Capitulo 3: Los hechos, los pensamientos y tú.
Los 5 días posteriores los pasaron evitándose a toda costa. Cuddy fue la que puso ese freno ya que tenia que ordenar sus pensamientos. House, por su parte, sólo pensaba en lo sucedido. Los dos pensaban, "¿cómo es que se dieron las cosas?"
El sexto día que pasaron sin hablarse fue cuando todo se complicó.
Cuddy estaba acostada en su cama, hundida en sus pensamientos mientras House tocaba el piano, trayendo a la memoria los recuerdos:
Él me preguntó si quería un café y yo le dije que si.
¿Azúcar?- me preguntó. Le dije que 3 cucharadas por que me gusta dulce. Él me sonrío.
Aún no recuerdo como comenzó todo. Sólo le pregunte si quería un café y fuimos los dos a la cocina, yo le sonreí en algún momento.
Por un instante me molesté, no era molestia de verdad sólo que sus respuestas en algunas ocasiones son muy extrañas.
-¿Cómo te gusta?
-¿El café? Ya te dije como.
-Que te toque. ¿Cómo te gusta?
No sé por que le pregunte eso.
No recuerdo bien que le respondí.
-¿Para qué quieres saber?
-Solo dime qué te gusta-Él me seguía preguntando, quería saber eso de mi.
Lo siguiente lo recuerdo muy bien.
-Solo quiero complacerte.
Y de verdad quería hacerlo por eso le pregunté.
-No necesitas de eso, no tengo por qué decirte- me respondió- tú descubre que me gusta. Además, lo que tú hagas me gustara-
Eso si me sorprendió.
-Mis putas siempre me dicen qué les gusta que les haga. Me gusta saber, por eso pregunto.
Ese fue el momento en que me molesté.
Yo sólo fui sincero.
-¿Me comparas con una de tus putas?
-No, jamás ninguna de ellas tiene tu trasero
No se cómo, pero lo sentí como un cumplido.
Sonrío, por un segundo le gustó que le dijera eso.
-Ah, me quedo mas tranquila. ¿Alguna se quejó?
-¿Te preocupa eso?
-Me preocupa que te preocupe el no complacerme.
-Soy doctor, conozco el cuerpo humano, así que conozco muy bien el cuerpo de la mujer.
-Y, ¿por qué la pregunta?
-Ya te dije, me gusta saber.
-¿Que pasará sino me complaces como me gusta?
-Entonces eres frígida por que sé complacer a las mujeres.
Eso en lugar de molestarla le dio risa.
No se por qué no me molesto, yo lo vi tan gracioso.
Me tomó del brazo con fuerza y autoridad, me lastimó un poco pero no me quejé. Al contrario, eso me hizo sentir segura y protegida. Era como si él me quisiera sólo para él, como si estuviera inseguro de perderme o de que me fuera.
Cuando la atraje hacia mi, comencé a olerle el cabello que olía a frutas, algo muy particular de ella. Bajé un poco más y le besé el cuello.
-Vamos a la habitación- me dijo mientras besaba mi cuello.
Ella me respondió con una sonrisa.
Caminamos muy lento a la habitación. Fue un camino eterno, pero no lo hicimos más rápido. Era como si quisiéramos disfrutar del momento con esa lentitud.
La detuve en el umbral de la puerta y comencé a quitarle su blusa.
Me quede callada no dije nada ni hice nada. Cada botón salía de su sitio y fue con tal delicadeza que sentí un temblor en el cuerpo.
-¿Siempre haces todo tan lento?- Me atreví a preguntar, mientras los botones salían.
-¿Te molesta?
-No.
-¿Entonces?
-Me agrada.
Y después me sonrío.
Cuando le saque la blusa la encaminé a la cama y me recargué un poco en ella ya que no tenia el bastón. A unos pasos de la cama la detuve de nuevo, desabroché su pantalón y lo bajé un poco. Después la senté en la cama para quitarle los tacos.
No pudo quitármelos, me dio mucha risa
¿Cómo se quita esto?- me preguntó muy molesto.
A mi me daba cada vez más risa.
Cuddy se quitó los tacos y se recostó en la cama, para que yo hiciera lo demás. Le quité el pantalón dejándola sólo en sostén y bragas.
Se recostó sobre mí realizando algo de fricción con su miembro. Aunque él seguía completamente vestido pude sentirlo.
Comencé por besarle el cuello y los hombros. Le quite el sostén y observé sus pechos. Me dispuse a besarlos y acariciarlos. Ella reaccionó con pequeños gemidos.
El recorrido siguió mas allá, bajando por mi vientre, jugando con mi ombligo. Sintiendo el sabor de mi piel, él llegó hasta el borde de mis bragas. Yo sabía cuál era el siguiente paso.
Se las quité lentamente pues no quería una mala reacción por parte de ella y las boté en algún lugar de la habitación. Seguí en mi camino.
Sentí su boca en una de mis rodillas, algo lejana en ese momento.
Pero no tardé mucho en subir. Ella lo deseaba con desesperación.
Recorrió con su boca toda mi intimidad. Me atrapo. Dejé de ser mía para ser suya.
Ella gemía sin ningún pudor y llegó al orgasmo más rápido de lo que pensé. Fue como un jadeo que se escuchó en toda la habitación.
Fueron dos orgasmos uno después del otro, casi los dos al mismo tiempo.
Cuando terminó, fui subiendo de nuevo por su cuerpo recorriéndolo con mi boca. Me encontré nuevamente con sus pechos. Ella me detuvo y con un frágil movimiento hizo que me recostara.
Me puse sobre él y le quité la camisa, y la que tenia de bajo de esta. Después me puse a un lado para quitarle las zapatillas y el pantalón. Lo dejé en bóxer y pude ver su cicatriz. No sé si fue vergüenza o algo más, pero él se dio cuenta de que la vi y de inmediato me tomó del brazo.
Tomé su brazo. No quería que la siguiera viendo, pero por un momento se soltó y comenzó a acariciarla muy levemente con la yema de los dedos.
Quería que se sintiera seguro. Yo sé que esa cicatriz le da un gran dolor, un dolor más allá de lo físico.
Acarició toda mi pierna que en ese momento no sentía ningún dolor, pero no me importo. No la detuve, quería que siguiese.
Fue un misterio como dejé su pierna para ponerme sobre él. Cuando entró en mi, los dos producimos un gemido muy fuerte. Mi cuerpo se contrajo endureciéndose y lo mismo le pasó a él.
Ella llevaba el ritmo, lo deje a su criterio, la dejé que fuese libre en ese instante. Lo tenia muy claro. Hacía llegadas muy lentas pero profundas.
Llegué al primer orgasmo y aluciné.
La tomé de sus caderas, acelerando las llegadas.
Segundo orgasmo, no podía pensar.
Rodamos por la cama y quedé sobre ella. Me tomó de la cintura con sus piernas, mientras las llegadas eras mas aceleradas.
Tercer orgasmo… ya no sentía mi cuerpo, no sabia quien era yo.
Yo seguía con el vaivén, hundido en sus pechos. No reaccione. En algún momento me pidió que parase pero aquello me motivo a más.
Cuarto orgasmo y a partir de allí deje de contar. Ya no supe cuantos más me regaló.
Terminé, terminamos…
Y me recosté a su lado, me abrazó muy fuerte. Yo hice lo mismo.
-Gracias- Fue lo último que le escuché decir y nos quedamos dormidos.
Continuará...
Disculpen si no pude subir antes el capítulo, pero la vida de una "editora" y "representante" es muy atareada jajaja
Una vez más, gracias por seguir esta historia, de parte de la autora y de mi parte, porque también siento la historia como mía :P
