Disclaimer: Los personajes de Twilight no me pertenecen, son propiedad de la señora Stephanie Meyer, a los cuales le robo un momento para esta historia, que espero que disfruten :D
AlicexJasper OneShot con epílogo incluido.
Primer parte de mi secuela las chicas de los Cullen. La cual seguiré escribiendo por aquí :D
Recuerden que sus comentarios me animan a seguir escribiendo :)
Capítulo editado.
No
By LadyLoveU
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Berry Larson se había convertido en una de las diseñadoras del momento, su indiscutible talento se veía opacado por la humillación que ejercía sobre las modelos que exhibirían sus creaciones, y las que contribuían a embellecer los atuendos. Y Despiadadamente les denigraba. Nada de su cuerpo la conformaba para usar sus impresionantes ropas. Muchas chicas estaban hartas de su comportamiento. de su manera hostil al tratarlas y del bullying a las que las sometía constantemente. Una de ellas Alice Cullen. Modelo y aspirante a diseñadora como ella, pero que por ahora continuaba siendo una modelo. Y una de las buenas, y de las mas cotizadas por el mercado.
No podía mostrarse débil ante una persona tan mala y envidiosa, que a su parecer era una simple modelo frustrada. Un descarte del negro y sucio negocio de la industria. Y Alice había visto suficiente de eso, algunas marcas era muy crueles con las chicas, sobre todo las principiantes. Y sobre todo ella sabia que lo habían sido en los años ochenta, donde se sobre les exigía mucho mas. Y no le fue difícil imaginarse a Berry Larson postulándose en un casting, y siendo rechazada cruelmente por los frívolos miembros del jurado.
Además de frustrada era odiosa y envidiosa, y eso comenzaba a fastidiar aún más.
—Creo que ese vestido no es para ti —le habló a una de las modelos que estaba cambiándose—, no tienes la estatura adecuada. Por lo que un vestido con corte al muslo no luciría en ti.
—Yo... creo que... está bien —dijo la apenada chica, en un pequeño susurro, Berry enarco una ceja al oírla y la chica se asusto, Alice vio la escena y pensó que tal vez se haría pipí encima.
—Cámbiate —exigió— y no lo volveré a repetir —dijo yéndose del lugar con una sonrisa de pura maldad— si hay alguna disconformidad me la comunican.
—Yo tengo una —dijo Alice— este vestido es una mierda. Yo también soy bajita, así que no luciría en mi ¿no?
—¿Como lo llamaste?
—Mierda, ¿donde aprendiste a coser Berry? no sé como eran las normas para escoger modelos en tus tiempos, pero ahora nuestras reglas han cambiado, y es incluye que no todas las modelos sean altas.
—¿Como tú? —dijo burlonamente.
—Como yo —dijo con expresión triunfal— es una lastima que una mujer con tanto talento como tú sea retrógrada. Y una modelo frustrada que desquita su odio y envidia con personas que no tienen nada que ver con lo que le pasó hace años.
—¿Como te atreves niña estúpida? quítate el vestido ahora —dijo zamarreando bruscamente Alice, quién se quejó por el dolor de su brazo, pero Berry estaba muy enfadada.
—¡Basta! —dijo enojada y parándose frente a ella sin mostrar un ápice del miedo que realmente sentía— ¿No entiendes que tú no llevas la voz cantante de este lugar? No eres mas que otra de las pobres diseñadora.
—¿Te da envidia de que al menos yo si pude alcanzar ese título?
—¡Claro que no! —gritó enojada.
—¡Quítate mi vestido!
—No, tengo más autoridad aquí que tu ¿me oyes? —dijo con una media sonrisa triunfal— el desfile comienza en cinco minutos, vete a tu lugar ¿entendiste? —se dio media vuelta, pero Berry la tomó del cabello atrayéndola nuevamente hasta ella y la miró con desprecio, como si fuera lo más ordinario del mundo.
La muchacha tembló en su lugar, sin poder ocultarlo.
La mayor sonrió de lado.
—Zorra, vas a ver de lo que soy capáz.
Empezó a quitarle el vestido levantándolo de la falda y pasándolo por en medio del cuerpo sin importarle que estaba exponiendo a la chica frente a sus compañeras. Nadie le iba faltar al respeto así, y menos frente a un par de estúpidas modeluchas idiotas se dijo.
—¡Suéltame! —gruñó con lágrimas en los ojos, intentando zafarse, pero era muy pequeña para luchar contra aquella alta mujer rubia —Aprovechas específicamente los desfiles para esto, vieja zorra —escupió llena de ira.
—Cállate.
—¡No! —dijo la chica ofuscada— deja de creerte la puta dueña del desfile.
—¡Ahora si! —se acercó a ella, le propinó un bofetada en el rostro— estás fuera del desfile ¡largo!
—Oblígame —dijo devolviendole el favor dándole vuelta la cara también con más fuerza de la que ejerció con Berry en su rostro— Te crees la gran cosa ¿no Berry? —Las palabras le quedaron atoradas en su garganta al ver al manager parado a un lado de la puerta y con sus cejas enarcadas por el asombro. Berry tragó en seco, y Alice la imitó.
—Escuché lo todo que dijeron. Y yo soy el único que lleva la voz cantante —dijo mirando a Alice con la mirada—, que te quede claro, Alice —la bajita pelinegra asintió, asumiendo que al final Berry se había salido con la suya y la dejarían fuera del desfile.
—Sí, señor Hale.
—En cuanto a ti —dijo señalando a Berry con el dedo, quién se puso rígida— recoge tus cosas, estás despedida. Te pagaré lo que has realizado hasta ahora para mi compañía, pero no quiero tener que volver a tratarte ¿te quedó claro? —la rubia se quedo boquiabierta. Alice se sintió orgullosa de Jasper la estuviera defendiendo ante aquella mujer que muchas veces la había tratado abusivamente, sonrió para sus adentros y se acomodo su corto vestido color turquesa con satisfacción.
—¿Qué? —murmuró débilmente— ¡señor Hale! ¡Por favor, no lo haga! ¡no me despida! ¡Es injusto!
—¿Y te parece justa la forma en que las tratas, Berry?
—¡Ella empezó!
—Alice no causa problemas con sus compañeras, Berry. Tú sí —dijo serio con su rostro cincelado más rígido y sombrío— no creo que entiendas el significado de la palabra respeto, es por eso no siento ningún deseo de tener dentro de mi equipo a una persona que suele denigrar a los demás tan solo por envidia y resentimiento.
El señor Hale se dio media vuelta y comenzó a caminar por el mismo camino que había recorrido. Berry lo miró con odio y luego a Alice. Agarró sus cosas echando chispas, y saliendo de la vista de todos ahí, la chica observó como la mujer salía del local mientras suspiraba.
Ahora le tocaba a ella para que su cabeza rodara. Sabia de sobra las indirectas que le había estado mandando y quería que hablaran a solas, tal vez en su oficina.
—Suerte —dijeron varias de las chicas en unísono, Alice les sonrió caminando hacia la salida con el semblante caído y cabizbaja. Estaba segura que de ésta no zafaba.
Al llegar a una de las puertas principales, tocó con suavidad y paciente esperó que la orden de su apuesto jefe le permitiría ingresar a la oficina. Su jefe estaba sentado en uno de los sillones favoritos, cerca de la estufa eléctrica y con un vaso de licor. Al parecer tenía algo de frío, pensó Alice al pararse cerca de él.
—¿Señor...?
—¿Ahora me tratas de señor? —dijo bebiendo de su vaso un sorbo.
—Jasper —corrigió— lamento tanto lo que oyó. No quise decir eso, se lo juro.
—Cállate —dijo con suavidad, le indicó el lugar al lado suyo para que Alice se sentara, a lo cuál ella obedeció sin chistar— debo suponer que mi condescendencia se te ha subido a la cabeza ¿no es así pequeña?
Alice abrió los ojos como platos.
—¡Por supuesto que no! —se defendió la joven.
El hombre de treinta y cinco años sonrió con admiración. Quien diria que seria tan tozuda con tan solo veintídos años.
—Estás bellísima con ese vestido —Alice se sorprendió al oír un cumplido ¿que no estaba enojado con ella?— casi que se me antoja quitártelo también.
—Pues hazlo —le retó.
—Tsk —dijo acercándose a ella con una sonrisa en el rostro— me hubiera ahorrado tiempo, pero no así. Prefiero quitarte ese vestido yo mismo, y en privado —Alice se sorprendió al escuchar como le coqueteaba y seducía, estaba segura de que iba a perder su empleo, a parte de que le había denegado participar en el desfile por culpa de su pleito. Su mal genio siempre estaba presente, pero ahora no sabía que esperar del apuesto jefe que tenía.
Sin embargo, con la nueva actitud de su jefe, tendría que seguir esperando y rogar que no le despidiera como a Berry. Ya que no importaba que tuvieran una relación secreta, Jasper Hale ponía el trabajo por sobre cualquier prioridad.
—¿No estás enojado?
—¿Porqué lo estaría? —preguntó.
—Casi me saco los ojos con tu mejor diseñadora —rió sorprendiéndose que en verdad no parecía enojado con ella. Entonces algo en su interior suspiró aliviado.
—Nunca me has traído problemas ni peleas, a diferencia de esa mujer mala.
—Sí lo sé —rió.
—Estaba cansado de ver como las maltrataba, en especial a ti mi querido monstruito aterrador.
—Gracias —concedió Alice— ¿Cuál era su problema? Ni siquiera la provocábamos.
—Pues es eso —dijo con simpleza él— quería atención. O simplemente no tenía algo mejor que hacer. Como sea, no quiero seguir hablando de ella ¿si? —se acercó a ella rodeadole con su brazo musculoso su pequeñísima cintura— no te traje aquí para nada, lo sabes ¿no?
Alice asintió.
—Bien —dijo cubriéndole los labios con los suyos, Alice gimió y se apretó más a él. Sin embargo, recordó algo importante y lo detuvo colocando uno de sus pequeños dedos sobre su boca tentadora, él la miró curioso y paró.
—El desfile. Debo ir con las muchachas, por favor.
—Estás castigada, no lo olvides.
Alice rió por un par de segundos al ver esa sonrisa que tanto le encantaba en sus labios, si movía bien sus cartas lo convencería.
—Por favor —susurró con un puchero que logró desarmarlo.
Jasper chasqueó la lengua y asintió.
—Vete antes de que me arrepienta —dijo conociendo muy bien las tácticas de la pelinegra, ella lo abrazo efusivamente antes de pararse y sonreírle como una niña pequeñita y traviesa.
—¡Gracias! —Dijo saliendo como un trueno, su jefe carraspeó interrumpiendo su salida melodramática con una sonrisa.
—¿No te olvidas de algo? —Alice sonrió y se acercó a besarle fervientemente.
—Te amo, Jasper.
—Y yo a ti, nena.
—Me voy.
Esta vez Jasper no la detuvo y sonrió cuando acabó de salir y cerró la puerta con un golpe seco. Sacó una pequeña cajita negra forrada en terciopelo y la abrió, dentro descansaba un precioso y sencillo anillo, el cual a ella estaba seguro que le encantaría. Saldría luego de que el desfile terminara para proponerle compromiso a Alice. Como tanto deseaba hacer desde el momento en que la conoció. Cuando tenía dieciocho años.
En aquella época, Alice no era más que una aspirante al modelaje, su verdadera pasión era la costura y Jasper lo descubrió al observarla meticulosamente y en silencio mientras múltiples veces arreglaba uno que otro atuendo de algunas de sus compañeras. Alice era muy inteligente, además de bondadosa. Por lo cual eso la convertía en diferente a sus ojos, no era la típica modelo tonta, y por eso él la había elegido para estar por siempre a su lado. Se sentó cómodamente en su sillón, y anheló que el desfile terminara. Alice se llevaría la sorpresa de su vida. Y no aceptaría un no como respuesta.
Nota: Oneshot editado. Tendrá un pequeño epilogo :D
¡Hasta la próxima!
