Ok, primer capítulo... va a haber muuuuucha información aburrida en este, pero con el tiempo va a ser más fácil seguirla, es solo para que yo no vaya a olvidar los personajes nuevos y su función. También va a aparecer un desencadenante de la historia... disfruten

Frozen no me pertenece ni sus personajes... aunque los nuevos tal vez si.


Capítulo anterior:

" Qué carajos acaba de pasar?" pensaban las 2 hermanas ya estando solas.


Capítulo 1:

Las hermanas terminaron de alistarse en completo silencio y salieron directo al comedor para el desayuno. Durante su recorrido se evitaron la mirada y solo hablaban con los criados que pasaban para saludarlas. Ya en la mesa Anna estaba demasiado tensa y empezó a hacer lo que mejor sabía hacer en estos momentos, hablar.

-Así que… Elsa, sabes para qué es la reunión del consejo? Yo sé que debería saberlo pero bueno, se deslizó de mi mente en estos momentos- ya que sirvieron el desayuno y aún no podía parar, empezó a comer y hablar a la vez, o por lo menos trataba- pero… tú edes la deina… uf to tan gueno… debelías pobar… bu sabbess?-

-Anna… Anna para, no te entiendo nada- decía con una pequeña risita que ocultaba tras sus manos.

-Uff- decía terminando de pasar la comida- que si tú sabes el tema de la reunión?-

-Sinceramente estoy igual de pérdida que tú… además es una reunión espontánea, porque la reunión mensual pasó hace una semana y no nos dijeron nada que necesitara de tal urgencia- decía tratando de recordar la reunión pasada.

-Ah bueno, si tú no sabes tampoco entonces no voy a quedar de ignorante por si me preguntan algo- decía ya más calmada.

Era obvio que las hermanas desestimaron el roce de labios anterior como un accidente y no le dieron mayor pensamiento al hecho de que una ligera corriente eléctrica las atravesó cuando lo hicieron, atribuyéndolo a haber sido casi sorprendidas por Gerda y que hubiera malentendido la situación, eso habría sido completamente embarazoso de explicar para ambas.

Terminando de desayunar se dirigieron a la sala del consejo ya más juntas y hablando normalmente entre ellas. Llegaron antes que nadie y mientras los miembros del consejo entraban se establecieron en un cómodo silencio.

La sala en sí quedaba al lado opuesto del comedor real, era una habitación amplia que contenía una mesa de madera oscura rectangular en la mitad. Como la sala sirve para albergar los reyes, hay 2 tronos reales en una de las esquinas y alejados un poco de las otras diez sillas que rodean la mesa y que representaban a cada una de las casas nobles que existían en Arendelle. Al no haber un rey, como mano derecha la princesa se sentaba temporalmente en ese lugar.

El primer noble en llegar y haciendo honor a su disciplina era Sir Jon Peterson de parte de la casa noble de Peterson que por generaciones se han dedicado a cuidar a la familia real con su largo linaje de caballeros y siendo fundadora de la guardia real. Jon por si mismo era un hombre que no aparentaba más de los 40 años debido a su gran trabajo físico, era alto de cabellos y ojos marrones, aunque su edad real era de 52, se podía notar por la gran cantidad de cabello que empezaba a tornarse blanco, tenía barba y alguna que otra cicatriz que demostraba su servicio en la guardia por si mismo. Aunque no fuera un guardia más y como tal no pudiera tener una espada en presencia de la realeza, usaba la correa que la sostenía; venía con los colores de su casa, plateado en la camisa y pantalones negros, todo adornado con símbolos de azafranes.

Las siguientes en llegar eran Lady Elizabeth junto a Lady Sigrid. Lady Sigrid pertenecía a la casa de Dagsson encargada de los trabajos de protección al reino desde las sombras, mientras que Lady Elizabeth de la casa de Kiev, eran encargados de las relaciones extranjeras; era obvio para todos que estas 2 mujeres se la pasaban discutiendo sobre el tema de apertura del reino para con los demás países. Lady Elizabeth tenía el cabello casi completamente blanco por la edad, pero aún se notaba que en el pasado había sido de increíble belleza con sus ojos azules y de constitución delgada; tenía un vestido color verde de su casa y adornado en los extremos de sus mangas largas con azafranes. Por el contrario Lady Sigrid era la más joven del consejo con sus 45 años y aún tenía esa llama de juventud en sus verdes ojos y cabello marrón; estaba vestida de un color morado oscuro perteneciente a su casa, pero para escándalo de su contraparte ella llevaba pantalones negros y una camisa manga larga con sus puños llevando un azafrán.

Sir Dag perteneciente a la casa de Eilivsson, que era la casa más recientemente fundada, dedicaban su vida a la investigación, ahora más que nunca por los poderes descubiertos de la reina. De 57 años era algo obeso clara muestra de su poca actividad física, tenía poco cabello ya blanco y ojos azules; vestía de azul y pantalones negros de acuerdo a su casa y llevaba una bata con un azafrán en su bolsillo del pecho, al parecer nunca se la quitaba sin importar la ropa que usara, o tenía muchas iguales.

Sir Bard y Sir Gregorius llegaron juntos, ambos eran generales, pues las casas de Tormson y Kuvlung que eran parte de la armada y del ejército respectivamente, no era para nada extraño su estrecha relación y que se la pasaran discutiendo de estrategias militares. Ambos eran similares, estaban bien físicamente, tenían un cabello canoso, pero se diferenciaban por sus ojos, uno tenía los ojos del mar y el otro de un extraño color dorado. Sir Gregorius vestía con camisa roja y una capa blanca con un azafrán rojo al final; Sir Bard estaba de dorado y tenía un abrigo que le llegaba hasta las rodillas marrón, con azafranes en todos sus botones exteriores.

Otros 3 que llegaron juntos, eran Sir Eirik de la casa de Arnesson que eran médicos, lady Sofía de la casa de Kalisson que se dedicaban a la economía y Sir Kalv de la casa de Orre dedicados a la cultura y a los pueblos más alejados del país. Rondando las edades de los 55 hasta los 65 tenían su buena porción de los cabellos blanquecinos; aunque a Lady Sofía se le notaba que quería seguir mostrando más sus partes de cabello negro que aún le quedaban, poseía los ojos azules y usaba un vestido marrón con azafranes en las decoraciones de la cintura. Sir Eirik de ojos verdes tenía una camisa blanca y tapaba hasta el cuello con azafranes en esa parte negros. Sir Kalv de ojos grises vestía una camisa negra con una chaqueta gris de azafranes blancos en los puños.

Por último llegó Sir Bjorn de la casa Stallare encargados de velar por las leyes y decretos en Arendelle; era el más antiguo de todos con sus 72 años y emanaba un aura de sabiduría debido a su larga barba blanca y ojos grises, de caminar lento siempre llevaba un bastón y papel para las normas o decreto que se pudieran establecer en sus reuniones. A diferencia de los demás hombres, llevaba una capa ancha que no dejaba ver sus vestiduras y era del color gris de su casa, con un azafrán grande negro en la espalda. Cuando se hubo sentado fue el primero en hablar.

-Su majestad, alteza y honorables miembros del consejo, los he reunido hoy porque me he percatado de unas leyes que hemos pasado por alto en vista de acontecimientos más importantes, pero que son muy importantes como para seguir ignorando- hizo una pausa para mirar a todos en la sala hasta caer en la Reina misma.

-Y de qué reglas hablamos Sir Bjorn?- aunque era muy buena en su control, unas gotas de nervios se estaban deslizando en su mente y alcanzó por debajo de la mesa la mano de su hermana sin que nadie más se diera cuenta.

-Estoy hablando de un tema delicado su majestad, que podría hasta costarle el trono para pasarlo a su hermana la princesa- en esto un murmullo conmocionado empezó por parte de los nobles, pero la voz que más sobresalió fue la de la princesa misma.

-Espera, qué?... pero mi hermana ya hace un trabajo genial en el trono y estoy segura de que cada ciudadano incluidos los nobles en esta mesa, se han dado cuenta de eso- decía apretando un poco la mano de su hermana haciéndole saber que estaba orgullosa de ella.

-Exacto, además debido a los poderes de la reina, los negocios con extranjeros se han vuelto más fáciles de hacer… no es que su majestad vaya atacarlos ni nada, pero los reinos son más precavidos y tratan de estar en nuestro lado más amable- decía Lady Elizabeth.

-Explíquese a sí mismo Sir Bjorn- decía un tanto inquieta, aunque su corazón seguía rebosante de calidez por las palabras que su hermana había dicho y le apretó la mano de forma agradecida.

-No me malentienda su majestad; y alteza, no es que su hermana haga un mal trabajo, son bastante obvios los beneficios que conllevan sus poderes… la cosa es más bien que aún no cumple con los requisitos para gobernar indefinidamente- decía Sir Bjorn con un tono de disculpa, a él realmente también le agradaba la joven reina.

-Eso es todavía más confuso Sir Bjorn, yo leí todos los requisitos para la toma del trono y esperé hasta los 21 para cumplir el último que era la edad… y aunque mi hermana ya está en edad de también poder hacerlo, no entiendo cual puede hacer ella que yo no- decía un poco más serena que antes, aunque su mente aún trataba de pensar en todo lo que había leído antes de ser reina y tratar de encontrar algo, sin éxito alguno.

-No es que no pueda hacerlo majestad es que su hermana se ha visto más entusiasta en dar ese paso… clara muestra de ello se vio en el baile de su coronación- decía con sus ojos fijos en la reina sintiendo como todo hacía click en la cabeza de su monarca y la realización amanecía en su cara.

-Pero… eso es…- estaba en una pérdida de las palabras y teniendo un pequeño ataque de ansiedad interno que se reflejaba en el cambio de temperatura y el toque de escarcha en sus manos- yo no ví nada de eso cuando leí los papeles para ser monarca-

-Claro majestad, eso no es necesario para coronarla; pero he leído un poco más allá y me he encontrado con una ley que afirma que es necesario para un monarca al momento de cumplir sus 24 años, cosa que sucederá en 10 meses y no podemos retrasar más el asunto- decía con cara afligida pero decidida.

-Yo… bueno… yo entiendo que las leyes y tradiciones son inamovibles, pero en vista de los eventos que nos distrajeron, no hay manera de que haya más tiempo? Es decir, yo ni siquiera… bueno, usted me entiende- decía tratando de pensar una solución "esto no puede estar pasándome justo ahora que todo va tan bien, necesito más tiempo" pensaba ya completamente angustiada y con un agarre de muerte en la pobre mano de su hermana.

-Yo… quisiera decir que sí, pero no hay forma, lo siento su majestad- decía bajando la vista.

Para Anna su hermana se veía completamente derrotada, aunque para los demás la única muestra de que algo grave estaba ocurriendo era el clima frío que les rodeaba; ella trato de devolver el apretón en la mano de su hermana, para que le prestara atención y tratar de calmar su agitación interna, sea lo que sea era grave, ya que su hermana no había perdido el control de sus poderes con ella en la misma habitación desde el gran deshielo.

-Elsa, qué ocurre?- trataba de darle una mirada tranquilizadora a su hermana, pero se notaba un toque de nerviosismo en su voz.

Elsa volteaba a mirar a todos en la sala que estaban a la expectativa y por último a Sir Bjorn, tratando de suplicarle con los ojos; pero lo único que recibió fue una negación con la cabeza. Volteando a ver a su hermana con ojos desesperados le respondió.

-Anna yo… me tengo que casar-


Bueno, como se dan cuenta por el tiempo entre capítulos, voy a tratar de actualizar semanalmente (aunque no prometo nada) y les advierto de una vez que se va a tratar de una historia larga. Dejen review para saber lo que opinan de la historia.

Nos vemos