Disclaimer: J.K. es dueña de Potter y todos sus asociados, no gano nada con esto.

Advertencias: Las mismas de siempre 3.


Enjoy!


6

Regresar a Inglaterra no resultó ser la mejor decisión y todos podemos darnos cuenta, no necesitamos que nuestra familia esté saliendo en primera plana cada mañana y menos que los reporteros estén acampando afuera de la Mansión esperando que los niños salgan a jugar.

Menos aun cuando Harry comenzó a llenarse de ronchas y cambiar de color tan rápido que no pudimos prevenir que fuera a San Mungo, cierto rubio de ocho años está furioso y extremadamente preocupado porque Harry se encuentra en cuarentena y no permiten que nadie lo visite, Draco hizo un gran trabajo enojándose, llorando y luego dejando de hablar, justo ahora va la segunda semana que no le habla a nadie, se limita a comer y leer, hace lo que Severus y Remus le piden sin rechistar y a la perfección, es como si esperará que con eso lo llevemos a verlo y por más que queramos, el medimago fue bastante claro, Draco no puede ir.

Se encerró en su habitación desde que Severus se fue, una bandeja con su comida favorita en mis manos me impide abrir la puerta, murmuró un hechizo y la puerta se abre mostrándome a un Draco hecho bolita en su cama, se escuchan los sollozos por lo que me apresuro a llegar con él, dejo la bandeja en la mesita y me acerco, pongo una mano en su hombro y se gira para mirarme, su rostro y ojos completamente rojos, su cabello está desarreglado y es algo sorprendente, él odia su cabello desordenado, cada mañana Harry pasa al menos una hora peinando a Draco, antes lo hacía el pequeño Dragón, pero mi pequeño se empecino en que él quería hacerlo que Draco no tuvo oportunidad contra eso.

— ¿Qué pasa, hijo?

Hace años que él comenzó a decirme papá, la primera vez que lo escuché casi escupo el agua, después ya no podía dejar de escucharlo, Harry jamás me dijo así y es algo que agradezco y odio, porque de alguna forma espere que él con el tiempo también me llamara de la misma manera, pero Harry decidió seguir diciéndome Paddy, cada año vemos el álbum fotográfico de sus padres y cada que la ocasión lo amerita, le cuento una anécdota de los Merodeadores a las cuales se volvió fanático.

—Él va a pensar que lo abandonamos.

Su tono de voz rompe mi corazón, es bajo y lleno de tristeza, lo traslado a mi regazo para abrazarlo y pasar mi mano por su espalda intentando que se tranquilice y deje de soltar hipidos.

— ¿Por qué crees eso, Draco?

—No lo creo, papá, lo sé, él ya piensa que lo abandonamos, cuando regresé no querrá que nos acerquemos.

Al decir eso, Draco no se calmó, se alteró más de lo que ya estaba y comenzó a llorar con más fuerza, Lucius dijo que era posible que necesitáramos un hechizo para dormir a Draco, no creí que fuera necesario.

Tuve que forzar a mi mente para crear mi patronus y pedirle a Lucius que venga, no espere mucho ya que él ya venía en camino, el collar que nunca se quita está vibrando tan fuerte que puedo escucharlo, no hace falta que le diga algo, hace el hechizo y un segundo después nuestro dragón ya está durmiendo, un par de lágrimas se escapan de mis ojos, deposito el cuerpo de mi pequeño en la cama y le pongo una manta encima.

Ahora es cuando me parece una idea estupenda ese collar suyo, cada que alguno está en malas condiciones, su medallón comienza a vibrar, sí el peligro es mayor, se pone caliente.

Lucius toma mi mano y me arrastra afuera, caminamos a su estudio y cierra la puerta al entrar, no hay nadie más en la Mansión ¿Para qué hacerlo?

—Él volverá a tener un episodio como esté, si no es que peor y yo no voy a ver a mi hijo sufriendo de tal manera, lo mantendremos dormido los días restantes.

Se sienta en el sillón de dos plazas y espera a que me reúna con él, su expresión es seria.

—No puedes dormirlo durante cinco días, Lucius.

Sus labios son una fina línea.

—Puedo y lo haré, sólo yo conozco el contra hechizo, Sirius. No puedes pretender que despierte a Draco cuando Harry aun no puede salir, vengo de San Mungo y ya regreso su color y no les importa, lo quieren dejar ahí un par de días más.

— ¿Te dejaron verlo?

Negó con pesadez, Harry se metió de lleno en ganarse el cariño de Lucius aunque ya lo tuviera, él nunca lo va a aceptar, pero quiso a Harry desde el primer momento en que lo vio.

—No, son unos incompetentes, por lo que el medimago de la familia ya se encuentra examinando a Harry.

— ¿Te dejaron hacer eso?

Volvió a negar, de nuevo se ve cansado y su cabello desordenado.

—No, pero Harry ha pasado ahí más tiempo del que debía y creo que lo mantienen ahí porque es el salvador del Mundo Mágico y al parecer todos quieren atenderlo, vi una cantidad excesiva de gente afuera de su habitación, Sirius.

Sus dientes rechinaron y apretó los puños ¿Decirle o no decirle? Es la pregunta que ronda mi mente desde que desapareció y estoy seguro que no volverá.

—Lucius, me parece que el chico con el que te revolcaste hace años quería más dinero y yo no estaba por la labor de avisarte, además, mis pequeños están sufriendo y él se atrevió a aparecer aquí, debo admitir que me sorprendió que su chimenea esté conectada con la de aquí. ¿Estamos jugando, Lucius? ¿De verdad quieres tener problemas conmigo? ¿O acaso la relación no era exclusiva? De ser así me hubieses dicho desde antes y contactaba con un conocido…

Me felicito por la tranquilidad con la que salieron mis palabras, es algo así como aquel dicho muggle "La calma que precede a la tormenta", hay algo que mi madre me enseñó y es que lo único que jamás se comparte es a tu pareja, además de eso, un hechizo bastante útil para encoger el pene y cortarlo de ser necesario, es de magia oscura pero no me importara utilizarlo.

—No me permitiste explicarte en aquella ocasión, permite que te explique en está. No me revolqué con él, insensato, estúpido desconfiado. —Bufó— Su chimenea no está conectada a la nuestra, llegó desde una de las mansiones de los Malfoy, no pongas esa cara, no lo estoy manteniendo, es de la familia por lo que tiene derechos, sí, fue él quien me dejo esa marca —Tomó mi barbilla y me hizo mirarlo a los ojos—, en el calor de la discusión se molestó tanto que me dio un empujón y aunque te parezca inverosímil, me lastimé con una repisa.

—Y supongo que decidiste no decirme nada como castigo por no confiar en ti.

Es simple, así es como funcionamos y no me importa, si él me ama lo demás es secundario o no tanto si estoy dispuesto a cortar miembros de cualquiera que intente acercarse a mi pareja.

Abrió la boca para responder al momento que un patronus apareció en la estancia.

«Señor Malfoy, sigo en San Mungo al lado del joven Potter, le informo que él está en buen estado, sin mencionar que bajo de peso, le recomiendo que vengan por él ya mismo.»

Ambos nos levantamos y corrimos a la chimenea, murmuramos la dirección y esperamos la sensación, el medimago está justo frente a nosotros, Harry se esconde tras él y las palabras de Draco regresan a mi mente.

«Él va a pensar que lo abandonamos»

Camina hacia nosotros y no dice nada, ciertamente perdió peso y tiene ojeras pronunciadas, se me estruja el corazón al ver que evade mi mirada, se agarra de mi túnica y espera a que Lucius y yo nos movamos a la chimenea, es cuestión de minutos para llegar y un segundo después, Harry desaparece, no es que corriera, no salió de la habitación, él literalmente desapareció.

— ¿Harry? Merlín, no me hagas esto ¿Dónde estás?

Lucius murmura un hechizo y aparece un mapa de la Mansión, puntos rojos marcando donde está cada integrante de la familia, Harry no se ve por ningún lado. Nuestro siguiente recurso es despertar a cierto veela que querrá asesinarnos tan pronto escuche que acabamos de volver con Harry y se dio a la fuga.

—No dejará de impresionarme nunca.

A mí tampoco, cariño, a mí tampoco. Nos ponemos en marcha a la habitación de Draco, su padre lo despierta y tan pronto abre los ojos nos mira asombrado y un poco irritado.

—No vuelvas a hacer eso, padre. Puedo lidiar con el dolor.

Nos toma por sorpresa a ambos la seriedad con la que lo dice, incluso su mirada ha cambiado, es como si de un momento a otro, todo cayera de golpe.

—Draco, hay una buena y una mala noticia.

—Primero la mala.

No lo dude.

—Harry ya salió de San Mungo —Sus ojos se llenaron de emoción y se levantó de un salto— la mala, es que tan pronto llegamos aquí, desapareció.

Ahora tiene lágrimas a rebosar y sus labios son una fina línea, sus manos se apretaron en puños, sus pies se mueven a la puerta y nos da una mirada llena de resentimiento.

—Debieron llevarme, esto es su culpa.

Lo seguimos porque no podemos hacer otra cosa, nos mantenemos a una distancia prudente y él va abriendo cada puerta de las habitaciones de la casa, no se toma ni un minuto para descansar cuando termina en esta torre, incluso corre hacia una alcoba en particular, abre la puerta y ahí se encuentra encogido Harry, una burbuja lo rodea y su llanto es audible.

ϟ

Draco POV

Verlo en esa posición, completamente vulnerable y con su escudo me hace retroceder un paso, he visto ese escudo desde dentro, nadie puede pasarlo a menos que Harry quiera y ahora no quiere, me mira con sus ojos llenos de lágrimas, es una mirada por completo herida y sólo quiero abrazarlo, necesito tenerlo en mis brazos, por favor.

Está comenzando a causarme un dolor físico tenerlo tan cerca y no poder abrazarlo, asegurarle que estoy aquí y no volveré a dejar que nos aparten sin importar la situación, la piel comienza a darme comezón y las lágrimas de mis ojos se desbordan, llevo una mano a mi nariz para limpiar la sangre que escurre, unos segundos después veo borroso.

—Por favor.

Lo digo tan bajo que estoy seguro no me escuchó, tengo la esperanza de que leyera mis labios, por favor déjame entrar, no me apartes, no lo puedo soportar.

Al ver que la sangre se niega a seguir en mi cuerpo, su expresión es de susto y alarma, al segundo siguiente estoy siendo llevado a él y traspaso su burbuja, caigo en su regazo y me rodea rápidamente, ambos nos abrazamos tan fuerte que duele, pero es un dolor que estaba deseando sentir.

—Lo siento, lo siento, lo siento, lo siento.

Tengo que poner mi mano sobre su boca para acallar sus palabras, niego para hacerle entender que no tiene nada que sentir, lo tengo de nuevo, lo tengo en mis brazos y está acariciando mi espalda. Quito la mano de su boca y pongo ambas en sus mejillas, lo lleno de besos y termino dando uno en sus labios, se sonroja tan profundo que hace que sonría, le quedaron algunas marcas en el cuello y se ven tan adorables.

—No vuelvas a creer que yo te abandonaría, es estúpido pensar eso y, sobre todo, no vuelvas a negarme el estar junto a ti, duele demasiado.

El negarme a acercarme fue lo que dolió más, no quería hacerlo si Harry no me lo permitía, no pensaba forzarlo a algo que no quisiera.

—Y tú no vuelvas a hacer eso, sabes que no importa que tan molesto esté, siempre te quiero cerca.

Escondo mi rostro en su cuello y me tranquiliza su aroma tan familiar.

—Espantaste demasiado a papá, como vuelvas a desaparecer de esa manera, tendrá serias consecuencias.

Y lo digo completamente en serio, no puedo volver a perderlo de esa manera, sufrí demasiado buscándolo por cada habitación, abriendo cada puerta sin poder encontrarlo y con mi corazón partiéndose un poco con cada fallo.

Asintió ante mis palabras y continúo abrazándome.

ϟ

Sirius POV

Harry ha pasado una semana adaptándose de nuevo e intentando que Draco vuelva a su actitud natural. Tan pronto se esparció la noticia de que ya está en casa una cantidad extravagante de cartas llegaron y todas ellas con el mismo contenido: "Esperamos que Harry Potter esté mejor. Nos preguntábamos si podemos ir a visitarlo"

Todas ellas fueron quemadas tan pronto nos dimos cuenta que es lo que querían y eso además de que Draco fulminaba cada lechuza y amenazó con asesinar cada animal que se atreviera a dejar una carta más, era estúpido que si quiera preguntaran si podían visitarlo ¿Qué les hacía pensar que eso era posible?

Ambos están practicando hechizos de defensa ya que Remus se toma bastante en serio su seguridad y dice que nunca es suficiente. Incluso Moony mismo ha estado estudiando diferentes hechizos y buscando nuevos para poder enseñarlos a los pequeños y así ellos tengan más posibilidades si llegan a atacarlos.

— ¡Bien, chicos!

Por fin lograron que saliera a la perfección el escudo, Harry ya lo había hecho una vez y después de eso, no le salía, hasta ahora, nunca había visto que un hechizo se juntara con el de alguien más y formara algo tan perfecto como esto, Draco y Harry tienen sus varitas elevadas aún, su escudo es tan sólido que no lo penetra algo físico, no sólo los defiende de los hechizos, también de los golpes. Finalmente terminan el hechizo.

— ¿Podemos ir a Hogsmeade? A Harry se le antojaron las varitas de regaliz y ya se han acabado en casa.

Draco lució muy diplomático con la petición y aunque quisiera no podía negarme y, además, podría aprovecharme de que Moony aún no se va para obligarlo a acompañarnos porque nunca es suficiente la protección que puedan tener esos dos. Lucius siempre manda a un par de elfos con nosotros.

—Supongo que esto no tiene nada que ver con que dejaron que sus ranas de chocolate huyeran y ahora se han quedado sin golosinas ¿Verdad?

Fue una escena bastante digna de ver ya que ambos se encontraban sentados al estilo indio en medio de la habitación con un monton de cajas abiertas rodeándolos y las ranas de chocolate huyendo despavoridas, cuando acordaron ya no pudieron agarrar a ninguna y tuvieron un mohín el resto del día. Sus únicas palabras ante tal acontecimiento fueron: "Ellas se veían tan tristes ahí encerradas"

En realidad, eran muchos empaques. Hace poco tiempo Lucius las había traído para que pudieran completar su colección de cromos y ya no estuvieran pidiendo cada dos días.

Tuvieron la decencia de lucir compungidos por la fechoría y ahora se ven bastante apenados.

—De verdad queremos varitas de regaliz, Paddy. La última vez que fuimos vimos a unos niños comiéndolas y se nos antojaron, pero ya teníamos nuestras ranas.

Mismas que dejaron huir.

—Pienso que después de tanto esfuerzo, merecen unos cuantos dulces.

Moony me miro cómplice y no pude negarme porque vamos, me dio esa mirada que hace años no veía y eso sólo hizo que me emocionara un poco más de lo normal. Tomamos nuestros abrigos y nos dirigimos directo a la chimenea, Draco tomo mi mano al momento, me giré para ver que hacia Harry y lo vi conversando con Moony.

—Supongo que seremos tú y yo, Dragón.

—Sí, Harry siempre se emociona cuando viene Moony porque él siempre le cuenta anécdotas de su madre. La verdad sea dicha, son muy buenas. ¿Por qué tu nunca le cuentas, papá?

Lo pensé durante el minuto que nos tomó viajar a Las Tres Escobas, un leve glamour nos ayudó a pasar desapercibidos mientras esperamos a Harry y Moony, aparecen unos minutos después. Harry tiene una enorme sonrisa y siempre aparece después de que habla con Remus.

—Todos tenemos una forma diferente de lidiar con el dolor, la de Moony es reviviendo sus recuerdos cada que Harry le pide alguna memoria, la mía es evitar recordar.

Asiente sin cuestionar más, salimos del establecimiento y nos adentramos al pueblo, hay bastante gente y si no hubiera estado Moony conmigo, hace un rato que hubiera dado media vuelta para regresar a casa.

Los niños se toman la mano antes de seguir caminando hacia Honeydukes y antes de que pudieran seguir avanzando, se topan con Ronald Weasley.

— ¡Caracoles hervidos!

Es lo único que alcanza a decir el pequeño antes de que Molly Weasley regrese para llevárselo y saludarnos en el proceso.

No se toma ni un minuto para ser cortes; sólo se va tan pronto como llegó, los chicos ya están cerca de la tienda de dulces y se ven ansiosos por entrar; nos están esperando.

Nos lleva cerca de una hora terminar en Honeydukes y sigo preguntándome cómo deje que compraran tantos dulces. Debo agregar que Moony tuvo bastante que ver con eso, porque cuando ellos tenían todas esas ranas y esas varitas, fue imposible quitárselas y menos cuando fue Harry quien las pidió directamente.

Nos detenemos para descansar, ambos han estado yendo de un lugar a otro sin parar y ahora quieren comer sus dulces, antes deberíamos comer algo; y no importa cuánto insista en que deben esperar para comer algo nutritivo y eso dejarlo como postre, nunca hacen caso.

Nos quedamos frente a los chicos y ellos nos ignoran por completo.

—Albus me ofreció el puesto de maestro de Defensa contra las Artes Oscuras. —No me sorprende que lo haya hecho, lo que me sorprende aún menos es lo que dice después—. Me pregunto si te gustaría ser profesor de Vuelo, con todo lo que eso implica.

—Es algo que tengo que considerar, no puedo darle una respuesta pronto, si aún quiere que sea profesor en unos años, que me mande una lechuza.


Disculpen la tardanza, como muchos, yo también termine con mis vacaciones y me voy a tardar más de lo esperado en subir capítulos, voy a tratar de que sean largos. Nos estamos leyendo. Besos y buen inicio de semana :3

Alexis: Es que los niños son perfectos, espero que con este capítulo ya no odies tanto a Lucius, espero verte más seguido por aquí y gracias por la anterior ayuda brindada, nos estamos leyendo, besos.

DrarryLover: Creí que sólo seguías Los Planes de un Sly, gracias por los buenos deseos, ya estoy un poco mejor. Y sí, se que la codependencia puede ser mala, pero trato de llevarla balanceada y cambiará un poco cuando entren a Hogwarts, nos estamos leyendo, guapa. Besos.