Hola,
Primero que nada les dejo por aquí el siguiente, ojalá lo disfruten mucho. Segundo, espero hayan pasado una excelente Navidad en compañía de todos los especiales y deseo que su Año Nuevo esté lleno de muchos sueños, cumplidos y por cumplir.
Muchas gracias por leer y comentar, a pesar de todo. Gracias.
Saludos.
Natacha P: Qué gusto que lo hayas disfrutado. Te dejo por aquí el siguiente. Muchas gracias por leer y comentar. Saludos.
LyzzEQ: Me da mucho gusto que lo hayas disfrutado :). Dejo por aquí el siguiente, ya me contarás qué te pareció. Muchas gracias por seguir leyendo y comentando, lo valoro enormemente. Saludos. Pd: Yo también bailo (pésimamente) cuando estoy feliz :). Pd2: La situación es que a Emma le duele el orgullo y dudo mucho que tenga intención de contarle algo a Regina. Yo también creo que lo merecía pero a veces uno tiene que respirar profundo, pensar mejor antes de actuar.
Kiandre: Es que la calma está sobrevalorada ja :). Ya tendrán su momento feliz al final, un poquito de drama no le hace daño a nadie. No me gusta cortas alas, así que puro romance. Es divertido que te sorprendan. Además cómo vas a valorar los buenos ratos si no has pasado por momento difíciles. Me da mucho gusto que lo hayas disfrutado y espero sea igual con el siguiente. Muchas gracias por leer y seguir comentando. Gracias de verdad. Abrazo. Saludos.
dcromeror: Te hice esperar un buen, pero ya lo tienes por aquí, espero que los disfrutes mucho. Graciosa por comentar y por seguir leyendo a pesar del tiempo. Saludos.
kykyo-chan: Yo creo que va a servir precisamente para eso. Gracias por seguir leyendo y comentar, espero disfrutes mucho del siguiente. Saludos.
SFMH: Un punto muy importante, por fin. Un poquito de fe para Regina, creo que con el paso de los capítulos ha ido cambiando, ya me contarás que te ha parecido el nuevo, espero en verdad que lo disfrutes mucho. Gracias por seguir leyendo y comentando, lo valoro mucho. Saludos.
Gloes: Primero que nada entiendo perfecto lo que me dices de los tiempos, es por eso que valoro muchísimo el que le dedican al Fic, no solo a leerlo sino a comentarlo. No tienes que preocuparte por hacerlo todo el tiempo o por las fechas, la que agradece el esfuerzo soy yo. Muchas gracias de verdad. Como siempre un muy buen resumen del capítulo. Creo que Emma está un poco cansada (y con razón), es por eso que cada vez le cuesta más trabajo dejar que las cosas fluyan y se ha vuelto más necia y testaruda como comentas. Creo que pocas personas se han percatado del cambio que ha tenido Regina con el paso de los días. Está más comprometida y eso es mucho cuando al principio quería dar tan poco. No creo que Emma le vaya a contar a Regina nada, por lo mismo de que se ha cansado, le tocara a la morena encontrar la forma de arreglar algo que no sabe cómo se rompió. Gracias por tus palabras, las valoro enormemente. Me da mucho gusto que hayas disfrutado ambos y espero que el siguiente sea igual. A mi me encanta leer con un café en la mano, ojalá haya sido así. No tienes nada que agradecer; de nuevo, gracias por lo que dices, ayuda mucho. Saludos. Pd. Feliz Navidad a ti también, que hayas tenido un día maravilloso y que siga siendo así en todas estas fiestas. Abrazo fuerte.
barrurita: Y ahora tardé más que nunca, lo lamento mucho. Te cuento que no tengo la historia ya terminada ni mucho menos, voy escribiendo capítulo a capítulo y subiéndolo cuando lo tengo listo. Me esfuerzo mucho en cada uno porque ademas de verosímil me gusta que esté bien redactado (aunque a veces no lo parezca). Perfeccionista a la vista :). Pues muchísimas gracias por tus palabras, me da muchísimo gusto que disfrutes las dos, te agradezco enormemente que les hayas dado una oportunidad y que se las sigas dando. Uy, sé de eso de la abstinencia, voy a intentar no tardar tanto, lo prometo. Esa es precisamente mi intención que tengas la sensación de estar ahí, que las imágenes se formen en tu cabeza y que en determinados momentos seas tú quien las concluyas, la imaginación es muy poderosa, a veces solo hay que estimularla poquito. Tardé más pero es capitulo largo, lleno de detalles, ya me contarás. Muchas gracias por leerme y comentarme, lo valoro enormemente. Saludos.
ElaQueen: No tienes nada de que disculparte, al contrario, muchísimas gracias por seguir leyendo y compartiendo tu opinión, lo valoro muchísimo. Esos días siempre nos desgastan, espero que estés mejor. Entiendo perfecto, es que cada cabeza es un mundo, difícil tratar de empalmar sentimientos, sensaciones, pero sobre todo las reacciones a determinadas situaciones. Esa vida que siempre que jode es que porque trae algo bueno detrás. Yo tampoco te abandono. Abrazo enorme. Pd. Qué gusto que estés de regreso, extrañaba tu historia. No dejes que la inspiración decaiga :).
Mills1: Tienes razón, son muy necias las dos, es indispensable que una ceda para que las cosas funcionen. Me da gusto que lo hayas disfrutado. Creo que Regina ha ido cambiando con el paso del tiempo, entiendo que Emma está cansada pero también tendrá que percatarse del esfuerzo hecho por la morena. Habrá que ver, ya me contarás qué te pareció el siguiente. Ya tienes por aquí el nuevo, por cierto, Kat está de regreso. Muchas gracias por comentar y seguir leyendo. Espero lo disfrutes. Saludos.
RMills: Muchísimas gracias darle una oportunidad al Fic, me da un enorme gusto que lo disfrutes (Gracias por tus palabras, ayudan mucho cuando uno no tiene cabeza para escribir). Tienes razón, son sumamente opuestas, siempre he pensado que para que una pareja funcione debe de haber infinidad de similitudes, que las que son diferentes no duran, me parece que estas dos son la excepción. Aunque si me lo preguntas, creo que cuando las diferencias son realmente irreconciliables ni todo el amor del mundo puede arreglarlo. Amar a alguien siempre dará un poco de miedo, pero creo que Regina ahora está comprometida, veo difícil que algo las separe, ya veremos. No creo que Emma quiera hablar de lo ocurrido, le pegaron en el orgullo; tampoco veo a Regina contando su pasado, al menos no por ahora. Muchas gracias por leer y seguir comentando, agradezco enormemente que permanezcas. Espero disfrutes el siguiente. Saludos.
Kiran: Creo que el estira y afloja en un relación no termina jamás, pero creo que encontraran un poco de paz. Regina tendría toda la razón en molestarse, a mi muy particular punto de vista no es la decisión mas inteligente que ha tomado Emma, pero también creo que Regina le va a dar tregua. Espero el siguiente capitulo lo disfrutes un poquito más que el anterior. Muchas gracias por leer y comentar, por tus recomendaciones, las voy a tomar muy en cuenta. Saludos.
me: Todo saldrá bien, paciencia. Muchas gracias por comentar y por seguir leyendo. Espero disfrutes el siguiente. Saludos.
15marday: Me da mucho gusto que hayas disfrutado del capítulo, te voy a ser sincera, era uno que me tenía bastante nerviosa. Emma es toda acelerada y honesta y demás, habrá que ver cómo reacciona Regina, no es exactamente lo que me dices pero ya me contarás qué te ha parecido. Espero que el siguiente sea también de tu agrado. Muchas gracias por leer y comentar. Saludos.
ruth maria: Como ya lo dijiste Emma es muy impulsiva, sobretodo cuando sus emociones se mueven hacia extremos, estaba enojada y no la quería cerca, un poco sí que lo entiendo. Tienes razón en que les falta hablar, pero no creo que sea algo que tan urgente, al final de cuentas cuando uno está conociendo a alguien pues es el tiempo el que se va encargando de ponerlo todo en su lugar. Eso de la confianza es verdad, pero creo que los problemas se van arreglando como se van presentando, es importante aprender a comunicarse, creo que eso es lo que están buscando, ya veremos qué pasa. Justo iba a decir que eso de ser normal es muy subjetivo, pero bueno seguro que te gusta el siguiente, ya me contarás. Sí tardé un poquito pero espero valga la pena. Muchas gracias por seguir leyendo y comentando. Saludos.
Lizzie Gza: Pues me da mucho gusto que lo hayas disfrutado, estuve tentada pero creo que ya se merecían un ratito de felicidad. Regina se está esforzando para que las cosas funcionen, a veces uno espera más de alguien y entonces cuando nos dan menos que eso no solo capaz de valorarlo. Creo que muchas veces eso es lo que ocurre con Regina, como Emma es capaz de dar tanto, el hecho de que ella dé menos es algo que se le recrimina. Está padre leer lo que te ha provocado, es muy gratificante. Creo que el siguiente lo vas a disfrutar mucho, tiene muchas cosas de esas que disfrutas, ya me contarás qué te ha parecido. Gracias a ti por darme una oportunidad y leer la historia, por escribir sobre lo que piensas de ella, lo valoro mucho. Saludos.
Guest: No era precisamente mi intención pero me da gusto haberlo conseguido. Tienes razón, qué pena. Acabo de releer lo que escribí y creo que no me expliqué bien porque para nada creo que la relación entre Regina y Kat sea superficial o de poca profundidad, pero no porque algo no tenga la intensidad que yo manejo significa que no tiene el mismo valor. Sería como pensar que alguien no te extraña porque no lo hace con la misma fuerza que tú. Como si tus parámetros fueran los correctos, no lo comparto, y eso que yo soy extremo. Lo mismo con el amor, y así, con todo. Bueno es que tendrías que conocerme para saber el significado que tiene cool para mí. Ingrid es cool, a mi muy particular punto de vista. Perdona, lo escribiste, mi error. (Como todos, es parte de la vida) Sí que lo son; espero que cuando te haya tocado tomar la decisión, de si otorgar una oportunidad o no estar interesada en pedirla porque elegiste mal, hayas quedado conforme, supongo que al final de cuentas de eso se trata; las oportunidades, ya sean pedidas o dadas, se deben pedir/dar completamente convencido, que al final de cuentas solo nosotros vamos a lidiar con las consecuencias. Perdóname tú a mí, pensé que significaban otra cosa, mi error. Difiero, por supuesto que habrá situaciones en las que nuestra suerte dependa de nosotros, pero también creo que habrá otras en las que el entorno influye. Pues error mío nuevamente, no volveré a hacer suposiciones. Porque me gusta leerte, por eso. Espero que lo estén. Creo que fue muy rápido, igual un día lo puedo retocar. Me hubiera gustado leerlo, lástima. Habrá que conocer las razones de Regina para molestarse. Gracias por leer y por comentar. Espero disfrutes el siguiente. Saludos.
LoreLane: Me da mucho gusto que lo hayas disfrutado. Esa es la intención. Creo que Regina ha ido cambiando poco a poco, hay que poner un poco de atención para notarlo y reconocérselo. Ya habrá tiempo para que hablen después. Promesa. Pues aquí te dejo el nuevo capítulo, espero lo disfrutes mucho y ya me contarás qué te pareció. Muchas gracias por seguir leyendo y comentando. Abrazos hasta Argentina. Saludos.
slj82: Qué gusto que lo hayas disfrutado. Creo que vas a disfrutar el siguiente también, está bastante bonito, aún no hablan de absolutamente todo pero ya habrá tiempo. Promesa. Además creo que ninguna conversación importante es fácil, principalmente porque las cosas casi siempre son diferentes para cada uno. Ya ves, te dije que todo saldría bien. Puedo ser paciente, sí. Muchas gracias por seguir leyendo y comentando. Saludos.
NataliElena: Muchas gracias por leer y comentar, espero disfrutes el siguiente. Saludos.
Guest: ¡Hola! Muchas gracias, ¡Feliz Navidad! para ti y que tu Año Nuevo esté lleno de todo eso que no sabes que te gusta pero que vas a terminar adorando :). Saludos.
alejandraonce: Me da gusto que lo hayas disfrutado, espero que con 'tremendo' te refieras a bueno :). Ya van varias personas que me escriben diciéndome lo mismo, que no querían leerlo porque aún no estaba terminado y no sabían si lo estaría, pero también que no habían podido aguantar la tentación. Te voy a contar algo, escribir un capítulo me lleva mucho tiempo, principalmente porque tengo otras ocupaciones pero también porque me gusta desarrollarlo bien y regularmente son bastante largos. No es justificación, pero supongo que un poquito sí que lo es. Puedes tener la certeza de que no tengo capítulos escritos y mucho menos ganas de joder y hacerlas esperar; cuando termino, lo corrijo y lo subo. También puedes estar segura de que lo voy a terminar, éste y el otro. Sufren mucho, sí, pero van a terminar bien, o eso espero. Te dejo el capítulo por aquí, espero lo disfrutes mucho y ya me contarás si vale la pena la espera, aún cuando desespera. Gracias por darle una oportunidad al Fic y por comentarme al respecto. Saludos.
hechicerafv2016: Te dejo la actualización. Gracias por leer y comentar. Saludos.
CAPÍTULO XXXII Que llegue, llegue y desborde.
-¿Que hiciste qué?-
Así que eso era lo que Ruby quería decirle, había intentado hablar con ella en varias ocasiones pero su día había sido tan complicado que no habían tenido posibilidad de hacerlo. Seguramente toda la oficina se había enterado ya de ello, nunca daba motivos para que sus empleados hablaran de ella, tenía mucho cuidado de mantener su vida personal fuera del alcance de todos. Y sin siquiera meditarlo un poco, esa rubia llegaba y se exhibía sin el menor remordimiento. No sabía qué le molestaba más, si el hecho de que a Daniel se le hubiera ocurrido buscarla nuevamente en la oficina o que Emma no fuera lo suficientemente madura para lidiar con ello.
-Yo… La verdad es que.. le pegué… Yo… Yo le pegué- Estaba claro que la molestia de Regina iba en aumento a cada segundo y estaba segura de que no podría hacer nada al respecto.
-¿Qué demonios, Emma…?- Había estado recargada sobre su hombro izquierdo mientras la rubia balbuceaba su respuesta, apenas la escuchó se dejó caer sobre la almohada mientras suspiraba. Entre más pensaba en ello más rápido quería marcharse, de haberlo sabido antes, probablemente las cosas no habrían terminado de la forma en que lo hicieron.
-No lo pensé bien.- Estaba diciendo la verdad, escuchar a Daniel decir todo aquello le había nublado las ideas. La morena había dejado de mirarla, tenía los ojos cerrados mientras seguía acariciando el puente de su nariz. Tenía la impresión de que estaba intentando calmarse.
-Claramente.- Era evidente que Emma no había pensado las cosas, pero es que, en qué momento sí lo había hecho. Esa sensación de querer salir corriendo comenzaba a apoderarse de sus pensamientos. Estaba molesta de verdad y la única forma de tranquilizarse que conocía era beber.-¿Cómo?- Abrió los ojos y la miró. -¿Por qué?- Emma desvió la mirada y se cubrió con la manta mientras se recostaba en su parte de la cama.
-Ya te lo dije, no estaba pensando con claridad.- No estaba entre sus planes contarle a Regina cuál había sido la causa de que perdiera el control de esa manera. Le sonaba a justificación y no quería hacerlo, se había equivocado. Y si era sincera su orgullo tenía que ver también. Una sensación de zozobra le invadía el pecho, y es que no quería que la morena le explicara las cosas solo por la presión de lo que había pasado, o peor, que aún contándole lo ocurrido siguiera sin confiar en ella.
-¿Te pegó?- Quitó la manta que tapaba a la rubia, necesitaba verla y es que a pesar de esa sensación de profunda molestia que la invadía, no podía evitar preocuparse por ella. Recorría su rostro con la mirada en busca de una señal. Quería la verdad, porque si Daniel se había atrevido a tocarle un pelo, ahora sí iba a conocer quién era Regina Mills.
-No… Yo puse todos los golpes.- Se encogió de hombros mientras Regina ponía los ojos en blanco y negaba. -Escucha…- No pudo terminar lo que quería decir porque la morena se levantó y comenzó buscar su ropa por la habitación. -¿Qué haces?- Un hueco, ya muy bien conocido, se le instauró en el pecho. No podía irse.
-Necesito tomar aire, voy a caminar…- Tenía que alejarse para pensar, pero sobre todo para no decir cosas de las cuales, estaba segura, iba a arrepentirse después. Cuando más molesta estaba no era seguro estar a su lado, el filtro que regularmente mantenía en su lugar, desaparecía y entonces sus palabras lastimaban. No quería, no quería lastimarla.
-No vas a ningún lado.- Regina se giró mientras se colocaba el sujetador con una ceja levantada y una mirada que pondría a temblar a cualquiera. Intimidaba, esa mujer intimidaba. -Estoy hablando en serio, son las tres de la mañana, no vas a ningún lado.- Nuevamente esos ojos en blanco y la morena cruzando los brazos, pidiendo una explicación. -Eres preciosa…- No pudo evitar morder su labio inferior. -Y si no fuera por lo molesta que estás, probablemente ya estaría besándote otra vez…-
-Emma…- Por supuesto que escucharla decir ese tipo de cosas la desestabilizaban, la rubia sabía perfectamente qué decir para conseguirlo. Pero no le gustaban las imposiciones, no quería irse sin hablarlo, pero tampoco podía quedarse sin buscar la forma de tranquilizarse primero. ¿Por qué no podía entender esa rubia que a veces uno necesita estar solo?
-No vas a ninguna lado.- Intentaba modular el tono de su voz, estaba tratando con todas sus fuerzas que no sonara como una orden. -Puedo prepararte la tina para que tomes un baño, puedo irme a la sala a dormir mientras tú te quedas aquí, puedo traerte una botella de vino si lo que necesitas es alcohol, puedo permanecer aquí, a tu lado, en silencio, ni siquiera notarias mi presencia… Pero no vas a salir a las tres de la mañana porque es peligroso y no quiero que le pase nada a la mujer que amo.- La expresión de Regina no le decía nada, pero tampoco intentaba quedar bien con ella, no le iba a permitir irse así, sin importar cuan molesta estuviera. -Puedes enojarte, puedo con ello, pero vas a tener que quedarte aquí por lo menos hasta que amanezca, si por la mañana aún quieres irte, te prometo que no te voy a detener…- Se había levantado de la cama mientras le decía todo esto a la morena, notó apenas una señal de vacilación en su mirada al percatarse de su desnudez. -Te amo… Y lo lamento… ser como soy… no pensar…- Ahora sí se veía reflejada en esos bonitos ojos chocolate, la mirada de Regina era fuego, de ese que abrasa y que para ella era indicativo de que, así, a pesar de lo molesta que estaba, iba a quedarse.
-Está bien…- No le gustaba ceder, no estaba acostumbrada a recibir ordenes, pero Emma tenía razón, probablemente si la situación fuera al revés no habría permitido que la rubia se fuera. Dio media vuelta y se dirigió hacía lo que estaba segura era el cuarto de baño. -Sé preparar mi propio baño, gracias.- Abrió la puerta y se giró hacía ella, Emma la miraba con una media sonrisa en el rostro. -Yo también te amo…- No podía creer la facilidad con la que la rubia la desarmaba, bastaba con mirarla para creer que las cosas no eran tan complicadas como parecían, para soñar que todo se puede si en verdad se quiere.
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Regina llevaba cerca de una hora metida en su baño, no la había querido molestar porque no estaba segura de cuánto tiempo necesitaba la morena para 'tomar aire'. Cuando más segura estaba de que por fin empezaba a conocerla se daba cuenta de lo lejos que estaba de hacerlo, Regina nunca se dejaba ver por completo, estaba siempre tan en control de sus sentimientos que era complicado saber lo que estaba pensando. Su rostro rara vez mostraba emoción alguna, y al contrario de la gran mayoría de las personas, entre más presionada estuviera más difícil era saber lo que pasaba por su cabeza.
Era justo por eso que no tenía claro qué era lo que debía hacer, tenía miedo de que en determinado momento saliera, y al verla dormida, decidiera irse a su casa. No quería que las cosas terminaran así, tenía claro que necesitaba disculparse nuevamente, pero no estaba segura de cómo hacerlo sin terminar hablando de lo que había sucedido entre ella y Daniel. No quería tocar el tema, no estaba preparada.
El sueño poco a poco la iba venciendo, iba ya por su segunda taza de café pero el cansancio no cedía, cada vez le resultaba más difícil mantener los ojos abiertos. Lo mejor era dormir en el sofá y esperar a hablar con la morena por la mañana. Tomó un papel y escribió un pequeño mensaje para Regina, lo pegó en la puerta de su habitación, tomó una almohada, una manta y salió.
Si Regina decidía marcharse tendría que verla forzosamente, y quizá, con un poco de suerte, serviría para evitar que lo hiciera. Solo tenía un sofá en su departamento, no era lo más cómodo del mundo pero no le quedaba de otra, estaba tan cansada que apenas se recostó sus ojos comenzaron a cerrarse, ya llegaría el momento de aclarar las cosas, por ahora no le quedaba más que creer que a veces no es necesario convencer al otro porque éste ya ha decidido quedarse.
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Jamás pensó que su día terminaría de esa forma, llevaba cerca de media hora metida en la bañera de la rubia intentando recobrar la calma perdida. Pero es que ahora que lo pensaba mejor, hacía mucho tiempo que esa paz que tanto anhelaba estaba fuera de su alcance y Emma era la principal responsable de ello. Desde que pasó lo de Daniel se había encargado de mantener a todo el mundo a una distancia considerable, nadie podría dañarla si no tenían acceso a ella, lo había conseguido por muchos años y había logrado vivir en calma. Era unas por otras. Desde que la rubia se había aparecido todo era diferente, no era capaz de controlar absolutamente nada porque Emma hacía lo que quería sin pedir opinión. Estaba acostumbrada a tener siempre la última palabra y con la rubia nunca podía. Por supuesto que había topado con personas como ella, y es que justo ahí estaba el problema, cuando había ocurrido algo parecido no había dudado un segundo en alejarse, ponía distancia cuando sentía que no era dueña de la situación. Nuevamente no lo había conseguido con Emma. Todo le parecía diferente desde que la conoció.
Una escena como la que la rubia había hecho no era algo que acostumbrara tolerar, la Regina de antes habría terminado cualquier tipo de relación, incluso antes de tenerla, por mucho menos que eso, la Regina de ahora parecía más preocupada por cómo estaba Emma que por el hecho de que toda la Editorial estuviera hablando de su vida privada. No era la molestia que le había generado la confesión de la rubia, era que no estaba dispuesta a perderla por ello.
Sabía perfectamente que la paciencia no era su mejor cualidad, pero jamás la había visto llegar a los golpes por muy molesta que estuviera, al contrario, Emma solía marcharse cuando más enojada estaba. Incluso cuando ella había estado a punto de perder el control se había encargado de tranquilizarla. ¿Qué demonios había pasado para que Emma terminara golpeando a Daniel? ¿Qué hacía Daniel en la Editorial y por qué había vuelto a buscarla? Tenía tantas dudas y estaba segura de que Emma no le resolvería ninguna, estaba tan distante cuando llegó, tan a la defensiva, tan dolida. ¿Cómo arreglar algo de lo que no se tiene completo conocimiento?
Salió de la bañera pensando en un forma de conseguir que la rubia le dijera lo que había sucedido, estaba aprendiendo tantas cosas nuevas con Emma, a eso se refería cuando hablaba de jamás tener el control de la situación, solía huir de ese tipo de relaciones y, ahí estaba, en una bañera ajena, a las tres de la madrugada, intentando encontrar la forma de arreglar algo que no estaba segura de haber roto.
Se envolvió en una toalla y salió a la habitación esperando encontrar a la rubia aún despierta, necesitaba aclarar las cosas antes de que se hicieran más grandes de lo que de verdad eran. La habitación estaba sola, parecía que Emma había decidido darle todo el espacio posible, buscó por la habitación algo que ponerse, una camiseta vieja de los medias rojas estaba sobre la cama, conociendo a la rubia seguramente esa era su pijama. No pudo evitar llevarla a su nariz, olía a Emma. ¿En qué momento había pasado de no estar segura de sus sentimientos a estar completamente enamorada?
Justo cuando se encaminaba a buscarla se percató de la nota que Emma le había dejado en la puerta 'No te vayas. Por favor. Quédate', y así de sencillo, esa rubia conseguía que sintiera cosas que nunca antes había experimentado. No solo lograba que olvidara el porqué de su molestia, sino además sentía esa necesidad de arreglar eso que le impedía respirar con tranquilidad. Por segunda vez se sentía comprometida con algo, con alguien. Y es que a veces, uno no sabe que está enamorado hasta que está completamente seguro de ello.
Su corazón se aceleró al ver a la rubia tendida en el sofá, parecía que llevaba ya bastante tiempo dormida, no podía creer lo enganchada que estaba con esa mujer, era preciosa y no solo hablaba de su físico. No pudo evitarlo, muy despacio se acercó y prácticamente se hizo un lugar a su lado, de inmediato encontró un hueco en su cuello, fue esa sensación de sentir los brazos de Emma rodeándola lo que le dio la certeza de que no había otro lugar en el mundo donde quisiera estar.
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Regina tenía la columna desviada, lo sabía porque llevaba cerca de una hora acariciando su espalda, y con ella, esa vértebra que estaba fuera de su lugar. El reloj estaba a punto de marcar las seis de la mañana así que estaba a punto de amanecer. No tenía claro cuánto tiempo llevaba la morena entre sus brazos, había sentido un gran alivio al darse cuenta de su presencia. A pesar de todo lo ocurrido el día anterior había decidido quedarse y eso le resultaba tan increíble como esperanzador. Le gustaba pensar que quizá las cosas estaban cambiando, que ese estira y afloja que se había vuelto una rutina entre ellas podía convertirse en otra cosa. Porque ella estaba lista, estaba lista para otra cosa, deseaba otra cosa, pero no lo quería con cualquier persona, lo quería con ella, porque con Regina era diferente, lo había sido desde el principio. No pudo evitar atraerla con fuerza, ese olor a manzana le inundó todos los sentidos. Era verdad que todo había sido tan complicado por mucho tiempo, pero también le gustaba pensar que nada es complicado para siempre.
Hizo un pequeño movimiento para colocar a Regina sobre el sofá y no sobre ella, la morena se quejó un poco pero siguió dormida. Era una mujer realmente hermosa, había tantas cosas que adoraba de ella, que le resultaban completamente irresistibles, por su puesto que unas le gustaban más que otras, pero verla dormir, verla dormir así, se estaba convirtiendo en su favorita. Le puso un mechón detrás de la oreja. La felicidad es un extremo, así como la tristeza y nada que valga la pena surge de los extremos. Tenía que aprender a controlarse porque lo que encaja, lo que es mutuo, lo que coincide; eso se cuida, se defiende, se atesora.
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Fue el olor a café lo que la hizo despertar, al menos eso fue lo que le pareció, inundaba toda la estancia. No sabía qué hora era, aunque recordaba perfectamente dónde estaba y lo que había ocurrido el día anterior. Abrió los ojos y la imagen que se le presentó la hizo sonreír, Emma estaba preparando el desayuno, llevaba puestos los audífonos, le parecía que estaba cantando, pero estaba segura de que bailaba. No sabía qué le resultaba más adorable, la forma en que Emma prácticamente susurraba su canción o cómo solía tomar la cuchara como si fuera una guitarra.
Iba a ser una mañana complicada, aún estaba molesta por todo lo que había pasado el día anterior y aunque no quería iniciar un pelea con la rubia tampoco podía dejar pasar las cosas como si nada hubiera pasado. No solo no quería sino que no podía.
-Buenos días.- Parecía que no la había escuchado, estaba dandole la espalda. -Emma…- La rubia se giró y esa sonrisa tan especial se dibujó en su rostro, se quitó los audífonos se acercó a ella.
-Hola…- Regina estaba preciosa, se había acomodado el cabello por detrás de las orejas y se mordía el labio de forma inconsciente. La morena estaba sentada en el sofá y ella se puso en cuclillas justo en frente. -¿Qué tan enojada estás?- Se había acercado a rozar su nariz con su mejilla, no pudo evitar cerrar los ojos cuando el característico olor a manzana la inundó.
-Muy…- Y lo estaba, pero a veces uno está enojado pero eso no implica que se dejen de sentir otro tipo de cosas. Emma era experta en hacerla sentir otro tipo de cosas. Desde que la vio acercarse sin nada más que ropa interior y una camiseta que cubría muy poco, estuvo segura de que su fuerza de voluntad iba a flaquear; porque a veces es mucho más peligroso eso que queda a nuestra imaginación.
-¿'Peligrosamente' muy? o ¿'Puedo suspender mi enojo unos minutos' muy?- Se lo había susurrado y había comenzado a besarle justo detrás de la oreja, acariciaba sus piernas, esperaba su respuesta.
-La segunda…- Todo pasó muy rápido, se había abalanzado sobre los labios de la rubia, empezaba a hacerse cosa de todos los días perder la cabeza por esa mujer. No supo cómo fue que terminó sobre ella nuevamente en el sofá. Sus manos recorrían sus piernas y cada caricia le parecía como la primera, y es que Emma tenía una forma tan singular de hacerlo, tan delicado, tan privado, como si se contaran un secreto, cada una tan especial como la siguiente. Ella tan amante del control y ahora tan ajena a él. -Emma…- Sentada sobre sus piernas intentaba no perderse en las nuevas caricias que le hacía sobre la espalda. Un sonido muy parecido a un gruñido fue la única respuesta que obtuvo. -Emma… Por favor…- Esos bonitos ojos verdes se posaron sobre los suyos, le decían tantas cosas y estaba segura de que la sensación era mutua.
-Necesito un poco de distancia si no vamos a seguir haciendo esto…- Tenía la voz mucho más ronca que lo normal y esa era una de las muchas sensaciones que Regina le provocaba. Adoraba cuando ponía los ojos en blanco, le generaba mucho con tan poco. -Física… Necesito distancia física si ya no me vas a dejar besarte…- Se levantó del sofá con las piernas de la morena enrolladas en su cintura, se acercó a uno de los bancos que tenía en su cocina y la sentó ahí. Se topó con una ceja levantada y una media sonrisa que le sonaba a burla. -No puedes hacer eso si quieres que me controle… Hablo en serio…-
-¿Qué se supone que estoy haciendo?- Levantó ambas manos como si de verdad no supiera cuál era el problema. Emma la beso, de esa forma que tanto le gustaba, como quien desea lo que ya tiene, lo desea porque quiere más, siempre más.
-Levantar la ceja, morderte el labio, sonreír de esa forma que impide pensar correctamente…- Estaba enumerado su petición cuando aparecieron nuevamente esos ojos en blanco. -Poner los ojos en blanco, eso también queda prohibido…- La risa de Regina la hizo cerrar los ojos, quería escucharla siempre, quería que siempre tuviera motivos para hacerlo, quería ser la causante de ella.
-O sea que básicamente necesitas que deje de ser yo…- Por supuesto que sabía cómo descontrolarla, así como Emma sabía cómo hacerlo con ella. Se empezaban a conocer de una forma diferente y le gustaba y la aterraba.
-Por unos minutos sí, eso es justamente lo que necesito.- No pudo evitar besarle la punta de la nariz.
-Está bien…- Una sonrisa tímida se dibujó en su rostro, podía ver el amor que Emma le tenía reflejado en sus ojos. -¿Me regalas un poquito de café?- Un beso más en la mejilla y una sonrisa llena de luz en su rostro, Emma era bonita, pero cuando estaba feliz, era realmente hermosa.
-Todo el que quieras…- Dio la vuelta a la barra y se dispuso a servir su café y el de la morena. -¿Quieres panqueques?- Le pasó la taza y de inmediato dio un gran sorbo. -Soy realmente buena preparándolos…- La morena miraba su café como meditando su respuesta, ya no había rastro de esa Regina coqueta.
-¿Por qué le pegaste?- De manera inmediata el rostro de Emma se endureció, dio un sorbo a su café, acercó el otro banco que tenía y se sentó en él. Pudo ver sus ojos solo por una fracción de segundo, tenía la impresión que Emma no quería mirarla.
-No quiero hablar de eso…- No iba a ceder en ello. No quería mirarla porque todo se volvía más agudo viéndola a los ojos. Todo dolía más porque la quería más.
-Déjame ver si entendí…- Dio un sorbo más a su café, empezaba a molestarse nuevamente. -Vas a mi trabajo y te lías a golpes con un conocido mío, sin importarte lo que los demás puedan decir, no solo de ti sino de mí.- Era verdad que le jodía que los demás hablaran de ella, pero era normal, era tan privada que todos solían especular sobre su vida pero jamás con evidencia, ahora gracias a Emma claro que la tenían.
-Yo le pegué, tú no tienes nada que ver…-Eso era completamente mentira, y era evidente que Regina también lo sabía por la cara que había puesto. Pero en su defensa podía decir que cuando se sentía atacada no pensaba con claridad.
-¡Emma… por Dios! ¿Realmente crees eso? Todos saben que entre nosotras dos hay algo más…- Unos dolidos ojos verdes por fin la miraban. -¿Dijo algo? ¿Hizo algo?- Tenía que haber una maldita razón para la actitud de la rubia. Una vez más esquivó su mirada. -Emma…-
-No te lo voy a decir…- La palabra 'no' tenía un efecto raro en Regina, podías ver en su rostro cuánto la aborrecía. Un sorbo más. Ella tampoco le compartía cosas, estaba en su derecho de hacer lo mismo. Regina se llevó la mano al puente de la nariz y cerró los ojos, intentaba tragarse eso que su cabeza le decía. -Puedes enojarte, tienes toda la razón para estarlo. No estoy orgullosa de lo que hice, sé que me equivoqué, pero no puedo hacer ya nada al respecto.-
-Podrías explicarme, digo, para entenderte.- Podía sentir los latidos de su corazón, y es que no soportaba escuchar alguna negativa, odiaba no obtener lo que quería cuando lo quería. Pero no era solamente eso, cada que Emma se negaba su curiosidad iba en aumento.
-Pero no quiero…- Se terminó de un sorbo el café que le quedaba y se levantó a servirse otro. -Tienes que respetar que no quiera hablar de algo, ¿Recuerdas?- No pudo evitar decirlo, se había equivocado en la forma, sonaba a reproche. La cara de Regina había pasado de molestia a sorpresa, pero fue solo un segundo, su rostro ahora no mostraba nada, ni siquiera enojo.
-Es una venganza, entonces…- Todas las ocasiones en que ella había pedido espacio y respeto se le vinieron a la cabeza. Su voz sonaba fría, era algo natural en ella, ponerse a la defensiva en cuanto sentía que estaba siendo atacada.
-Claro que no, jamás buscaría hacerte daño.- Por supuesto que no era esa su intención. Esos ojos chocolate ahora parecían dolidos. -No digas tonterías.-
-Entiendo…- Lo hacía o lo intentaba. -Creo que lo mejor es que me vaya…- Se sentía fuera de lugar. No podía obligar a Emma a nada pero ella tampoco podía hacerlo. Se bajó del banco y se encaminó hacía la recamara.
-Confía en mí…- La morena se detuvo pero no se giró. -Regina, por favor… Confía en mí…- Parecía que hablaba de ese momento pero en realidad se refería a todo.
-¿Tú lo haces?- Empezaba a entender por dan iba todo. Se giró hacia la rubia que no se había movido de donde estaba. -Podrías preguntar, ¿Sabes?- Tenía claro qué era lo que molestaba tanto a Emma, pero no lograba entender aún la conexión entre ambas cosas. -Antes de agarrar a golpes a alguien, podrías preguntar.-
-Ya lo he hecho.- Dio un sorbo a su café. No le estaba gustando hacia donde se estaba dirigiendo la conversación. No quería que se fuera, no quería que todo se jodiera nuevamente. -No quiero obligarte…- No era verdad eso de que al amor no dolía, por supuesto que tiene que doler; tener diferencias con alguien a quien adoras es inevitable, intentar cambiar por el miedo a perderla es también una obviedad; amar, muchas veces duele; quien diga que no es el mentiroso más grande del mundo. -Puedo esperar…- Un sorbo más.
-Cuando actúas así un poco sí que lo haces.- Emma había cambiado con el paso del tiempo y las discusiones, antes exigía su respuesta a sus preguntas y ahora ni siquiera las hacía. Extremos, ambos eran extremos. -Y no, al parecer, no puedes...- Concesiones, cada día le quedaba más claro que cuando uno ama, tiene que hacer concesiones. Fue entonces cuando se le ocurrió algo, le daba miedo, por supuesto, pero esa era su forma de ceder.
-Regina...- No quería que se marchara, un hueco se le empezaba a formar en el estómago. La morena levantó la vista y otra vez esa conexión se hizo presente.
-Te voy a dar tres preguntas. Hazlas. ¿Qué quieres saber?- La rubia comenzó a negar mientras volvía a mirar el suelo. -Estoy hablando en serio.- Volvió a toparse con esos ojos verdes. -Lo estoy intentando.- Esto último fue apenas un susurro. Se refería a tantas cosas, estaba intentándolo de verdad, porque quería que funcionara, por primera vez en muchos años, iba a poner todo de su parte para que funcionara.
-¿Estás segura?- No iba a negar que en cuánto escuchó a la morena una gran cantidad de preguntas se le formularon en la cabeza, tenia tantas dudas y una propuesta como esa era sin duda tentadora. Regina asintió mientras volvía a sentarse en el banco, le estiró la taza para que la rellenara de café. Ella también rellenó la suya y se sentó del otro extremo de la barra. La morena la miraba tranquila, aunque estaba segura de que era una máscara. -¿Ese tipo es algún ex novio?-
-Sí.- Cerró los ojos al escuchar la pregunta. Estaba contestando escuetamente, le pareció que Emma se desilusionaba un poco. Dio un sorbo a su café, abrió los ojos y continuó. -Soy bisexual. Lo conocí en la Universidad, tenia desde entonces que no lo había visto. Íbamos a casarnos, era algo serio.- La rubia la miraba sorprendida, parecía que esperaba una parte de la respuesta pero no toda. Tuvo miedo, estaba claro cuál sería la siguiente pregunta y ¿cómo contestarla?, ¿qué decir?
-No sabia eso...- Sabía qué preguntar, la duda le estaba comiendo la cabeza. El rostro de Regina era impenetrable, no sabía qué estaba pensando. -¿Te lastimó?- La morena levantó la mirada y la observó detenidamente, no hubo necesidad de que le dijera a qué se refería, tenía claro que lo entendía a la perfección.
-No, no de esa forma. Pero sí me lastimó profundamente.- Dio un sorbo a su café y su cabeza se inundó de recuerdos. -Hay una razón por la que decidí no volver a verlo.- Un sorbo más.
-Entonces los golpes no estuvieron tan mal.- Otra vez la tristeza se hacía presente en el rostro de Regina. Se moría de ganas de preguntar qué le habían hecho. Quería saber, porque quería ayudar. La morena levantó la vista y una media sonrisa se le dibujo. -Te amo… No lo olvides…- Cerró los ojos en cuanto escuchó sus palabras. -¿Te arrepientes?- Tenía miedo de escuchar la respuesta.
-¿De qué?- Le había sorprendido la pregunta pero no podía negar que su corazón había descansado. Estaba esperando otra, quería agradecerle a Emma que le diera la oportunidad de contar su historia en el momento en que estuviera lista, ya habría tiempo.
-De todo…- Regina no emitió palabra, esperaba que terminara su pregunta. -Lo que pasó ayer… Haberlo visto… No lo sé… Todo…- La morena la miraba y le regaló una sonrisa muy diferente a la anterior.
-¿De haber hecho el amor contigo?- La rubia se encogió de hombros. No pudo evitar poner los ojos en blanco, la inseguridad de Emma la sorprendía. -No, no me arrepiento. De las mejores decisiones que he tomado últimamente, casi a la altura de tener novia otra vez.- Era magia la sonrisa de la rubia. -Me arrepiento de que no te hayas enterado por mí que hablamos, no era mi intención volverlo a ver pero pasó y te lastimó. Lo siento.- Dio un sorbo a su café. No estaba acostumbrada a decir todo lo que sentía, era algo nuevo y no le desagradaba tanto. -No me arrepiento de haberlo visto. Me hacía falta.- Emma asintió y dio un nuevo sorbo.
-Cometí una tontería, no debí hacerlo pero no me arrepiento. No quiero que nadie te haga daño.-Regina puso lo ojos en blanco. -¿Puedo preguntar algo más?- La morena asintió no muy segura. -¿Qué tan necesario es que vayas hoy a la Editorial?- No pudo evitar morderse el labio, todo lo que había pasado la noche anterior le parecía un sueño y no quería despertar.
-A la Editorial tengo que ir siempre...- Levantó una ceja hizo una mueca con la nariz. Emma caminaba ya hacia donde estaba sentada. Su pulso se aceleró, bien podía hacer eso todos los días, bien podía querer y dejarse querer. -Pero las excepciones existen. Las excepciones siempre existen.-
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No podía quitarse esa sonrisa que la había acompañando desde que dejó el departamento de Emma. Eran casi las dos de la tarde, le había costado cerca de una hora convencer a la rubia que tenía que ir a la Editorial, aunque siendo sinceras, también había tenido que convencerse de separarse de ella. Qué fácil es acostumbrarse a la felicidad y qué difícil separarse de ella.
Había tenido que ir a casa a darse un baño y cambiarse de ropa, Ruby había logrado comunicarse con ella después de varios intentos para informarle cómo iba a estar su tarde. No iba a tener tiempo para prácticamente nada, pero había valido la pena sin lugar a dudas. Entró al estacionamiento repasando mentalmente lo que tenía que hacer. Por primera vez, deseaba terminar lo antes posible para poder irse a casa, había quedado con Emma, había quedado con Emma y se iba a esforzar para no cancelar, qué extraño le resultaba hacer ese tipo de concesiones. Tomó el elevador tratando de adivinar ¿en qué momento había cambiado todo?, ¿cuándo había pasado de no estar segura de nada a tener la certeza de todo? Las puertas se abrieron y una sonriente Ruby la recibió con su ya característica libreta en mano.
-Buena tarde, Regina…- La sonrisa de su jefa era digna de recordar, no era alguien que soliera sonreír muy a menudo, pero la forma en la que lo estaba haciendo era especial. Pero su sonrisa no era lo único que había cambiado en ella, ahora también se tomaba días sin avisarle siquiera, llegaba tarde sin reparo alguno. Algo era diferente en ella y esa sonrisa hacía de bandera.
-Buena tarde, Ruby.- Su secretaria la miraba expectante, estaba claro que esperaba su recital de órdenes, ese que le daba cada que no había tenido oportunidad de llegar a tiempo. -¿Ya está aquí Jefferson?- Se encaminó hacía su oficina, empezaba a sentir el estrés que su trabajo muchas veces le generaba.
-Cambié la cita, Regina.- Su jefa se giró a mirarla extrañada. -La señorita Nolan tiene una hora esperándote, la hice pasar a tu despacho, pensé que te gustaría hablar con ella primero.
-Eres un sol… Gracias, Ruby. Recuérdame hablar contigo antes de que termine el día.- Se acercó a su asistente y la abrazó. -Gracias por todo, lo digo de verdad, gracias.- Se sentía diferente y por la cara que había puesto Ruby estaba segura de que los demás también debían notarlo. -Que no te escuche decirle señora… y mucho menos Nolan…- No pudo evitar sonreír al imaginar la cara de Kat cada que alguien insinuaba que estaba casada. -¿A qué hora tengo la siguiente reunión?-
-A… a las 5.- Estaba sorprendida por el abrazo de Regina, no recordaba una ocasión en que lo hubiera hecho, menos para agradecer algo. La morena asintió sonriendo y se dirigió nuevamente hacía su oficina. -Ah y no tienes nada que agradecer.- La morena se giró y tuvo una sensación diferente, algo estaba cambiando no solo en Regina sino su forma de relacionarse con los demás.
-Sí, sí lo tengo…- Ruby era alguien especial, alguien en quien podía confiar plenamente, ¿cómo no lo había visto antes?. -Recuérdame hablar contigo antes de irnos.- Su asistente asintió sonriendo. -No estoy para nadie hasta la reunión con Jefferson y hoy me voy a las nueve, si surge algo, muévelo a mañana.- Abrió la puerta y no pudo evitar sonreír cuando la vio.
Kat estaba recostada sobre su sofá, había tomado uno de los libros que tenía sobre, le parecía, economía y hacía el intento de leerlo. Unos ojos azules la miraron por encima de las gafas haciendo una mueca que bien podía parecer una sonrisa.
-¿No hay manera de que hayas entendido una sola palabra de lo que dice este libro?- Llevaba cerca de una hora esperando a su mejor amiga. Ruby se había apiadado de ella y la había dejado entrar a su oficina para esperarla. Llevaba todo el día intentado localizarla, era extraño que Regina no estuviera en la oficina a mitad de la tarde.
-Eres realmente hermosa…- Fue apenas un susurro, no era el algo que quisiera compartirle a ella, se lo estaba diciendo a si misma más bien. Siempre había sido consciente de lo bella que era Kat, desde la universidad, todo el tiempo había chicos invitándola a salir; pero no solo era eso, lo que de verdad atraía era esa personalidad, siempre sonriendo, siempre ayudando.
-¿Estás coqueteando conmigo?- Había bajado las piernas del sofá y puesto el libro sobre la mesita. Se miró la mano como si estuviera admirando el color de sus uñas. -Tú sabes que estoy comprometida…- Levantó la mirada justo a tiempo para ver como Regina ponía los ojos en blanco. Estaba contenta, eso estaba claro, pero había algo raro en ella, algo diferente, pero ¿qué?.
-Cállate…- Una sonrisa se dibujó en su rostro, la rubia se había levantado y empezaba a mirarla de una forma extraña. Como si estuviera leyendo un libro, como si la estuviera leyendo a ella. -No puede uno decirte que eres bella porque…-
-¿Qué te pasa?- Desde que había entrado a la oficina se había percatado que había algo diferente con Regina, esa sonrisa, esa luz que irradiaba, estaba feliz.
-¿A mí?- Se estaba haciendo la desentendida. -¿De qué?- Dijo esto mientras se encaminaba a dejar su bolso en el perchero.
-No lo sé, te ves diferente…- La mejor forma de acorralar a Regina era mirándola a los ojos, ella era buena mintiendo, la mejor, pero sus ojos no lo eran tanto, era cuestión de poner un poquito de atención. Abrió los brazos como esperando un saludo. Regina se acercó y la abrazo, extrañaba a su amiga, le gustaba sentirla así.
-Tú también…- Se lo dijo al oido mientras terminaba de saludar a la rubia. Tenía que dejar de sonreír de esa forma o se lo pondría más fácil a Kat.
-No cambies el tema…- Se separó y la señaló a modo de advertencia, la risa de Regina inundó la oficina. Qué extraño resultaba escucharla reír de esa manera, tan natural, hasta parecía algo común en ella, como si fuera algo de todos los días.
-No lo hago…- Estaba segura de que Kat no tardaría en descubrir qué era lo que le pasaba. Tenía un don especial para leerle el pensamiento. Algo que solo pasaba con ella. -Solo te digo que lo estás…- Su amiga la miraba cruzada de brazos, estaba intentando adivinar. Fue esa mirada, esa en la que no fue capaz de esconder lo feliz que se sentía, fue esa la que la delató.
-¡Dios mío… tuviste sexo!…- ¡Claro!, era eso lo que le pasaba. ¿Cómo no lo pensó antes?
-¿Cómo demonios…?- Esa capacidad de leerla de esa forma siempre le había resultado un poco extraña. Conseguía engañar a todo el mundo, menos a Kat, a ella le contaba todo o terminaba adivinándolo.
-¿Fue bueno?- Ya sabía la respuesta, bastaba mirarla para darse cuenta cuan feliz era. Tenía claro que no era solo el sexo, su felicidad era por muchas cosas más, pero estaba segura que Emma estaba implicada en la gran mayoría.
-Lo digo en serio, ¿Cómo es que…- Siempre sería un misterio la forma en que Kat había traspasado cada muro que ponía, jamás le había dado entrada a ninguno, ella simplemente lo había conseguido.
-No lo sé, yo solo lo sé, ahora dime ¿Fue bueno?- Puso los ojos en blanco, no quería hablar de nimiedades en ese momento, quería saber qué tan bueno era el sexo con la Emma. Al escuchar su pregunta le pareció que Regina se transportó a otro lugar, a otros recuerdos.
-Fue…- No tenía palabras para describir lo que había pasado con Emma, había sido tan especial tan diferente a otras ocasiones. Emma era tan singular en todo, tan especial, que no encontraba cómo decirlo, quería hacerle justicia al sentimiento. Kat la tomó de la mano y la llevó hasta el sofá.
-Pero para que pregunto, mira nada más esa sonrisa…- Regina se había ruborizado un poco ante su afirmación, pero es que tenía razón y le daba tanto gusto que por fin esa rubia hubiera encontrado la forma de llegar hasta ella. -Tengo que felicitar a Emma…- Le guiñó el ojo a su amiga que de pronto la miraba seriamente.
-No vas a hacer nada, su ego tiene ya un tamaño bastante grande como para incrementarlo…- No estaba bromeando, Emma no necesitaba que nadie le recordara lo buena, bella, adorable que era, se bastaba ella sola para hacerlo.
-Así que por eso no fuiste a dormir a tu casa.- Ahora empezaba a entender por qué le había costado tanto encontrar a su amiga. Desde muy temprano la había ido a buscar para hablar con ella y luego había optado por ir a la Editorial, en tres ocasiones había ido a buscarla sin tener suerte, después del tercer intento decidió acampar ahí hasta que apareciera.
-¿Qué?- Había sonreído a su amiga que la miraba sin remordimiento alguno. -¿Cómo lo sabes? Me estás asechando…- Se puso de pie, necesitaba un trago para confesar eso que tanto miedo le daba confesar. -¿Quieres una copa?- La rubia negó mientras se encogía de hombros.
-Claramente…- Era obvio que si alguien tenía derecho a asecharla era ella, era una de esas ventajas que tiene ser mejor amigo de alguien. -Pero además de eso tenía que hablar contigo.- Regina se giró mientras terminaba de servir su copa y se acercó a ella.
-Ya veo…- Dio un sorbo a su bebida y se cruzó de brazos. Era su turno de adivinar, algo le ocurría a Kat. -Estás diferente… ¿Tuviste sexo?- Su amiga seguía sentada en el sofá. Sonrió ante su pregunta y puso los ojos en blanco.
-Regina, yo siempre tengo sexo, eso no es una novedad para mí…- Lo había dicho con un tono tan borde que Regina soltó una carcajada que sirvió para aligerar un poco el estrés que empezaba a inundarla. -No es eso…- Las manos habían comenzado a sudarle, estaba nerviosa y ella nunca estaba nerviosa.
-Entonces…- Kat se había tensado de pronto y movía los ojos de la forma en que lo hacía cuando algo la inquietaba. -¿Estás segura que no quieres una copa?- Su amiga negó y la miró, esos ojos azules le estaban hablando y entonces lo tuvo claro. -Dios… estás embarazada…- Y era una afirmación. Se llevó ambas manos al rostro. -Kat…- Tantos sentimientos despertaron en ella en tan solo un momento. Era, en definitiva, un gran día para recordar.
-No me mires así…- Tenía miedo. Desde el momento en que se había enterado no había podido quitarse esa sensación. Era por eso que había ido a buscar a su amiga, necesitaba de ella.
-¿Cómo?- Tenía miedo. Kat nunca había querido tener hijos, hasta que conoció a James empezó a considerarlo, él se moría por tenerlos, empezaba a entender el rostro de su amiga.
-Así… como si hubiera dejado de ser la Kat de siempre para ser 'mamá' Kat.- Y sonaba ridículo pero esa era precisamente la sensación que tenía. Por eso le aterraba tener hijos, no quería dejar de ser ella por nadie más.
-Kat…- Quería decirle tantas cosas a su amiga, quería que supiera que ella iba a estar ahí en todo momento, que iba a contar siempre con su ayuda. -Estoy tan feliz por ti…-
-Todavía no me llega eso de la felicidad, yo más bien estoy aterrada.- La voz se le quebró y Regina se sentó a su lado, le tomó las manos y la hizo mirarla.
-Todo saldrá bien, cariño.- Era normal esa reacción en Kat, ella primero se aterraba y después comenzaba a disfrutar. Lo mismo había sido cuando se dio cuenta que amaba a James, o cuando decidió irse a vivir con él; los cambios la aterraban.
-¿Cómo lo sabes?- El rostro de Regina era pura paz, cuando una estaba en crisis la otra siempre estaba para ayudar, quería tanto a su mejor amiga. Tenían suerte de tener algo así.
-Porque si es verdad que existe el karma y que la vida te regresa aquello que das… Te mereces toda la felicidad del mundo. Toda.- Una lágrima corrió por la mejilla de su amiga. La atrajo hacia ella y la abrazó fuerte. Quería que supiera que no estaba sola, que ese niño no lo estaría nunca, siempre estaría para los dos.
-Hablas igual que James…- La risa de Regina la hizo sonreír. Se separó y se secó una lágrima que amenazaba con caer. -Son más parecidos de lo que tú crees.- Regina negó con la cabeza, siempre le molestaba que la comparara con James. -Vas a ser tía…- Se giró y le regaló una sonrisa aún más grande.
-Voy a ser tía…- Porque Kat era esa hermana que había elegido tener. Y había sido, sin lugar a dudas, de las mejores decisiones de toda su vida.
-Me dijo que por fin había encontrado la forma de amarrarme para siempre…- Regina sonrió y se encogió de hombros como diciendo que tenía razón.
-¿Qué le dijiste?- Estaba segura de que su amiga no se iba a quedar callada ante esa afirmación.
-Que si seguía con esos comentarios bien podría ser una madre soltera…- Regina volvió a reír mientras la abrazaba. Quizá eso de ser madre no era tan mala idea, tener a James, tener a Regina, su hijo iba a ser un niño con suerte.
...Continuará...
