—Eres un idiota, Leo— el mencionado apretó el tenedor en su mano pero no dijo nada. Esperaba que su silencio ofendiera a Draco lo suficiente como para que lo dejara en paz el resto de la cena
Sin embargo había crecido con Draco como un hermano, sabía de primera mano lo terco que podía a llegar ser el rubio, así que sin ninguna pizca de sorpresa observó al niño tomar asiento a su costado y servirse comida en un plato.
—Pansy escuchó cuando Snape le dijo al guardabosque acerca de tu detención. No esperes piedad de mi padre cuando le diga, seguramente estarás castigado cuando las vacaciones de Yule lleguen— Leo suspiró antes de mirar seriamente a su amigo
Había pasado toda la tarde escondido en la biblioteca completando el ensayo sobre la poción, hasta ese momento había ignorado la furia contra Snape por el castigo, sin embargo cuando Madame Pince lo sacó de la biblioteca porque ya era hora de cenar el sentimiento volvió a él con la misma fuerza al recordar que luego de cenar tendría que buscar a Hagrid. Y ciertamente Draco no estaba ayudando a calmarlo con sus comentarios
—Me equivoque, actué como un niño estúpido y temperamental ¿Eso es lo que querías oír? Entonces déjame cenar en paz, tendré con ir con el guardabosque dos semanas, suficiente para que recuerde que Snape me odia el resto de mi vida ¿contento?— exclamó tratando de mantener su voz lo más baja posible. Al final dejó de ponerle atención a su amigo y volvió a su plato con pan de ajo y macarrones. Draco se mostró debidamente ofendido
—No te molestes con Malfoy, Leo, esto es enteramente tu culpa. El profesor Snape fue amable de no colgar tu cuello frente a los Gryffindor— comentó Theo mientras dejaba su vaso de agua en la mesa, Leo le dio una mirada que prometía retribución, sin embargo se abstuvo de comentar algo, sabiendo que estaba lo suficientemente enojado como para dejar ir algún comentario de su relación sanguínea con el profesor de pociones
A pesar de que toleraba la presencia de Theo y lo consideraba un amigo, no le tenía la suficiente confianza para confesarle que Snape era su progenitor, además de que cualquiera podría escucharlo a su alrededor y eso era algo que en definitiva no quería
—El guardabosques ya se va— Leo miró la mesa de profesores y efectivamente el corpulento hombre se estaba retirando de la mesa. Miró su propio plato casi intacto, demasiado enojado para comer se levantó de su lugar dispuesto a seguir al hombre. Pero fue detenido en la puerta por la llegada de un par de alumnos de Gryffindor
—...es tan odiosa, no sé como las demás niñas la soportan— se quejaba el pelirrojo con las manos haciendo gestos exagerados al aire. El chico Potter parecía más bien aburrido mientras asentía a lo que decía Weasley
—De la misma manera en que la escuela tiene que aguantar tu molesta presencia, Weasley, dime ¿qué fue lo que tuvo que vender tu padre para pagar la túnica que llevas?— comentó haciendo notar su presencia, la postura de Potter cambió de inmediato a una tensa mientras que el pelirrojo enfureció —oh espera, no me digas ¿en realidad es de tus otros hermanos, verdad?— Leo se deleitó con el color rojo que adquirió la cara del chico
—¿No tienes algo más que hacer, Prince?— intervino el niño idiota que vivió, Leo lo miró de inmediato con una pequeña sonrisa
—Tal vez, pero es divertido descubrir a qué tono de rojo llega Weasley cada vez que le dices sus verdades— contestó mirando al mencionado, estaba por continuar cuando vio detrás de ellos al guardabosque, el hombre le hizo un gesto al pasillo al verse con su atención, Leo entrecerró los ojos cuando captó destellos de magia rosada en su abrigo. Volvió a la realidad cuando Weasley abrió la boca para decir algo —Fue divertido verlos, sobre todo tu cara rajada, Potter. Adiós— se despidió torpemente
Pasó entre ellos empujandolos delicadamente, lo suficiente como para pasar por accidente, la vista de Hagrid siguió el movimiento con atención, estuvo seguro de que ambos niños se habían girado con intención de gritarle pero la presencia del hombre sería suficiente como para que se detuvieran. Camino hacia el guardabosque y se detuvo frente a él, la altura del corpulento ser lo intimido lo suficiente como para que maldijera a su padre nuevamente.
—señor Hagrid, estoy listo para mi detención— proclamó cuando los ojos brillantes encontraron los suyos
—¿Eh? Bueno, bien, entonces vamos, señor Prince— Leo siguió al hombre con rapidez, casi corriendo puesto que el guardabosques avanzaba el doble de camino gracias a sus largas piernas. Ambos salieron del castillo para ir a la casa que habitaba Hagrid en los jardines, Leo maldijo cuando sintió el frío de la tarde calar en su cara pero mantuvo su postura seria. Algunos metros más adelante pudo ver la estructura de una enorme cabaña, el recuerdo de su tío Lucius quejándose del salvaje guardabosque y su cuchitril zumbó en sus oídos, efectivamente la casa parecía más un establo, el olor a suciedad llegó a su nariz cuando fue posible ver las ventanas por la cercanía —Y dime ¿eres amigo de Henry?— preguntó el mayor poco antes de llegar, Leo pensó el nombre confundido
—¿Henry...? Oh, Potter, yo no diría que somos amigos— por no decir que es un idiota, pensó mientras Hagrid abría la puerta del lugar y un enorme perro negro salía. Leo casi corre cuando el animal corrió a él pero se quedó quieto del miedo hasta que el inevitable choque llegó y lo tumbó al suelo
—¡Fang, no! Tranquilo— regañó el hombre barbudo mientras jalaba del collar al perro, Leo estaba lo suficientemente pasmado como para solo alejarse —Perdónalo, es algo entusiasta, si te consuela lo mismo le hace a tu padre cada vez que lo ve— El suelo debajo de Prince se movió y una pizca de vértigo acudió a su mente
—¿m-mi padre?— preguntó inseguro tratando de confirmar la sospecha
—el profesor Snape, por supuesto— aclaró el hombre sin percatarse del horror en la cara del alumno, muy ocupado rascando detrás de las orejas de su perro negro —Siempre tuve curiosidad por ti, debo de admitirlo, después de todo nadie sabia de ti hasta que el profesor Dumbledore te envió un regalo en tu cuarto cumpleaños ¡Muy sorprendidos quedamos todos! La profesora McGonagall incluso creyó que era una broma de mal gusto— Leo respiro hondo, tratando de calmarse e ignorar los balbuceos del guardabosque hasta que escucho que todos los profesores lo sabían
¡Me pide discreción mientras que él fue y le contó a todo el profesorado!
—Pero eso no es importante ahora, tenemos que ir a recoger unas cuantas plantas que tu padre necesita para su armario de ingredientes. Nada grave, solo aquí, en la orilla del bosque prohibido— Leo resoplo levantándose del suelo y sacudiendo su uniforme tratando de quitarse la tierra.
Deseaba que las dos semanas de detención terminaran ya
•|• León valiente de fuego •|•
•|• Capítulo 4 •|•
—¿Escuchaste?— Henry hizo una mueca por el fuerte golpe que Ron le dio en el pecho cuando Prince se fue con Hagrid y ambos desaparecieron en el pasillo que llevaba a las puertas del colegio
—¿Qué Prince estaba en detención? Si, lo hice— afirmó, contento de que Ron dejara de hablar sobre la conversación/discusión que había tenido con Hermione Granger en la sala común aunque estaba muerto de curiosidad por saber qué significaban todos los conceptos que no había entendido, Ron solo se había quejado sin prestar atención a sus preguntas
—Seguramente fue por lo de clase de Pociones, al parecer Snape no tiene tanta estima por sus serpientes como los gemelos y Percy dijeron— Henry se alzó de hombros, no muy seguro de cómo contestar a eso, aún tenía flotando en su mente el hecho de que Prince posiblemente lo había defendido, y ahora que sabía que había ganado detención una presión en su pecho que no sabia que tenia aumento haciéndose notable
Tomó asiento en la mesa y sin darle una mirada a nadie comenzó a comer
—… se desvían ligeramente a la izquierda por lo mucho que las han utilizado, eso es todo. Nada de lo que preocuparse— los gemelos, Fred y George Weasley, hablaban con Dean Thomas que había apartado su plato
—¿De qué hablan?— preguntó Ron, una pierna de pollo sostenida en una de sus manos
—Las clases de vuelo, la primera es el jueves. El anuncio esta en el tablón de la sala común— aclaró Seamus que se encontraba sentado frente a Dean
—¿En serio? Ya ni siquiera recuerdo cuándo fue la última vez que volé— mencionó Ron dándole un gran mordisco a la pieza de pollo
—¿Volar en escoba?— preguntó esta vez Henry cuando terminó de masticar mirando inquisitivamente a los gemelos
—Exacto, Hooch es la encargada, te prestan escobas de la escuela, no son muy buenas y tienen un hechizo para evitar que vuelen muy alto— se quejó uno de ellos
—Además de que nos tocó compartir clase con los Ravenclaw, la mayoría recitaba los libros que leyó mientras trataba de controlar la escoba— se burló el otro dándole una mirada a mesa de la casa azul y bronce
—Leí que compartimos la clase con slytherin— apoyo con pesadez Dean desde su lugar. Henry gimió
—Lo que me faltaba, hacer el ridículo frente a los slytherin— declaró pensando ya en las burlas de Malfoy y de Prince que seguramente no terminarían hasta Diciembre o Enero, o cuando saliera otra cosa con lo que molestarlo, lo que llegará primero
—Relájate, no es tan malo, si sigues las instrucciones dudo que pases vergüenza— trató de consolar uno de los gemelos, Henry no estaba seguro de cual y dudaba alguna vez saber quien era quien, ambos eran exactamente iguales
Henry resopló, mirando a la casa verde y plata que se encontraba en el otro lado del comedor, contrario a Gryffindor, la mesa de Slytherin siempre se mantenía tranquila, era la mesa menos ruidosa, todas las serpientes concentradas en cenar. Draco Malfoy estaba sentado con sus guardaespaldas a un costado mirando con el ceño fruncido al plato, seguramente molesto por el hecho de que Prince estaba rindiendo una detención en ese momento
El chico si bien solo habían hablado abiertamente por última vez en el tren cuando rechazó su oferta, se la había pasado la semana entera molestando cada vez que se encontraban en los pasillos. No estaba seguro de que quería conseguir, pero Malfoy estaba logrando ganarse su odio hasta ahora. Como si lo hubiera llamado, la mirada plata del niño se levantó del plato y cruzó con la suya, ambos se vieron unos segundos sin hacer nada, Henry dudando en hacer algo hasta que el rubio se movió primero.
Malfoy le sacó la lengua.
—Tengo que preguntarte algo y espero que me contestes como es debido sin ese rollo de Lord Prince— Leo se detuvo de suspirar a penas mientras dejaba su pluma de lado y levantaba la vista de su ensayo de Historia de la magia. Había escapado de la sala común para buscar refugio en la biblioteca de las miradas acusadoras de Draco, además de aprovechar para hacer toda la tarea pendiente y terminar el segundo ensayo que le había pedido Snape. Obviamente se había equivocado al pensar en qué estaría tranquilo.
Granger se sentó en la silla contraria sin invitación provocando que entre cerrara los ojos. Se recordó a sí mismo el capítulo entero que había aprendido de memoria sobre contestar de mala manera a un aliado femenino cuando su alianza estaba en ciernes, páginas de la treinta a la treinta y seis, Relaciones entre familias sangre puras. Thompson Elizabeth con colaboración de la familia Scamander y Yaxley. Dedicatoria al gato en turno de la autora, Anubis.
—¿En qué puedo ayudarte, Granger?— preguntó dando una mirada alrededor para comprobar que solo madame Pince estaba en la biblioteca, demasiado concentrada en leer un libro que dudaba que les prestara atención y escuchará la, seguramente discriminadora, conversación que estaba por iniciar
—Tenías razón respecto a Ronald...— Leo sonrió y estaba por hablar cuando Granger levantó una mano para detenerlo, recelosamente guardó silencio —pero eso no significa que estés bien con el tema de los nacidos de muggle como yo— una de sus cejas se alzó —en el punto de las tradiciones me refiero— aclaró la niña de cabello esponjado, Leo mostró una tenue sonrisa
—¿Eso crees?— preguntó mirando con burla a la chica, esta dudo apenas unos momentos antes de mostrar esa firmeza infantil que Leo estaba ansioso por masacrar —muy bien, eso piensas tú, pero según nuestro código de magos sangre pura— Granger dejó caer los hombros —Si en un grupo, durante una reunión, alguien se une es quien tiene que presentarse primero, después se presenta el de más alto rango del grupo inicial hasta llegar al menor— explicó, satisfecho de ver que Granger parecía genuinamente interesada en sus palabras
Esperemos que estés igual de interesada hasta el final, pensó brevemente antes de seguir con su explicación
—En resumen, cuando tu llegaste al compartimiento del tren (y abriste muy groseramente la puerta sin tocar) debió de presentarse primero Longbottom y después tú para que procediera a presentarme yo, después Draco y seguidamente Vincent y Gregory. Para simplemente ayudarte con el tema del sapo— Hermione se tomó apenas un par de segundos en entender el ejemplo antes de abrir la boca
—Pero soy una niña d- — Leo de inmediato levantó una mano como Granger había hecho antes
—Eso, Granger, es algo que hacen los muggles y que no se sigue aquí— las mejillas morenas de la chica se volvieron oscuras por el sonrojo que apareció en ellas. Leo quiso reír por haber ganado pero se mantuvo sereno, convencido que de esa forma Granger se sentía peor y no lo tomaría en serio si se comenzaba a burlar —Mientras tú te encuentres en esta escuela eres parte de la comunidad mágica, por lo tanto ya no deberías de seguir las reglas de ellos, si no las nuestras, eres una bruja debido a tu magia y por ese simple hecho ya eres diferente de los muggles— su tono se volvió más bajo y suave, como si hablara con un animal asustado y tratará de convencerlo de que no era un peligro, solo para poder sacar su varita y dañarlo en caso de que el animal no se relajara. Granger soltó una pequeña risita que lo hizo concentrarse en lo que está haciendo y dejará de divagar
—Ahora veo porque estas en slytherin— comentó la niña abriendo su mochila y sacando su rollo de pergamino con el tintero y la pluma, Leo junto el entrecejo ¿Tal vez esta era la razón por la que el estúpido sombrero lo había puesto en Slytherin en lugar de Ravenclaw? —¿No te gusta tu casa?— Leo parpadeó viendo que Granger le dedicaba una mirada curiosa
—¿Qué? ¿De qué hablas?— preguntó regresando la vista a su ensayo —Toda mi familia estuvo en esta casa… era algo que pasaría— añadió releyendo las últimas líneas que había escrito antes de que la Gryffindor llegará. En silencio sumergió la punta de su pluma y comenzó a escribir
Hermione tan solo se quedó unos segundos viendo al pequeño Lord, dudosa de que hacer, claramente había algo que no tenía contento a Prince con el hecho de ser slytherin, pero existían muchas razones por las cuales dejar ir el tema; primero no era problema de Hermione; segundo, dudaba que Prince se sintiera cómodo hablando de algo tan personal con una desconocida como ella; tercero, no sabía cómo tratar el tema, después de todo ella misma los tenía siendo marginada por sus compañeros. Lógicamente, era mejor dejarlo, así que se concentró en hacer su tarea después de darle una última mirada al chico.
Total, seguramente existe una regla que evita que los lores hablen de sus problemas con sangre sucias, pensó amargamente mientras sacaba su libro de Astronomía para hacer el mapa que les habían pedido, dejando por zanjado el tema en su cabeza.
Leo levantó la vista, cauteloso de que Granger quisiera hablar del asunto como Draco hacía cada vez que notaba que Leo estaba molesto por algo, un poco de alivio se filtró en su rostro cuando la vio más centrada en su trabajo. Satisfecho por no tener que responder un cuestionario incómodo sobre el legado familiar siguió pensando en las razones por las que Nicolás Flamel decidió crear la piedra filosofal.
Ambos niños permanecieron en silencio las horas siguientes, concentrados en sus respectivos trabajos hasta que fue hora de la cena, cada uno se levantó a su ritmo siendo Leo el primero en salir y dirigirse al comedor mientras Hermione regresaba a la torre a dejar sus cosas antes de asistir a la cena. Ninguno de los dos miró al otro mientras cenaban ni cuando Leo se levantó primero y se retiró del salón yendo a cumplir con su detención del dia con el semigigante que esta vez consistió en llenar de insecticida las plantas alrededor de la cabaña de Hagrid.
Durante el desayuno del día siguiente tampoco compartieron mirada alguna o en el par de veces que se encontraron en los pasillos durante los cambios de clase. Así que fue curioso que en la tarde, después de clases cuando Leo llegó a la biblioteca, se sentara en la misma mesa que Hermione y comenzaran a hablar de algunas reglas básicas y simples de los magos para después ignorarse mutuamente a favor de los trabajos que tenían, solo para retirarse sin una despedida cuando la hora de la cena llegó y cada quien tomó su camino
Lo mismo sucedió el martes logrando hacer a Hermione analizar si Prince y ella se estaban volviendo alguna clase de amigos cuando entró a la biblioteca la tarde del miércoles y se sentó en una mesa a donde llegó poco después el pequeño Lord alegando que la caza de brujas fue por el miedo irracional de los muggles combinado con la envidia
—¿Sabes volar?— preguntó repentinamente, rompiendo el silencio en el que fácilmente se habían deslizado luego de que Prince ganó el debate de que los muggles creen que cualquier cosa sin explicación es de primera base brujería de algún tipo hasta que se demostrara lo contrario (Hermione estaba curiosa de saber como Prince, siendo sangre pura, conocía demasiado de ciencia muggle)
—por supuesto, como todos los niños educados en el mundo mágico— contestó sin levantar la mirada de la página que estaba leyendo de un libro de Transformaciones que explicaba las bases para convertir objetos en animales. Hermione asintió, pensando en su siguiente pregunta y cómo decirla
—…. ¿es muy difícil?— esta vez Prince levantó la vista, sus ojos verdes mirando directamente los castaños de Hermione mientras cerraba el libro sin marcar y lo dejaba en la mesa. La chica Gryffindor rompió el contacto removiendose en su silla, por alguna razón se sentía vulnerable cuando la mirada verde de Prince la inspeccionaba de cerca, como si pudiera ver otra cosa que a los demás les era imposible
—¿Nerviosa por la lección de mañana?— preguntó abiertamente el slytherin, Hermione asintió sin titubear
—Y antes de que digas algo raro, se supone que para nosotros es imposible volar de otra forma que no sea en avión, es difícil para mí pensar en que una simple escoba va a flotar si la sostengo en mi mano— explicó, no muy segura de cómo el contrario se tomaría sus palabras, Prince se llevó una mano a la frente recargándose en la mesa, Hermione se negó a notar que el gesto parecía por demás elegante
—No es como si fuera posible hacerlo solo con magia, Granger. Nosotros como magos también necesitamos herramientas, como escobas, piensalo de esta forma, eres como una hormiga a bordo de un avión de papel. Solo que no eres una hormiga y no estarás sobre un avión de papel si no una escoba— Hermione hizo una mueca
—Los aviones de papel siempre caen—murmuró apretando la pluma de águila en sus dedos —Además escuche a los gemelos Weasley decir que las escobas de la escuela no son seguras— comentó esperanzada de que Prince dijera lo contrario y lo justificará con uno de sus absurdos argumentos bien planteados, sin embargo olvidó el detalle de la enemistad de Prince y Ron que recordó cuando este resoplo
—Me sorprende que los Weasley sepan de escobas, en su situación sería imposible que siquiera tocaran una que no fueran las escolares— Hermione le dio una mirada llena de reproche que hizo a Leo concentrarse en lo que realmente importaba —sin embargo debo de decir que las escobas de la escuela son una porqueria, demasiado uso y golpes desafinan las direcciones— explicó, no muy seguro de que mencionar que el seguro de las escobas permitían elevarse a menos de ocho metros, los suficientes para que en caso de caída terminaran con algún hueso roto, ayudará a que Granger se calmara, después de todo entre más miedo tuviera la persona era más difícil de controlar una escoba, y por más que odiaba a los sangre sucia, Hermione Granger se había convertido sin saberlo en su pequeño experimento de instrucción mágica y sería una pena que su primer experimento terminará en la enfermería con algo roto —pero son seguras para enseñar en la medida de lo posible a usarlas, no son recomendadas para carreras o jugar Quidditch—
—¿Tu tienes una?— preguntó la chica Gryffindor curiosa
—Por supuesto, una Nimbus 2000— contesto Leo de inmediato mientras apartaba el libro más lejos para poder poner los codos en la mesa, ciertamente se había aburrido de leer por lo que agradeció que Granger quisiera hablar de otra cosa
—¿No era esa la más nueva del mercado?—Hermione recordó vagamente haberla visto en uno de los aparadores cuando visitó el callejón Diagon con ayuda de la profesora McGonagall el día que llegó su carta de Hogwarts
—Hasta el momento lo es— una pequeña sonrisa presumida apareció en sus labios —la compre poco despues de que cumpli los once— recordó el berrinche que había hecho Draco cuando su tío Lucius solo le permitió comprar la suya, prometiendo que la de Draco llegaría su cumpleaños solo para que ese día Lucius estuviera fuera del país por trabajo, por lo que no pudieron comprar la dichosa escoba
—Oh cierto, que tienes mucho dinero, lo había olvidado— murmuró Hermione arreglándose un mechón de cabello detrás de la oreja —¿Es por eso que siempre estás aquí?— preguntó después de divagar un rato, Leo la miró confundido
—¿Qué?— la chica se acomodo en su silla y le dio una mirada a madame Pince que pasaba por ahí, la mujer le dio a cada uno una sonrisa alegre, contenta de que dos niños tan jóvenes estuvieran tan interesados en los libros antes de ir hasta su mesa y continuar con lo que sea que hiciera, Hermione esperó hasta que pareció que la mujer estaba concentrada en lo que hacía para contestar
—Bueno, es que, pensé que si tenías mucho dinero entonces seguramente todos te buscan por eso, así que te escondes en la biblioteca para evitarlos fuera de las clases— explicó a grandes rasgos, sin mencionar que Lavender se la pasaba toda la mañana hablando con Parvati sobre lo impaciente que estaba por ganar la atención de Prince fuera de clase
Leo se quedó en silencio, pensando en lo cierto que era en gran medida aquello, aunque últimamente huía más de Draco y sus reproches que de los miserables que lo buscaban por su favor —¿Entonces qué haces tú? ¿por qué te escondes en la biblioteca?— preguntó evadiendo la respuesta de lo anterior, no quería parecer alguien solitario frente a una Gryffindor. Hermione definitivamente no esperaba eso por lo que su semblante cayó y se volvió sombrío
—No me escondo… es solo que… no nada— murmuró agitando su mano y fijando su mirada en los libros que había sacado para hacer la tarea. Leo aquí vio su oportunidad...
—¿No tienes amigos?— preguntó directamente y sin culpa ganándose una mirada herida de la niña que negó con un movimiento brusco de cabeza que hizo su cabello erizarse más de lo que ya estaba. Cuando Leo noto que los ojos marrones se volvieron cristalinos se enderezo y adoptó la mejor cara ofendida que conocía —Que raro porque creí que nosotros éramos amigos— Hermione levantó tan rápido la cabeza que Leo pensó que se había lastimado el cuello
La Gryffindor le dio una mirada impresionada que le duró poco más que un par de minutos e hicieron a Leo replantearse su plan de educar a la nacida muggles, en medio de sus pensamientos quedó confundido cuando Hermione dejó de mirarlo con sorpresa para pasar a reír. Prince la miró con seriedad pensando que había gracioso en todo el asunto o si la niña había enloquecido o tenido un shock tremendo
—¡Ya! Casi caigo... — exclamó Granger cuando dejó de reír y una simpática sonrisa fue la única señal precedente de la carcajada
—¿Perdón?— Hermione amplió su sonrisa y una nota de tristeza cayó en sus ojos
—Eso; casi lo creí. Eres bueno debo de admitirlo. Por un momento pensé que… pero luego recordé que eras un Slytherin, astucia es algo que Salazar Slytherin admiraba de sus estudiantes— Leo se debatió entre ofenderse o reírse por la mirada acusadora que le dio la niña —No se que quieras de mí, dudo que sea algo importante— declaró con seguridad, sin duda alguna de que Prince simplemente había montado una escena para hacerse con su amistad y lealtad
Leo se alejó de la mesa recargándose en el respaldo de la silla, dedicándole una mirada evaluadora a Hermione, no creyó que alguien como ella se diera cuenta de su pequeño juego, siempre se salía con la suya incluso con Draco que era muy consciente de las tetras que solía hacer para manipular a la gente. Sin duda Hermione era una bruja muy perspicaz e inteligente
—Te diré, lo que necesito de ti….—la niña levantó la nariz —Es que seamos amigos secretos— susurró, mirando a madame Pince sobre su hombro, la mujer seguía entretenida en algo
—¿secretos?— repitió Hermione no muy segura de lo que Leo decía, el de ojos verdes asintió
—Para ambos ya queda claro que tus compañeros son unos idiotas. En especial Potter y Weasley, sería muy malo si dan cuenta que eres mi amiga. No quiero ser pesimista pero se ven que son del tipo de personas que pueden molestarte físicamente— Hermione alzó una ceja irónica, sin embargo su rostro se torno triste cuando una idea cruzó su mente
—Y tu no quieres que te vean con una nacida de muggles— había quedado claro desde su primera reunión que a Prince le desagradan los de su clase, y suponiendo que todos decían que los Slytherin venían del mismo costal entonces la casa entera odiaba a los suyos, era lógico pensar que si lo veían con ella mancharia la imagen que tenía que mantener como Lord.
Leo se percató de lo que niña pensaba y una pizca de verdadera simpatía llegó a él, después de todo el mismo era hijo de una sangre sucia, o eso le había dicho Snape cuando preguntó por su madre, así que era más sangre sucia que mestizo considerando el estado de sangre de su padre.
—¿Sinceramente? Me importa poco, yo soy el que está en la cima de la pirámide, si alguno de ellos quiere subir necesita de mi y mi titulo, dudo que sean tan estúpidos como para decirme algo que me haga odiarlos y tenerlos en mi lado malo, después de todo yo también tengo el apoyo de la familia Malfoy— explico sencillamente, y aunque era mayor parte verdad era algo que Hermione necesitaba saber para que no tuviera algo de qué preocuparse, además de los estúpidos leones
Hermione Granger le dio una mirada incierta unos segundo antes de mostrar otra sonrisa, esta vez una feliz
—Si, podemos ser amigos secretos—
—Ese idiota de Potter— Leo cerró su baúl y admiro el cambio de color en la magia del objeto; su baúl tenía un hechizo poderoso de privacidad, todo aquel que quisiera abrirlo que no fuera él sufriría terribles consecuencias, perfecto para dañar a cualquiera, incluso un mago entrenado maestro de pociones —Seguramente jamás a volado en escoba y por eso se metió a defender a Longbottom— Draco estaba recargado en el marco de la puerta de su habitación, esperándolo para que ambos pudieran ir a la lección de vuelo juntos
Malfoy sintió que Leo había tenido suficiente de su ley del hielo y decidió volver a hablarle durante la cena, incluso le había deseado suerte en su detención con el semigigante. Hasta ahora en todas las clases tuvo a Draco como compañero de asiento, no es que se quejara, después de todo siempre podía ir con Hannah Abbott cuando tuviera que estar con Hufflepuff o Ernie Mcmillan lo haría en caso de Ravenclaw
—No creo que todo el problema fuera por culpa de Potter— comentó mientras salía de la habitación, Draco inmediatamente resopló con fastidio
—No lo defiendas, que no supiera de la sociedad mágica no justifica su idiotez de rechazarte— Leo suspiró cansado al mismo tiempo que alcanzaban la sala común de Slytherin, Theo y Zabini les esperaban junto con Crabbe y Goyle, amargamente adoptó su cara neutral —Estoy esperando especialmente que Granger termine cayendo de su escoba— Leo se obligó a no rodar los ojos exasperado, pensando en que probablemente eso nunca ocurriría por los consejos que le había dado a la chica, una sonrisa asomó en sus labios cuando recordó la treta que había acordado con la niña
—Solo tu puedes esperar a que una sangre sucia pueda si quiera volar una escoba— Theo parecía divertido con el asunto, Draco de inmediato se puso a la defensiva
—También espero que tengas una desafortunada visita al hospital, Nott— Theo se levantó del sillón donde estaba sentado, exasperado Leo miró la confrontación con curiosidad, debido a las salidas apresuradas no se había dado cuenta de que sus dos mejores amigos tenían peleas a diario en la sala común hasta que Draco le contó furioso de ellas
—Lo dudo, este verano estuve practicando en mi Nimbus 2000. Aunque creo que tu no tienes una ¿que era? ¿Una Comet 260?— Draco inmediatamente se sonrojo, girándose, le dedicó una mirada acusadora a Leo que era la persona que probablemente le había dicho de su escoba a Nott, olvidando por completo que le había contado a Vincent y Gregory. Leo se mostró ofendido pero la risita de Nott lo fastidio más
—Seguramente le diste tres buenas caídas antes de seguirle el ritmo a la escoba, Theo— comentó ganándose las risas de los presentes, incluso los de años mayores que también se encontraban ahí, su amigo se sonrojo levemente, menos que Draco ahora que el chico rubio lo miraba con una nota de agradecimiento —Ahora vamos, odio llegar tarde a las clases— exasperado notó que todos obedecían, por el rabillo del ojo notó que incluso las niñas se levantaban de sus lugares y le seguían
El camino fue considerablemente más rápido al que hacían para llegar al comedor todas las mañanas, el sol de la tarde hizo a Leo arrugar la nariz disgustado, no estaba tan acostumbrado a estar en los jardines a menos que fuera por completo necesario, y él no consideraba necesario asistir a esta lección. Llegaron al lugar de la lección donde dos hileras de escobas estaban alineadas una frente a la otra, los gryffindor todavía no habían llegado por lo que se sumieron en una corta conversación sobre las optativas que tenían que escoger el próximo año
No fue hasta diez minutos después que el grupo de alumnos de túnicas rojas llegó en un desordenado grupo, todos hablando en voz innecesariamente alta. Sus ojos alcanzaron la figura de Hermione en el grupo de Gryffindor por encima del hombro de Zabini, la chica levantó una mano para saludar antes de darse cuenta de su error y hacer de cuenta que en realidad se iba a arreglar el pelo, Leo le dio una sonrisa.
—¿Por qué le sonríes a una sangre sucia?— reclamó Draco a su lado ganando la atención de Prince, Leo le mostró un gesto confundido cubriendo el sobresalto que sintió por ser descubierto muy rápido
—Perdón, creí que tu estabas comprometido con Pansy—exclamó en voz débil evitando de alguien más alcanzará a escucharlo, Draco frunció el ceño confundido por el cambio de tema, pero Leo sonrió cuando el rubio no dijo nada de estar comprometido con la chica Parkinson —Pero si crees que Granger es mejor no te juzgare, es notablemente menos escandalosa que Pansy— declaró contento de ver el horror en la cara de Malfoy, se relajó cuando vio detrás de él como la profesora Hooch se acercaba a ellos caminando por el prado
—Yo no me refiero a- —
—Bueno ¿que están esperando?— exclamó Hooch interrumpiendo lo que sea que Draco iba a decir, Leo le dio una mirada contenta que le indico a Draco que había sido engañado —Cada uno a una escoba ¡Rápido!— Leo obedeció acercándose a la escoba de la orilla, Draco refunfuñó cuando tomó lugar a su lado y sonrió con burla cuando notó que ambos quedaron frente a Hermione y Longbottom
—Suerte en la lección— deseo Malfoy con burla, Leo viro los ojos antes de asentir en dirección a Hermione
—Extiendan su mano derecha sobre la escoba y digan "Arriba"—Leo hizo lo indicado mientras miraba la escoba de Hermione dar un par de vueltas en el suelo antes de que llegara a la mano de la niña. Draco comenzó a reír cuando la escoba de Longbottom no se movió ni un centímetro
—Quien lo diría ¿Tienes miedo Longbottom?— preguntó burlón mientras la profesora Hooch indicaba otra ola de "Arriba" para que se movieran las otras escobas, Hermione le dio una mirada suplicante a Leo que levantó una ceja notando que Neville estaba cabizbajo. El pequeño Lord dio una mirada a los demás hasta que descubrió otro punto a donde dirigir la atención de su amigo casi hermano
Leo codeo a Draco a tiempo para ver a Weasley ser golpeado por la escoba en la nariz. Ambos slytherin rieron, Hermione bufó mientras Neville recogió directamente la escoba
—Ahora monten en ella— ordenó la profesora paseándose por las hileras corrigiendo las posturas, Leo notó que Hermione copio por completo su postura mientras que Draco hacia lo que le daba en gana siendo corregido mientras Potter y Weasley reían desde su lugar, Prince negó cuando se percató de las orejas rojas de amigo y la fuerza que usaba para sostener el palo de la escoba. Esos dos tendrán problemas, pensó recordando lo rencoroso que era Draco
—Ahora, cuando suene el silbato, den una pata al suelo, elévense uno o dos metros y bajen ¿Entendido? Uno… Dos...— Leo miró temeroso como Longbottom pateaba el piso antes y se elevaba con rapidez más allá de los dos metros, le hizo un gesto a Hermione para que detuviera cualquier idea cuando ella estaba por patear el suelo. Todos rompieron las filas para ver el espectáculo. Leo le dio una mirada significativa a la profesora que seguía ordenandole a Neville que bajara
Está aterrado es obvio que no…Sintió sus propias manos picar cuando vio a Neville inclinar demasiado la escoba cuando ya estaba más allá de los seis metros
—¡Profesora!— gritó Weasley desde su lugar probablemente para que Hooch hiciera algo para detener la caída de Longbottom, pero Leo quiso hechizarlo por provocar lo contrario cuando la profesora volteo a ver al pelirrojo al mismo tiempo que Neville alcanzaba los nueve metros y finalmente caía de la escoba, Leo estuvo seguro de que todos cerraron los ojos ante el horrible sonido del chico cuando llegó al suelo
—¡Neville!— gritó Hermione a su lado cuando corrió a donde el chico, Leo ni siquiera se había dado cuenta de que sostenía su mano hasta que lo soltó. La profesora Hooch estaba muy asustada cuando se acercó al niño para levantarlo del suelo
—Vaya sangre pura— murmuró Pansy, Leo tuvo que admitir a regañadientes que pensaba lo mismo ¿Qué clase de niño mágico era Longbottom? Hooch se giró de inmediato a ellos, Leo le sostuvo la mirada enojado ¿Y que clase de profesora era ella que no pudo controlar esta situación?
—No deben de usar las escobas mientras llevó al señor Longbottom a la enfermería. Si veo a alguno en el aire será expulsado antes de que pueda decir Quidditch— los ojos dorados de Hooch le dieron una mirada específica a los slytherin, Leo supo que los había escuchado. Todos vieron como Longbottom se retiraba cojeando, soltando quejidos pequeños, Leo suspiro exasperado cuando Draco comenzó a reír
—¿Han visto su cara? ¡Estaba aterrorizado!— Leo de inmediato vio a Crabbe y Goyle reír con fuerza y exageración, por el rabillo del ojo notó que los Gryffindor se acercaban a ellos con muecas de desagrado, lo que faltaba, una pelea entre Gryffindor y Slytherin. Sabiamente se hizo hacia atrás al mismo tiempo que Hermione se acercaba a él con una bola de cristal y humo blanco dentro, lo reconoció al instante
—¡Cállate, Malfoy!— una de las gemelas Patil exigió, Hermione le tendió la recordadora
—No se donde queda la enfermería, creo que deberías de dársela a Neville— Leo negó tratando de regresarle el objeto
—Es un Gryffindor— Hermione viro los ojos
—¿Oh, acaso te gusta ese intento de mago?— el tono chillón de la voz de Pansy zumbó en sus oídos, al estar lejos de la chica fuera de las clases había olvidado lo irritante que era
—Y un sangre pura— repuso Hermione también habiendo escuchado la discusión que tenían los otros no muy lejos de ellos, Leo se percató de que Lavender Brown estaba mirando en su dirección, la sorpresa notable en sus rasgos, maldijo antes de tomar la esfera
—No sabia que te gustaban del tipo llorones, Parvati—
—Como sea— exclamó Leo alejándose de Hermione mientras sonreía a Lavender y guiñaba un ojo, la muchacha jadeo sorprendida y sonrojada, seguramente olvidaría lo que vio a cambio de este nuevo recuerdo
—¿Qué es eso?—preguntó Draco mirando la recordadora en las manos de Leo, de inmediato quiso meter el objeto en su bolsillo pero su amigo se movió más rápido quitándosela —Oh, es la cosa que la señora Longbottom le envió esta mañana a su nieto— exclamó girando la esfera en su mano que brillo por la luz del sol, Leo suspiro recordando el incidente del desayuno del que tanto se había quejado Draco
—Dámela, Draco—
—Dámela, Malfoy—
Draco miró confundido y curioso entre Leo y Potter, ambos habían hablado al mismo tiempo y extendían sus manos esperando por el objeto. Prince miró con burla a Potter que le dedicaba una mirada ceñuda y confundida, Hermione se movió detrás del niño que vivió y le dirigió una mirada esperanzada a Leo que regresó para mirar a su amigo con seguridad, esperando a que le regresará la recordadora. La sospecha de que algo iría mal surgió cuando Draco sonrió con malicia en respuesta
—¿Saben qué? ¿Por qué no mejor dejamos que Longbottom la busque en… no sé, la copa de un árbol?— Leo se movió de inmediato
—Entrega la recordadora, Draco, ahora— ordeno suavemente, esperando que su amigo obedeciera y casi parecía que lo iba a hacer hasta que Potter se puso a su altura y lo empujó por el hombro
—¡Es de Neville, no de Prince! ¡Entrégalo!— exigió Potter con convicción, Leo bufo molesto cuando vio a Draco subir a la escoba
—¡Si tanto la quieres ven a buscarla, Potter!— Draco pateó el suelo elevándose de inmediato, Leo soltó un siseo molesto
—No, Henry, la profesora Hooch dijo- — pero antes de que Hermione terminará Potter golpeó el suelo con el pie elevándose y siguiendo a Draco —Que testarudo— exclamó mirando a su compañero elevarse
—Ni que lo digas— susurró a su lado mirando que su amigo y Potter tenían una discusión en el cielo, una loca idea llegó a él cuando vio a ambos comenzar una carrera.
Ya estoy detenido de todas formas. Pensó brevemente antes de montar la escoba que aún sostenía en una de sus manos y golpeó el suelo para elevarse, escucho apenas el quejido de Hermione cuando se elevó, de inmediato tomó carrera para alcanzar a Draco y acortar la ventaja que ya le tenían. Repentinamente tanto Draco como Potter se detuvieron
—...para defenderte, Malfoy— Potter estaba de espaldas así que no entendió porque repentinamente Draco sonrió con malicia hasta que Leo lo pasó y fue directamente a donde su amigo rubio —por supuesto, Prince, aunque no creo que te sea de mucha ayuda aquí— comentó con tono amargo, Leo levantó una ceja ofendido
—¿Ayudar? Yo solo vengo por la recordadora— respondió antes de lanzarse a Draco y quitarle sin mucho esfuerzo el objeto, su amigo le dedicó una mirada enojada que prometía otras dos semanas de la ley del hielo pero no le prestó importancia. Inmediatamente comenzó a descender, no faltaba mucho para que Hooch volviera y no quería meterse en problemas, aunque tal vez no debería de haber volado en primer lugar.
Repentinamente su vuelo se desvió cuando algo jalo su escoba, una mirada atrás indicó que Potter se había acercado y ahora agitaba las ramas viejas de la cola en un intento vago por detenerlo
—¡Dame la recordadora, Prince!— exigió, Leo giro los ojos molesto antes de acelerar la velocidad de la escoba para alejarse, Potter le siguió de cerca. Vuela muy bien el idiota, pensó tratando de perderlo pero a pesar de sus esfuerzos el chico Potter se mantenía muy cerca de él a pesar de sus maniobras
—¡Leo!— gritó Draco a lo lejos también acercándose, el momento en que se distrajo redujo la velocidad mientras que Potter se acercó demasiado antes de poder maniobrar con rapidez, la propia escoba de Leo vibro y se negó a moverse, y pasó lo inevitable, ambos chocaron.
Leo gimió de dolor mientras se sostenía de la escoba con fuerza, verificando que no estaba cayendo, Potter también se alejó sacudiendo la cara y acomodándose las gafas, Leo repentinamente se dio cuenta de que sostenía la escoba con las dos manos y que la recordadora ya no estaba en ellas, miró el suelo al mismo tiempo que Potter, ambos compartieron una mirada antes de zambullirse.
Leo alcanzó a reconocer el grito de alguien llamándolo pero solo se concentró en la cosa esférica y lo cerca que se veía cada vez más el pasto de los jardines, estiró una mano y sintió un dolor agudo en su hombro, Potter le imitó, los dos estaban parejos, el suelo demasiado cerca, la recordadora brillo por el rayo de luz que le alcanzó
—¡SEÑOR PRINCE!—
—¡SEÑOR POTTER!—
Las dos escobas se enderezaron a penas para evitar el suelo, el chico Potter voló otro poco antes de aterrizar en el suelo, mientras que la de Prince se detuvo poco después de enderezarse, el chico slytherin tenía su brazo derecho cerca de su cuerpo mientras que la izquierda sostenía con dificultad la escoba. Ambos se acercaron a los profesores que les veían con dureza, Henry miró el suelo con pena acercándose a McGonagall mientras que Leo le dio una mirada rencorosa al profesor Snape que el de ojos negros evitó a favor del otro alumno de slytherin volando
—¡Señor Malfoy! Baje en este instante— mandó el hombre de túnicas oscuras, el tercer volador bajo y se acercó, su caminar era inseguro pero su rostro demostraba nada de nervios
—Vengan conmigo— ordenó de inmediato la mujer de sombrero puntiagudo, ambos slytherin miraron inquisitivamente a su jefe de casa a la espera de órdenes pero la jefa de Gryffindor dio un carraspeo con la garganta —Los tres— aclaró mirando a los niños de túnicas verdes que le miraron inseguros
—Minerva si me permites- — intervino el profesor Snape con voz peligrosamente baja, su hijo supo de inmediato que si bien no se veía enojado estaba furioso por dentro y si se iban con él en ese instante probablemente estarían castigados hasta las vacaciones de Yule, por fortuna la profesora de Transformaciones interrumpió la queja
—Severus, también soy la subdirectora, que los tres vengan conmigo— habló con seguridad, el jefe de la casa verde retrocedió, la bruja se vio satisfecha y empezó a andar con los tres estudiantes de primero detrás de ella. Rápidamente el cuarteto camino por varios pasillos, los menores sosteniendo las escobas gastadas de la práctica.
Leo iba en medio de los otros dos, Draco a su derecha parecía que había tragado algo amargo pero miraba con orgullo al frente mientras que a su izquierda Potter miraba el suelo con la mirada en blanco, su postura algo tensa.
—¿Qué crees que pase?— preguntó en un susurro Draco, Leo le miró molesto.
—Si no quiere regresar con su jefe de casa, señor Malfoy, permanezca callado— habló al frente la profesora McGonagall, Draco de inmediato mantuvo la boca cerrada, finalmente los cuatro se detuvieron frente a una estatua de un hipogrifo, Leo frunció el ceño sospechoso —Plumas de azúcar— exclamó McGonagall y la gárgola se movió, mostrando una escaleras giratorias —Potter, Prince, suban y expliquen lo que han hecho— ordenó, Leo se adelantó con precaución, su brazo dolorido todavía cerca de su pecho, sentía terribles punzadas en el hombro
—¿No nos acompaña, Profesora?— preguntó Potter mirando a la educadora, McGonagall miró al último primer año detrás de ella
—Luego de que me encargue del señor Malfoy— explicó, Leo se hubiera reído de la cara pálida de su amigo si no fuera por el dolor de su brazo. Potter pareció satisfecho antes de subir las escaleras, Leo le siguió
Ninguno de los dos habló hasta que llegaron a una puerta que Leo tocó con suavidad, mientras más pronto terminaran más pronto podría ir a la enfermería por su lesión
—Adelante— llegó el permiso amortiguado por la madera, Leo le dio un gesto a Potter para que abriera, el chico Gryffindor frunció el ceño pero abrió para después pasar, Leo siguió después, deteniendo brevemente su paso cuando notó que las escaleras los habían llevado a una oficina extraña y circular, por los cuadros en las paredes supo donde estaba: la oficina del director —Oh, señor Potter, señor Prince, que gusto verlos— el mismo director estaba sentado detrás del escritorio, apartó la pluma que estaba utilizando, Leo notó que Potter se tensaba
—¿Pero qué hacen ahí de pie? Pasen, pasen y tomen asiento ¿Gustan un dulce de limón?— Leo se acercó de inmediato a una de las sillas dejando la escoba recargada en el costado para poder sentarse correctamente, Potter dudo unos segundos en acercarse antes de tomar asiento en la otra silla, su postura jorobada y nerviosa, el niño Potter negó al dulce con la cabeza
—No, gracias— susurró Leo, aun sin saber qué diablos hacían con el director, no es que se quejara, prefería esto que estar con Snape
—Y díganme ¿Qué les parece Hogwarts hasta ahora?— preguntó el director poniendo ambas manos en la mesa, Leo notó el anillo de Jefe Supremo en uno de los dedos
—Es… ¿interesante?— comentó Potter a su lado haciendo que levantara la vista, los ojos azules del director chocaron con los suyos
—Ciertamente lo es, joven Henry, ¿y usted? ¿Que piensa joven Prince?— Leo entre cerró los ojos cuando sintió una punzada más grave de dolor en su hombro pero se negó a quejarse
—Es Lord Prince, director Dumbledore— corrigió con voz suave, por el rabillo del ojo vio a Potter girarse hacia él con rapidez, Dumbledore asintió lentamente con la cabeza
—Oh sí, lo olvidaba. Discúlpeme, pero a veces olvido las reglas de la alta sociedad mágica—excuso, Leo estuvo seguro de que ese no era el caso, no tomando en cuenta que Dumbledore tenía control sobre su asiento en el Wizengamot y lo tendría hasta que cumpliera los 17 —pero no creo que hayan venido aquí para hablar de eso ¿Que los ha traído aquí esta tarde, muchachos?— Potter le dio una mirada suplicante, Leo frunció el ceño
—La profesora McGonagall nos envió—comenzó a explicar, repentinamente Potter le dio una mirada aterrorizada que hizo a Leo confundirse pero continuó—Estábamos en la lección de vuelo cuando Neville Longbottom cayó de su escoba y se lastimó— Potter entonces se sentó en el borde de la silla, adelantándose y ganando la atención del director
—Se lastimó la muñeca, o eso fue lo que oí que dijo la profesora Hooch, después de eso Prince tomó la recordadora de Neville que se le había caído— Leo abrió la boca para replicar pero recordó que Hermione se la había dado y no quería que Potter se diera cuenta de que ambos tenían una amistad, suficiente tenía con Draco sospechando —Trate de quitársela pero Malfoy se la quitó primero y luego dijo que la pondría en una copa de algún árbol, entonces yo...— Potter se detuvo, dándose cuenta de que lo que diría le traería problemas pero retomó rápidamente la confesión, Leo miro confundido el gesto, o Potter era idiota y no tenía sentido de preservación o tenía una confianza ciega en el director
—Subí a mi escoba, ignorando la orden de la profesora Hooch de que nadie podía volar en su ausencia, trate de alcanzar a Malfoy para que me diera la recordadora pero luego llegó Prince, volando también, y le quitó la esfera a Malfoy para después irse— el director se notaba muy atento a la historia, un grado de orgullo brillando en sus ojos
—¿Y por qué se unió usted, joven Leonard?— preguntó mirando en su dirección, Leo resoplo por el uso tan vulgar de su nombre y que pasó por alto su título
—Por que yo había recogido la esfera para dársela a Longbottom, señor, iba a ir a la enfermería después de la clase y entregarla. No me pareció correcto que mi amigo Draco jugara con ella y no estaba seguro de que Potter fuera a entregarla si él la obtenía— Potter le dio una mirada escéptica para después mostrarse ofendido
—Es mi compañero de cuarto ¡Por supuesto que iba a dársela!— exclamó molesto, Leo se giró y le dio una mirada dudosa al mismo tiempo que su brazo protestaba por el movimiento
—No estaba seguro de que lo ibas a hacer— repitió, Potter jadeo —Después de todo ¿no fue tu amigo Weasley, uno de los que se comenzó a reír cuando Neville perdió el control?— Potter abrió ligeramente más los ojos, tal vez dándose cuenta que efectivamente el idiota pelirrojo fue parte de la risa colectiva hasta que se dio cuenta de que los slytherin también se reían y se detuvo por tener algo en común con la casa verde
—Muchachos tranquilos— intervino Dumbledore antes de que Potter discutiera, Leo se sentó derecho en su lugar ignorando la punzada de su hombro — ¿Qué pasó después de que tomaste la recordadora, Leonard?— Prince abrió la boca para contestar pero la puerta se abrió y tanto la profesora McGonagall como dos estudiantes mayores, Marcus Flint siendo uno de ellos, entraron a la oficina
—Yo puedo contestar eso, Albus, vi el inicio desde mi oficina, baje para castigarlos y llegue, junto con Severus, cuando el joven Prince estaba por descender— Leo respiro con fuerza cuando se dio cuenta de que casi todo había sido presenciado por su padre, si lo alcanzaba fuera de esa oficina, estaba seguro de que no vería la luz del día de mañana. Tío Lucius va a estar furioso, pensó ignorando lo que decía la profesora McGonagall, incluso la mirada preocupada que Potter le estaba dando
Henry había visto al chico mantenerse firme hasta que la profesora llegó, ahora parecía que estaba a punto de desmayarse y su piel estaba terriblemente pálida
—… estaban demasiado cerca del suelo cuando Severus y yo los llamamos, alcanzaron a enderezarse apenas, ciertamente no se quien alcanzó o si de verdad alcanzaron la recordadora— terminó la profesora de Transformaciones, los dos chicos mayores miraron a los primeros años, el director también
—¿Quien la tiene?— preguntó mirando inquisitivamente a Potter, el chico se dio cuenta de las miradas expectantes antes de negar
—La tengo yo— declaró Prince, tomando con su mano izquierda la esfera que había tenido todo este tiempo en su mano derecha, McGonagall soltó una risa nerviosa que ocultó rápidamente
—Te traje a ambos para que pudieras considerar, con un poco de— McGonagall tosió, pero Leo casi podría jurar que dijo "torcedura" —permitir que ambos se unieran al equipo de quidditch de sus respectivas casas, no sé Prince, pero Potter para el puesto de buscador — el otro chico que había venido con McGonagall, y que ahora notaba tenía uniforme de gryffindor, se adelantó
—¡Eso seria genial, director Dumbledore! ¡El primer buscador de primer año en más de un siglo!— exclamó extasiado, Potter a su lado miraba confundido al chico que ahora Leo podía reconocer como Oliver Wood, capitán del equipo de Gryffindor, desvió la mirada a Flint que parecía contrariado, Leo asintió en su dirección cuando los ojos oscuros del chico cursaron los suyos, ambos de acuerdo en una cosa, Leo no podría jugar.
Era obvio que Snape no iba a estar de acuerdo y que, aunque esto se aprobará por el director, Leo no sería parte del equipo, al menos no este año y bajo estas circunstancias, incluso si Potter se unía al equipo de Gryffindor. La sala quedó en silencio cuando Dumbledore junto sus manos frente a él y adoptó una pose pensativa
—Esta bien, siempre y cuando también sirvan una semana de detención por no obedecer a la profesora Hooch— Potter abrió la boca, Wool dio un grito agudo antes de exclamar repetidamente "gracias director, muchas gracias", Flint se acercó más a la puerta mientras que Minerva luchaba contra la sonrisa que quería mostrar en sus labios
—Gracias Albus— el director movió la cabeza afirmativamente, sus propios ojos mostrando alegría, Leo se sintió ajeno a su júbilo, seguro de que Snape lo mataría en cuanto estuviera en área slytherin por ganar otra semana de detenciones, y tambien por que ahora mismo el brazo le dolía horrores
—Ahora, joven Henry, seria tan amable de llevar al joven Leonard a la enfermería, me temo que no corrió con tanta suerte como usted y su hombro resultó dañado luego del choque de escobas que tuvieron— Leo miró ceñudo al director, receloso de que dijera en voz alta una debilidad que había ocultado en la última hora, de inmediato abrazó protectoramente la extremidad dañada
—¡Señor Prince! ¿Por qué no lo mencionó antes?— regañó McGonagall detrás de él mientras que Potter le veía con cierto grado de sorpresa
—No tenía importancia— susurró alejándose del brazo que ya estaba cerca para inspeccionar la lesión
—Ahora, Minerva, deja que se vayan mientras nosotros aclaramos los detalles ¡Vayan, vayan! Sirve que entregan la recordadora al joven Longbottom juntos— Leo se levantó de inmediato dejando la escoba en el asiento, le dio un cabeceo a Flint al pasar
—Gracias director— susurró cuando salió de la oficina, en las escaleras escucho el paso apresurado del niño que vivió corriendo detrás de él. Lo ignoró a favor de llegar lo más rápido posible al ala del hospital
Sorprendentemente Potter se quedó callado el inicio del camino, solo siguiéndolo en silencio permitiendo que Leo pudiera pensar en lo que sería su segunda idiotez cometida en Hogwarts. Ahora no solo tenía otra semana de detención, si no que Snape rondaría sobre él como halcón. Además ¿qué había pasado con Draco? Probablemente McGonagall también le había dado detención, Lucius estaría muy furioso cuando se enterara y suponiendo que era parte de la junta de padres no tardaría mucho en saberlo
Podían considerarse muertos para cuando llegaran a la mansión en las vacaciones de Yule
—¿De verdad ibas a devolver la recordadora de Neville?— Leo resoplo, parecía que Potter no podía cerrar la boca mucho tiempo, para su fortuna faltaba poco para llegar a la enfermería
—por supuesto Potter ¿Para qué la quiero? Tengo dinero suficiente en mis bóvedas para comprarme unas mil de esas— el chico de gryffindor resoplo, Leo le dio una mirada intrigada
—Claro, eres rico como todos— exclamó molesto, Leo sin poder evitarlo soltó una risa ganándose la mirada del chico que vivió, un dolor agudo en su brazo lo hizo detenerse repentinamente pero no logro quitarle la sonrisa de sus labios
—¿Me vas a decir que tú no? Seguramente tienes suficiente dinero con las bóvedas de los Potter— sin contar las bóvedas Black, pensó distraídamente cuando notó el pasillo que llevaba a la enfermería, el silencio que llegó en respuesta lo hizo mirar al contrario, Potter no parecía ser del tipo que se quedaba callado por lo que sorprendió de verlo mirando en su dirección confundido, Leo levantó una ceja —¿Si sabes de esas bóvedas, no?— preguntó dudoso Potter siguió confundido
—¿Bóvedas?— repitió como si no entendiera aquello, Leo rió nervioso, porque si Potter no sabía de las reglas políticas de los sangre pura era una cosa insignificante comparado con la ignorancia de la fortuna Potter y sus propios derechos
—Bóvedas, Potter, ¿acaso también tienes problemas con audición?— pregunto entre sarcástico y nervioso, esta vez pareció que el gryffindor entendía algo, y era la parte que no le importaba a Leo
—¡Por supuesto que te escucho bien!—reclamó Henry ofendido mientras se acomodaba los lentes —es solo que- —
—¡Leo!— gritó Draco interrumpiendo la discusión, Potter de inmediato se enderezó y se mostró cauteloso, Leo miró preocupado a su amigo que caminaba en su dirección —Leo estuve esperándote, note que no estabas bien cuando McGonagall te llevó— explicó, sus ojos grises clavados en el brazo derecho de Prince, Leo estaba por hablar cuando Potter bufo ganándose la atención de Darco que pareció darse cuenta de su presencia —¿Y tú qué haces aquí? ¿Vienes a despedirte de Longbottom porque te expulsaron?—
Por un momento, Leo se sintió bien al ver que su amigo de la infancia lo empujaba levemente atrás para cubrirlo con su cuerpo y protegerlo, pero recordó lo que estaba discutiendo con Potter antes así que debía de frenar cualquier cosa que pasara antes de que Draco metiera la pata, otra vez
—Draco no-
—De hecho, Malfoy— Potter se enderezo, una sonrisa traviesa llegó a sus labios, Leo maldijo por olvidar que este idiota tampoco se iba a quedar callado —debo informarte que no me voy a ningún lado, en realidad me uniré al equipo de Quidditch de Gryffindor—
—¿En serio?— exclamó Draco mirando a Leo en busca de una respuesta contraria, pero Leo solo pudo suspirar antes de explicar y esperar la inevitable explosión
—McGonagall le contó al director lo que vio y él lo aprobó, Potter puede unirse como buscador— Leo sintió como hubiera comido tierra sabiendo que la misma posibilidad no sería extendida a él, Draco notó su mueca y probablemente pensó que la oportunidad de Potter no sé aplicaba a Prince porque se giró rápidamente al chico Gryffindor que aún sonreía
—¿Te causa gracia no? ¿Crees que estás por encima de todos? ¿Qué las reglas no se aplican a ti?— Potter dudo en su sonrisa un momento, tal vez no entendiendo porque Draco estaba tan molesto si Leo podía participar también, de inmediato intervino
—Draco de verdad- trató de explicar pero el rubio le tomó de los hombros y lo apartó, Leo siseó de dolor y no pudo luchar contra su amigo
—Te reto a un duelo a medianoche en el salón de trofeos— declaró Malfoy con seguridad al niño que vivió. Leo se recompuso
—¡Draco!— llamó alarmado, Potter tenía una mirada confundida que le duró apenas unos segundos
—Bien— acepto, Leo le dio una mirada sorprendida, Potter era un idiota, Draco sonrió
—Ahí te espero, lleva a Weasley contigo, que sea tu segundo, yo llevaré a Leo— explicó cortamente, Prince comenzó a negar, no dispuesto a entrar en lo que sea que Draco estaba tratando de hacer
—Estaré esperando— anunció Potter dándose vuelta, alejándose de ellos luego de darle una sonrisa tranquila a Leo que se vio incapaz de responder. Cuando el chico desapareció de su vista Leo jadeo mientras enfrentaba a su amigo que sostenía una cara satisfecha
—¡Por Merlín Draco! ¿Qué hiciste? Si te atrapan podría castigarte— deliro, haciendo una mueca cuando movió su brazo derecho, su mueca de dolor hizo a Draco mirarlo con preocupación, con delicadeza le tomó de su brazo izquierdo y tiró de él para guiarlo a la enfermería
—No será peor que el mes de detención que tengo y los veinte puntos que perdí de Slytherin— susurró mirando el pasillo en busca de más interrupciones
—¿¡Qué!? ¿McGonagall te detuvo y quitó puntos?— preguntó mareado, sus escudos de oclumancia fallaron unos segundos permitiéndole ver el pasillo brillando en magia dorada, unos rastros de magia naranja flotando en el aire ¿Quién…?
—Si, fue por desobedecer las reglas, tiene sentido, fui el primer en elevarme en la escoba— explicó Draco llamando su atención, sus escudos volvieron a su lugar y los rastros de magia desaparecieron de su vista
—No quiero ni saber qué dirá tío Lucius de esto— susurró, sintió a su amigo estremecerse a su lado, era obvio que apenas recordaba que Snape se encargaría de avisar al mayor de los Malfoy —Eso fue irresponsable Draco, si solo me hubieras dado la recordadora...— no pudo evitar reprochar a pesar de que siempre evitaba ser quien regaña a Draco, suficiente tenían ambos con tia Cissy, tal vez les faltaba a ambos un larga charla con ella
—Perdón, estaba muy molesto—Leo le dio una mirada insegura a Draco, porque su amigo nunca era capaz de disculparse sin que pelearán primero, los Malfoy nunca se disculpan —Ese estúpido Potter, ¿y porque no te ofrecieron lo mismo?— preguntó curioso, Leo soltó una risa nerviosa
—Lo hicieron—aseguró ganándose una mirada sorprendida del rubio —Creo que McGonagall quería hacerlo equitativo porque pensó que Potter había tomado la recordadora y no pudo retractarse cuando supo que en realidad yo la alcance— mostró la pelotita en su mano que ahora Draco veía con cierto rencor, razonable si contaban con que esa cosa les había conseguido un terrible castigo
—¿Tú la alcanzaste? ¿Y con el brazo herido? Seguramente ganaremos la copa este año— exclamó esperanzado Draco, Leo negó
—Dudo que Snape me deje jugar, puede que el director lo aprobara pero Snape sigue siendo mi jefe de casa— y mi padre, añadió mentalmente sabiendo que Draco pensó lo mismo pero estaban en los pasillos, lejos de la seguridad de Slytherin y por lo tanto en un lugar en donde cualquiera podría escucharlo —no estará muy contento con eso—
—Odio a mi padrino— aseguró Draco.
Leo quiso asegurarle que él también pero ya habían alcanzado la puerta y no sería apreciado por la enfermera que se quejara de un maestro. Y de verdad necesitaba que le arreglaran el brazo
