Hola queridos lectores, pues como ya termine el fic "La Hermandad Heartfilia: Historias de Altamar" me he decidio a terminar otros proyectos que tenía olvidados, empezando por este fic que tiene contenido +18, así que no me hago responsable de lo que pase despuès y espero que lo disfruten.

PD: Esto es un Laxus x Cana...por el momento.


Bebo para Olvídate

Sinopsis: Durante las siguientes semanas, Cana ha estado bebiendo más de lo debido y rumores dicen que la han visto llorar en un rincón del gremio ¿Por qué será?, la Castaña nos cuenta su problema, su tortura que duro siete días hasta llegar a una decisión.


Día 2: El segundo Piso, un lugar secreto para los dos – Parte 2


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-Bien Laxus ¿De qué tenemos que hablar?-Me senté junto a la mesa que estaba en el segundo piso aun con el abrigo de Laxus puesta y él mismo también se sentó, ambos nos miramos fijamente esperando a que uno de los dos habláramos, yo solo estaba nerviosa, no se él como estaba o que le pasaba por su cabeza.

-De lo de anoche, Cana- Por fin hablo Laxus y de inmediato me sonroje al escuchar que aun recordaba lo que hicimos anoche, lo veía de igual forma nervioso, ¿pueden creerlo? ¿Laxus, el Dragón Slayer de relámpago nervioso? Esto era interesante.

-Cierto, ayer estuviste maravilloso- le complemente su oración con una sonrisa de medio lado mientras me cubría con su abrigo y él sencillamente se me quedo viendo, él sabía exactamente como empezar esta conversación o eso creí.

-Cana…yo…tengo que pedirte perdón, el alcohol fue el que me hizo hacer lo que, bueno, ya sabes- Aun con esa faceta de hombre serio, Laxus era todo un caballero y lo entendía a la perfección, él no es así y supe que el alcohol le había hecho de la suyas al igual que conmigo aunque yo ya soportaba cantidades de alcohol en mi cuerpo, aquella noche se me olvido todo eso y me deje llevar, puse mi mano en la suya para llamar su atención.

-No tienes que disculparte por nada Laxus, la que debería disculparse sería yo, me deje llevar, más de lo que debía y no sé cómo explicarlo pero tú- Desvié mi mirada un poco mordiendo el labio mientras aun sentía la mirada de él, me daba algo de vergüenza admitirlo, a pesar de siempre sobrepasarme en el alcohol nunca me he acostado con alguien, yo no soy ese tipo de persona pero ¿Por qué Laxus esta vez? ¿Acaso era lo que yo quería o solo fue el licor?

-Besas muy bien- Le dije algo sonrojada de mis mejillas mientras Laxus comenzó a acariciar mi mejilla izquierda con ternura, su mirada era contrastante a su acción, una mirada algo fría y una caricia cálida, una combinación muy extraña.

-Veo que ambos pensamos lo mismo- Me dijo haciendo que mi corazón comenzara a latir con rapidez y respiraba algo rápido, me aferre a su mano como si no hubiera un mañana.

-¿Qué pasara ahora?- Le pregunta mientras aun me acariciaba la mejilla, yo no quería que parara y supongo que él tampoco, luego suspiro con pesadez y antes de que hablara, yo tome la palabra.

-No lo sé, ayer fue una noche llena de pasión que se me olvido por completo todo y será mejor dejarlo así, no quiero causarte problemas con el maestro, siendo su nieto- Le dije con la cabeza fría y viendo la situación especial de Laxus, su abuelo era el maestro del gremio y su padre el de Raven Tail, vaya familia, aunque yo no tengo autoridad para decir eso ya que mi padre es sin duda el mago más fuerte del gremio pero se la pasa de viaje en viaje: Gildarts Clive.

-Hmm, el abuelo no se enterara de esto, no le diría ni loco- Laxus respondió con toda seguridad pero aun no estaba convencida de la respuesta y solo pensé las cosas detenidamente para poder ver que podíamos hacer.

-Entonces… ¿esto no paso?- Pregunte algo interesada en la respuesta de Laxus, él solo se quedo serio como siempre pensando y levantándose de su silla, creo que ya sabía la respuesta.

-No, si es lo que tú quieres- Él incluso así se preocupo por lo que pensaba en ese momento, aunque un poco agridulce la respuesta yo la aceptaría como si nada, así que me quite su abrigo y lo puse en la mesa para que lo tomara.

-De acuerdo, esto solo se quedo entre nosotros Laxus y…nos veremos después- Me levante del asiento y me iba a ir a las escaleras para por lo menos despejar mi mente de esto, pero maldita tabla que se cruzo en mi camino y que yo no la vi venir, tropecé y casi me iba por las escaleras.

-¡Ah!- Mi grito fue lo único que se escucho en el segundo piso y cerré los ojos para esperar la caída, sin embargo nunca caí y abrí los ojos de inmediato para saber que me paso y mi sorpresa fue mayúscula al ver que Laxus me estaba sosteniendo de mi cintura evitando mi caída, yo solo lo mire a los ojos pasando mis brazos por su cuello, su mirada…su maldita mirada…me estaba hipnotizando otra vez.

-¿Estás bien?- Su voz era como música para mis oídos y yo solo pude verlo, preocupado por mí y…me hizo sentir especial.

-Sí…muy bien- Fueron mis últimas palabras cuando nuestros labios se encontraron y se fundieron en un beso tierno, era como un oasis en el desierto y tanto lo necesite de ese beso que incluso jugamos con nuestras lenguas, segundos después nos separamos un poco y yo estaba respirando algo agitada ya cuando estaba de píe y nos quedamos algo juntos.

-Quien lo diría, sus besos saben a durazno- Me dijo Laxus mientras me sonrojaba como nunca, era algo lindo de su parte, incluso para alguien como Laxus.

-Gracias- Fue lo único que le dije para después besarlo otra vez, correspondiéndome y por primera vez, en el aspecto amoroso, sintiéndome completa.

-¿Entonces no olvidaremos lo de ayer verdad?- Me pregunto tomándome de la cintura, ahora yo le estaba acariciando su mejilla de Dragón Slayer.

-No…no quiero hacerlo- Le dije con toda sinceridad y él solo la acepto asintiendo y atrayéndome más a él, colocando mi cabeza en su pecho mientras me acariciaba la cabeza.

-Los demás no se pueden enterar, no deben- La voz de Laxus era seria, como al momento de luchar contra un mago oscuro, solo que esta vez, seria por un secreto que nadie debería notar, ni el maestro ni mi padre, no quiero saber cómo se pondrían si lo descubren.

-No lo harán Laxus, te lo prometo- Después de esas palabras nos volvimos a besar pero ahora con mucho más pasión que antes, Laxus me llevo a la pared de la ventana para tenerme arrinconada como la otra vez, nuevamente me estaba dejando llevar, pero luego recordé que estábamos en el gremio y estaban todos ya abajo que intente detener a Laxus antes de que continuáramos con esto.

-No, aquí no Laxus, están allá abajo- Pero no le importo y continuamos besándonos como locos enamorados que éramos en el momento, Laxus incluso comenzó a besarme en el cuello, como demonios oído eso, soy muy sensible ahí y él solo me llevaba al paraíso, rozo sus manos en mis pechos y solo quería gritar pero con discreción, en un momento a otro, me sentó en el borde de la ventana y esta bajándome el pantalón con sus dientes y solo estaba completamente nerviosa y excitada, de solo verlo a la altura de mi himen me provocaba mucho placer.

-Solo no…no me hagas gritar- Le decía mientras lo miraba, me dio un último beso mientras frotaba mi vagina suavemente y yo solo gemí un poco.

-Estas completamente roja Cana- La voz de Laxus me estaba volviendo loca, quería todo de él y mis emociones ya no me dejaban pensar con claridad, él bajo hasta mi zona intima…y solo le sonreí algo picara.

-Veo que…quieres portarte mal- Fue lo único que le dije cuando sin avisar, Laxus estaba besando mi himen, para luego darle lengüetazos y yo solo estaba que intentaba no gritar, pasando mis manos por su cabellera rubia.

-Mmm ah! Laxus…-Gemí en voz baja, sintiendo la lengua del rubio y sencillamente dejándome llevar por el placer, pude sentir como Laxus iba un poco más rápido y con muchas ganas, como aquella noche que me hizo lo mismo, estaba a su merced y lo amaba, me puse roja totalmente y solo pensaba en lo que pasaría su nos descubrieran.

-Mmm…detente Laxus por favor- Pero solo lo incentivo más y me estaba dando mucho placer, su lengua y sus labios me estaban estimulando mucho y solo me movía un poco, tocando mis pechos para estar aun más estimulada, dios mío como me estaba gustando esto, mis pezones estaban erectos y yo quería más, aun más.

-Ah! No pares, te lo suplico – Lo tome de su cabellera para que no la sacara por nada del mundo y continuara en su labor de "chico travieso" yo sencillamente quería más, mucho más y ni siquiera tenía licor en la sangre, lo único que tenía en mi cuerpo era ese sentimiento de amor que le tengo a Laxus, sencillamente continuo con su "atención" hacía mí y yo continuaba excitándome.

-Más…más rápido- Solté varios gemidos inaudibles para no alertar a los que estaban abajo pero para su oído súper desarrollado, Laxus me escucho y comenzó a saborear mi vagina como si fuera un dulce y tomándolo de su cabellera rubia para que se quedara ahí…ya no lo resistí.

-¡Ah!- Gemí con algo de fuerza y solo me vine sin control, me estaba llevando apenas a mis limites Laxus, me perdí en mi propia pasión al sentir como estaba bebiendo mis jugos como si nada y dando los últimos lengüetazos para satisfacerse, unos instantes después, se limpio lo que quedaba al igual que yo, nos volvimos a besar y ahora era mi turno de complacerlo a él, primero pasando mis manos por encima de su pantalón sintiendo a su amiguito levantarse.

-Ahora…déjame consentirte a ti- Le dije en un tono seductor mientras me arrodillaba enfrente de su entrepierna, acariciándole su miembro aun por fuera de la ropa, lo vi haciendo gestos y eso era un buen indicio, por fin le desabroche el pantalón y se lo baje con cuidado para encontrarme con su bóxer y un gran bulto en él, solo me mordí el labio, no creí que fuera de ese tamaño.

-Parece que tu amiguito está feliz de verme- Le dije mientras pasaba mis dedos por encima de su amigo y sin detenerme le baje su bóxer dejando ver su pene, nunca creí llegar a esto antes pero…ya no importaba.

-Mmm ¿Lo deseas verdad?- Fue lo único que le dije mientras comencé a tocarle sus testículos con suavidad y a lamer su miembro con delicadeza y despacio, Laxus solo me miro y comenzó a excitarse así como yo lo hice antes.

-Ah Cana…-Soltó un gemido en forma de suspiro mientras yo lamia y lo metía poco a poco en mi boca, quiera que estallara en su placer y que lo disfrutara como yo lo estaba disfrutando.

-No te preocupes seré suave…y a la vez ruda- Se lo dije mientras metía su miembro en mi boca y déjalo ahí para verlo como estaba excitado e incluso se lo mordí suavemente mientras él sencillamente me acariciaba los pechos, Dios mío, esto me estaba gustando, rápidamente comencé a hacerle la felación más rápido y más al fondo para disfrutarlo al máximo, solo veía de reojo a Laxus gemir y eso me gustaba.

-¿Te gusta no es así?- Continuaba tocando con más suavidad sus testículos y manteniendo mi ritmo en la felación, mordiéndoselo, besando su punta, metiéndolo hasta al fondo, de las formas que pensaba le fascinaba a Laxus quien apretaba mis pechos y pezones para demostrar que le estaba gustando.

-Cana…más rápido- Me dijo muy excitado y yo continúe haciéndole caso y así estuve mientras saboreaba su miembro como si fuera una dulce paletita, podía sentir el placer que le estaba dando a Laxus y como él me lo estaba dando a mí, nuevamente nos dejamos llevar sin pensarlo mucho.

-Me…me vengo- Me estuvo susurrando casi al límite y yo también lo estaba queriendo, le bese su punta y lamiéndole con suavidad, estaba sacando de mí una faceta de chica mala y eso me gustaba.

-Hazlo, no te detengas ahora- Yo le dije muy pero muy excitada e intensificaba la mamada a no más poder mientras Laxus se dejaba llevar por mi acción y como en un instante, se vino completamente en mi boca y yo lo mantuve para saborearlo, Laxus comenzó respirando agitadamente excitado mientras yo solo le daba las ultimas lengüetadas a su miembro y saboreando sus jugos con una sonrisa.

-Delicioso Laxus- Me levantaba con cuidado pasando mis manos por su abdomen y su pecho limpiándome para poder besarnos nuevamente con ternura y como si el mundo se acabara, lo deseaba con todo mi corazón…lo quería con todas mis fuerzas y podía sentirlo, el también.

-Hazme tuya, como anoche lo hiciste- Eran mis palabras enfrente de él y sencillamente comenzamos nuevamente como aquella noche, pero ahora en el gremio, podía sentir sus labios, sus caricias, su miembro rozándome mi parte intima, estaba lista para entregarme a Laxus Dreyar, yo, Cana Alberona…lo quería.

-¿Laxus? ¿Cana? ¿Sucede algo?- Ambos nos quedamos quietos y nos separamos al escuchar los pasos y la voz de Mira subiendo poco a poco, estábamos en una condición incomoda que prácticamente nos bajo la pasión de un golpe.

-¡Mira!- Ambos nos espantamos de solo escuchar su voz y como subía las escaleras con calma y ambos aun seguíamos rojos y agitados, así que tuvimos que aparentar que no paso nada y hacer que todo pareciera normal y al parecer funciono…

-Hola chicos, escuche unos gritos y pensé que estaba pasando algo- Cuando Mira subió, estábamos en la mesa checando mis cartas, ya que para eso me había hablado Laxus antes del "tenemos que hablar" mientras él mantenía su mirada sería y como si nada hubiera pasado, con una de mis cartas pude hacer que hiciera calor para que nuestra agitación parecía por el calor, Mira solo sintió el calor pero como si nada.

-Sí, estamos bien- Laxus le contesto como siempre, siempre había sido tranquilo con Mira y no era para menos, después de todo Mira en cualquier momento sacaría su demonio interno y le patearía el trasero.

-¿Veo que han avanzado mucho en su investigación no?- Nos pregunto con una sonrisa mientras nosotros solo asentimos como si nada.

-Si Mira, aunque aquí Laxus este como siempre de "Yo puedo solo"- Le dije mientras me reía un poco y Laxus solo se me quedo viendo, Mira también se rio al escucharme.

-Suele pasar, bueno, los dejo a solas- Al final de cuentas, Mira se despidió de nosotros para bajar a terminar los asuntos del bar, mientras solo suspiramos de alivio y por fin quitar mi carta de calor.

-Eso estuvo cerca- Me dijo mientras se bajaba el calor con el vino que había traído y yo solo le pedí una copa para también calmar mi sed.

-Y que lo digas- Le dije mientras me tomaba la copa como si nada, extrañaba el alcohol en mis sangre desde hace…unas hora de ayer, nuevamente volvimos a nuestras pequeña conversación.

-Entonces ¿Podemos ser algo más que compañeros de gremio?- Le pregunte mientras se levantaba de su asiento para abrazarme, me gustaba sentirme protegida por él dejándome llevar por su calidez, estaba segura que lo quería y apuesto que él también lo quería.

-¿Qué hay de los demás?- Exacto, esa era la única pregunta que me tenía pensando al igual que a él, no me gustaría pensar por el momento como se enterarían los demás, ni Natsu, ni Mira, ni se diga de Erza o mi padre, sería algo muy incomodo para ambos.

-No se los diremos, por ahora, lo único que estoy segura es que…quiero estar contigo Laxus- Le fui muy sincera y jamás lo había hecho con un hombre antes, solo que en esta ocasión era Laxus, nos abrazamos mirándonos a los ojos nuevamente.

-Eres…bella Cana- Me dijo susurrándome al oído y yo simplemente me puse muy roja al escucharlo.

-Viniendo de ti eso…es romántico- Nos fundimos nuevamente en un beso para confirmar lo mucho que nos queremos, dejando en claro que seriamos novios, en secreto por el momento, pero en un momento especial se los diríamos.

-Este será nuestro lugar, nuestro pequeño lugar para nosotros- Me dijo mientras aun me besaba y yo dejándome llevar y tomando el control en unos momentos, sí, este sería nuestro lugar secreto y nadie nos interrumpiría ni aquí ni en la cama.

-Solo nosotros- Le dije en voz baja mientras nos separamos para buscar aire, aunque no siempre íbamos a coincidir en los tiempos para vernos, pero eso era lo bonito, algo impredecible pero que al final nos llevaría a lo mismo y lo sería así por un buen tiempo.

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-Argh- Mientras que la planta baja en la barra, se encontraba Mirajane Strauss mirando su dedo índice al notar que le estaba saliendo un poco de sangre, no se dio cuenta que había tocado una copa ya rota entre los trastes, cosa que Lisanna se percato de inmediato al ver a su hermana haciendo un leve gesto de dolor.

-¿Mira-nee? ¿Qué paso?- Lisanna fue con su hermana mientras la pequeña cantidad de sangre salía del dedo de Mira, la mayor de los Strauss solo vio su pequeña cortada.

-Me corte- Fue lo único que dijo mientras se ponía un trapo para absorber la sangre, le regalo una sonrisa a su hermana para que no se preocupara por pequeñeces.

-Tranquila te traigo un curita- Aun así Lisanna fue a buscar la curita para su hermana mayor, mientras la mirada de Mira estaba en el limbo, como si hubiera visto algo que nadie más había visto, Lisanna volvió con el curita y se la puso a Mira en su dedo, la menor de los Strauss arqueo la ceja al ver su hermana en la inmortalidad del cangrejo.

-Has estado algo distraída Mira ¿Sucede algo?- Pregunto con tranquilidad y Mira volvió en si mirando su curita y tomando con cuidado la copa rota para tirarla a la basura, solo le regalo una sonrisa cálida.

-No…no es nada Lisanna- Le dijo Mira s u hermana para que no se preocupara, pero aun había algo que Mira sentía y no sabía por qué.

-No es nada- La poseedora del Satan Soul volvió a sus actividades mientras pensaba en lo que había pasado hace unos momentos y volteo de reojo al piso de arriba, se pregunto algunas cosas de ¿Por qué no se dio cuenta? Y algo en su mente le decía…que tenía que ver con el piso de arriba.

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Continuara…