Ámbar
Anteriormente
"… -"El retrato de Dorian Gray"- musitó con curiosidad, su golem revoloteaba con pereza, esperando a que su dueño se pusiera cómodo en el sillón que estaba cerca del ventanal… no estaba seguro de quedarse en la biblioteca, pero al no tener a su hermano y compañero de juegos optó por acomodarse y disponerse a leer para distraer sus pensamientos y avivar la imaginación…"
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Aquella historia trágica plasmada en las páginas del grueso libro le pareció muy interesante. Los minutos habían pasaron junto al menor sin percatarse de la hora, escuchando de fondo la música de los canarios trinando separados del interior por un ventanal que daba vista a la tranquila laguna en la parte trasera de la mansión. Siendo distraído por el sonido de su estómago pidiendo el desayuno y el olor a ceniza al terminarse la leña que daba calor en la chimenea de piedra en el centro de la biblioteca. Dente se removió de la comodidad de su espalda alertado por el movimiento del moreno a causa del hambre.
-¿Vamos a comer?- preguntó al golem negro, recibiendo el asentimiento y entusiasmo de este.
Esbozando una radiante sonrisa el pelimorado caminó a paso veloz para regresar el libro al espacio que le correspondía entre la gigantesca librera, pensando en lo que haría el resto del día; quería escuchar los relatos y anécdotas de Ligna sobre Allen cuando aún era un niño, contadas con la profunda y gruesa voz del ojiverde que le hacía recordar a su tío Cyrus.
Un último paso y un fuerte latido le hizo detenerse de abrupto, sintiendo la angustia recorrer su cuerpo entero en cada golpe que el corazón hacia dentro su pecho, los ojos desorbitados se movían en todas direcciones mientras el frio sudor comenzaba a bajar por su frente… aquel libro resbaló de la pequeña mano que se atrofiaba formando un puño mientras que la otra buscaba fervientemente liberarse de la sensación asfixiante, jalando con fuerza del cuello de la fina camisa que llevaba puesta.
-…Ne-Nea…- dijo entre gemidos de dolor, cayendo de rodillas por la debilidad de sus temblorosas piernas, superado por las lágrimas y el miedo; Dente volaba con desespero alrededor de Mana sin tener alguna idea de que hacer, el lugar era demasiado grande como para que el menor fuera escuchado y auxiliado.
Un fuerte llamado se hacía presente dentro de su cabeza, algo le estaba sucediendo a Nea, y debido a la conexión que ambos comparten estaba sufriendo de una reacción similar a la de su gemelo aun al estar separados por una gran distancia. Con la frente pegada a la suave alfombra mientras su cuerpo se encorvaba y sus temblorosas manos se aferraban al pecho; Mana sentía como un fuerte ardor se había apoderado de sus ojos y una extraña sensación se empezaba a manifestar.
El golem desde lo alto solo observa con nerviosismo cierta aura oscura que se empezaba a remolinar encima del cuerpo del pequeño Mana, cada parte del moreno temblaba como si sufriera de la peor hipotermia y sus irises empezaban a tintarse con ese hipnotizante y profundo color ámbar.
…la inocencia, ella es el problema… deshazte de la inocencia… los humanos son seres podridos y viles… era el sonido de los suaves susurros que con premura taladran sus oídos y lo profundo de su mente.
Esas voces literalmente le estaban torturando, pronto las manos pasaron de estar en su pecho a tratar de callar esos gritos agónicos que hacían eco dentro de su mente tapando con fuerza sus oídos.
-Mami… t-tengo miedo… no qui-quiero escuchar esas voces, s-son muy feas- murmuraba sin dejar de soltar un mar de lágrimas.
Poco a poco iba perdiendo la conciencia ahogado en sus propias lágrimas y el pánico que le abordaba, era solo cuestión de segundos para que la materia oscura tomara el control total sobre su pequeño cuerpo.
¿Qué estaba sucediendo? Se preguntaba dejando que su vista se perdiera en esa bruma oscura que cada vez se hacía más grande…
No había forma de evitar que los sellos que mantenían a raya la materia oscura y su memoria como noah se mantuvieran intactas… no era la primera vez que ese ardor en los ojos se manifestaba… pero era la primera vez que sufría de un ataque.
-…piensa en los recuerdos más lindos junto a ellos…-
Fueron las palabras dichas por Ligna la noche anterior las que hicieron que sus ojos regresaran a la tonalidad purpura original mientras los agradables recuerdos en los que el sonriente rostro de su madre y hermano callaban los horribles susurros, haciendo que poco a poco su arrítmico corazón empezara a latir con normalidad y la materia oscura a su alrededor se disipara…
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-…¿inocencia?- musitó el pelimorado consternado, increíblemente tranquilo a pesar de su personalidad sensible y de la peligrosa reacción que había tenido minutos atrás…
Su golem volaba cerca cerciorándose del estado de su dueño, frotándose luego contra la pálida mejilla del menor para hacerle reaccionar. Mana respondió al afecto, cerrando sus ojos para soltar un suspiro trémulo y luego limpiar el rastro de lágrimas que aún no paraban de brotar de sus ojos.
…
Corriendo a toda prisa sintiéndose exhausto, entró al estudio en donde sabía se encontraría aquel hombre de mediana edad. Viendo hacia el escritorio al inconfundible hombre de traje y largas botas, este estaba sentado escribiendo con una larga pluma de forma apacible sin reparar en la presencia del menor.
Ligna sintió un fuerte golpe azotar su estómago, bajando la vista, abriendo grande los ojos en asombro al encontrar al Mana abrazándole fuertemente, sollozando y hundiendo su cabeza en la tela de su saco.
-¡Mana!... ¿Qué te sucede?- pregunta manteniendo un semblante firme pero no logrando ocultar su asombro y preocupación. Al notar el ligero temblor en el cuerpo de Mana además de que el llanto del menor se acrecentaba. El ojiverde se inclinó para responder al abrazo necesitado, acariciando de forma suave con sus gruesas manos los finos cabellos purpuras húmedos por el sudor…
Estando así por un momento un tanto incómodo. Ligna seguía aun sin entender del todo lo que ocurría con el joven Campbell y su repentina acción. No estaba acostumbrado a lidiar con niños desde hacía muchos años, al menos no desde que Allen creció para convertirse en la nueva cabeza de la familia.
-Gracias…- fue el murmullo que este soltó, respirando entrecortado, sin soltarse de su abrazo por temor a que el mayor le viera el rostro enrojecido por el carmín en sus mejillas y el remanente de las lágrimas.
El ojiverde le miró extrañado, más un presentimiento le decía que no era el momento indicado para preguntar por lo sucedido…
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Fue en ese mismo instante que Cross descubrió el secreto tras la misteriosa niña y la razón del comportamiento del ojigris al sentir el aura emanada por la castaña. Esbozando una extraña sonrisa ideó algo…
-Espero que no sea tarde…- pensó. De su bolsillo tomó uno de los talismanes que había modificado en secreto. Si su predicción era cierta, estos al igual que el anterior tendrían el mismo fallo provocando una enorme explosión, esta vez sería una explosión intencionada.
Solo tenía una oportunidad, debía hacerlo bien… caso contrario no solo su estrategia fallaría, sino que además seria el fin para el par de nobles atrapados dentro de la Orden.
Aprovechando la perfecta distracción decidió ocultarse tras una de las mesas que estaban solas viendo como el ojigris corría con desespero.
Sostuvo uno de los platos que estaban a su alcance y pegó el talismán… acto seguido lo lanzó con todas sus fuerzas impactando en el suelo, entre el marqués y la rubia junto a su objetivo principal… dando marcha su plan.
La nube de polvo y humo era espesa, mas sin embargo él era el único consiente realmente del nulo peligro que esta tenía. Cross corrió cubriéndose del humo en el aire con el cuello de su bata; frente a él estaba Alhelí y Allen tirados en el suelo, mas su concentración no estaba en ellos sino en Conny.
Tras el estruendo y el humo Conny se había cubierto instintivamente con su brazo para protegerse, pero aun liberaba esa peligrosa aura oscura; Cross lo dudó por un segundo, analizando las tremendas consecuencias que sus actos podrían desatar, pero ignorando su lógica y sentido común, en contra de sus principios y prohibiciones como miembro de la Orden lanzó un tenue golpe en el cuello de la menor, justo en una zona estratégica que hizo que perdiera la conciencia en un instante.
-Perdóname por esto… pero era necesario- dijo tomando con rapidez el cuerpo que se desplomaba justo antes de golpear el suelo, cargándola estilo princesa y corriendo en dirección a la salida.
Parte de su plan estaba hecho, al perder la conciencia y alejarse de los exorcistas el aura peligrosa que le rodeaba se disipó. Siendo ayudado por el hecho de no poseer una inocencia.
Salió presuroso con el cuerpo inerte en sus brazos, escondiéndose en uno de los amplios pilares al ver como los buscadores y algunos exorcistas corrían con prisa respondiendo al llamado de alerta. Afilando su mirada carmesí mientras se acercaba a la bodega que antes le sirvió de escondite para luego posar con delicadeza el cuerpo durmiente de su acompañante en el frio suelo, cubriéndola con su bata y dejando que unas esponjas le sirvieran de cómoda almohada.
Cerró la puerta tras de sí, ahora debía regresar con cautela y librar al noble del asedio de las preguntas incomodas y de otro posible desastre…
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-¿Quieres que te suelte? bien… lo haré luego de cortar tu cuello maldito akuma- espetó el ojiazul haciendo más presión con la vaina de su espada en el níveo cuello del castaño.
-¡Aggh!- fue el sonido ahogado que Allen emitió, poniendo las manos sobre el brazo del rubio encima de él para ayudarse a respirar. Maldiciendo su fortuna al haber dejado los guantes en la habitación; no podía librarse de la presión del más alto sin lastimarle, por lo que luego de los forcejeos inútiles mostró las palmas de sus manos para dar a entender que se estaba rindiendo. Su prioridad seguía siendo alejar a Nea del lugar y la persona sobre él solo estaba añadiendo valiosos segundos desperdiciados a su tiempo.
Las cosas se habían salido de control, todos los presentes aún seguían desorientados por lo ocurrido, mas sin embargo la alarmada voz del supervisor Dirchut enfocó la vista de todos en él; entrando con un rostro incrédulo y molesto… uno que luego pasó al asombro al divisar en el ojo del huracán al dúo que protagonizaba una nueva escena.
-¡Por todos los cielos!... Nian ¿Qué se supone que haces?- exclamó abriendo su boca sin salir de su asombro -suéltalo inmediatamente, él es un importante invitado- musita con pánico buscando socorrer al noble.
-¡Eh!... ¿él no es un akuma?- Nian pregunta desconcertado analizando detenidamente el rostro de Allen; enrojecido debido a la presión que hacía con la vaina de su espada, mirando con más detenimiento esos brillantes orbes plata tras los lentes. Con torpeza se apartó del castaño, quedándose sentado viendo con curiosidad como este se incorporaba del suelo y masajeaba su cuello mientras tosía con fuerza…
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¡Cross llegó al rescate! *grito de fangirl*
¡Nian era el misterioso exorcista! *más gritos de fangirl*
¿Qué les pareció el capítulo? Quise darle un poco de protagonismo al olvidado Ligna, pues él también cumple un papel importante en la historia… y que decir de Cross y la mala suerte que tiene al meterse siempre en problemas *risitas*
Uuff!... ¡de la que se salvaron Nea y Mana!… sé que querían ver un poco más de Past Yullen y su interacción en este capítulo, pero la inspiración me atacó con la escena de Mana, así que será en la próxima ;) *le lanzan tomates*
Si se preguntan ¿por qué hable sobre Conny refiriéndome a Nea?… fue porque toda esa escena es relatada desde el punto de vista de Cross, así que deben recordar que él no sabe que la pequeña es nada más y nada menos que un lindo trap xD sólo sabe que es un noah (por si hay dudas respecto a esa parte)
Un pequeño aviso: El capítulo de Lemuria está casi listo, mas no podré subirlo por el momento a petición de mi prima xD ya que ella es la que crea mis portadas y pues hasta que ella la termine publicaré el capítulo… créanme, la paciencia valdrá la pena *le entra el hype*
Tengan una linda semana…
⋆。*゚*(^ᴗ^)*゚*。
Los dejo con un Bye Bye Dango… nos leemos en unos cuantos dias…
時間のブレーカ…By: Varela D. Campbell ウァレラ・デェー・キァンベル。
