¡Hola!~ aquí el segundo capítulo
Espero les guste, nos leemos abajo
La lapicera se detiene y rueda sobre la hoja al apoyarla descuidadamente, terminando fuera del cuaderno. Sasuke se voltea con paciencia reprimiendo un pequeño suspiro, Kohane está sentada detrás de él batiendo sus piernas con ritmo tranquilo. Le sonríe amplio y con aparente inocencia. Aparente, es la palabra clave allí.
—¿Qué es lo que quieres esta vez? —pregunta por fin, logrando que su hija haga una mueca desentendida.
—¿Por qué piensas que quiero algo?
—Porque llevo seis años y medio sabiendo cuándo tu cerebro maquiavélico trama algo, y es lo que estás haciendo ahora. Llevas casi una hora mirándome en silencio, así que vuelvo a preguntarte, ¿qué necesitas?
Kohane ensancha su mueca, una tímida risilla la delata.
—Estaba pensando en ir a visitarte a tu trabajo uno de estos días, ya sabes, para conocer mejor y no perderme la próxima vez que vaya.
Sasuke huele una ligera doble intención en sus palabras, así que responde lo más claro posible.
—No es necesario, no creo que necesites ir de nuevo. Esa vez fue por un descuido mío y no volverá a pasar, así que no tienes que preocuparte por eso.
Los piecitos de Kohane dejan de bailar.
—Pero nunca sabes si podría pasar de nuevo, la tía Sakura me dijo también que sería bueno conocer tu lugar de trabajo. Ren lo conoce.
Muy bien, definitivamente Haruno Sakura se había agregado a su lista de gente con la cual debería tener una larga charla. Encabezando la lista, por supuesto, estaba su hermano Itachi.
—Esa es la opinión de Sakura, si ella quiere que Ren conozca el lugar me parece bien, es su hijo después de todo. Pero tú eres mi hija y digo que eso no es necesario. Además, sí recordamos que Ren te lleva dos años, ¿cierto?
La respuesta calmada y natural de Sasuke no es lo que Kohane quiere escuchar, claro está, mira con convicción a su padre taladrando con sus azules los profundos ojos negros. Los mofletes no tardan en llegar, Sasuke está más que seguro de que las verdaderas intenciones de ella no demorarían en aparecer. Aunque por su parte fuera divertido admitir, que él estaba solamente molestando a la criatura adrede.
—Soy igual de capaz que Ren, ¿por qué no confías en mí?
—Confío en ti, no te hubiese pedido ir esa vez de no hacerlo.
—Pero no quieres que regrese, ¿es que no quieres que sepan que tienes una hija?
—¿Qué? —Sasuke suelta casi sin pensarlo, atónito. Mira la cara berrinchuda de ella, su boca plisada en una línea.
—¿No quieres que sepan de mí para poder conseguir una linda mujer, no es así?
—Kohane, estás diciendo tonterías, ¿por qué querría ocultarte? ¡todo el edificio sabe que tengo una hija! además, ¿conseguir una linda mujer no es lo que tanto quieres que logre? —replica incapaz de retener una burlona sonrisilla.
—¿Entonces por qué no quieres que vaya a verte?
La fiera en miniatura ruge alto, ahora se halla de pie frente a su padre.
—El que te perdieras, te lastimaras y llegases llorando hasta donde estaba yo, ¿no te parece suficiente?
A expensas de que Sasuke sólo estuviese queriendo molestar a la niña, es consciente de que ella no parece notarlo. Kohane inspira aire con ganas y reteniéndolo en su pecho, le mira entre enojada y frustrada, muy, muy frustrada.
—¡Logré llevarte lo que me pediste! —combate Kohane con su voz más aguda.
—Sí, pero fue gracias a que te ayudaron, ¿o lo olvidaste? ¿qué hubiese pasado si Naruto no te hubiese encontrado?
La niña infla todavía más su pecho, el orgullo en flor de piel. Podría saber todas y cada una de las técnicas infalibles para lograr que su padre hiciera lo que ella quería, pero cuando se trataban de estas cosas era un hueso realmente duro de roer. Si su tío Itachi estuviera aquí seguramente ya hubiese ganado la pelea, pero como no era el caso deberá apañárselas sola.
—Estaba muy cerca de tu clase cuando él me encontró —miente con suma convicción. —, además de que si lo piensas bien, si desde un principio me hubieses enseñado la escuela no tendría por qué haberme perdido, ni apurado porque no llegaría y sólo porque tú te olvidaste esos papeles. Pasó una vez, ¿qué te asegura de que no los olvidarás de nuevo y necesitarás pedirme volver?
Kohane se estaba esmerando con lo mejor de su arsenal, su tío le había enseñado muchos buenos trucos para dominar una situación a su favor, ¿tal vez eso era lo que llamaban talento en la abogacía? Por su parte, Sasuke piensa exactamente lo mismo. Piensa la extensa charla que sostendrá con su hermano por enseñarle cosas que no debe a su hija. Le mantiene la mirada hasta que finalmente termina soltando un amplio suspiro que oculta la retenida risa, es muy divertido molestar a esa niña y más aún cuando ella no lo notaba. Esos berrinches eran sublimes.
—¿Por qué en vez de pintarme una situación que no es, no me dices el verdadero motivo por el que quieres volver? Nos ahorrarías tiempo a ambos —dice, haciendo que ella derrumbara su cara firme y la sustituyera por una demasiado graciosa mueca de "atrapada". Las mejillas se le pusieron coloradas y los ojos brillaban aún más que antes.
—P-porque me gustó… la escuela…
Ella tiene su cabeza apuntando a sus pies, que ahora jugueteaban nerviosos entre sí, su voz parecía haberse debilitado. Sasuke levanta una ceja más que curioso, aquel no podría ser el verdadero motivo.
—Entonces termina la primaria y la secundaria y podrás verla todo lo que quieras —responde tratando de sonar real, aunque la mofa es demasiado obvia. O al menos eso cree, pero la cara horrorizada de su hija parece demostrar lo contrario.
—¡No puedo esperar tanto! —grita ella ansiosa. —E-es decir… yo quiero… quiero verla ahora… por favor.
—Kohane… ¿qué es eso que tanto quieres ver? —tantea ahora verdaderamente perdido, él no es el experto en esta clase de cosas, su madre lo hacía mil veces mejor. Tiene suma experiencia en descifrar a Kohane, pero esta faceta parece ser una completamente nueva y desconocida.
La niña duda musitando sílabas atropelladas.
—Onii-chan… Onii-chan me prestó sus pañuelos… así que yo q-quiero… devolvérselos…
Oh.
Sasuke lo entiende rápido. Igual de rápido que su cara y la relajante sonrisa burlona que tenía decorándola se desvanecen. Sasuke en verdad quiere creer desde lo más profundo de su corazón que lo que su mente acaba de razonar, no es lo que está pasando.
—¿Quieres ver a Naruto?
La sutileza se había ido muy lejos de su capacidad en aquel momento, no puede fingir agrado por su descubrimiento. Su tono serio reacciona a la niña quien eleva su cabecilla súper roja y con sus pies todavía puliendo el piso.
Oh, no.
—E-él fue muy amable en prestarme sus pañuelos, y-yo sólo quiero devolvérselos…
No parece haber sido una respuesta muy complaciente, según nota Kohane. Su papá tiene una cara rígida y ningún rastro del ligero ambiente que sostenían se respira ahora. Él la mira en silencio, uno en el que la pequeña cabeza maquina sin parar.
—Muy bien, si eso es todo lo que necesitas yo se los daré.
—¡No! d-debo dárselos… yo…
—¿Por qué?
—¿Eh?
La dura y rauda cuestión de su padre hace que Kohane comprenda algo, una luz chasquea en su cerebro y los ojos se le iluminaron con sólo ver la cara de terrible disgusto que tiene Sasuke. Retiene la incipiente sonrisa que quiere derrumbar su escenario para poder responder adecuadamente.
—Porque la abuela Mikoto me enseñó que los favores siempre se devuelven cara a cara. Y ya que tú no quieres que vaya a tu escuela, entonces lo más probable es que Onii-chan tenga que venir a casa.
—¿Cómo dices? —muy bien, Sasuke se esperaba muchas respuestas, pero definitivamente no una como esa. Su cara lo delató. —Kohane, eso es imposible, ¡él es mi alumno! no tenemos permitido tener esa cercanía con ellos, lo sabes muy bien.
—¡Error! —rebate haciendo un gracioso sonido. —Está prohibido cuando el alumno es menor de edad y Onii-chan tiene veintidós, por lo que es perfectamente posible.
Los zafiros enfrentaron los ónices.
Mientras los ónices maldicen con una dedicación envidiable al ser viviente, porque ni humano se le podía llamar, que tiene como hermano. Esa criatura sólo complica su paternidad. Pues sabe más que claro que esas cosas sólo las podía aprender de él, ¿dónde más sino una niña de tan sólo seis años conocería reglamento de leyes? claro que de su perfecto tío abogado. Pero más allá de su enojo, Sasuke sabe que no puede batallar contra aquel argumento. Mikoto es su madre y nadie mejor que él para saber cómo son sus reglas, ni siquiera se atrevería a intentarlo. Por lo que lamentándose quizás con algo más de exageración de la debida, suspira resignado y por qué no, molesto.
Y es todo lo que ella necesita para saber que su primer paso había sido dado.
El arco de Cupido se estaba irguiendo con éxito.
—Muy bien, entonces creo que este sábado estará bien ¿verdad?
—Estás proyectando esto demasiado, ¿qué te hace pensar que él no tiene planes para ese día?
—Hoy es miércoles, puedes preguntarle qué día tiene disponible si eso te hace sentir mejor, papá.
Sasuke hunde el ceño abatido, ¿cómo podía estar perdiendo un debate de voluntades con su pequeña hija? Si esto era una visión de lo que le esperaba en el futuro con su adolescencia Sasuke está seguro de que invertir en Valium sería un movimiento muy sabio. Ya puede sentir esa migraña picando detrás de su cerebro con sorna. Tal vez pueda llamar a su mamá y explicarle la situación, ella de seguro le daría un consejo útil. Sólo tiene que decirle que su nieta se ha enamorado aparentemente de un chico tan sólo dieciséis años mayor que ella. Por supuesto que Mikoto debe de tener una solución para eso.
—Está bien, se lo preguntaré. Pero no voy a insistir si su respuesta es un no, voy a dejar eso muy en claro.
—¡Excelente!
Sasuke ni siquiera puede fingir el rechazo que siente al ver tanta emoción reflejada en la cara de su hija. Sin mencionar que esta puede considerarse una de las poquísimas veces que ella es quien insiste en traer alguien a casa que no sea de su grupo de amigos del jardín de niños, y hasta esos eran escasos. Aunque fuera por un capricho no iba a negarse esta vez pero sin dudas no pensaba forzar a Naruto a venir, Kohane es sólo una niña que vio una vez en su vida, hija de su profesor y con muy pocas cosas en común. Prever que se negará es ser realista, aun así, lo promete y ella se duerme contenta. A la mañana siguiente mientras bebe su café, la escucha hablar de esto y aquello que puede cocinarle como agradecimiento a Naruto, mientras muerde su tostada es obligado a prometer de nuevo que le dirá acerca del sábado. Mientras acomoda su corbata es recordado de que si lo olvida estará rompiendo una promesa. Mientras acomoda sus zapatos para irse al trabajo, se le vuelve a mencionar la importancia del asunto. Y cuando ella le da un beso ruidoso en su frente, le agradece por no olvidarlo.
Por lo que sólo es lógico que al llegar a la universidad una de las primeras personas que se cruza, sea Naruto.
Porque esa parece ser su suerte.
Sin embargo le parece curioso, puesto que es demasiado temprano incluso para él. A Sasuke le molesta llegar tarde y es por eso que siempre arriba con al menos veinte o treinta minutos para acomodarse con calma, hoy no es la excepción y a juzgar por la falta de movimiento en el edificio, está en lo correcto. Naruto está leyendo lo que parece ser un libreto y su cara al menos demuestra que no la está pasando muy bien que digamos.
—Debe ser muy malo para lograr que pongas esa cara.
Naruto pega un sobresalto al oírle, evidentemente no esperaba a alguien.
—¡Profesor! qué susto me dio… ¿qué hace aquí a estas horas?
—Podría preguntarte lo mismo, después de la última vez creí que llegar temprano no era tu especialidad —bromea, pero le muestra una lata de té verde en su mano a modo de explicación.
Naruto hace una mueca, concediendo que ese no es su punto fuerte pero que le gusta hacerlo cuando necesita practicar tareas complicadas, como la que al parecer, tiene en sus manos. Sasuke evita pensar en lo mucho que su cara se parece a la de Kohane cuando está haciendo un puchero.
—¿Qué tienen que leer esta vez? —pregunta curioso.
—Es una novela, a la profesora Kurenai se le ocurrió que deberíamos leer un clásico esta vez, Orgullo y Prejuicio. Estudiaremos todas sus partes y para el proyecto final debemos elegir una escena que queramos interpretar y transformarla en una adaptación moderna, ella será el otro personaje en escena.
—Oh, ese es uno de mis libros favoritos —Sasuke suelta sin pensarlo al tiempo que una sonrisa se apodera de él.
—También de los míos —admite sonriendo amplio— pero nunca tuve que interpretar un romance. Puedo escribirlos muy bien, me divierto haciéndolo, pero actuarlo es… simplemente otro nivel de ansiedad.
Oh, puede entenderlo en eso. Sasuke recuerda bien sus años de secundaria en donde era obligado a participar en las obras de teatro del colegio, la primera vez fue tan terrible que sentía que su corazón iba a salirse con cada palabra y hasta hoy día no puede recordar un momento en el que se haya mareado tanto por no acordarse cómo respirar correctamente. Ríe por dentro de sólo pensarlo. De esa primera desastrosa vez a la fascinación que le tomó después, no sólo le gustó actuar, sino que definió por completo qué tipo de carrera quería seguir una vez que creciera. Sasuke ama el teatro y es una pasión que, a diferencia de la literatura, tiene más oculta. Tal vez Itachi y su familia, quienes filmaron cada obra en la que participó por más pequeño que fuera el papel, sean los únicos que sepan con exactitud.
—Puedo ayudarte si tienes alguna dificultad.
La cabeza de Naruto gira tan rápido que casi escucha el tirón de sus músculos. —¡N-no podría molestarlo! esta ni siquiera es una de sus materias, le estaría robando tiempo.
—Técnicamente sí es una de mis materias —dice sonriendo un poco—, además todos tus trabajos siempre fueron excitantes de leer, será un giro placentero lograr verte actuando por primera vez y poder participar en ello.
Sasuke debería de ganar un premio por su habilidad de malear la verdad tanto, pues la realidad es que no es que quiere ayudarlo sólo porque es su alumno, sino porque la oportunidad de leer Orgullo y Prejuicio con una excusa para poder actuarla al mismo tiempo no se presenta todos los días, aunque la parte sobre los trabajos de Naruto sí es verdad. Sasuke recuerda muchos alumnos talentosos y alguna que otra tarea digna de recordar de una minoría que no le destacaba en particular, pero la manera en que Naruto describe su trabajo es un nivel más allá. La precisión para el drama exacto en sus historias, la justa cantidad de detalles y los diálogos, todo es tan fascinante que debe de admitir que guarda una copia de sus mejores trabajos para releerlos en sus tiempos de ocio. Sin embargo aquello que más le gusta es la facilidad con la que logra que los sentimientos de los personajes se peguen a ti, cuando uno llora sientes angustia y cuando una situación compleja llega te ves incapaz de apartar la mirada hasta que se resuelva, cada nueva palabra atrapándote como un hechizo. Hasta Kohane es fan de sus historias, son algo así como sus fanáticos número uno.
La risa discreta de Naruto lo saca de su ensimismamiento, un ligero aire de timidez le cubre la cara.
—Es la primera vez que alguien usa esa palabra para describir mis tareas, tal vez deba grabarlo y mostrárselo a mi mamá sabe. Está bien, aceptaré la ayuda. No tengo mucho tiempo por las tardes los días de semana, pero los sábados y domingos estoy disponible.
Sábado. Por supuesto que tiene sábados disponibles.
—Eso me recuerda, mi hija quiere invitarte a nuestra casa para agradecerte por ayudarla, entiendo si estás muy ocupado, solamente quiero que sepas que ese pequeño demonio posee más recursos manipulativos que grandes dictadores en la historia mundial y posiblemente no sea la última vez que me haga pedirte esto.
—¿Invitarme a su casa? no hay problema por mi parte, pero ¿no será un problema para usted? No necesito que me agradezca tanto, sólo hice lo que cualquiera hubiese hecho. Si mi madre me hubiese visto hacer otra cosa que no fuera darle una mano, seguramente usted hubiese asistido a mi funeral ese día.
La similitud en descripción con su propia madre le roba una honesta risa a Sasuke. Quién hubiera pensado que Mikoto Uchiha poseía una hermana perdida por ahí.
—Por los mismos criterios de ética insisto en que un agradecimiento más ameno necesita realizarse. Mi madre, quien impuso severas normas de cortesía en mi familia, tiene una regla absoluta sobre esto. Kohane es muy acérrima en que se cumplan y temo por mi salud si no es así.
—Bueno, si lo pone así es una cuestión de lógica que acepte —responde con mucha diversión Naruto.
—Muy bien entonces. Si este sábado te parece bien sólo dime y te diré cómo llegar. No dudes en preguntarme sobre tu ensayo, estaré ansioso de ayudarte.
Naruto asiente agradeciendo y Sasuke aprovecha a mirar su reloj de muñeca, todavía tiene tiempo suficiente de corregir algunos trabajos antes de comenzar su turno. Ambos se despiden y en lo que resta de aquel día no hay mucha más diversión, un par de clases, algunos exámenes y otras correcciones y cuando quiere advertir su horario ha terminado. No piensa admitirlo en voz alta, pero se distrajo más de una vez en el día pensando en qué tipo de enfoque iba a apuntar Naruto en su proyecto, modernizar una escena de un clásico tan popular representa sus dificultades en sí. Tal vez prestara más atención al enfoque social, pero de nuevo, le fascina escribir romances si todos sus trabajos son una prueba de ello, así que quizás pudiera elegir una de las tantas escenas disponibles. Kurenai se enfoca en la Literatura romántica, Orgullo y Prejuicio ofrece distintos tipos de romance en una sola obra, fascinante sin dudas. Es por verse otra vez inmerso en estos desvaríos, que la redonda cara de su hija recibiéndolo en la puerta de salida le sorprende.
La pequeña cargada por su tío se escabulle del agarre corriendo hacia Sasuke, él no duda en atraparla en un abrazo y acomodarla sobre su cintura. Ah, puede sentir el estrés de su día siendo drenado de su cuerpo sólo con el perfume de su hija. Ella carcajea hundiendo su cara en el cuello de Sasuke. Él mira a su hermano preguntándole a qué se debe la ocasión, pero Itachi sólo responde algo sobre no verlo hace mucho. Una obvia mentira si le preguntan, la falta de credibilidad plasmada en su cara, así que ni siquiera trata de disimular que no le compraría ese cuento. Pero Itachi sólo saca su lengua confirmándole que ese, por supuesto, no es el verdadero motivo y aun así no confesará.
—Papi, ¿adivina qué? la gata de la abuela Tsunade tiene cuatro nuevos bebés, ¡son cuatro bebés himalayas! Momo me dejó acariciarlos, es una mamá muy hermosa ¡papi, tienes que ver a sus bebés! son tan pequeños y redondos y esponjosos, ¡burbujas de pelo!
Tsunade es una vecina a tres casas de la suya, es una médica muy agradable que en más de una ocasión asistió a Kohane estando enferma. Es muy amante de los felinos y tiene varias razas de ellos, algunos vagan libres por las calles durante el día, Momo es una de las que siempre está en casa, particularmente en el jardín tomando sol y sobre el alféizar de las ventanas donde el calor del día golpea más, es una de las gatas más redondas y bellas que Sasuke ha visto alguna vez. No hay duda de que la haya notado tan redonda las últimas veces que la vio si es que estaba esperando cuatro bebés.
—No puedo esperar a verlos, estoy seguro de que serán encantadores ¿quieres que pasemos ahora?
—El tío les sacó una foto por mí para que puedas verlos, ¡pero tenemos que pasar para que puedas acariciarlos si Momo te deja!
—No creo que a Momo le moleste.
—¿Crees que a Onii-chan le gusten los gatitos?
—Tal vez, puedes preguntarle cuando lo veas de nuevo.
Y es en este instante en que Sasuke parece estar descubriendo que tiene algún poder de atracción en sus palabras, algo que le sería muy útil saber dominar por cierto, pero que de momento parece trabajar al azar del destino. Uzumaki Naruto ha aparecido en su periferia charlando con una bella chica. La cara de Kohane parece captarlo pues sus ojos brillantes se ensanchan y no tarda en agitar su brazo para llamarle la atención.
—¿Quién es esa chica? —pregunta ella, un latiente rechazo en su voz.
—Tal vez su novia, suelen estar juntos.
—¿Novia? —El horror. Sasuke casi ríe y tiene que girar la cara para que ella no lo note.
No es mentira que siempre los ve juntos, pero tampoco sabe si tienen una relación. Kohane no tiene por qué saber esto claro está, puesto que la posibilidad de que su interés amoroso tuviera una pareja no había entrado en sus cálculos y su espantada cara es la prueba de ello.
—Es un chico atractivo, lo más probable es que tenga una novia. ¿Por qué eso estaría mal?
—¡Onii-chan no puede tener una novia! —grita ella decidida.
—Claro que puede, tú querrás tener un novio a esa edad.
No logra descifrar si el rojo de su cara es por el comentario o porque de verdad está ofendida, Kohane es una niña que toma color fácil en sus mejillas, pero sin duda está por averiguarlo. Vuelve a llamar la atención de Naruto con mucho más impulso de pulmón y esta vez lo logra, él la mira con algo de sorpresa pero le sonríe rápidamente y despidiéndose de su compañera se acerca hasta ellos.
—Kohane-chan, qué sorpresa verte de nuevo.
Ella sonríe y esconde su cara en el hombro de Sasuke un momento, destapa parte de su cara para saludarlo y no espera dos segundos para hacerle otra pregunta.
—Onii-chan, ¿te gustan los gatitos?
—Por supuesto, ¿existe alguien a quién no? —Responde él con suma seriedad mirándola fijo. Kohane ríe, lo que parece ser el objetivo de Naruto.
—Mi tío tiene la foto de unos gatitos muy hermosos en su teléfono, ¿quieres verlos? —Itachi quien permanece en silencio y con el celular en su mano saluda amigable.
Por supuesto que él accede y Kohane está más que encantada de mostrarles todas y cada una de las ocho fotos que sacó Itachi, con una precisa descripción de cada bebé en cada que pasaba. Señala en particular a uno que parece haberle tomado más cariño, es igual a sus hermanos pero su cola es sumamente esponjosa, duplicando fácilmente a la de los demás. Las fotos derivaron en posibles nombres, un debate muy ardido si se le permite acotar, Sasuke no estaba al tanto hasta ese momento en que al parecer es un tema sumamente importante, a diferencia de Naruto quien parece debatir los nombres con igual o más seriedad que su hija.
—No quiero interrumpirlos, pero se hace tarde y debemos irnos ahora Kohane, despídete de Naruto.
Ella infla sus cachetes. —No quiero, quiero hablar más con Onii-chan…
—No lo dudo, pero tal vez él tenga cosas que hacer ahora y estamos quitándole tiempo. —Ella no parece satisfecha con la respuesta, su mohín se hace más presente y Naruto parece entender que si no participa en esta charla lo más probable es que termine con una disgustada Kohane.
—Lamento decirlo, pero sí tengo un compromiso Kohane-chan —dice él con su voz más amigable, aunque sólo hace que su cara se infle más, así que agrega—, prometo que hablaremos mucho más cuando vaya a visitarte este sábado, ¿qué dices?
Ah, las palabras correctas. La niña mira muy feliz a su papá, como un dueño que mira con orgullo a su cachorro cuando responde correctamente a una orden. Es obvio que pensó que Sasuke no le diría nada y él no va a demostrar que ese hecho le hiere un poco, pero la verdad es que sí lo hace. La mira como diciendo "te dije que lo haría", pero ella sólo asiente contenta con la respuesta de Naruto. Finalmente le dejan marchar con la fecha de su visita apuntada, lo que deja en estado de éxtasis a Kohane y va todo el camino de vuelta contándole de todas las cosas que quiere hablar con él, sus cuentos favoritos que quiere mostrarle, si puede preguntarle a Tsunade para que le deje acariciar a las burbujas de pelo, como ha bautizado a los bebés de Momo. Sasuke cada vez tiene menos dudas de que su hija tenga un enorme enamoramiento.
Ya en su casa, es cuestión de tiempo hasta que Itachi haga el comentario y Sasuke lo sabe. Sabe que está esperando ese momento en que baje tan sólo un poco su guardia, ambos están en la sala con una taza de té cada uno, mientras que él ojea unos papeles importantes sobre los temas de su próximo cuatrimestre. Han hablado de sus padres y de un posible cumpleaños sorpresa para su madre dentro de dos meses, un plan que su padre estaba organizando en secreto y prometía ser muy divertido si se decide por fin a hacerla una fiesta de disfraces. Itachi le comenta sobre dos nuevos casos que le han asignado en la firma, también sobre su compañera Konan y su reciente embarazo, una noticia que había tomado desprevenido a su esposo Yahiko, el cual se desmayó en el baño de su casa al enterarse y cargó un pequeño bulto en su frente una semana entera por el golpe. Sasuke sabe casi tan bien como su hermano la vida privada de todas esas personas gracias a él, siente que las conoce sin siquiera haberlas visto más de una o dos veces. A cambio, Sasuke le cuenta sobre sus propios compañeros de trabajo. No sabe cómo comenzó o si es que en algún momento fue distinto, pero es poco frecuente que haya algún aspecto de sus vidas que el otro no conozca, Itachi es lo más similar a un diario íntimo que Sasuke posee y viceversa.
Por eso es que lo sabe.
Y en cuanto el nombre de Naruto sale a flote, Itachi aprovecha su momento.
—Estoy feliz de haberlo conocido por fin, ponerle una cara al autor de todas esas historias que adoras es ciertamente placentero.
—Adorar es una palabra grande, sólo las disfruto.
Itachi lo mira en silencio un momento, pero sólo le da un sorbo a su taza. —Disfrutas pocas cosas, pequeño hermano. Adoras muchas menos, creo reconocer esa diferencia.
Sasuke levanta la mirada de su carpeta, él conoce ese tono. Su hermano sólo le sonríe.
—Eso no es cierto, disfruto muchas cosas.
—Nombra cinco en este momento que no involucren libros o teatro y me retracto.
El silencio otorga la respuesta. Sasuke odia cuando hace eso, no poder retrucarle su falta de pasatiempos o gustos variados no es una novedad, pero que en todos estos años no haya logrado sumar siquiera uno nuevo a su pequeña lista es frustrante. Resopla para disimular esa mueca muy poco adulta en su cara. No necesita tener un repertorio muy grande al fin y al cabo, las pocas cosas que disfruta le son más que suficientes. Eso mismo le responde, pero parece no convencerlo si esa mirada de decepción es un indicio.
—Deberías probar otras cosas, sabes. No es como si fuera a matarte intentar salir de tu rutina. No me malinterpretes, no digo que llevar el mismo estilo de vida ermitaño desde hace siete años no sea divertido, o que tu falta de salidas con amigos es alarmante hasta el punto en que debatimos con la familia acerca de tu vida personal. Simplemente sugiero que alimentes tu cerebro con algo un poco más… vivo, que un libro. Ya sabes, como gente de tu edad, tal vez algún deporte, tú elige no soy muy pretencioso.
—¿Hablan sobre mi vida personal con la familia?
—Tal vez puedas aprovechar este sábado y practicar a socializar un poco con Naruto-kun. Se ve como un chico refrescante-
—No puedo creer que uses la palabra refrescante para describir una persona.
—, para tu marchita y apagada vida social. Como una tarde de picnic en primavera, esa clase de aires te vendrían muy bien hermanito.
Sasuke ha abandonado toda pretensión de trabajo y dedica toda su atención hacia él ahora. —Muy bien, esto suena como algo bastante pensado si me permites decirlo. ¿Hay algo que quieras decirme? Porque sabes que no me voy a enojar si me lo dices directamente, por el contrario, todas esas analogías están logrando todo lo opuesto ahora mismo.
—Me disculpo, creí que estaba siendo bastante obvio. Lo que quiero decir es que tu propia hija habla con nosotros preocupada por tu falta de vida social.
Bueno, honestidad fue lo que pidió y no obtuvo menos que eso. Extrañamente, no le hizo tan bien como pensó. Él sabe que Kohane está muy atenta y hasta negada se podría decir sobre sus pasatiempos, se lo deja claro en cada oportunidad que tiene, pero creyó que habían llegado a una tregua con su promesa de conseguir una pareja. Eso contaba como interacción social ¿o no?
Aunque si lo admite con una mano en el corazón, no es como si realmente le hubiese puesto mucho esmero al asunto. Siendo honesto, Sasuke también ansía tener una persona que lo acompañe, alguien con quien poder hablar, relajarse y divertirse como todas las parejas felices que conoce y tal vez, a veces mira con un poco de envidia. Pero su trabajo le gusta mucho, le divierte leer, dar clases y debatir con alumnos sobre libros que a él le fascinan. Entre su vida laboral y Kohane sus prioridades ya están más que cubiertas, esmerarse en conseguir una pareja sería restarle tiempo a alguna de esas dos cosas y Sasuke no sabe si es algo que quiere hacer.
O tal vez es una buena excusa para no admitir que tiene miedo.
Porque la realidad parece acercarse más a eso.
Sasuke sólo tuvo una pareja en toda su vida, una novia de secundaria que le dio a su única hija y partió instantes después. No es un experto en el campo del amor real entre personas reales. Por eso se ahoga entre libros que pueden darle esa sensación de felicidad sin el riesgo que equivale un rechazo o un corazón roto. Entre hojas de papel Sasuke está a salvo e Itachi lo sabe. Su cara paciente habla por sí sola, después de todo, no existe una persona que lo conozca mejor que él.
—Sólo inténtalo será divertido, ambos tienen casi la misma edad, a Kohane le agrada mucho y no cabe dudas de que a ti también así que-
—Espera, espera un momento, él es sólo mi alumno ¿qué te hace pensar que me agrada como más que eso?
El silencio que sigue a sus palabras es apremiante. Su hermano tiene la mirada clavada sobre él, observando, analizando. Sasuke pasa saliva y espera que no se note la dificultad con la que lo logra. Itachi lo mira así sólo cuando lo está juzgando en silencio por su nivel de densidad. Nadie diría que Uchiha Sasuke es una persona sumamente densa, a excepción de su hermano. Tal vez sus padres. Y ciertamente Kohane. ¿Pero, por qué, te preguntarás?
Porque es la absoluta verdad.
Sasuke se esmera en que la gente no lo note, él debe de dar la imagen de un adulto sumamente capaz de leer su entorno y a las personas dentro de este, pero la realidad es bastante distante de esa idea.
Sin embargo, Itachi sonríe.
—Me alegra que preguntes.
Y es así como durante los siguientes nueve minutos, Sasuke es deleitado con un exquisito argumento del por qué su hermano cree que tiene una afinidad que va más allá de la relación profesor-alumno con Uzumaki Naruto y que puede culminar en una amistad interesante. Un argumento tan detallado y completo que para cuando termina de hablar hasta él mismo duda del por qué no lo intentó antes.
En momentos así compadece al abogado que tenga que oponerse a él en una corte.
Sasuke no dice nada por uno o dos minutos, sólo piensa. No es difícil. No le está pidiendo seducir a nadie, no tiene que hacer nada sobrehumano o extraño, sólo hablar un poco con él. Conocerse mejor y tal vez encontrar los suficientes temas en común como para convertirse en amigos, una amistad que ocupara el suficiente espacio en su agenda social como para dejar tranquila a su hija y, al parecer, a toda su familia.
Pero, por alguna extraña razón no puede quitarse esa sensación de que algo se está escapando entre sus dedos como agua. Un instinto que se ha desarrollado a base de conocer demasiado a Uchiha Itachi, sin dudas. Sin embargo decide no enfocarse en eso ahora. El suspiro que le hace tirar la cabeza hacia atrás es todo lo que su hermano buscaba, sabe que lo logró.
Más tarde esa noche, mientras Sasuke toma una ducha e Itachi termina de preparar la cena a la cual fue invitado, una pequeña figura corre hacia él con mejillas rosadas de emoción, ojos expectantes y un larguísimo pelo acomodado en un rápido rodete del que estaban escapando muchos mechones. Ella no habla, pero sus ojos preguntan por sí solos. Itachi sonríe muy despacio, cómplice victorioso y ella no puede evitar un grito de satisfacción al chocar sus cinco.
La fase dos de su plan está completa.
Espero les haya gustado, me divierto mucho con Itachi así que lo van a ver muy seguido por aquí lol
¡Hasta la póxima!~
