Orbes

Anteriormente

"Una mera coincidencia u obra del destino… cualquiera que fuese… tenía planeado volver a unir los caminos de dos almas destinadas a estar juntas mientras sufren en el camino al encuentro…"

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El payaso entregó con delicadeza la niña a los brazos de su madre, dedicándole a la mujer una cálida sonrisa y removiendo con dulzura las lágrimas de la menor que sollozaba.

-Quiero que me perdones por haberte mostrado el lado feo de este tonto payaso…- musita nervioso riendo con algo de ironía –ten más cuidado- le dijo antes de verla partir junto a su familia a ponerse a salvo, no sin antes recibir el agradecimiento de ellos… luego su mirada vagó por los escombros, aliviado al notar que los heridos y las personas que estaban inconscientes ya habían sido llevadas a un lugar seguro, incluyendo a ese amigable anciano.

-…esto es malo…- pensaba con un semblante serio al tener noción de la realidad, había sido descubierto, y solo fue cuestión de segundos para que el dúo de búsqueda le reconociera…

El primero en darse cuenta fue Kanda al estar más cerca… el espadachín no salía de su asombro, todo este tiempo estuvo frente a él. Su cuerpo tuvo el impulso de correr, idea que le fue ganada por el castaño de cabellos rizados.

Todos corrían en la dirección contraria a la de Johnny Gil… al joven parecía importarle poco el caos y la situación a su alrededor… en su mente sólo importaba una cosa…

-Allen!- gritó muy alto con un rostro de completa alegría; abalanzándose y abrazándole casi hasta tumbarle en el suelo debido al impulso que traía consigo, aprisionándolo en sus delgados brazos, ignorando cierta aura peligrosa emanada por un estoico nipón que caminaba a paso lento acercándose tras ellos…

-Allen-kun…e-estoy tan fel-liz de haberte encontrado… n-no tienes idea de cuánto llevamos buscándote, por todas partes… en cada rincón de este lugar- balbuceaba de forma torpe por el llanto que le abordaba.

La mente de Allen era un completo desorden… su cuerpo se tensó al instante que recibía el abrazo de su amigo, un abrumador sentimiento de culpa le invadía al escuchar al castaño contarle con un hilo de voz las anécdotas de su viaje junto a Kanda…

Luego de separarse del abrazo constrictor, Johnny vió con extrañeza la expresión del albino.

El rostro de Allen, frio y apático, causó una enorme sensación de vacío y desconsuelo en el joven de lentes. Igual que Johnny, la expresión de Kanda era de desconcierto absoluto.

-¿Qué le pasa al Moyashi ahora?- se preguntaba, teniendo una vaga idea de lo que el ojigris haría.

Allen tomó los brazos de Johnny y los alejó de su cuello… con dificultad debido a los moretones en su cuerpo se levantó de forma lenta, asegurándose que Timcampy estuviera escondido entre sus ropas; tenía una oportunidad de escapar…

Emprendió pues la carrera más corta de su vida… un intento inútil de alejarse… podía huir de Johnny, pero Kanda… era otra historia.

El nipón, con los ánimos caldeados luego de recobrar la compostura tomó por sorpresa al payaso albino, sujetándolo del mullido de Crown Clown para impedir que escapase de ellos… no, más específicamente de él… algo en su interior le decía que no debía permitir que huyera.

Una gélida mirada le fue devuelta, Allen tragó saliva con dificultad y con recelo buscó zafarse del fuerte agarre del más alto.

Para evitar eso Kanda lanzó un golpe certero con su pierna, desbalanceando al albino que no pudo evitar la caída ni reaccionar a tiempo; los ojos de Allen se cerraron por el fuerte impacto y el dolor en su espalda baja, sumado al dolor en su abdomen por la presión. Kanda logró inmovilizarlo de inmediato, sentándose sobre su estómago aunque el enorme traje de payaso le dificultaba la tarea, al final y gracias a la ayuda de su fiel Mugen sobre el blanquecino cuello del menor como leve amenaza pudo disuadirle de seguir forcejeando de forma inútil, sólo entonces Kanda dejó de hacer presión con la vaina de su espada, terminando en una posición incómoda y un tanto vergonzosa sin notarlo…

Las mejillas del inglés no tardaron en adquirir un tono carmín al ver con detalle los ojos brillantes y las facciones razgadas de Kanda muy cerca, daba gracias al maquillaje que evitaba que el ojiazul notara su sonrojo, empezando luego a reprocharle internamente debido a la extraña forma de impedir su escape.

-Tú…- dice Kanda con el ceño fruncido aparentemente enojado -eres una maldita aguja en un pajar y un insolente payaso sin gracia… pero…- musita ocultando los ojos tras su espeso flequillo, dejando a Allen con expectación y curiosidad debido a la actitud tomada por el azabache que detuvo su insulto repentinamente y mantuvo el silencio por un momento.

-Me alegra verte…- pensó… -Tsk!... eres un tonto…- musita ladeando su cabeza junto a su chasquido en frustración, al final el científico tenía razón… nunca admitiría que se alegraba de ver al albino. Junto a ellos Johnny solo dejó entrever una leve sonrisa enternecida al estar acertado.

-¿Haah!?- Allen ahora tenía un rostro de total confusión y molestia, luego un tic apareció sobre el parpado sumado a varias venitas saltando de su cien –Tu eres el tonto, creo que te has equivocado de persona- musita fingiendo una voz más grave con la esperanza de disuadir al ojiazul y así obtener un último chance de alejarse de él.

-Tsk, no me vengas con estupideces Moyashi…- responde al reproche con un gruñido -Johnny, ¿tienes un pañuelo?- dirige la palabra al castaño que permanecía como un espectador de la escena, reaccionando con un respingo.

-Aah… si!… aquí tienes- responde dándole un pequeño paño de bolsillo, Allen intuyendo lo que haría el nipon empezó a removerse y buscar evitar que el otro le quitara el resto del maquillaje en su rostro.

Kanda empieza a restregar el pañuelo sobre la fina cara de Allen, ignorando los quejidos y maldiciones que espetaba el menor entre inútiles sacudidas.

-Me estas lastimando Bakanda!... p-para de una vez!- musita en un gruñido, logrando soltarse del agarre de uno de sus brazos entre el forcejeo, el cual usa para asestar un puñetazo directo en la cara del ojiazul, mientas muerde la mano que todavía seguía sobre su rostro…

Contrario a lo que el mortal silencio preludia en el trio de jóvenes, Kanda no arremetió contra Allen, ni se molestó en regresar el golpe; su silencio era debido a la concentración perdida por él mismo en los ojos plateados del contrario… este dejó de morder su mano, solo guiándose por una conexión que parecía surgir del par de orbes e igual de forma mutua, relatando en sus pupilas un extraño pasado indescifrable por el momento. Los ojos de Kanda contemplaron luego el resto de su rostro ahora sin maquillaje, las diminutas lágrimas asomándose debido al fuerte roce de la tela por su cara y un ligero sonrojo, que atribuía al enojo del menor.

-Ves… te dije que era el Moyashi- Kanda retira su mano y musita luego de unos segundos de forma tranquila, mas como si lo dijera para sí mismo. Johnny tarda un poco más en responder de forma curiosa a la rara escena que había presenciado …no todos los días podías golpear al gran Kanda Yuu y salir ileso ante tal acto…

-Mi nombre es Allen!- reprocha a Kanda por su apodo sintiendo más calor en sus ya enrojecidas mejillas al escucharle, si seguía así seguramente su cara terminaría igual de roja que el maquillaje que antes traía puesto.

-Sí, es Allen-kun…- dice Johnny soltando un suspiro de alivio.

-Es bueno saber que aun no te has convertido en el 14avo… siges siendo el mismo molesto niño maldito…- responde el azabache en tono de burla, relajando el ambiente, pero sin quitarse de su posición sobre Allen, manteniéndole siempre con un poco de incomodidad y sin ser capaz de sostenerle la mirada por mucho tiempo.

-Ya no soy un niño…- bufa en respuesta, ignorando lo de "maldito" en referencia a la marca de su maldición sobre el rostro –ya tengo dieciséis- musita haciendo énfasis en su edad.

-Hmm… como si fuera la gran cosa- responde el azabache con una leve sonrisa burlona que nadie pudo notar.

-¿Podrías soltarme?- pregunta finalmente al no ver la intención de Kanda por quitarse de encima suyo.

El aire de burla se esfuma y da lugar a un rostro serio en el ojiazul -Antes de soltarte responde esta pregunta…- musita con la voz queda.

Allen se mantiene expectante y Johnny baja la cabeza con una expresión triste adivinando las palabras del espadachín.

-¿Sabes cómo falleció Howard Link?- pregunta sin rodeos…

Las palabras directas de Kanda hacen que el ojigris abra los ojos desorbitados denotando un estado de shock, junto a una mueca de dolor mientras sus labios se mantenían abiertos buscando pronunciar algo...

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-¿Tim?-

-¿Tim dónde estás?- llamaba el noah de largos cabellos castaños al golem sin verle ni recibir respuesta; no recordaba haber pasado por esa zona, de lo único que estaba seguro era que estaba perdido en demasía, y que Allen se molestaría mucho si descubría su imprudencia…

Camina apoyándose de los gruesos pilares de piedra para pasar inadvertido, evitando el contacto con el personal del lugar quienes pasaban sin percatarse de su presencia, unos cuantos con las características batas blancas que asumía eran científicos, señoras mayores que parecían ser enfermeras, y unos algunos exorcistas caminando solos o en pequeños grupos junto a buscadores yendo de un lado a otro…

Era la primera vez que estaba completamente solo y esa molestia creciente al acercarse demasiado a los hombres con uniformes negros no le ayudaba en absoluto… motivo por el cual no tenía el valor suficiente para pedir indicaciones. Al final acabo ingresando a un salón grande lleno de mesas, este era el comedor… el olor a café recién hecho y comida inundaba sus fosas nasales…

Sus ojos vagaban de un lugar a otro con la intención de localizar al golem, ¿Qué tan difícil era encontrar a una esfera dorada bastante llamativa y que vuela de forma casi mágica?

La respuesta era fácil, una aguda voz le distrajo de sus pensamientos mientras una mano era colocada sobre su hombro para llamar la atención, al mirar a la persona se encontró finalmente a su golem, masticando lo que parecía ser una hogaza de pan.

-¿Es tuya?- pregunta la joven con una alegre voz junto al golem que revoloteaba en círculos sobre ella.

-S-si…- Nea responde dando un respingo junto a un ligero malestar que se apoderaba de su cuerpo, intensificándose justo en donde la mano de la mujer de cabellos rubios yacía sobre su hombro.

-Es una extraña mascota, nunca había visto algo como eso, apareció de la nada y se comió parte de mi desayuno- responde inflando las mejillas y viendo con enojo fingido al golem quien al notar a su dueño no duda en volar y esconderse bajo el revuelo de la falda.

-Me disculpo por eso…- responde, empezando a sentirse mareada por la cercanía, era la misma sensación que le producía el estar cerca de Cale y los demás exorcistas, la chica frente a él no portaba uno de esos uniformes, llevaba una camisa negra de manga corta bastante ajustada al cuerpo, aunque la noche anterior la había visto a lo lejos reprendiendo a Cross luego de la explosión de los talismanes… en ese entonces si llevaba puesto el traje de exorcista.

Algo hizo clic en su interior, una extraña sensación le abordaba y un pensamiento muy tenue parecía pedirle que se alejara de ella. La mano que aún estaba sobre su hombro tenía una leve protuberancia que subía en forma de una extraña línea metálica sobre todo el brazo hasta llegar a la parte baja del cuello ya que sobresalía un poco por sobre la camisa.

La rubia finalmente quitó su mano y le dedicó una sonrisa –No deberías estar aquí, ¿vienes con alguien? ¿Cómo te llamas?- pregunta agachándose un poco.

Nea se sentía sofocado por las capas de ropa de su disfraz a pesar de ser una mañana fresca, sentía un fuerte escozor en sus ojos y los síntomas no podían hacer más que empeorar cuando volvió a sentir la mano de la joven quitándole el bonete para acariciar sus cabellos. Como acto reflejo se alejó un par de pasos y tapó el rostro con sus manos.

-Oye, ¿te encuentras bien?- pregunta la mujer con el rostro afligido viendo como la respiración de la pequeña castaña frente a ella se volvía errática y se reusaba a abrir los ojos…

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Alguien logró actualizar dos miércoles consecutivos sin atraso, con una gripe fatal, algo de temperatura y una pila de tareas a sus espaldas cof…. ámenme… cof cof (ahora la tos no es de mentira xD) *adiós a mi semana fluffy, hola ultimas semanas de semestre* *llora* ok, no… pero de igual forma me alegra volver a las actualizaciones regulares a pesar de todo ^^

Nea estará en problemas y muy graves si no se aleja a tiempo… ¿Qué creen que pase? *risa malvada* los dejo con la intriga, además creo que ya intuyen quien es esa mujer de cabellos rubios…

Tranquilos, sé que la estancia en la orden se está haciendo eteeernaaa (y eso que apenas ha pasado un día) pero no desesperen ;) si alguien lo ha notado o todavía recuerda, dejamos un pendiente en la mansión (y no me refiero a Mana) jo…jo…jo una vez termine el "arco" (?) de la orden y ellos regresen a casa daremos un giro totalmente inesperado (ಠ‿↼)

Tengan una linda semana…

**(^ᴗ^)**

Los dejo con un Bye Bye Dango… nos leemos el próximo miércoles…

時間のブレーカ…By: Varela D. Campbell ウァレラ・デェー・キァンベル。