Conexión
Anteriormente
"Los labios de Allen eran más dulces que la miel, sus besos eran más suaves que la ceda… era todo un cumulo de nuevas experiencias para ambos, que lograron finalmente aclarar las dudas que los atormentaban desde hacía mucho tiempo.
No había más palabras, no había insultos ni reclamos, no existía para ellos en ese instante la Orden o los noah… eran solo dos personas que demostraban a través de un beso y un encuentro hecho por obra del destino que había una fuerza más poderosa que la inocencia o la materia oscura.
El amor incondicional…"
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Se sentía extraño… si lo comparaba, la diferencia con el beso de Road era abismal; con ella no sintió emoción alguna que pudiera destacar más que incomodidad, vergüenza y un poco de asco en aquel momento en que ocurrió: en medio de una intensa pelea y un arca semi-destruida. En cambio, el beso de Kanda era diferente…
Allen no sabía si su corazón tendría espacio para más emociones y sensaciones como las que había experimentado a lo largo del día, o las que estaba experimentando en ese momento, pero se tomaría el tiempo necesario para averiguarlo.
Sintió en ese instante como surgía una conexión entre ambos que no podía describir, una sensación de dependencia dirigida al que hasta hace poco había considerado como su amigo. Su corazón latía desbocado y su respiración estaba agitada, pero su mente estaba serena, ya que sus sentimientos eran correspondidos.
Con suavidad se aferró a su cuello, ladeando el rostro levemente, dejándose llevar por el ritmo que el azabache marcaba. Los besos de Kanda eran torpes en un inicio, pero podía notar como estos estaban cargados con una magnitud inmensurable de cariño… lo supo cuando la cercanía de ambos se cerró aún más, acunado por la calidez de su cuerpo.
Se separaron después de unos instantes, tiempo que aprovecharon para tomar aire y mirarse a los ojos sin decir palabra alguna. Escuchando el ruido único del latir de sus corazones haciendo eco dentro de los oídos, ya que ambos sabían que las palabras estaban de más, ellas solo iban a estropear la burbuja cálida de emociones y el momento intimo que habían creado.
Kanda se encargaba de repartir caricias con sus labios entre cada beso, algunos eran cortos, otros eran más prolongados para degustar la suavidad y la humedad de los labios contrarios que apresaba de forma posesiva. Sensaciones nuevas que estaba disfrutando al máximo, seguro de que Allen también las disfrutaba.
Volviendo a unir sus labios, Kanda comenzó a notar como el cuerpo de Allen se estremecía bajo suyo. Ante la duda que le invadía entreabrió los ojos, solo para darse cuenta de una escena que no hizo más que provocar estragos en mente… y autocontrol.
Un hermoso rubor cubría las mejillas de Allen, su delicado cuerpo buscaba inconscientemente apegarse más al suyo, pero lo que le hizo carraspear nervioso fue la sensación de aquellas pálidas manos que en suaves movimientos dejaban caricias en su cabello y la zona de su cuello.
Quería mandar al demonio el maldito cosquilleo que se hacía cada vez más notorio en su estómago, que ávido descendía hasta casi llegar a su bajo vientre.
—Tsk…
Fue el chasquido mental que puso una barrera sobre aquellos pensamientos indecentes que lo estaban incomodando; los extraños recuerdos entremezclados sobre ese joven castaño tampoco ayudaban mucho con dicha tarea.
Era hora de detenerse por el momento…
…
…o esa era la idea.
—… ¿Kanda?... ¿sucede algo? —preguntó trémulo y en voz baja, comenzando a pensar que había hecho algo mal o quizá provocado su molestia.
Solo en ese instante se dio cuenta que en medio de sus pensamientos interrumpió el beso para verle profundamente, lo que hizo preocupar al ojigris. Debía actuar rápido, teniendo en cuenta que seguramente este habría malinterpretado su acción. Juntó su frente, dejando que los cabellos azabaches de su flequillo se mezclaran con las suaves hebras blancas del cabello de Allen, con ello vino una suave negación, para hacerle saber que no era nada de importancia. Una tenue mueca que pasaba por sonrisa se formó en su boca al notar como él se relajaba y cerraba sus ojos.
Fue en ese momento que otro beso dio inicio, muy diferente a los demás. Uno en el que, movido por el instinto, Kanda buscó profundizar el contacto, pidiendo permiso con la punta de su lengua para invadir la boca contraria. Allen en un principio dio un sobresalto, pero luego cedió, abordado por un cosquilleo que solo podía describir como placentero.
Su pierna buscó apoyarse entre las piernas de Allen para dejar libre uno de sus brazos, el cual comenzó a deslizar por la cintura del delicado cuerpo del joven que suspiraba entre besos.
En un ritmo prolongado, un curioso baile húmedo se llevaba a cabo. Aquello nublaba las mentes de ambos y los envolvía en un nuevo cumulo de sensaciones.
Tomando la delantera en la batalla por saber quién aguantaba la respiración por más tiempo y jugando con el borde de la holgada parte superior del traje que Allen aun llevaba puesto. Teniendo especial cuidado con los vendajes de su estómago, introdujo la mano bajo su ropa, dispuesto a recorrer la suave y nívea piel que quemaba las yemas de sus dedos, sintiendo esa necesidad por sentir aún más cerca su cuerpo.
…
Lastimosamente, los planetas, el karma y la suerte no estaban del lado de Allen y Kanda en ese preciso momento.
— ¿Kanda?... traje las sabanas y también busqué la ropa de Allen en su equipaje… —Johnny abrió la puerta, cargando con torpeza una pila de sabanas, toallas y la ropa del mencionado en la cima, bloqueando su vista y haciéndole tropezar con una de las patas de la mesita de noche.
~o~o~o~o~
— ¿Mamá…? —fue el murmullo que soltó el menor al recuperar la conciencia, llamando primero la atención de Cross. Este agudiza su mirada al notar los movimientos.
—Oye, está despertando… —alertó al percatarse de la voz adormitada del pequeño Noah. Allen, alarmado se acercó para colocar una mano en su frente y verificar su condición tras lo sucedido.
—Nea, ¿Cómo te sientes? —cuestiona sintiendo un nudo en el estómago a la espera de la respuesta del moreno, sin dejar de lado un poco de preocupación a pesar de que la temperatura de su cuerpo ya estaba normalizándose.
Nea tardó un par de segundos en adaptar su vista a la luz artificial y natural de la habitación, parpadeando un par de veces antes de enfocarse en la silueta del noble y el chico pelirrojo frente a él, quienes lo miraban con preocupación y curiosidad respectivamente. Su rostro de inmediato mostró sorpresa y desconfianza al verse indeciso de hablar con naturalidad frente a Cross, pero por la mirada de Allen y la falta de incomodidad de este decidió restarle importancia.
Buscaba ordenar sus pensamientos, llevó su diestra al rostro para sentir el remanente de calor en su piel y así asegurarse que estaba de vuelta en la realidad de una vez por todas, también para darse cuenta que esa misteriosa habitación blanca y la presencia que le había aterrado habían desaparecido.
—Yo… eh… es-estoy bien —fue su respuesta seca, sin ocultar en la voz su propia duda.
Allen no apartaba su mirada analítica, no iba a negar que estaba realmente inquieto por la manifestación de algún efecto secundario, debido a la alteración que sufrió el sello de la materia oscura dentro de su cuerpo.
Tomó asiento a la par, soltando un cansado suspiro luego de tanta expectación.
—Ya veo, esa es una buena señal… pero —acomoda sus lentes, ocultando el brillo gris de sus ojos tras el reflejo—, ¿Recuerdas lo que sucedió? ¿Cómo llegaste hasta ese lugar? —Cuestiona, esta vez dejando en su rostro una mirada seria que incomodó a Nea.
Viendo que iba a largo, Cross se limitó a apoyarse sobre la pared cercana, cruzando sus brazos y ladeando la cabeza entre tanto para ocultar su aburrimiento, pero sin dejar de estar atento a cada palabra del curioso par de hermanos.
—Desperté temprano y me di cuenta que no estabas —añadió seguro—, entonces decidí salir con Tim a buscarte, tenía hambre y pensé que ambos podíamos ir a desayunar, pero… me perdí en el camino. Después de caminar un rato llegué al comedor.
Timcampy reaccionó a su nombre, restregándose cerca de su brazo para brindarle apoyo. Sin embargo, los recuerdos de lo sucedido después de salir de la habitación hicieron que el cuerpo de Nea se tensara…
Aquella amable mujer rubia que sólo quería ayudar, la sensación de asfixia y calor apoderándose de su cuerpo, los murmullos de los exorcistas que se acercaron por el alboroto que provocó, pero el más aterrador fue sin duda el pensamiento que buscaba dañar a esas personas que estaban cerca.
Contrajo las manos para estrujar la sabana que cubría sus piernas. A cada recuerdo y pensamiento que le acompañaba, su cuerpo temblaba más.
—Luego de eso… luego… —murmuró, al inicio de forma pausada pero después de unos segundos se empezó a convertir en un chillido atropellado de palabras inentendibles al tiempo que enrollaba los brazos en su estómago para acunarse a sí mismo, dejando su vista perderse entre el flequillo púrpura de su cabello.
Cross no tardó mucho antes de mirar perplejo lo que ocurría—. ¡Está entrando en pánico! Haz algo, sino volverá a perder el control de su cuerpo —gritó, mirando a Allen. Solo pudo adoptar una pose tensa y de alerta sin saber bien qué hacer ante esa situación, esperando que el castaño si supiera que hacer.
Allen no dudó en tomar ambos brazos para obligarle a ver su rostro. Nea mantenía un forcejeo inútil debido a su nula fuerza en ese momento, no parecía consiente de lo que hacía; del chillido que salía de su boca y de sus manos pálidas enterrando las uñas en los brazos del contrario para alejarle.
— ¡Nea! —Gritó, debía hacerle entrar en razón o almenos calmarle, deteniendo una mueca de dolor e ignorando el ligero sangrado que surgía de sus brazos—. Concéntrate en mi voz.
Allen miraba con relativa calma como Nea perdía el control, el menor se agitaba cada vez más, negaba y murmuraba con mayor rapidez, mostrando finalmente en sus desorbitados ojos ámbar el miedo. Sabía muy bien que era el miedo de hacerle daño, golpearle o incluso algo mucho peor.
Pero no iba a dejar que el sello se rompiera tan fácilmente… a diferencia de Cross, él si sabía qué hacer en esa precisa situación.
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¿Hace cuánto que no había una actualización?... ¿un mes?... ¿dos meses? Supongo que más TwT *no quiere revisar la fecha pues sabe que se va a desanimar*
Pero… 7u7r adivinen quien está de vacaciones…
¡Finalmente, soy una estudiante egresada de pre-grado! *festeja* debí enfocarme al 100% en mis estudios, motivo que excusa el hiatus. Lamento muchísimo la cruel espera al que los he sometido *llora*
Estoy infinitamente feliz, pues sé que valió la pena todo el esfuerzo invertido. Ahora ha terminado una etapa de mi vida y otra está a punto de dar comienzo. V-chan ha regresado de la tierra del hiatus, estrés y agotamiento como una soldado veterana xD
Tengan una linda semana…
⋆。*゚*(^ᴗ^)*゚*。
Los dejo con un Bye Bye Dango… nos leemos en unos cuantos días…
時間のブレーカ…By: VarelaDCampbell ウァレラ・ディー・キァンベル。
