Hola,

Estoy de regreso con un nuevo capítulo, lamento la tardanza, espero lo disfruten mucho. Gracias por seguir leyendo y comentando.

Saludos.

kykyo-chan: Qué bueno que lo hayas disfrutado, a pesar de todo el enojo. Espero sea igual con el siguiente. Muchas gracias por leer y comentar. Saludos.

LoreLane: Qué gusto que lo hayas disfrutado, que hayas quedado emocionada y feliz. Supongo que cuando uno quiere tiene que respirar profundo e intentar entender al otro, creo que la clave está ahí. Las cosas cambian cuando uno ya está involucrado, todo se ve diferente y en consecuencia se actúa diferente. Regina ha cambiado, Emma se ha encargado de cambiarla. Creo que fue Regina quien más intentó mantener la calma pero también creo que le correspondía hacerlo. Kat es de lo mejor de esta historia y su amistad con Regina es sin lugar a dudas envidiable. Uy pues muchas gracias por todo eso que dices, se siente super bonito leerlo y ayuda mucho cuando la inspiración no se hace presente. Ojalá un día pueda escribir algo que valga mucho la pena. Gracias por tus palabras, lo digo en serio. Gracias a ti por darte el tiempo de leer, a pesar de todo. La actualización duro mucho tiempo, más que nunca, pero espero que valga mucho la pena y disfrutes mucho el siguiente. Un enorme saludo hasta Argentina. Espero estos dos meses y medio hayan sido increíbles y así siga por lo que resta del año. Abrazo fuerte.

dcromeror: Esa era justo mi intención, además creo que entre más nos involucremos con alguien mayor es nuestra disposición para ceder, supongo que así pasa cuando uno quiere mucho. Kat es de lo más especial de este fic. Me da gusto que lo disfrutes. Espero sea igual con el siguiente y muchas gracias por leer y comentarme. Saludos.

kaotikaskull: Es que cuando uno se va involucrando con alguien ve las cosas diferente, y aunque siga pensando que es una completa tontería cierta forma de actuar en lugar de marcharse, respira profundo e intenta entender. Creo que por ahí va la situación con Regina. Muchas gracias por leer y comentar, espero disfrutes el siguiente. Saludos.

Lizzie Gza: Hola, qué gusto leerte también. Poco a poco va a ir terminando el drama, la historia esta por terminar y todo se va aclarando poco a poco. Es que cuando uno ya está muy involucrado con otra persona empieza a ver las cosas diferentes y empieza a hacer sacrificios. Eso pasa cuando uno quiere mucho. Creo que siempre habrá un límite pero entiendo la parte de los defectos y virtudes y sí, supongo que Regina la acepta con todo y lo atrabancada que es. La amistad que tienen estas dos es algo digno de admirar, creo que no hay muchas así, creo que quien logra conseguir una es alguien realmente afortunado. Pues espero disfrutes mucho el siguiente capítulo, es bastante largo, ya me contarás. Cuídate mucho y espero leerte pronto. Espero este año esté siendo maravilloso. Muchas gracias por leer y seguir comentando. Saludos.

JBlack: Muchas gracias. Qué gusto que lo sigas disfrutando. Espero el siguiente sea igual. Gracias por comentar y leer. Saludos.

LyzzEQ: Qué gusto que lo hayas disfrutado. Ya era hora de que por fin fueran capaces de hablar sin que todo terminara en pleito. Ya le tocaba a Regina un poquito de felicidad. Espero disfrutes el siguiente, muchas gracias por los comentarios y por seguir leyendo. Saludos.

Pd.: Feliz Navidad, Año nuevo y San Valentín. Que el 2018 te dé de todo y más.

ruth maria: Es que piensan diferente y ambas son de carácter fuerte y eso complica siempre un poco las cosas. Creo que hay una línea que divide las relaciones, creo que cuando uno la cruza es capaz de hacer muchas cosas con tal de que algo funcione, no estoy segura de que sea siempre lo mejor, pero creo que llega un momento en que el amor nos vuelve irracionales y nos creemos capaces de soportar todo. Lo bueno es que llega el momento en que el enamoramiento se acaba y volvemos a ser los mismos. Queremos, pero también razonamos. Creo que Emma ya se merecía algo de tregua, tener una relación con alguien que en realidad jamás te ha dado a entender que desea tener dicha relación puede ser doloroso. Tener la certeza de que alguien esta dispuesto a pelear a nuestro lado para salvar algo reconforta el alma, incluso si no se consigue. Llegaran. Kat es un personaje muy bonito, muchísimo, le tengo mucho cariño. Algo así veras en el siguiente capítulo, Regina siendo ese apoyo que necesita. Ya me contarás qué te ha parecido. Uno siempre necesita a alguien además de su pareja, no soy partidaria de que la pareja lo sea todo. Espero hayas tenido una muy Feliz Navidad y que este año este siendo todo lo que esperas. Les tocó esperar muchísimo, pero han sido épocas complicadas, espero siga valiendo la pena. Gracias por leer y comentar. Saludos.

ElaQueen:Hola cariño… Muchas gracias, siempre lo hago, aunque tarde. Creo que es de lo más complicado aceptar cosas que uno no entiende sin pretender cuestionarlas, al menos a mí me cuesta, pero tienes razón, creo que a veces eso es lo mejor. Muchas gracias, Ela. Acá sigo yo también, alentando tu inspiración. Un abrazo enorme de regreso. Feliz Navidad y Año nuevo, espero esté siendo mucho mejor de lo que esperabas. Todo lo mejor para los que quieres y seguro te quieres. Saludos.

alejandoaonce: Muchas gracias a ti por tomarte el tiempo de escribir algo para mí, no me cuesta nada hacerlo, todo lo contrario a decir verdad. Pues qué gusto entonces que te parezca 'tremenda' la historia, espero así siga siendo con los capítulos que restan, incluido por supuesto el que acabo de subir. Esa ha sido justo mi intención, que sea nomás cercano a la realidad, tienes razón a mí también me parece a veces que hay demasiado drama, que las cosas serían más fáciles si se hicieran de cierta forma, pero también creo que cuando uno esta inmerso en el problema nunca tiene clara la salida, es tanto y en tan poco que te inunda y no te permite respirar. Creo que el amor también madura, y también creo que cuanto más involucrado se está con alguien nuestra disposición a realizar sacrificios es mayor. No me lo habían comentado, pero voy a tener más cuidado con ello. La verdad es que estoy aprendiendo con cada capítulo, espero pronto poder tomar un curso que me ayude a mejorar eso, porque aún tengo muchas dudas de cómo lograrlo. Muchas gracias por la observación. Me ha costado mucho terminar el capítulo que estoy por escribir, ya les explicaré más adelante por qué. Pero ahora que pase este bache espero subir el siguiente en menos de dos semanas, ya solo falta dos, quizá tres. Ahora sí esté todo en mi cabeza. Deberías hacerlo, segura estoy de que algo bueno saldría, y cuando lo hagas pásame el link para echarle un vistazo :). Mi palabra no la empeño siempre, no soy de las que rompe promesas. Pero bueno, espero disfrutes el siguiente, espero haya valido la larga espera. Muchas gracias por los comentarios y por leerme. Espero este Año esté regalando, a ti y a los tuyos, momentos inolvidables. Saludos.

15marday: Ya era hora de que las dos pusieran un poquito de su parte para que las cosas encontraran por fin un equilibrio, se merecían un poquito de tregua las dos. Kat va a ser madre, es una gran noticia. Gracias a ti por leer y darte el tiempo de escribirme, lo valoro mucho. Muchas gracias por tus buenos deseos, espero que la vida te esté llenando de momentos especiales, uno mejor que el otro, siempre rodeada de aquellos que te quieren. Saludos.

Guest: Siempre lo soy, unas veces más que otras, pero siempre por encima de la media. Era la palabra correcta para lo que buscaba decir, tomaste mi adjetivo bajo tus parámetros, jamás iba a significar lo mismo. Cada cabeza es un mundo, cada persona determinada por aquello que le ha tocado vivir, en definitiva, nunca vamos a coincidir unos con otros. La situación es que últimamente no veo las cosas blancas o negras, es decir, entiendo lo del dibujo, pero una decisión siempre estará condicionada por 'n' cantidad de situaciones, hay muchas formas de forzar algo, muchas, y si ha sido así, entonces ¿la culpa es tuya? Todo en esta vida es relativo, o casi todo, pero la mayoría. A mí también me gusta hacerlo, te lo he dicho desde el principio, transparente como pocas, incluso a través de la pantalla. Para conocer a alguien hace falta muchas cosas, pero la principal es que hay que querer hacerlo, conocer y dejarte conocer, y si no se quiere pues no se puede. Me gusta imaginar cosas, me gustan las lecturas que son así, pero la verdad es que no me ha terminado de convencer. Eso a mí me suena a extremo, si Emma no hubiera abierto la boca Regina nos e habría levantado y el -arrepentimiento- jamás habría ocurrido, y siendo así, ¿su relación habría sido diferente?, no sé si me explico. Hay cosas que uno no debe tomarse tan literal porque si no condicionan todo, y evidentemente, lo joden todo. Completo y sin restricciones solo una vez, la primera. Cuando hablas de que que 'escribo como si hubiesen pasado días' ¿te refieres a sentimientos? ¿a que cambian su forma de pensar en poco tiempo? Lo despertará, sí. Imaginas bien, gran salto en el tiempo y también un gran acontecimiento. ¿Final feliz? Eso no existe, al menos no completamente. Espero disfrutes el siguiente. Muchas gracias por leer y por comentarme. Saludos.

Pd. Sin miedo y con ilusión, espero haya acertado y esté Año te esté dando cosas que sin saberlo te están haciendo muy feliz, porque así es la felicidad, pasa desapercibida hasta que la perdemos.

Gloes: Hola Gloes, Como siempre, un gran resumen del último capítulo. La situación con Regina es que por fin se está dando oportunidad de querer a Emma, y cuando uno quiere algo pues a veces toca respirar profundo e intentar entender el por qué de ciertas cosas. Emma por otro lado también ha puesto de su parte, no es tan evidente como con Regina porque casi nunca es capaz de sostener esos avances por mucho tiempo, siempre hay algo que termina sacándola de quicio y termina cometiendo estupideces, pero van a ir encontrando su equilibrio, solo es cuestión de tener poquita paciencia. No es ningún atrevimiento, me da gusto que lo hayas tomado como un regalo y que lo hayas disfrutado también. Yo adoro el café, lo adoro, y más cuando va acompañado de una lectura. A mí también me fa mucho gusto leerte, te agradezco enormemente que te tomes la molestia de hacerlo, de escribirme también. No tienes que hacerlo en ese momento, tómate el tiempo que necesites. Espero este año sea increíble para ti.

Pd. Gracias por acordarte de mí, en San Valentin y en el Día de la mujer, espero hayan sido grandes días para ti.

Wajibruja: Probablemente no lo es para ti, pero par mí es bonito escuchar que alguien se ha desvelando leyendo algo que escribiste, muchas gracias por hacerlo. Me ha pasado eso de que el celular me termine recordando que uno no puede pasar todo el día/noche leyendo/escribiendo no importa cuantas ganas tengas de hacerlo. Qué gusto que la hayas disfrutado de esa manera, espero así sea con el siguiente capítulo. Kat es un gran personaje, tener a alguien así a tu lado debe ser una bendición. Zelena es alguien importante, lo fue, lo será. Daniel es un poco idiota, Emma es atrabancada, algo malo tenía que salir de ahí. Lamento que hayas tenido que esperar mucho, espero valga la pena. Muchas gracias por leer y comentar. Saludos.

Capítulo XXXIII: Amores incomparables.

-Ahora que lo pienso, creo que le caes mejor tú que yo…- Llevaba cerca de diez minutos recostada sobre las piernas de su mejor amiga, Regina jugaba con su cabello cuando un gesto de incredulidad se dibujó en su rostro. -No te burles que es la verdad…- Su relación con la morena siempre había sido buena, o casi siempre; pero sin lugar a dudas estaban mejor que nunca.

-Eso es imposible, si aquí la encantadora eres tú…- Su amiga había comenzado a acariciarse el estómago, era algo que hacía desde que había empezado a sentir cómo se movía su bebé; y entonces su risa inundó la estancia. Esa era otra de las características de ésta nueva Kat, inundaba cualquier lugar con su presencia.

-Bueno, eso es verdad, lo soy…- Regina puso los ojos en blanco. -Pero lo que te digo es verdad, está mucho más tranquilo cuando escucha tu voz, bueno, la tuya y la de James.- Miraba el librero de su amiga, intentaba elegir qué libro quería que le prestara cuando Regina la tomó por la barbilla y la hizo girarse.

-¿Es un 'él'?- Su corazón se había acelerado, llevaba meses esperando esa noticia. Ese bebé era especial por muchas razones, la principal, el cariño incomparable que sentía por Kat.

-No. Bueno… no lo sé…- Había fastidio en su voz, incluso ella se daba cuenta. -Aún no logro convencer a James.- No pudo evitar poner los ojos en blanco mientras recordaba las múltiples conversaciones que habían tenido al respecto. -Ya lo conoces, es muy anticuado.- El cuerpo de su amiga nuevamente se había relajado y nuevamente comenzó a jugar con su cabello.

-Ya falta poco, dale un poco de tregua…- Unos ojos azules, llenos de reproche, la miraron. -Cuando quieras podemos ir al médico y enterarnos…- Lo había dicho con una media sonrisa en el rostro, sabía perfectamente que su amiga no lo haría, podía quejarse amargamente de lo ridícula que le parecía la decisión de James, pero jamás haría algo así a sus espaldas, lo amaba demasiado.

-No… puedo esperar…- Se encogió de hombros. Se repetía una y otra vez que era capaz de hacerlo, que no necesitaba tener lo que quería en el momento en que lo quería. Le gustaba pensar que en algunas ocasiones tener paciencia era posible, incluso para ella. -Con que de pronto no se le ocurra que lo tenga en casa, con partera y toda la cosa…- Regina soltó una carcajada, le encantaba la risa de su amiga, pero no la de antes, le gustaba la de ahora, la de 'después de Emma'. -Tienes que defenderme, ¡eh! No sé que tan consciente estaré en ese momento…- Terminó la frase en apenas un susurro. La aterraba pensar en el parto; y es que además de ser al completamente desconocido, estaba el hecho de que no la involucraba solo a ella, incluía también la vida de su bebé; ese que pateaba cuando dormía sobre su lado derecho a modo de protesta, el mismo que se inquietaba cuando no la escuchaba leerle por las noches, ese que la hacía levantarse de madrugada en busca de chocolates… Tenía miedo. -No permitas que sufra, no vayas a dejar que sufra, Regina…- Y hablaba de ella, y no. Su amiga la miraba fijamente, intentaba leerla, como antes, como siempre. Entonces puso esa cara, la misma que le decía que estaba todo bajo control, que podía confiar, esa que indicaba que no tenía que preocuparse, que ahí estaba ella, cubriéndole la espalda.

-Estarás bien…- Los ojos de Kat estaban llenos de lágrimas, llenos de miedos. Su amiga ya no tenía control de sus sentimientos, esa era otra consecuencia del embarazo. -Estará bien… Te lo juro. Yo estoy aquí y James también lo está. No están solos, cariño.- Su amiga asintió mientras limpiaba esa lágrima que había conseguido escapar.

-Promételo…- Sabía perfectamente que estaba exagerando, pero últimamente los extremos se hacían presentes con mayor frecuencia, eso también se lo debía a ese pequeñito. -Regina…- Su amiga la miraba entre ofendida y divertida, puso los ojos en blanco y esa bonita sonrisa hizo acto de presencia.

-No puedo creer que tenga que hacerlo… Como si no lleváramos ya tantos años de amistad…- Kat se había encogido de hombros, y así, acostada como estaba, había cruzado los brazos esperando su respuesta. -Lo prometo…- Miraba a su amiga a los ojos, porque era así como uno podía llegar a la rubia, a cualquiera. -Voy a hacer todo lo que esté en mis manos para que tú y ese bebé estén bien. Te lo juro…- Otra lágrima y un asomo de sonrisa fueron su respuesta.

-Podrás reclamarle lo que hizo de mí estos meses en cuanto nazca.- Estar embarazada no era eso que todas las mujeres pensaban, estar embarazada era difícil. Entre los cambios hormonales, los físicos, los malestares y ese terror de amar a alguien que aún no conoces, de amarlo mucho más de lo que te amas a ti mismo, eso aterra, aterra y descontrola.

-Si le heredas esos ojos, probablemente no podré reclamarle nunca nada…- Lo habían discutido muchas veces en los últimos meses, por supuesto que Kat no estaba de acuerdo, pero para ella, su amiga era realmente hermosa, y el embarazo lo único que había conseguido era resaltar toda esa extraordinaria belleza.

-Ya te he dicho que estoy comprometida…- Regina levantó una ceja mientras intentaba no reír nuevamente. -¿Qué?.. ya lo sabías. Y tú también lo estás…- Su amiga no fue capaz de mantener su supuesta seriedad y soltó una risa nerviosa mientras negaba. Pero no dijo nada, porque casi siempre exteriorizar eso que uno siente lo vuelve más real, como si se pudiera tocarlo.

-Uno, deja ya de decir eso porque va a llegar el día en que James no me va a permitir entrar a tu casa. Y dos, no lo estoy.- Kat la miraba, de esa forma tan particular, interesándose siempre por todo aquello que no decía. -Cállate…- Su amiga sonrió y se encogió los hombros. -Deja de hablar con Emma a mis espaldas. Eres mi amiga, no la de ella…- Por supuesto que no le molestaba que la rubia fuera amiga de Kat, pero en ciertas ocasiones le asustaba lo mucho que conectaban, ahora no solo era trasparente ante su amiga, también lo estaba siendo ante Emma.

-Solo voy a decir que se lo está pensando…- Regina cerró los ojos mientras se acariciaba el puente de la nariz, pero estaba segura que tenía más que ver con los nervios que le generaba pensarlo que la molestia que trataba de proyectar. -Y James sabe perfectamente que solo tienes ojos para una rubia que para su buena suerte, no soy yo.-

-Dile que deje de pensar tonterías y se ponga a trabajar en la secuela que me debe.- Abrió los ojos y se encontró con ese conocido azul burlón. -Y hablando de compromisos, ¿Ya sabes para cuándo vas a posponer la boda?- No le interesaba tener esa conversación, no ahora.

-No quiero pensar en eso, ¿Sabes qué es más difícil que planear una boda?- Regina negó. -Posponerla. Y la cosa se pone peor cuando al que tengo que informar es a mi padre.- Desde que había terminado la Universidad su padre había estado esperando el momento de su matrimonio, no tenía hermanos, así que desde que le había informado de su compromiso no se lo había podido quitar de encima.

-Pues a mí tu padre siempre me ha caído muy bien…- Kat la miró con cara de reproche. -¿Qué? Es la verdad.- Su amiga puso los ojos en blanco y replicó.

-Lo ves una vez al año, él casi lee tanto como tú. Siempre intercambian libros y es prácticamente de lo único que hablan, es evidente que te cae muy bien y tú a él.- Su amiga tenía una media sonrisa en el rostro. -Le voy a decir que va a tener un nieto, así quizá me crea cuando le diga que no es porque me haya arrepentido.- Sabía perfectamente por qué había tardado tanto en contarle a su padre.

-¿Lo duda?- No pudo evitar decirlo con ese tono burlón de quien sabe la respuesta de lo que pregunta.

-No eres la única con terror al compromiso…- La sonrisa se borró del rostro de su amiga. Se encogió de hombros y continuó. -Es la verdad, además él sabe que James tiene la idea del matrimonio desde hace ya bastante tiempo y que si no lo habíamos hecho antes era por mí.- Su padre lo único que buscaba era su felicidad, estaba segura de eso.

-Lo único que quiere es verte feliz y James te hace feliz…- Qué suerte tenía su amiga de tener a su padre aún con vida, incluso en la distancia.

-Te quiere mucho…- Pudo notar la nostalgia que se haba dibujado en su rostro, Regina iba a vivir siempre con ese dolor en el alma, le hacía falta su padre en todo momento y no había necesidad de que se lo dijera para darse cuenta. Su amiga necesitaba a su familia. -Ojalá hubiera tenido hermanos, así por lo menos se distraería con ellos y dejaría de interesarse tanto en mí…- La cara de Regina cambió, estaba segura que sabía para dónde iba, no tenía caso tratar de ocultarlo.

-No sabes lo que dices…- Su amiga tenía meses insistiendo en lo mismo. Zelena, su madre; en varias ocasiones las cosas estaban a punto de salirse de control, como aquella vez. Ese tema siempre la sacaba de quicio, sin importar qué tan de buen humor estuviera.

-Por supuesto que lo sé…- Regina hizo el amago de levantarse del sofá pero como a ella no le interesaba moverse, desistió. -¿Ya hablaste con ella?- Su amiga no la miraba, estaba claro que no quería tocar el tema; pero ya lo había intentado de muchas formas, había que tomar otras medidas.

-Kat…- Era una advertencia, había tenido mucha paciencia y se esforzaba enormidades cada que su amiga traía el tema a la mesa, pero últimamente se estaba volviendo cosa de todos los días, y su paciencia tenía límite.

-Es solo una pregunta…- Podía ver la molestia en sus ojos, le iba a costar trabajo convencerla. Pero necesitaba hacerlo, por el bien de Regina, necesitaba encontrar la forma de convencerla de hacerlo.

-No quiero hablar con ella…- Lo había dicho completamente seria, quería que tuviera claro que no iba a ceder en ello.

-Ya sé que no quieres, es por eso que no dejo de insistir…- Regina la miró y fue entonces cuando pareció entender lo que ocurría.

-¿Has hablado con ella?- Sabía lo que le había pedido, Kat le había hecho el favor de convencer a su hermana de dejarla tranquila, pero tenía la sensación de que su amiga sabía más de lo que ella pensaba.

-Sí, hace tiempo hablé con ella…- Se levantó y se sentó en el sofá, necesitaba verla a los ojos. Pudo ver la confusión en ellos.

-¿Qué te dijo?… ¿Qué quiere?…- Kat la miraba seria, sabía que estaban tocando recuerdos delicados.

-No puedo decírtelo, cariño…- Regina puso cara de exasperación, no le gustaba que le dijeran que no sin importar cuál fuera su petición.

-¿Por qué no?- Los ojos de Kat expresaban toda esa tranquilidad que a ella le estaba faltando.

-No me corresponde…- Ojos en blanco y una mueca de frustración, pero aún no había intentado irse, Regina estaba reaccionando mucho mejor de lo que había esperado.

-Pero sí te corresponde hablar con ella a mis espaldas…- No pudo tragarse lo que estaba pensando por más que lo había intentado. No estaba de acuerdo con lo que su amiga había hecho. -Podría enojarme contigo, ¿Sabes?- No lo iba a hacer, eso estaba más que claro, confiaba en Kat, pero no le gustaba saber que había cosas de las que no solo no tenía control sino tampoco conocimiento.

-No puedes enojarte con tu mejor amiga embarazada…- Regina no sonrió pero su rostro se suavizó un poco. -Estoy segura que debe haber una ley o algo…- Su amiga cerró los ojos y empezó a acariciarse el puente de la nariz.

-No es justo…- Fue tan solo un susurro, y es que se refería a tantas cosas a la vez. Todo su pasado había estado repleto de situaciones en las que la vida no había sido justa con ella, a veces creía que eso del karma era una completa tontería, que la vida te jode las veces que quiera sin importar cuan bueno hayas sido.

-Bueno cariño, la vida no es justa…- Regina abrió los ojos y una sonrisa triste apreció de pronto. -Cuando tú estés embarazada y decidas meterte en mi vida prometo no molestarme.- No era su intención traerle malos recuerdos a su amiga, pero hay ocasiones en que uno debe cruzar los peores para poder por fin dejarlos atrás.

-Kat…- No pudo evitar desviar la mirada, ese tema le dolía todavía más que el de su hermana, aunque iban siempre de la mano.

¿Qué?- Necesitaba hablarlo, su mejor amiga necesitaba sacarlo.

-No puedo…- Fue un susurro, porque eso que duele en el alma, pesa aún más cuando se habla.

-No puedes ¿Qué?- Tomó la barbilla de su amiga y la hizo girarse, necesitaba verla.

-Embarazarme…- Kat y esa forma tan peculiar de mirarla, como si por arte de amiga tuviera la certeza de qué era lo que necesitaba escuchar cuando más vulnerable se sentía.

-Claro que puedes.- Los ojos de su amiga se llenaron de lágrimas. -Y si me lo preguntas, deberías… - Regina le parecía tan transparente cuando uno era capaz de atravesar esa barrera que ponía ante aquello que le dolía. -Serías una madre estupenda…- Estaba segura de ello y quería que ella lo supiera también.

-¿De verdad lo crees?- Hacía tanto que no pensaba en convertirse en madre, hacía tanto que había desechado la posibilidad de conseguirlo que le parecía prácticamente imposible hacerlo.

-Estoy segura…- Regina secó una lágrima que corría ya por su rostro. -Y estoy segura que Emma piensa lo mismo…- No mentía, su embarazo le había sacado el instinto maternal a su amiga pero también a la rubia. Regina preguntaba sin emitir una palabra. -Segura de… 'ya me lo dijo' segura.- La morena no decía nada, tenía claro que estaba procesando lo que le había dicho. -Además puedes practicar con él diagonal ella.- La morena esbozó una leve sonrisa. -Vas a ser su madrina…- Fue entonces cuando volvió su sonrisa, la de verdad, la de los últimos tiempos.

-Kat…- Independientemente de si era ella la madrina o no, ese bebé iba a contar con ella siempre. Pero ahora que su amiga se lo había pedido, no pudo evitar ilusionarse.

-¿Qué?…- Regina la miraba con una enorme sonrisa en el rostro. -¿Quién más si no?- Y es que no había otra persona en la que confiara tanto como en ella. No había otra posibilidad. -Y no hubo necesidad de convencer a James, para él tampoco había otra opción.-

-Te amo…- No pudo evitar abalanzarse sobre su amiga, quería agradecerle con un abrazo lo que no sabía cómo expresar en palabras.

-Y yo a ti, cariño…- Había tenido suerte de encontrarla, habían tenido suerte de encontrarse, de coincidir.

-Kat…-

-Mmmm…- Se separó para ver lo que su amiga quería decir.

-Deja de hablar con Emma de matrimonio, hijos y compromisos…- Kat sonrió y puso los ojos en blanco. -Por favor…-

-Díselo a ella, que yo solo escucho la de planes que tiene contigo…- Regina intentaba esconder una sonrisa a toda costa. Estaba segura de que no le molestaba que lo hiciera, le molestaba que no se lo hubiera contado.

-Oh Dios…- Ella también tenía muchos planes con Emma pero no le gustaba compartirlos con nadie, hablarlos significaba ilusionarse y no le gustaba hacerlo, porque la vida puede joderlo a uno de formas insospechadas.

-Te adora…- Regina instintivamente cerró los ojos, su amiga era otra, eso estaba claro, pero aún así el miedo no se iba, ese estaba ahí y se hacía presente cuando menos control tenía de las cosas.

-Lo sé…- Por supuesto que lo sabía, Emma se encargaba de decírselo, Emma se encargaba de demostrárselo.

-Y tú a ella…- Se había encargado de enamorarla, su amiga ya no lo negaba, intentaba controlarlo, no le gustaba perderse, pero seguía sin conseguirlo, eso no había cambiado. Emma estaba llena de sorpresas y se encargaba de desequilibrarla a cada momento.

-Lo sé…- La adoraba. Con todas sus fuerzas, pese a todo y sobre todo.

-Un día…- Y se refería a muchas cosas. A esos sueños que estaba segura que su amiga compartía con la rubia, incluso cuando no fuera capaz de expresarlos, incluso aquellos que negaba a cada momento.

-Probablemente…- Ojalá. Porque aunque le gustaba pensar que aún era capaz de vivir sin ella, tenía la certeza de que ya no era así.

-¿Regina?…- Su amiga pareció volver a la realidad.

-Mmmm…-

-Tiene hambre…- Otra sonrisa, una de las nuevas y esos ojos chocolate reprochándole eso que ya sabía. -No es mi culpa, hace una hora no tenía, pero ahora se muere de hambre…- Se encogió de hombros y sonrió. Había sido ella quien había secuestrado a su mejor amiga, se les había vuelto costumbre pasar el tiempo juntas cuando James estaba fuera de la ciudad.

-¿Lasaña?- No sabía para qué preguntaba si últimamente el gusto de Kat por su platillo empezaba a volverse preocupante.

-Por favor…- Su amiga se puso de pie y se encaminó hacía la cocina. -Eres mi favorita, que lo sepas eh…- Regina soltó una carcajada.

-Eso le dices a todas…- Se giró y vio la sonrisa dibujada en el rostro de su mejor amiga. Era feliz, por primera vez en mucho tiempo, sentía que era realmente feliz y lo que era mejor aún, era capaz de reconocerlo.

-Eres la única y la favorita…- Regina hizo un gesto con la mano que la invito a seguirla a la cocina.

No le tomó más de veinte minutos preparar todo lo necesario para la lasaña. La morena, cuando de cocinar se trataba, hacía las cosas de forma mecánica, sobretodo cuando su cabeza estaba ocupada en otras cosas. Esa era la sensación que tenía desde que habían tocado el tema de Emma.

-¿Estás nerviosa?- Regina llevaba cerca de diez minutos inmersa en sus pensamientos, al escuchar su pregunta levantó la mirada del maravilloso platillo que estaba a punto de terminar, y esos ojos chocolates no le parecían tan tranquilos como en los últimos tiempos.

-¿Por qué?- Sí lo estaba, por muchas cosas, pero sobretodo porque estaba a dos días de la presentación del libro de Emma, y todo sobre ese tema la ponía nerviosa.

-Emma, la presentación de su libro, ella sin preguntarte si irán juntas, tú pensándolo a diario pero no siendo capaz de hablar de ello…- Dio un sorbo a ese insípido té que se había vuelto cosa de todos los días desde que estaba embarazada. Regina la miraba seria, pero no porque le hubiera molestado su afirmación, le parecía que estaba pensando su respuesta, la estaba pensado de verdad.

-Estamos bien, realmente bien…- Su amiga daba un sorbo a su té mientras esperaba que continuara. -Pasa aquí la mayor parte del tiempo… Vive aquí prácticamente… - Kat la miraba porque sabía que aún quedaba más por decir. -Todos en la Editorial saben perfectamente que estamos juntas, esperan que aparezcamos juntas…- Estaba vaciando todos sus pensamientos en su mejor amiga.

-¿Y cuál es el problema entonces?- La morena se giró y empezó a preparar el horno para su lasaña, estaba acomodando sus ideas. Otro sorbo.

-No lo sé…- Y no lo sabía, era un sensación extraña. -Sé que no es justo para Emma, es decir, ella no me ha dicho nada, no ha vuelto a preguntar nada, no presiona pero espera y yo sí quiero ir con ella…- Una cantidad inmensa de ideas le revoloteaban por la cabeza.

-Pero…- Regina se giró a mirarla mientras buscaba las palabras que ella ya tenía. -No estás lista para hacerlo todo público…- La morena no negó pero tampoco asintió. -Ok, no estás lista para ser tú quién le ponga nombre frente a todos… No estás lista para que todos sepan de tus sentimientos por ella… No estás lista para que Cruella indague sobre ello… Indague sobre ello frente a todos… Amigos, conocidos, colaboradores…- Su amiga se sentó en la barra dando un sorbo a su té. Lo hacía por consideración con ella, en su presencia evitaba el café, Regina era ese tipo de amiga.

-Algo así…- Le costaba y siempre le iba a costar darle nombre a sus sentimientos. Gracias a Dios tenía a Kat en su vida para ayudarle a definir aquello que muchas veces no sabía cómo. -¿Cómo le explico a Emma que no es ella, que soy yo, sin que suene a pretexto barato?-

-No es posible… Eso que acabas de decir es la verdad pero suena a tontería y eso que yo te conozco de hace mucho tiempo, imagina lo que va a ser para ella.- No estaba justificando a su amiga pero ella sabía perfectamente lo mucho que significaba para Regina darle nombre a lo que sentía, sentirse vulnerable no solo ante Emma sino ante todos sus conocidos. Pero también intentaba ponerse del lado de la rubia, uno no puede entender todo eso cuando no conoce todo el panorama.

-Ya lo sé…- No quería arruinar las cosas con Emma, los últimos meses habían sido increíbles, principalmente porque la rubia había dejado de preguntar; había temas que no se tocaban, las dos lo sabían y lo respetaban, uno de ellos era ese. Sabía que era injusto para Emma, tenía la certeza de que la idea le rondaba por la cabeza porque en varias ocasiones la rubia se perdía en sus pensamientos, pero no lo compartía, se lo tragaba.

-¿Es tan difícil?- Regina era tan particular que era muy complicado entenderla sin terminar tomándote todo el asunto personal.

-Quiero hacerlo porque quiero y no porque Emma así lo quiere, no me gustan las presiones y así me siento con todo esto.- No era enteramente cierto, es decir, se sentía así pero eso no era problema de la rubia.

-Y sin embargo ella no ha hecho comentario alguno… No hay presión…- Regina cruzó los brazos mientras la miraba. -Y es que a veces uno hace las cosas por no lastimar a los demás, sobretodo si tampoco implican tanto sacrificio para uno, y más que nada, si lo implica.- La morena dio un sorbo a su té. -Eso es amor y tú la amas…- Su amiga dio un gran suspiro.

-Te odio…- Kat negó y puso los ojos en blanco.

-No, no lo haces…- Dio un sorbo a su té, sonrió con autosuficiencia.

-Odio cuando tienes razón…- Aclarar sus ideas era mucho más fácil teniendo a Kat a su lado, su vida era siempre mucho más sencilla con ella; mucho más feliz. -Esto de la maternidad te ha vuelto más sabía…-

-Siempre tengo la razón con o sin maternidad…- Regina puso los ojos en blanco mientras intentaba ocultar una sonrisa. -Oye y ¿cómo es que lo haces? digo no estás obligada por un bebé. - No entendía que alguien fuera capaz de renunciar al café por gusto y no por obligación.

-No sabe tan feo…- Y era la verdad, había aprendido a agarrarle el gusto a esa bebida, por supuesto que no había dejado el café, no podría, pero el té no estaba tan mal.

-Apesta…- Dio un sorbo más y no pudo evitar hacer una mueca.

-A veces uno hace sacrificios por la gente que ama.. incluso cuando aún no la conoce…- Se encogió de hombros ante Kat y su mirada de fingido reproche.

-No voy a contestar a ese tipo de provocaciones…- Dio un sorbo más y no pudo evitar hacer nuevamente una mueca, la risa de Regina inundo todo, como en los últimos meses todo parecía en calma, a pesar de la tormenta, todo estaba en calma.

—...-

Iba tarde, iba tarde y estaba segura que Regina se iba a encargar de recordárselo por mucho tiempo. Las últimas semanas habían sido mucho más complicadas de lo que había esperado, la comisaría era un desastre desde la renuncia de dos de sus compañeros, las horas extras se había vuelto cosa de todos los días. Entre el trabajo y la Editorial no había tenido tiempo ni siquiera para escribir, y para quien la conociera, sabría que eso eran palabras mayores.

Lo único bueno de su nuevo régimen era la cantidad de tiempo que pasaba cerca de la morena, y es que siempre que no cubría su turno o el de alguien más, el lugar donde se le podía encontrar era en la Editorial, ya fuera ultimando detalles para la presentación de su libro o visitando a esa mujer que se había convertido en la dueña de sus pensamientos, y es que esa era la verdad, Regina se había convertido en la dueña de sus pensamientos.

Los últimos meses habían sido lo mejor que la había pasado en la vida, gran parte tenía que ver con la forma en que su relación con Regina se iba desarrollando, pero también estaba a punto de cumplir un sueño que no hacía mucho había descubierto que tenía. Uno no sabe lo que le hace falta hasta que de pronto entra de lleno tu vida, y te complementa, y encaja con todo lo que ya había, y aporta, y te llena. Esa era la sensación que la embargaba, que por fin todo cobraba sentido, incluso aquello que nunca pensó que lo tendría. Tenía amigos, tenía trabajo, tenía su gran pasión, pero sobre todo la tenía a ella.

Jamás pensó que llegaría el día en que sentar cabeza le sonara como la mejor de las decisiones, por supuesto que no era algo que hubiera hablado con Regina, no estaba segura de qué opinión tendría la morena al respecto, pero le gustaba pensar que en determinado momento podría sentirse justo como ella lo hacía. Cada noche que pasaba a su lado, ya fuera en su casa o en la de la morena, le quedaba más claro que era ahí donde quería permanecer por el resto de su vida. No necesitaba más, solo la necesitaba a ella, sonriente o malhumorada, pero a ella, a su lado, viviendo.

Por supuesto que con la que se iba a encontrar en cuanto el maldito trafico le permitiera llegar a la presentación iba a ser con la malhumorada. Tenía la certeza porque la morena no le había contestado sus últimos tres mensajes, dos en los que había intentado explicar porque iba tarde y uno más dandole su ubicación exacta para tratar de tranquilizarla. Y es que todo había sido culpa de Graham y luego de Elsa, si no fuera porque su mejor amiga le había pedido el favor no lo habría hecho.

Estaba a tan solo unas cuadras, llovía y no podía bajarse del taxi, miró su reloj, era tan solo media hora, seguro nadie notaría su ausencia por tan solo media hora. De pronto una sensación de vacío se instauro en su estómago, y es que todos esos nervios que la adrenalina había bloqueado le cayeron de golpe. Estaba a punto de presentar su libro ante una cantidad considerable de personas, personas que eran especialistas en encontrar errores en todo aquello que se les ponía en frente, iba a ser no solo el centro de atención sino de crítica, no estaba acostumbrada. Además lo iba a tener que hacer sola, por supuesto que Elsa estaría a su lado, pero hablaba de Regina, la morena no había contestado a aquella pregunta que le había hecho meses atrás sobre si quería acompañarla a la presentación, acompañarla de verdad, y ella tampoco había insistido en ello. No quería presionar, le dolía, por supuesto, pero después de meses esperando alguna señal había tomado la decisión de no tocar el tema, y parecía que Regina había decidido lo mismo. Se había repetido una y mil veces que no necesitaba de nadie, que era perfectamente capaz de hacerse cargo de la situación, ya habría tiempo para aclarar las cosas con Regina.

-Llegamos señorita.-

-Perfecto. Aquí tiene, quédese con el cambio y gracias…- Se bajó del taxi y se encaminó a la entrada, estaba nerviosa, podía sentir los latidos de su corazón. Esa noche significaba tanto para ella, en tantos sentidos. Era la culminación de un sueño, un sueño que le había traído muchas cosas, entre ellas al amor de su vida.

Entró al salón y de inmediato comenzó a buscarla con la mirada, necesitaba verla, que le dijera que todo estaba bien, que todo estaba bajo control. Que ella estaba a cargo, como siempre y a pesar de todo.

-Emma, qué bueno que ya estás aquí…- Regina le había dado la instrucción de esperar en la entrada a que hiciera acto de presencia. Abrazó a la rubia que la miraba entre preocupada y nerviosa. Tenía una idea bastante clara de preocupada por quién y nerviosa por qué.

-Ruby…- Se separó de la pelirroja y le dedicó una media sonrisa. -Dime que nadie ha notado mi ausencia.- Por nadie se refería a Regina por supuesto. La seguía buscando por todo el lugar.

-Por supuesto que lo han notado pero Regina se ha encargado de ello. Necesito que cambies esa cara y pongas la mejor sonrisa porque los reporteros quieren charlar contigo antes de que empiece el evento…- Su jefa estaba teniendo un día bastante complicado, tan complicado que había decidido ayudarla en lugar de disfrutar de la fiesta. Hacía tan solo unos meses que la había nombrado editora, pero era ella quien conocía perfectamente a la morena, así como sus necesidades, sobretodo en eventos como el de ese día, sabía qué hacer y cómo hacerlo. -Está del otro lado, con Ingrid…- Hizo una seña con la cabeza para indicarle la dirección, era evidente que la rubia no estaba prestando atención a nada de lo que le había dicho por seguir buscando a su jefa.

-Entonces mucho no han notado mi ausencia…- Lo había dicho muy despacio, más para si misma que para Ruby. Sabía perfectamente que entre Regina e Ingrid todo había quedado claro pero no podía evitar que los celos la embargaran cada vez que las veía juntas. La morena se veía irritada, con el tiempo había aprendido a leer sus expresiones. Quería que la mirara, quería hacer contacto visual con ella, quería decirle que estaba ahí, pero fue Ingrid quien se percató de su presencia y al instante también unos molestos ojos chocolate la miraron. Estaba enojada pero también feliz de verla, estaba segura, y estaba preciosa, como siempre.

-Emma…- La rubia estaba en otra cosa, como siempre. -Sonríe, Emma…- Ya no la escuchaba.

Y sonrió, pero no lo hizo porque Ruby se lo hubiera pedido, sonrió por esa morena, por verla, porque le gustaba pensar que estaba ahí por algo más que trabajo, que estaba nerviosa, por ella y con ella. Y Regina no sonreía y no pudo evitar guiñarle un ojo y entonces le regalo esa expresión, esa en la que ponía los ojos en blanco y hacía esa mueca que tanto le gustaba. Y supo que ese era el momento de acercarse, y se encaminó. No estaban tan lejos como pensaba, pero no quería que su conexión se perdiera.

-Ingrid…- Había dicho esto sin siquiera mirarla y no lo había hecho como una grosería es solo que no podía quitarle los ojos de encima, se veía preciosa en ese vestido,

definitivamente el negro era su color. No había conocido a alguien que conociera tan bien sus atributos como ella. La miraba con esa falsa seriedad que tan bien le salía, que tanto le incitaba.

-Emma…- Su relación con la rubia seguía siendo la misma de siempre, ambas eran educadas pero nada más. Aunque habían pasado mucho tiempo juntas las últimas semanas a causa de la organización del evento, ambas tenían claro que convivían por y para Regina, eso era todo. -Las dejo, voy a hablar con la gente del sonido sobre lo que acordamos, Regina.- La morena la miró y asintió. Le agradecía y no necesitaba escucharla para saberlo.

-Perfecto.- Estaba muy agradecida con la rubia, no solo por lo mucho que la había ayudado con la organización del evento, sino por todo lo que había hecho por ella en los últimos meses. Su relación había cambiado, habían encontrado un equilibrio, ese que tanto había deseado. Había sido un acierto insistir en ella, era alguien valioso, en todos los sentidos. Le dedicó una medía sonrisa y se encaminó a escenario.

-Te ves preciosa…- La morena tenía las manos en la espalda, esos ojos chocolate la desarmaban siempre. Quería acercarse y besarla, como hacía siempre que la veía por primera vez en el día.

-Llegas tarde…- Estaba molesta, lo estaba, pero tenía claro que no era algo que iba a durar mucho tiempo. Emma era encantadora siempre, además de que realmente deseaba que todo saliera perfecto, no solo por ella sino por Emma, se lo merecía.

-No fue mi culpa…- No pudo evitar rascarse la cabeza mientras intentaba explicarse, quería contarle todo lo que había tenido que pasar para llegar pero sabía que no era el momento y que además a Regina no le gustaban los pretextos.

-Es la presentación de tu libro y llegas tarde…- Cruzó los brazos, dio un paso en dirección a la rubia y no pudo evitar mirar sus labios, esa mujer le gustaba demasiado.

-Quiero besarte…- Su cabeza no pensaba con claridad cuando Regina tomaba esa actitud, en realidad no pensaba con claridad siempre que tenía a la morena muy cerca.

-Emma…- Se veía preciosa y le estaba costando mucho mantener esa pose.

-Es tu culpa, sabes lo que provocas cuando me miras de esa forma…- Con la yema del dedo comenzó a acariciar el brazo de la morena, era apenas un roce, pero era su forma de pedir tregua. -Y si sigues por ahí ten por seguro que lo vas a conseguir…- Lo había dicho muy despacio, como si fuera un secreto, y no porque no quisiera que las escucharan, la verdad era que eso la tenía sin cuidado, sino porque últimamente tenía la sensación de que su relación con Regina estaba en otro canal; uno que no alcanzaban los demás, sin importar qué tan cerca estuvieran.

-Podrías haberme besado en casa esta tarde…- No tenía claro qué era lo que realmente le molestaba, es decir, por supuesto que el hecho de que Emma no fuera capaz de ser puntual para un evento así le generaba conflicto, pero también se había hecho ilusiones con el hecho de llegar juntas y, aunque aún no tenía claro si quería que todos se enteraran de lo que había entre ellas, le gustaba la idea de tomarla de la mano en el taxi, de besarla para desearle buena suerte, de hacerle saber que estaba a su lado. Cada que lo pensaba se sentía tonta, no era algo que estuviera dispuesta a confesar pero lo había pensado mucho, lo había deseado mucho.

-Intente llegar pero no tuve tiempo, tenía que ir a casa a cambiarme y Graham… y yo le dije que no pero después vino Elsa… y….- Lo había dicho todo tan rápido que apenas se había dado cuenta de como Regina había puesto nuevamente los ojos en blanco.

-Quizá el problema es tu casa…- No lo pensó, es decir, por supuesto que lo había pensado, Kat había metido esa estúpida idea en su cabeza; pero no era su intención hablarlo así en medio de la presentación del libro de Emma, a decir verdad, no era su intención decirlo en ningún momento. Pero es que de verdad la sacaba de quicio la forma en que la rubia era incapaz de organizar su tiempo. La rubia había pasado del nerviosismo a la confusión. Todo estaba en su rostro.

-¿Qué?- Seguro no había escuchado bien, seguro que no había entendido bien.

-¿Qué de qué?- Se había equivocado, Emma siempre sacándola de su centro, haciendo que diga cosas que no quiere decir, en los momentos menos indicados. Poniéndola nerviosa, nerviosa por decir lo que siente, lo que quiere, por exponerse.

-¿Qué significa eso?- Estaba inquieta, tan inquieta que se había hecho evidente. Era difícil conseguir que Regina no fuera dueña de sus expresiones y en ese momento no lo era.

-Pues eso…- Fue un susurro, había dejado de mirar esos ojos verdes y comenzado a recorrer el recinto, intentaba no ser tan trasparente.

-¿Qué?- ¿Había escuchado bien? Regina quería vivir con ella, vivir todo el tiempo con ella.

-Eso…- Podía sentir la mirada de la rubia, estaba intentando entender qué demonios le había querido decir, si hablaba en serio o no. Y sí, sí hablaba en serio. -Quizá deberías cambiarte de casa…- Una vez más la miraba a los ojos, quería ver la expresión de la rubia.

-¿Cambiarme de casa?- No podía creerlo, eso tenía que ser un sueño, el mejor de todos. -¿A qué casa?- Regina puso los ojos en blanco, era evidente que empezaba a perder la paciencia.

-Mi casa…- Seguía cruzada de brazos, ahora más bien le parecía que Emma se estaba burlando de ella. Fue entonces cuando una preciosa sonrisa se dibujó en su rostro.

-¿Tu casa?- Dio un paso hacia la morena que la miraba desafiante, estaba a punto de recuperar el control de la situación, ya no era capaz de ver la turbación en su rostro. -¿Contigo?- No pudo evitar morder su labio, se moría de ganas de besarla y de esa forma decirle que sí, que por supuesto que quería.

-Pues no pienso regalarte mi casa…- No le gustaba sentirse expuesta y Emma siempre conseguía charla sentir de esa forma, la pregunta era bastante sencilla de responder, aunque técnicamente no había hecho pregunta alguna, pero la rubia había entendido perfectamente, no había habido necesidad de hacerla; digo a veces era un poco lenta pero al final de cuentas terminaba enterándose.

-¿Me estás pidiendo que me vaya a vivir contigo?- La había tomado por el cuello y se había acercado a ella para susurrarle la pregunta al oido. Podía sentir como el perfume de Regina invadía sus sentidos. Ese olor a manzana tan peculiar, tan suyo.

-Regina, cariño…- La había estado buscando desde que había llegado, no solía tener muchas oportunidades de hablar con ella pero era siempre un placer hacerlo.

-Cruella…- Se aclaró la garganta, le había salido apenas un susurro. Y es que tener a Emma tan cerca provocándola de esa manera le ofuscaba el cerebro, le impedía pensar con claridad. -Cariño… ¿Cómo estás?-

-Yo estoy muy bien, gracias. Pero a ti ni te pregunto, estás divina, como siempre.- No pudo evitar mirarla de pies a cabeza, no era un secreto que siempre había hecho el intento de tener algo con ella. Encantaba y no solo físicamente, era más inteligente que preciosa y todo el mundo lo sabía.

-Y tú tan encantadora como siempre, ven aquí.- Un beso y un abrazo mucho más largo de lo normal. Sabía perfectamente lo que sentía por ella. -Seguro recuerdas a Emma…- La sonrisa de la rubia había desaparecido, era evidente que no estaba muy contenta con la forma en que Cruella se dirigía a ella.

-Por supuesto, Emma…- La rubia le sonrió por puro compromiso, y es que desde su anterior encuentro las cosas habían terminado algo tensas, a ella le encantaba sacar de quicio a los escritores, indagar mucho más que solo de la obra que presentaban. -Tu nuevo descubrimiento según he escuchado…- Regina siempre había tenido buen ojo para los escritores, era por eso que había conseguido levantar su Editorial, pero sobretodo, mantenerla.

-Pues en realidad fue Ruby quien la descubrió, yo solo estoy agradecida de estar rodeada de personas como ella. Y si me lo preguntas hemos corrimos con mucha suerte, cualquiera que hubiera leído lo que Emma tenía por contar la habría firmado sin pensarlo. Digo, tú misma la has leído.- Era algo que aún no le había dicho a la rubia, pero los rumores sobre lo que opinaba la prensa de su libro habían corrido como pólvora, regularmente antes de la presentación ya sabía a lo que se iba a enfrentar, era algo que ocurría siempre. Y lo que había escuchado eran puras maravillas.

-Bueno cariño, no seas modesta, que tantos éxitos en tu Editorial no pueden ser pura suerte.- La rubia no había dicho palabra alguna, era evidente que no estaba muy cómoda en la conversación. -Supongo que estás agradecida con Regina por la oportunidad…-

-Por supuesto, ¿Quién no lo estaría?, es una gran Editorial y Regina una gran persona.- Se giró hacia la morena y le dedicó una media sonrisa, no iba a permitir que esa mujer la sacara de quicio, era su noche, la de las dos y no iba a arruinarla por nada ni por nadie. -Yo solo tengo palabras de agradecimiento para ella, le debo mucho, no tienes idea de cuánto.- Cruella la miraba con suspicacia, como si intentara descubrir a qué se refería exactamente. Y es que lo creía de verdad, la morena le había dado muchas cosas y las más valiosas nada tenían que ver con la publicación de su libro. -Ella siempre me dice que ha tenido mucha suerte de que yo decidiera firmar con su Editorial, pero eso no es verdad, la única que ha tenido la suerte de toparse con ella he sido yo.-

-Parece que has conseguido enamorar a una mujer más, cariño…- Miró a Regina con la intención de ver el efecto de sus palabras. Esa rubia estaba enamorada de la morena y es que bastaba ver la forma en que la miraba para saberlo.

-Digamos que no eres la única…- Regina había estado a punto de contestar pero las palabras salieron por si solas. Cruella soltó una carcajada y la morena le sonrió abiertamente.

-Acaba de llegar Kat, nos vemos en un rato Cruella…- Ni siquiera le dio tiempo de contestar, esa era la forma en que uno debía lidiar con ella. Tomó la mano de Emma y se encaminó al otro lado del lugar. -Estuviste fantástica…-

-No tolero a esa mujer…- Regina le apretó la mano y de inmediato se sintió mejor.

-Es una mujer importante en la industria, tiene demasiados contactos, es solo cuestión de saberla llevar, déjamelo a mí…- Emma levantó una ceja como preguntando si hablaba en serio.

-Está enamorada de ti…- Regina puso los ojos en blanco mientras negaba, no estaba acostumbrada a sentir celos por alguien, pero cómo no sentirlos por una mujer así.

-Por supuesto que no. Es un juego para ella, lo hace cada vez que nos encontramos.- Eso era verdad, Cruella siempre había sido así con ella pero nunca pasaba de ahí. Era un juego y nada más.

-No la tolero…- No le importaba lo que Regina tenía que decir al respecto, no le gustaba esa mujer y nada de lo que dijera lo morena iba a cambiar su opinión al respecto.

-Eres adorable..- Eran contadas las ocasiones en que Emma era incapaz de esconder sus celos, desde todo lo ocurrido con Daniel la rubia había aprendido a controlarse, sabía que se molestaba porque su rostro era igual de transparente que siempre, pero en ocasiones como esa, donde sus celos no tenían fundamento y era más un berrinche que un reproche, le parecía preciosa.

-Y tu divina…- Por supuesto que Regina había entendido su referencia, había puesto los ojos en blanco y casi podía jurar que intentaba con todas sus fuerzas no reírse de ella.

-Adorable…- Lo había susurrado para que solo Emma pudiera escucharla. -Llegas tarde…- Su mejor amiga se giró y la recibió con una sonrisa. -James…-

-Regina… Emma…- Era todo un espectáculo ver a esas dos juntas. Habían sido días complicados aquellos en los que se habían distanciado. Gracias a Dios todo había vuelto a la normalidad.

-¿Nos hemos perdido tu maravilloso discurso, Emma?- La rubia negó con una sonrisa en el rostro. -Entonces no hemos llegado tarde…- Regina puso los ojos en blanco. -¿Y cómo te atreves a regañarme sin haberme saludado primero?-

-¿Lleva así todo el día?- Había dicho esto refiriéndose a James, Kat la miraba entre divertida y ofendida, Emma sonreía abiertamente y a él no le había quedado de otra que asentir. -Ven aquí…- Entonces si la abrazó. -Piensa que ya solo falta un mes…-

-¡Oye!- Se separó de su amiga mientras le daba un golpe en el brazo a James. -¿Qué no saben que eso de las hormonas continúa después del embarazo?- Regina soltó una carcajada y nuevamente la abrazó. Su amiga se veía feliz pero no estaba segura de cuál era la razón. -Y qué, ¿ustedes son dueña de Editorial y escritora que se gustan o dueña de Editorial y escritora que ya son pareja?- Su amiga puso los ojos en blanco y ahora fue el turno de Emma para reír.

-No cambias…- Kat se encogió de hombros y sonrió, se veía preciosa.

-Si yo te contara…- De inmediato Kat la miró con curiosidad y por otro lado Regina la amenazaba sin decir palabra.

-Pues cuéntame…- Alternaba entre la rubia y su amiga, algo había ocurrido, algo importante, estaba segura.

-Cállate…- Emma y esa confianza que tenía con Kat la iban a volver loca.

-Cuéntame…- Miraba a su amiga con cara de reproche, quería saber lo que hacía pasado.

-Más tarde…- Kat estaba a punto de protestar cuando añadió. -Lo prometo…- Su amiga puso cara de no estar muy desacuerdo pero asintió.

-Regina, perdona que te moleste pero Ingrid está buscándote, lleva discutiendo cerca de diez minutos con los del sonido, necesita que vayas.-

-No te preocupes, Ruby. ¿Dónde está?- La pelirroja señalo hacía el final del salón y entonces pudo verla. -Vamos…- Estaba a punto de irse cuando lo recordó. -Hay una bebida sin alcohol que mandé pedir exclusivamente para ti, pídesela a cualquier mesero.- Kat puso los ojos en blanco pero terminó asintiendo. -Un mes más, paciencia.- Su amiga le sacó la lengua a modo de respuesta. Y entonces sí se encaminó a solucionar un problema más, el menos importante, porque hacía tiempo que todo estaba en su lugar, hacía tiempo que lo de menos eran los problemas de trabajo.

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Todo había salido mucho mejor de lo que había pensado, cada minuto invertido en los ensayos había valido la pena, había estado preparada para contestar a cada pegunta y lo había hecho con claridad y honestidad, le había sorprendido la cantidad de comentarios positivos que había recibido respecto a su libro. Incluso Cruella había comentado lo mucho que le había gustado la prosa, por primera vez desde que la conoció la había escuchado dar un cumplido a alguien que no fuera Regina.

La primera parte de la noche la había pasado intentando comunicarse con Elsa, su mejor amiga no llegaba y por un momento había pensado que no iba a conseguirlo, verla entrar de la brazo de Graham había sido un gran alivio. No podía creer que esos dos estuvieran en una relación, no podía creer que fueran a casarse. La vida daba tantas vueltas que a veces le daba miedo la facilidad con la que uno la daba por sentado. Elsa se había tenido que ir temprano, y la verdad era que no la culpaba, entre los preparativos de su boda y la mudanza le había sorprendido que hubiera podido llegar al evento.

Llevaba cerca de media hora en una conversación que no estaba segura de por donde iba ya, pero es que no podía dejar de pensar en todo lo que la había pasado en ese día, jamás pensó que el día de la presentación de su libro lo único que ocuparía su cabeza era la propuesta que cierta morena le había hecho. No había tenido oportunidad de hablar a solas con ella, cada una había tenido que afrontar su dote de entrevistas, a penas había tenido oportunidad de intercambiar miradas, era la primera vez en toda la noche que podían compartir el mismo círculo.

-Emma, ¿Te estamos aburriendo?- Llevaba unos minutos observando a la rubia, parecía tener la cabeza en otro lado.

-¿Qué?- No supo en qué momento había dejado de escuchar. Cruella la miraba con una sonrisa burlona en el rostro, había conseguido que todos se dieran cuenta de ello. -No, por supuesto que no, solo estoy un poco cansada.- Regina estaba justo frente a ella, con Kat a su lado, ambas la miraban con una sonrisa burlona en el rostro.

-¿Aburrida, señorita Swan?- Emma la miraba apenada, estaba claro que no pensó que Cruella le estuviera poniendo atención. ¿Qué era eso que le estaba comiendo la cabeza?

-Quizá deberías haber traído un acompañante, Emma…- Probablemente la mayoría de los presentes no lo recordaran pero ella sí que lo hacía. La presentación anterior la rubia había ido acompañada de una morena muy bella para después terminar acosada por una fotógrafa de la revista en la que trabajaba. En ese entonces no le había parecido interesante, al final de cuenta Emma aún no era nadie, pero ahora no perdía nada intentando averiguar si la rubia estaba con alguien o no.

-¿Acompañante?- No le gustaba esa mujer, Cruella era chismosa y además no tenía sentido de la vergüenza. De inmediato el rostro de Regina cambió, no estaba segura de lo que estaba pensando pero ya no se veía esa sonrisa burlona de antes.

-Sí, la mujer que te acompañaba en la presentación anterior, o es que ¿ya no estaban juntas?- Emma la miraba entre sorprendida y molesta, la verdad es que no le importaba mucho, eran también ganas de molestar.

-Por favor, Cruella, dale un poco de tregua…- No quería mirar a Regina porque no tenía intención de levantar sospecha alguna, pero estaba segura que la morena estaba molesta por la actitud de Cruella. -Venga que tiene derecho a mantener en privado sus relaciones…-

-Yo lo digo porque conozco a una fotógrafa que aún sigue pensando que eres la rubia más bella que ha conocido…- Era mentira, por supuesto que era mentira, pero le gustaba indagar. Emma la miraba sorprendida, le parecía que de pronto había perdido todo el color. -Digo, si quieres puedo darte su teléfono.- Parecía que Emma se había quedado sin palabras.

-La situación es cariño que Emma ha venido acompañada…- No estaba mirando a la rubia pero estaba segura que en su rostro estaba dibujada una gran sonrisa.

-¿Por quién?-

-Por mí, por supuesto…- Entonces si que buscó la mirada de la rubia y no pudo evitar guiñarle un ojo. Cuanta razón tenía Kat, en ocaciones uno hace regalos al que ama, y aveces ese regalo termina siendo mucho más valioso para el que lo da que para el que lo recibe.

-¿Tienes un relación con tu escritora, Regina?- No había sido la pregunta y no había sido el tono, lo supo desde que vio los ojos de la morena.

-Eso es algo que no es de incumbencia Cruella querida, pero te lo voy a aclarar para que lo pongas mañana en tu revista, Emma y yo tenemos una relación sí, pero eso no es lo que nos trajo hoy aquí, lo que nos trajo aquí es el maravilloso libro de Emma, así que vamos a dedicarle toda nuestra atención, que por supuesto que la merece.- La cara de Cruella era de sorpresa, era evidente que no esperaba esa respuesta.

-Nunca hacer enojar a Regina, seguro que eso es lo que te queda para el recuerdo de esta presentación…- Cruella la miraba con cara de pocos amigos, tomó una copa del mesero más cercano y se alejó del grupo sin decir nada más. Tomó la mano de su mejor amiga y se separo del grupo. -Cariño, nos vamos… No puedo más con este chiquitín en tacones…- La mirada temeraria que su amiga le había dedicado todo el tiempo a Cruella se había esfumado, ahora parecía que estaba ansiosa. -¿Qué pasa?-

-Le pedí que se fuera a vivir conmigo…- Una gran sonrisa se dibujó en el rostro de Kat. Emma hablaba con Ruby a tan solo unos par de metros, pero no dejaba de mirarla. -No ha contestado, Kat…-

-Por Dios, Regina, hasta yo sé cuál será su respuesta, si esa mujer prácticamente tiene un pie en tu casa.- La morena la miraba preocupada, como si estuviera debatiéndose entre si lo que le decía era verdad o mentira. -Cariño, me da tanto gusto verte feliz. Ven aquí…- La abrazó fuerte, porque a veces cuando a uno le están pasando cosas tan increíbles necesita a alguien que le recuerde que se las merece, que se las ha ganado. -Todo saldrá bien, estarán bien…-

-Gracias, Kat.- La rubia la miraba con una sonrisa en los labios y otra en los ojos. -Te amo…- Y no pudo evitar que los ojos se le llenaran de lágrimas.

-Yo a ti…- Le dio un beso en la mejilla y entonces se dirigió hacia la rubia. -Cuida de morena favorita.- Y se refería a todo, porque estaba segura que juntas iban a empezar una nueva etapa y Emma sonrió y asintió. Se sintió tranquila, su mejor amiga estaba en buenas manos. Tomó el brazo de James y se encaminaron a la salida.

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Había tenido que trabajar, por supuesto que había intentado encontrar a alguien que la cubriera pero gracias a que Graham había pedido licencia y era ella la encargada de cubrir sus turnos no hubo posibilidad. Se iba a cobrar cada uno de los favores que esos dos le habían pedido. Ya llegaría su momento.

Había pasado una noche maravillosa, y esa era una de las razones por las que no podía quitarse esa sonrisa del rostro. No era tan malo trabajar cuando uno sabe que el desayuno lo va a compartir con una preciosa mujer. No habían tenido tiempo de hablar mucho sobre todo lo de la mudanza, aún quedaban infinidad de cosas por hablar pero la verdad es que no le importaba demasiado. La decisión estaba tomada y eso era lo que realmente importaba.

Había salido tan temprano de casa de Regina que no había alcanzado a prepararse su café, esa era la primera parada, después de eso, ya decidiría con qué iba a sorprender a la morena para el desayuno. Estaba pensando en eso cuando pasó. Todo ocurrió en una fracción de segundo, estaba esperando el semáforo, cuando un automóvil se pasó el alto y se fue a estampar contra la parte trasera de un camión. Había sido un grave accidente, no tenía que estar cerca para darse cuenta de ello. De inmediato se bajó de la patrulla y comenzó a parar el tránsito para poder acercarse al lugar. El camión comenzaba a sacar humo de todas partes, conforme iba acercándose el automóvil le resultaba cada vez más familiar.

-Dios… no… por favor… Dios… no…- Fue un susurró. Suplicaba, como si sirviera de algo. Sus ojos se inundaron de lágrimas y entonces ya no le importó el tránsito, entonces corrió. Era su carro, y le bastó llegar a la ventana para saber que era ella. Parecía… parecía que estaba… fue entonces cuando escuchó un grito al otro lado del carro.

-ESTÁ MUERTO… AYUDA… AYUDA…ESTE HOMBRE ESTÁ MUERTO…-

...Continuará...