Sentimientos (Parte II)

[Por favor lean la nota de autor al final… ¡Disfruten del capítulo!]

Anteriormente

"No se percató que un par de irises grises le miraban desorientado mientras se perdía en un mar de pensamientos. Allen había despertado a causa del dolor en su espalda que de a poco iba apaciguándose."

~o~o~o~o~

"— ¡Te burlas de Dios!… y juegas a tener el control de este gran poder pensando que eres superior a nosotros. Te diré algo, Allen… no eres más que un arlequín cargando un féretro~"

Turbulentas imágenes aparecían una tras otra mostrándole algunos rostros irreconocibles de los que se distinguían sonrisas con sorna y arrogancia, sintiéndose diminuto ante sus presencias a medida era consumido por la oscuridad. Paseando en las memorias del noah de la destrucción, sin entender por qué en dichas memorias su nombre era mencionado.

Sus ojos se abrieron con pesadez… acostumbrándose a la luz titilante colgada del techo; parecía girar y dividirse en varios azes junto con todo a su alrededor moviéndose y mareándolo más de la cuenta.

Tardó un par de segundos para adaptarse finalmente y mirar el lugar en el que había despertado, sintiendo la tensión de los vendajes sobre su estómago y el remanente del dolor en su espalda. Lo último que faltaba por inspeccionar con su vista fue lo que más duda puso en su desorientada cabeza; Kanda estaba sentado cerca de él en la orilla de la cama; tenía un rostro pensativo y una mirada melancólica… era… ¿raro?... una faceta que muy pocas veces había visto.

—Kan…da… —trató de articular, intentando enderezarse sin poderlo por cuenta propia, lo que terminó por llamar la atención del mencionado al sentir el movimiento de las sabanas.

Un bufido salió de los labios del nipón. Allen pensaba que iría a escuchar algún insulto como "…eres un Moyashi inútil" o "…levántate por tu cuenta". Lo que no se esperó y le dejó perplejo fue sentir el apoyo de su brazo tras la espalda para ayudarle a sentarse. Quedando tan cerca de su rostro que podía apreciar con facilidad todos los rasgos, desde sus ojos azules hasta sus labios en una mueca seria. Sonrojándose apenas de forma perceptible pero sintiendo un poco acaloradas las mejillas en alivio cuando rompió la cercanía y regresó a su posición.

—Gracias… —musitó saliendo de su asombro, llevando una mano a su dolorida cabeza— por cierto, ¿en dónde estamos?

—Caíste inconsciente después de que te encontráramos y luego de eso un anciano nos ayudó a conseguir un lugar donde pasar la noche… porque a alguien muy descuidado se le perdió todo nuestro dinero—. Le explica sin inmutarse, exaltándose un poco al decir lo último recordando la torpeza de Johnny, cerrando los ojos y cruzándose de brazos para evadir la mirada de Allen.

—Ya veo… —agrega en respuesta, ladeando la cabeza.

Mas silencio... ninguno de los dos sabía como empezar a hablar, y qué decir en primer lugar.

Sin embargo, el más afectado era Allen. De pronto sintió una punzada en su corazón y una triste sensación presentarse acompañada de la realidad de la situación que ahora no solo era asunto suyo, sino que arrastraba consigo el destino de más personas… incluyendo la persona frente a él.

Cabizbajo al tiempo que sus manos estrujaban las sabanas y mordía el interior de sus labios trémulos... llegando a su mente la discusión en la que Kanda estaba encima de él removiendo el maquillaje de su rostro y la última batalla que habían tenido juntos en contra de la horda de akumas.

Quizás sólo fue su imaginación y el cansancio… pero su corazón no dejaba de contrariarse; una parte golpeaba con fuerza en su pecho causándole dolor, la otra se llenaba de alegría al estar cerca de él.

Armándose de coraje, finalmente levanta su rostro al percatarse de un detalle que habia pasado por alto todo este tiempo…

— ¿Por qué…

Su voz hizo que Kanda volteara expectante. Se encontró abriendo sus ojos con sorpresa al ver la mirada iracunda del albino; los dientes de Allen rechinaban, sus ojos se habían afilado en un iris teñido de un leve tono ámbar y una pupila gatuna.

— ¿Por qué… ¡¿por qué estas usando esto?! —cuestiona estallando sin medir el tono de voz o las palabras que salían de su boca en reclamo. Estiró su mano para tomar el cuello del uniforme bajo el abrigo, haciendo que el azabache le viera de frente.

Su agarre era débil, podía notar el temblor en su mano al estrujar con fuerza la tela, zafando unos cuantos botones a su paso. Una mirada mortal y un ceño fruncido empezaban a manifestarse en su rostro por su inexistente paciencia para lidiar con reclamos—. ¡Tsk! "¿Por qué?", te preguntas… ¡pues fue por mera decisión mía!, ¿contento? —Gruñó sin poder controlar su mal genio—. Retiro lo dicho... ¿Qué quiero protegerte? ¿Qué me alegra verte? Ja~ mi puño es el que se alegrará de incrustarse en tu cara bonita —pensaba con la frente oscurecida y una sonrisa seca.

Ahí iba otra de sus peleas… pero esta era diferente al resto.

—Todo aquello por lo que luchaste, lo que protegiste fue en vano ¡¿Por qué desechaste la oportunidad de ser libre?! —Allen gritó por última vez viéndole directamente a los ojos.

Empezando ambos a perderse en la profundidad del color del contrario.

Kanda no cedía su mirada sin expresión alguna y su frente oscurecida por el enojo. Su irritación fue más que evidente cuando de un manotazo se soltó del agarre del inglés.

Se puso de pie para ganar terreno en la discusión, pues Allen estaba limitado en sus movimientos.

— ¡Tu no entiendes nada! —Reclamó Allen cuando lo vio alejarse—. Fui muy feliz al saber que estabas vivo, pero al mismo tiempo me sentía tan triste —Dijo, colocando la mano que antes sostenía la ropa de Kanda sobre su pecho— ¿Qué fue de Alma? ¡Se suponía que ambos finalmente serían liberados! —espetaba molesto por su actitud fría, fulminándolo con una mirada de profundo dolor, cristalizada por las inminentes lagrimas que dejaban ver su vulnerabilidad y nobleza.

Un golpe, o almenos fue el débil intento de golpear el abdomen de Kanda sin tener éxito, su puño apenas si alcanzó a llegar por la distancia que los separaba, dejando caer sus hombros y bajando su cabeza para calmarse a sí mismo bajo la atenta mirada azulina.

— ¿Sólo fue un juego? dejaste que la libertad que finalmente habías obtenido se perdiera por algo que no vale la pena para ti, por los te dañaron tanto… —bisbiseó aun con la cabeza gacha, lanzando un triste suspiro y dando permiso a sus lágrimas de salir.

Kanda había escuchado con dificultad eso último, de pronto la molestia desapareció y la culpa tomó su lugar viendo el estado del peliblanco. Darse cuenta le llevo mucho tiempo, pero al final se percató que sus palabras no eran en realidad lo que pretendía decirle tan pronto despertara… se preguntaba donde había quedado ese agradecimiento que tanto pensaba y ensayaba mentalmente… Si, había sido retenido en su duro corazón a causa del orgullo, y bloqueado por la irritación.

¡Tsk! Maldita sea, Moyashi. No tengo duda de que eres un jodido dolor de cabeza siempre —pensaba, poniendo ambas manos sobre los hombros del ojigris. Allen lo miraba con extrañez y asombro.

—Porque… —Bisbiseó suavizando su tono de voz y escondiendo los ojos tras su flequillo—. La libertad que nos diste está en mi memoria…

—¿Ah..? — Con los ojos abiertos en par, no entendiendo a lo que se refería.

—Los últimos momentos con Alma son míos y no dejaré que nadie interfiera en eso.

Alma…

Su nombre causaba un vuelco de emociones, sobre todo cuando recordaba el fuerte lazo de amistad que los unía a ambos de pequeños y los sentimientos compartidos en su pasado… del que tenía una idea bastante errónea.

—A-Alma… —carraspeó abordado por el llanto. Tal acción provocó un respingo en Kanda, alterado por su reacción.

Tras unos segundos de lloriqueo un click en su cabeza lo hizo abrir grande sus ojos otra vez, para luego afilarlos y mirar al ojiazul en reproche.

— ¡Aun así, no es motivo para que te arriesgues de esta forma, Kanda! Ya no tendrás la opción de vivir tu vida alejado de la guerra contra el Conde…

—Moyashi… —espeta con seriedad apretando el agarre en los hombros para callar sus reclamos.

— ¡Regresaste a la Orden, no tendrás una segunda oportunidad!

—Oye, Moyashi…

— ¿Lenalee y el general Tiedoll lo saben?

Su paciencia ya estaba rozando el límite que le impedía golpear de una buena vez a Allen para callarlo, tantos reclamos lo estaban agobiando y exasperando… Sus dientes rechinaban y las venas de su cien estaban exaltadas a punto de estallar.

— ¡¿Qué pasará si descubren que has escapado?! Además, ¿Qué hace Johnny fuera de la Orden?

—¡Allen, escúchame!

Fue el grito que finalmente acalló súbitamente su monólogo. Perplejo era poco decir, era de hecho la segunda vez que escuchaba a Kanda decir su nombre… además de haberlo empujado con sus brazos hasta golpear con brusquedad el colchón de la cama, quedando el azabache sobre él.

— ¡Lo diré solo una maldita vez! —Gruñó con desgano, frunciendo el ceño—. Tengo una maldita deuda contigo, estúpido Moyashi. ¡Fui yo quien provocó que el decimocuarto despertara! ¡Yo soy el culpable de todo! —gritó asustando al albino bajo él, sintiendo el respingo y el silencio que le indicaba que tenía finalmente toda su atención.

— ¡Tsk! Si tan solo no te hubieras metido en mis asuntos y hurgado en mi memoria nada de esto te habría pasado… Si no te hubieras empeñado en ayudar a alguien que fue egoísta y cruel contigo todo este tiempo, que te trató como un akuma o incluso peor ¡Si una disculpa era eso que tanto querías escuchar de mí, ahora la tienes! ¡Maldición!... deja de actuar, deja de hacer esas estúpidas sonrisas falsas, deja de fingir que todo está bien ¡porque no lo está! —exclamó alzando la voz con frustración, sintiendo punzadas en su pecho con cada palabra dicha. Lo había hecho, había expresado sus sentimientos y su inconformidad con la actitud de Allen…

Esperaba impaciente a que el albino se armara de valor para hablar de una vez por todas, mientras una parte dentro de él tenía miedo de saber que era lo que tenía para decir.

—Perdóname… Kanda —respondió derrotado, ladeando la cara para no sentir su mirada penetrante.

— ¿Por qué te disculpas? —cuestiona con duda.

—Porque yo también tengo una deuda contigo… —dijo.

Kanda enarcó una ceja al percatarse del rubor en el rostro de Allen.

—No tienes la culpa del despertar del catorceavo. De hecho, desde hace mucho me había dado cuenta de que me habías visto hablando solo frente a los espejos del baño en la Orden. No hablaba solo, Nea siempre estuvo conmigo —aclaró, recordando el rostro del noah y las palabas dichas por Cross—. Tú me ayudaste a entender algo…

Kanda vio como sus ojos nuevamente hacían conexión y se formaba una pequeña sonrisa en el rostro de Allen.

—Me hiciste entender que tengo un corazón que aun lucha por aceptar estos sentimientos que me han hecho dudar… pero ya no más. No tendré más dudas.

Sus manos buscaron tocar las mejillas del ojiazul quien se alteró al contacto… al tocar su piel estas dejaron de temblar.

El brillo de determinación en sus ojos y la tibieza de sus manos era algo que lo hipnotizaba, su corazón daba un vuelco y en su garganta se formaba un nudo, porque era el mismo cuestionamiento que él mismo se había hecho al recordar los fragmentos de los extraños sueños que solo le confundían. Intentando articular una respuesta que fue cortada por la voz del peliblanco.

—Haber activado mi inocencia, ser maldito por mi padre, conocer a mi maestro, mi llegada a la Orden, convertirme en un exorcista, encontrarme con mi nueva familia… cosas como esas fueron las que me convirtieron en lo que soy en este momento, son las que ahora me hacen sentir humano y logran que deje de pensar en lo que una vez fui: un simple niño con un brazo entumecido, despreciado por sus padres, que vivía y trabajaba en un circo. Todas me llevaron a la respuesta de preguntas que tanto había ansiado aclarar, lo que hace que siga caminando a pesar de todo lo que está en mi contra…

Siempre me había preguntado si merecía estar vivo, si estaba bien servir y luchar con el arma que Dios me ha dado. Eso fue fácil de responder, pero había una duda más en mi corazón… ¿Qué fue lo mejor que me ha pasado en la vida?... ahora sé cuál es mi respuesta a eso. Lo mejor que me ha pasado en la vida ha sido conocerte —sinceró con una verdadera sonrisa mientras iba cerrando poco a poco sus ojos—. No te pido que lo entiendas, porque sé que no lo harás… ni siquiera yo sé los motivos exactos… simplemente pasó. Dejaste de ser ese exorcista frio y amargado con el que solía pelear para convertirte en la persona que siempre está en mis pensamientos. Pasé noches enteras pensando si habías encontrado la paz que tanto buscabas. Fue por eso que decidí alejarme al verte en la plaza, no quería involucrarte en esta situación… quería protegerte… quería que vivieras la vida que no podré vivir—. Comenzando a llorar, manteniendo esa sonrisa que de apoco se volvía amarga para ambos. Un recordatorio de las consecuencias que los sentimientos guardados tenían y el alivio que se sentía al ser liberadas.

Estaba a punto de retirar sus manos, pensando que su acción previa pudiera molestarle. Sus pensamientos fueron detenidos al sentir la mano de Kanda sobre la suya. Sus ojos admiraron embelesados la sonrisa que este esbozaba.

—Tonto Moyashi… —dijo, apretando la mano pálida del menor como si esta fuera a desaparecer nuevamente junto con el cuerpo de su dueño—. Mi cabeza duele por los recuerdos mezclados con sueños en los que te veo y mi corazón idiota aún se mantiene confundido por las nuevas emociones que tuve desde el primer momento en que te conocí.

Declaró asombrando más de la cuenta a Allen. Atónito e incrédulo eran los adjetivos que lo describían. ¿Estaba soñando?... de ser así, este era el sueño más surrealista. Uno en el que Kanda no le grita ni actúa de forma altanera y amargada como siempre.

— ¿Y cómo esperas terminar con la confusión de tu corazón? —Preguntó con voz trémula. Sintiéndose avergonzado por la cercanía de sus rostros.

—Haciendo esto… —dijo antes de soltar la mano y tomar del mentón a Allen siendo un poco brusco para elevar su rostro.

Los ojos del albino se contrajeron esperando un golpe directo a su cara o un insulto. Pero lo que recibió en cambio fue algo que le tomó por sorpresa…

Los labios de Kanda estaban sobre los suyos; no pudo evitar abrir los ojos desorbitados ante su acción. Paralizado, sin mover un musculo o saber qué hacer.

—Kand…ngh…da … Kanda, ¿que hac…—articulaba cuando se separaba lo suficiente de los labios del azabache.

— ¿Qué hago?… —Murmuró separándose finalmente de los labios ajenos—. Termino con mi confusión.

La respiración de Allen estaba demasiado acelerada, la cercanía le permitía respirar su aroma, sintiendo su cuerpo temblar cual gelatina. Ese había sido su segundo beso y de solo pensarlo el rubor crecía hasta colorar sus orejas, bajo el chasquido y la sonrisa socarrona de Kanda.

Sus ojos no pudieron evitar bajar y fijarse en la posición de ambos sobre la cama, haciendo que su corazón latiera desbocado y que sensaciones que jamás había experimentado recorrieran su estómago en un agradable cosquilleo.

Un segundo beso, esta vez uno que finalmente Allen correspondía; cerrando sus ojos con lentitud y dejándose llevar por los movimientos del contrario; inexpertos, algo toscos pero que le transmitían una confortable sensación de calidez.

Kanda aprovechó la situación y el permiso del ojigris para profundizar el roce de sus labios y acercar más su fino cuerpo apresándolo en sus brazos. La inocencia y la torpeza de este le parecían extrañamente excitantes y evocaban las imágenes de aquellas cálidas manos pálidas recorriendo su cuerpo desnudo dejando ligeras descargas eléctricas y la sensación de esa suave cabellera castaña entre sus dedos. Despertando el deseo de reclamar el cuerpo del joven que se alteraba con sus caricias.

Los labios de Allen eran más dulces que la miel, sus besos eran más suaves que la ceda… era todo un cumulo de nuevas experiencias para ambos, que lograron finalmente aclarar las dudas que los atormentaban desde hacía mucho tiempo.

No había más palabras, no había insultos ni reclamos, no existía para ellos en ese instante la Orden o los noah… eran solo dos personas que demostraban a travez de un beso y un encuentro hecho por obra del destino que había una fuerza más poderosa que la inocencia o la materia oscura.

El amor incondicional…

"—Yo te amaré… incluso más allá de la muerte Allen.

Y yo igual, Nian."

~o~o~o~o~

La segunda parte de este capítulo con un elegante retraso… pero eso es lo que le da más suspenso y al final lo hace más disfrutable ゝ◡╹)

Es de lejos el capítulo más difícil de escribir hasta ahora, su nombre lo dice todo; la cantidad de emociones y sentimientos que debían ser agregados y sobrellevados era demasiada, además de la gran importancia que este capítulo tiene por ser el punto de partida de algo que se convertirá en la base del lazo que se ira recuperando a medida ambos recobren los recuerdos de su pasado juntos y la tragedia que los separó. xD

Admito que pensé muy seriamente si estaba bien o no que se besaran tan "pronto" *lo dice la que después de un año les da apenas un beso jajaja faltará un año más para el lemon (no exagera) ok, si exagero. Pero sigo siendo partidaria de que una historia puede ser igual de buena con o sin lemon ()

Se nota increíblemente el paso del tiempo en esta historia al ser mi primer fanfic, convirtiéndose en las puertas de entrada a un pasatiempo que años atrás jamás creí que tendría; las mejoras en mi redacción y descripción que aún tienen mucho que pulir, el desarrollo y crecimiento de los personajes desde un punto de vista diferente al manga es algo que me encanta… además de las interesantes teorías inmiscuidas dentro de ambos flujos temporales.

Todo lo anterior hace que quiera expresar mi eterna gratitud, pues sin ustedes mis queridos lectores Jikan no Breaker no sería nada.

Los lectores fantasma, que sé que siempre serán mis más fieles seguidores (aunque un día me encantaría poder conocerlos), los que siguen este fic desde sus primeros capítulos y tuvieron fe en mí, quienes dejan tan lindos comentarios… desde los más largos hasta los "conti" que son muy apreciados y hacen que pase siempre el resto del día con una sonrisa boba en mi cara… y finalmente, a esas personas que fueron el empujón y el apoyo que necesitaba para mejorar y dar lo máximo de mí, mis queridas maestras Lotus y Sparda, les estoy eternamente agradecida por creer en este raro complejo de entusiasmo, sueños, ánimo y locura metido en un saco y convertido en persona *se pone sentimental y empieza a llorar… (--)

Si digo que falta mucho para ver escrito el final de Jikan no Breaker es decir muy poco, aún hay tanto que deseo mostrarles. Por lo que de algo pueden estar seguros, a pesar de mis atrasos al actualizar, JAMÁS dejaré de escribir… lo haré sólo el día en que mis dedos se caigan… (Ahora sí exagera)

Desearía poder retomar las actualizaciones semanales como antes TwT pero para serles honesta entre las clases de mi último semestre y practicas docentes apenas si tengo tiempo de ocio, y el poco tiempo libre que he tenido estos días me ha servido para dormir y descansar de jornadas largas de investigaciones y exámenes ya que debido a eso mi salud ha decaído un poco por el estrés continuo.

Pero dejando todo lo malo de lado, y habiendo llegado hasta esta parte de una nota de autor que más parece una despedida xD solo quiero terminar con un simple agradecimiento general por seguir este fic y por tenerme una infinita paciencia. ¡Los adoro a todos y cada uno de ustedes!

¡MUCHAS GRACIAS!

ありがとうごさいます!!

Tengan una linda semana…

**(^ᴗ^)**

Los dejo con un Bye Bye Dango… nos leemos en unos cuantos días…

時間のブレーカ…By: Varela D. Campbell ウァレラ・デェー・キァンベル。