Se sentía seguro al ser quien llevará el rumbo de la empresa, tenía la preparación y estaba capacitado para hacerlo. Y eso era algo de lo que Hiashi también estaba seguro, por ello le había dado el liderazgo y realmente se mostraba feliz, sobre todo cuando le estaba dando más ganancias de las que esperaba.
Naruto siempre se había sentido atraído por la hija de Hiashi, y tendría que reconocer que mucho tiempo creyó que una relación con ella era factible, sobre todo cuando ella misma le declaro que le gustaba.
Se había sentido sumamente emocionado aquel día, tanto que la había besado para demostrarle lo mucho que a él también le gustaba.
Desde aquel momento las cosas habían cambiado, porque ahora no solo eran amigos, eran dos adolescentes que se gustaban, todo el tiempo platicaban y todo el tiempo se mandaban mensajes bonitos, al igual que ella, él tampoco había tenido novias, y por ello estaba terriblemente nervioso por cómo debería pedirle que fuera su novia, había decidido que se lo pediría después de que cumpliera años, de ese modo tendrían tiempo de demostrarse lo mucho que se querían, y de alguna manera conquistarla para que no hubiera posibilidad de que lo rechazará.
Sin embargo, para nada espero que una semana antes de que Hinata cumpliera años, saliera de viaje junto a su padre, estarían todo el mes por Europa, y él no tendría oportunidad de abrazarla en su cumpleaños, ni tampoco de confesar sus sentimientos como deseaba.
Ella por supuesto se había disculpado por mensajes, alegando que ella había sido quien había sugerido aquel viaje, le dijo que lo había olvidado por completo y que solo un día antes lo recordó cuando su padre le informó que todo estaba listo para irse en ese largo paseo.
Sabía que Hiashi era así, que hacía planes y hasta un día antes resolvía los últimos detalles y eso incluía avisar a terceros de sus acciones, pero igualmente se había sentido triste, aunque no por ello la culpaba.
En ese mes de espera, se dedicó a trabajar y alargar en una hora su horario laboral, esto debido a que sin Hiashi la carga de trabajo aumentaba para todos, y él se mostraba interesado en aprender todo lo que tuviera que ver con su trabajo.
Estaba próximo para ingresar a la universidad y sin duda quería estudiar algo relacionado. La carrera de Actuaria le parecía que podría ser la adecuada, y por ello comenzó a poner más empeño.
Sentía que podía tener todo en la vida, una carrera que le gustaba en absoluto, y que además estaría siempre con Hinata.
Todo iba de maravilla, y cuando los Hyuga regresaron de su viaje, se mostró entusiasta, ansiaba poder volver a verla y abrazarla.
Al primero que fue, como era lo esperado fue Hiashi, quien no tardó en saludarle con un golpecito en la espalda.
- ¿Cómo te va muchacho?, ¿alguna novedad?
- El trabajo ha ido bien, los informes del último contrato…
Sin dejarle hablar más, Hiashi volvió a darle otra palmadita en la espalda.
- Estoy absolutamente seguro de tu capacidad, confió en que han mantenido la empresa sin caerse – luego le pidió con la mano que le siguiera a su oficina. Una vez dentro le pidió que tomara asiento frente al escritorio y Naruto sin dudarlo lo hizo – me ha contado Ayame que quieres estudiar Actuaria.
- Oh si, este mes me decidí, ya que quedan pocos meses para que inicien las inscripciones.
- Me parece una carrera con mucho futuro y que te servirá de mucho, así que felicidades por tu elección – no pudo evitar sonreír ante sus palabras y agradecerle, sin embargo, no creía que solo le hablara para ello y no se equivocó – sé que muchas veces tienen que hacer cursos propedéuticos, tomar exámenes, entre otras cosas, quiero que sepas que tienes permiso para faltar, para llegar tarde o salir temprano, sé que eres un chico responsable, así que no tendrás que darme cuentas, ni pedirme permisos, me parece sumamente importante que cumplas con tus deberes escolares.
- Bueno, en realidad he podido acomodar mis horarios escolares para no interrumpir el trabajo, pero agradezco mucho su amabilidad, cuando sea estrictamente necesario, tomare su palabra – Hiashi le sonrió, y luego prosiguió con su discurso.
- Este viaje de diversión, no era enteramente para ello, también era porque quería darle un tour a Hinata por algunos de los lugares donde yo estudie en mi juventud, mi deseo es que ella pueda prepararse en las mejores escuelas, y por ello le he pedido que ingrese a una preparatoria en Londres – Naruto sintió un fuerte golpe en su pecho, de pronto sus ilusiones le parecieron demasiado ingenuas – ella se ha rehusado, no quiere entender que en ese lugar aprenderá cosas valiosas, idiomas, clases de música con los mejores, tendrá todo lo necesario para triunfar en la vida, y se ha rehusado – le vio cruzarse de brazos, se veía claramente frustrado de que no había obtenido su deseo.
- ¿Ella le ha dicho por qué no quiere irse? – no estaba seguro de que decirle, y de alguna manera quería pisar terreno seguro antes de pedirle que no la enviara lejos, por muy egoísta que sonara, no soportaba la idea de pensar en Hinata lejos.
- No, pero sospecho que es por un enamoramiento infantil, a su corta edad no puede pensar en esas tonterías, lo más importante es su formación académica, y sin lugar a dudas, cualquier enamoramiento que tenga no será trascendental, de cualquier manera Hinata deberá casarse con alguien de su estatus, alguien que la merezca, no cualquier corriente que venga a enamorarla con palabras cursis, ¿tú crees que aceptaría que mi hija salga con un tipo que no tenga al menos la posición que ella?, y eso no lo voy a investigar hasta que tenga edad para un noviazgo, ahora no está en edad para pensar en esas tonterías – luego se le quedó viendo y Naruto trago grueso al sentirse acusado, sin embargo pronto quito aquellas dudas al escucharle de vuelta – ¿Crees que podrías hablar con ella?, sé que te ve con aprecio, a veces aceptan mejor los consejos de amigos que de la familia.
Naruto había sentido que sus manos sudaban, que su corazón latía rápido, y de pronto se hizo una pregunta que le lastimaría durante muchos años, ¿alguna vez podré ser merecedor de Hinata?, tristemente creyó que no lo era, porque para él, había un respeto y admiración tan grande por Hiashi, que no tenía la menor intención de defraudarle al impedir que su hija truncara su futuro por él. Estaba casi seguro que si se lo proponía podía impedir que Hinata se fuera, pero eso implicaría ser un malagradecido con el hombre que le había apoyado desde su infancia, evitando que tuviera que separarse de su padrino, Hiashi le había dado la seguridad que nunca tuvo, el apoyo que nadie le dio. Sí, podría conseguir otro empleo, quizá tener menos comodidades, pero finalmente sabía que saldría adelante, pero esa capacidad era por el apoyo que le había otorgado hasta ahora. ¿Cómo podría pensar siquiera en ir en su contra?
Esa tarde se había sentido decaído, porque Hinata además de mostrar entusiasmo por verlo, le había contado su travesía, y pudo ver la emoción con la que narró la escuela de música que conoció.
- Es lo mejor en música, tienen aulas impresionantes, maestros excepcionales, los museos, oh todo es tan genial.
- ¿Te gustaría estudiar allá? – le había preguntado casual, tratando de no delatar la charla que anteriormente había tenido con Hiashi.
- No – le había contestado segura – es impresionante y muy bonito, pero honestamente hay mejores cosas que hacer por acá – Hinata no le había dado mayor importancia, pero él sí que sintió un peso grande en su espalda.
Los primeros días trato de tomarlo con calma, no pudo, al contrario, cada vez se afianzaba más la idea de que tenía que alejarse de Hinata, porque estaba seguro que solo de ese modo ella finalmente podría seguir la petición de Hiashi, y en todo caso era mejor tomar su lugar de que jamás sería un buen prospecto para ella.
Con pesar fue alejándose de ella en los siguientes días, no dejándole de hablar, pero definitivamente dejando de ser cariñoso, le dolía no poder responder los mensajes de Hinata del mismo modo, le dolía verla triste por su causa, pero ¿qué otra cosa podía hacer?, decirle la verdad sería impulsarla a que discutiera con su padre y probablemente provocaría un pleito familiar irreparable. No quería eso, pero tampoco se le daba mentir, ¿qué diablos le diría?, no estaba seguro…
Seguramente por su indiferencia, Hinata le pidió que salieran, ella le pediría explicaciones, y él después de mucho tiempo había decidido que tal vez mentir no sería demasiado malo para lograr su objetivo.
- ¿Por qué ya no me buscas como antes? – se veía claramente dolida, triste, y le daba pesar que fuera su culpa. ¿Cómo no se dio cuenta desde un principio que ella era un imposible, que lo mejor era haber tenido eso en mente desde que la conoció, ahora era demasiado doloroso…
- Lo siento, Hinata – aquella suplica era más bien por la mentira que a continuación le diría – he estado saliendo con una chica y la verdad no puedo pensar en otra cosa que no sea ella.
- ¿Qué chica? – le había preguntado y él tuvo que bajar la mirada para que no lo descubriera.
- Una que me gusta mucho, estudia en mi escuela, está en mi salón, es muy dulce y bonita – ella pareció a punto de llorar, pero no lo hacía, tenía que reconocer que Hinata tenía mucho valor para no haberle soltado ya una cachetada.
- ¿Quién es? – pregunto quizá esperando más que fuera una mentira, pero él tenía que hacerlo sonar real.
- Se llama Shion, es una chica muy bonita e inteligente, creo que podría ser la indicada para ser mi novia – no tenía idea de cómo había sido capaz de decirle aquello, sobre todo porque ella se había quedado completamente en mutismo.
- Oh – le había escuchado decir después de un largo momento, seguramente no se había dado cuenta que a él también le estaba costando sacar el habla – debo irme Naruto, no recordaba que tengo algunos pendientes.
Tal como le había dicho antes, ella no quería saber de sus relaciones, parecía que le había lastimado mucho, le había observado con un rostro demasiado triste, y él había querido abrazarla para negar todo lo dicho, para pedirle que lo eligiera a él, para pedirle que hablara con su padre y le convenciera que no necesitaba tener su posición económica para merecerla. Pero no lo hizo, se quedó ahí de pie observando mientras ella se marchaba.
No pudo dormir del todo, ni esa, ni las siguientes noches, no sabía si era un cobarde o si alguna vez podría perdonarse por dañarla de ese modo, pero lo que era un hecho, era que él no tenía duda de que jamás se enamoraría de nadie como de Hinata Hyuga.
Se habían distanciado, tanto que ya ni mensajes se mandaban.
Él había tenido que dedicarse a la escuela y trabajo de tiempo completo para poder concentrarse en otra cosa que no fuera ella, y así lo hizo durante mucho tiempo.
Había tenido un excelente promedio para ingresar a la universidad, y Hiashi al darse cuenta le había felicitado efusivamente.
- Estoy muy orgulloso de ti – le había dicho en su oficina mientras Naruto ordenaba algunas carpetas.
- Gracias – le había respondido – en realidad ha sido gracias a usted.
- Oh vamos, es tu esfuerzo, solo tuyo – le dijo el Hyuga y luego le pidió que se sentará para platicar con él, algo bastante usual a esas alturas – ¿sabes que Ayame ha decidido renunciar para pasar más tiempo con su hija?
- Si, me lo ha dicho esta semana.
- ¿Crees que podrías quedarte como secretario en su lugar?, sé que estarás muy ocupado con tu escuela, pero podrías tener bajo tu cargo a alguien que te ayude con labores mientras tu no estas.
Naruto se había sorprendido ante aquella propuesta, la verdad es que jamás imagino que le daría ese cargo, uno que era muy importante en la oficina.
- Creo que puedo con ello – le dijo con seguridad, había aprendido mucho de Ayame, y si además tendría alguien que le apoyará con tareas de papelería, podría sin lugar a dudas llevar a cabo dicha función junto con la universidad.
- Me alegro, sabía que podría contar contigo – le dijo Hiashi con una enorme sonrisa – sabes que me da mucho gusto que seas un muchacho tan capaz, y ahora que mi Hinata también ha decidido por fin hacer caso a mis suplicas de que estudie en Europa, me siento en total dicha.
Sintió un golpe en su corazón, ya no la vería, ya no estaría ni siquiera en el mismo país, era real, ella no estaba a su alcance…
Con pesar se dedicó a sus actividades del día, terminando el trabajo empezó a realizar ejercicio, y a partir de ese momento incluyó una actividad más a su apretada agenda, todo con la intención de estar la mayor parte del tiempo ocupado, le costaba mucho no pensar en ella sin sentirse miserable. Solo de ella se había enamorado, y sabía que no era una chica que le debería corresponder, eran de tan distintos estatus socioeconómicos, y no solo eso, su padre era el hombre que le había ayudado, estaba completamente en deuda con él.
Ni siquiera se habían despedido, era lógico que ella no quisiera saber nada de él, pues seguramente ella creería que era un patán, decirle que salía con otra chica al saber que ella tenía sentimientos por él, debió ser un golpe que jamás le perdonaría…
Dos años después de no volver a saber de Hinata, a excepción de cuando Hiashi le hablaba de ella, él estaba en su mejor momento, prácticamente había dominado el trabajo a la perfección, iba perfectamente en la universidad, y además se había convertido en el líder de su equipo de entrenamiento de futbol. Eso seguramente se debía a que ponía todo su empeño en ello, pero sabía que, a pesar de sus logros, no era realmente feliz, porque siempre le faltaría ella, su Hinata.
Pero muchas cosas cambiarían en el verano, ya que Hinata por primera vez había decidido pasar sus vacaciones con su padre, y eso era en Konoha.
Naruto no lo sabía, por lo que le tomó por sorpresa cuando la observó llegar a la empresa, lucía preciosa, claramente había crecido, con sus casi 17 años se veía estupenda, lucía unos sencillos jeans ajustados y rotos con unos tenis deportivos y una playera de tirantes, su cabello recogido en un chongo mal hecho, dejando de ese modo caer muchos cabellos por todos lados, su carita sin rastros de maquillaje, aunque no lo necesitaba, así se veía divina desde la perspectiva del rubio.
Saludo efusivamente a todos los que se topaba en el camino hasta llegar a la recepción de la oficina de Hiashi, justamente donde él estaba, no estaba seguro de que ella quisiera recibir un abrazo de él, por lo que opto por dejar que ella decidiera.
- Hinata, me alegra verte de nuevo – le dijo al levantarse y ella le observo con sus expresivos ojos.
- A mí también me alegra verte, Naruto – le dijo tímidamente y entonces se dio cuenta que no había cambiado nada, ella seguía siendo la misma, algo que sin duda le emocionó, porque odiaba pensar que cuando la viera de vuelta ya no se trataría de la misma chica de la que se había enamorado.
Esa y las siguientes tardes en que Hinata visitaba a su padre, tan solo se habían saludado superficialmente, sin embargo, las cosas cambiarían justo una tarde de lluvia.
Era el cumpleaños de Hiashi por lo que todos los empleados habían montado un espacio improvisado para festejarlo, habían llevado varios pasteles, gelatinas, flanes, refrescos y alcohol, incluso habían decorado con globos y serpentina, sin duda era un jefe muy querido por el personal.
Hinata por supuesto estaba en dicho lugar, se había encargado de inflar globos, y ahora mismo intentaba colocar un enorme cartel que decía "felicidades" debajo de otros cuantos carteles.
- ¿Necesitas ayuda? – le había dicho Naruto al acercarse – ayudando a pegar los extremos superiores con los que sin duda Hinata estaba teniendo problemas.
- Gracias Naruto, mi padre estará muy contenta con todo esto – le dijo sincera.
- Pero sin duda tu presencia será lo que más feliz le pondrá – así como para él, pero eso lo pensó. Ella solo le sonrió y luego continuó con su tarea de decoración, él se propuso ayudarle y así fue como terminaron dejando un lugar bastante alegre.
Por supuesto Hiashi se mostró entusiasmado ante tal detalle por parte de sus empleados e hija.
Naruto por su parte, no pudo evitar sentirse triste al ver a Hinata tan lejos, ya no eran las cosas como antes, y probablemente jamás lo serían. Subió a la planta más alta, donde solían jugar, se encerró en una de las habitaciones que Hiashi había arreglado para que fuera la sala de juegos, un espacio donde mucho tiempo convivió con Hinata, eran bellos recuerdos…
Debió quedarse ahí durante un momento sentado en una de las pequeñas sillas, hasta que escucho el pomo de la puerta girar, presto atención a la puerta, y entonces apareció Hinata, quien al verlo no emitió ningún sonido, tan solo cerró la puerta y se quedó ahí, recargada sobre esta.
No hablaron durante un momento, pero si se observaron durante todo el tiempo, no era incomodo, al menos para él no lo era, Hinata siempre le había parecido lo más hermoso para admirar.
- ¿Por qué me mentiste? – le dijo de repente.
- ¿mentirte? – le pregunto confuso.
Hinata se mordió el labio inferior claramente apenada, pero le vio decidida.
-Sobre la supuesta chica que te gustaba y que iba a tus clases – le miró apenado, no tenía idea cómo se había dado cuenta – Temari iba en tu clase y fue mi compañera en aquellos años de piano.
Lo había olvidado por completo, por supuesto, una pequeña charla entre ellas podría haber sacado a flote su mentira.
- ¿Por qué Naruto? – le volvió a preguntar.
- Porque no tenía de otra Hinata, tenías que irte a estudiar a Europa.
- Mucho tiempo estuve confundida, y honestamente ninguna conclusión me hacía sentir mejor, al final de cuentas tu no me quisiste.
- No es así – tenerla ahí de frente y con su carita triste le hacía sentir terriblemente mal, le hacía querer conseguir su perdón y pedirle aun pasados esos años que le eligiera, aunque no tuviera nada…
- Entonces ¿por qué me dejaste ir?
- ¿No te querías ir?
- No, jamás habría sido una decisión que yo hubiese tomado si tú me hubieses querido.
Seguía aferrada a esa idea, y estaba seguro que lo único que ella quería era que confesará aquel sentimiento para poder realizar su vida, sin embargo, él no podría decirle esas palabras, era muy duro hacerlo, en primero porque no lo sentía, y en segundo porque no quería lastimarla o mentirle nuevamente.
Se habían acercado lo suficiente como para poder tocarse si tan solo levantaban las manos, y eso fue justamente lo que hizo, acariciar su mejilla.
- Jamás quise hacerte daño.
- ¿Entonces por qué me alejaste de ese modo?, sabiendo lo mucho que te amaba.
- ¿Qué me amabas?, ¿tiempo pasado? – pregunto con dolor.
- Tiempo presente, pero eso no cambia nada.
No, no cambiaba nada, pero saber que ella lo seguía amando le hizo sentirse emocionado y ansioso, siguió acariciando su mejilla, y ella no rechazó su tacto. De pronto todo el ambiente había parecido confabular, pues una fuerte lluvia azoto, junto con un trueno que asusto a la Hyuga, haciendo que emitiera un pequeño grito y un salto hacia delante, quedando totalmente pegada al rubio, quien de inmediato la abrazó y se sé sintió maravillado por el dulce aroma que emanaba, el mismo de siempre… ella no solo no se apartó, también le abrazó y recargo su cabeza en su pecho.
- Perdóname Hinata, yo siempre he querido tu felicidad – le dijo mientras acariciaba su suave cabellera.
- Lo sé – le dijo abrazándole con más fuerza – pero no te perdonaré hasta que me digas exactamente qué era lo que planeabas.
Le había devuelto sus palabras unos años después, y él se sintió contento de que fuera así.
-Quería que aceptaras la petición de tu padre, además me hablaste con tanta emoción de la escuela en Londres, que me parecía terrible que no lo hicieras…
Había muchas otras cosas que aclarar, pero no podía, hacerlo significa aceptar realidades que lejos de mejorar la situación entre ellos, la empeoraría.
-Sabes que no era realmente lo que yo quería, es decir, por supuesto que adoro Londres y las escuelas, pero eso podría haberlo hecho aquí, y sería lo mismo, no, sería diferente porque podría verte a ti todos los días.
Nuevamente busco acariciar su mejilla y ella se lo permitió al despegarse de su pecho y quedar frente a él. Se observaron breves segundos, y como si se tratara de un imán que les atraía con fuerza ambos estuvieron tentados en besarse.
Nuevamente la abrazo con fuerza tratando de controlar aquel impulso, casi al instante le escucho hablar.
- Mañana regreso a Londres – quiso pedirle que no lo hiciera, que se quedará con él, pero solo pudo abrazarla más fuerte – y la próxima semana es mi cumpleaños.
- Lo sé – le dijo acariciando su espalda – lamento que no estés aquí para esa fecha.
- Podrías darme mi regalo desde hoy.
- ¿Qué es lo que quieres?
- Un regalo con tu boca…
Hinata siempre recordaría ese suceso avergonzada, porque después admitiría que no supo expresar lo que realmente deseaba, ella quería palabras de amor y recrear e primer beso que Naruto le dio años atrás. Naruto evidentemente no había entendido eso…
Había buscado sus labios, y la había besado con ternura, Hinata respondió a sus besos, incluso abrazándole por el cuello, lo cual le impulso a seguir saboreando sus labios y su cavidad bucal, lamiendo todo a su paso, la incito a jugar con él, y ella tímidamente comenzó a responder moviendo su lengua y explorando también su boca.
Hinata era una cabeza más pequeña que él, en realidad no se había dado cuenta de tal magnitud de diferencia hasta ese momento, nunca habían sido tan diferentes, pero con ella podía darse cuenta que había crecido bastante. Aquella diferencia de estatura hacía que fuera incomodo estar mucho tiempo agachado, por lo que finalmente sin pensarlo demasiado la tomó de la cintura y la elevo del piso, abrazándola para que quedara pegadita a él, mientras sus labios seguían moviéndose. En cuanto ella busco algo de aire, el movió su boca por su barbilla dando besos que Hinata demostraba que le gustaban al acariciar su nuca.
Siguió besando y bajando por su cuello dando besos y lamiendo un poco de su deliciosa piel. Sin embargo, nuevamente le quedaba bajita, por lo que tomándola de las caderas la levantó un poco más, dejando su escote a su alcance, ahí mismo poso sus labios, dando largos besos, haciendo que Hinata suspirara y se aferrará a él. Caminando llego hasta una mesa donde sentó a Hinata, ella instintivamente abrió sus piernas y él se situó entre estas, de ese modo tuvo oportunidad de volver a abrazarla por la cintura y tomar sus labios, durante un largo momento se besaron usando sus lenguas, Hinata parecía que quería aplicar lo aprendido momentos antes y eso le fascino.
Sin embargo, ya no pudo tener sus manos quietas, por lo que acarició los costados de su cintura de manera pausada, subiendo y bajando cada vez más, hasta finalmente situar sus manos al lado de sus pechos, tocando de ese modo parte de ellos.
La lluvia seguía cayendo en torrentes, creando un agradable sonido, y un ambiente tan acogedor que lo invitaba a continuar, Hinata se mostraba receptiva a sus caricias, parecía disfrutarlo e incitarlo a que continuara…
Tan solo despego sus labios de los de ella para poder contemplas sus pechos cubiertos, sintió una necesidad muy fuerte que no pudo controlar, y así fue como termino tomando el borde de su blusa para levantarla y retirarla, Hinata levantó los brazos aceptando aquella petición.
En el momento que la tuvo en sostén frente a él, juró que jamás había visto algo tan apetecible en su vida (hasta ese momento), eran las tetas más grandes y hermosas que había visto en su vida, pego su cara a sus pechos haciendo que Hinata emitiera un pequeño gritito. Luego entusiasmado comenzó a masajear sus pechos mientras repartía besos en la cúspide de sus pechos, tal parecía que el sostén no tenía la capacidad de cubrirlos completamente y aquello le fascinaba. Ella se había removido y el curioso volteo a verla.
- ¿Qué pasa? – le dijo aun repartiendo besos
- Creo que son algo grandes, es vergonzoso…
- Hinata, creo que tus tetas son preciosas, no me gustarían si fueran más pequeñas – aquello era una mentira, porque él estaba seguro que fueran del tamaño que fueran siempre le gustarían por ser de ella.
Sintió sus pequeñas manos sobre sus cabellos y luego la escucho quejarse cuando comenzó a presionar sus pezones.
- Etto… – la escucho hablar avergonzada – soy muy sensible de esa zona, y…
- ¿Te he lastimado? – le preguntó más bien juguetón. Ella de inmediato negó, y él no pudo evitar sacar una de sus sonrisas que parecían realmente maliciosas – creo que deberíamos revisar el daño – llevando sus manos a su pequeña espalda, busco el broche y rápidamente lo abrió.
Retiró lentamente aquella prenda hasta que la tuvo totalmente desnuda frente a él. Captó como sus pequeñas manos trataban de cubrirlos, pero él fue más rápido al evitarlo.
-Si no me dejas ver, no podré saber si te he hecho daño – le dijo sonriente y ella no opuso resistencia cuando la incito a que volviera a poner sus manos sobre sus hombros.
Al prestar atención completa a sus pechos sintió que nada en la vida volvería a ser lo mismo, las tetas de Hinata eran sin duda las más hermosas que había visto en su vida, y eso incluía todas las tetas de televisión, de pronto y perdiendo toda la cordura tomo ambos pechos con sus manos y bajo su cara para dar besos por todos lados, acarició cada curva con sus manos, y con su boca chupo y lamió cada parte, dejo al final los pezones, los cuales no pudo evitar metérselos a la boca y succionarlos, tuvo que saborearlos durante un largo momento, temía que jamás podría saciarse de ellos.
Y habría continuado con su tarea hasta que Hinata emitió un ligero gritito de dolor. La había mordido.
- Perdón linda, es que tus pechos me están volviendo loco – le había dicho mientras se despegó del pezón erecto, el cual lucía claramente hinchado por sus fuertes succiones.
- Continúa – le pidió con su voz cargada de deseo, haciendo que se sintiera más excitado si eso era posible. Entonces prestó atención a sus piernas, cumpliendo la petición de Hinata se pegó al otro pezón para chuparlo, mientras sus manos se dirigieron a sus piernas, las cuales acarició con suavidad, subiendo desde la rodilla hasta llegar a sus muslos, la acarició con tanta delicadeza que incluso Hinata abrió más sus piernas, aquello lo había impulsado a prestar más atención a esa parte de su cuerpo.
Ese día Hinata portaba una falda bombacha que se había subido hasta sus muslos, ella no debió darse cuenta, pero el que estaba acariciando sus piernas aprovecho para acariciarlas cada vez más arriba, hasta tocar los costados de la telita de su braguita. Emocionado por tocar aquella prenda y calentarle la cabeza, siguió acariciando sus caderas.
Se habían fundido en un beso más fogoso y necesitado. Naruto sin poder resistir más, empezó a bajar la telita que tan caliente le tenía la cabeza, cuando la prenda llego a sus rodillas, despegó sus labios para prestar atención a su acción. La braguita era de color rosa pastel, tal como el sostén que también le había quitado, estirando más aquella prenda, la termino por deslizar por sus pies y sin poder evitarlo se froto la cara con la prenda.
Hinata mostrando toda la vergüenza por su acción le hizo sonreír.
- Basta – alzo su pequeña mano para tratar de arrebatarle dicha prenda. Pero él fue más hábil al evitarlo.
- Es mía – le dijo, y luego tuvo que inhalar de su prenda – oh dios – si ya estaba cachondo, aquella dulce fragancia lo multiplicó. No espero a pedirle permiso sencillamente después de guardar aquella prenda en el bolso trasero de su pantalón (costumbre que se repetiría en muchas ocasiones) tomo cada pierna de Hinata para abrirla un poquito más, de ese modo por fin observó la parte más privada de ella. Sintió que podría correrse ahí mismo de solo verla, pero él no quería otra cosa que probarla.
Eso hasta que su pequeña mano le tapo la exquisita vista.
- Preciosa quita esa manita de ahí – le dijo al unir sus labios, Hinata respondió a su beso, en realidad no pensaba para nada en obligarla, interiormente sabía que era mejor si ella lo evitaba, pero aquellos pensamientos de cordura fueron demasiado fugaces porque entonces sintió como era abrazado por ambos brazos mientras se seguían besando, demostrando que había dejado esa zona descubierta.
No pudo esperar mucho tiempo, casi de inmediato repartió besos de su boca a sus pechos, luego a su abdomen plano, y finalmente se situó cerca de sus muslos.
- Me da pena – le dijo la Hyuga cubriendo su rostro. Naruto se acercó para darle un par de besos en sus manos.
- Pues no deberías sentir pena, eres muy hermosa, y además – sonrió sin poder evitarlo – este es tu regalo de cumpleaños adelantado, un regalo con mi boca…
Dicho aquello se arrodillo para estar a la altura de sus muslos, y aunque la escucho hacer ruiditos de sorpresa, no le detuvo.
Acarició sus piernas para relajarla y demostrarle que no sería un bruto, cosa que tuvo resultados al instante, pues sintió las caricias sobre sus cabellos, dio muchos besos en sus muslos, hasta que empezó a darlos en los alrededores de su sexo.
La respiración de Hinata parecía comenzar a acelerarse y no pudo evitar sentirse más caliente, ataco con besos y caricias su sexo, y más bien pronto empezó a lamer sus pliegues, le encantó su respuesta en gemidos, lo que le motivo chupar y lamer con mayor insistencia aquella zona, beso, acaricio y succiono, y luego sencillamente trato de meterle la lengua en su vagina, en ese punto sintió como las manos de Hinata le estrujaban el cabello, tal vez no se lo diría con palabras pero estaba seguro que le estaba pidiendo más, estaba buscando con desesperación su liberación, y él se la daría.
Curioso se dio cuenta que una partecita de Hinata parecía darle mayor placer cuando la chupaba ahí, por lo que supuso acertadamente que se trataba de su clítoris, decidido le dio mayor atención a esa zona, y se sintió satisfecho cuando comprobó la maravillosa respuesta en Hinata, ya que en ese punto, Hinata incluso movió sus caderas, y él satisfecho se dio cuenta de lo mucho que le gustaba aprender de su cuerpo, de darle placer. Fue hermoso cuando presenció que Hinata tuvo su orgasmo, lo supo porque fue atacado por sus piernas al intentar cerrarlas, por su gemido y por la tensión que mostró su cuerpo en general.
Maravillado por aquellas reacciones, se acercó a sus labios para besarla, y ella que parecía borracha de placer se aferró a él con piernas y brazos. Acarició con suavidad su espalda, y luego le escucho hablar.
-Naruto, quiero… quiero continuar – le dijo con su vocecita inocente y el no pudo evitar ruborizarse, claro que quería hacerla suya.
Se separó lo suficiente para poder maniobrar con su pantalón, desabrocho el botón y luego bajo el cierre en tiempo récord. Pensó en retirar de golpe también su bóxer, en ese momento algo en su interior se removió, algo que le decía que no debería tomar su inocencia. Por otro lado, Hinata estaba sonrojada esperándolo, de ese modo termino por bajar sus pantalones.
Nuevamente busco sus labios y dio besos que Hinata respondió gustosa, mientras con sus manos se encargó de tocar su muy receptiva intimidad, al instante ella gimió en su boca.
-Tan húmeda y caliente – le dijo al tocarla, se sentía realmente satisfecho de ser él quien la tuviera así. Luego paseó sus manos por sus muslos, abriendo más sus piernas y pegándose a ella hasta chocar sus sexos, separados únicamente por su bóxer, ambos suspiraron por aquel contacto.
Tomando sus caderas, comenzó a frotarse contra ella, Hinata le abrazó con fuerza del cuello, mientras trataba de controlar sus gemidos al morder su hombro, le gustó tanto aquella sensación, que se siguió frotando contra ella, cada vez más fuerte, y cada vez pegándose más a sus pliegues húmedos, la sensación lo había sobrepasado, lo único que le interesaba era buscar su liberación, por lo que tomando sus nalgas se pegó y se froto lo más fuerte que pudo, Hinata comenzó a gemir tan fuerte, que tuvo que besarla para acallar sus gemidos, la sintió tensarse por segunda vez y entonces casi después él también se corrió, se habían pegado tanto , que sentía los pezones de Hinata encajados en su pecho, y por supuesto una agradable sensación en su miembro que aún seguía enterrada entre sus pliegues, con su prenda interior separándoles.
Todavía extasiado decidió moverse un poco para poder dar besos en sus mejillas, y ahí fue que noto que Hinata estaba perdida en su orgasmo, aferrada a él, como si su vida dependiera de ello, acarició su espalda tratando de que se recuperará, su respiración como la de él era muy agitada, y parecía que ambos buscaban aire desesperados.
Sin embargo, como si se prendiera un chip, Naruto razonó que llevaban mucho tiempo ausentes, por lo que temía que pronto les empezarán a buscar.
Aun cuando deseaba quedarse abrazado de Hinata más tiempo, sabía que era una mala idea, por lo que se fue separando poco a poco, hasta que la observo, era sin duda la mujer más preciosa que existía en el mundo, y deseaba estar con ella siempre así, pero aquello no era posible, y lo que acababa de pasar había sido una metida de pata monumental.
Se había colocado rápidamente los pantalones, los cuales estaban arremolinados en sus tobillos. Luego de abrocharlos, se sintió tan culpable por no ser capaz de controlarse.
- Lo siento, Hinata.
- No te disculpes – verla a punto de llorar le hizo volver a abrazarla – yo he participado activamente, no me has obligado.
- Lo sé.
- Y al final de cuentas no me desvirgaste como creí que harías, ¿qué ha sido eso? – le pregunto curiosa.
- ¿Te ha gustado? – le pregunto divertido ya sabiendo su respuesta, ella solo asintió con timidez – supongo que sexo con ropa, pero tienes razón tu castidad sigue intacta.
Tomándola de la cintura la bajó de la mesa y la dejo sobre sus pies, ella se aferró a sus brazos, y el trato de acomodar su falda.
- Buscaré tu blusa y tu sostén – le avisó y ella al instante asintió, por supuesto que no le tomo mucho tiempo encontrar las prendas, la blusa se la echo al hombro, y con el sujetador en una mano se acercó a ella, quien de inmediato aceptó la ayuda para vestirse. Una vez que ella se veía decente, ella fue quien le ayudo.
- Agáchate – le había pedido y el obediente se puso a su altura.
Sintió como sus pequeñas manos trataban de ordenar sus cabellos y él agradeció aquel gesto, era realmente bonito sentirla haciendo esas acciones.
Naruto consideró que tuvieron suerte, pues en ese momento la puerta se abrió abruptamente, haciendo que ambos se apartaran de un salto, para su fortuna era Kiba de quien se trataba, uno de los pasantes que realizaban estadías, era unos cuantos años más grande que Naruto, y sin duda tenía mucho talento, sin embargo él estaba en un área totalmente diferente.
- Oh aquí están, Hiashi me ha enviado a buscarte – se dirigió directamente a Hinata – y todos pensábamos que ya te habías ido a tu casa – esta vez le dijo a Naruto, haciendo que ambos se sonrojaran. Al ver aquella escena, seguramente el Inuzuka no pudo evitar sentirse incomodo – bueno yo… me iré a seguir trabajando, cuando veas a tu padre, solo dile que te ha dado el mensaje – sin más se fue, seguramente no quería meterlos en problemas, y eso lo agradecieron.
- Deberías ir con tu padre – le dijo cuándo se quedaron solos.
- ¿Podemos hablar más tarde? – le pregunto antes de moverse de su lugar.
- Hinata, esto ha sido una equivocación, tú debes volver a Londres, y realmente creo que no hay nada de qué hablar.
Observó como una gruesa lagrima recorría su mejilla, y entones se sintió el ser más patán. La vio asentir y luego retirar con sus manos aquella lagrima, luego simplemente salió de la habitación, dejándolo frustrado, y sintiéndose la peor escoria del planeta.
Se sintió miserable por lo que había sucedido, así que después de darle vueltas al asunto, supo que no podía dejarlo así. Por lo que decidido pensó en buscarla esa noche, tenía que hablar con ella antes de que se fuera a Londres, no soportaría que se fuera lejos incluso en peores términos que la primera vez.
Para su mala suerte, no la había localizado por ningún lado, al parecer su vuelo de regreso a Londres partía esa noche y él no había tenido oportunidad de hablar con ella.
Sabía que se había portado como un ser repugnante, y que tal vez lo mejor era dejarlo así, pero no podía, le dolía que ella sufriera por su causa.
Además, había sido su primera vez, quizá no propiamente como tal, pero eso había sido un faje completo, y no se supone que después de intimidar de tal manera terminen peleando de esa manera.
Al día siguiente en su desesperación por hablar con ella, decidió usar por primera vez las redes sociales, porque sabía de sobra que Hinata había cambiado de número telefónico cuando se fue a Londres, por lo que ese era el único medio por el que podría comunicarse con ella.
No tardó mucho en encontrarla, pues había agregado primero a los amigos que tenían en común.
Tenía una foto de perfil que lo hizo suspirar, se veía preciosa, tenía la sonrisa más bonita que había visto en su vida, así que fue directo a mandarle una "solicitud de amistad".
Su sorpresa fue grande al ver, no solo que Hinata le había aceptado, sino que también le había escrito. Impaciente abrió el mensaje que destacaba en sus notificaciones y extrañado observó que aquello no se trataba de un mensaje en forma, era solo una carita triste, y de pronto pudo imaginarla haciendo precisamente ese gesto.
"Hinata, ¿podemos hablar?, me conectaré a la hora que tú me digas que lo haga"
Su respuesta fue inmediata.
"¿Ahora?"
Lo había tomado por sorpresa, quería por lo menos ensayar una disculpa sincera, pero aquello ya no sería posible, así que juntando todo el valor, le empezó a escribir todo un discurso sobre lo mucho que la adoraba, lo mucho que la apreciaba y lo mucho que le dolía lastimarla, plasmo en renglones y renglones, en párrafos y párrafos, lo mucho que la quería, lo mucho que quería verla feliz, y finalmente aceptó que no se arrepentía de haberla tocado de aquel modo, incluso le confesó que volvería a hacerlo de regresar el tiempo atrás, pues formaba junto con el resto de momentos que había pasado con ella, los mejores de su vida.
Hinata respondió a sus mensajes de una forma tan hermosa, que casi le hizo llorar. En resumidas cuentas, ella le dijo que sentía lo mismo por él, y que no quería que volvieran a dejarse de hablar, le había dicho varias veces que necesitaba sentirlo cerca, aunque solo fuese por mensajes y él no pudo negarse, principalmente porque no se creía con la fortaleza de alejarse, él también la necesitaba…
-Bien, los contratos con los Uchiha se ven bastante bien – le dijo Hiashi al terminar de ver un resumen de los últimos movimientos.
- Si todo sale como lo planeamos, tendremos buenas ganancias – estaba seguro que ese año la empresa crecería más, en realidad era algo que todos esperaban por como Naruto llevaba los proyectos de la empresa. Al instante Hiashi le sonrió.
- Este muchacho Uchiha, el que está a cargo de uno de los proyectos…
- Itachi Uchiha – le corroboró el nombre.
- ¿Está soltero? – a Naruto le pareció curiosa aquella pregunta, pero igual respondió.
- No está casado, pero desconozco si tiene alguna novia.
- ¿Podrías conseguirme aquella información?
- Si, supongo – se encogió de hombros.
- Siento que es un buen prospecto para mi hija, ¿no crees?
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Hola! Muchas gracias por sus comentarios, valoro cada uno de ellos, y me alegra que la historia les guste, espero no defraudarlos.
Les cuento que he tenido problemas en estos días para acceder a la página, bueno a mi cuenta de Google específicamente (que solo uso para esto afortunadamente), alguien más ha tenido problemas? O solo es cosa mía? D:
Por cierto, necesito su ayuda, alguien tiene idea de cómo puedo borrar comentarios ofensivos?, he recibido un poco de acoso, en mensajes privados también, y realmente no me importan, peeeero ahorita pensé que se ven feos, como que se deben ignorar pero a la vez borrar, el problema es que no supe cómo xD
