Disclaimer: Este fanfiction está basado en el juego "Several Shades of Sadism", sobre todo la ruta de Mei Tarantino, personaje que es imposible no amar, y tiene ciertas semejanzas con Edward. Yo solamente tomo algunas ideas y lo adapto al fandom de Twilight y a la pareja bellward.


CAPÍTULO 1: KATE

POV BELLA


Al día siguiente, al entrar al pent-house, todos están sentados desayunando. Al parecer no esperaron a que viniera alguien a atenderlos. ¿O será que ellos también fueron informados del cambio?

Mi nueva misión laboral es elegir a uno de ellos para ser conserje personal. Y no he escogido a ninguno aún.

Al entrar me coloco frente a ellos y hago una reverencia.

Edward entrecierra los ojos cuando lo hago, aún no olvido el incidente de ayer. Aparta la mirada tan pronto que apenas tengo tiempo para pensar en ello. Es algo insólito que él desayune con su familia en el comedor común.

Todos me saludan, excepto Edward.

-Bienvenida, Bella. –Me sonríe Emmett. A su lado está Rosalie, su esposa sosteniendo una niña rubia y de piel blanca como ella, lo único que sacó del padre son los ojos marrones. Emmett acaricia la mejilla sonrojada de su hija que se ríe. Para luego cargarla para que su esposa pueda comer más cómoda. Se acerca a mí con la bebé en brazos. -¿Me podrías ayudar?

-Claro, señor Emmett.

Juntos la llevamos a una habitación conjunta que arreglaron exclusivamente para juegos infantiles.

Emmett la recuesta en el sofá cama y la tapa con unas mantas que le paso.

-¿Qué necesitaba?

-Nada en realidad, -dice mientras la tapa y le pone algunos juguetes para que juegue. Kate toma el peluche de unicornio con sus pequeñas manos y se ríe mientras lo abraza. Emmett la mira con ternura, deja de ser ese hombre bromista, al que le gusta incomodar a la gente cuando esta con su hija. Después se da vuelta para mirarme. –Nos informaron sobre la decisión que debes tomar. ¿Qué has decidido?

-Nada aún.

-Ya veo. Lo discutiremos en un rato. Por ahora me gustaría saber que pasó entre mi hermano y tú.

-¿De qué está hablando, señor?

-Edward ¿le hiciste algo? ¿Te hizo algo? Alice me contó que apenas tú te fuiste, llegó Edward. Y hoy la forma en que te miro. ¿Puedes explicármelo?

-Bien… tuvimos un encuentro accidentado, eso es todo. Chocamos el uno contra el otro cuando yo abrí la puerta para salir. Él evitó que me cayera, pero después entró. Apenas intercambiamos dos frases.

Emmett empieza a reír.

¿Por qué ríe?

-¿Lucía molesto?

-Sí, por mi torpeza en ese momento.

-Por tu torpeza, no. No tenías modo de saber que estaba del otro lado de la puerta si no escuchabas ruido. Bella, él siempre actúa así, en especial con las mujeres. De hecho evita contacto con cualquiera, hasta con nosotros. No lo tomes personal. ¿Evitó que te cayeras?

-Me sostuvo hasta que recuperé el equilibrio.

Emmett sonríe más abiertamente.

Me pregunto qué tiene de divertido para él.

-No me hagas caso –responde a mi pregunta no formulada. – ¿Puedes jugar con mi pequeña mientras desayunamos? De paso, no te sometes al escrutinio de mi pequeño hermano.

¿De qué escrutinio habla? Su "pequeño hermano" me ignora y evade. Sin embargo, acepto cuidar de ella, para que sus padres puedan comer tranquilos. Emmett me trae un banco para que me siente delante de la cuna.

-Que no te extrañe si se duerme, ha estado despierta toda la noche, no nos dejó dormir.

-¿Y antes?

-En los días anteriores durmió bien. Pero ayer descansó mucho en el día y después quería estar despierta en la noche.

-Eso explica todo. –Me quedo tranquila al saber que no se debe ningún problema de salud. –Cuidaré de ella.

-Muchas gracias.

Dice saliendo de la habitación, la niña lo observa irse y hace una mueca.

-¿Pa-pá?

-Papá volverá enseguida, Kate –le sonrío, pero ella empieza a llorar y yo la alzo para calmarla. -¿Quieres jugar? Me siento en el suelo con ella en brazos cerca de los juegos.

Al principio sigue llorando por estar lejos de los padres pero consigo distraerla. Hasta que ella señala un órgano de niños que hay cerca de nosotras.

-Tío Ed.

-¿Te lo regalo tu tío?

La niña asiente y continúa.

-Tío Ed me lo dio por mi cumpleaños.

-Es muy bonito. ¿Quieres tocar, pequeña?

Ella camina hasta el órgano y se sienta frente al mismo.

-Pero no sé mucho más –dice apenada después de tocar una canción.

-¿Tu tío te enseñó esa canción?

-Él es muy bueno. Me enseñó otras canciones, pero a mí no me salen.

-Yo creo que tu tío también empezó de cero como tú. Estoy segura que cuando él tenga tiempo te seguirá enseñando.

-Eso me prometió. Mamá dijo que tiene una presentación pronto.

-Estoy enterada. Tu tía Alice no fue muy discreta sobre el asunto.

-Ellos son cercanos.

-Lo sé.

-Papá siempre dice que Tío Ed necesita una novia. Tío Ed se enoja cuando lo escucha.

-¿Por qué cree que necesita eso?

-Papá cree que dejaría de ser tan serio con su trabajo y malhumorado. Tío Ed casi nunca sale de su estudio, siempre está tocando concentrado en sus próximos trabajos.

-Tu tío es muy responsable –digo inmediatamente.

Imagino que cualquiera en su posición haría lo mismo, su fama y talento depende del esfuerzo y la práctica.

-Eso le dije a papá, pero no cree que sea suficiente.

-¿Y tú?

-Tal vez sería lindo que alguien lo amará como se aman mis padres, abuelos y tíos.

No soy quien para criticar el comportamiento de su tío, cuando yo misma delegué mi vida personal por mi trabajo y viajando de un lado para el otro cuando es requerido.

-Posiblemente ahora mismo afirmar su carrera como pianista sea más importante para él. Seguramente no es el momento indicado para una relación.

-¿Lo dices por qué piensas igual?

-Me tomo mi trabajo muy en serio.

-¿No tienes novio?

-¿Qué son esas preguntas?

-Curiosidad. Tú siempre cuidas de mí cuando mis papás no pueden, Bella.

-Para tener cinco años haces muchas preguntas y razonamientos.

Río.

-Mis abuelos me hacen leer mucho y me enseñan cosas. No tienes novio ¿verdad?

-No.

-¿Por qué?

-Me dedico a mi trabajo, no tengo tiempo para otras cosas. ¿Contenta?

-¿Para los amigos?

-Los amigos no requieren tanto tiempo necesariamente. Las relaciones como la de tus padres son más difíciles de sostener cuando trabajas casi todo el día, todos los días como yo y prácticamente vives donde trabajas.

-Suena complicado, no basta solamente con quererse.

-Definitivamente no.

-No quiero crecer.

-Está bien que pienses así ahora –acaricio su cabello y ella sonríe.

Me pasa el órgano a mí.

-¿Sabes tocar algo?

-Me temo no soy muy buena tampoco. Lo siento.

-Pero algo debes saber. Tío Ed dice que todos los niños que tienen uno de estos deben saber tocar un poco.

La diferencia es que yo no soy una niña.

Pienso en Charlie y como de pequeña me enseñó a tocar dos canciones en un pequeño piano de niños. Él vino con ese regalo de un viaje a Estados Unidos, como un modo de compensar su ausencia y por no haberme podido llevar con él por mi corta edad.

Una era "Twinkle Twinkle Little Star".

-Intentaré tocar sólo una ¿de acuerdo?

Aunque estoy un poco oxidada. Pasaron años, posiblemente más de una década desde la última vez que toqué un piano. Aunque al parecer mi cerebro recopilo esa información en mi mente para este momento, porque en después de dos intentos me sale de forma aceptable para un principiante.

-"Twinkle Twinkle Little Star" –grita Kate.

-La reconociste.

No lo hice tan mal como creí, si ella pudo reconocerla.

-Tengo un CD con esa canción. ¿Me enseñas?

-Puedo intentarlo, pero ¿Por qué no le preguntas a Edward? Seguro la sabe mejor que yo.

-No quiero molestarlo. Él está muy nervioso por su presentación.

-Entiendo.

-Además cuando él me enseñe, quedaría impresionado porque sabría lo principal.

Esa es demasiada responsabilidad. Pero Kate se ve tan entusiasmada, que no puedo negarme al pedido de una niña. Espero que esto no empeore el tenso ambiente que experimento desde ayer con Edward, si se entera.