EL CHICO DE AL LADO: CAPÍTULO 3
Tan solo quedaba una semana para el inicio de clases en la Preparatoria Kaizen, una semana y mis nervios me estaban volviendo loca. Voy de camino a casa y en mis manos finalmente tengo mi celular nuevo. Finalmente pude juntar algo de dinero tras trabajar durante tres semana en el Pollo Feliz del Señor Min. Es cierto, tuve que vivir como indigente estos meses, nada parecido a lo que creí que sería mi aventura en Tokyo, pero ya quedó atrás. Cuando reciba mi primer sueldo real como profesora todo irá hacia arriba.
De color gris con brillantinas, mi nuevo celular es realmente lindo, mucho más moderno que el antiguo que tenía. Visto una falda larga de mezclilla y una blusa de color amarillo en bote, hoy no es día laboral y pretendo aprovecharlo al máximo, o al menos tener algo de tiempo para ordenar el departamento. En ello siento como a toda velocidad se aproxima un repartidor en motocicleta, quien viene directo hacia mí. Me giro velozmente y veo caer mi cuerpo al piso, sin embargo por tercera vez siento sus brazos sosteniendo mi cintura. Otra vez él, ese insoportable hombre, del que me he tratado de ocultar todo este tiempo.
-"Ese desgraciado..."
Lo escucho decir. Por tercera vez lo tengo cerca, su rostro perfecto, su cabello azabache y su mirada azulgrisácea se apodera una vez más de mis sentidos. Rápidamente, antes de caer una vez más en sus trucos me aparto veloz.
-"Es increíble que las únicas ocasiones en las que nos veamos, sea para rescatarte. Realmente eres una mujer muy torpe, Akane".
-"Tú eres el entrometido que te gusta meterte en los problemas de los demás! Además no eres quién para usar mi nombre de pila, llámame por mi apellido, Tendo, TENDO".
-"Mejor deberías agradecerme Akane, mira lo que acabo de salvar..."
En sus manos manos estaba mi nuevo y hermoso celular. No me di cuenta en el momento en lo que solté por el susto.
-"¡Mi celular nuevo!"
-"Vaya...asi que es nuevo, no tienes buen gusto. Para nada".
-"Devuélvemelo niño trenzudo!"
-"ouh... Mejor veamos que tienes guardado en él".
Con sonrisa curiosa y elevando el celular al cielo para no alcanzarlo, comienza a revisarlo. Mi corazón se acelera y con vergüenza trato de quitárselo dando pequeños altos, pero es demasiado alto para mí. Sin duda se burlará de mí por tener un solo contacto y que sea mi padre...
-"Vaaaya...parecías ser una mujer muy poco popular, pero ¿Tener solo de contacto a papi? ¿Cuántos años tienes, 10?"
-"Deja de molestar, por supuesto que tengo muchos amigos, pero...perdí sus números..."
Nerviosa. Estoy completamente nerviosa al ver que sus ojos se centran en mí, más serio de lo usual. Veo cómo rápidamente comienza a apretar las teclas del móvil y me lo devuelve.
-"Toma, para que no digan que no tienes a nadie" – le escucho decir tras darme una gran sonrisa triunfante.
Por mi parte y totalmente dudosa de su actuar reviso mi celular y ahí está. El bobo dejó grabado su número de teléfono. Se apoda así mismo como "Mi salvador", que infantil es. Pero sin dar cuenta, dejo salir una pequeña risa por su actuar, sorprendiéndolo.
-"Te ves bonita cuando ríes y no estás todo el tiempo con esa cara de mala leche".
Otra vez arremete contra mis emociones y siento mis mejillas teñirse de carmesí. Silencio, no sé qué decir. En ello una torrencial lluvia de verano comienza a caer sobre nosotros.
-"Maldición...¡ven vamos!"
Su fuerte y masculina mano toma de la mía, guiándome por uno de los callejones buscando algo de refugio contra la copiosa lluvia de estación. Corremos hasta llegar a una vieja techumbre de color amarillo. Pero él aún sostiene de mi mano.
-"¿Acaso no vas a soltarme?" –le pregunto.
-"¿Tanto te molesta?"
-"¡Pues claro que sí! La gente puede malentendernos".
-"¿La gente? Pero si estamos solos..."
Y era verdad. Los dos bajo una pequeña techumbre que apenas nos brindaba cobijo. Su mano es cálida, mucho más de lo que creí que podía ser. No me molesta, de hecho es todo lo contrario. Estamos solos, nos hemos visto unas 3 veces y aun así ha logrado cautivarme más que cualquier otra persona que he conocido, como un rayo veloz que impactó directamente en mi mente sin querer irse de allí. En ello su celular comienza a sonar, logrando que el contacto se esfume. Me siento desilusionada y no entiendo el por qué.
-"Si...viejo ¿Qué pasa?"
Debe estar hablando con su padre, ahora que lo pienso no sé nada de él, ni siquiera su nombre...
-"¡Te dije que aún no regresaría! ¿No puedes esperar?...No..., escúchame tú, no me interesa seguir con tus estúpidos planes".
Lo observó inquieta, primera vez que lo escuchó tan enojado. En ello cuelga el teléfono con fuerza y toma su cabeza con ambas manos desarreglándose el cabello.
-"Este viejo me volverá loco..."
-"¿Era tu padre?"
Me observa detenidamente y puedo ver claramente el iris de sus ojos. Hasta que una de sus manos aprieta mi mejilla, dejándola adolorida. Me es difícil leer que hay en sus pensamientos.
-"¿Quieres jugar conmigo?" – me pregunta sonriendo.
-"¿AH?"
-"Por mientras que termina la lluvia".
-"No caeré en ninguna de tus trampas..."
-"Vamos, no seas aburrida...Verdad o penitencia".
-"¿Verdad o penitencia? ¿Cuántos años tienes?"
-"Entonces, en verdad eres una señora aburrida..."
-"¡Para nada!...está bien jugaré, pero yo comienzo ¿La persona con la que hablabas era tu padre?"
-"Así es. Mi turno ¿Por qué eres tan mañosa si eres tan pequeña?"
-"Primero no soy pequeña ni tampoco mañosa. Solo soy fuerte de carácter...podríamos decir que es una manera de protegerme".
-"¿Protegerte? ¿Contra quién?"
-"Hey, ya hiciste una pregunta me toca a mí" – respondo y veo como su cara nota molestia ¿Estará preocupado por lo que dije?- "Cómo es la relación con tu padre..."
-"¿Por qué te interesa tanto?"
-"Verdad o penitencia ¡tú decides!"
-"Nuestra relación en un principio no era mala, de hecho todo lo contrario. Pero tiene interés que siga su empresa y bueno, yo tengo otros planes...no me interesa estar sentado tras un escritorio, viendo papeles y ese tipo de cosas...menos casarme con alguien que no me guste".
Lo observo atenta y puedo dar cuenta lo molesto que está ¿Estará comprometido ya con alguien?...No puedo hacer esa pregunta, creerá que me interesa, no puedo caer tan bajo...
-"Vaya...así que eres el hijo de un empresario famoso que desea heredarte su fortuna y te casarás con la hija de un millonario, quién lo diría ¿Saliste de alguna serie de televisión o algo?"
-"Muy gracioso...mejor dime ¿Estás saliendo con alguien?
Su pregunta llega a mí como una bomba, totalmente inesperada. Mi corazón se acelera y siento como escapa de mí.
-"¡¿Qué?! No tengo por qué responder eso".
-"Entonces tendrás que hacer lo que yo te pida".
- "Pues no me importa, eres un metiche. Ese tipo de cosas no se le preguntan a una señorita".
-"Así que...señorita...Vaya, creí que mantenías algún tipo de relación a distancia con alguien".
-"¿Relación? ¿Por qué lo crees?"
-"Tu anillo. Llevas un anillo de compromiso y no estás saliendo con nadie, eres muy rara..."
Rápidamente oculto mi mano tras la espalda. Es muy observador, se me olvidó por completo quitármelo antes de salir. Todo por encontrarlo en esa tonta caja de recuerdos. Con violencia comienzo a golpear mi cabeza contra las manos. Soy tan torpe e infantil, cómo se me ocurre usar un anillo de compromiso roto...
-"No...¡no es así! Verás...Mmm..."
-"Parece que es algo complicado y no me gustan las cosas complicadas. No te preocupes. Pero como ya dejó de llover y debes hacer lo que yo te pida...¡VEN! ¡Me acompañarás!"
Sin poder responder ante su actuar, una vez más el joven azabache me toma de mi muñeca y salimos corriendo. Agotada veo que llegamos frente a una motocicleta marca Triumph de color amarillo avispa con negro.
-"¡¿Estás loco?!"
En ello siento como rápidamente me pone un casco en la cabeza.
-"¡Vamos súbete! Es una orden, quisiste penitencia y ahora deberás cumplir ¿O no eres una mujer de honor?".
-"Por supuesto que lo soy! Pero al menos dime hacia dónde vamos..."
-"A un lugar que hace años no voy y donde sólo tú me puedes acompañar".
-"¿Yo?"
Extrañada y desconfiando aún, me subo atrás de su asiento pudiendo ver el ancho de su espalda. No había dado cuenta lo bien que se viste. Chaqueta de cuero negro, polera blanca, jeans grises ajustados y zapatillas color rojo. Sin duda sigue las tendencias de moda. Trato de no acercarme a él, manteniendo la distancia, hasta que el rugido de la motocicleta me ahuyenta y como una loca grito, aferrándome a su cintura.
-"Eso...¡sujétate bien Akane!"
Siento la velocidad en mi rostro y lo tenso de sus músculos. Disfruto, debo reconocer que disfruto de este momento como una loca adolescente.
-"¡Eres un lunático! ¡Baja la velocidad!"
-"No seas cobarde, esto no es nada de velocidad".
-"No quiero morir junto a un desconocido de quién ni siquiera sé el nombre..."- respondo sin pensar.
-"Saotome Ranma, ¿Ahora seguimos siendo desconocidos?"
Noto su sonrisa en el espejo retrovisor, logrando que me sonroje y dé una tímida sonrisa, negando con la cabeza apoyada en su espalda. Por supuesto que ya no somos desconocidos, eres más que un simple conocido para mí. Debo detener esta locura, antes que ya sea demasiado tarde de poder escapar.
.
.
.
.
Desde un automóvil privado, dos muchachas conversan alegres, dando cuenta como una motocicleta a toda velocidad pasa de ellas.
-"Estos jóvenes son unos irresponsables al volante..."- reclama el chofer ante la actitud del motociclista.
-"Oye Ukyo...¿No era Ranma en su motocicleta?" – pregunta la joven de cabello oscuro con mechones de color rosado, mientras revisa su teléfono móvil.
-"¿Mi Ran-chan? No puede ser Akari, deben ser imaginaciones tuyas. De haber llegado antes de ya lo habría sabido".
-"Mmm pero quizás volvió hoy...aunque..."
-"Aunque ¿Qué?" –preguntó molesta la joven de castaña cabellera amarrada en una alta cola.
-"No iba solo..."
-"¿Ah? Bueno, qué quieres que haga, soy su amiga de la infancia, no su diario de vida".
-"Yo creo que estás más molesta de lo que crees...que tu Ran-chan haya llegado con otra de occidente y ni siquiera te haya llamado. Además sólo quedan 5 días para entrar a la preparatoria. De seguro ya debe estar en Tokyo..."- mencionó Akari con una sonrisa juguetona en el rostro.
-"Jajaja con Ran-chan no tenemos ese tipo de relación, boba" – respondió Ukyo.
Tras desviar la atención de su amiga, se mordió una de sus uñas tensamente. Abrió su móvil y envió un mensaje al joven azabache.
...
Kuonji Ukyo
Ran-chan ¡kya!
¿Llegaste de ?
¡Llámame!
(/ε\*)
Enviado a las 15:20 pm
...
.
.
.
.
.
.
.
¡Muchas gracias por continuar leyendo!
