Shaman King no es mío
Año nuevo
—¡Ya casi es año nuevo!
Se irritó. No por la celebración en sí sino por lo que vendría después: era la primera vez que pasaba su cumpleaños fuera de casa. Para su fortuna, ninguno de los demás chamanes sabía la fecha de su nacimiento así que no tendría que pasar por la vergüenza de los abrazos, los regalos y los buenos deseos. Igual, y para prevenir, había amenazado a Bason así que el espíritu tampoco podía revelar nada.
Inspeccionaba a su alrededor y ninguno se veía muy animado a pesar de la fecha: Yoh tenía el collar entre sus manos, Lyserg veía una fotografía de sus padres y Horo se aferraba a la artesanía que le había hecho Pilika. Ryu releía la carta que le había hecho su pandilla. Curiosamente, Ren Tao no tenía nada que le recordara su hogar o a un deseo específico. Sí, la espada de su familia venía en su equipaje pero el vínculo hacia ese objeto de metal no se comparaba con el que los demás tenían con sus cosas.
—¡Feliz año!
Escuchó los gritos de afuera de la pensión en la que estaban. ¿Sería prudente acercarse y celebrar con sus amigos? ¿Tendría que abrazarlos? ¿Harían algún ritual o rezo?
¡Qué difícil eran las relaciones humanas! Pero lo haría. Abrazaría a sus amigos y les diría algunas palabras. Pocas, a decir verdad.
El primero fue Yoh. Se acercó por atrás pero un ligero ronquido le avisó que el Asakura ya estaba celebrando en su cabeza. Quiso quitarle el collar pero lo tenía tan pegado a él que prefirió no hacerlo. Otro día le preguntaría la importancia de esa cosa.
Lyserg, por otra parte, había salido de la habitación. Suponía que la ausencia de sus padres era más fuerte al transcurrir los años.
Ryu había seguido los pasos de Yoh así que solo le quedaba una persona en la lista: el Usui.
Horo miraba por la ventana. Se veía muy despierto.
—Apuesto a que quieres viajar y unirte a la celebración.
Era una pésima forma de iniciar una conversación.
—La gente de mi pueblo tiene otra manera de celebrar esta fecha. En Japón ya es más de mediodía así que deben estar almorzando y agradeciendo a las plantas y a la naturaleza. ¿Tu familia hace algo?
Sí, lo hacía: celebrar su cumpleaños.
—No. Ya sabes, lo de siempre.
—Pensaba que eran muy tradicionales.
No iba a responder. No quería decir una mentira que lo expusiera de cierta manera. Los gritos de afuera iban disminuyendo y Ren apenas iba juntando el valor para decir las palabras de celebración.
—¿Qué estarán haciendo nuestras hermanas?
Jun estaría buscando la forma de comunicarse con él para cantarle el cumpleaños de cualquier manera. De eso estaba seguro.
—Jun debe estar de compras. Seguramente Pilika debe estar pensando en ti.
Horo sonrió y el Tao sentía que era el momento ideal. Se acercó un poco más e intentó extender los brazos.
—Feliz cumpleaños, Ren. —El Tao quedó de piedra. ¿Cómo lo sabía?— Hace un rato cuando bajé por la cena conseguí esto.
El Usui le estaba extendiendo una pequeña torta cuya decoración tenía la forma del Yin Yang. Era adorable.
—Mataré a Bason.
Qué bella ironía.
—No fue él. No le hagas nada. Es pequeño, supuse que no querías que nadie se enterara así que puedes comerlo solo.
El chino estaba sin habla. Si bien las celebraciones de su cumpleaños eran ostentosas, esa muestra de afecto de Horo Horo le parecía el regalo más hermoso que alguien le había hecho en su vida. Lo tomó, lo mordió y sonrió agradado. Estaba delicioso.
—Gracias —Se sonrojó. Quería decir más pero no encontraba la forma.
Lo siguiente que sintió fueron los brazos de su compañero de equipo rodeándolo con fuerza.
—Y feliz año.
Correspondió el abrazo y la sonrisa del Usui le hizo comprender que no era necesario decir nada más.
Fin
¿Un fic de cumpleaños de Ren cuando se supone que hoy cumplen los Asakura? WHY NOT? Total, esto lo escribí hace un par de meses por el cumple de una de mis mejores amigas y quise subirlo acá ya que hace mucho no vengo por estos lares. Sigo escribiendo, eso sí, pero no quiero subir nada sin tener capítulos avanzados porque fijo y me re cuelgo con las actualizaciones.
En mi perfil están los enlaces a mis redes por si me quieren seguir mientras se burlan de mis tuits en silencio. Nos estamos leyendo y espero que todos estén bien. Gracias por llegar hasta aquí.
