Capítulo editado, y el final ¡disfruten!

El sudor de su cuerpo se le había pegado. La respiración que tenía en ese momento era errática, y el tener a semejante tipo encima suyo no ayudaba en nada a aclarar su mente. ¿Qué demonios había pasado? Lo último que recordaba era estar en una boda de una amiga. De una queridísima amiga a la cuál apreciaba muchísimo.

¿Cómo había terminado entre sus piernas? ¿en las piernas de su hermano mayor?

Alice la mataría.

—Mh... ¿Bella?

¡Shh! se sintió tentada a gritarle, y que no dijera en voz alta su nombre, así todo este absurdo no sería más que un sueño, o mejor dicho, una pesadilla muy vívida. ¡Maldición! ¿cómo había podido cogerse al hermano de Alice? Ni siquiera lo había conocido bien. ¡Solo habían intercambiado dos palabras!

—¿Bella? —habló el joven pelicobrizo, somnoliento.

—¡Shhh! —esta vez no pudo callarse— ¡no quiero que alguien nos oiga! —Edward se removió todavía más, inquieto en su lugar con una clara expresión de desconcierto. ¿Qué nadie los oyera?

—¿Porqué?

Bella bufó.

—¿Estás demente o qué? Alice va a matarnos si nos ve —tragó débilmente y lo miró a sus bellos ojos del color de las esmeraldas con un pequeño, pero claro toque de desesperación—.. a-así.

Edward resopló. ¿Qué le importaba a él si su hermana ponía el grito en el cielo o no? Ambos eran adultos y responsables por sus acciones.

—Deja el drama ¿quieres? —Bella gruñó haciéndole reír levemente, pero más que nada fue un amago de sonrisa vaga, porque estaba realmente cansado. Y por Dios que quería continuar retozando en esa cama.., y con Bella en ella— Alice me da igual, si te dice algo, a ti también te tiene que dar lo mismo si descubre nuestra... posición.

Soltó otra muy pequeña, pero muy muy suave risa de barítono. Edward era realmente encantador. Y... ¿qué coño estaba pensando?

Esa palabra hace mucho que dejó de tener significado en su repertorio masculino, pero eso ya no importaba porque lo que hubiera sucedido entre ella y James Witherdale en el pasado era eso: solo cosa del pasado. Y nada más, se dijo intentando por la fuerza convencerse de esas palabras.

—Me importa Alice —alegó decidida—, y no pienso hacer nada que le ofenda.

—¿Aún si no te dejo escapar?

—Basta, Edward, quiero levantarme de aquí, así que muévete o...

—O..¿qué? —le retó.

—Voy a gritar —le amenazó decidida—, no te conviene meterte con una arpía de mi calaña, Edward.

Aquellas palabras le habían dejado desconcertado.

¿A qué se refería con eso?

Era muy hermosa, sí, y también muy seductora.

Pero... ¿arpía? Si era cierto que no la conocía, y que no tenía idea de con quién había estado haciendo el amor, pero rayos.. ¿no estaba llamándose muy duramente? Suspiró.

—Bien —se movió a su lado de la cama, luego de que ella se supo libre decidió mirarla por el rabillo del ojo— ¿contenta? —Bella asintió muy sonriente, casi que con un aire triunfal.

—Sí —admitió— muy contenta.

Edward resopló, de nuevo.

—Entonces ya lárgate.

—¿Eh?

No recibió respuesta, así que decidió ponerse de pie. En eso de que buscaba su ropa interior con la mirada, decidió verlo por el rabillo del ojo mientras él solo miraba pensativo el enorme y blanco techo de su habitación.

—Eres muy ruidosa —Bella frunció el ceño— anoche no parabas de gritar de placer.

—Supongo que es normal, si es que realmente se disfruta el acto —enarcó una ceja.

Edward sonrió levemente y la miró sin expresión alguna.

—Yo te hice gritar y gemir como furcia.

—Al igual que yo.

—No lo creo —replicó, y Bella se sentó de nuevo en la cama.

Analizó con una pizca de admiración su torso desnudo, sus bíceps bien marcados y sus pecho muy bien tonificado. Sip, él era una delicia, pero arrogante, y eso para ella le restaba muchos de sus bien ganados puntos.

Torció la boca antes de contestar.

—Eres un imbécil —replicó ella enojada—, un imbécil ardiente, pero imbécil al fin —Edward la miró mientras colocaba su antebrazo en su frente.

—¿Y eso es por...?

—No eres un caballero —se encogió de hombros.

—¿Alguna vez pensaste que lo era? —dijo burlonamente, Bella le sonrió con suficiencia y negó una vez con su cabeza. Por supuesto que no creía eso. Si él mismo la había chocado en el pasillo horas atrás sin pedirle una disculpa, tirando todos sus objetos de trabajo y haciéndolos trisas.

Edward pareció comprender lo que estaba pensando, y dijo:

—Yo pagaré tus pérdidas, lo prometo.

—¿Qué? —preguntó extrañada, pero más sorprendida que otra cosa, por lo que él estaba diciéndole—, no tienes que hacerlo, fue un accidente. Ya pasó —pero el joven negó volviendo a poner su sonrisa burlona como hace un par de segundos frente a ella.

—Eso no es caballeroso, señorita.

Bella no pudo evitar sonreír con diversión ante aquello, el joven podía ser un tempano de hielo, pero le resultaba adorable, tenía que admitir que le atraía bastante, o sí.

Y de nuevo ¿que rayos estaba pensando?, sonrió aún más para disimular enfrente suyo.

—Creo que si trataras a las mujeres más dulcemente podrías conseguirte una novia —Edward la miró realmente extrañado de oír eso.

—¿Porque crees que eso me importa? —murmuró, Bella sonrió de lado con picardía y gateó por encima de la cama— ¿qué...?

—Shh, hablas demasiado —se colocó encima de su cuerpo con sus piernas a un lado y del otro del cuerpo masculino, y susurró— no pensemos tonterías...¿quieres? —se inclinó hacía él y lo besó sutilmente en sus labios fríos y finos. Sonrió— ¿Eh?

—Teniéndote así encima de mi no recuerdo ni siquiera como es pensar —rió— ven acá, nena.

La tomó con ambas manos por las caderas y sintió como la joven soltaba un jadeo que era su nombre.

...o...

Las horas pasaban lentas para Alice. Quién ya no podía soportar más la espera.

—¡Donde se metió ese idiota! ¡lo voy a matar!

—Cálmate —dijo Jasper, y colocando una mano en su hombro con el fin de tranquilizar a su querida y alterada esposa— le hará mal —señaló su vientre. Alice pareció calmarse de golpe con eso, y asintió.

—Es que sabía que nos íbamos hoy.

—Lo sé —convino Emmett— quizá solo tuvo un retraso —no quiso decir quedarse dormido porque eso era lo suyo, no de Eddy, su hermano menor— no te preocupes, Alice. Vendrá —eso espero, susurró para sus adentros.

¿Dónde carajos se había metido su hermano cuando era hora de despedir a Alice y a Jasper a su luna de miel? Oh, Eddy estaba en grandes, grandes problemas con la duende que tenía por hermana.

¿En qué se había metido que lo tenía tan distraído?

...

Bella estaba viendo la televisión sin llegar a prestarle en realidad mucha atención sino más por intentar distraer su mente y sus locas ideas. La recepción de la boda de Alice había resultado salir estupenda y estaba orgullosa de eso.

Pero su mente simplemente no podía concentrarse en nada.

No desde que ese hombre apuesto y sexy se le había cruzado en el camino, y alborotó por completo sus ideas.

—¡Maldición! —susurró apagando la tele, botando el control remoto contra el sillón furiosamente—, ¿es que no voy a poder pensar en otra cosa? ni que fuera el sujeto más guapo con el que me topé.

Se levantó del sillón y caminó con furia hasta la cocina. Sacó un cartón de zumo de naranja y lo bebió como si hiciera fondo blanco con bebida alcohólica. Se limpió la comisura y miró el cartón de jugo de naranjas con incredulidad. En el envase había una niña, o más bien la foto de una niña perdida, la cuál se notaba muy contenta.

—Bree Tanner —leyó en el envase—, perdida hace un mes. Si conoce algo de su paradero comunicarse con este número —agarró el envase dispuesta a echarlo en el bote que tenía para la basura, pero no lo hizo— uno nunca sabe —guardó el pote de nuevo en la heladera, aunque ya no le quedaba mucho jugo. Caminó de nuevo hasta el sillón y notó con asombro que no había probado ni una de las palomitas de maíz para ver esa absurda película que estaban pasando al horario estipulado por el canal.

Se sentó en el lugar de antes sin muchas ganas y cruzó sus largas piernas expuestas por aquel pequeño short de mezclilla.

Echó la cabeza hacia atrás evocando aquellos recuerdos extraños que la habían acechado por todo ese día. No podía quitarse la idea de que a él le pasaba lo mismo que a ella, pero eran solo sus suposiciones. Cerró los ojos pesadamente, y volvió a abrirlos de golpe cuando oyó el sonido del timbre. ¿Quién podría ser a esas horas?

La respuesta a esa pregunta quedó contestada en segundos cuando abrió la puerta, y dejándola sin palabras, asombrada.

—¿T-tú? —titubeó haciéndose a un lado para que el extraño entrara a su casa.

El joven sonrió de lado con chulería.

—¿Sorprendida? Me costó un poco averiguar tu dirección —Bella cerró la puerta y lo enfrentó enarcando un ceja al oírlo— linda casa, por cierto.

—¿Cómo supiste donde vivía? —el joven se encogió de hombros mientras se quitaba el saco, a Bella empezó a irritarle el hecho de que actuara como si estuviera en su propia casa. ¡Maldita debilidad por ese hombre!—. Edward.

—¿Mm?

—Te hice una pregunta.

—Contactos.

—¿Contactos? —vio como el joven de cabello cobrizo se dirigía hacia la sala del living y se sentaba grácilmente sobre el sofá, su sofá, y en su lugar específicamente. Tomó unas dos palomitas y se las llevó a la boca— Si, anda. Come tranquilo —dijo con sarcasmo— no tienes nada de qué preocuparte, si se te acaban preparo un filete ¿te gustaría?

—¡Oh, por supuesto! —contestó de igual forma el chico—, con patatas a la francesa estaría genial —puso sus piernas en una pequeña mesita ratona frente al sofá— ven —colocó su mano en el lugar que estaba al lado suyo donde se había sentado— no querrás perderte más de la película. Aunque sea una porquería.

Bella miró la película la cuál se titulaba como Crepúsculo, donde el sujeto principal era un vampiro, y la dama —como de costumbre— era humana y necesitaba ser protegida de otro malo cazador. Resopló furiosa.

—Son mis gustos, y no los critiques.

—¿Gustos? —río— claro, ven aquí y te mostraré como se corteja una chica. Y sin morderla —sonrió con soberbia mirándola de arriba a abajo, y aprobando su atuendo—, a menos que tú quieras —Bella se sentó a una distancia considerable de él, pero se cruzó de brazos indicándole que no había explicado porque estaba ahí aún. Edward resopló entendiendo el significado de su semblante fruncido— quería verte —contestó.

—Nos vimos ayer —le recordó.

—Quería verte hoy.

—Edward.

—No me eches —dijo con voz tenue—, no entiendo porque te busqué, pero solo sé que no he dejado de pensar en.. eso. Y en lo mucho que me gustó hacerlo contigo, y tal vez, no sé, si me das una oportunidad de repetirlo... lo haría.

Bella no pudo evitar sentirse conmovida al escucharlo. Si tan solo supiera que ella tampoco había podido olvidar aquello.

—Entonces ¿qué propones que hagamos?

—¿A qué te refieres? —dijo llevando más palomitas de maíz a su boca, Bella torció la suya en un gesto indeciso.

—Te gustaría... empezar una especie de —miró la tele y luego a él nuevamente con un toque serio— de amistad —Edward parpadeó confuso.

—Te refieres a una especie de amistad.. ¿con derecho? —Bella asintió sin poder creer la rapidez con la que el joven la había comprendido— eh, pues...

—¡Oh vamos! —susurró— será divertido —Edward lo meditó un par de segundos para terminar asintiendo, resignadamente, a la idea de la joven mujer— ¡es un hecho! —lo tomó de la mano y comenzó a dirigirlo hasta su habitación— vamos, Edward, pongámonos al día con nuestra amistad —sugirió empezando a desabrocharse la pequeñísima blusa blanca que estaba utilizando en ese momento —abrió sus ojos esmeraldas como platos cuando vio que ella ya lo había conducido hasta el interior de su habitación solo con un sexy sostén de encaje blanco, que por cierto, ocultaba muy poco sus redondos y suculentos senos— ¿qué dices?

—¿Que qué digo? —levantó su mirada hipnotizada por aquellos montes hacia ella y sonrió con malicia— que no perdamos más el tiempo, Bella —con eso la cargó colocando sus dos manos en el trasero femenino para levantar a Bella de su posición, y se encaminó con ella hasta el interior de su cuarto, deseoso de acabar con lo que habían empezado, más bien con lo que ella había hecho con él.

Su esclavo.

FIN


Bueno hasta aquí llega este proyecto pequeño e insignificante (al parecer para el fandom de Twiligt) que se me ocurrió un día. En realidad no termina aquí, la historia entre estos dos seguiría, pero como no he tenido buena recepción (reviews) me lo pensaré, tenía pensado hacer un spinn off. Por ahora es todo. Si lo hago, es por mero gusto ;)

Byeeee!