaba a punto de darme su teléfono.- Le guiñó el ojo a su amiga, se había cansado de esperar en la patrulla, había sido una excelente idea entrar a buscarla.

-Yo no he dicho que vaya a darte nada.- Una sonrisa se le escapó al escuchar lo que decía ese policía, era realmente atractivo. Se preguntaba qué relación tendría con Emma.

Estaba tratando de contener la risa cuando lo vio cruzar el vestíbulo y pasar justo a un lado de ella, no la había reconocido, seguramente por el uniforme. La sonrisa se le borró de inmediato, la sangre se le subió a la cabeza. No de nuevo. No otra vez.

-¿Qué demonios haces aquí?- Lo había tomado por el hombro y lo había hecho girarse. El principio parecía sorprendido pero ahora lo que parecía era molesto.

-¿Tú? ¿De nuevo?- Esa rubia otra vez, no estaba para tonterías, apenas tenía tiempo e llegar al aeropuerto, lo único que buscaba era despedirse de Regina, lo más probable es que no volviera a verla, necesitaba hacerlo. Y de nuevo esa mujer creyendo que tenía poder sobre qué o quién podía acceder a Regina.

-¿Qué demonios haces aquí?- Ese zumbido había aparecido nuevamente, iba a perder el control, estaba segura de que iba a perderlo.

-Eso no es problema tuyo.- Se encaminó nuevamente hacía el elevador cuando la escuchó.

-Ella no quiere verte.- No estaba segura de eso, no estaba segura de nada referente a Regina y él. Tenía miedo y eso se sentía mucho peor que la rabia que le corría por las venas.

-¿Cómo lo sabes?, Ya hablé con ella, ¿Sabes?- La rubia desvió la mirada, fue apenas un instante pero perceptible. -No lo sabes, no te lo contó.- Había dado en el clavo y fue más evidente cuando la rubia cerró los ojos, le había dolido el comentario. Sabía que no debía seguir pero la verdad era que no quería parar. -¿Sabes quién soy?- Cerró los puños, estaba tratando de controlarse, estaba a punto de perder. -Tampoco te lo ha dicho. Ella realmente no confía en ti.- Fue entonces cuando la rubia perdió el control.

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Fue Graham quien se encargó de todo. Primero fue él quien se interpuso entre los dos, quien logró tranquilizarla, quien consiguió que ese tipo no presentara cargos, aunque a ella le había sonado a amenaza, al final de cuentas ese tipo tenía razón, ella lo había golpeado.

Y es que no había podido controlarse Tenía razón y eso era lo que más le dolía. Regina no había confiado en ella, no lo había hecho antes y no lo hacía ahora. No tenía idea de quién era él, ni siquiera tenía la certeza de que ella no quisiera verlo. Es decir, eso le había parecido al principio pero después de verla irse con él, quizá había malinterpretado las cosas, quizá la que no era requerida en esa parte de la vida de la morena era ella.

Había hecho una cantidad ridícula de tonterías ese día. Y lo había culminado con la llamada que le había hecho a Sidney, estaba molesta y no había pensado las cosas con claridad. Tontería tras tontería.

Había decidido caminar hasta su casa, la regañada de Graham había sido épica, un reporte de ese tipo le habría afectado mucho debido a sus antecedentes, ella lo sabía. A veces tenía la sensación de que la llegada de Regina le daba más problemas de los que podía tolerar. Le molestaba la incertidumbre y eso era lo único que sentía en ese momento.

Cuando menos lo pensó estaba abriendo la puerta de su departamento, le dolía la mano, le dolía de verdad. Así que hizo lo que siempre hacía cuando todas sus emociones la dominaban, tomó los guantes de box.

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Eran cinco ya, cinco veces las que había llamado al celular de la rubia y ésta seguía sin contestar. Estaba intentando darle el beneficio de la duda pero empezaba a perder la poca paciencia que le quedaba. Había estado a punto de irse a casa cuando Sidney entró sin siquiera llamar a su oficina, para informarle que Emma se negaba a asistir a la presentación de su propio libro, ni siquiera tenían fecha y ella ya había decidido que no asistiría, al parecer el problema era que quería asistir con su pareja pero su pareja no quería asistir con ella, era evidente que Sidney no entendía nada de lo que estaba pasando. Incluso le había dicho que tenía la impresión de que la rubia sufría de demencia temporal, no tenía sentido lo que pedía. ¿Qué culpa tenían ellos de que su pareja no quisiera acompañarla? Él no lo entendía, pero ella sí.

Su cabeza estaba a punto de reventar, no le gustaban las imposiciones y a eso le sonaba la actitud de la rubia. Lo que no entendía era la razón, las cosas habían quedado relativamente bien, ¿en qué momento se había jodido todo de nuevo? Sabía que lo mejor era dejarlo todo para el día siguiente, pero no podía, y sobre todo, no quería. Estaba a punto de llegar al edificio de la rubia, si quería decirle algo se lo iba a tener que decir de frente, eso de las indirectas y los mensajes a través de otros no iba con ella.

Se estacionó a solo unos metros de la entrada del edificio, entre más cerca estaba, más molesta se sentía. Llamó en dos ocasiones al departamento de la rubia, nadie respondía, quizá la rubia no estaba en casa o quizá algo le había sucedido. Un hueco en el estómago, y la cabeza a mil por hora intentando decidir qué hacer. Fue cuando un hombre que iba saliendo del edificio le detuvo la puerta para que pasara.

-¿Va a entrar?-

-Sí. Gracias.-

De inmediato entró y comenzó a subir las escaleras tan rápido como sus tacones se lo permitían. Escuchar el escándalo que provenía del departamento de la rubia hizo que de inmediato ese hueco en el estómago fuera sustituido nuevamente por molestia en su más puro estado. Tocó una. Tocó dos. Y fue en la tercera cuando una sudorosa rubia le abrió la puerta. Tenía puesto un guante de box, el otro se lo había quitado para poder abrir la puerta. Su molestia fue en aumento, ella preocupándose por Emma y ésta jugando a ser boxeadora. Se cruzó de brazos y preguntó.

-¿Cómo está eso de que no quieres asistir a la presentación de tu propio libro?

...Continuará...