Percy Jackson no me pertenece como todos sabrán ya, pongo esto porque todo el mundo lo hace lol.
Percy estaba realmente asustado, había estado asustado antes pero nunca tanto como en ese momento, se dirigía a enfrentar al rey de los titanes habitando el cuerpo de un antiguo amigo suyo, Luke, en compañía de sus mejores amigos Thalia, Annabeth y Grover y las probabilidades de que todos salieran de allí con vida eran ínfimas. De hecho acababan de dejar a Thalia atrás ya que había tenido que salvarle la vida… otra vez.
La profecía no paraba de dar vueltas en su cabeza. Le habían dicho varias veces que las profecías no siempre significaban lo que parecía, e incluso el mismo lo comprobó en repetidas ocasiones, pero en este momento eso no era realmente un consuelo, "el alma del héroe, una hoja maldita habrá de segar", la verdad es que no dejaba mucho a la imaginación, y aunque había llegado a aceptar su destino todavía le asustaba un poco. Sin embargo lo que más miedo le daba era fallar, fallar y que el mundo fuese destruido por su culpa, su madre, su padre, sus amigos, todo lo que amaba siendo destruido por su culpa, "una sola decisión con sus días acabará", al parecer todo dependía de él, y no tenía ni idea de que se supone que tenía que hacer, nunca se le había dado demasiado bien adivinar en los exámenes de respuesta múltiple cúal era la correcta, y esta vez en vez de su nota lo que estaba en juego era el destino del mundo, era comprensible que estuviera asustado.
Mientras estaba distraído pensando en lo asustado que estaba llegaron a las puertas de la sala del trono, las cuales habían sido arrancadas de sus goznes como si estuvieran hechas de papel.
Cronos se hallaba en la mitad de la sala, contemplando el cielo como si quisiese absorberlo todo.
—¡Al fin! —bramaba—. El Consejo de los Dioses, tan soberbio y poderoso…
¿Cuál de sus tronos destruiré primero?
Ethan Nakamura permanecía a un lado, procurando mantenerse fuera del
alcance de la guadaña de su amo. La hoguera estaba prácticamente apagada;
sólo quedaban algunas brasas entre las cenizas. A Hestia no se la veía por ningún
lado. Tampoco a Rachel. Percy confió en que estuviesen bien, pero había visto ya
tanta destrucción que prefería no pensarlo. El taurofidio se deslizaba por su esfera
de agua, en la otra punta de la estancia, sin hacer ruido. Algo muy juicioso por su
parte, aunque no pasaría mucho tiempo antes de que Cronos reparase en él.
Percy, Annabeth y Grover avanzaron bajo la luz de las antorchas. Ethan fue el
primero en vernos.
—Mi señor —dijo en señal de advertencia.
Cronos se volvió y sonrió a través del rostro de Luke. Aparte de aquellos ojos
dorados, tenía el mismo aspecto que cuatro años atrás, cuando me dio la
bienvenida en la cabaña de Hermes. Annabeth emitió un gemido gutural, como si
acabase de recibir un golpe a traición.
—¿Te destruiré a ti primero, Jackson? —dijo Cronos—. ¿Será ésa la decisión
que debes tomar?, ¿luchar conmigo y morir o inclinarte ante mí? Las profecías
nunca acaban bien, ¿sabes?
Eso mismo estaba pensando yo hace un momento.
—Luke lucharía con espada —repuse—. Pero supongo que tú no posees su destreza.
Cronos sonrió con desdén y guadaña empezó a transformarse en Backbiter.
—¡Percy, la hoja! —Desenvainó su cuchillo—. "el alma del héroe, una hoja maldita habrá de segar",.
Annabeth sofocó un grito, como si hubiera tenido una ocurrencia repentina.
No comprendí por qué me recordaba aquella frase de la profecía justo en ese
momento. No me servía precisamente para animarme. Pero antes de que
pudiera contestar, Cronos blandió su espada.
Cronos se lanzó sobre mí como un torbellino.
Mi instinto tomó el mando automáticamente. Esquivé el golpe, di un
mandoble y rodé por el suelo, pero me sentía como si estuviera luchando contra
un centenar de enemigos. Ethan se escurrió por un lado, tratando de ganarme la
espalda, pero Annabeth le cortó el paso y empezó a combatir con él. No podía
desviar la mirada para ver cómo le iba. Percibí vagamente que Grover se había
puesto a tocar sus flautas de junco. Su sonido me inundó de ardor y coraje: me
evocaba la sensación de un prado tranquilo, de un sol reluciente y un cielo azul:
todo muy alejado del fragor de la guerra.
Cronos aprovechó un momento de descuido para atacar a Annabeth que tenía ventaja sobre Ethan, lanzándola contra el trono de su madre.
Ethan se unió entonces a Cronos contra mí mientras Grover entonaba una melodía más acelerada mientras se acercaba a Annabeth.
Luchar en uno contra uno contra el rey de los titanes ya era complicado, luchar uno contra dos ya era imposible, incluso si Ethan no era tan buen luchador.
Cronos aprovechó un momento en el que me tenían abrumado para arrebatarme mi espada y lanzarme al suelo mientras me apuntaba con su espada y sonreía con suficiencia.
—Bueno, bueno, parece que hasta aquí llega la historia del gran héroe Percy Jackson, admito que has sido como una plaga molesta todos estos años pero eso acaba ahora.
Mientras Cronos se regocijaba intenté ver qué tal iba Grover con la curación de Annabeth pero parece que no estaba cerca de acabar todavía, necesitaba hacer tiempo para que Contracorriente volviese y Grover terminara de curar a Annabeth, pero no se me ocurría nada.
—Ahora bien, podría disfrutar apuñalandote todo el cuerpo hasta descubrir dónde está tu punto débil, y creeme que lo disfrutaría, pero tenemos algo de prisa.— Dijo mientras miraba a Ethan que se había quedado a su lado observando todo con una expresión indescifrable.— Dime dónde está su punto débil para que pueda acabar con esto rápido.
Esto se estaba saliendo de control terriblemente rápido, pensé que Cronos preferiría regocijarse y podría hacer más tiempo pero parece que aún siendo el titán del tiempo no tenía tiempo que perder.
—En la espalda señor, justo detrás de su ombligo.
Tras esto la sonrisa de Cronos se ensanchó aún más y se acercó a mí con su espada preparada.
—¡Espera!— Grité.— Quiero hacer un trato.— Mi mente funcionaba horas extra intentando encontrar algo con lo que ganar tiempo.
—¿Y por qué debería Jackson? Mi victoria está justo frente a mí, segaré tu alma con mi arma y así la profecía será cumplida.
Mis ojos se abrieron tras su declaración, parece que le daba una gran importancia a que la profecía se cumpliese tal cual él tenía planeado, podía usar eso a mi favor.
—También dice que será una decisión que yo tome la que te dará la victoria o no, ¿qué pasaría si esta fuese esa decisión? ¿No te merece la pena escucharme al menos?
Su expresión cambió a una pensativa mientras sopesaba mis palabras.
—Mmmm, puede que tengas razón, habla entonces.
—¡No lo hagas Percy! ¡No se puede negociar con él!—Gritó Grover arrodillado al lado de Annabeth.—No se puede confiar en que cumpla su palabra!
La verdad es que había propuesto el trato sin tener nada en mente, y lo único que se me ocurría ahora no era demasiado esperanzador, sólo servía para intentar salvar a los más cercanos a mí, la posibilidad de que realmente funcionase y salvase el mundo eran ínfimas en este punto, Annabeth sabía mi punto débil, así que tal vez pudiese acabar con él si todo salía bien, pero no era muy optimista. Por ello al menos quiero salvar mis seres queridos. Parece que Atenea tenía razón, vendería el mundo por salvar a los que amo, tal es la hipocresía de un héroe, al final no todas las vidas tienen el mismo valor.
—Dejaré que controles mi cuerpo aquí y ahora.
—¡Percy ni se te ocurra!— Pude oír la voz de Annabeth desde unos metros a la derecha.
—¡JAJAJAJAJAJAJAJAJA! ¿Y por qué querría hacer eso Jackson? Mi victoria está prácticamente asegurada, ya te he derrotado a tí, el último héroe del olimpo y mi mayor molestia, no tengo nada que ganar.
—Puede que creas que es cierto, pero ¿por qué querrías entonces poseerme en vez de a Luke? Si cualquier semidios valdría, ¿Por qué intentar convencerme de luchar a tu lado? La verdad es que lo he estado pensando y puedo imaginarme el motivo, cuanto más poderoso sea el semidios que poseas más poderoso serás tú al regresar, ¿verdad?—Pude observar como su ceño se fruncía levemente mientras hablaba, así que debí haber dado en el clavo.— ¿Y si esa es la decisión que tengo que tomar? ¿Qué pasaría si incluso tras matarme los olímpicos te derrotan por ello?
—Un trato interesante Jackson, lo admito, dime ¿qué quieres a cambio?
—¡Percy basta! ¡No puedes hacer esto!
Podía escuchar a Annabeth y Grover gritar pero no les hice caso, tenía que hacer esto al menos.
—A cambio quiero que no hagas daño ni a mi madre ni a mis amigos, eso es todo. No les hagas daño y déjalos vivir en paz, a cambio te daré mi cuerpo, pero tienes que prometer por el río Estigio.
—Me duele que no te fíes de mí nieto.
—Que puedo decir, tu hijo mayor se aseguró de que aprendiera mi lección ante un pacto de este tipo.
—¡JAJAJAJAJA! Muy bien Jackson acepto el trato, lo juro por el río Estigio.
Un trueno resonó en la sala cerrando el trato.
—Ahora cierra los ojos, te va a doler más a tí que a mí te lo aseguro.—Dijo mientras se acercaba
Hice lo que me dijo mientras seguía escuchando los gritos Grover y Annabeth, pero empezaban a escucharse distantes. Annabeth pensé, ni siquiera le había confesado mis sentimientos todavía, no sabía qué sentía exactamente pero sin duda ella era muy importante para mí. Abrí los ojos y la miré, tenía lágrimas en sus ojos y me estaba gritando, pero no podía escuchar nada de lo que me decía. Justo cuando la iba a decir lo mucho que significaba para mí comenzó el dolor. Un dolor que dejaba en ridículo al que sentí al darme un chapuzón en el río Estigio. Sentí como si mi alma se estuviera rompiendo en miles de pedazos, el mundo perdió todo su color y solo pude ver negro. Supongo que estaría retorciéndome en el suelo y gritando de dolor, pero honestamente no lo puedo decir con seguridad, había dejado de sentir todo lo demás, solo quedaba el dolor.
Noté como si empezase a romperme, mi alma estaba siendo arrancada de mi cuerpo para dejar espacio a la de Cronos, y en el proceso se estaba desgarrando.
Tras un tiempo que pareció interminable el dolor remitió, y dejó paso a un mar oscuro, bueno puede que no fuese la mejor manera de describirlo, era un vacío infinito, como si estuviese flotando en mitad de la nada, no podía ver, sentir, oler u oír nada, como si hubiese sido arrancado de mi cuerpo, lo cual ahora que lo pienso es justo lo que pasó, ups.
Solo espero que Cronos mantenga su promesa, y espero que el resto entienda mi decisión, no para que me recuerden como un héroe, claramente no lo soy, pero para que puedan seguir adelante con su vida lo mejor que puedan.
************************************ POV ANNABETH *************************************
Annabeth no podía creer lo que acababa de pasar. Bueno más bien no quería creerselo. Percy acababa de sacrificarse y darle la victoria a Cronos para intentar salvarlos, había perdido toda la esperanza y le había dado la espalda al mundo para salvarlos a ellos.
El cuerpo de Luke cayó inerte mientras Percy empezó a retorcerse y gritar de dolor. Su cuerpo echaba humo mientras brillaba.
Tras unos minutos que parecieron interminables Percy comenzó a quedarse quieto en el suelo. Entonces se levantó lentamente, como si le costase mover su cuerpo.
Se miró los brazos y las piernas mientras flexionaba sus extremidades.
Tras acabar su examen se dio la vuelta y la miró. Apenas pudo contener su miedo, sus ojos, los cuales había amado antes, eran de color dorado; y su sonrisa, antes traviesa y juguetona, era ahora cruel y despiadada.
—Bueno, bueno, parece que ese mocoso Jackson tenía razón, me siento mucho más poderoso ahora, lástima que el muy iluso se creyó que iba a cumplir el trato, ¿verdad hija de Atenea?—dijo mientras me sonreía.—El héroe del olimpo al servicio del rey de los titanes, ¿creo que es poético no? Me aseguraré de que todos conozcan su traición antes de acabar con ellos.
Grover estaba en estado de shock a mi lado, había dejado de tratarme hacía un rato pero la verdad es que ya no importaba, ya no importaba nada. Habíamos perdido, aunque sabía dónde estaba el punto débil de Percy era imposible que herida como me encontraba pudiese hacer algo contra él. Las lágrimas fluían libres por mi cara mientras veía a Cronos/Percy acercarse, Ethan estaba a un lado impasible, parece que realmente ya no le importa nada.
—Bueno hija de Atenea, parece que es hora de acabar contigo.—dijo al llegar hasta mí.
—Pero señor, prometió por el río Estigio que no les haría daño.— Le recordó su subordinado, no porque tuviese lástima de nosotros, la voz era igual de monótona que la de alguien que le recuerda a su jefe que es lunes, sólo estaba proclamando un hecho.
—¿Crees que me importa una tonta promesa hecha a un estúpido río? No, mataré a estos mocosos y luego derribaré el Olimpo piedra por piedra, cuando haya acabado con los inútiles de mis hijos les contaré a todos los semidioses que se oponían a mi como su líder y salvador los traicionó de una forma tan egoísta, y ni siquiera lo verán en el inframundo, su alma quedará borrada de este mundo cuando recupere mi verdadero poder, en el vacío infinito para siempre.
Ante esta declaración mi corazón casi se detiene, ni siquiera sería capaz de ver a mi sesos de alga después de la muerte, él estaría solo para siempre, sin saber si realmente llegó a salvar algo.
—Y ahora es vuestro turno.—me miró y levantó su espada. Por un momento, al mirarme, su expresión pareció perturbarse y sus ojos tomaron un tono verdoso, pero fue tan rápido que quizas me lo había imaginado pero una pequeña llama de esperanza se encendió dentro de mí.
—Tienes que luchar contra él sesos de alga, se que puedes ganarle por favor lucha y vuelve conmigo.
—No te molestes niña, ha sido un pequeño lapsus debido al reciente cambio, Jackson ya ha sufrido un destino peor que la muerte.
No me importó lo que me dijo, era mi última esperanza e iba a aferrarme a ella con todo lo que tenía.
—Vamos Sesos de alga,
—¡Callate ya niña!— Gritó mientras me pateaba hacia un lado.—Jackson ya no está y tú serás la siguiente.
El golpe me dejó algo aturdida pero juraría que tras golpearme un trueno resonó a lo lejos. Cuando pude enfocar otra vez mi mirada vi a Cronos/Percy parado en su sitio, mirando hacia el vacío con su mirada perdida.
—Mi señor, ¿se encuentra usted bien?— Preguntó Ethan dubitativo.
Pero Cronos/Percy no le contestó, tras unos segundos que parecieron horas su ceño se frunció como si estuviera sufriendo.
Unos instantes después se arrodilló en el suelo y empezó a gritar con sus manos en su cabeza.
—¡No puede ser! ¡Tu conciencia debería haber desaparecido para siempre maldito!
Entonces tenía razón, Percy seguía allí, en alguna parte.
—¡Vamos Percy tienes que luchar!
Ethan intentó acercarse a su señor pero unas enredaderas salieron del suelo y lo ataron rápidamente. Parece que Grover había vuelto en sí y ahora estaba tocando una melodía con su flauta.
Aproveché para acercarme a Percy y le cogí de la mano.
—Vamos Percy, se que tu puedes, hemos salido juntos de toda clase de situaciones, no me puedes dejar ahora.
Percy siguió retorciéndose en el suelo sin dar señales de si me había escuchado.
Tras retorcerse a un más y soltar un grito realmente desgarrador todo quedó en silencio. Percy había dejado de moverse y ahora estaba tranquilo en el suelo, como si estuviese durmiendo.
Tras unos segundos interminables abrió los ojos y me miró.
Eran verdes.
Tenían algunos toques dorados pero sin duda eran verdes.
Cuando enfocó su mirada me sonrió de medio lado, como hacía siempre que acababa de hacer una estupidez.
—¿Sigo babeando mientras duermo chica sabia?
************************************* POV PERCY ***********************************
No se cuanto tiempo había pasado desde que llegué aquí, podrían haber sido segundos o años, mi percepción había desaparecido hace tiempo.
No podía dejar de pensar en los que había dejado atrás, y si mi decisión había sido realmente la correcta.
Cuando me enteré de que era un semidios me asusté, me asusté mucho.
Acababa de perder a mi madre y además me decían que había miles de monstruos en el mundo cuyo único objetivo en la vida era matarme. No todos los monstruos eran malos claro, después de todo tengo un medio hermano cíclope, pero los que querían comerme eran una abrumadora mayoría.
Pero una vez me acostumbré a todo este nuevo mundo empecé tener un sueño, ser un héroe. No un héroe como los de la antigüedad, si no un héroe de verdad, uno que pudiese salvar a todos. Se que es un sueño tonto e infantil, un sueño imposible de un niño loco, pero me pareció realmente hermoso.
Y aquí estoy, casi 4 años después y traicionando mi sueño por la vida de unos pocos, y ni siquiera eso era seguro, al final había tirado todo por la borda. Todo por mi debilidad. Si no fuera tan débil podría haberme enfrentado a Cronos. Si no fuera tan débil podría haber protegido a mis amigos. Si no fuera tan débil podría haber detenido a Luke antes incluso de convertirse en el rey de los titanes. Pero no sólo mi cuerpo era débil, también mi corazón. Había traicionado a todos, incluso a mí mismo, porque fui débil ante Cronos. Mejor morir de pie que vivir de rodillas, era una frase que siempre me había gustado, y sé que todos mis seres queridos también estarían de acuerdo, y yo los había traicionado pensando egoístamente que de esa manera los salvaría, en realidad no estaba salvando a nadie, tan solo quería sentirme mejor conmigo mismo, en un vano intento de morir pensando que había hecho todo lo que podía.
Pero no estaba muerto, no todavía, estaba en esta especie de limbo de vacío infinito pero no estaba muerto, y mientras no estuviese muerto todavía podía intentar hacer algo, puede que ya fuese demasiado tarde pero tenía que intentar hacer algo.
Me concentré todo lo que pude, intenté encontrar alguna sensación dentro de mi cuerpo, me concentré todo lo que pude para ver si todavía estaba "conectado" de alguna manera con el exterior.
Lo encontré, era débil, como un una cuerda a punto de romperse por la presión, pero todavía estaba ahí. Me aferré a esa cuerda como si mi vida dependiera de ello, lo cual ahora que lo pienso es la situación actual, y tiré y tiré intentando escalar, intentado volver a la realidad, pero justo cuando estaba consiguiendo algo la cuerda se rompió.
Me entraron ganas de llorar, ahí se iba mi última oportunidad. Otra vez perdida por mi debilidad, si no hubiese perdido el tiempo compadeciéndome de mí mismo puede que hubiese podido volver a tiempo, haber ayudado en algo. Al final sigo siendo un inútil después de todo.
—No ha sido inútil joven Perseo.— escuché que decía una voz dentro de mi cabeza. Genial, puede que ya me esté volviendo loco, seguro que es algún tipo de récord.
—No te estás volviendo loco joven Perseo, y no pierdas la esperanza todavía.
—¿Quién eres señora voz misteriosa?— Pregunté al aire a nadie en particular.
—Soy la señora del río Estigio, joven, la diosa Estigia.
—¿Y qué haces aquí mi señora? ¿Has venido a ayudar?— Pregunté esperanzado.
—No exactamente, he venido a cobrar una deuda, nadie, mortal o inmortal puede romper un juramento sobre mí sin consecuencias. Y el tonto de Cronos rompió el juramento que hicisteis nada más obtener tu cuerpo, por eso vengo a cobrar mi parte.
No entendí del todo que quería decirme pero estaba claro que no era mi enemiga.
—El trato era que le darías tu cuerpo a cambio de que no hiriese a tus amigos, pero ese tonto ha roto el trato así que vengo a ayudarte a retomar el control de tu cuerpo a cambio, pero Cronos es poderoso incluso en un cuerpo moral, por eso me temo que solo puedo ayudarte.
Tras escuchar esas palabras noté dentro de mí la misma sensación que antes, solo que esta vez era mucho más fuerte.
—He restablecido una pequeña conexión con tu cuerpo, ahora el éxito depende tan solo de tí joven.
—No se preocupe mi señora, esto es más que suficiente, muchas gracias.
—No me las des, solo estaba haciendo mi trabajo.— Mientras decía esto juré que estaba sonriendo.
—Adiós señora Estigia, y aunque no tengo ningún deseo de volverme a dar un chapuzón en su río, ten por seguro que si salgo de aquí estaré eternamente agradecido.
Al no recibir respuesta alguna comencé a concentrarme en esa nueva cuerda, mucho más fuerte que la de antes, y a intentar escalarla con toda mi fuerza.
Después de un tiempo volví a sentir dolor, lo cual era bueno ya que significaba que estaba volviendo. Por otro lado también me hacía terriblemente difícil concentrarme.
—¡Jaaaaacksooon! ¡Es imposible que estés aquí! ¡Me aseguré no cometer el mismo error que con ese chico de Hermes y mandé tu alma al vacío! ¡Cómo es posible que estés aquí!
—Qué puedo decir, echaba de menos a mi abuelo, ¿no crees que es muy pronto para despedirnos?—Le respondí aguantándome el dolor.
Parecía que él no lo estaba pasando mejor que yo, le oía dar pequeños quejidos de dolor. Eso solo me animó a luchar con más fuerza.
Estábamos en una batalla mental de desgaste por el control de mi cuerpo, y no tenía ninguna intención de perder.
Tras unos minutos que parecieron años la conciencia de mi abuelo comenzó a hacerse más débil.
—No creas que has ganado Jackson, es solo temporal, más temprano que tarde tomaré el control de nuevo y nadie me podrá parar.
Tras dejarme con esa ominosa advertencia su conciencia desapareció casi por completo.
Empecé a volver en mí poco a poco, notaba a alguien a mi lado pero no identificaba quién podría ser.
Me dolía la cabeza, era como si un martillo neumático me estuviera golpeando la cabeza sin parar.
Aguantándome el dolor lo mejor que pude abrí lentamente los ojos y trate de enfocar lo que estaba a mi alrededor.
Miré a un lado y reconocí a Annabeth. Debía haber estado llorando porque todavía tenía lágrimas en los ojos.
Al verla así no supe qué decir así que hice lo que hago siempre, una estupidez.
—¿Sigo babeando mientras duermo chica sabia?
Su cara sufrió tantos cambios en un segundo que pareció imposible, pasó de las lágrimas a la alegría, de la alegría a la confusión, de la confusión al reconocimiento y del reconocimiento al enfado.
—¡¿Cómo te atreves a hacer algo así sesos de alga?!— Gritó indignada mientras me golpeaba en la cabeza.
—Ey con cuidado, mi cabeza está a punto de estallar.
—Considérate afortunado si es lo único que te pasa después de que acabe contigo por hacer una locura semejante.
Creo que eso significaba que estaba contenta de verme.
Grover se acercó trotando y me dio un abrazo placaje al estilo cabra mientras soltaba pequeños balidos.
—¡Peeeeercy! Me alegro tanto de que estés bien, pero dime, ¿cómo has vuelto?
—Tuve algo de ayuda.— dije mientras me miraban inquisitivamente.— Cuando Cronos rompió su promesa de no haceros daño la señora Estigia me ayudó como consecuencia de haber roto un pacto sobre su nombre.
—Vaya jamás pensé que nos ayudaría.— dijo Grover sorprendido.
Tras esa declaración Annabeth y Grover empezaron a discutir sobre la señora Estigia. Desconecté un momento de su conversación, tenía algo más en mi cabeza. Tenía esa amenaza de Cronos muy presente, no dudaba que la cumpliría, y no se si la próxima vez podría ganar. Todavía notaba su conciencia en algún lugar de mi mente, esperando para tomar el control. No podía permitir que eso ocurriese por lo que solo quedaba una opción.
—Annabeth.— la llamé muy serio.
—Dime sesos de alga.— me respondió cortando su conversación con Grover.
—Necesito que escuches atentamente y me hagas un favor.
—Me estás asustando Percy, ¿qué pasa?
—La verdad es que no se por cuánto tiempo más podré mantener a Cronos a raya, y no puedo permitir que vuelva, por eso solo queda una opción.
Al principio me miró confundida, tras unos segundo procesando la información que le acaba de dar sus ojos se abrieron con espanto.
—Deja de bromear sesos de alga, no tiene gracia.— Dijo ella con una ligera esperanza de que estuviese bromeando.
—Hablo en serio, no podemos permitir que esto se repita, por eso te lo pido.
—No puede estar hablando en serio Percy, no puedes pedirme que haga esto después de que acabas de volver.—Dijo mientras comenzaba a llorar otra vez.
—Te lo pido a tí porque confío en tí. Sabes dónde está mi punto débil y sabes que yo no puedo hacerlo solo. Además si alguien tiene que hacerlo prefiero que seas tú, eres la persona en la que más confío.
—No puedes estar hablando en serio Percy yo…
La corté con un pequeño beso.
—Sabes que tengo razón.— le dije suavemente mientras juntaba nuestras frentes.—Si queremos salvar a todos es la única manera, además ¿crees que los dioses me permitirán vivir sabiendo que tengo a Cronos dentro de mí? Me mataran a la primera oportunidad
—Podemos convencerlos Percy. No estamos salvando a todos si te tienes que sacrificar tú.
—Sabes que jamás podremos convencer a Zeus, y eso podría traer una guerra entre mi padre y él.—Digo lentamente.— Pero tienes razón en eso último, pero esa también es la hipocresía de un héroe, si tienes que sacrificarte no estás salvando a todos realmente, pero es necesario.
Ella me miró entre lágrimas suplicante, sabía que tenía razón pero no quería admitirlo.
—Por favor chica sabia, tienes que hacerlo.
—Esto no me gusta Percy, si estás diciendo lo que creo que estás diciendo no puedo permitirlo.—Dijo Grover increíblemente serio.
—¡Oh claro! Casi lo olvido. Tienes que cortar nuestro enlace empático.
—Sabes que no me refería a eso.
—Y tú sabes que tengo razón, no hay alternativa.
Grover se me quedó mirando fijamente a los ojos, como si estuviera peleando conmigo. Tras un minuto finalmente cedió y apartó la mirada.
—Está bien, yo lo haré.—Dijo acercando su mano a mi frente mientras un brillo verde salía de su mano.—Ya está, cortado nuestro enlace empático. Annabeth dame tu cuchillo por favor.
—¡No puedes estar hablando en serio Grover! ¡Tiene que haber otra manera!—Annabeth empezó a zarandear a Gover mientras le gritaba.
—Esto no me gusta más que a tí.—Dijo con los ojos llorosos.— Pero debe hacerse, ahora por favor, el cuchillo.—Le pidió una vez más extendiendo la mano.
Annabeth lloraba mientras se aferraba a su cuchillo, negándose a soltarlo.
—Por favor Annabeth.—Dije yo también extendiendo mi mano.
—Pero esto no es justo, no es justo que tengas que volver a sacrificarte nada más volver.—Dijo llorando como si fuera una niña.
—Yo no considero esto un sacrificio, después de todo estaba destinado a morir hoy, qué mejor manera de hacerlo que salvando a todos los que pueda, no es un sacrificio, es un intercambio, y ni siquiera es equivalente.
—Ni siquiera sabes que significa esa palabra.—Dijo ella con una media sonrisa.
—Tienes razón.—Admito.— Pero eso no lo quita veracidad a mis palabras y lo sabes.
—Tampoco sabes qué significa eso.—Dice ella sujetando el cuchillo más flojo.
Grover rápidamente le quita el cuchillo y la ata con unas vides al igual que a Ethan, que llevaba inconsciente en el suelo todo este tiempo.
—No Grover qué haces ¡PARA!
—¿Estás seguro de esto Percy?—Pregunta Grover una última vez.
—Absolutamente hermano.
Cojo su mano y la llevo con cuidado a mi punto débil en la espalda mientras él prepara el cuchillo. Justo antes de que lo clavase miro a Annabeth una última vez, la cual está luchando desesperadamente contra las vides para alcanzarnos.
—¡Por favor no! ¡Para! ¡Tiene que haber otra manera!
Justo cuando estaba apunto de despedirme algo me hizo cambiar de opinión, tenía una corazonada de que debía ser así.
—Hasta luego, chica sabia.— Le dije mirándole a los ojos.—Dile a mi madre que lo siento.
Tras esas palabras Grover clavó el cuchillo y volví a sentir como mi alma era desgarrada, pero esta vez acogí ese dolor con los brazos abiertos.
************************************ POV ANNABETH *************************************
Cuando por fin pude moverme otra vez vi a Grover alejarse del cuerpo de Percy rápidamente, había vuelto a echar humo y emitir luz, pero esta vez permanecía tranquilo en el suelo, como si estuviese en paz.
Intenté acercarme desesperada, con la vana esperanza de que todavía hubiera algo que hacer para salvarlo, pero la luz que empezó a emitir fue tan fuerte que tuve que apartar la mirada.
Una onda de choque fortísima me derribó y caí al suelo.
Cuando el brillo remitió volví mi mirada ansiosa esperando ver a Percy, pero cuando me giré no vi nada. No como si me hubiese quedado ciega, si no que el cuerpo de Percy había desaparecido sin dejar rastro, como si se hubiese desintegrado.
Caí al suelo con mi mirada clavada en el punto donde antes estaba Percy, esperando que mis ojos me estuvieran jugando una mala pasada y Percy estuviera apunto de aparecer. Pero no fue así, Percy había desaparecido dejando atrás solo mi cuchillo, sacrificándose sin dejar siquiera un cuerpo para realizar los ritos funerarios, como si nunca hubiese estado allí.
"El alma del héroe, una hoja maldita habrá de segar". Al final esa estúpida profecía se había cumplido.
Apenas registró a Grover acercándose a ella con la espada de Percy, Contracorriente, en sus manos. Annabeth la cogió casi sin darse cuenta y la acercó a su pecho mientras seguía mirando al espacio vacío que Percy había dejado.
Empezó a oír ruido a sus espaldas pero ni siquiera se giró para ver qué pasaba. Notó como Grover se arrodillaba a su lado pero ni siquiera le importaba saber ante quién.
—¿Qué ha pasado aquí?—oyó una voz detrás de ella, la cual identificó como Apolo.
—Sátiro, explica que ha pasado aquí.
—Claro señor Zeus, ¿pero podríamos esperar a que se reúna el resto? No me gustaría tener explicarlo varias veces.
—Si, puede que tengas razón, arreglaremos este desastre primero.
Tras esa declaración los dioses empezaron a reparar la sala del trono para dejarla presentable sin tantos escombros. Pero en ese momento oyó una voz que le heló la sangre.
—¿Dónde está mi hijo?— Era la voz del padre de Percy, Poseidón.
Al oír aquella pregunta tuvo un pequeño escalofrío y se agarró aún más fuerte a la espada que apretaba contra su pecho. Tanto su madre como Poseidón notaron esta reacción, su madre se acercó lentamente a ella y se agachó a su lado pasándole un brazo por encima de los hombros. Poseidón se acercó a ella y se quedó de pie a su lado.
—¿Dónde está mi hijo?— Preguntó nuevamente.
Annabeth empezó a sollozar negándose a mirarlo, no podría soportarlo. Su madre y Poseidón entendieron entonces el por qué de su reacción. Poseidón hizo ademán de preguntar otra vez pero notó a su madre negando suavemente con su cabeza. No sabía que reacción iba a tener el padre de Percy, después de todo él y su madre eran enemigos acérrimos, pero parece que eso bastó por el momento para retenerlo.
Apenas notó a su madre llevándola a los pies de su trono mientras era incapaz de enfocar nada. Antes de darse cuenta los dioses arreglaron la sala del trono y una gran comitiva de dioses menores, semidioses y cazadoras entró en la sala. Vio a Thalia con unas muletas mirando en su dirección y sonriendo pero se negó a devolverle la mirada. Ante esto Thalia se puso más seria pero no hizo ademán de acercarse.
Cuando entró el último miembro de esa gran comitiva Zeus comenzó un discurso sobre la bravura de los dioses y otras cosas más que realmente no escuché.
—Y ahora el sátiro aquí presente procederá a relatar lo que aconteció en esta sala mientras nosotros acabábamos con el monstruo Tifón.
Todas las miradas se dirigieron a Grover que se había quedado de pie junto al trono del señor D, con una mirada increíblemente seria y mirando hacia ningún sitio en particular.
—Si señor.—Respondió monótonamente.
Grover empezó a relatar todo lo que había pasado desde que nos separamos de Thalia. Pude notar como la expresión de los presentes cambiaba según avanzaba la historia, pero nadie interrumpió.
Tras acabar su relato Zeus miró a Poseidón furioso.
—¡Tu hijo nos traicionó!—Le gritó indignado.
—¡Mi hijo es un héroe que ha salvado el Olimpo!—Respondió Poseidón tan furioso que parecía que iba a echar humo mientras agarraba fuertemente su tridente.
—¡Tu hijo es un traidor que ha estado a punto de destruirnos! Tan solo un milagro ha impedido que ese traidor lograra lo que se proponía.—Respondió Zeus agarrando de igual manera su rayo maestro.
—¡No permitiré que ensucies mi honor ni el de mi hijo!
—¡Callaos de una vez!— Se oyó una voz iracunda en la sala del trono.
Todo el mundo se giró para mirarme, cuando comprendí que había sido yo la que había gritado.
—¡Cómo osas interrumpirme!—Zeus me gritó cada vez más enfadado.
—¡No! ¡Cómo osas tú hablar así del héroe que ha salvado vuestros divinos traseros!—respondí sin saber muy bien de dónde estaba sacando el valor para hablarle así al rey de los dioses, pero a estas alturas ya poco me importaba.—¡Y tú!—Seguí sin detenerme mirando a Poseidón.—Tu hijo se ha sacrificado para salvarnos a todos y a tí lo único que te importa es tu estúpido honor, sois unos desagradecidos que no merecéis el sacrificio que ha hecho Percy.
Tras decir eso me levanté y me dirigí hacia la puerta.
—¡Dónde te crees que vas mestiza! ¡Vuelve aquí ahora mismo!
—Lo siento "su alteza" —le dije con evidente sarcasmo— pero no aguanto respirar el mismo aire que usted.
Tras eso salí de la sala del trono sin que nadie me detuviese y sin esperar a ver su reacción.
Avancé por el Olimpo en ruinas mientras soportaba las miradas y cuchicheos de los pocos habitantes que estaban allí, pero sinceramente no me importó. Seguí andando sin rumbo hasta que llegué a un jardín que estaba relativamente intacto. Me senté allí y miré hacia la ciudad de Nueva York mientras todavía sostenía su espada.
Tras lo que parecieron horas sentí como alguien se acercaba por detrás. Me sorprendí al ver que era probablemente la diosa que menos esperaba ver aquí.
—¿Te has calmado un poco?—Me preguntó con un ligero tono de preocupación.
Decidí ignorar su pregunta y hacerle yo una propia.
—¿Qué hace usted aquí señora Artemisa?
Así es, la diosa de la luna y de la caza me había seguido hasta aquí y no tenía muy claro el por qué.
—Estaba preocupada, si te soy sincera si no hubiese hablado tú habría sido yo.
La miré, por primera vez desde que llegó, algo sorprendida. Después de todo ella era la diosa odia hombres, no podía creer que quisiera defender a Percy.
—No me mires así, puede que no fuésemos amigos pero respetaba profundamente a Perseo, era uno de los mejores hombres que haya conocido jamás.
Tras esas palabras sentí un inmenso alivio, alivio de que alguien más además de mí se había dado cuenta del increíble sacrificio que había hecho Percy. Comencé a sollozar y para mi sorpresa una vez más la diosa Artemisa me rodeó con un brazo.
—No puedo decir que entienda tu dolor, cada uno es diferente, pero sí puedo decirte que me he enfrentado al dolor de la pérdida en innumerables ocasiones, y se que es difícil seguir adelante, pero con el tiempo cicatrizan todas las heridas.
Al ver que yo no decía nada prosiguió.
—Se que puede sonar cliché, pero lo mejor que puedes hacer en este momento es pensar en qué querría él que hicieses, el querría lo mejor para tí, y querría que siguieses adelante con tu vida lo mejor que pudieras. No te digo que lo olvides, eso sería una tremenda falta de respeto, sino que uses sus recuerdos para seguir adelante.
Continué en silencio, masticando lentamente sus palabras. Al ver que no iba a decir nada dio un pequeño suspiro y habló nuevamente.
—Deberíamos volver, con un poco de suerte tu madre ha conseguido calmar a Zeus lo suficiente y han avanzado con la reunión.
Volvimos en silencio, ninguna de las dos tenía nada que decir realmente. Cuando entramos en la sala del trono se hizo el silencio y todo el mundo se volvió hacia nosotras. Zeus me miró con una mezcla de enojo e indiferencia mientras que Poseidón me dio un ligero asentimiento apenado. Le devolví el gesto y me dirigí al trono de mi madre una vez más.
—Y ha llegado el momento de entregar las debidas recompensas a nuestros valientes héroes.—Continuó Zeus como si nada hubiese pasado.
Volví a desconectar, realmente me importaba poco o nada de lo que estuviesen hablando. Vi a Tyson, Thalia y Grover recibir sus recompensas pero realmente no estaba atenta a lo que estaba pasando.
—Annabeth Chase.
Oí mi nombre pero me costó mucho reaccionar. Zeus me observaba una vez más con indiferencia pero decidí volver a ignorarlo. Me giré hacia mi madre, que había sido la que me había llamado.
—Por sus servicios al Olimpo se le ofrece la oportunidad de trabajar conmigo como arquitecta para reconstruir el Olimpo.
En cualquier otra situación eso habría sido el sueño de mi vida, pero en este momento apena me importó y respondí con un leve gesto de asentimiento antes de volver a desconectar, quien sabe, tal vez si no fuera por ese encontronazo sería la arquitecto jefe y no una ayudante, pero sinceramente me daba igual.
Cuando Zeus iba a reanudar su discurso se oyó una voz interrumpiendole.
—Espera hermano, tengo algo que deberíamos escuchar.—Dijo Hestia junto al fuego.
—Adelante entonce hermana.—Respondió Zeus algo molesto por haber sufrido otra interrupción.
—El joven Percy, antes de la batalla me entregó esto por si a él le pasaba algo, y creo que deberíamos ver que dice.—Declara Hestia enseñando una carta que acababa de sacar de su bolsillo.
Zeus puso mala cara pero no declaró objeción alguna, tras la cual Hestia empezó a leer.
"Bueno, nunca se me dio demasiado bien escribir cartas o hacer redacciones, pero si estáis leyendo esto es que ganamos pero no lo logré al final. Puede parecer pesimista pero siento que debía hacerlo. Y se que también puede sonar presuntuoso (si se lo que significa Annabeth)—ante eso muchos, incluyéndome soltamos una pequeña risa— pero me gustaría hacer una petición, de ahora en adelante, quiero que reconozcáis como es debido a los hijos de los dioses, a todos los hijos… de todos los dioses. Cronos no podría haberse rebelado sin la ayuda de un montón de semidioses que se sentían abandonados por sus padres, estaban furiosos, llenos de rencor, y tenían motivos.
Y los dioses menores Némesis, Hécate, Morfeo, Jano, Hebe, todos ellos merecen una amnistía general y un lugar en el Campamento Mestizo. Sus hijos no deberían ser menospreciados. Calipso y los demás vástagos pacíficos de la estirpe de los titanes también merecen que se los perdone.
Y además los hijos de mi tío Hades no deberían ser dejados de lado. Deberían tener su propia cabaña en el campamento. La experiencia de Nico lo ha demostrado. Ya nunca más debería haber semidioses no reconocidos apretujados en la cabaña de Hermes, preguntándose quiénes podrían ser sus padres. Esa es mi petición."
—¿Tan solo pide eso?—Preguntó Zeus con un toque de sarcasmo.—Primero nos traicio…
—Paz hermano,—lo cortó Poseidón rápidamente antes de que acabase esa frase— creo que al margen de las circunstancias mi hijo ha hecho un trabajo digno de elogio al defender el Olimpo, yo creo que deberíamos al menos tenerlo en consideración.
Antes de que Zeus pudiese contestar mi madre intervino.
—Por mucho que me duela estar de acuerdo con Poseidón y su hijo, ambos tienen razón padre, deberíamos al menos considerarlo.
Note como la mayoría de los dioses hacían un gesto afirmativo.
—Está bien, vosotros ganais, votos a favor de aceptar la petición del muchacho de Poseidón.
Sorprendentemente 10 manos se alzaron en el aire, incluso Ares estaba de acuerdo. Tan solo Zeus y Hera habían votado en contra.
—Y deberán jurarlo por el río Estigio.—Intervine antes de que nadie más lo hiciera.
Zeus tuvo un pequeño tic en el ojo al sufrir otra interrupción pero siguió como si nada.
—Muy bien, en nombre del consejo prometemos por el río Estigio aceptar la petición de Perseo.
Tras esto volví a desconectar hasta que se acabó la reunión. Aproveché cuando todo el mundo se dirigía hacia una fiesta que se había organizado para celebrar la victoria para alejarme sin ser vista. Volví al jardín de antes para reflexionar.
Había estado dándole vueltas a las palabras de Artemisa durante toda la reunión, sabía que tenía razón, sin embargo no era nada fácil.
Me sentía orgullosa de que incluso después de muerto Percy se las había ingeniado para seguir salvando gente.
Pero sobre todo me sentía terriblemente miserable mientras recordaba sus últimos momentos. Entonces me di cuenta de algo, él no había dicho adiós, había dicho hasta luego porque confiaba en que nos volveríamos a ver. Y yo también creeré en ello. Por eso no puedo perder el tiempo aquí sentada. Tengo que ponerme en marcha y vivir mi vida al máximo, para que cuando nos volvamos a ver pueda recibirlo con una sonrisa mientras le cuento todas las nuevas experiencias que he vivido.
Tras esta reflexión me levanté y me dirigí a las puertas del elevador que hace las veces de entrada al Olimpo. Se que no será sencillo ni mucho menos, el vacío que ha dejado Percy es muy grande, pero poco a poco se que podré lograrlo.
Por mí misma y por él.
