Descargo de responsabilidad: Estos personajes no me pertenecen.

Capítulo 5

Cuando uno decide casarse, cree que será para toda la vida, no es una decisión que tomes precipitadamente y sin pensar, sino que antes de dar el gran paso, las meditas bien y sopesas los pros y los contras.

Y eso fue lo que hizo Hotch antes de pedirle matrimonio a su novia de secundaria. Tenía su futuro bien planeado desde que entró en la Universidad, y Haley lo sabía. Quería estudiar Derecho, llevar ante la justicia a quienes hacían el mal, pero también tenía claro que no quería ejercer de fiscal. Él quería entrar en el FBI, y librar al mundo de criminales y asesinos. Por eso le dolía que Haley no entendiera que lo hacía también por ella y su futura familia.

Tuvieron que superar muchos obstáculos desde que se casaron, y aunque Aaron estaba enamorado, veía que Haley era una egoísta porque no hacía más que interponerse en sus sueños. Bien es cierto que lo siguió allá donde fue, pero luego se encargaba de hacerle saber que no estaba contenta con su decisión. Por eso decidieron tener un hijo, porque creían que eso iba a arreglar todos sus problemas.

Finalmente, y después de mucho tiempo, Jack llegó a sus vidas. Pero eso tampoco contentó a su mujer, que seguía queriendo que su esposo pasara más tiempo en casa con ellos. Pero el trabajo del agente Hotchner siempre fue muy exigente, y aunque él intentaba compaginar su vida familiar y laboral, no siempre era fácil.

Y llegó una época complicada: la marcha de Gideón, la presión de Strauss en el trabajo y la de Haley en casa, estuvieron a punto de romper la paciencia de Aaron. Las dos semanas obligadas en casa no apaciguaron los ánimos de su mujer, y él ya no sabía que más hacer. Le prometió que dejaría la UAC, que buscaría otro departamento, donde podría tener otro horario y así podría pasar más tiempo en casa. Pero eso la haría feliz a ella, e infeliz a él.

Por eso, después del caso de Milwakee, de llegar a casa y descubrir que se había ido, una mezcla de sensaciones invadió a Hotch. Por una parte, no quería que su matrimonio terminara así, tenía sentimientos por Haley (han estado muchos años juntos), pero por el otro, sabía que con las exigencias de su esposa no durarían mucho más. Lo que más le dolía era Jack, tan pequeño e iba a sufrir la separación de sus padres. Por su parte, intentaría poner las cosas lo más fáciles posibles, aunque algo le dice que ella no iba a hacerlo.

Menos de un mes después, está sentado en su mesa con los papeles del divorcio. El bolígrafo firmemente en su mano, y sus ojos sobre los papeles, pero es incapaz de firmarlos. Sus sospechas eran ciertas, apenas había visto a Jack desde que se fueron de casa, y las condiciones del divorcio también son difíciles, pero va a firmar. Cuando su mano se mueva, va a firmar. Sabe que su matrimonio hace mucho que está muerto y ya no hay nada que hacer.

Un golpe suave en la puerta hace que levante la cabeza. Piensa que está solo, los otros hace tiempo que se fueron, y se sorprende un poco al verla en la puerta.

-¿Qué haces aquí tan tarde? -entra en el despacho y se sienta frente a él.

-¿Sabes que podría preguntarte lo mismo? -la ve sonreír levemente.

-Estaba terminando un par de informes. Me iba a casa y he visto que había luz en tu despacho.

Él solo asiente, y vuelve a mirar los papeles frente a él. No tiene ganas de hablar, quiere estar solo, emborracharse y olvidarse de todo durante unos días. Pero es incapaz de moverse, y solo fija la mirada allí, sin moverse. Y también siente la mirada de Erin sobre él, y por alguna extraña razón, eso lo hace sentir mejor.

-Firma de una vez Aaron, sabes que no hay vuelta atrás.

-¿Cómo sabes ..? -levanta la cabeza y la mira, conmocionado.

-El sello de los papeles y del sobre, el nombre de la firma de abogados ... -Erin se encoge de hombros.

Él asiente, despacio, y después de un momento, respira hondo y firma todos los papeles. Los guarda en el sobre y mira a Strauss.

-Ya está, lo he hecho, oficialmente estoy divorciado -no sabe porqué, pero tiene ganas de reír.

-No estoy segura de si tengo que darte la enhorabuena -Erin sonríe con sorna, contagiándolo a él.

-No sé, pero ya que estás aquí ... ¿podrías darme un abrazo? -pregunta no muy seguro.

La ve asentir y levantarse, y él hace lo mismo. Se abrazan en silencio, acoplando perfectamente sus cuerpos, y durante un instante, Aaron tiene ganas de llorar. Por todo lo que tuvo, lo que pudo haber tenido si hubiera tomado otras decisiones y por todo lo que ha perdido habiendo tomado esas decisiones.

Se separan lentamente, aunque Aaron mantiene sus manos en la cintura de Erin y ella sus manos sobre su pecho. Sonríe tristemente cuando lo mira a los ojos.

-Aaron, yo ... quería pedirte perdón por todo. Por intentar alejarte del equipo, por la agente Prentiss, y por hacerte la vida imposible los últimos meses -intenta que deje de hablar, pero ella lo calla con un dedo en sus labios-. Sé que no es justificación, pero no he sido yo. Al menos, no he sido la autora intelectual de esto. Yo ... quería negarme, de hecho lo hice, pero ...

-Erin, lo sé, tranquila -junta su frente con la suya, y acompasa su respiración con la suya.

-Tú no estás hecho para un trabajo de escritorio -la siente sonreír.

-No, sabes que lo mío es atrapar a los malos.

No están seguros de cuánto tiempo han pasado así, abrazados, pero cuando se separan, los dos sienten el frío y la ausencia del otro.

-Haley me engañaba. Lo descubrí justo antes del caso de Milwakee, aunque sospechaba algo -lo dice mientras recogen sus cosas para irse.

-Aaron, lo siento -Erin le coge la mano con cariño.

Todavía no han salido del despacho, aunque están junto a la puerta. Ya han apagado la lámpara, y apenas entra luz del bullpen. Hotch se fija en sus ojos, que parecen brillar aún más en la semi oscuridad, y no quiere separarse de ella.

-Ven a casa conmigo -susurra, mirándola directamente a los ojos.

-Aaron ...

-Por favor, Erin, solo esta noche. Te necesito.

Erin sabe que no debe hacerlo, que si lo hace, tal vez no pueda parar esta vez. Aunque Dios sabe que quiere hacerlo, por Aaron, para que se sienta mejor, y por ella, para sentirse querida una vez más. Sabe que Alan la engaña, aunque nunca se lo contará a nadie (no quiere la lástima de nadie), y cuando la toca a ella, tiene la sensación que lo hace por obligación y no por amor. Sabe que con Aaron será diferente, han tenido una conexión especial desde la primera vez que se vieron, pero no está segura de querer cruzar esa puerta.

Pero él la sigue mirando así, tan triste, y le está acariciando la mejilla con tanta ternura, que lo único que quiere ahora mismo es besarlo, abrazarlo y garantizarle que todo irá bien.

-De acuerdo -susurra, porque recuerda que los niños no están y Alan está de viaje, y tampoco quiere irse a una casa vacía.

Él sonríe, le coge de la mano y la besa fugazmente antes de salir del despacho. Erin solo espera que no sea un error, y puedan seguir con sus vidas como si nada hubiera pasado.

Continuará ...