EL CHICO DE AL LADO: CAPÍTULO 4


El fresco viento acariciándome el rostro, el cosquilleo que provocaba su perfecta trenza azabache en mis mejillas, el calor de su espalda, el fuerte sonido de la motocicleta que iba apagándose lentamente, deteniéndose...¿Deteniéndose? y como si fuera una burbuja, mi perfecta escena romántica fue hecha añicos, explotando frente mío.

-"Oh...oh..."- Le escuché decir.

-"¿Qué...qué paso?"

Nos detuvimos al borde de la carretera. Con brusquedad Ranma se bajó del vehículo para quedársele observando unos minutos, dar una vuelta y suspirar.

-"Estamos sin combustible".

-"¡¿QUÉ?!" –Grité exasperada y pude finalmente dar cuenta lo lejos que estábamos de la ciudad. Parecía ser un camino rural hacia algún lado, rodeados de bosques y sin ningún vehículo o persona a nuestra alrededor.

-"No grites, ya lo solucionaré. Solo deja hacer una llamada telefónica y...Oh, no..."

-"Oh no ¿Qué? Solo falta que te hayas quedado sin carga y ahora estemos botados en plena carretera, sin destino, mojados y totalmente perdidos".

-"Cálmate, cálmate. Pero sí, tienes toda la razón. Lo estamos".

Vi su hermosa sonrisa iluminar su rostro. Burlándose de mí. Furiosa me bajé de la motocicleta y comencé a caminar, sin destino claro.

-"Oye, ¿A dónde piensas ir?"

-"Lo más lejos que pueda de ti. Traes solo problemas" – Dije sin mirar atrás. Sentí como corrió para alcanzarme. No sé cuándo dejé de pensar con claridad y me dejé guiar por el corazón acelerado de un hombre tonto e infantil.

-"Calma, solo debemos encontrar un lugar donde podamos cargar mi teléfono móvil y nos vendrán a buscar".

No respondí. Avanzamos en silencio unos cuantos metros y nuevamente la lluvia caía sobre nosotros. Rápidamente encontramos un camino de tierra con unos altos árboles que nos ayudaron a pasar la tormenta.

Uno al lado del otro, sin decirnos palabra, nos acercamos logrando rozar nuestros hombros.

-"Yo...lo siento"- Dijo tímidamente y sin ganas.

-"No te preocupes, ya me estoy acostumbrando a mi mala suerte desde que llegué a Tokyo".

-"Yo...¿También soy parte de esa mala suerte? Solo traigo problemas".

Al escucharlo, giré mi rostro para poder observarlo por unos minutos. Su mirada se perdía en el horizonte, cómo si esa pregunta no sólo fuera dirigida hacia mí. Pude sentir como el ánimo caía y su semblante cambiaba al de melancolía.

-"Mmm...creo que no puedo ser tan mal agradecida con alguien que me ha ayudado en más de una ocasión, tan desconsiderada no soy".

-"Creo que tienes razón. Es imposible que dé mala suerte. De hecho, soy todo lo contrario para ti. Deberías guardarme en tu bolsillo como amuleto de protección hahaha".

-"¡Tampoco te la creas tanto!"

En eso, una fuerte corriente de viento dejó ver tras el follaje un claro letrero de madera. Nuestros rostros se iluminaron. Pozones calientes, estaban a no más de 600 metros de nosotros. Como unos niños nos tomamos de las manos y gritamos de alegría.

-"¡Kyaa! Pozos de agua caliente! Creo que nos iría bien, tal vez encontremos a alguien que nos pueda ayudar" –dije con alegría mientras estrujaba mi cabello hacia un costado tratando de quitar un poco de agua.

-"Mmm pareciera que no está muy lejos de acá, si queremos ir, apresurémonos. No querrás perderte en el bosque conmigo o ¿Si?"

-"Por supuesto que no me das miedo".

-"¿Sabes que me vuelvo lobo en la noche?"

-"Eres un niño...¡Ven vamos, apresura el paso!"

Decidida tomé de su antebrazo y nos dirigimos a lo que sería nuestra salvación o al menos, eso creía.

Dando vueltas en círculos por más de 1 hora y media, entre quebradas, barro, ramas botadas y humedad, podía notar el rostro cansado de Ranma. Habíamos caminado más de 600 metros y no había pista de los pozones por ningún sitio.

-"Creo que esto fue una pésima idea..."

-"A cuál te refieres ¿A raptarme en tu motocicleta?"

-"¿Raptarte? Noté claramente cómo te divertías como una niña de campo mientras me abrazabas".

-"¡Para tú información no era la primera vez que andaba en una motocicleta! Y no te abrazaba..."

-"Pues pareciera que sí lo era, niña de campo. ¿Quieres abrazarme? Ven" – Ranma extendió sus brazos hacia ambos lados, mientras reía.

Furiosa, agotada y sin pensarlo, me acerqué al cuerpo del azabache y lo empujé con todas mis fuerzas, sin dar cuenta que nos encontrábamos en una empinada quebrada. Ranma se fue de espaldas contra la tierra, tomó de mi brazo y juntos caímos unos cuántos metros hacia abajo.

Tras la caída, me levanté con dolor en el cuerpo y noté que bajo mío se encontraba Ranma con un fuerte corte en la frente. Asustada grité su nombre.

-"¡Ranma! Por favor, despierta! ¡Niño testarudo, ingrato, pervertido, debes despertar ahora!"

Y reaccionó. Una mueca de dolor se hizo presente y con ella el alivio.

-"¿No tenías nada más amable que decir? Oye...pero...no llores..."

¿Llorar? Sin darme cuenta, lágrimas caían por mis mejillas. Noté como acercó sus manos a mis mejillas y las apretó suavemente.

-"Vamos, niña tonta, no fue nada..."

Nos levantamos del suelo con cuidado. Por la caída, la pierna derecha de Ranma sufrió de un fuerte golpe, por mi culpa, dificultando su caminar.

-"Te cargaré".

-"¿Estás loca?"

-"Claro que no lo estoy, pero estás así por mi culpa. Ven sube".

-"Una enana como tú, nunca me podría. Mejor dame apoyo...tu hombro de gorila servirá..."

Nos acercamos uno al otro. Pasó su brazo derecho tras mi nuca mientras me aferraba a su cintura para poder sostenerlo ¿Esta era la cuarta vez que me salvaba? Ahora era mi deber ayudarlo. Tras avanzar unos metros, sentí como su corazón se aceleraba y el fuerte sonido de su respiración en mi cabello lograba intimidarme. A saltos y avanzando lentamente, finalmente vimos algo de esperanza. Frente a nosotros un pozo de agua caliente nos daba la bienvenida.

-"¡Allí están! Vamos, muero de frío" – Dijo Ranma con entusiasmo y apresuramos más el paso.

El vapor de agua mezclado con la intensa humedad del lugar creaba una capa que imposibilitaba ver con claridad. Me acerqué al estanque para notar lo caliente que estaba.

-"El agua está hirviendo, lo mejor será seguir avanzando y buscar al dueño. Además, en este lugar no hay donde cambiarse...¡HEY! ¡QUE ESTÁS HACIENDO!"- Frente mío, Ranma se encontraba semi desnudo, solo con sus bóxer y su polera, mientras se movía torpemente tratando de sacarse sus zapatillas de color rojo. Mis mejillas se iluminaron y rápidamente me giré esquivándolo.

-"Me desvisto para poder disfrutar del agua ¿Acaso tú no lo harás?"- me dice seguro de sus palabras.

-"Es...estás loco si crees que entraré al estanque junto a ti, eso no sería correcto, a...además esta lluvia no es nada para mí, no tengo frío" –Tapé mi rostro con las manos para evitar verlo, pero en mi interior lo único quería era disfrutar un poco más de la vista.

-"Ja! Está claro que no tienes frío, si eres una chica de campo"- Escuché cómo ingresó al estanque –" Waa...esto es increíble, vamos, te prometo que no te miraré".

-"¡Estás loco! ¡Hentai, pervertido!"

-"De verdad, es una promesa, si te quedas así te congelarás".

-"No me importa. No soy tan débil".

Me senté en una de las orillas del pozo, me saqué mis zapatos y dejé que mis pies congelados tocaran un poco el agua. Grité de dolor por el cambio de temperatura, pero rápidamente me comencé a acostumbrar. El intenso vapor me imposibilitaba ver con claridad a Ranma, pero pude notar como su polera se apegaba a su cuerpo, mientras unas gotas recorrían su azabache cabello. Era imposible dejar de admirarlo.

En ello, siento como unas manos toman de mis pies y me jalan hacia abajo, logrando que cayera por completo al estanque.

-"¡QUÉ ESTÁS LOCO!"- pronuncié completamente empapada.

-"Después me lo agradecerás, además ya estabas toda mojada..."

-"¡Eres un bobo! ¡Yo no sé nadar!"

-"Vaya, ¿De verdad? ¿Te da miedo el agua?"

-"No es eso..."

-"¿Entonces qué?"

-"Nunca pude aprender...eso no te incumbe"- Con dificultad podía mantenerme en pie, el vestido de jeans me pesaba demasiado, debía sacármelo como pudiera – "Date vuelta, por favor..."- le rogué con la mirada. Esperaba de su parte alguna burla, pero no ocurrió nada. Se giró amablemente, dando tiempo para acomodarme.

Y allí nos encontrábamos los dos. Semi desnudos, en un estanque de agua caliente, sin comunicación y completamente solos. Pero había paz, silencio y el poder de la naturaleza nos envolvió. Una brisa paso entre nosotros, disipando el denso vapor de agua, pudiendo notar lo rojo de nuestros rostros. No tengo claro si era por lo nerviosos que estábamos por todo lo ocurrido o por el intenso calor que hacía.

-¿Cómo está tu pierna?- pregunté en un respiro.

-"Mucho mejor. Este lugar no está nada de mal..."

-"Sí..."

-"Escapar del ruido de Tokyo, de las presiones, estar lejos de todo por unos momentos..."

-"Me recuerda al campo..."

-"Así que de verdad vienes del campo, qué envidia. Debes haber tenido una vida bastante tranquila".

-"Y tú eres por completo un chico de ciudad ¿No es así?"

-"Más que eso. Generalmente nunca he estado en un solo lugar. Estudié en el extranjero unos años, en China, en realidad mi vida es algo agitada pero sumamente aburrida".

-"¿China? ¡Que emocionante! Yo primera vez que salgo de mi pueblo natal, para mí Tokyo ya es toda una novedad. Las cafeterías, el ruido, las bocinas, la gente..."

-"Los egos, la competencia, la ciudad sin tiempo, las mujeres que no se despegan de uno..."

-"Se nota que tiene el ego bajo, señor Saotome".

-"No tienes idea de mi popularidad con las chicas".

-"Pues claro que lo sé, de seguro eres uno de esos sujetos que nunca se comprometen con nadie, te gusta andar jugando con varias de un tiempo, todo un galán..."

-"Eso lo dices como experiencia personal...¿Tan rápido caíste bajo mis encantos?"

-"Ja! Eso nunca ocurrirá, no me gustan los hombres como tú, poco serios, que solo les gusta jugar..."

-"Pero, no siempre fui así..."

En seguida el ambiente cambió. Su semblante se volvió serio y melancólico. Me intrigaba que historias habían tras ese rostro perfecto.

-"¿Qué...qué quieres decir?..."-pregunté un poco dudosa. No estaba segura de querer saber su respuesta.

-"En realidad, tienes razón. Soy un tipo al que le cuesta comprometerse y es porque le tengo miedo, miedo a que me abandonen. Mis padres nunca se amaron, de hecho mi madre se fue de casa cuando yo era aún era un niño. Nunca tuve una figura maternal estable y de mi padre ni hablar. Siempre andaba en fiestas y cambiaba de mujeres, por eso, creo que me cuesta construir relaciones profundas. En realidad..."

Ranma se encontraba frente mío, observándome atentamente.

-"Puedo decir que nunca he sentido amor por nadie. No sé qué significa que tu corazón se acelere y tu respiración se agite por solo estar cerca de la persona indicada, la que es parte de tu destino..."

Ranma se acercó aún más.

-"Pero cuando te miro a los ojos, puedo entender un poco a lo que se refieren con la persona destinada...es lo que siento al verte, Akane...siento que yo...realmente puedo..."

Un paso más. Y silencio. Nuestros rostros quedaron cercanos, pero nada más ¿Qué estará esperando? Unos segundos más y dio un gran suspiro, apartándose de mí.

-"Waa...Vaya que eres rara. Ese discurso nunca me falla a la hora de conquistar una mujer. Se nota que tú eres todo lo contrario..."

-"¡No te pases! Con esas cosas no se juega..."

Si Ranma Saotome quiere jugar, le enseñaré cómo se hace. Acomodé mi cabello hacia un lado y comencé a acariciar lentamente mi cuello, perdiendo mi mirada en la cálida agua.

-"No se deben jugar con los sentimientos de los demás. Por mi parte, siempre esperé encontrar un amor verdadero y tierno como el de mis padres. Ambos se enamoraron de jóvenes y construyeron una hermosa familia, hasta que mi madre nos dejó cuando aún era una niña. Pero sé que para mi padre, ella siempre será el único gran amor en su vida..."

Lentamente giré mi cuerpo y fijé mi mirada en sus iris azulgrisáceos.

-"Por ello, siempre estuve buscando un amor como el de ellos. Real, duradero, intenso. Creí haberlo encontrado una vez, pero me rompieron el corazón. Pero aún creo que puedo encontrar a esa persona indicada, ese hombre que me amará con pasión hasta la eternidad"

Di un paso más hacia él y puse ambas manos en sus mejillas, tenía que lograr que cayera en mi juego.

-"Tu...¿Serías aquel hombre, Ranma?..."

Silencio. Noté como trago profundamente y dejó de respirar. Cayó, de seguro lo tenía en mis manos. Su boca se abrió tratando de decir algo, de responder, pero lo detuve con una pequeña risa.

-"Jajaja, no eres el único que sabe jugar, niño bobo. ¿Qué acaso te enamoraste de esta mujer tan poco femenina?".

No tuve respuesta de su parte. Me separé de él, triunfante por lo que hice, con una sonrisa. De seguro quedó sorprendido. Giré mi cuerpo. Ya era hora de buscar un refugio o electricidad, antes que llegara el atardecer. En ello, velozmente y como un rayo siento sus brazos atrás mío, atrayéndome hacia él. Pude sentir su abdomen en mi espalda y sus brazos rodeando mi cintura con fuerza, mientras hundía su rostro en mi hombro izquierdo.

-"¡Hey! Qué intentas hacer, ¡suéltame!"- le reclamé.

-"Por favor, espera...Solo unos minutos. Déjame estar así, contigo, unos minutos."

Silencio. No pude responder y me dejé atrapar por su abrazo. Por su calor, por su intensidad.

-"¡¿Oigan ustedes jovencitos qué hacen en mis pozos?!"

Al escuchar la voz de un hombre, nos despegamos rápidamente, completamente apenados. El hombre era una anciano, casi enano.

-"¡No nos asuste así por favor!"- grité para desviar la tensión clara que existía entre los dos.

-"¿Quieren morir congelados? Vamos, los invito a entrar a mi casa".

-"¿Usted sabe dónde estamos?"- Preguntó Ranma mientras salía con total seguridad del estanque.

-"¿No leyeron el aviso de la entrada? Ustedes están en las pozas calientes de Jusenkyo. Lugar ideal para las parejas jóvenes que desean compartir su amor. Aunque veo que ustedes ya comenzaron..." -Su mirada picarona se posó en mí al notar que estaba semi desnuda saliendo del agua.

-"¡NO MIRE VIEJO PERVERTIDO!"

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

¡Gracias por leer!