Payaso
Anteriormente
"Siguiendo su instinto salió del pasillo, llegando a una sección de la edificación con innumerables escaleras, tanto de ascenso como de descenso, estaba completamente desorientado y en un parpadear había perdido la pista de su golem dorado, y con él, la forma de regresar a la habitación..."
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-…Una vez te conviertas en el catorceavo… tendrás que matar a alguien que quieres…-
El recuerdo de la última conversación con su maestro fue lo primero que llegó a su mente luego de fijar sus ojos en los profundos zafiros de Kanda, un inmenso pánico se apoderó de su cuerpo junto a un tenue escalofrío corriendo por su espalda... no podía dejar que descubriera su identidad, no podía saltar de alegría y abrazar a Jhonny, no podía mencionar ese apodo que tanto molestaba al azabache y reír... aunque lo deseara…
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Horas antes...
El día no podía ser más hermoso, las calles de adoquín, haciendo bonitos patrones geométricos serpentean por las casas y pequeños locales de comercio en el pueblo... Le pareció conocer ese lugar con anterioridad, de seguro en alguna de sus alocadas travesías junto a su maestro… era común caminar y encontrarse a alguien a quien Cross le debiera dinero, agradeciendo internamente que su identidad pasara inadvertida por la zona debido a las capas de maquillaje que adornan su pálido rostro, ya que su exótico cabello podía ser fácilmente confundido por una simple peluca.
Caminó un par de minutos, familiarizándose de nueva cuenta con el pueblo… pero la realidad era otra; como era usual, yacía en alguna de las calles secundarias desorientado en demasía… sintiendo un aura depresiva sobre sí.
-¿Tim?... ¿recuerdas el lugar por donde llegamos?- pregunta en un muy suave susurro para evitar llamar la atención de las personas que pasaban.
El pequeño golem se escurrió por el holgado traje, hasta salir por la parte trasera del cuello de un vibrante color rojo, oculto por los cabellos blanquecinos del ojigris, negando con su cabeza en respuesta.
-Haa~… me quedaría en este lugar… pero no hay muchas personas- piensa al mirar a su alrededor mientras una mueca de disgusto y un leve puchero salen de su rostro –ya es casi mediodía, a este paso no lograré recolectar el dinero suficiente para pagar un lugar en donde pueda descansar… no creo que mi espalda logre soportar una noche más en el duro suelo de madera de esa vieja cabaña- decía mientras rascaba su cabeza en frustración tratando inútilmente de ubicarse y llegar a la calle principal, solo tenía que encontrar un lugar bastante concurrido de personas, sobre todo niños, para realizar un par de trucos y malabares, así podría colectar un par de monedas extra.
-¿Te has perdido?...-
Allen escucha una grave voz a su espalda, al girar su rostro se encuentra frente a un anciano con bigote poblado de apariencia amigable, con un traje similar al tirolés sosteniendo una curiosa caja musical sin ensamblar, probablemente no era un residente de la zona, sino un viajero igual que él.
-Eeh…. mm.. sí, me perdí- responde con una sonrisa amable algo apenado por admitirlo.
-Sé cómo llegar a la plaza por si te interesa… me dirijo a ese lugar… vamos- dijo el mayor haciendo una seña con su mano para que el payaso le siguiera el paso, Allen dudó un poco en confiar en el anciano, caminando rápido hasta alcanzarle… no por desconfiar de él, sino por el potencial peligro al que expondría a muchas personas si ocurría otro de esos episodios del despertar, o peor… que se encontrara con un akuma.
Tuvo la fortuna de entablar una rápida amistad con ese amable hombre; un señor de baja estatura, cabello canoso y rostro apacible, del que destacaba su gran mostacho… ambos compartieron un espacio en la plaza pública, ayudándose mutuamente para atraer a las personas que sin dudarlo acudían y se aglomeraban a su alrededor… Allen con sus típicas payasadas y malabares, el anciano dando el toque musical con una armónica pegada a un complejo sistema de varios instrumentos que se tocaban al mover su cuerpo en un extraño baile. Con el pasar del tiempo más y más personas se acercaban al raro dueto de payaso y músico; su táctica parecía funcionar… para las horas de la tarde el ambiente en la plaza se había vuelto muy ameno y extrañamente feliz, haciendo que el ojigris olvidara por un momento los problemas que lo atormentaban, bajando la guardia… siendo este un grave error.
...
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Johnny dejó de prestar atención por un instante a sus pertenencias esparcidas por el suelo… al levantar su vista apareció un payaso con despampanante hermosura, desde su punto de vista y dado el reflejo de sus lentes por la luz del sol, parecía ser la representación de un ángel o la proyección de un ser divino… el de gracioso traje hacia una reverencia al público luego de terminar su acto con cartas, esperando con paciencia a que las monedas fueran arrojadas a un viejo y muy desgastado sombrero de copa dejado en el suelo a escasos metros de él.
Johnny notó como luego de la reverencia el payaso y el espadachín que recién aparecía a sus espaldas parecían estar hipnotizados el uno al otro en una curiosa guerra de miradas…
Mas sin embargo el mismo Johnny interrumpió la extraña conexión entre ambos pares de ojos –No esta!- decía en total desesperación dando un último chequeo al bolso que cargaba.
-¿Y ahora qué demonios te sucede?!- gruñe el nipón con fastidio y enojo, ahora centrando toda su frustración en el castaño sentado en el suelo en estado de histeria.
-No puede ser Kanda-kun! dejé descuidado el bolso en el bar… alguien se llevó todo nuestro dinero! Aah!... sin él no podremos pagar un lugar para dormir o incluso algo para comer- decía en un grito que casi no podía ser entendido por el más alto mientras jala de sus cabellos rizados.
El joven de lentes se levantó y dejando atrás al pelinegro empezó a correr… en dirección al bar en el que pasaron la noche solo para cerciorarse de que la bolsa con el dinero fuese olvidada y que nadie la hubiera encontrado aún, o con la esperanza de que esté tirada en el suelo en algún lugar de la enorme plaza…
Una vez más el nipón miró intensamente a ese peculiar joven disfrazado; su rostro no parecía aparentar mayoría de edad, era más bien muy definido y contorneado por cada línea de maquillaje en una extraña forma que le resultaba familiar, dándole un aspecto andrógino junto a una mirada que escondía algo…
-Me molesta…- pensaba mientras empezaba a fulminar con su mirada al payaso, notaba como él estaba muy nervioso ante su presecia.
-Oye payaso idiota…- dice llamando la atención del mencionado -no sé por qué, cuanto más te veo más ganas de cortarte en rodajas me dan- musita junto a una mirada aterradora…
Allen sintió un escalofrío recorrer todo su cuerpo, optando mejor por hacer como si le ignorara, empezando a hacer otra ronda de malabares, incluyendo acrobacias más dificultosas, añadiendo objetos potencialmente peligrosos como unas cuantas cuchillas junto a las bolas de colores sin quitar su sonrisa.
A los ojos de Kanda la sonrisa del payaso le parecía más una burla a su persona, estaba a punto de golpearlo por ignorarlo, pero justo antes de moverse sintió la mano del castaño sobre el cuello de su saco para alejarlo del grupo de niños y adultos.
-Debemos irnos ahora!...- decía apurado, ignorando la fría mirada del espadachín que parecía imaginar mil formas de incrustar a Mugen en su cuerpo.
-Espera que aún no he terminado de hablar con ese payaso de mier…- no pudo completar su frase, siendo interrumpido por el histérico científico.
-Todavía tenemos la esperanza de recuperar el dinero si nos dirigimos al bar, ya busqué aquí y no lo pude encontrar… además, debemos seguir buscando a Allen antes de que anochezca!- musita de corrido el castaño casi comiéndose los espacios entre palabras.
-Tsk!...- soltando su usual chasquido prefirió seguirlo a tener que soportarle jalando de sus ropas, ya suficiente dolor de cabeza tenia producto de la resaca y la actitud de ese extraño payaso…
Mientras camina analiza lo sucedido hace unos momentos... -el payaso… sus ojos eran grises- un vago pensamiento surcaba su mente, pensó que solo se había fijado en un detalle sin importancia y que no valía la pena gastar más de su valioso tiempo de búsqueda en un pueblo en donde estaba seguro que no encontraría al albino.
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El rostro de Allen dejó de ser una mueca y solo después de ver como se alejaba el par dejó escapar el aire acumulado en sus pulmones junto a un suspiro resignado.
-Veo que conoces a ese joven de cabello largo...- dice el anciano notando el suspiro de alivio, dándose un tiempo para descansar -¿es tu amigo?- pregunta con ligera curiosidad.
Ante la pregunta Allen se ruboriza un poco, ocultando su rostro para que el mayor no lo notara... –fué mi compañero pero ahora es solo un conocido... no somos amigos- responde en un hilo de voz jugando con el bordado de sus mangas.
El veterano hombre arquea una ceja con intriga -¿porqué no pueden ser amigos?... Por como te miraba pensé que estaba alegre por verte- reclama el hombre haciéndole ver al joven payaso un detalle que quizás había pasado por alto…
-¿Cómo se va a alegrar al verme si no me reconoce?...- responde con una interrogante algo decaído -...además, no creo que él me considere su amigo- dice luego de ladear su cabeza con frustración.
-...- el hombre no dijo más… no quería incomodar al joven ni mucho menos meterse en la vida privada de una persona a la quizás nunca más vuelva a ver, solo dedicándole una sonrisa comprensiva y una palmada en la espalda antes de volver a tocar la armónica.
El ojigris empezó a empacar sus cosas y tomar su parte correspondiente del dinero recolectado durante el espectáculo ambulante. Estuvo a punto de ser descubierto, no podía permanecer en el lugar por más tiempo si quería evitar un nuevo encuentro con Johnny y Kanda… no iba a negar que sintió una inmensa felicidad al verlos, y que su corazón dió un vuelco de alegría al escuchar de la boca de su amigo castaño que estaban en el lugar buscándole… pero eso también le llenaba de tristeza y miedo, lo que menos quería era hacerles daño, por lo que debía tomar una dura decisión…
En su ensoñación sintió que la manga de su traje era jalada de forma suave; una niña trataba de llamar su atención, de cuclillas buscó ponerse a la altura de la tímida chiquilla que le miraba con las mejillas rosadas por la pena, sosteniendo una pequeña margarita en sus manos con la intención de entregársela…
Tomó la delicada flor en sus manos y la puso dentro del bolsillo sobre su pecho, que antes estaba vacío, pero que ahora era completado por los pétalos amarillos de la margarita. Como agradecimiento le regaló un gracioso globo en forma de perrito junto a una gran sonrisa.
-Gracias señor payaso!- dijo con mucha alegría antes de acercarse y darle un beso en la mejilla.
…
Sintió una fuerte corriente eléctrica recorriendo toda la extensión de su brazo izquierdo junto a la reacción de su ojo por la presencia de un akuma… no tuvo tiempo para reaccionar, este salió mágicamente del suelo…
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No era ni el lugar, ni el momento indicado para recordar ese sueño… pero el azabache sentía que algo no estaba bien… el aire a su alrededor se volvía cada vez más pesado aunque Johnny parecía no darse cuenta.
Su cuerpo se detuvo, sus piernas parecían reacias a dar un paso más, sentía el peligro cerca… pero más que eso, era…
Giró la cabeza lo mas rrapido que su cuello pudo, viendo nada más que el polvo y los escombros venir en su dirección; por instinto tomó con su mano la cabeza del castaño para obligarlo a agacharse y protegerse de las rocas que volaban como proyectiles en todas direcciones, las personas miraban con pánico en sus ojos la escena.
La nube de polvo dejó ver al payaso que segundos antes hacía malabares, ahora con la mitad de su cuerpo dentro de las fauces de un gigantesco akuma que había destrozado parte de la plaza dejando a varias personas inconscientes en el suelo, entre ellas al anciano que tocaba la armónica momentos antes.
-Salven a mi hija!- gritaba una mujer angustiada, presenciando con horror el momento en el que el maligno ser engulló completa a la niña y al payaso.
Kanda empezó a correr en su dirección, quitando la funda de su katana lista para rebanar al akuma y así evitar pérdidas de vidas inocentes.
Pero el akuma de pronto estalló en cientos de pedazos justo frente a él, el ataque había venido… ¿desde el interior?
Los blancos cabellos se habían despeinado, parte del maquillaje se había corrido e inevitablemente tuvo que hacer uso de su inocencia para salvar a la niña que ahora tenía en brazos… su identidad había sido revelada.
-Esa máscara…. ¿Moyashi?!- abriendo los ojos como platos, el latir de su corazón y un extraño sentimiento le decía que después de tanto por fin lo había encontrado…
Johnny no podía creer lo que sus ojos estaban viendo –Allen!- grita a todo pulmón con un centenar de lágrimas de alegría y preocupación empañando sus lentes.
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Una mera coincidencia u obra del destino… cualquiera que fuese… tenía planeado volver a unir los caminos de dos almas destinadas a estar juntas mientras sufren en el camino al encuentro…
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Siento lastima por ese pobre anciano sin nombre… (TwT')~ aparece en un solo capitulo y ya me había caído muy bien, pero bueno… la función debe continuar… quien sabe y quizás en un futuro sepamos su nombre (?)
Ahora empieza lo bueno ;) el desarrollo de la relación de Allen y Kanda en el presente es por lejos distinta a la del pasado, pero hay pequeños detalles que de a poco saldrán a la luz… solo espero que les guste el rumbo que está tomando la situación del encuentro ( que es a lo que más temo)
Aclaré esto en el prólogo… pero debo volver a recalcarlo a estas alturas, ya que supongo que algunos tienen la duda o ya no recuerdan: Jikan no Breaker es una VERSIÓN YULLEN DEL MANGA ORIGINAL; quiere decir que muchos acontecimientos del manga van a suceder aquí (sobretodo en el presente) pero claro, cambiando cosillas para añadir el toque de romance y el Yullen lógicamente… dicho esto me siento ahora más tranquila *suspiro* xD
Tengan una linda semana…
⋆。*゚*(^ᴗ^)*゚*。
Los dejo con un Bye Bye Dango… nos leemos el próximo miércoles…
時間のブレーカ…By: Varela D. Campbell ウァレラ・デェー・キァンベル。
