EL CHICO DE AL LADO CAPÍTULO 5
Sentada en el frío tatami, abrazo mis piernas para que poco a poco entren en calor. Una pequeña toalla rodea mis brazos, tratando de tapar mi piel. Esquiva, insegura y totalmente molesta por los ojos amenazantes y libidinosos del señor Happosai, trato de esconder mi cuerpo semidesnudo. Finalmente Ranma pudo encontrar electricidad para cargar su teléfono móvil y pedir ayuda, para que alguien nos viniera a rescatar.
-"Vamos señorita, si sigue ahí escondida no podrá cenar nada ¿De verdad no tiene hambre?" –preguntó el viejo mañoso mientras saboreaba con su lengua los palillos y se los llevaba a la boca.
-"No. Gracias".
-"No seas mala y hazle compañía a este viejo y solitario anciano".
-"Podemos seguir conversando manteniendo esta distancia".
De pronto y en un parpadeo siento como Happosai salta a mi cuerpo, pero velozmente logro apartarlo de un golpe, logrando que desistiera de atreverse a tocar alguna pequeña parte de mi cuerpo.
-"¡Ni se atreva a acercarse viejo asqueroso!"
-P"ero que mujer más bruta eres..."
-"En eso tiene toda la razón viejo".
-"¡Ranma!"
Como una idiota grito de emoción. Extrañamente el viejo libidinoso si tenía ropa masculina, pero nada decente para que una mujer se vistiera. Entre su colección de ropa de huéspedes solo encontramos ropa íntima, un traje de conejita y de escolar. Era repugnante.
-"¿Aún no decides con qué vestirte Akane? Vamos, puedes optar por ser una sensual coneja o una tierna niña".
En sus manos sostiene ambos atuendos y me sonríe picaronamente. Sin duda, Ranma cae en la misma bolsa de pervertidos que este viejo.
-"¡Por supuesto que no me pondré ninguno de esos extraños trajes!"
-"Ah...ya veo. Tienes miedo que te queden grande de busto. No te preocupes, nadie se reirá de ti".
-"¿QUÉ DIJISTE? ¡Eres un estúpido!"
-"Pronto llegarán a buscarnos, es mejor que te vistas con algo sino malpensarán de nosotros".
-"Ha! Cómo si me interesara. Pásame eso para acá".
Sin duda prefería vestirme de esa forma tan absurda que pasar la vergüenza que un total desconocido me viera desnuda. Rápidamente corrí a una de las habitaciones de la pequeña casa y me puse el traje de escolar. Era el típico uniforme japonés de marinero. La ropa me quedaba un tanto estrecha de busto y la falda poco y nada tapaba. Pero esto era mucho mejor. Salí tras la puerta y pude notar la cara de baboso del señor Happosai.
-"Vaya señorita! Sí que le queda bien ese atuendo. Perfectas caderas, de las que me gustan".
Tras escuchar las ordinarieces del viejo libidinoso pude notar que Ranma me miraba fijamente. Con semblante frío y un tanto sorprendido.
-"Hey, si vas a a decirme algo es mejor..."
-"Sácate eso".
-"¡Pero si tú mismo dijiste que me tenía que vestir! Estás demente..."
En ello siento como toma de mi antebrazo y me arrastra nuevamente a la habitación. Con fuerza me empuja hacia adentro mientras se sostiene del marco de la puerta, impidiendo que saliera.
-"Eres un bruto ¿Qué te pasa?"- le recriminé.
-"No dejaré que ese viejo te vea así".
-"¿Así cómo?"
-"Si no te lo sacas ahora, no podré contenerme. Es por tu bien que lo digo".
Tras ello cerró fuertemente la puerta dejándome totalmente anonadada, sin entender bien a qué se refería, me senté al borde de una cama vieja y destartalada. La noche cada vez era más fría y solo pensaba en qué pronto nos vinieran a buscar. Además, moría de hambre. Mientras trataba de bajar el cierre de la falda, escuché tocar la puerta de la habitación, con temor asomé mi vista y frente mío el azabache sostenía una bolsa.
-"Póntelo. Es para ti. Ya están afuera esperándonos".
Atónita, tomé con inseguridad la bolsa de compras y la abrí. En ella había un hermoso vestido color rosa perla con unos zapatos de taco blanco. Sin entender nada de lo que ocurría, me vestí lo más rápido que pude y salí de la habitación.
Al cerrar la puerta, frente mío se encontraba Ranma conversando con un alto joven, mucho más corpulento que él. Sin embargo no pude ver al señor Happosai por ningún lado.
-"Ehmm...estoy lista...¿Y el señor Happosai? Quería despedirme de él antes de marchar..."
-"Olvídate de ese viejo asqueroso, ya tuvo su merecido".
-"¿De qué hablas?"
-"De nada, solo olvídalo. Vamos".
Su tozuda mano tomó de la mía con seguridad y me encaminó hacia el automóvil que nos esperaba. El hombre que lo acompañaba solo dio una leve reverencia, abrió las puertas de los asientos traseros y se subió frente al volante. No era un automóvil común, una hermosa Land Rover de color carbón daba cuenta que Ranma Saotome no era un tipo normal.
-"¿Está bien que me suba? ¿Y esta ropa?...me siento extraña..."
-"No te preocupes, le pedí a Ryu que la trajera. Súbete, es tarde, tenemos que regresar".
Tras estar más de media hora sin dirigirnos la palabra dentro del automóvil, pude notar que Ranma estaba más serio de lo común y el que no me hablara, me molestaba. En ello veo como toma su teléfono móvil y manda un mensaje de texto con una sonrisa en sus labios. Me molesté aún más. Me ignoraba por completo. Por segunda vez tomó su celular, pero esta vez soltó una risotada ¿Estará coqueteando con otra chica? Ya no aguantaba más, tenía que salir de aquí.
-"Disculpa ¿Ryu?...¿Puedes detener el vehículo?"
-"Pero...¿no va a la residencia? Creí que andaban juntos..."
-"Hey, no hables con Ryu"– dijo Ranma malhumorado – "No le hagas caso, sigue el camino".
-"No. No voy con él a la residencia y no andamos juntos. Por favor, detén el automóvil".
-"¿Por qué te comportas así?" – me preguntó Ranma, aún más enojado.
-"¿Así cómo? Solo tengo que ir a otro lado. Además no quiero que Ryu nos malentienda".
-"No te preocupes por él, no dirá nada".
-"¿Decir qué? No sé qué estará pasando por tu cabeza, pero nosotros no somos ni amigos, ni conocidos, ni nada. Adiós. Gracias Ryu por el viaje".
Aprovechando la luz roja del semáforo, me bajé rápidamente del automóvil. Mi cabeza daba vueltas. Mi corazón estaba acelerado de lo molesta que estaba con él, sin tener clara aún la razón. Apuré mi paso y alcancé a cruzar la calle para alejarme lo más rápido de Ranma Saotome.
Tras pasar unos minutos dentro del automóvil. Ranma movía su pierna demostrando el nerviosismo que sentía.
-"Maldición...esa estúpida ¿Es que acaso no sabe qué hora es? Ni siquiera sabe cómo ubicarse en Tokyo. Pero no me preocuparé, que haga lo que quiera...chica de campo".
Buscando entre los automóviles y la gente que caminaba por las calles, inconscientemente Ranma trataba de encontrar a Akane entre la multitud.
-"Estúpida..."
-"No podemos atrasarnos Ranma".
-"Sí, lo sé. Pero ahora lo que menos me preocupa es mi padre, Ryu".
-F"ue la condición de venirte a buscar. No quiero problemas".
-"Tendrás que disculparme, pero cambio de planes".
-"Si no vas ahora, el señor Saotome no tolerará otra falta. No después de saber que estuviste todo este tiempo en Tokyo y él creyendo que estabas instruyéndote sobre la compañía en Estados Unidos ¿Crees que te la dejará pasar fácil?"
-"Me da lo mismo, que haga lo que quiera".
-"Entiendo que aún seas un niño y tienes que aprender. Pero tu padre solo quiere lo mejor para ti".
-"No necesito sermones en este momento".
-"No es un sermón. Si no vas por las buenas, el encontrará la manera de llevarte como sea. Eres su único heredero, ahora sabe dónde estás viviendo. Ranma..."
-"Lo siento. Dile que el bastardo de su hijo no tiene intención de verlo".
Con fuerza salió del automóvil, golpeó la puerta y fue corriendo tras el rastro de Akane. El teléfono móvil de Ryu Kummon comenzó a sonar fuertemente y tras ver el nombre "Genma Saotome" golpeó el manubrio de rabia antes de responder.
-"No irá señor. Se ha escapado".
Entre las luces del centro de Tokyo y la suave brisa cálida del verano, me encontraba totalmente desorientada. Mala idea tuve en el momento de escapar como una lunática del automóvil. Sinceramente no sé qué ocurrió conmigo, pero cómo puede estar conversando con otra chicas cuando...¡Ah! No puede ser Akane, olvídalo. No puedes estar celosa por Ranma Saotome. Tú lo dijiste, no son nada ¿Qué te importa lo que haga?
Tratando de entender mi comportamiento y evitar mojar mis pies con las pozas de agua formadas por la lluvia de verano, leía los nombres de las calles y locales comerciales. Pero nada me sonaba conocido. Sin duda debería haber esperado llegar a la residencia. Tonta, tonta ¡Tonta!
A lo lejos Ranma observaba como Akane caminaba totalmente desorientada. A su suerte, la joven peliazul no avanzó lo esperado y es que en realidad, había caminado en círculos desde que se habían separado. Una sonrisa se pronunció en los labios del azabache al ver como la mujer se daba leves golpes en la cabeza a modo de reprimenda. Silenciosamente y como si cuidará de cada paso que daba, Ranma la acompañaba en su andar. Cautivado por su inocencia, un sentimiento extraño comenzó a crecer en su corazón. El mismo anhelo que sintió al verla tan frágil y femenina en las pozas de agua caliente. Un abrazo que ni para él tenía sentido, quería saber más de ella y descubrir que era aquella sensación cálida que poco a poco inundaba su corazón.
En ello observa que la muchacha saca su teléfono celular, lo observa y lo vuelve a guardar. Un movimiento que repitió en más de una ocasión.
"¿Y si lo llamo? No...no, Akane Tendo no puedes humillarte así. No necesitas de su ayuda, eres una adulta y sabrás como llegar tú sola".
La peliazul siguió avanzando. Se detuvo en un puesto de takoyaki, donde gastó los últimos yenes que le quedaban en el monedero. Siguió caminando, hasta que encontró una plaza de juegos para niños, donde pudo sentarse a descansar en un columpio. Se sacó los zapatos nuevos y pudo notar que ambos pies estaban heridos de tanto andar.
-"Realmente soy torpe...que dolor...¿Y ahora qué hago?..."
-"Vaya que si lo eres".
-"¡Ranma!...Digo, ¿Qué haces acá?"- Anunció malhumorada la muchacha.
-"Mirando lo torpe que eres..."- El azabache se colocó en frente de ella y sorprendiéndola, tomó uno de sus pies para ver qué tan mal estaban sus heridas. Luego sacó de su bolsillo una servilleta de papel -"Esto te dolerá un poco, pero solo un poco..."
-"No tienes por qué preocuparte por mí..."
-"¿Quién dijo que lo hacía? Solo te encontré en el camino".
-"Mentiroso...¡Ay! ¡Eso duele!"
-"Por eso dije que no te movieras, ya está listo".
-"Gracias..."
-"No te preocupes. Vamos a casa".
-¡No me subiré!- Frente mío se encontraba Ranma, agachado y de espaldas. Avergonzada no pude evitar sonrojarme.
-"¡Deja de ser tan cabezota! Aun no entiendo ni por qué te molestaste en el auto y saliste huyendo como una lunática. Mira ahora cómo estás, toda lastimada y perdida".
-"Es porque...porque de seguro eres así con todas, un playboy cualquiera. No quiero..."
-"¿Ah?"
-"¡No quiero terminar enamorándome de un sujeto como tú!"
La brisa se hizo presente una vez más entre nosotros. Con los latidos a mil por hora y sin escapatoria, frente a mí estaba aquel hombre que en poco tiempo se había ganado más espacio en mi mente que cualquier otra persona que haya conocido. Su personalidad abrumadora, rápida, como un golpe eléctrico logró cautivarme por completa. En ello y sin poder hacer nada, me encontraba rodeada entre sus brazos. Un abrazo fuerte, haciéndome entender que no tendría escapatoria de él.
-"No sé qué brujería hiciste. No sé qué fue lo que hiciste conmigo. Pero me gustas".
Veo su rostro iluminado por las tenues luces de la plaza de niños, sus ojos azulgrisáceos intensos, perdiéndome en ellos.
-"Mentiroso..."-contesté.
-"Déjame convencerte..."
Tocas con un dedo el borde de mi boca, marcándola como tu propiedad. Me miras de cerca, nuestros ojos se acercan entre sí, respirando confundidos y entregados hasta que nuestros labios se encuentran y luchan tibiamente. Entonces siento como tus manos se hunden en mi pelo, profundizando aquel beso, en un anhelo ahogado y de movimientos vivos. Dejamos de respirar por unos segundos, uniendo nuestra respiración. Hasta que despertamos. Nos observamos una vez más y sin decir palabra sonreímos. Tontamente lo hacemos juntos.
-"¿Lo logré?"
Como una adolescente, sonreí dulcemente. Finalmente me subí a su espalda, abrazando su cuello y hundiendo mi rostro en su espalda, tratando de ocultar mi vergüenza y sinceridad. Aunque claramente mis rápidos latidos me delataban por completo. Tras caminar unos pasos, subir al taxi y seguir perdiéndome en la luz de Tokyo llegamos a la residencia. Al bajarnos del auto, Ranma tomó fuertemente de mi mano hasta que llegamos frente a nuestros departamentos.
-"Bueno, gracias por hoy. Aunque el paseo fue un desastre...pero fue un día lleno de emociones" –digo sin pensar –"es...es mejor que entre. Adiós".
-"Espera. Mañana. Mañana tengamos una cita".
-"¿Cita?...¡¿CIIII...TA?!"
-"Una cita real. Ya sabes, ir a cenar algo, ir al cine...lo que hacen las parejas..."
No sé cuál habrá sido mi rostro mi sorpresa, pero alegremente respondí...
-"¡SÍ! ¡Por supuesto, vamos!"
-"Bueno, hasta mañana, Akane...espera mi llamado".
-"Hasta mañana Ranma..."
Y separando nuestras manos lentamente, con una sutil caricia, nos despedimos sin decir más. Sin pensar ninguno de los dos que al terminar ese mágico día, nuestras vidas cambiarían para siempre.
.
.
.
.
.
.
.
Muchas gracias a todos por leer y sus hermosos reviews ¡Un abrazo a todos!
