EL CHICO DE AL LADO: CAPÍTULO 7


Con velocidad y ritmo el joven azabache atravesaba a cada uno de sus contrincantes. Con su mano derecha manipulaba el balón de basquetball como un profesional, logrando capturar la atención de las féminas que se encontraban en el gimnasio de la preparatoria Kaizen. Los aplausos y gritos de las muchachas retumbaban por el lugar a pesar de lo espacioso que era y, como consecuencia, recibían una amplia sonrisa de satisfacción de Ranma.

Mientras se desarrollaba con normalidad el partido, la nueva maestra de matemáticas, Akane Tendo, cumplía su cuarto día de trabajo. Entro al salón guiada por el maestro Shinnosuke, quien amablemente continuó guiándola por el establecimiento cada día para enseñarle con detalle cada salón.

-"Que hubiera dado por tener un espacio así de grande para practicar..."-suspiró a mujer con un poco de melancolía.

-"¿Practicabas algún deporte Tendo Sensei?"- preguntó Shinnosuke.

-"¿Ah? Ehm...bueno en mis tiempos de escolar era bastante buena para los deportes, pero en mi pueblo nunca tuvimos este tipo de lujos...En particular me gustaba mucho el estilo libre, aunque también se me daba la gimnasia rítmica".

-"¡Vaya! ¡Así que si eres todo un atleta!"

-"No digas eso...qué pena" – sonrío la peliazul.

-"Bueno, si quieres puedes inscribirte para ser profesora de apoyo en las asignaturas de deportes, nos vendrías de mucha ayuda ahora que Mihiko sensei se va".

-"¡¿De VERDAD?!"- anunció Akane con vitalidad llamando la atención de los jugadores y de algunas alumnas. Entre ellos el joven azulgrisáceo quedó paralizado por su voz, sin querer ver la rabia que comenzaba a sentir de a poco en su interior al ver a la peliazul tan cerca del profesor. Con enojo arrojó el baloncesto a las manos de Ryoga quien quedó perplejo por su actuar.

-"¿Qué te ocurre Ranma? ¿Todo bien?"- preguntó el muchacho.

-"Claro, claro. Todo está perfecto. Solo necesito agua".

El joven azabache camino petulante al banquillo para beber agua de su botella y mojar su cabello, acción que provocó más que algún otro suspiro entre las escolares.

-"Ukyo tienes tanta suerte de conocer a Ranma desde niños..."- anunció una de las chicas dándole un codazo a la castaña, halagada por sus dichos.

-"Ay vamos, Ranma no tiene nada del otro mundo..."

-"¿Qué dices? Es tan hombre. Sexy, fuerte, inteligente, admirable, deseable. Si no lo quieres tú, yo puedo quedármelo con gusto" – dijo otra.

-"Basta. Ranma nunca las miraría, soy su mejor amiga y se exactamente cuáles son sus gustos en las mujeres".

-"Ah...¿Sí? Y cómo serían, según tú".

-"Refinadas, con experiencia, mujeres con poder, lindos peinados, vestidos y de intocable procedencia- respondió Ukyo con orgullo- además estoy segura que su padre no dejaría que cualquier mujer se le acerque".

-"Qué envidia quien logre tocar esos labios..."

El azabache se aparta del banquillo para volver al juego, sin antes dar una última mirada de molestia al ver a Akane y Shinnosuke sonreirse mutuamente. Sin embargo no pasó desapercibido, siendo observado atentamente por Ukyo.

-"¿Qué le pasa?..."-preguntó en voz alta la castaña.

Los jugadores vuelven a la cancha y cada uno se prepara para lanzar.

-"¡Vamos equipo solo quedan 10 minutos!"- anunció Ryoga mientras llevaba a su frente una pañoleta color amarilla para sostener el sudor. Corrió en dirección a su amigo quien ágil pasó por encima de sus contrincantes con el balón en sus manos. A punto de encestar y con violencia, Ranma arremete contra otro jugador, empujándolo y haciéndolo caer al piso violentamente.

-"¡Hey! ¡Gosunkugi deberías tener más cuidado!"- gritó con rabia Mousse al ver a Ranma perder la jugada.

-"¡Yo, lo siento Saotome! Estoy recién aprendiendo esto..."

-"¡Pues deberías mantenerte alejado!" – aseveró Ryoga

-Hey...tranquilos- respondió el azabache.

Ante la pelea, Shinnosuke sensei se acerca al grupo para socorrer al muchacho.

-"Chicos, ¿qué ocurre acá? ¿Estás bien Gosunkugi? ¿Saotome algún problema?" -Shinnosuke sensei tomó del brazo al joven para ayudar a levantarlo.

-"¡Mis gafas! ¿Dónde están?" – preguntó nervioso el muchacho- "¡no puedo ver nada sin ellas!"

Sin embargo atrás de él apareció Akane sosteniéndolas con una amplia sonrisa.

-"Tienes suerte Gosunkugi, están totalmente a salvo. Toma"- con delicadeza, la peliazul se las colocó en el rostro. Al verla el muchacho no pudo evitar sonrojarse por el actuar de la profesora.

-"Yo, mu...mu...mu...mu..."- Trato de agradecer el joven.

-"Hahaha vamos Gosunkugi ¿Te quedaste mudo por el golpe o es que la belleza de la profesora te ha quitado la voz?" –comentó Shinnosuke Sensei sonriendo y logrando a la vez que el ambiente se relajara.

En ello Saotome pasa entre Akane y Gosunkugi con rabia, sin antes dirigirle una mirada amenazadora a la peliazul, logrando que un escalofrío recorriera su espalda. Molesto por la situación, Ranma salió del gimnasio dando un fuerte golpe a las puertas.

-"¡RANMA! ¿Qué ocurrió con el juego?"- gritó Ryoga sin ser escuchado por su amigo.

En el pasillo malhumorado, el trenzudo caminaba de un lado a otro como leó, enjaulado, tomó de sus cabellos y daba alaridos de rabia. ¡Maldita chica de campo, por qué tuvo que llegar, por qué tuvo que venir, debería dejar de aparecerse en todos lados ¡Sal de mi cabeza, sal de mi cabeza! Inconscientemente el azabache se encontraba golpeando su frente contra uno de los muros del pasillo con fuerza mientras gritaba como un loco, sin darse cuenta que era observado por una larga fila de estudiantes, quienes murmuraban sobre su comportamiento. En ello es tomado del brazo por Ukyo logrando sacarlo del trance.

-"Estás haciendo el ridículo ¿Qué te pasa?"

-"Ukyo no es nada" – respondió Ranma tras soltarse de su agarre.

-"No me digas que es nada, te conozco perfectamente ¿Estás enojado con el maestro Shinnosuke?"

-"No es eso..."

-"¿Peleaste con tu padre otra vez?"

-"¡QUE NO ES NADA! Ya déjame en paz".

-"Pero...Ranma..."

El corazón de la castaña dolió. Un ligero y molesto dolor que no había sentido con anterioridad, ni siquiera cuando el azabache le conversaba sobre sus conquistas o cuando lo veía sonreírle pícaramente a otra chica. Algo le ocurría a su mejor amigo y lo averiguaría a toda costa.


El primer día laboral de Akane Tendo había acabado, con cansancio llegó hasta su apartamento abrió la puerta y dejó caer sus tacones al suelo. Corrió y dio un gran salto hasta su cama.

-"Estoy agotada..."

En su mente no podía olvidar la fiera mirada azul del muchacho.

-"Es un estudiante..."

Recordó el beso que se dieron.

-"¡AHH! ¡Soy una estúpida, como pude! No parecía ser un menor de edad, guapo, pero niño al fin y al cabo. Tengo que olvidarme de él".

Con ánimo y seguridad la muchacha se levantó de su cama para cambiar su ropa por algo más cómodo. Del clóset se vistió con unos hot pants negros y una polera blanca con líneas amarillas, se despeinó un y sacó una fría cerveza del refrigerador. Al cerrar la puerta notó una pequeña nota, la nota que Ranma le había dejado antes de partir.

-"´Tengamos una cita´ Sí, claro...casi me enamoró de ti...estúpido engreído"- con rabia rompió en pequeños pedazos el trozo de papel y los dejo caer – "No sé por qué aún guardaba esta tonta nota. Sin duda al darse cuenta que era su profesora dejé de ser atractiva para él, se fue corriendo como un cobarde y no apareció a nuestra cita".

Bebió de golpe la lata y la arrojó contra la pared, tirándose nuevamente a su cama. Silencio. Escuchó en silencio el bullicio de las cigarras de verano.

-"No puedo creer que ya haya pasado una semana desde que inicie mis clases...y él, como si nada..."

Una vez más recordó su espalda tibia, cuando juntos ingresaron al agua termal, como se conocieron y sin quererlo, Akane dejó caer una lágrima.

-"Es mejor que salga a correr..."


-"Ya no te entiendo Ranma, ¿Qué te paso hoy?"- Preguntó Ryoga mientras prendía un cigarrillo y caminaba al lado de su amigo.

-"No hay nada que entender. Por qué Ukyo y tú se empecinan en decir que me ocurre algo. Yo estoy igual que siempre, ustedes son los que hostigan. Así cualquiera se enoja"- respondió el azabache mientras daba un sorbo a su bebida.

-"Estás mintiendo. Desde que volviste de EEUU ya no eres el mismo. No nos acompañaste ni una vez al club a buscar nuevas chicas y tú sabes que si voy con Mousse la caza no es muy buena".

-"Es que ya no me interesan esas cosas..."

-"¿Y qué te interesa ahora se supone...? o mejor dicho...¿Quién te interesa ahora?"

-"¿QUÉ?! A mí no me interesa nadie. Que ideas tienes".

-"Dime quien es, ¿es bonita?"

-"No tienes idea lo bonita que es".

-"¡Lo sabía! Que no quieras contárselo a Ukyo es porque debe ser de verdad..."

-"¿Ah?"

-"Claro, serías muy cruel como para decirle a Ukyo que esta vez si estás enamorado..."

-"No lo estoy y no sé de qué hablas. Nunca podría ver a Ukyo de otra forma que no sea como una hermana pequeña".

-"Deberías convencerla de ello. Ella solo espera el día que la veas con ojos de amor, pero veo que los tuyos ya están lo suficientemente ocupados".

Ranma tomó el casco de su motocicleta para luego subirse al vehículo y darle una sonrisa a su amigo.

-"Estarán ocupados pero es lo que se llama "una relación imposible"".

-"No lo creo ¿Ranma Saotome rindiéndose? Estás mal amigo, tu sabes que para ti no hay imposibles".

-"Es más difícil de lo que crees".


El reflejo de las luces se dibujaban en el casco de la motocicleta al pasar a toda velocidad por las calles, con la mente perdida y mirada fija, las palabras de Ryoga resonaban en su mente. Era verdad, Ranma nunca se rendía. En ningún tipo de competencia, aunque el resultado fuera poco prometedor. Él no se rendía, porque no era un cobarde. En ello y sin darse cuenta estaba en su viejo vecindario, donde la conoció. La luz roja lo hizo detener en el semáforo dónde la dejó ir por última vez.

-"En esa ocasión no debería haberla vuelto a buscar. Al final todo fue para peor".

El sonido del semáforo comenzó a pitear anunciando su término, sin embargo no dio cuenta que alguien estaba cruzando frente a su motocicleta al acelerar, haciéndolo frenar de golpe y cayéndose de ella. Sacándose el casco con rabia lo dejó tirado en el suelo.

-"¡Estás loco! ¡¿Qué quieres morir?! ¡Pues casi nos matas a los dos!"- gritó Ranma con el corazón en la boca por el casi accidente.

Sin embargo frente a sus ojos estaba ella. Con lentes, desarreglada, tirada en el suelo, con una capucha deportiva y unos tenis. Quedó sin habla. Cada vez que trataba de olvidarle, una vez más aparecía frente a él.

-"Qué dolor...¡PSICÓPATA! ¡CÓMO SE TE OCU..."- En ello finalmente la peliazul dio cuenta quien tuvo la culpa de su caída- "¿Ran...ma?"

En un instante, el azabache abandonó su motocicleta en el pavimento y tomó del antebrazo con rapidez a la mujer para sacarla de allí. Corrió unas cuadras hasta que Akane se logró soltar de su agarre.

-"¿Pero qué te pasa? ¡Eso dolió!"

-"Por qué debes aparecerte cuando más trato de ..."

-"¿Más tratas de qué? ¡Casi me matas!"

-"¡Pues fue tu culpa!"- gritó enfadado.

-"¡De qué estás hablando! Fuiste tú quien casi me atropella...Auch..."

Debido a lo rápido de los sucesos, Akane recién dio cuenta de los rasmillones en ambas rodillas. Al verla malherida, el azabache se acercó para verla, sin embargo la mujer se alejó rápidamente de él.

-"No tienes de qué preocuparte. Soy una adulta, puedo arreglármelas sola. Es tarde y un jovencito como tú debería ya estar en casa estudiando".

-"Espera..."- murmullo el azabache.

-"Mañana tienes que ir a clases, es mejor que te vayas. Buenas noches" - Como si nada hubiera ocurrido y escondiendo sus verdaderos sentimientos, la peliazul continúo su camino.

-"¡TE DIGO QUE ESPERES!"- gritó con furia, como si el alma se le desgarrara.

-"¡Qué demonios quieres de mí! Ya acabó todo Ranma, continúa tu camino, yo seguiré con el mío. No hay opción entre nosotros. Eso es lo que nos diferencia. Sigues siendo un niño como para entender la situación en la que nos encontramos. Gracias por no aparecerte en nuestra cita, eso lo hizo todo mucho más fácil. Mantengamos una relación netamente formal. No quiero problemas, malentendidos ni menos..."

-"No me rendiré".

-"¿Qué...qué has dicho?"

-"¡No me rendiré! ¡Estos días han sido una tortura para mí!"

-"¿Tortura? ¡No me hagas reír! Te has comportado como un verdadero idiota, me has menospreciado, faltado el respeto...y..."

-"¡Es tu culpa por no poder sacarte de aquí!"- Ranma señaló con fuerza su frente- "¡Me estás volviendo loco!

-"Pues continúa con tu vida, yo seguiré con la mía"- la seguridad en las palabras de Akane, lograron que la ira en Ranma un momento a otro el joven azabache sujetó una de las muñecas de la mujer, mientras que con la otra la tomó por el cuello y la beso voraz, sin aliento, sosteniéndola con fuerza. La peliazul trató de apartarse de él, pero finalmente cayó ante su encanto por unos segundos, hasta que volvió a la realidad, mordiéndole el labio inferior con fuerza – "¡CÓMO TE ATREVES!"

-"Eres un demonio ¡Cómo se te ocurre hacer algo como eso! Maldita campesina violenta"- Ranma tocaba sus labios para detener el sangrado.

-"Ni en tus sueños vuelvas a hacer algo así, ¡eres un irresponsable!"

-"Como si no te gustara..."

Al escucharlo, Akane no pudo evitar sonrojarse. El azabache se acercó a ella con una sonrisa.

-"Eres un idiota ¿Lo sabías?" – dijo en un murmuro la mujer.

-"De verdad que eres violenta...pero por eso me gustas" – El joven tomó de la barbilla a la muchacha y le guiño un ojo de forma divertida. Dando unos pasos se alejó de ella, quien se encontraba en shock por sus palabras – "por eso no me rendiré, haré lo necesario".

Corriendo rápidamente, el muchacho de trenza se perdió en la oscuridad de la noche, dejando a Akane confundida y con el corazón sin poder detenerse. Dio un gran suspiro y llevó sus manos a sus labios, para terminar sonriendo como una adolescente.

A los lejos una joven de cabellera castaña peinada con un moño alto, observaba la escena sorprendida. Ukyo no podía creer lo que acababa de ver y finalmente entendió la razón del comportamiento extraño de su amigo. Había visto a Ranma besar a una mujer y no era de las que estaba acostumbrada a ver, elegantes y formales. Por la oscuridad de la noche no pudo ver con claridad su rostro, pero sin duda algo nació en su interior. Rabia. Apretó sus puños con fuerza y continuó mirando fijo a la mujer. Descubriría quien era y la apartaría de él.

-"¿Qué es lo que ocurre Ukyo?" – preguntó Mousse al verla tan ensimismada.

-"¿Ah? No...no veía nada. Vamos Mousse" – con entusiasmo se agarró ddel brazo del apuesto muchacho, sin antes darle una última mirada a la misteriosa muchacha.


Gosukungi nunca había sido buena con las chicas, ni con el deporte, ni con las amistades. Era de aquellos sujetos que espantan a los demás por sus extraños gustos y comportamiento erráticos. Además de ser conocido por ser el fantasma de la preparatoria. Le gustaba la fotografía, encargado del periódico escolar y era obsesivo con lo que le apasionaba.

Con pesar ingresó al cuarto oscuro de fotografía para revelar las imágenes que había capturado el día de hoy. Y entre ellas una nueva presa aparecía ante sus ojos. Akane Tendo, la nueva profesora de la preparatoria. Había seguido sus pasos desde el primer día que llegó. En secreto y como un espía, la perseguía para capturar cada momento de su día a día. Se había transformado en su sombra y cada una de sus tesoros formaba parte de una nueva colección.

Colgaba cada una de sus reliquias con sumo cuidado en la línea de secado y entre las fotografías estaba una Akane Tendo vestida con capucha, lentes, trotando, con sudadera, dejando ver sus atributos. Sin poder aguantarse de la emoción, tomó la fotografía en una de sus manos mientras con la otra frotaba su intimidad, recordando su aroma y jadeando con desesperación dentro del cuarto oscuro.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.