Descargo de responsabilidad: Estos personajes no me pertenecen.
Epílogo
Dos años después
La brisa suave del mar le ondea el cabello cuando sale a la terraza. Hace menos de una hora que ha amanecido, y es su momento favorito del día. En casa todos duermen todavía, y solo se oye el rumor de las olas a lo lejos. Respira lentamente, llenando las pulmones del aire limpio con sabor a sal que trae la mañana.
Es 23 de mayo, han pasado dos años desde "su muerte" y solo espera poder superar ese día como cualquier otro. Aunque sabe de sobra que no es un día cualquiera, y nunca lo será.
No sabe cuánto ha pasado así, mirando al horizonte, hasta que siente los brazos de su marido rodeándola con cariño.
-¿Cuánto llevas aquí? -pregunta Aaron mientras le besa la sien con cariño.
-No lo sé, bastante -Erin apoya todo su peso contra el pecho de Aaron-. ¿Se ha ido Jack?
-En cinco minutos.
No es un buen día, ambos lo saben, así que han tomado por costumbre (en realidad es el segundo año, claro), no ir a trabajar y pasar el día juntos, sin hacer nada. Jack tiene ya 13 años, camino de 14, y es un chico listo, no necesita que le digan que su padre y Erin necesitan un poco de espacio hoy. Así que después de la escuela y el entrenamiento de fútbol, se irá a casa de su amigo Dylan, y volverá a casa al día siguiente.
Después de que la ambulancia la sacara de esa calle atestada de gente de Nueva York, con dirección a la morgue, se dieron cuenta que todavía luchaba por su vida, así que la llevaron a un hospital. Sabían que si sobrevivía, ella era el objetivo del Replicador, y que intentaría terminar el trabajo. Así que a las altas esferas del FBI se les ocurrió volver a repetir la jugada que hicieron con la agente Prentiss, fingir la muerte de la jefa Strauss. Todo salió bien. John Curtis está muerto, y cuando tres semanas después a Erin le dieron el alta, decidió seguir en Protección de testigos. Su vida ya no sería igual, había perdido mucho por ese trabajo y quería comenzar a vivir.
Sabía que también podría perder mucho más por tomar esa decisión, pero correría el riesgo. Afortunadamente para ella, Aaron decidió seguirla. El amor era mucho más fuerte que cualquier trabajo, y él, también había perdido mucho. A Jack no le importó tener que mudarse, porque esta vez, se iba con su padre. Lo único que rompió el corazón de Erin fue que sus hijos no le perdonaran que los hubiera engañado. No entendieron que fue para salvar su vida. Todavía llora algunas noches por ello.
Se casaron poco después de llegar, con apenas un par de testigos del nuevo trabajo de Aaron. Puede decirse que son felices, la mayoría de los días, Erin es feliz. Su mente la traiciona en ocasiones, y recuerda todo lo que dejó atrás. Su trabajo, por el que vivía (y el culpable de muchas cosas por las que pasó), y sus hijos, que aunque hace mucho, mucho tiempo que decidieron que ya no tenían madre, ella todavía los quiere y los echa de menos. Pero luego mira a su alrededor, y ve al hombre con el que está casada, el hombre que conoció en un bar hace más de 25 años y del que se enamoró perdidamente sin darse cuenta, y que dejó todo para irse con ella y esconderse del mundo, y entonces se da cuenta que si, que es feliz.
La mañana pasa rápidamente, y después de un almuerzo rápido, hacen el amor lenta y apasionadamente, y al terminar, Aaron besa dulcemente las lágrimas que resbalan de los ojos de su esposa, mientras que la abraza con ternura y le susurra que la quiere. Para él también es un día duro, porque le recuerda que casi pierde a la mujer que ama. La ve dormir en sus brazos, y no puede evitar pensar en la suerte que tiene, porque a pesar de las dificultades que han pasado a lo largo de los años, ahora están juntos.
Cuando llega la tarde, deciden pasear por la playa. Lo hacen cogidos de la mano, en silencio y disfrutando de la compañía del otro. Aunque es Mayo y comienza a anochecer, la temperatura aún es agradable, así que cuando se cansan de andar, se sientan en la arena, cerca de casa. Erin se sienta entre las piernas de Aaron, y él la rodea con sus brazos. Hablan bajito, susurrando, y la tensión que ambos han sentido durante gran parte del día ha desaparecido, y mientras ven ponerse el sol, los dos saben que todo irá bien siempre y cuando estén juntos.
FIN
