Las clases en Hogwarts eran fascinantes. A pesar de que lo único que hacían por ahora era leer y escribir ensayos. Tal y como había dicho Hagrid, la mayoría de sus compañeros sabían lo mismo o menos que él, claro a excepción de Hermione, que era la única que contestaba las preguntas de los profesores correctamente y ganaba puntos para Gryffindor. Y cada vez que eso pasaba Ron señalaba su boca y el sonido de arcadas salía, las primeras veces esto se le hizo gracioso, pero luego de una semana de clases ya no era lo mismo.
Sus asignaturas eran interesantes, Transformaciones con la profesora McGonagall era la más complicada y a la vez atrayente, saber que podías transformar cualquier cosa en animales con movimientos de varita era simplemente maravilloso y mantenía la atención de Henry en la materia. Saber que también podría transformarse en un animago como la profesora aumentaba su interés, y tenía mucho de eso en transformarse en un león. Encantamientos era sencillo, solo leían y hacían movimientos de muñeca, lo único sobresaliente era que cada vez que pasaban lista el profesor chillaba al decir su nombre.
Herbología le dio a Henry una nueva perspectiva de lo que una planta significaba, la mayoría de las plantas mágicas estaban vivas y las que no podían ser curativas o venenosas, es decir, todas eran peligrosas sin el manejo correcto. Estaba aliviado de que las flores en casa de su tía no fueran iguales a ninguna de las que estaban en el invernadero. Astronomía era interesante, pero su desventaja más grande era el hecho de que la clase era a media noche, Henry no estaba acostumbrado a tener que mantenerse despierto hasta tarde. Los Dursley siempre lo metían a su armario después de la cena, a veces antes por desobedecer, así que fue un verdadero reto tener que mantenerse despierto hasta la hora debida y después poner atención a lo que la profesora decía.
Historia de la magia era un comodín. El profesor Binns ciertamente no era estricto y todo lo que decía no tenía relación entre sí, la primera clase Henry había estado preocupado de que por ser fantasma el profesor fuera terrorífico como el Barón sanguinario, pero lo único sobresaliente de la clase era el poder somnífero que tenía la voz del educador. Defensa contra las Artes Oscuras era igual, solo que el insoportable olor a ajo en el salón le producían terribles dolores de cabeza a Henry, y el tartamudeo constante del profesor Quirriel no dejaba la paz necesaria para dormir.
La peor clase era Pociones, Henry no sabía cómo iba a pasar la materia todos los años siguientes en que Snape diera la clase. Simplemente era difícil en un nivel tan exagerado que no debería de ser. Lo primero que estaba mal con la clase era la casa con la que la compartían. Debido a la cantidad de profesores y alumnos había un sistema donde una clase era dada a dos grupos del mismo grado pero de diferente casa. Los Gryffindor tenían clase, doble, de Pociones con Slytherin.
Ron no se había equivocado al decir que todos en la casa verde eran presumidos. Draco Malfoy sobre todo, el niño solía recordarle mucho a Dudley más aún con Crabbe y Goyle detrás de él. Como Piers detrás de su primo. Lo único que le faltaba era inventar un juego de cazar a Henry. Leonard Prince, a pesar de que al principio parecía ser muy amigo de Malfoy, permanecía lejos, andando por los pasillos sin compañía.
Prince era diferente, la casa verde y plata lo tenía en un pedestal. Cuando llegaba al comedor para el desayuno la mayoría lo saludaba con una inclinación de cabeza. El niño no hacía idioteces como insultar a los demás estudiantes como Malfoy, y las veces que Henry lo vio estaba camino a la biblioteca. Por un momento creyó que era una serpiente salvable, hasta que recordaba que Prince era un torturador con él y Ron. No había oportunidad en que el niño azabache molestara a Ron o se burlarse de la situación de su familia.
Así que en el desayuno del día viernes Henry no quería ir a las mazmorras. Los gemelos y Percy habían dicho que Snape era jefe de Slytherin, y como tal favorecía a su casa siempre que podía dejando a los Gryffindor en vergüenza.
—Ojalá McGonagall nos favoreciera a nosotros— murmuró Ron comiendo cereal. Henry asintió de acuerdo. La profesora de Transformaciones era su jefa de casa, pero la mujer no les tenía privilegios como Snape.
La llegada del correo distrajo a Henry de sus pensamientos, ver a tantas lechuzas volar era una imagen algo alentadora, hasta que recordaba que su lechuza no le había traído nada. No había nadie a quién enviar cartas, dudaba que su tía contestara algo sin querer matar a su lechuza.
Así que cuando Hedwig dejó caer una nota en su plato estuvo a punto de brincar de felicidad. Hagrid lo había invitado a tomar el té en su casa. No sabría que aquello sería una muy buena decisión después de su clase de Pociones. Cuando fue tiempo de ir Henry tuvo cuidado de que Prince siguiera desayunando o no estuviera cerca de la puerta. Luego de que Ron tropezara repetidamente cuando el niño estaba cerca valía más ser prevenidos. Pero no había señales de Prince en la mesa Slytherin.
Conforme se fueron acercando al salón de Pociones la temperatura fue bajando y la luz solar desapareciendo. Henry se sintió como parte de una de las películas de terror que Dudley veía cuando entraron al salón. Frascos de vidrio con animales conservados, partes de ellos flotando en agua verdosa llenaban los estantes en las paredes y le daban una vista muy tenebrosa al lugar.
Henry se detuvo de mirar cuando se dio cuenta que Prince y Malfoy ya estaban sentados en una de las mesas, hablaban en murmullos pero por los gestos de ambos, podía asegurar de que estaban peleando. Ron tosió a su lado llamando la atención de ambas serpientes. Prince fue el primero en sentarse derecho y darle una mirada que prometía retribución, extrañamente Malfoy los ignoró
La llegada de más estudiantes alejó la atención de Prince, Henry se sentó en la mesa que le quedaba más cerca con Ron como su compañero. Poco a poco el salón se fue llenando hasta que todos estaban dentro, Henry se preguntó cuándo llegaría el profesor antes de que el fuerte sonido de la puerta abriéndose y luego cerrada llenará el lugar.
Severus Snape no parecía ser alguien que gustara de otro color que no fuera negro. Y los rumores de que era un vampiro cobraron sentido en Henry al ver su túnica casi flotar detrás de él. Como el profesor de encantamientos, Snape comenzó pasando lista, y como tal, se detuvo en el nombre de Henry
—Ah si— murmuró mirando en su dirección —Henry Potter. Nuestra nueva... celebridad— un tenso momento siguió antes de que Snape volviera a la lista. Algo extraño pasó cuando llegó al nombre de Prince, Leonard ni siquiera había dicho presente cuando siguió pasando lista.
Henry vio al niño azabache rasguñar la mesa —Ustedes están aquí para aprender la sutil ciencia y exacto arte de pociones— comenzó Snape dejando la lista de lado. Cruzó sus brazos en su pecho y logró algo que Henry creyó imposible, lucir más intimidante —Aquí habrá muy poco de estúpidos movimientos de varita y muchos de ustedes dudaran que esto sea magia. No espero que lleguen a entender la belleza de un caldero hirviendo suavemente, con sus vapores relucientes, el delicado poder de los líquidos que se deslizan a través de las venas humanas, hechizando la mente, engañando los sentidos... puedo enseñarles cómo embotellar la fama, preparar la gloria, hasta detener la muerte... Si son algo más que los alcornoques a los que habitualmente tengo que enseñar—
Un escalofriante silencio fue seguido. Snape se quedó quieto mirando a los estudiantes.
— ¡Potter! ¿Qué obtendré si añado polvo de raíz de asfódelo a una infusión de ajenjo?— preguntó de repente haciendo a varios saltar en sus asientos. Henry tuvo un pequeño shock antes de reaccionar ¿Raíz de qué en una infusión de cuánto? Hermione sentada frente a él levantó la mano pero fue ignorada por Snape
—No lo sé, señor— susurró, mirando los ojos oscuros, escuchó una suave risa de la parte del salón donde slytherin estaba sentado, una corta mirada mostró que Malfoy estaba disfrutando el show
—Es evidente que la fama no lo es todo— Snape caminó un par de pasos mirando como depredador la habitación — ¡Malfoy! ¿Dónde buscaría si le digo que encuentre un bezoar?— preguntó con fuerza, Henry esperaba que el niño tampoco lo supiera y por fin pudiera burlarse de él. El slytherin miró al profesor unos segundos antes de responder
—En el estómago de una cabra, profesor— Hermione bajó su mano que había levantado en cuanto la pregunta fue dictada. Snape le dio una mirada aburrida a Malfoy, casi parecía que también decepcionado
— ¿Cuál es la diferencia entre acónito y luparia?— la pregunta parecía haberse dicho de manera general. La mano de Hermione salió al aire mucho antes que la de Malfoy — ¿Nadie sabe?— Snape ignoró ambas manos, Henry miró extrañado al profesor, Prince bajó la mano de Malfoy mientras que la de Hermione se alzaba más en el aire
—Hermione lo sabe ¿Por qué no le pregunta a ella?— murmuró entre dientes, esperando que no fuera escuchado pero por la mirada de todos fue obvio que pasó lo contrario
—Siéntate Granger, menos diez puntos a Gryffindor por su insolencia Potter—Snape parecía susurrar, pero su voz fue escuchada casi como un grito que hizo a Hermione encogerse en su lugar —¡Malfoy!— el rubio de inmediato miró al profesor —Si contesta correctamente... tendrá diez puntos para Slytherin— Henry inhaló con fuerza
—Son la misma planta— Snape giró y su túnica se elevó en el aire al mismo tiempo que diez puntos eran dados a la casa verde
—Eso es injusto— Henry sostuvo la mano de Ron al verlo con intenciones de levantarse
—Diez puntos menos por hablar fuera de turno Weasley— declaró Snape sin girarse, muy ocupado escribiendo algo en la pizarra que estaba detrás de su escritorio
El resto de la clase no fue mejorando, fueron puestos a hacer una sencilla poción para curar forúnculos en parejas pero Snape era simplemente siniestro y su lengua su más mortal arma, atacaba con comentarios sarcásticos e hirientes a todos los Gryffindor por errores pequeños en vez de corregirlos. Las advertencias de los gemelos y Percy no hacían honor a lo malvado que era Snape.
Los Slytherin por otro lado estaban callados, extrañamente nadie se había burlado, incluso Malfoy parecía algo enojado. La clase repentinamente fue interrumpida por un estruendo y chillido, apenas unos segundos antes de que un olor asqueroso apareciera en el aire. Snape se acercó rápidamente a la fuente del problema: Neville Longbottom, que había estado trabajando cerca de Henry y Ron
—Chico idiota, añadiste las púas de erizo antes de quitar el caldero del fuego ¿no es así?— Neville no contestó, demasiado ocupado llorando por las pequeñas heridas que iban apareciendo en su piel y parecían ser muy dolorosas —Llévalo a la enfermería— ordenó a Seamus, mientras desaparecía los restos de la poción fallida junto con el olor
Henry volvió a su poción, pensando en lo peligroso que era la cosa en su caldero. Su concentración fue interrumpida
— ¡Potter! ¿Por qué no le advertiste de añadir las púas? ¿Querías quedar bien, no es así? Diez puntos de Gryffindor— Henry vio sorprendido al profesor ¿Diez puntos? ¿No eran con esos ya 30 puntos menos? Estuvo a punto de decir algo pero la mirada de Snape revelaba que esperaba con ansias que contestará
Mordiendo el interior de su mejilla regresó a su poción. Snape esperó unos segundos, pero al final se rindió y caminó a su escritorio, sin embargo el sonido de un golpe lo detuvo, Henry pudo ver que Prince había cambiado de lugar con un desconfiado Malfoy. Quedando en el asiento cerca del pasillo donde el profesor pasaba. Casi en cámara lenta vio a Prince lanzar con fuerza las púas de erizo a la poción que estaba fuera de las llamas, pero eso no evitó que una parte de la poción terminará saltando y cayendo en la túnica del profesor justo cuando pasaba por ahí. Henry contuvo el aliento
—Perdón profesor Snape. No lo vi— se disculpó Prince mirando inocente a Snape. El silencio más terrorífico que Henry había vivido hasta el momento se presentó.
Todos miraban al profesor a la espera de una explosión. Henry notó que Malfoy parecía listo a desmayarse por la acción de Prince. Snape se giró apenas para ver al niño de ojos verdes
—Es una de sus serpientes, obvio no lo castigará— susurró Ron, pero el temblor en su voz le dijo a Henry que no estaba tan seguro de eso. Snape siguió compartiendo algún tipo de conexión visual con el niño unos segundos antes de mirar al frente
—Quédese después de clase, señor Prince— Snape siguió caminando a su escritorio y con un movimiento de su varita su capa sucia desapareció y otra apareció flotando cerca.
Henry respiro al verlo cambiarse sin ninguna pizca de enojo o furia en su cara. Tal vez Prince no estará en problemas... pensó volviendo a su trabajo, sin embargo volvió a distraerse mirando que Malfoy estaba histérico diciendo algo que Prince ignoraba a favor de seguir con la poción
—No sé porque se preocupan, es obvio que solo le va a dar una palmadita en la cabeza y lo dejará ir— susurró Ron moviendo de manera perezosa su poción, Henry notó que Hermione estaba girada hacia ellos
— ¿Por qué estás tan seguro?— preguntó mirando a al pelirrojo
—Es Prince— respondió moviendo los hombros, Henry lo vio con duda marcada en su rostro al igual que Hermione. Ron resopló —Prince es un Lord, el más joven en la historia, sus lazos familiares están extintos por la endogamia, y es el único Prince vivo, por lo tanto el título ya es suyo, no lo puede reclamar por ser menor pero ya es un hecho que al tener 17 será el jefe y Lord de la casa Prince— explicó mirando en dirección al niño sobre el que hablaba, Henry también miro. Malfoy parecía haberse rendido con el tema y estaba concentrado en su poción, Prince por otro lado miraba su caldero con el ceño fruncido
—Cuándo dices que es el único Prince vivo... Entonces ¿sus padres están...?— Ron miró alarmado a Henry, descubriendo a penas que hablaba con Henry Potter, el último Potter cuyos padres estaban muertos. Hermione le dio una mirada obvia que lo hizo gruñir enojado pero aun así contestó
—Sí, sus padres están muertos— Ron miró a Henry esperando algún tipo de reacción triste, deprimida, una clara señal de que había sido un idiota con su amigo. Pero nada de eso llegó
Cuando la clase terminó. Los Gryffindor fueron los primeros en salir, apurados en quejarse sobre el profesor en lugares donde el mismo no pudiera escucharlos. Henry fue uno de los últimos, dándole una mirada al chico Prince antes de salir.
Ver a Malfoy afuera con señales de un ataque de enojo lo hicieron pensar en si de verdad Prince saldría librado de lo que hizo, además ¿por qué diablos lo hizo? No era que Snape estuviera molestando a alguien de Slytherin, si no a Henry, un Gryffindor, el niño que hechizo en el tren luego de que insultaron a la familia con la que vivía ¿Acaso lo había defendido del profesor?
Te estas volviendo loco Henry, pensó caminando a la entrada del castillo. Los Slytherin son malos, Ron lo dijo y también Hagrid. No te mentirían.
Pero aun así no se sacó de la cabeza el hecho de que posiblemente Prince si lo había defendido.
•|• León valiente de fuego •|•
•|• Capítulo 1 •|•
Leo estaba teniendo la peor semana de su vida.
Desde el hecho de que el sombrero seleccionador lo envió a Slytherin en vez de Ravenclaw comenzó su desgracia. Seguido del hecho de que Draco se enojó con él porque no iban a compartir habitación este año y después estaba la advertencia de Severus Snape.
El primer día antes del desayuno Snape le había advertido que esperaba de él lo mismo que de todos, obediencia, no lo quería por ahí diciendo que eran parientes ni haciendo locuras junto con Draco. Él solemnemente contestó que sus padres estaban muertos, que era un Lord y como tal tenía que presentarse a la sociedad como un individuo controlado. Había esperado que Snape enfureciera al decir lo de sus padres pero no hubo reacción alguna.
Luego de eso tuvo que aguantar a Abbott, Bones, Turpin, las gemelas Patil y alguna que otra niña andar detrás de él, soltando comentarios sobre sus tributos familiares y lo abiertas que estaban a un contrato de matrimonio. Nunca pensó que una niña fuera más insoportable que Parkinson, claramente no había tratado con Lavender Brown. La niña hiperactiva dejaba en ridículo lo fastidiosa que era Pansy.
Así fue como terminó de refugiado en la biblioteca luego de las clases. La habitación era un lugar poco frecuentado a esta altura del año escolar, por decir que solo Granger, la sangre sucia del tren, era la única que estaba ahí con él, no literalmente pero se sentaba en una mesa cercana, leyendo libros con una rapidez que parecía que su vida dependía de que los leyera por completo lo antes posible.
Leo llegó a pensar en que podría acercarse a la niña y comentar sobre los libros pero descartó la idea tan rápido como la pensó, Granger había usado un hechizo para guardar sus libros dejando una nube de magia grisácea, Leo frunció el ceño, disponibilidad y poca firmeza, cualquiera con algo que ofrecer podía ganarse el favor de Granger, demasiado moldeable.
Al final Leo había quedado solo, sin nadie que lo acompañara, pues Theo solía acompañarse con Zabini mientras Draco iba con Crabbe y Goyle. Debido a esto se acostumbró a andar solo así que fue fácil para él escuchar a Draco cuando lo abordó esta mañana, antes de la clase de pociones; su amigo estaba preocupado por lo que sucedería si Leo permanecía en la misma habitación que su padre. Negándose a dejarlo solo decidió sentarse con él. Leo estaba exasperado de que pensaran que tendría alguna reacción explosiva si pasaba cinco minutos con su padre cerca. Incluso su tío Lucius había hablado del tema en su carta.
Ahora se daba cuenta de que tenían razón.
Comenzó desde que Snape pasó lista y lo ignoró, después cuando le hizo preguntas a Draco que él mismo sabía no verían hasta el final del año. Después estuvo la pregunta general, tal vez los Gryffindor eran tan idiotas que no lo sabrían, pero Snape los estaba manipulando para que odiaran a Draco, hicieran de su amigo un blanco, no es que Malfoy se lo ganará por sí mismo insultando o burlándose de todos, pero Snape estaba apresurado las cosas dejando a su amigo ser la razón por la que Slytherin ganara puntos
Incluso hacía lo mismo con Potter dejándolo ver como el causante de que Gryffindor perdiera puntos. Toda la situación lo hizo enojar, pero no tan terrible como el hecho de darle una diatriba a Longbottom mientras el niño lloraba de dolor por las postulas, alargando la tortura.
Leo tuvo un pequeño ataque, recordando que lo mismo le había pasado a él cuando tenía siete y Snape lo había hecho preparar la poción, se había quedado con el ardor una hora antes de que considerará suficiente y le curara las heridas. Verlo hacer lo mismo con otro niño fue tan... cómo encender una mecha... que no pensó dos veces antes de empujar a Draco para quitarlo de su lugar y provocar que la túnica de Snape se llenará de poción, una que en el paso donde estaba, era imposible de quitar con magia o jabón.
No se arrepentía de nada. Que Draco comenzara a señalarle que justamente por eso se había quedado con él no lo hizo cambiar de opinión. Ni la perspectiva de que Snape le diera detención removió un poco su satisfacción.
Notablemente esto hizo enojar a Draco que salió del salón advirtiendo que su tío Lucius sabría de esto. Eso sí pico en su conciencia.
—Señor Prince— Leo caminó al escritorio, el murmullo de los últimos alumnos saliendo detrás de él. Snape tenía sus ojos oscuros sobre su persona, en algún momento sintió la presión de la Legeremancia
—Es ilegal leer la mente de un niño, profesor— Snape sacudió la mano y el sonido de la puerta cerrarse produjo un eco
— ¿Cree que esto es un juego? Que sea un Lord no evitará que enfrente las consecuencias de sus actos tan infantiles, Prince— Severus se levantó de la mesa y caminó hasta quedar a la derecha de Leo. Contuvo la respiración
Tendrá detención durante dos semanas que servirá con Hagrid, el guardabosque—
Click, click, click
Click, click, click
Un pequeño sonido comenzó a repetirse, Severus camino una vuelta a su alrededor con una pluma muggle en sus manos, Leo las conocía del periodo viviendo con su padre, presionaba la punta superior para sacar la punta y después para meterla
Click click click
También escribirá tres pies sobre lo irresponsable que fue su acto y qué consecuencias hubiera tenido si la poción hubiera llevado las púas— Leo tuvo que morderse el labio para no decir nada.
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Snape se estaba desquitando. El sonidito comenzó a ser irritante —y escribirá otros cinco pies hablando sobre el respeto que debe que tener a sus profesores. Todo para el próximo lunes, antes de mi primera clase quiero ambos ensayos en mi mesa—
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Leonard inhaló con suavidad tratando de calmarse. El sonidito pareció aumentar mientras Severus Snape lo miraba a la espera, lo estaba provocando. Tenía que controlarse para no darle el gusto.
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Pero era apenas un niño, y Snape un adulto, su padre.
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Así que supo que botón presionar —Supongo que el señor Malfoy también está involucrado—
—No metas a Draco en esto— advirtió mirando a su padre, Snape apenas tuvo un movimiento en las comisuras de los labios hacia arriba para demostrar su satisfacción
—Así que si me hablas— susurró mirando a Leo a los ojos —Quiero todo eso para el lunes, puntualmente. Servirás tu detención desde esta tarde, preséntate después de la cena con Hagrid. Ahora vete— Leo no necesitó más.
Salió del salón a paso apresurado. Asegurándose de golpear con fuerza la puerta al cerrar. Molesto con el idiota de Snape en un grado poco saludable. Sus pasos lo llevaron a la biblioteca donde Madame Pince le dio una mirada de advertencia al entrar, una que lo hizo bajar la velocidad de su marcha.
La gran habitación estaba en silencio absoluto, justo lo que Leo necesitaba para poder calmarse. Aspiro con fuerza y el aroma de pergamino llegó a su nariz, le encantaba ese olor. Amaba leer, era la única cosa buena que tuvo desde pequeño.
Leo había crecido divido en dos hogares, la mansión Prince y la mansión Malfoy. En la primera solo residía unos meses al año en compañía de su padre. Y aunque era su hogar por derecho de sangre Leo odiaba estar ahí. Desde que nació su padre trabajaba en Hogwarts, y cuando su madre murió Snape no pudo cuidar de él y trabajar al mismo tiempo. Sanamente lo dejó con sus padrinos, los Malfoy, a quienes les dijo que durante vacaciones vendría por él. Y cumplió su palabra.
Snape lo recogía al inicio del verano, solo para dejarlo encerrado en la biblioteca la mayor parte del día. A pesar de que su padre pasaba todo el día en casa, Leo solo lo veía una hora, durante el desayuno, la comida y la cena Leo las pasaba en la biblioteca solo. Pronto aprendió que si quería evitar que la soledad se lo tragara bien podía usar el tiempo en leer, y a medida que aquella actividad se volvió su rutina fue más tolerable e incluso placentera. Y cuando Draco o sus tíos comenzaban a ser molestos con algo, Leo encontró refugio en los libros. Estos siempre estaban dispuestos para él y nunca cambiaban, contenían lo mismo que la primera vez que los abrió. Esto le brindaba una seguridad que le faltaba en la vida pues nunca estaba seguro de cuál era el problema de su padre con exactitud.
Tal vez solo sea la vejez llegando a su vida... será mejor que no lo vuelva a ver a los ojos con mis escudos de oclumancia abajo; con la sombra de una sonrisa en sus labios sacó su libro de Pociones, dispuesto a hacer los ensayos que le habían pedido.
—Escuche, en clase de Pociones, que eres un Lord— Leo levantó la vista del pergamino con el ceño fruncido. Hermione Granger lo veía con severidad, como si estuviera ofendida de no saber algo tan importante como eso y que Leo no se lo hubiera dicho
— ¿Weasley no es una fuente confiable de información?— preguntó molesto por ser interrumpido, la niña arrugó la nariz antes de tomar asiento en el otro lugar de la mesa, Leo siguió los movimientos
—Ron no es muy imparcial que digamos, tiene muchos prejuicios, sobre todo contra tu amigo porque Malfoy es tu amigo ¿No? Aunque escuche a Parkinson decir que todos en la casa Slytherin son amigos— Leo giro la pluma de halcón peregrino entre sus dedos, analizando la idea de decirle a Granger sobre la gran mentira que eso era, y que el hecho de que nadie en el colegio estaba a favor de los estudiantes de Slytherin y por eso necesitaban apoyarse entre sí.
—Para ser muy lista das por sentado muchas cosas—Hermione entrecerró los ojos y levantó la barbilla molesta, cuando Leo notó sus intenciones de levantarse volvió a hablar —Pero sí, soy un Lord y si, Draco es mi amigo al igual que Pansy. A Draco lo conozco desde siempre y a ella desde que teníamos ocho años— sintió un pequeño picor en su lengua al mentir al mismo tiempo que imaginaba la reacción explosiva de Draco si se llegaba a enterar alguna vez que dijo que era un amigo de Parkinson; Granger volvió a tomar asiento con una mirada conflictuada
—Pero eso no es posible, tienes once años, no puedes manejar el título de Lord desde tan joven— afirmo la niña de cabello espeso con una seguridad irritante que le pareció a Leo más bien infantil
—Que lo tenga no significa que lo usare, Granger; ser Lord Prince en este momento solo significa que cada acción mía es una representación de la Casa Prince, además de que yo soy el cabecilla de mi familia y el heredero de toda la fortuna familiar—explicó mirando los gestos de la niña cambiar de sorpresa a curiosidad, la idea de que Granger fuera igual de oportunista que los demás niños lo hizo enderezarse en la silla a la espera de las preguntas de siempre
— ¿Entonces no tienes a nadie más con quién quedarte? ¿Unido por sangre o matrimonio?— Leo parpadeó un poco sorprendido por la pregunta, al parecer decir que era rico no llamó la atención de Granger
—No, al menos no cercanos, en el mundo mágico todos estamos relacionados lejanamente, así que los únicos que suelen contar son aquellos parientes en segundo y tercer grado, primos o tíos por matrimonio; no tengo nada de eso, mis padres eran primos, mi abuelo decidió casarlos luego de que la tía de mi madre se fugara con un muggle y fuera eliminada de la familia— técnicamente, no estaba mintiendo, Ezra y Delila Prince habían sido obligados a casarse luego de que Eilien Prince se fugó con Tobías Snape.
El hecho de que su único hijo muriera junto con ellos en la guerra y fuera Severus Snape el único que sobrevivió junto a Leo era algún tipo de casualidad, al menos esperaba que así fuera
—Debido a que los padres de ellos también eran primos no hubo matrimonios que conectaran a los Prince cercanamente a alguien en las últimas generaciones— Granger parecía absorber sus palabras como viajero el agua, Leo estaba seguro de que lo mismo pasaba con los libros que Hermione leía a diario en la biblioteca
—Eso es un poquito asqueroso— el comentario hizo a Leo mirar confundido a la niña, estaba por ofenderse cuando ella corrigió —La endogamia, quiero decir, ¿por qué casarse entre primos habiendo muchas más personas?— Leo se sintió casi renovado de saber que tenía la verdadera atención de la niña, cuando quería hablar de estas cosas los demás niños solían aburrirse, incluso Draco solía decir que por el momento no le importaba saber de la endogamia de la familia Black, de todos modos lo aprendería eventualmente cuando fuera Lord Malfoy
—Por pureza— Leo dejó de lado el ensayo que hace poco estaba escribiendo para poder poner sus manos sobre el escritorio —Los magos suelen creer que el nivel de respeto que imponen es debido a pureza que tiene su sangre, entre más pura más poder. Las viejas familias se jactan de ser 100% mágicas por que no mezclan su sangre con...— sus palabras se detuvieron, de repente recordando que Granger, a pesar de ser inteligente, era una sangre sucia. La niña se dio cuenta de su mirada y frunció el ceño
—Estás por insultarme—
— ¿Qué?— Leo se consideraba lo suficientemente controlado como para no haber mostrado su desagrado en su rostro
—Lo sé, por tu frente, las niñas de mi anterior instituto no eran muy amables, cada vez que iban a insultarme, esta parte de su frente se arrugaba— Leo miró detalladamente a Granger por un largo rato, esta vez con otra perspectiva. La niña era muy perspicaz, además de leer libros enteros en horas, en algún momento, se terminaría enterando de lo despreciada que era por ser una sangre sucia, se lo dijera Leo o no, y no eran algo así como cercanos como para que Leo evitara decirle las cosas por cómo eran, después de todo Granger era una bruja, y entre más pronto supiera como estaba parada con los demás magos era mejor
Con una mayor resolución decidió terminar de explicar
—Las familias mágicas odian a los muggles porque creen que la magia es una anormalidad, la caza de brujas es una prueba de su mente cerrada y retorcida, los muggles se creen superiores y que pueden mandarnos. Los nacidos de muggles no son bienvenidos porque traen sus odiosas costumbres como Halloween, aquí, a una escuela llena de niños magos y niñas brujas. Así que cualquier persona cuya sangre este mezclada con muggle es considerado inferior, los mestizos son personas que tienen una mezcla de ambas sangres, los nacidos de muggles...— Hermione levantó la nariz, seguramente Leo había delatado su intención de insultarla en la frente como había dicho la niña antes —Son unos sangre sucia que contaminan las tradiciones y las líneas sanguíneas—
Leo espero a que la niña se levantara ofendida de su lugar, le gritara por ser tan irrespetuoso con ella como en el tren y que el hecho de ser un Lord no le daba derecho a ser un cretino. Así que decidió volver a poner atención en el ensayo que estaba escribiendo antes de la llegada de Granger
—Tú no crees eso—levantó la vista solo para ver que Granger seguía sentada, mirándolo con su irritante brillando en sus ojos
—Soy el Lord de una familia sangre pura, por supuesto que creo que los sangre sucia arruinan nuestras tradiciones con las suyas— contestó de inmediato manteniendo su postura a pesar de que algo se removió en su estómago ante la mirada herida de Granger
—Son los ideales que te hicieron creer los Malfoy, a eso se refería Ronald cuando dijo que ustedes eran oscuros— aseguró la niña levantándose de la silla, Leo de inmediato sintió furia ante la mención del idiota pelirrojo
—Weasley no es tan imparcial ¿Recuerdas? Además es un hipócrita— contestó más rápido de lo que su cabeza pensó. La mirada enojada de Granger confirmó que debió de haberse callado
—Él no es...— defendió a medias antes de que Leo se mostrará divertido, la mera idea de dejar en ridículo a Weasley ante la vista de alguien más moviendo su mente y lengua
—Los Weasley son una familia de lo más pobre en la sociedad mágica, sangre puras traidores a la sangre por apoyar la idea de los sangre sucia mezclarse con nosotros, sin embargo ¿Cuántos de ellos se han casado con uno?— no espero respuesta, después de todo dudaba que Hermione supiera que hasta hace unos años los Weasley eran por completo una de las familias más puristas de la sociedad mágica británica junto con los Malfoy —Tal vez debas de preguntarle a Ronald cuantos muggles o nacidos de muggle son parte de su extensa familia cuando regreses a los Gryffindor— sugirió antes de volver a su ensayo
Esta vez los pasos apresurados de Hermione le avisaron que estaba solo. La vaga sensación de saber que no sería la última vez que hablaría con Granger permaneció en su cabeza hasta que fue tiempo de la cena y tuvo que abandonar la biblioteca.
•|• León valiente de fuego •|•
Henry estaba teniendo una muy fuerte corazonada sobre el asunto del robo a Gringrotts, Hagrid había sido muy obvio con el cambio de tema. Sospechoso. Eso solo logró asegurarle que el paquetito que Hagrid había sacado era el mismo que intentaron robar.
—No sé cómo alguien puede comer esto sin romperse los dientes— Henry miró a Ron agitar el pastelito que el guardián de las llaves les había dado antes de dejar su casa.
—Seguramente sus dientes son tan fuertes que él puede— sugirió sintiendo en el bolsillo de su propia túnica pastelitos iguales a ese —Digo, Hagrid es muy fuerte—aclaró recordando cómo había doblado la escopeta de su tío Vernon cuando fue a buscarlo
—Tienes razón, después de todo es el guardabosque, no lo sería si fuera débil ¿no?— Henry asintió mientras ambos subían las escaleras para llegar a la torre de Gryffindor.
El resto del camino lo pasaron en silencio hasta que llegaron al retrato de la dama gorda. Fuera del retrato los estaba esperando su compañera de cabello esponjoso que al verlos levanto la nariz.
— ¿Dónde estaban?— Potter frunció el ceño ante lo demandante que era la voz de Hermione Granger
— ¿Y a ti qué te importa? No eres nuestra madre— contestó Ron mirando con fastidio a la chica. Henry no quería ser grosero con una niña, pero estaba de acuerdo con Ron en que Granger era muy irritante con su actitud sabionda y metiéndose en donde no la llamaban.
—Los estaba buscando, tengo una pregunta para ti, Ronald— explicó la castaña mirando al pelirrojo directamente — ¿Es cierto que tu familia ya no es parte de los sagrados 28?— Henry miró sorprendido a su amigo, recordando lo que este les había dicho en el tren sobre la lista de familias. Weasley se sonrojo.
Potter sabía que Ron era de una familia de magos, pero no que eran de las familias más viejas como Malfoy o Prince
—Ya te dije, algunas familias dejaron de ser consideradas aptas para aparecer— contestó con las mejillas coloradas, Granger pareció apenas satisfecha con la respuesta
— ¿Entonces dejaron de ser sangre puras?— Ronald arrugó la nariz mirando con enojo a la chica
—Por supuesto que no, todos somos sangre pura, es solo que hablamos con muggles por lo que mi familia es considerada traidores a la sangre— Henry levanto una ceja intrigado por los términos nuevos, curioso por saber que significaban
— ¿Entonces no tienen a muggles en su familia?— insistió Hermione con mayor ansiedad, Henry sospecho de la intención de esta conversación
—No, a nadie ¿Y porque te interesa tanto esa dichosa lista? Ya nadie la toma en serio desde hace mucho— contestó Ron adquiriendo un color más parecido al de su cabello
— Eso es solo lo que dices tú— afirmó Granger, satisfecha con las respuestas mientras se giraba al retrato y decía la contraseña para poder entrar. Ronald la alcanzó de inmediato poco dispuesto a dejar morir la discusión. Henry los siguió curioso por lo que decían ambos niños
— ¿Ah sí? ¿Cómo sabes que aún hay alguien que se la tome en serio?— preguntó Ron caminando detrás de Hermione
— ¿Tal vez porque tú sabes mucho de eso cuando la lista fue publicada hace 50 años?— Granger se detuvo a mitad de la sala común, Henry miró nervioso alrededor descubriendo que había algunos alumnos mayores que estaban sentados en los sillones, metidos en sus propios asuntos, ajenos a la discusión de los alumnos de primero
—Es porque gracias a esa lista mi familia es considerada traidora— repuso Ron sonrojado, Granger parecía conocedora del hecho —Todos esos idiotas de Slytherin me molestan por eso. ¿Esperabas que simplemente me molestaran por qué si?— Henry estuvo en desacuerdo, Prince los molestaba porque Ronald había dicho cosas groseras de la familia con la que vivía, misma que resultaba ser la de Malfoy. Si lo veía de esa forma ambos niños tenían razones para molestar a su amigo
Hermione Granger debió pensar lo mismo porque ya no contestó nada, en su lugar agitó la mano y continúo con su camino al dormitorio de chicas.
— ¡Hey, te estoy hablando!— gritó Ron ofendido por ser ignorado, llamando la atención de los demás alumnos presentes. Granger siguió con su camino perdiéndose en las escaleras, sin embargo Ron la siguió, furioso.
Henry supo que algo iba a pasar cuando un alumno de tercero codeo a sus compañeros para que vieran a Ron subir las escaleras del dormitorio de niñas, solo para después aparecer de nuevo cuando estas se volvieron un tobogán que lo regreso a la sala común
—Estúpidas escaleras— maldijo el pelirrojo levantándose del suelo, escuchando las risas de todos los presentes.
Henry suspiro, cansado mentalmente por el agotador día que había tenido hasta ahora. Por fortuna solo faltaba la cena.
•|• León valiente de fuego •|•
Publicado: 19 de marzo de 2020
Palabras: 6380
Próximo capítulo: El secreto de la biblioteca
Nota de autor:
¡Buenas tardes! ¿Tarde bastante, no? Una disculpa por el retraso, las clases de la universidad me habían tragado entero en estas semanas, pero como ya saben, la pandemia hizo lo suyo y mis clases se suspendieron, sin embargo tengo montones de tarea y pienso realizarla en esta semana para tener libre los demás días.
Y... ¿Qué puedo decir? a pesar de que Severus es uno de mis personajes favoritos es todo un idiota cuando se lo propone. Luego de leer los libros trate de darle una justificación a su actitud con Harry pero no, no hay, no existe (?) Así que tampoco existe para esto.
Ahora sabemos que Leo es rencoroso, y no perdonara fácil los insultos que Ron dio a los Malfoy, a pesar de que sean verdad. Con Hermione por otro lado, la relación será complicada teniendo en cuenta que Leo como bien dice es un Lord, uno muy importante que debe de mostrarse como tal despreciando a Hermione por su origen, sin embargo es un niño a fin de cuentas, y los niños suelen ignorar estigmas.
Espero tener el próximo capítulo pronto, uno que me costo escribir. No olviden votar y comentar que les pareció el capitulo. Chao
-Al
