EL CHICO DE AL LADO: CAPÍTULO 6


Los tenues rayos de sol calentaban mi espalda anunciando la llegada de un nuevo día. Con pereza me oculto bajo la almohada. En ello un recuerdo flash atraviesa mi mente y mis mejillas se encienden.

"Tengamos una cita"

Recuerdo su voz, su seguridad y el beso que ocurrió entre los dos. Como una chiquilla llevo los dedos a mis labios recordando su calidez. En ello tomó mi teléfono celular y no puedo creer lo tarde que es. Sin importar nada salgo veloz de la cama y abro la puerta del departamento, en ello una pequeña nota cae a mi pies.

"Hoy a las 15:00 en parque Ueno

Ranma S."

¿Sorpréndeme? ¿A qué se referirá? Ingresé nuevamente a casa y noté lo desordenada que estaba. Abrí mi clóset y busque aquel vestido blanco que mi hermana mayor Kasumi me regaló para mi titulación de docencia. Quería verme bien para él. Debía darme una segunda oportunidad para querer a alguien. En primera instancia nunca creí que Tokyo me daría una segunda oportunidad de abrirle mi corazón a otro hombre. Finalmente estaba feliz.

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Las grandes puertas de mármol del conglomerado de tiendas comerciales más popular de Tokyo se abrían una tras otra ante las pisadas de quién sería el nuevo heredero, o al menos eso esperaba su padre. Después de cumplir la mayoría de edad, Ranma Saotome comenzaría trabajar para ser el CEO de la empresa. El último en la lista familiar.

Seguido por 4 hombres vestidos de negro, a su lado derecho caminaba Ryu vestido con un intachable traje color azul marino y junto a él, un seguro y molesto joven de trenza.

-"¿Estás listo para lo que vas a escuchar?"

-"Nada nuevo como siempre Ryu"

-"Te pido no lo alteres, recuerda su estado de salud no es el mejor..."

-"Sí, sí...siempre tan preocupado por ese viejo".

Tras subir al catorceavo piso del edificio y saludar a la coqueta secretaria, quien vestía una pequeña falda de tablas color rojo intenso y una blusa escotada, tal cual le gustaba a su padre, Ranma caminó totalmente desinteresado al encuentro con su padre.

La oficina era alta, imponente y la voz de Genma Saotome conquistaba todo el espacio. Prepotente golpeaba con fuerza el mesón, para luego dar una risotada. Así era él, impredecible y fuerte como la corriente del río.

Finalmente sus miradas se encontraron y con un gesto ordeno a los guardaespaldas de su primogénito que salieran del lugar. Ryu le otorgó una leve reverencia quedando atrás de la puerta, atento a cualquier necesidad del presidente.

-"Veo que tus malos modales no han cambiado viejo"- anunció Ranma mientras se sentaba con desgano en el sillón de cuero de la sala principal. Genma por su parte terminó de cortar el teléfono y tomando un pañuelo se limpió las manos.

-"Al parecer fue lo único que heredaste de mí muchacho, qué lástima que no fue mi astucia ni inteligencia. Dime dónde te estabas ocultando".

-"¿Para qué lo preguntas si ya lo sabes?"

-"Ryu no me lo dijo. Al parecer te es más fiel que a mí".

- "No me hagas perder más el tiempo y dime para qué me has estado buscando".

-"Primero te escapas de Nueva York, te escondes en algún lugar de Japón y ¡TIENES EL DESCARO DE FALTARME EL RESPETO!" – La palma de Genma Saotome iba directo al rostro de su hijo, sin embargo la detuvo con facilidad en el aire.

-"Al parecer no te has dado cuenta que ya no soy un niño, Señor Presidente. No me tocarás, no como lo hacías con mi madre" – La mirada de azul fuego de Ranma hizo temblar el semblante de Genma, quién rápidamente se apartó de él.

-"Quiero que te hagas cargo de la compañía".

-"¿No tienes nada nuevo qué decir?"

-"Es lo último que te pido, como tu padre".

-"¡Ya te dije que no me interesa! No lo haré hasta que rompas el compromiso con la familia Xian ¿Qué padre en su sano juicio ofrece a su hijo como mercancía por un sucio negocio?"

-"Si lo haces, te diré dónde está Nodoka".

Al escuchar el nombre de su madre, el rostro de Ranma palideció.

-"Quieres decir que la ...¿Encontraste?"

-"No te daré detalles. Solo haz lo que te pido. Haz lo que tienes que hacer y tu madre podrá volver. Esa mujer es una traicionera, no sé por qué te interesa tanto su paradero".

-"Si se apartó de nosotros, tiene que haber tenido una buena razón..."

-"Entiéndelo Ranma, fue decisión de ella abandonarnos. Tuve que criarte solo y a la vez hacer crecer el imperio Saotome, sin la ayuda de nadie".

-"Querrás decir, aprovechándote de los demás y construyendo un imperio basado en mentiras y negocios no muy limpios".

-"Digas lo que digas, es tú deber continuar con esto...y más si la quieres volver a ver".

Ranma empuñó sus manos con furia. Dejó de ver a su madre cuando era un niño y nunca supo más de ella. Necesitaba encontrarla y saber la razón de su abandono. Mirarla a los ojos y enfrentarla.

-"Está bien...Terminaré este año de estudios y me dedicaré a la empresa. Aprenderé lo que tenga que aprender".

El rostro de Genma se iluminó y le dio una gran palmada en la espalda a su hijo.

-"¡Ese es mi campeón! Tengo muchos planes para ti, Ranma...no sabes la alegría me das. Juntos, haremos más grande nuestro imperio".

-"Solo tengo una condición".

-"Dime..."- Genma sacó de su cajón principal un habano para prenderlo.

-"Rompe mi compromiso con la familia Xian".

Al escuchar la petición del joven azabache por segunda vez, Genma dio una mueca llena de ironía.

-"Sabes que no puedo hacer eso, compromisos son compromisos, es la base de nuestro éxito".

-"¡Lo decidiste por tu cuenta! No tengo intención de..."

-"Harás lo que te diga. Sin quejas, sin reclamos. No tengo intención de escucharte más. Sobre todo si estás actuando así porque te enamoraste de una mujer mayor que tú, bastante guapa por lo demás...

-"Qué...¿Qué estás diciendo...?"

En un instante frente a los ojos de Ranma se encontraban fotografías de Akane. De los días que compartieron juntos, en su lugar de trabajo, fuera de los departamentos, con aquella sonrisa inocente que le encantaba.

-"Me dijiste...que no sabías dónde estaba...¡Viejo tramposo!"

-"Un padre tiene que hacer lo que tiene que hacer, Ranma" – Genma tomó una carpeta entre sus manos - "¿Quieres saber más de ella? Bueno, es una muchacha de Nerima, menor de la familia Tendo, mayor que tú, con 24 hermosos años iniciando una carrera y futura profesora de tu prestigiosa preparatoria ¿Lo sabías? Ah, también está soltera, pero antiguamente estuvo a punto de casarse...¿Continúo? ¿Quieres saber quién era él?"

En un impulso de rabia, el azabache se acercó a su padre y lo tomó del cuello de su camisa, golpeando al mismo tiempo con la computadora que cayó al piso rompiéndose en pedazos.

-"Eres un monstruo ¡ALÉJATE DE ELLA!"

De un momento a otro, Ryu Kumon y los 4 guardaespaldas abrieron de golpe la puerta y saltaron encima de Ranma, apartándolo de su padre, quien solo respondió arreglándose la camisa.

-"No hijo, eres tú quien debe apartarse de ella. Lo hago por tu futuro, por nuestro futuro y claro, si quieres que Akane Tendo siga sonriendo".

-"¡No lo haré! ¡¿Me escuchaste?! ¡Viejo idiota! ¡Les ordeno que me suelten ahora!"- Mientras gritaba, Ranma comenzó a golpear a los guardaespaldas con facilidad, sin embargo un golpe en el estómago proveniente de Ryu lo dejó callado, herido y sin aliento en el suelo.

-"Discúlpame Ranma..."

-"Gracias Ryu, sus gritos me estaban cansando. Llévalo a casa. Vigílalo".

-"Lo haré...Señor Presidente".

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Dos horas habían pasado. Dos largas horas y como una estúpida lo sigo esperando. Noto como el sol comienza a bajar y Ranma Saotome no llega. Molesta, cansada, con el maquillaje corrido por el calor y la larga espera. Odiaba esperar. Me prometí que no esperaría nunca más por otro hombre, pero...¿Por qué mis pies no se mueven de este lugar?

Tres, cuatro horas. El sol ya no estaba y las luces de las tiendas comenzaban a iluminar la noche que llegaba. Pero no tenía noticias de él. Lo llamaría. Tomé mi teléfono entre las manos, temblando de rabia y marqué. Pero no tuve respuesta. Lo odiaba, lo odiaba con mi alma. Marqué en reiteradas ocasiones. Pero nada. Finalmente tras escuchar el buzón de voz dejé salir mi rabia, dejando en su contestadora un grito de odio, con el que cerraría nuestra etapa. Tomé mi bolso con enojo y me dirigí al bar más cercano. No se lo perdonaría, prometí no volver a sufrir por otro hombre y Ranma Saotome no sería la excepción.

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-"¿Cómo fuiste capaz Ryu?" – le preguntó el azabache a su cuidador.

-"No fui yo Ranma, yo no fui quién le entregó información a tu padre. Sabes que mi deber mayor es contigo".

-"Ya no tiene importancia. Antes de ir a casa, tengo que ir a recoger unas cosas al departamento ¿Al menos podrías hacerme ese favor?"- preguntó el azabache mostrando desinterés en cada palabra que pronunciaba, pero sus manos inquietas lo delataban al revisar su teléfono móvil.

Ryu sonrío de medio lado, dejando salir un suspiro, cambió de dirección haciéndole caso al ojiazul.

Ya eran pasadas las once de la noche, Ranma bajó velozmente del automóvil, subió corriendo las escaleras hasta llegar al piso correspondiente y frente a sus ojos, allí estaba ella. La joven de cabello oscuro con reflejos azules se encontraba sentada en la entrada de su departamento, sosteniendo con fuerza su teléfono y durmiendo apoyada en la puerta de ingreso. El azabache bajó hasta quedar a su altura y notar el pestilente olor a alcohol que emanaba de ella, sin embargo con resignación sonrío.

Revisó los bolsillo de la muchacha y encontró las llaves de la puerta de ingreso. Tomándola entre sus brazos, la levantó del suelo y ambos ingresaron a la habitación, totalmente desordenada, con vestidos y maquillajes repartidos por todas partes.

-"Eres una boba...mira que esforzarte tanto por nada..."- pronunció meláncolico.

Suavemente la dejó caer en la cama, Akane por su parte dejó salir entre suspiros el nombre del azabache. Al notarlo, Ranma se sentó a su lado, apartó los cabellos de su frente y le otorgó un último beso de despedida. Quiso retenerla por más tiempo, mandarlo todo al demonio, que nada importara, pero su palabra, su apellido, su madre y ella, estaban en juego.

-"Solo te pido que no me odies. Muchas cosas cambiarán entre nosotros a partir de ahora...Hasta pronto chica de campo".

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Habían pasado 4 días desde que Akane no recibía noticias de su vecino, del chico de al lado que llegó tan rápido como una tormenta de verano y se esfumo con la misma fuerza, golpeando su corazón. Sin embargo, hoy sería un día totalmente nuevo. Iniciaría las clases en la preparatoria Kaizen y con ello una nueva vida. Vistiendo una falda tubo por arriba de la rodilla y una blusa color amarillo, la joven peliazul mostraba sus mejores dotes.

Caminando de forma segura en los pasillos de la preparatoria llamaba la atención tanto de profesores, alumnas y alumnos. Fue recibida por el Director General, quien no dejaba de verla con ojos pecaminosos, pero Akane nunca dejó de sonreír, en ningún momento. En ello uno de los profesores titulares ingresa. Era alto, delgado, de semblante serio y pelo castaño.

-"Director, disculpe la tardanza..."

-"Oh, ¡Shinnosuke –sensei! Por favor, pase. Le quiero presentar a la nueva profesora titular del tercero de preparatoria, su nombre es Akane Tendo, viene de Nerima y ha sido la nueva seleccionada para iniciar una larga carrera dentro de nuestra prestigiosa escuela".

-"¡Mucho gusto en conocerlo!"- anunció con entusiamo la peliazul.

-"El gusto es mío ¿Cómo dijo que era su apellido?"

-"Tendo".

-"Un gusto señorita Tendo".

Finalmente ambos profesores se retiraron de la sala del director. Conversando sobre trivialidades, ambos sonreían alegres hasta que un grupo de alumnas los detuvieron.

-"¡Sensei! ¿Es su novia?"- preguntó la joven de cabellos con leves tonos verdes mientras sostenía en sus manos un peluche que parecía ser un cerdito rosado.

-"Akari, ya te he dicho que no digas ese tipo de cosas..."- respondió Shinnosuke.

-¡"Eres una habladora Akari! Nuestro profesor por supuesto que no tiene ninguna novia, ella es la nueva profesora..."- golpeándola en la cabeza suavemente y tomando del brazo del profesor Shinnosuke, Ukyo mantuvo su mirada atenta a cada pequeño detalle de la vestimenta de Akane.

-"Es un gusto muchachas. Soy su nueva profesora titular y de matemáticas. Mi nombre es Akane Tendo, pero pueden decirme Tendo Sensei sin problema..."

-"¿Tendo sensei? Pero si solo eres unos años mayor que nosotras..."- dejó salir Ukyo déspotamente.

- "Ukyo, no es forma de tratar así a un adulto, discúlpate" – la mano de Shinnosuke se posó en la castaña cabellera de la joven obligando a que se inclinará ante Akane.

-N"o se preocupe, Sensei, ya nos conoceremos mejor..."- pronunció la peliazul dejando una sonrisa.

Finalmente, la nueva profesora de la preparatoria Kaizen ingresó a lo que sería su nuevo curso a cargo. Acompañada por el profesor Shinnosuke, encargado de deporte, quien amablemente la presentó frente a los que sería su nuevo grupo de alumnos.

-"¡Muchachos! ¡Muy buenos días!"

-"¡Buenos días Shinnosuke sensei!"

-"Hoy tenemos el agrado de presentar a la nueva integrante de nuestra preparatoria y profesora titular de este año"- anunció el profesor con una sonrisa.

-"Mu...mucho gusto, soy Akane Tendo, a partir de hoy comenzaré a darles clase. Espero sean amables conmigo".

Los hombres del salón saltaban como lobos hambrientos al ver las curvas de la peliazul, quién les otorgó una amplia y amable sonrisa, por otro lado las mujeres del salón no desviaban su mirada del profesor más popular de la escuela, excepto Ukyo quien observaba amenazante el panorama. En ello las puertas del salón se abrieron con altanería y un joven alto de pelo azabache amarrado por una trenza, entró sin dar aviso ni disculpa ante su llegada, mientras era seguido por dos jóvenes igual de bien parecidos que él.

-"¡Hey Ranma! Espera, cuéntanos dónde estuviste escondido todo este tiempo..."- preguntó el muchacho de colmillos a su amigo tras pasar su brazo por el cuello del ojiazul.

-"No te importa Ryoga..."

-"Es verdad. De seguro estuvo gastando el dinero de su papito" – Rió entre dientes un muchacho de lentes.

-"¡Cállate mousse!"- respondió enojado el azabache.

En ello, el paso de los jovencitos fue detenido por el sonido de una mano golpeando contra la mesa. Shinnosuke Sensei se encontraba frente a los tres jóvenes, quienes lo observaron con total desinterés.

-"Yoh! Shinnosuke Sensei"- saludo Ryoga con una reverencia al profesor.

-"¡SEÑOR SAOTOME! Estamos en plena presentación, por favor no sea un niño mimado y ofrézcale una disculpa a la nueva profesora titular".

Y finalmente sus miradas se encontraron, una vez más, en un escenario totalmente distinto. Akane no lo podía creer. Frente a ella se encontraba aquel hombre que logró robarle el corazón a minutos de conocerlo. Sin embargo, al verlo sintió una punzada en el corazón. Sus labios se secaron y sus piernas comenzaron a temblar...

"No...no puede ser..." se repetía en la cabeza.

La mirada de Ranma solo notaba desinterés, la observó de arriba abajo, para luego otorgar una sonrisa cínica.

-"Vaya...así que es la nueva profesora...esperemos que tenga las capacidades suficientes, y no haya sido elegida solo por tener un buen cuerpo".

-"¡SAOTOME!"- gritó Shinnosuke- sensei sin lograr captar la atención del joven.

-"A ver cuánto dura siendo nuestra maestra..."-Con petulancia, el azabache continúo su camino por el pasillo hasta sentarse atrás de su amiga Ukyo, seguido por sus dos amigos.

-"No...no se preocupe profesor. Se bien tratar a insolentes como él".

Nuevamente se observaron, se miraron, desafiantes, con rabia, molestia y odio. Akane entendió que su pasar por la Preparatoria Kaizen no sería un cuento de hadas, pero no se dejaría vencer. Apretando sus puños con fuerza, decidió que ganaría, que nadie la sacaría de allí, que demostraría de lo que era capaz. Mientras repetía en su mente su decisión notaba como Ranma Saotome llamaba la atención de las muchachas de la clase, quienes al verlo llegar se acercaron rápidamente a su puesto, dándole muestras de afecto.

"Ya verás...Ranma Saotome, nadie se burla de una Tendo..."

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¡Y finalmente comienza la aventura! gracias por leer!