¡Hola a todos y todas! Cuantísimo tiempo sin pasarme por aquí. En estos últimos meses estamos viviendo a nivel global una situación de miedo e incertidumbre nunca antes experimentada. Debido a la pandemia del COVID-19 muchos países han decidido adoptar medidas de confinamiento y aislamiento social para ralentizar la propagación del virus. Aprovechando este tiempo extra en casa han resurgido mis ganas de volver a escribir (que realmente nunca se fueron, simplemente las tuve que dejar de lado por problemas de salud). También he tenido tiempo de revisar los escritos que tenía guardados en el ordenador y me he dado cuenta de que muchos estaban casi terminados o a falta de una revisión para su publicación, así que he decidido ir subiendo aquellos trabajos que dejé pendientes en su día (y con el tiempo también retomaré aquellos que dejé a medias para irlos finalizando).
Lo cierto es que nunca he dejado de crear historias en mi mente con todos los personajes que me gustan de las series que conozco (que en los últimos años han aumentado considerablemente), aunque Naruto siempre ha tenido (y sigue teniendo) un lugar destacado en mi corazón. Especialmente nunca dejé de fantasear y soñar con la pareja formada por Itachi y Deidara, los dos personajes que más me han motivado a lo largo de los años. Por ello he decidido subir en primer lugar un conjunto de historias protagonizados por ellos dos. Se trata de un total de 15 drabbles o historias cortas de distinta temática y rated que escribí para la página ItaDei de Facebook. Tras hablar con la administradora de la página y darme permiso para publicarlas en FF, las iré subiendo en orden cronológico. Las historias serán las originales, con una revisión ortográfica de las mismas, pero la trama no experimentará variaciones ni modificaciones. La primera de estas historias se publicó originalmente en la página de Facebook en agosto de 2010 (anda que no ha llovido desde entonces). Y como es 5 de mayo, es decir, el cumpleaños de Deidara, he querido comenzar con este proyecto en el día de hoy (una tontería, pero me hacía ilusión, qué se le va a hacer). El título del mismo no deja mucho a la imaginación, pero dado que son historias que escribí para Facebook... Pues eso :P
Espero que os gusten.
Naruto no me pertenece, la obra y sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto.
El Primer Beso
Gritos. Chillidos. Berridos. Daba igual lo que dijese, porque todo sonaba monótono y sin sentido. Simplemente quería descansar. Dejar su mente en blanco con la intención de evadirse de su propio cuerpo, de sus limitaciones físicas. Era lo que más necesitaba y lo que más ansiaba. Y también era justamente lo que ese muchacho le impedía hacer.
Hastiado y sintiendo las pulsaciones en las sienes abrió los ojos con pesadez. Allí estaba. Como siempre. A una escasa distancia y sentado de espaldas a él, se afanaba por perfeccionar las finas curvas de la escultura que estaba modelando en esos momentos. Todos los días hacía lo mismo, a la misma hora, en el mismo lugar. Y para colmo suyo, siempre a su lado. "Quizás no fuese tan buena idea haberle alquilado la habitación que me sobraba" pensó Itachi con fastidio. Lástima, ya era muy tarde como para volverse atrás.
Se estiró con cansancio en el sofá y se levantó. Sus pies se clavaban al suelo como si fuesen de plomo. Sentía todo su cuerpo extremadamente pesado. Considerablemente fatigado. No era fácil conciliar estudios y trabajo, pero no le quedaba más remedio. De otra manera podría perder la pequeña casa en la que vivían él y su ruidoso compañero. Claro que si iban a la calle no todo serían desventajas: al fin podría deshacerse de Deidara.
El muchacho se reprendió mentalmente. No era eso lo que quería ni mucho menos. Pero esa indecisión era la que le llevaba a la mayor de sus preocupaciones. ¿Cómo era posible que de querer echar de su casa a ese ruidoso individuo hubiese pasado a querer meterle en su cama para no dejarle salir de allí? Ni él mismo se lo explicaba. Quizás fuese verdad eso de que el amor era ciego. Aunque en su caso podría decir más bien que era sordo.
- Deidara –el susurro retumbó en su cabeza con más intensidad de la que pretendía.
- … Y entonces dije "Sasori-no-Danna, ¿podría ayudarme, uhn!?" –continuó el rubio como si nada- Así que le expliqué lo que me pasaba, y me dijo que no había problema, que si lo que quería era darle más relieve a las alas de mis pájaros sólo tendría que utilizar arcilla C3. Según me dijo es menos pesada, lo que me permitirá hacer esculturas más livianas, uhn!
- Deidara –repitió Itachi con los ojos cerrados y las manos en sus sienes, masajeándolas.
- Pero no soy capaz de darle el volumen real de las alas de las aves, uhn! Creo que mañana le preguntaré de nuevo a Sasori-no-Danna. Estoy seguro de que tiene que haber una manera más fácil de…
Ya era suficiente. Había escuchado "Sasori-no-Danna" más veces de las que su cerebro era capaz de procesar. En dos zancadas se situó al lado de su compañero de piso, sobresaltándole. Rápidamente el ojiazul cambió su asombro por una sonrisa sincera.
- Vaya, qué rápido te has levantado. Pensaba que…
Itachi no le dejó acabar. En un fugaz movimiento se inclinó hasta dejar el rostro a la altura del de Deidara, acercó sus labios a los del ojiazul y presionó. Había sido tan fácil, tan estúpidamente sencillo. "¿Por qué no lo habré hecho antes?" se reprendió mentalmente. Era lo que estaba deseando, lo que le hacía desesperar cada vez que veía al rubio cerca suyo. El querer y no poder. Y ahora era la solución.
Lentamente se separó de Deidara, quien mantenía los ojos muy abiertos, sin acabar de creérselo.
- Itachi –comenzó a decir con la vista fija en el moreno- ¿qué…?
El Uchiha posó con suavidad un dedo sobre los labios de su compañero, haciéndole callar.
- No lo estropees –susurró.
Acto seguido se separó de él. Desanduvo el camino que le había llevado hasta Deidara y volvió a tumbarse con el cuerpo girado hacia el respaldo del sofá, sin fijarse en la cara de asombro del rubio. Silencio. Eso era toda una bendición que no pensaba desaprovechar.
El artista giró en su silla, quedando de cara al sofá en el que se acababa de echar el ojinegro. Se llevó los dedos a los labios y los rozó con incredulidad. Sí, realmente había pasado. Se habían besado. Su primer beso. Una sonrisa se dibujó en sus labios. Ya sabía qué hacer para molestar al Uchiha… y para conseguir algo más de él.
