Descargo de responsabilidad: Los personajes no me pertenecen.
Capítulo 6
El peor miedo para un agente de la ley, es ser atacado o que alguien ataque a su familia. Están entrenados para protegerse, proteger al pueblo de asesinos, ladrones, maleantes, y nadie está preparado para ser el objetivo.
George Foyet ha sido el mayor y el peor asesino al que se ha enfrentado la UAC hasta el momento. Ha conseguido escapar de la cárcel, se ha burlado de ellos, y ha atacado a su líder en lo que se supone el sitio más seguro, su propia casa.
Erin Strauss no puede evitar temblar al enterarse de la noticia del ataque de Hotch. No quiere ni pensar en qué pasaría si Hotch no sobrevive. Un niño pequeño perdería a su padre, el FBI se quedaría sin un gran agente, la UAC estaría huérfana sin su líder, y ella ... sacude la cabeza para alejar el pensamiento, Aaron va a sobrevivir, está segura de que sí.
Y sí, él sobrevive, después de todas las puñaladas en el abdomen, de la pérdida de sangre y de la angustia de los suyos, Aaron sobrevive. Pero Foyet ha escapado, y eso significa que no ha terminado. Quiere que Hotch sufra, y para eso, atacará donde más le duele: su familia. Por eso, deciden que aunque sea difícil para todos, Haley y Jack deben irse lejos. Para Hotch, separarse de su hijo es muy doloroso. Desde el divorcio, ha intentado pasar el mayor tiempo posible con él, aunque no siempre lo ha conseguido. Y ahora, no tiene ni idea de cuánto tiempo pasará hasta que pueda volver a verlo y abrazarlo. Le promete a Haley que harán todo lo que esté en sus manos para que ésta situación termine cuanto antes, para que todos puedan volver a su vida normal, pero ve en su mirada que está decepcionada, de nuevo.
Seis meses después, la vida del agente Hotchner ha cambiado para siempre. Han encontrado a George Foyet, pero él también ha encontrado a la ex mujer y al hijo de Hotch. Y por supuesto, ha querido inflingirle todavía más dolor. Ha matado a Haley, todos lo han escuchado por teléfono, y afortunadamente, Aaron ha llegado a tiempo para evitar que hiciera lo mismo con su pequeño.
Foyet yace muerto en el suelo, Hotchner se ha encargado de eso, y después de encontrar y abrazar a Jack, hace lo mismo con el cadáver de Haley. La abraza y susurra que lo siente, que no llegó a tiempo, pero que cuidará al niño y que nunca le faltará de nada. Le dice que cumplirá su promesa, la que le hizo por teléfono, que Jack sabrá lo que es el amor, que le contará sobre ellos y justo antes de que Morgan lo separe de ella, le dice que la perdona, que lo sabía todo y que la perdona. Ya no merece la pena sentir rencor, se da cuenta que era lo que sentía hacia Haley desde antes del divorcio, porque él lo daba todo y ella se lo pagaba con engaños. Pero también sabe que ha sufrido mucho por su trabajo, y eso también le ha costado la vida.
Han pasado cinco días desde el asesinato de Haley, cinco días muy intensos en la vida de Aaron Hotchner. Tuvo que testificar ante una comisión junto a todo el equipo para justificar sus acciones, y tuvo que enterrar a la madre de su hijo. Jack se ha portado como un pequeño hombrecito, aunque Aaron no está muy seguro de que llegue a entender todo lo que ha sucedido.
Jessica le dijo que le ayudará a cuidar de Jack cuando vuelva a trabajar, porque aunque Erin esperaba una respuesta, no sabe qué hacer. No quiere dejar de trabajar, es su vida, necesita hacerlo, pero por otra parte, Jack ha perdido a su madre por su trabajo y se merece un padre a tiempo completo. Aunque su jefa le dijo con palabras que lo mejor era la jubilación, por él y el niño, sus ojos le decían otra cosa. Que no quería que se fuera, que se tomara el tiempo necesario para sanar y estar con Jack, pero que volviera. Eso lo conmovió. Y que su cuñada fuera de tan amable y le ofrezca su ayuda a pesar de todo, lo acabó de convencer.
Sale de la habitación de Jack esperando que sea una noche sin pesadillas, cuando el golpe suave en la puerta lo sorprende. Mira por la mirilla antes de abrir la puerta.
-Erin, ¿haciendo horas extras? -los dos esbozan una sonrisa.
-Esta vez solo he venido a ver a un amigo. Y traigo vino -levanta una botella-. Dicen que las penas con alcohol son menos penas.
-Entonces adelante -se hace un lado para dejarla pasar.
Erin se sienta en el sofá mientras Hotch va a la cocina por dos copas. Y aunque hace apenas unas horas que ha estado allí, hace un repaso del salón. A pesar de lo que debe de estar pasando, todo está limpio y recogido. También los juguetes con los que jugaba Jack esa misma tarde están dentro de una caja. Se fija en las fotos que tiene en el mueble: la mayoría son de Jack, alguna de los dos juntos e incluso del equipo, pero ninguna de Haley. Ni siquiera ahora tiene alguna de ella. Aunque llevaban más de dos años divorciados, así que supone que es normal.
Hotch se sienta a su lado, y beben el vino en silencio. Después de un rato, ella le pregunta como están, como lo está llevando Jack. Hablan de lo que ha pasado, de cómo será su vida de padre soltero a partir de ahora, y aprovecha para informarla que en un par de semanas volverá a trabajar. Se alegra, aunque no se lo dice, pero él lo nota.
Después de un tiempo, en el que han cambiado la conversación a cosas más triviales, y se han bebido toda la botella de vino (ella más que él, se da cuenta), vuelven a estar en silencio. La mira de reojo y ve que está apoyada en el sofá, con los ojos cerrados. Mira la hora en el reloj de pared y ve que pasan quince minutos de las once. Le toca suavemente el brazo para no asustarla.
-Erin, es tarde, vamos a la cama -ella abre los ojos y lo mira. Ve una profunda tristeza en ellos.
-No, me voy a casa.
-Ni hablar. Ha bebido mucho y es muy tarde, te quedas aquí.
Se acuestan en la cama, vestidos, y Aaron echa una manta por encima, sabiendo que más tarde hará frío. Erin está boca arriba, mirando el techo, tan quieta que Hotch cree que se ha quedado dormida nada más acostarse, hasta que se gira y queda frente a él.
-Alan me ha pedido el divorcio. Me ha echado de casa y llevo dos días en un hotel. Dice que ya no puede lidiar con mis problemas ... -se calla, y Aaron se pregunta a qué se referirá.- Se va a quedar con la custodia de los niños, les he arruinado la vida, a todos.
Las lágrimas resbalan por su cara, pero habla tan suavemente que Aaron se pregunta si se ha dado cuenta. Él estira una mano y se las limpia, aunque no dejan de brotar. Luego se acerca a ella y la abraza. Erin se relaja en sus brazos y llora aferrada a él. Hotch se pregunta entonces si en algún momento, ambos conseguirán la felicidad.
Continuará ...
