Alivio
Anteriormente
"Al otro lado del pueblo, en donde los dos noah esperaban de forma paciente, uno de ellos tenía su vista perdida en el cielo, dando una última calada a su cigarro antes de dejarlo caer.
—Da lo mejor de ti, joven. —Habla Tyki tras una mirada indescifrable y una tenue sonrisa en sus labios.
—Muéstrame algo interesante… "Payaso Gris"… "
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Estando a punto de caer nuevamente en la inconciencia sumado a la vista borrosa que le dificultaba identificar los obstáculos en su ininterrumpida huida. Allen mordía con fuerza su labio hasta el punto de hacerlo sangrar, lo hacía para evitar desmayarse a causa del cansancio y las energías que estaba gastando en mantener activado a Crown Clown sin la alimentación adecuada que requieren las inocencias del tipo parasito. Sus ojos intercalaban la mirada entre el suelo y el peligroso cambio en el tono de su piel que de a poco le consumía y se apoderaba de su cuerpo.
Cada paso que daba se traducía en centenares de agujas incrustándose en sus piernas, derivando en un dolor abismal que se hacía cada vez más intenso a medida subía y llegaba a su estómago, justo donde aquella herida era cubierta por las plumas de su inocencia reaccionando a la cercanía del apócrifo que aún brotaban de la zona.
Tras largo rato, el ojigris finalmente había logrado encontrar un sitio para esconderse: bajo un puente húmedo por el moho y el fango del desagüe a las afueras del pueblo.
— ¡Auch! —exclamó en un quejido al sentir los colmillos del golem en su cabeza. Tim sacudía con fuerza un pequeño artefacto negro terminando por destruirlo antes de que analizara qué precisamente era el polisón en su cabello.
…
—Tsk… ¡Maldición! —masculló, sujetando con fuerza su estómago, estrujando la tela del traje de payaso y buscando desviar sus pensamientos pesimistas sobre la situación… almenos el dolor de esa herida que guardó recelosamente oculta, ahora opacaba la molestia en su espalda baja tras la pelea con los akumas días atrás…
Un gemido gutural salió de sus tiritantes labios, manchados con un fino hilo de sangre seca, mientras que con su mano derecha se sostenía de la pared, enterrando sus dedos y astillando la roca debido al agarre para no desplomarse, cosa que finalmente no pudo evitar. Cayó al suelo. Jadeando, sintiendo el sudor bajar por su frente, mojando los blanquecinos cabellos de su flequillo que se pegaban a esta, tenues lágrimas se formaban en sus ojos ardorosos por la transición del color en el iris.
Se sentía solo, estaba solo… su interior vacío y sin esperanza. Quizás sólo debía rendirse y dejarle el paso libre a aquel que desde su aparición no ha hecho más que arruinar su ya de por sí complicada vida, bajo la maldición que porta sin orgullo en su ojo izquierdo y su extraña relación con la inocencia y las memorias selladas en su cabeza.
Timcampy volaba a su alrededor en claro signo agitado y nervioso, puesto que Allen en ese preciso momento yacía totalmente vulnerable; sin la guardia alta él era su único apoyo y defensa en caso de que todavía siguieran su pista.
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¿Unos minutos quizás? ¿Un par de horas?... no tenía idea de cuánto tiempo había pasado en la misma posición casi fetal, de cuclillas sosteniendo con fuerza su estómago y gruñendo bajo a causa de la reacción descontrolada en el brazo. Su mente le estaba jugando una mala pasada, su vista se veía nublada por recuerdos que parecían hacer una triste retrospectiva de los últimos acontecimientos hasta ahora:
"—A pesar de que nuestros caminos ahora sean diferentes, eso nunca cambiará lo que siento por ustedes, por la Orden… por mi verdadero hogar."
El cálido abrazo que recibió de parte de Lenalee, antes de abandonar la Orden, antes de ser un traidor, un fugitivo, una presa que cazar y un trofeo para cualquier bando que lograra hacerse con las memorias del músico.
"—¡¿Qué sucederá con los sentimientos de Kanda?!"
Sintiendo cómo su corazón se estrujaba al volver a presenciar los recuerdos de esa sangrienta batalla, la ira cegando los ojos de Kanda y Alma, luchando en una pelea a muerte.
—¡Aa-ahg…! —gritó con más fuerza, al sentir una pulsación brotando del interior de su cuerpo, recuperando la conciencia y lucidez por un momento efímero.
—¡Cálmate! —resoplaba exhausto, convenciéndose a sí mismo. Movió las manos hasta ponerlas frente a su rostro, estas temblaban. Sus ojos pronto se abrieron desorbitados recordando una de las últimas palabras de su maestro, esa que rezaba como una sentencia el que pronto los recuerdos del 14vo se apoderarían de su mente.
Si lo único que le hizo retroceder el despertar la última vez fue el acercamiento del apócrifo, quizás… sólo quizás…
—Debo… activar la inocencia… deb… ac-…ctivar… —mascullaba con la voz cortada, sintiendo los parpados pesados... cerrándose estos poco a poco, mientras su tensa posición en el suelo se perdía—. No debo… perder la conciencia…
"—…puedes seguir caminando, pero al final lo inevitable sucederá…"
Estiró su mano, buscando alcanzar algo invisible, palpable sólo en el delirio de lo último que sus ojos presenciaban antes de tomar por completo la tonalidad ámbar.
Frente a él yacía una figura que le resultaba conocida; cabello purpura largo y brilloso, piel morena y un rostro fino… afligido y marcado por rastros salados de lágrimas corriendo por sus mejillas. Esos ojos le vieron con profunda tristeza…
—Nea… ¿Por qué me odias?... no hice nada malo… la promesa que hicimos aún está en pie ¿recuerdas? —decía Mana al borde del llanto. Allen mantenía su mano estirada, a casi nada de tocar el rostro del pelimorado. En un rápido movimiento este se lanzó a abrazarle. Se sentía tan real, podía incluso percibir el calor del contacto de la mano en su mejilla.
…
—¡Allen, reacciona! —escuchó un grito. En un instante el extraño espejismo se había desvanecido, en su lugar ahora las enormes fauces de un akuma gigantesco estaban bajo su trémulo cuerpo casi cubriéndole por completo.
Lo que podía afirmar que eran las manos de ese joven, eran en realidad los esqueleticos brazos del akuma que le sujetaban con fuerza. Buscando arrastrarle a lo profundo del agujero negro del cuál emergía. Al dejarse llevar por la alucinación no se había percatado de la reacción en su ojo ante el peligro y los desesperados aleteos de Timcampy buscando advertirle.
Cerro los ojos con fuerza, esperando lo peor, estaba totalmente vulnerable al ataque… pero su abrupto final nunca se llevó a cabo, antes de que las fauces se cerraran pudo notar como un pequeño objeto impactaba contra Tim y el filo de una brillante espada cortaba en dos el rostro del akuma.
—¡Allen! —quien le había llamado segundos atrás era Jhonny, este corría desesperado a su encuentro, tropezando en tal acción. Pero sus ojos pronto le pasaron de largo para mirar con asombro a aquel que ahora tenía a escasos centímetros del rostro, logrando que sus ojos regresaran al característico tono plateado; Kanda arremetía con fuerza hundiendo a Mugen en el agujero, en medio de un grito que mezclaba furia y frustración al llegar apenas a tiempo terminando por destruir al akuma.
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No tardaron en perseguir al pequeño golem negro que serpenteaba entre las calles del pueblo siguiendo la pista del tranmisor colocado en el cabello de Allen. En un momento específico el rabillo del ojo de Kanda divisó la silueta oscura de alguien que les observaba desde lo alto del techo, cerca de la chimenea. Tal acción le hizo detenerse subitamente.
—Kanda, ¿qué sucede? —pregunta Johnny dubitativo. Bastó aquella interrupción para que chasqueara su lengua y reanudara su andar tan rápido como se detuvo.
Ahora la prioridad del ojiazul tenía nombre y apellido a pesar de este negarlo en centenares de ocasiones dentro de sus pensamientos, mientras esa presencia no fuera hostil no valdría la pena desviarse a investigar.
Llegaron hasta un puente que a simple vista parecía silencioso. Mas sin embargo, algo no encajaba; ademas de ser el lugar en donde el golem indicaba la ubicación del inglés, sonidos provenientes de la parte baja les advirtieron de la presencia de más akumas.
Al asomarse a la orilla ambos quedaron en shock al ver como Allen estaba a casi nada de ser devorado por uno de ellos.
Sin dudarlo un segundo Kanda tomó impulso, lanzándose al mismo tiempo que activa su inocencia. Su corazón latía tan fuerte que opacaba en sus oídos el ruido del entorno, su rostro estaba contraído en una mueca y sus ojos tenían un brillo fúrico puesto en un sólo objetivo. Cayó al suelo con la fuerza suficiente para enterrar su espada en medio de los ojos del akuma con precisión, destruyéndole al instante bajo la sorpresa en el rostro de Allen al verle llegar.
Ahora estaban ambos uno frente al otro viéndose a los ojos; contrario a lo que Allen pensaba y para su sorpresa Kanda no hizo más que chasquear la lengua con una expresión que describía como preocupaba luego de sujetar sus hombros.
— ¡¿En qué demonios pensabas, maldito Moyashi?! ¿Qué crees que hubiera pasado si no logramos encontrarte? —agregó zarandeando con fuerza sus hombros, sin querer apretando el agarre en sus manos hasta el punto de hacerle soltar un tenue quejido.
Mientras le sacudía, Allen se las había ingeniado para colocar las manos en su pecho, tratando de empujarle y alejarlo, cosa que le fue imposible debido a la fuerza de Kanda y lo débil que estaba en ese momento.
—Aleja…te… —murmuró mientras la sensación inmediata del sueño le abordaba, dejándose caer, perdiendo la conciencia y evitando caer al suelo gracias a los brazos que le rodearon en el instante.
—¡Oye! Moyashi, despierta… —Kanda se asombró al inicio al ver como él se desvanecía en un instante, apresurándose a sostenerlo y dejar la cabeza recargada en su hombro… pero luego no pudo ocultar su preocupación al no saber si el despertar había provocado esa reacción en Allen.
Johnny no tardó en acercarse igual de alarmado, colocando su mano sobre la frente de su amigo.
—Sólo está dormido, el despertar del 14vo se detuvo y al parecer los akumas ya no se manifiestan —dijo— hay que aprovechar este momento para buscar un lugar seguro, aun debo revisar su estado o si tiene heridas —agregó, con el temor de que Kanda lo tomara como una orden pues conocía su carácter duro.
Kanda le escuchó atento. Johnny tenía razón, el que Allen se durmiera en vez de desmayarse hizo que los akumas ya no le pudieran localizar, además era la mejor oportunidad para llevárselo sin escuchar sus quejas o detener un nuevo intento de huida de su parte.
—Tsk —colocando a Allen en posición de princesa se puso de pie. Bajando su vista para contemplar el rostro tranquilo por el sueño en el que había caído vencido por el cansancio. Molestándose al ver las enormes ojeras y el rastro de sangre en su boca, además de notar por su agarre lo famélico que se encontraba.
—De-debemos apresurarnos y salir de aquí —dijo Johnny varios pasos adelante señalando con su mano en una dirección en específico.
Cargándole con cuidado empezó a caminar, extrañamente aliviado por tener al problemático joven entre sus brazos…
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Adivinen quien dará su respuesta a la proposición de la Orden en el próximo capítulo~ así es, próximamente retornaremos al pasado. Mantengan la calma, guarden sus palos y pinchos que después los usarán para romper la piñata luego de la fiesta tras lo que vendrá más adelante *risitas* …estamos a poco más de un mes para que JnB cumpla un año, y estoy planeando algo muy grande que sé que les va a gustar ღゝ)ノ
Una disculpa… que ya se ha hecho casi rutinaria en cada actualización xD se suponía que subiría este capítulo hace dos días pero no pude. Con tantas tareas he tenido muy poco tiempo para escribir TwT así que perdonen si me he vuelto muy irregular, esto solo será temporal *recuerda cuando había capitulo cada miércoles* ya luego les traeré el capítulo de Lemuria.
Tengan una linda semana…
⋆。*゚*(^ᴗ^)*゚*。
Los dejo con un Bye Bye Dango… nos leemos en unos cuantos días…
時間のブレーカ…By: Varela D. Campbell ウァレラ・デェー・キァンベル。
