CHICO DE AL LADO, CAPÍTULO 2


Mientras retiro los restos de pollo frito y los vasos de cerveza, escucho la campanilla de la tienda sonar. Un nuevo cliente llega y lo saludo con alegría. El lema de la tienda es "sonríe" por lo que sin importar como vaya el día cada uno de nosotros debe estar siempre sonriendo. A veces parecemos bobos, pero es mejor contagiarse de energía positiva. Tokyo es verdaderamente gris a pesar que el sol de verano sigue pegando fuertemente.

-"¡Bienvenido!" – le digo al malhumorado cliente quien, como de costumbre, no responde.

Hace dos semanas que comencé a trabajar en "El pollo frito del Señor Min" cerca del departamento, básicamente por dos razones. La primera para pagar los gastos de vivir sola y la segunda, comprar un móvil nuevo ¿Sobre el incidente con el vecino? No lo he visto desde entonces...ni tampoco quiere verlo.

Los horarios son extenuantes. Mi día finaliza después de las 23 hrs, hago turnos extra para que el dinero me alcance y pueda pagar la renta. Además de tener que soportar a los borrachos y su apestoso olor, la paga no es mala y sé que no será para siempre. Solo será momentáneo hasta que inicie mi trabajo formal en la preparatoria Kaizen. Por ahora debo seguir dando lo mejor de mí.

Limpiando el mostrador, un grupo de jóvenes me llama para atenderlos. Desde que ingresaron supe que traerían problemas ya que no parecen ser mayores de edad.

-"¡Oye tú! ¿Alguien en este estúpido negocio nos puede atender?"

-"¡Ya voy!" – me acercó corriendo, no puedo darme el gusto de perder este trabajo – "Bienvenidos...¿En qué los puedo servir?"

-"Tráenos 2 botellas de cerveza y media porción de pollo frito. Espero y nos hagan un descuento por estar esperando tanto rato."

Mientras que el "líder" ordena, dos de sus amigos se ríen a escondidas. Son unos críos.

-"Lo siento joven, pero ¿Podrían mostrarme sus identificaciones?"

-"¿¡AH?! Cómo te atreves ¿Sabes con quién estás hablando? ¿Acaso nos ves con uniforme escolar?"

Sus gritos comienzan a llamar la atención de los demás clientes. Ya es bastante tarde y a esta hora no tengo demasiada paciencia.

-"No sé quién serás, pero necesito sus identificaciones. Acá solo vendemos alcohol a mayores de edad"- Le extiendo mi mano para que me las hagan llegar, sin embargo solo recibo un escupitajo de su parte.

-"Eres una bruja ordinaria ¿DÓNDE ESTÁ EL DUEÑO DE ESTE MUGRIENTO LOCAL? Esta señora no nos quiere atender ¡Llamen al dueño!"

Observo mi mano con asco y comienza a subirme el calor al rostro. Cómo se atreve...maldito niño maleducado. Lo tomo del hombro y limpio mi palma contra su chaqueta. Noto su cara de molestia.

-"Cómo te atreves, maldita mujer maleducada..."

-"¡El maleducado eres tú! ¿Quieren que llame a la policía por estar haciendo este tipo de berrinches? ¿O mejor a sus padres? ¡Lo que necesitan es una lección, deberían respetar a sus mayores!"

Noto la mirada indecisa de los jóvenes que lo acompañan. En ello siento como el Señor Min se acerca a preguntar qué es lo que ocurre.

-"¿Puedo ayudarles jóvenes?"

-"Esta asquerosa mujer no nos quiere atender."

-"¿Quéeeee, asquerosa?"- replico ante su queja.

-"Discúlpela por favor jovencito Hanada, es nueva por estos barrios. Tome estos vales gratis de pollo frito y venga cuando guste. De verdad siento mucho el mal rato que ha pasado."

Sorprendida ante la actitud del Señor Min quedo boquiabierta por su actuar.

-"Pero Señor Min ¡Estos niños..."- No puedo terminar de hablar tras recibir un codazo de su parte.

-"Menos mal que acá entienden con quién están tratando. Le diré a mi padre que tenga consideración con el arriendo de este mes. Por ahora se nos fue el apetito por la insolencia de esta mujer. Vámonos de acá."

El trio de amigos se levantan del puesto sin antes dar vueltas las sillas y escupir la mesa ¡No puedo creer lo falta de respetos que son! Lamentablemente mi padre nunca me enseñó a controlar mi rabia y ,como si supiera cuál sería mi actuar, rápidamente el señor Min me detiene.

-"¡Oigan ustedes...!"- alcanzo a gritarles, pero solo recibo un golpe en la cabeza de parte del señor Min.

-"Tienes que aprender a quedarte callada y saber con quién estás hablando. Acá en Tokyo las cosas son diferente a lo que conoces. Mejor termina de limpiar la mesa y vete. Considera que tus propinas serán para pagar en parte estos vales gratis...¿De verdad eres profesora?"

-"¡Por supuesto que lo soy! Señor Min no puede dejar que lo pisoteen así, menos unos niños que no saben cuál es su lugar en la sociedad."

-"Es mejor que cambies tu actitud si entrarás a trabajar en Kaizen. En esa preparatoria hay muchos más jóvenes como él...Ahora lárgate que no quiero seguir hablando."


.

.

.

Finalmente mi jornada laboral concluyó y tras dar un gran suspiro pienso en el dinero que perdí. Rasco mi cabeza tratando de apartar mis pensamientos, pero de nada sirve. Lo mejor será llegar a casa y darme un buen baño de tina.

El camino al departamento es algo solitario y empinado, para mi mala suerte aún no arreglan el tendido eléctrico que lleva en mal estado de hace unos días. Siento una brisa que provoca un escalofrío en mi cuerpo, no...es más que eso. Un mal presentimiento. Doy vuelta a la esquina y acelero el paso, pero soy detenida abruptamente por un sujeto que me quita el bolso.

-"Acá afuera no pareces muy valiente...no es así ¿Señora?"

Frente a mí están los tres jóvenes maleducados de la tienda de pollo frito del Señor Min, mala suerte para ellos que una Tendo nunca tenga miedo.

-"Primero que todo, no soy señora y segundo deberían actuar de acuerdo a su edad" – con mis manos le quito el cigarrillo que trata de prender uno de ellos y lo arrojo al suelo – "¿Saben cuánto daño le hacen a su cuerpo?"

-"Hahahaha, señora no se meta en lo que no le incumba. Una mujer debería saber cuál es su lugar en esta sociedad. Mi padre es uno de los más importantes de esta zona, no pierda su tiempo"

Doy un suspiro largo y pronunciado, para darle después un coscorrón al líder de los tres.

-"No me importa quién sea tu padre, pero debería enseñarte mejor. Ahora entrégame el bolso sino..."

Sin poder controlar mi cuerpo siento como mis brazos son sostenidos por los jóvenes inmovilizándome, mientras el hijo del señor llamado Hanada toma mi rostro entre sus sucias manos.

-"Aunque seas una señora eres bastante guapa...¿Por qué no olvidamos esto y nos acompañas?"

Rápidamente y sin temor muevo mi cabeza propiciándole un fuerte golpe en la suya, haciéndolo retroceder.

-"¡Ni se te ocurra hablarme con ese tono!"- grito furiosa.

-"Maldita zorra..."

Veo como su mano sube por los aires y se aproxima a toda velocidad a mi rostro, cierro mis ojos con fuerza esperando el golpe...pero siento ese aroma terroso y mágico. Frente a mí el joven de trenza azabache sostiene el brazo de mi atacante y lo arroja hacia atrás.

-"Sa...saotome..."

-"Deberías cuidar mejor tu sucia boca...no sabía que te gustaba molestar a mujeres poco femeninas, Hanada-chan..."

-"No, yo, nosotros..."

Siento como los demás aflojan el agarre y me sueltan. Sus rostros reflejan horror. Desde mi posición puedo notar lo ancho de su espalda. Viste una chaqueta denim con una camisa larga de franela que llega hasta sus rodillas, unos pantalones ajustados y unos fuertes bototos. Su presencia mi hipnotiza, por segunda vez vuelve a salvar mi pellejo. Aunque no quiera admitirlo.

-"Vamos Hanada-chan, creo que ese bolso no es tuyo, a menos que seas un travestido."

-"No...no...nosotros de verdad solo estábamos ayudando a la señora a llegar a su casa".

-"¿Ah, sí? ¿Oye, tú, chica del campo, lo que dicen estos sujetos es verdad?"

Su voz me saca del trance y vuelvo a recuperar mis cabales.

-"No, pero..."

-"Ah...entonces merecen una lección" – Mi vecino se acerca a los jóvenes con paso seguro haciendo tronar sus dedos logrando la atención de los muchachos que están en el suelo tiritando de miedo.

-"De verdad, de verdad. Saotome, nosotros no tenemos nada que ver con ella. Solo pasábamos por acá, ahora nos vamos ¡A...adiós!"

Corriendo como tres perros con la cola entre las piernas, los jóvenes maleducados se pierden en la oscuridad del callejón.

-"¿Saotome? ¡Oigan ustedes niños ya les dije que traten con respeto a sus mayores!"- les grito. Extrañamente recibo como respuesta una risa profunda de mi extraño vecino –"¿De qué te ríes?"- le pregunto malhumorada.

-"Nada. Eres buena metiéndote en problemas chica del campo".

-"Esos niños merecen una lección ¿Dónde están sus buenos modales? ¿Mmm?"

-"Lo mismo me pregunto...¿Dónde están tus buenos modales?"

-"¿Ah?"

-"Pues, te he salvado dos veces y aún no eres capaz de agradecerme. La primera vez me trataste como un loco desquiciado y ahora no has dicho nada. Eres realmente molesta."

-"¿Qué? Yo...yo podría haber vencido a los tres...son solo unos niños".

-"Ya veo...de todas maneras deberías agradecerme, si es que quieres recuperar tu bolso".

Me sonríe y yo como boba caigo ante su encanto. Una vez más me pierdo en su mirada, tratando de descifrar quién es y por qué está acá, junto a mí, en este preciso momento ¿Será el destino? ¿Será mi destino?

-"¿Qué...no lo quieres?..."

A pesar de estar viviendo juntos, ser vecinos, es la segunda vez que lo veo y extrañamente siempre aparece a mi lado en el mejor momento ¿Qué es esta debilidad que siento? Ensimismada en mis pensamientos, noto que se va aproximando cada vez más a mi rostro ¿Me quiere besar? ¿Me va a besar? En ello reacciono como una loca y me aparto avergonzada de su lado.

-"¡¿Qué haces?! ¿Este es el modo de agradecimiento que buscas? Te equivocas, no te daré ningún beso, así que ni lo intentes"- Aprovechando su distracción le arrebato mi bolso de sus manos.

-"¿Beso? YO querer un beso tuyo? Hahaha, solo mira tu cara. Está toda sucia con barro".

Avergonzada por lo que dije, sacó rápidamente un espejo y lo noto. Claramente su intención nunca fue besarme, solo está siendo amable conmigo. Torpemente con la manga de mi sweater trato de limpiarme el rostro.

-"Bueno, cualquier mujer dudaría de tus intenciones si te acercas de esa manera. Ni quien quiera besarte ...de todos modo"s– con el rostro colorado de vergüenza le doy la espalda y a paso veloz retomo mi camino a casa.

Llevo caminando unas cuadras y noto que el vecino sigue allí, atrás mío, caminando tan despreocupado del mundo. Como si flotara. Llena de cólera me doy vuelta y le grito.

-¡"Tú! ¡Vecino! ¿No tienes nada mejor que seguirme el paso? ¿Es que acaso te enamoraste de mí?"

-"No hay otro camino para ir a casa. Y no soy vecino. Mi nombre es Saotome Ranma."

Veo como pasa de mi lado y continúa caminando, mientras tararea una suave melodía. No puedo creer que además de ser estupendamente guapo, además canta bien...Recuerda Akane, él no es un ángel, es un demonio, demonio...demonio...

-"¿No vienes? Ya es tarde y estos barrios no son muy buenos que digamos ¿o esperas que te rescate una vez más?"

Su molesta voz saca lo peor de mí, corro hasta dónde está y terminamos caminando lado a lado hasta llegar al departamento. Subimos compitiendo escalón por escalón, empujándonos. Pareciera que se divierte, no sabe cuánto lo detesto en este momento. Busco las llaves de mi hogar rápidamente y abro la puerta principal, despidiéndome secamente. Sin embargo soy detenida del antebrazo.

Giro y allí esta él, con su mirada profunda y en silencio. Como si me analizara por completo y me desnudara. Es un demonio, es un demonio...es un...¿Ángel?

-"Aún espero que me des las gracias...sino lo haces no podré dormir..."

Y como si estuviera hechizada, sintiéndome en otro espacio, lugar y tiempo, acerco mis labios a su mejilla y le doy un beso suave y rápido.

-"Como agradecimiento..."- digo totalmente apenada. Como una quinceañera cualquiera.

Escapando como una cobarde entro a mi departamento y dejo caer mi cuerpo tras la puerta, con mis manos entre el rostro, escondiendo la vergüenza. No puedo creer que lo besé, pensará que soy una mujer fácil. Si sigo así tendré que cambiar de vecindario, no, de ciudad, no de país! ¡Maldito demonio que me atormenta! Extrañamente no escucho nada ¿pensará que soy una psicópata? Sin duda, yo también lo haría. En ello el sonido del timbre suena repetidamente.

-"¡¿Qué quieres!?"- gritó asustada.

-"¡Abre la puerta!"

- "Estás loco, es tarde, ¡BUENAS NOCHES!"

-"¡SI NO ABRES LA PUERTA, EL TIEMBRE NO DEJARÁ DE SONAR!"

No sé cuánto tiempo estuvo haciendo sonar el timbre, pero si seguíamos así nos echarían a ambos del departamento. No podía darme ese lujo.

-"¡Deja de hacer eso! ¡Dime que quieres!"

-"Tu nombre, dímelo"

-"¿No puedes esperar hasta mañana?"

-"Si quieres que el timbre siga sonando..."

-"¡Ahhh! Está bien, es Tendo, Akane Tendo, ¿ok? ¡Ahora déjame dormir!"

Silencio. No volví a escucharlo, ni a él ni el sonido del timbre. Dudando, vi a través del monitor para saber si aún seguía allí, pero al parecer se había ido. Sin duda es un lunático. Abrí la puerta de la entrada lentamente para confirmar que dejaría de molestarme, pero...

Frente mío estaba él, logrando que cada parte de mi cuerpo se congelara. Se acerca, baja su rostro a mi altura y me besa la mejilla con ternura.

-Buenas noches entonces, Akane.

Veo en cámara lenta como se pierde entrando a su departamento. Por mi lado, llevo mi mano izquierda a mi mejilla y sonrío, sonrío como una idiota. Una idiota enamorada.

.

.

.

.


¡Gracias por leer!