Disclaimer. Ya saben que no lucro con esto, todo el universo pertenece a J.K. y asociados ¿? Yo sólo me divierto un rato con sus personajes.
Advertencias. Relación hombre/hombre, alto contenido sexual mal desarrollado y muchísimas fallas que les pueden gustar ¿?
¡Bienvenidos!
Enjoy!
Observó a uno y otro lado del enorme edificio, le traía malos recuerdos, mismos que se había esforzado en erradicar a base de nuevos. Luego de acabar Hogwarts, decidió que lo mejor para él era desaparecer del mapa, no quería que lo abrumaran con solicitudes absurdas y un sinfín de cosas que tenía que hacer por ser el héroe del mundo mágico, no cuando seguramente le iban a negar lo único que más anhelaba. Nadie iba a apoyarlo, no se pondrían de su lado y lucharían por hacer entender que no les estaba pidiendo nada, simplemente que lo dejaran tranquilo con sus decisiones.
Cuadró los hombros y soltó el aire que había estado reteniendo, se dio ánimos a si mismo. No tenía sentido que siguiera postergándolo más, su transferencia había sido hecha hace dos días y una cobardía impropia de él le hizo solicitar dos días más a favor de terminar la mudanza.
Tenía tres años trabajando para el Ministerio de Alemania, y estaba perfectamente a gusto en su puesto, sin llamar la atención ni tener escandalosos artículos de primera plana. Nunca había tenido una pareja, de nuevo sus recuerdos habían jugado en contra para que pudiera pasar de la primera cita con cualquiera. Hizo a un lado esos pensamientos que en nada ayudaban a su situación actual, sólo provocaban que tuviera un estómago revuelto y que una capa de sudor cubriera su rostro. Con un suave tono se refrescó con un hechizo sin siquiera sacar la varita. Todos esos años solo le habían servido para practicar un montón.
Se bajó en el piso que le indicaron y caminó con paso seguro, nadie lo había detenido porque seguramente no le prestaron atención por su aspecto totalmente cambiado. No sólo mejoró en cuanto a su magia, se esmeró en ser mucho más de lo que había sido antes, se gustaba a si mismo y adquirió una seguridad inmensa, pero eso no le preparaba para el enorme nudo en su estómago por lo que tenía que enfrentar. Dejó crecer su cabello lo suficiente para poder trenzarlo y que no luciera como un nido de pájaros, su figura antes esbelta había embarnecido, no dudaba porque al resto les parecía una persona totalmente diferente, no llevaba las gafas que lo caracterizaban, ni siquiera el cabello, y definitivamente su figura encorvada despareció hace tanto. Su cicatriz estaba levemente camuflada, lo justo para que le permitiera llegar directo a la oficina que estaba buscando.
—Tengo una cita con el jefe Malfoy.
Dijo luego de pararse frente al escritorio de la secretaria del rubio, ella levantó lentamente la vista y lo observó con asombro, incluso había dejado la boca abierta por la impresión, y la cerró tan pronto escuchó las frías palabras de su jefe.
—Brown, cierra la boca y haz tu trabajo.
El tono fue cortante y solo basto eso para que la chica que conocía del colegio dejara de observarlo con curiosa fascinación, llevaba un atuendo típico de los magos, su túnica y capa, eso era habitual en Alemania, y terminó por adoptar la costumbre de vestir de esa manera, incluso fue lo suficientemente lejos como para adquirir un par de esas botas que tantos utilizaban, y tenía que admitir que ahora entendía porque lo hacían; eran bastante prácticas, no hacían ruido, además de ser cómodas.
Eso se encontraba pensando cuando entró a la oficina de Malfoy, los nervios seguían carcomiéndolo, la ultima vez que lo vio fue en la graduación del colegio, luego de que le dijera brutalmente que ellos dos no tenían nada que hacer juntos. Así que ahí estaban, casi ocho años después; lo único que lo hizo viajar y presentarse ante él, fue la escandalosa oferta que presentó en su oficina para que fuera a trabajar a Londres.
Le indicó que se sentara frente a él y así lo hizo, manteniendo su apariencia tranquila, a pesar de estar hecho un mar de dudas y una parte de si, de esperanza. No se iba a negar que realmente deseaba creer que el rubio tenía tantas ganas de verlo que ese fue la única manera de lograrlo.
—No parece sorprendido, jefe Malfoy.
Ciertamente no lo vio en todo ese tiempo, Malfoy no debía lucir tan familiarizado con su nueva imagen, eso sólo aumentó su esperanza, misma que aplastó tanto como pudo, recordando su cruel rechazo.
—Eso ocurrió hace unas semanas, cuando tu expediente llegó a mi escritorio, ahora simplemente estoy… —Se detuvo, como si tratara de buscar la palabra correcta— impresionado.
Lo observó con duda, estaba siendo demasiado críptico y Harry seguía sin ser conocido por su paciencia infinita.
—Mira, Malfoy… realmente vine por la insistencia de tu secretaria en concertar esta cita, no estoy interesado en el puesto, me pagan bastante bien ahora mismo.
Él lo miró con una emoción indescriptible, llevó un dedo a la comisura de sus labios y ahí lo dejó, haciendo que Harry observara sus labios más de lo debido. Se enojó consigo mismo, porque había prometido que no se embobaría con el rubio, no de nuevo. La lección fue aprendida y no pensaba volver a caer, no después del dolor con el que se fue de Londres.
—No respondías ninguna de mis cartas, ni siquiera sé si las leíste o simplemente las tendrás arrumbadas en algún sitio o, por el contrario, las quemaste directamente. —Las había guardado en un baúl y ahí seguían, no estaba dispuesto a perdonarlo en ese momento y definitivamente eso había cambiado, porque ahora estaba deseando que Draco le dijera que había sido un idiota prepotente y que dejó que el miedo lo dominara— Si decidías no presentarte hoy, tenía un viaje preparado para la noche.
Eso no le decía nada, bien podría estar intensamente interesado en su trabajo, no desearlo a él propiamente. Estaba cansado y su paciencia se agotó, entonces antes de que pudiera abrir la boca, se dio cuenta. Draco estaba tanteando el terreno, quería que él diera el primer paso, pero no podía hacerlo, se arriesgaba demasiado, aprendió de sus errores y por más Gryffindor que fuera, últimamente estaba más por su labor de Slytherin.
—Tenía unos pendientes que finalizar antes de poder tomar mis vacaciones, tengo quince días antes de tener que volver al trabajo y pienso utilizarlos para pulir mis conocimientos, así que si no te importa… creo que me marcho.
Claro que él no iba a admitir que todas sus cosas estaban en Grimmauld Place. Se levantó e hizo ademán de abrir la puerta cuando su cuerpo impactó contra la pared y fue bruscamente girado hacia Draco, lucía furioso, pero lo controló al instante, porque un intenso amor fue opacando cualquier otra emoción.
—Potter, ciertamente tu vena Slytherin se hizo con el control, pero no puedo dejar que te marches de aquí, no cuando estuve cuatro años intentando que hablaras conmigo. Cuatro. Jodidos. Años.
Murmuró entre dientes y su aliento estaba tan cerca de la boca de Harry, sentirlo tan pegado a si mismo y como una de las piernas del rubio se iba abriendo camino entre las suyas, fue más de lo que podía soportar sin lanzarse a comerse sus labios. Mordió el labio inferior de Draco y tiró de el con fuerza, provocando un gemido del rubio y que abriera bruscamente sus piernas, insinuando su muslo contra su entrepierna mientras Harry le metía la lengua hasta la garganta, tomando los bordes de la túnica del contrario, acercándolo más. En cierto momento tuvo que separarse de sus labios para llevar más aire a sus pulmones, ahí fue cuando se dio cuenta de la mirada llena de deseo y un brillo salvaje que dominaba sus ojos.
Con un pase de varita, Draco lo desnudó, dejando evidente que su polla estaba totalmente dura, apuntando hacia el abdomen del rubio que parecía fascinado por él, justo como lo miraba por su quinto año. Se recargó contra la pared y jadeó por lo que le seguía provocando, bajó su mano a sus testículos y los acarició con lentitud, abriendo más las piernas, incitando al otro a que hiciera algo, sólo que jamás esperó ser elevado entre sus brazos, inmediatamente rodeo su cintura con las piernas y gimió por el contacto de su polla contra la ropa del rubio.
—Esto va a ser demasiado rápido, ocho años sin nada de acción…
Harry casi se quedaba pasmado, pero Draco evitó que pensara bien esa afirmación, porque inmediatamente sintió su culo lubricado y segundos después, el rubio le dio una estocada profunda mientras lo recargaba en el escritorio, no notó cuando se desnudó. Su espalda se arqueo y sus labios formaron una pequeña 'o', su pene dio un salto por el roce directo con su próstata, Draco conocía perfectamente su cuerpo, incontables veces reunidos en la Sala de Menesteres.
Y casi sin más, recordó algo importante.
—No te corras dentro de mí. —Mencionó entre dientes, le ardía, pero el placer aumentaba con cada movimiento, mismos que se detuvieron cuando el rubio lo miró con duda y cierta sospecha— Maldición, Draco, no pares, joder.
—No me dejarías follarte si tuvieras pareja, así que mejor ve dándome una buena razón para que no lo haga, y date prisa, porque estoy a punto de correrme.
Era brutal, le gustaba marcarlo de todas las maneras que pudiera, él siempre pregonaba su educación, pero interiormente, Draco era puro instinto primario. Siguió penetrándolo con fuerza, dando cada vez en su próstata, pero cuando inició la verdadera tortura fue cuando tomó su pene y comenzó a acariciarlo al mismo ritmo que lo follaba. Estaba desesperado por alcanzar su orgasmo y todas las cosas que el rubio murmuraba en su oído no ayudaba a que aplazara un poco más el inminente final.
—Estoy cerca, Potter.
—¡Maldito idiota! Porque estuve tomando una poción y a menos que planees una vida conmigo, córrete en mi rostro.
No podía dar más explicaciones, y ciertamente el rubio no lo necesitaba, rápidamente el conocimiento iluminó su rostro y comenzó a embestirlo con más fuerza, dando cada vez en su próstata sin darle descanso hasta que se corrió y lo apretó más en su interior, deseando que se corriera dentro de él. Y lo hizo, gritó su liberación y Harry sintió como lo llenaba por completo. Su pene soltó otro chorro de semen antes de que finalmente cayera exhausto sobre el escritorio, Draco lo observó con su pene aun dentro de él.
—Espero que sepas que no hay lugar más seguro y con mayor intimidad que la Mansión Malfoy, y que ofrezco muy buenos incentivos si te quedas a trabajar aquí.
Harry evitó sonreír ampliamente, porque por fin había logrado lo que más quería, estar con el rubio, no importaba que le tomara años, lo tenía ahí. Se incorporó para abrazarlo con fuerza.
Y contrario a lo que sabía que quería, no respondió en ese momento, no le interesaba dejar todo en bandeja de plata, no importaba la cantidad de tiempo que el rubio estuvo buscándolo, no simplemente iba a caer en sus brazos sin mayor esfuerzo de su parte, no iba a irse a vivir con él, no aún.
Fin.
N.A. Estoy intentando este nuevo formato llamado one-shots xD de cualquier manera, creo que me va bien, espero les guste y dejen algún comentario. All the love, A.
