Disclaimer:
Los personajes, trama y detalles originales de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto, Shūeisha y Shūkan Shōnen Jump (manga), Hayato Date, Pierrot y TV Tokyo (anime).
Dedicatorias:
Fic para el SasuKarin Month 2020... no aún no es, esta solo es otra actividad previa de convivencia en el grupo.
Efecto mariposa
—¿Quieres algo más?
Sasuke levantó la mirada al escuchar la voz de Sakura y negó suavemente. No había terminado lo que estaba en el plato, pero no se creía capaz de comer algo más, así que se limitó a empujar levemente el plato, dando a entender que, para él, la cena había terminado.
—Te preparé un baño —continuó, con el mismo tono bajo, casi tímido y totalmente falso que adoptaba cuando estaba con él, igual que cuando tenían doce años.
—Gracias —susurró, poniéndose de pie para ir a la planta alta, mientras ella limpiaba la cocina.
La miró por un momento desde el vano de la puerta, se preguntó qué tan orgullosa tenía que ser para soportarlo a él como esposo y la vida mediocre que le daba, ¿por qué simplemente no aceptaba que no era feliz? Que no era lo que ella se había imaginado toda la vida, que él no era y quizás nunca fue, el muchacho del que se enamoró. Si tuviese una céntima de dignidad, hacía mucho tiempo le habría pedido a Naruto que anulara su matrimonio y le notificara cuando pudiera, y tal vez no para correr a los brazos de otro hombre, sino, simplemente para librarse de esa carga en la que se había convertido su vínculo. Porque una cosa era ser un esposo y padre distante, quizás como lo fue el suyo, y otra, estar completamente ausente.
Subió las escaleras con cuidado, era de madrugada, Sarada estaría dormida, y aunque no era una niña pequeña, le sabía mal mirarla a la cara a esa hora y no saber qué decir, o qué hacer.
Se detuvo al darse cuenta que la puerta estaba entreabierta y no se resistió a mirar. Su respiración acompasada se notaba por el movimiento del cobertor, iluminado por el rayo de luna que entraba por su ventana abierta.
¿Cómo habían llegado a eso?
Hubo un tiempo es que el amor de Sakura fue suficiente para los dos, pero cuando Sarada nació, algo en él se fracturó para siempre, quizás no como la misma tarde en que regresó al barrio Uchiha encontrando a todos muertos, pero sí con la misma sensación de vacío que lo embargó en los días siguientes mientras estaba en el hospital.
Sarada estaba en brazos de Karin, y ella tenía los ojos llenos de lágrimas, mirándolo con el rostro radiante y feliz.
—Es una niña. Una hermosa y perfecta niña.
Había cometido un error, pero ya no había vuelta en la decisión que había tomado al desposar a Sakura, como algo que le pareció perfectamente natural, porque era lo correcto, lo que se esperaba de él, y ya no quería decepcionar a nadie más.
—¿Te vas a quedar unos días?
Sakura estaba al final del pasillo, casi suplicando.
—No.
Entró al cuarto de baño, tenía que irse antes del amanecer, antes de que Sarada despertara y no fuera capaz de mirarla sin sentir vergüenza de su incompetencia, antes de que Sakura tuviera tiempo de hacerse ilusiones de que un día se quedaría para siempre. Aunque quizás, para eso era demasiado tarde, lo había estado haciendo desde la academia.
Se llevó la mano a la cara, y de hundió en la bañera.
Ahogarse no era una solución, no lo había hecho cuando niño, no tenía motivos reales para hacerlo ahora.
Abrió los ojos súbitamente al sentir un poderoso chakra. Haló aire fuera del agua, pero una fuerza extraña lo devolvió, preparó un chidori, con todo y la mala idea que parecía, pero no consiguió concentrar lo suficiente. En todo caso, eso no era lo más extraño, sino que parecía que la bañera súbitamente se había vuelto un océano. Simplemente no era capaz de encontrar los bordes, menos aún el fondo.
Su pecho no lo resistió más, finalmente soltó el aire.
.
El agua helada le había entumido el cuerpo por completo al punto en que era doloroso cualquier movimiento. Sin embargo, estaba vivo, y lo primero que tenía que hacer era asegurarse de que continuara de esa manera para proceder a averiguar quién había tenido la osadía de atacarle en su propia casa.
Al salir del agua se vio en un páramo nevado, solitario hasta donde alcanzaba la vista, sin embargo, un chillido lo puso en alerta, detrás de él, una chiquilla había soltado las cantimploras que llevaba, seguramente para rellenar en el lago.
Estaba de rodillas, apoyándose con la mano en la nieve ya que no pudo incorporarse por sí mismo, sin embargo, estaba bastante seguro que aun así, la visión de un hombre desnudo era demasiado escandalosa, por no decir, ridícula, considerando el clima.
—¿Está bien?
Sasuke sintió un escalofrío recorrerle la espalda, ajeno al frío, esa voz era inconfundible. Levantó el rostro y miró a aquella muchacha: su pelo rojizo con corte desigual por SU culpa, por haberla envuelto en un fuego que no iba dirigido para ella, las gafas desniveladas por llegar a quedarse dormida con ellas puestas y la capa negra de nubes rojas.
—¿Señor? ¿Está bien? —repitió con un inusual modo controlado.
—¿Karin?
La chica retrocedió, súbitamente había cambiado su expresión a una totalmente desconfiada, se encogió levemente, como si temiera que fuese a atacarle. Notó la forma en su respiración parecía haberse detenido, sus labios temblaban y vio en sus ojos una sombra de pánico creciente a la vez que parecía luchar por reconocerle.
Frunció el ceño. Tenía la total certeza de que se trataba de Karin, incluso su chakra se correspondía, pero no terminaba de encajar en ella, no era la chica cínica y extravagante, lo que estaba frente a él, era más parecida a una niña asustada, aunque no estaba seguro de que fuese porque él ya era un hombre adulto.
—Espera —consiguió decirle, dándose cuenta de que realmente tenía un nivel severo de hipotermia —. Yo…
—Te conozco… —dijo ella acercándose un par de pasos —. Tu chakra me es muy familiar.
Karin se quitó la capa y lo cubrió con ella. Estaba tibia y tenía el olor de su perfume, el que se empeñaba en usar pese a lo inapropiado para esconderse de rastreadores por olfato.
Sasuke jadeó, cerró los ojos con fuerza, concentrándose para tratar de encontrar la falla en la técnica que lo había atrapado, pero todo parecía más a aquella vez que acabó con Boruto atrapado en un tiempo que no era el suyo.
Abrió de nuevo los ojos cuando Karin se arrodilló a su lado, usando su chakra para tratar de elevar su temperatura. La forma en la que hacía esa transferencia denotaba su falta de formación como médico, era casi brusco, y si él mismo no tuviese la fortaleza suficiente, aún en su estado, lo estaría lastimando.
—No eres uno de ellos —dijo finalmente con cierta tranquilidad.
—¿De ellos?
Sasuke respingó.
Algo en su mente adulta, despejada de los conflictos de la juventud que le habían cegado para ver algo más que lo que su propio odio le permitía, conectó todos los hilos respecto a lo que sabía de aquella chica y porqué tenía la impresión de que a ella le daba miedo reconocerle.
Karin era una niña huérfana, la única sobreviviente de la masacre de su aldea, una niña secuestrada, pasada de mano en mano por su habilidad de rastreo, obligada a estar en campamentos ninjas de hombres aburridos en misiones de vigilancia. Con total seguridad intentaba encajar su rostro en alguno de ellos.
No hacía mucho, él mismo había sacado a una niña de un campamento en Kiri, apenas viva, apenas quedaba algo de ella en su mente, y no pudo sino convencerse de que Karin era increíblemente fuerte, más de lo que él nunca sería.
—No voy a lastimarte —le dijo, extendiendo la mano hacia ella —. De ninguna manera.
Su respiración se volvió pesada, la opresión en el pecho dolorosa y de nuevo ese chakra extraño.
Karin pareció alarmada, también había sentido esa sacudida antinatural y movió la cabeza, revisando los alrededores, intentando determinar la ubicación del causante.
—¡Karin!
Ambos giraron la vista, a un par de metros estaba Sasuke, Sasuke joven, con su semblante endurecido por la perpetua amargura de un peso que no había sabido manejar. Estaba tenso, seguramente odiando la tardanza de Karin, y trató de deducir qué momento era el que estaba interrumpiendo, qué tan cerca estaba de desatarse la guerra, y él mismo condenarse a la locura.
El muchacho tomó sus precauciones, y el movimiento de sus ojos, inspeccionando el lago, le dio a entender que también era consciente del chakra que lo había arrastrado ahí.
Valoró, tan solo por un momento, el decirle, antes de que Obito lo hiciera, las intenciones de Itachi, pero no estaba seguro sobre si podría o no creerle, y si le mostraba su sharingan y el rinnegan para ratificar su identidad, seguramente solo lo haría estallar.
Cuando era joven, resultaba demasiado fácil provocarlo. Era demasiado frágil e incapaz de atender a razones que no le dieran la confirmación de que su posición era la correcta.
Pensó en cuáles fueron los motivos por los que la ira en su interior se apaciguó, y de alguna manera siempre había sabido que era Naruto.
Aquel Sasuke levantó la guardia cuando el chakra extraño pareció alcanzar un punto álgido.
—Karin —le dijo apenas en un susurro —. No voy a lastimarte, ni ahora ni nunca.
"Es tiempo", pensó, cerrando los ojos, pero completamente decidido a qué iba a violar las reglas que él mismo le había puesto a Boruto en su momento para mantener el balance de la realidad de su futuro. Sujetó a Karin con fuerza y saltó de vuelta al lago helado, no iba a permitir que su yo joven la lastimara y luego la botara. Ella merecía mucho más que eso.
Karin chilló su nombre, pero refiriéndose al muchacho, extendiendo los brazos hacia él, quién por su parte, no movió un solo músculo, la había abandonado.
Ella cerró la boca a tiempo, halando una oportuna bocanada de aire para enseguida forcejear para soltarse. Si bien no lo logró, no fue tanto por el agarre, sino porque la misma fuerza opresora que en su momento había sacado a Sasuke del cuarto de baño, la hundía junto con él.
Los dos volvieron a emerger y tal como lo supuso, de nuevo en la bañera.
Karin se incorporó de un salto, apartándose tanto como pudo y desenfundando un kunai.
—¡¿Qué diablos pasó?! —chilló, intentando en vano orientarse.
Sasuke salió también del agua, con la capa pegada aun al cuerpo, acercándose despacio, extendiendo la mano hacia ella.
—Te lo explicaré —dijo —. Pero necesito que te calmes.
—¿Sasuke?
La voz de Sakura al otro lado de la puerta lo detuvo a él, y el nombre por el que le había llamado, la detuvo a ella. El muro de azulejos detuvo su avance, y al verse acorralada, solo se dejó deslizar hasta el piso.
—¿Sasuke? —repitió ella, mirándolo perpleja.
—Te lo explicaré —repitió en voz baja.
—Sakura —dijo luego en voz alta —. Espérame abajo.
—¿Qué pasó?
—¡Ve ahora!
Él no se movió sino hasta que sus pasos, y luego el sonido de la puerta, le dieron a entender que le había obedecido.
Finalmente abrió la puerta del baño, y debió tomar del brazo a Karin, aun aturdida y confundida. La llevó hasta la habitación principal, sacó una toalla del armario y se la tendió con cierta brusquedad mientras que él se vestía.
Le pareció increíble que no parecía tener intenciones de aprovechar el momento y escapar.
Y al darse la vuelta, la vio sentada al borde de la cama, con los ojos muy abiertos, casi empezando a llorar.
—Iremos con el Hokage, es importante —dijo, sin darle oportunidad en que insistiera con preguntar por algo que ni él mismo entendía del todo.
Salieron por la ventana y a toda prisa en dirección a la casa de Naruto.
En su camino, puso atención a cada detalle, preguntándose qué de todo había cambiado por la ausencia de Karin en momentos previos a la guerra.
Por su parte, él seguía sin el brazo, lo que indicaba que, con respecto a los hechos relacionados directamente con la guerra y la batalla conta Naruto, el resultado había sido el mismo. También podía entender que Sakura seguía siendo su esposa, y no dudaba que Naruto era el Hokage, eso era un hecho inevitable, Kakashi había sido un Kage meramente de transición.
Llamó a la puerta, no era tan tarde y podía ver las luces encendidas.
Abrió la niña pequeña que, luego de mirarlo por unos instantes, se giró para llamar a su padre.
También, ese aspecto parecía ser normal.
—¿Sasuke? —pregunto Naruto con su expresión de idiota despistado, asomándose desde el comedor.
Karin dio un pequeño salto y se escondió detrás de Sasuke.
—Tenemos que hablar.
Hinata se apresuró a llevarse a los chicos a la planta alta, dejando a los tres con una taza de té.
—Y… ¿quién es la chica? —preguntó Naruto al cabo de un rato de silencio.
—¿No la recuerdas?
—¿Lo conozco? —preguntó Karin.
Sasuke quedó pensativo y de pronto recordó que Karin conoció a Sasuke cuando él, Sakura y Kakashi la recogieron luego de que la dejó medio muerta tras la pelea contra Danzō.
Dejó escapar un suspiro.
—Naruto —dijo con toda la seriedad que podía —. Eres el Hokage, ¿no? —preguntó más como un reto que como una duda que realmente tenía.
—¡Obviamente si! ¡Dattebayo!
—Bien —repuso habiendo confirmado eso —, entonces tienes en tu conocimiento la información de… las cosas que hice estando fuera de la aldea.
Naruto frunció el ceño.
—Pues sí…
—Esta chica es Karin. Ella estaba conmigo.
Karin contuvo el aliento, no había perdido ningún detalle de lo que estaba pasando, temerosa de hacer un movimiento en falso en unas circunstancias totalmente desfavorables. Se sintió completamente incómoda cuando Naruto se inclinó hacia ella, entrecerrando los ojos, adoptando una expresión zorruna mientras la examinaba.
—Pero si apenas es mayor que Sarada-chan, ¿o aprendió el truco de la vieja Tsunade?
—Hace unos días tuve una misión con Boruto, ¿no? Una en la que ocurrió algo bastante particular.
Trató de explicar las cosas como mejor podía, atando uno y otro cabo, y aunque por momentos los otros dos parecían perderse, el argumento se volvía más simple que el de alguna novela o película. Sin embargo, el semblante de Naruto se endurecía con cada palabra.
—Dices que no hay cambios considerables —dijo —¿Por qué? Sé que no soy muy experto, pero entiendo que lo que hiciste fue lo peor en cualquiera de los casos, es como lo dijo Shikamaru, lo de las mariposas huracanadas.
—El batir de las alas de una mariposa puede provocar un huracán en otra parte del mundo —corrigió Sasuke, aunque Karin no pudo evitar una risa que solo disimuló llevándose una mano a la boca.
Sasuke sonrió de soslayo. Ya no recordaba su risa, si es que alguna vez pudo hacerlo con naturalidad mientras estuvieron juntos.
—Tomaré responsabilidad por ese huracán —le dijo —. Pero Karin se queda conmigo.
Naruto frunció el ceño.
—¿Exactamente qué quieres decir?
—Iré, primero, a investigar el asunto de estas fluctuaciones. No es normal, y no hay garantía de cuándo y dónde suceda la próxima, menos aún sus consecuencias. Karin vendrá conmigo.
Entonces fue turno de Karin para juntar las cejas.
—¿Y por qué crees que quiero ir contigo?
—Porque solo así puedo cumplir la promesa de protegerte.
Sasuke extendió la mano hasta la cabeza de Karin. Ese contacto la puso nerviosa, un sonrojo se apoderó de su rostro y se apartó enseguida, desviando la mirada.
Naruto resopló. Había algo incomodo en ese momento, algo que sabía, se le estaba escapando.
—Habla con Sakura, no te puedes simplemente desaparecer otros doce años —dijo, creyendo vislumbrar algo —. Que la chica se quede aquí esta noche, y partirán mañana, después de que hablemos con Shikamaru.
Sasuke asintió y al cabo de un rato, Naruto y Karin quedaron a solas.
—No tengo habitación de invitados, pero el sofá es cómodo, créeme, me he quedado acá ¡dattebayo! —y empezó a reírse.
Karin sonrió por reflejo, ese hombre era tan cálido. Nunca en su vida había sentido un chakra así, y esa era la única razón por la que no pensaba escaparse apenas la dejara sola.
Se sentó en el sillón, mirando a su alrededor, asintiendo distraídamente cuando le dio las buenas noches.
Confusión, era lo mínimo que sentía.
—Entonces —dijo a la nada —. Este es el futuro.
Cerró los ojos sintiendo que se le escapaban unas lágrimas. Si no había cambios importantes con su desaparición de la línea de tiempo principal, solo podía significar dos cosas, no había sobrevivido al enfrentamiento de Sasuke con lo que fuera que le guiara su necesidad de seguir hasta el final.
De pronto, algo llamó su atención, era Sasuke, o el Sasuke adulto que no había podido reconocer antes por ese cambio que había experimentado en su chakra, seguramente durante la guerra de la que habían hablado antes.
Fue hacia la ventana, abriéndola sin dificultad.
Ahí estaba él, recargado en la pared.
—Creí que irías con tu esposa.
—Ya lo hice —respondió en un susurro —. Mañana, antes de la reunión con Shikamaru, vamos a anular nuestro matrimonio.
—Lo siento.
—No importa. Ella lo sabía. Era una guerra de desgaste que perdí hace tiempo.
Dejó escapar un suspiro, como enfatizando ese sentimiento.
Karin levantó la vista a la luna, al cielo despejado y lleno de estrellas que le daba la impresión de que la travesía por la nieve era como un sueño lejano, con todo y que lo más probable fuera que ese momento fuese la irrealidad, una loca fantasía.
—Descansa. Mañana será un día largo.
Karin lo vio alejarse por el camino, contrariada por aquel hombre y sus intenciones, por lo que ella misma sentía, y la incertidumbre de lo que le esperaba.
Quizás, al final de camino, podría hacer algo para devolverle la sonrisa a Sasuke, de una u otra forma.
Comentarios y aclaraciones:
¿Cómo llegó Sasuke al pasado?
De la misma manera fumada en que viajó con Boruto y conoció a Jiraiya, Deux ex machina, llevaba el artefacto ese en la bolsa o qué se yo. Hacer una explicación de cómo y por qué me tomaría varios capítulos.
No estoy segura sobre si cumplí o no la expectativa, pero dado que solo es un one shot, hice lo mejor que pude.
¡Gracias por leer!
