Sentimientos (Parte I)

Anteriormente

"Estaba seguro que no solo el joven ojigris se sintió incomodo ante el apretón de manos, ¿acaso estaba soñando o fue sólo su imaginación? No entendía de donde había surgido la débil descarga eléctrica que recorrió su mano y brazo hasta provocarle un terrible escalofrió en el cuerpo que supo disimular con maestría. Aunque le pareciera graciosa la actitud de ese joven, no pudiendo ocultar el nerviosismo. Le parecían muy llamativos esos ojos, a pesar de esconderlos tras el flequillo castaño y el redondo par de lentes. Grises, tan grises como la plata. Siendo ese gris arcano y ese rostro andrógino el que confundió por error con un enemigo.

Allen… Youthsett —dijo a nadie en particular rompiendo el silencio, en un extraño monólogo y la vista perdida entre los detalles de Mugen y su mano abierta.

¿Quién eres?"

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De eso se trata: Avanzar. De a poquito, lento y con tropiezos, pero sin detenerte. Aferrarte a la posibilidad de algún día estar bien, continuar y no perder la fe; quererte, porque si has luchado por personas que valen la pena, entonces, ¿Por qué no hacerlo por ti?

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El caos ocurrido horas antes se había transformado en su enemigo, Johnny había sido incapaz de encontrar la bolsa con el dinero y el poco que Allen tenía no era suficiente. Debían agregar el hecho de que la mayoría de hostales y hoteles pequeños estaban cerrados por la conmoción, los fantasmales monstruos que sembraron el pánico y la desconfianza a causa del daño y las explosiones.

—Kanda… debemos encontrar un lugar seguro antes del anochecer, si ya estamos en peligro al estar expuestos en el pueblo lo será aún más si la oscuridad cae—. Dijo trémulo, sujetando con más fuerza la cinta del maletín que atravesaba su torso.

— ¡Tsk! Ya lo sé, no es necesario que lo hagas ver en este momento… si tienes tiempo para hablar también lo tienes para mover las piernas y usar esa cabezota superdotada tuya para buscar rápido una solución—. Responde irritado, acomodando el cuerpo de Allen sobre su espalda quien aún seguía profundamente dormido.

Tanto Kanda como Johnny se detuvieron en la esquina de un callejón húmedo y sucio entre dos edificaciones. La frustración de Kanda era más notoria que antes; su ceño estaba fuertemente fruncido mientras al igual que el castaño analizaba las opciones que tenían pues la luna y las estrellas ya eran evidentes… entre la espada y la pared, con la noche cubriendo el cielo.

—Pasaremos la noche aquí—, sentenció acurrucándose para bajar a Allen dejándolo apoyado sobre la pared. Del interior de sus ropas salió Timcampy, volando sobre el albino antes de posarse en el hombro de Kanda recibiendo una mirada de soslayo.

— ¡¿A-Aquí?!... pero… —Johnny buscaba persuadir al azabache de su temeraria idea, agitando sus manos para llamar su atención puesta en el golem—. ¡No podemos quedarnos aquí!, debo revisar las heridas de Allen y eso no lo puedo hacer en un lugar tan contaminado y frio, además necesita estar sobre una cama, no el suelo… y sin su ayuda tampoco podremos saber si hay akumas cerca.

Kanda solo ignoró sus reclamos. Ajustó el amarre de Mugen a su uniforme y empezó a caminar en dirección contraria a la que habían venido.

— ¿A dónde vas? —preguntó confundido y aun mas alterado.

—Iré por algo que sirva para crear una fogata y me aseguraré de que no haya akumas cerca. Mientras tendrás el tiempo para revisar al Moyashi—. Dicho eso caminó con falsa parsimonia hacia la salida del callejón siendo seguido por el golem dorado.

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Dio un par de vueltas por las calles aledañas aprovechando el hecho de estar solas y silenciosas. Fue sencillo para él recolectar leña seca de las orillas del bosque con la ayuda de Mugen, buscando además estar seguro de que tanto los akumas como esa presencia extraña habían desaparecido por completo. Sin embargo, no eran precisamente ellos los que le tenían preocupado, lo eran más los buscadores y exorcistas que estaba seguro en totalidad serían enviados al lugar.

El solo hecho de pensar en eso le provocaba rabia, no dejaría que la Central y la Orden dieran con Allen… no después de todo el tiempo que les llevó encontrarlo. Chasqueaba la lengua e insultaba mentalmente a la primera persona que llegara a su mente, como ejemplo (y principal objetivo de improperio) Leverrier…

—Tú eres el amigo de ese chico con traje de payaso ¿verdad?

En medio de la soledad y el silencio nocturno escuchó una única voz que le hizo girar su rostro para mirar a aquel que se acercaba al tiempo que Timcampy se escondía entre su abrigo beige.

Recordaba haberlo visto en alguna parte, era el mismo señor de bigote que estaba junto a Allen en la plaza, sonreía a pesar de verse muy mal herido; tenía una tablilla en su brazo y un par de vendajes manchados con sangre seca en su cabeza. En su otra mano cargaba una bolsa de papel con hogazas de pan.

Kanda permanecía en silencio, analizando al hombre mayor con su usual desconfianza.

—Dime joven, ¿él resultó herido? ¿Encontraron un lugar en donde pasar la noche? Yo tuve suerte de llegar a este pueblo ayer por lo que pude encontrar una habitación en un hostal no muy lejos de aquí. Pero sé que él apenas había llegado hoy—. Musita en tono preocupado.

—Oiga anciano, no debería estar afuera… ¿y cómo sabe que soy yo el amigo de ese payaso inútil? —cuestiona con recelo y la vista aguda ignorando su descortesía, aun así se mantenía alerta pues eran los únicos en medio de la calle a mitad de la noche.

—Me comentó acerca de ti… también pude ver que conversaron antes de lo que pasó en la plaza, fue fácil reconocerte con esas ropas y tu cabello largo—. El de bigote poblado sonrió con amabilidad—. Si de verdad no tienen donde pasar la noche vengan conmigo, hablaré con el dueño del lugar, me hice su amigo y creo que tiene unas habitaciones disponibles. Algo me dice que necesitan de mi ayuda.

Su semblante indescifrable solo ocultaba el asombro por la amabilidad del hombre de quien ni su nombre sabia. Además de un poco de intriga… ¿Allen habló de él con el anciano? ¿Qué habrá dicho?

—Espera… —espeta con duda al ver cómo el mayor comenzaba a caminar esperando ser seguido por él—. ¿Por qué nos ayudas?

—Porque de no haber sido por ustedes yo habría muerto. Antes de perder la conciencia vi como luchaban contra esas cosas monstruosas. Puedo estar viejo ya y haber vivido la vida que Dios me ha dado, pero no dejaré que la muerte me lleve tan fácilmente, no hasta poder conocer a mi nieto—. Dijo, mirando hacia el cielo nocturno con los ojos lagrimosos y una sonrisa amplia. Recordándole a Kanda hasta cierto punto el motivo por el cual él tampoco tenía la opción de rendirse hasta lograr cumplir sus promesas…

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Gracias al altruismo de ese hombre pudieron encontrar finalmente refugio del frio primaveral y el viento inclemente. La habitación era modesta, pero no es que pudieran exigir mucho a decir verdad. Almenos contaba con dos camas, una de las cuales era ocupada por un ojigris que aún no daba signos de recuperar la conciencia.

—Y bien… ¿Qué tan mal está? —pregunta mientras yace apoyado del marco de la puerta con los brazos cruzados observando al castaño sentado en una diminuta banca de madera terminando de guardar las gazas y material de primeros auxilios.

—Además del color de su piel tiene algunos raspones, un golpe en la espalda baja y una gran herida en su estómago, se ve muy mal y cada cierto tiempo parece brillar y cubrirse con plumas blancas… está herida es… —buscó pronunciar con duda lo último, pues podía ver en la mirada de Kanda la culpa del estado de su amigo.

—Tsk… —masculló ladeando su rostro para esconder los ojos tras su flequillo. Sabía muy bien cómo había obtenido dicha herida, él mismo fue la causa al atravesarlo con Mugen en la batalla.

—…la inocencia de Allen lucha por salvarlo, a pesar de su propia lucha interna con el noah—. Johnny respondió cabizbajo siendo escuchado atentamente por el ojiazul—. La razón por la cual no murió en el cuartel de América del Norte fue la misma que en su encuentro con Tyki… Y a pesar de eso a nosotros no nos permitieron ayudar a Allen mientras estaba en los calabozos.

El aire se sentía pesado y lleno de incertidumbre para los que estaban dentro del cuarto cerrado y silencioso luego de lo último dicho por Johnny.

—El inspector Leverrier y el supervisor Komui debían saber sobre esto… ¡¿Por qué ocultarlo de todos?! ¡¿Por qué todos le dieron la espalda?! —vociferó empezando a llorar en una mezcla de sentimiento y coraje, comenzando a fastidiar y colmar la paciencia de Kanda; lo que menos quería era escuchar los lloriqueos del científico toda la noche.

Una venita saltó de su cien al notar que el llanto del castaño no se detendría—. Deja de llorar, maldita sea. Lo haces ver como si el Moyashi estuviera muerto… has algo mejor y ve a traer más mantas para cubrirlo del frio—. Le ordena, viendo a Johnny asentir entre hipidos y salir de la habitación con lentitud.

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Quizás no debió decir eso… ahora su molestia era el sonido del tic tac de un viejo reloj de bronce sobre el buró. Había tomado asiento a la orilla de la cama en la que Allen dormía, y en la tranquilidad falsa del silencio los únicos ruidos perceptibles eran los de sus respiraciones y el sonar del reloj. Cada segundo que la saeta movía taladraba en su pecho y le provocaba angustia e impaciencia… impidiéndole concentrarse para meditar un poco.

Impaciencia por verse sabido que tras varias horas transcurridas Allen no parecía dar algún signo de despertar; veía como su color de piel cambiaba en ocasiones y una perlada capa de sudor cubría su frente, escuchando ligeros quejidos salir de los labios del peliblanco.

Proteger…

Es extraño… proteger… es un nuevo sentimiento—. Pensaba sin despegar la vista del rostro de Allen.

…¿culpa? ¿Ira? ¿Preocupación?... un cúmulo de nuevas emociones se habían apoderado de él desde hace tiempo.

Todas ellas nacieron luego del primer episodio de pesadillas al dormir, de las que aún tenía una infinidad de preguntas que hallar respuesta; la calidez que sintió al ver los ojos grises de Allen en ese momento, el recuerdo de los ojos de aquel joven en sus sueños… lo que sentía al ver los ojos en ambos era…

¿cariño?

Con ironía soltó una risa escueta tras lo último que cruzó por su mente, poniéndose de pie para tomar una toalla humedecida con el agua fría de un balde. Tan pronto su mano tocó la frente de Allen para remover el sudor los quejidos y muecas de dolor se detuvieron, haciendo que Kanda enarcara una ceja.

No pudo evitar mirar como dormía de forma tan placida después de que su piel regresara a la normalidad; no tenía idea de cuánto tiempo Allen pudo estar a la intemperie, si pudo dormir sin bajar la guardia siquiera. Estaba confundido, ¿fue el cansancio extremo y la desnutrición lo que le hizo dormir tan profundamente? ¿O acaso la presencia de ellos le brindaba la confianza suficiente como para permitirse estar tan vulnerable?

¿Él confía en mí? —Pensó de pronto con la vista perdida en el suelo de madera… después de todo, nunca fueron buenos amigos. En un principio ni siquiera lo consideró un par como exorcista, lo veía como un simple brote de soya inmaduro y demasiado alegre para su gusto. Pero, conforme el tiempo fue pasando y pasaron cada vez más tiempo juntos en misiones o entrenando se dio cuenta de la falsedad de la fachada que todos conocían sobre Allen y de su propia fachada.

De las veces que incitaba a propósito a Allen para iniciar cómicas peleas en la cafetería, de las veces que lo vigilaba en las misiones sin que se diera cuenta, asegurándose de estar cerca para acabar con los akumas que no pudiera cubrir él solo… de las noches en las que lo veía intrigado hablando solo frente a un espejo vacío además de su reflejo, de los momentos en que la molestia le abordaba al verlo felizmente conversando con Lenalee o la cercanía con Lavi… de la ira que le provocaba las miradas prepotentes de Leverrier al dirigirse a él.

En cambio estaban las cínicas sonrisas falsas de Allen ante todos sus problemas, esas que tanta rabia le provocaban. Su extrema nobleza que le hacía sacrificarse por el bienestar ciego de personas que no conoce, de almas que una vez consideró podridas dentro de los cuerpos de los akumas…

No se percató que un par de irises grises le miraban desorientado mientras se perdía en un mar de pensamientos. Allen había despertado a causa del dolor en su espalda que de a poco iba apaciguándose.

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¡Hoy se cumple un año de la primera publicación de Jikan no Breaker!

*V-chan se trae la piñata, el pastel y a un sexy Allen vestido de payaso para amenizar la fiesta*

Esta es apenas la primer parte de un capitulo muy especial ^^ no ahondaré en la nota de autor pues el agradecimiento lo tengo planeado para la última parte que saldrá el día de mañana ()**

Para aquellos que aún no se han enterado también hay otro especial, pero este es una historia ajena a JnB, con el añadido sorpresa de la shipp principal *¡arriba los multishippers!* se llama "Pole Rabbit" y es un Two-shot que pueden encontrar completo con solo darle una visita a mi perfil… léanlo y denle mucho amor *inserte voz de Dross "Sé que te va a gustar"* ❤⃛(๑❛ ▿ ◠๑ )

Esta será la última vez que ese amable hombre haga aparición, me había encariñado mucho con él cuando recién lo incorporaba a la historia hace muchos capítulos. xD y de forma irónica nunca encontré el nombre ideal… creo que solo será "El hombre buena onda de bigote" *es un pésimo nombre*

Tengan un lindo día…

**(^ᴗ^)**

Los dejo con un Bye Bye Dango… nos leemos mañana…

時間のブレーカ…By: Varela D. Campbell ウァレラ・デェー・キァンベル。