Iniciamos el viaje de Anna a su nuevo reino, Frozen no me pertenece.


Capítulo anterior:

-Adiós Anna- la reina seguía en un pequeño shock por lo que acababa de pasar y se sentó en la cama "eso… no se sintió como un accidente" y se llevaba una mano a la boca para rozar sus labios "qué me está pasando?"


Lo primero que hizo Anna cuando se encontró con Kristof fue decirle que fueran a ver primero a Pabbie, sospechaba que con la ayuda del viejo troll, su amigo pudiera entender un poco mejor las cosas.

-Anna, me repites de nuevo por qué vamos? Yo fui ayer a decirles que me iba de viaje por un buen tiempo- decía con cara de cansancio el recolector.

-No es eso… es que… Pabbie dijo que me iba a dar algunas cosas que nos podrían ayudar, si, eso es todo, ya no te quejes y vamos rápido- "ojalá que lo entienda" pensaba un poco preocupada.

-Bien- decía resignado, porque cuando a Anna se le metía algo en la cabeza, era imposible convencerla de lo contrario.

-Llegados al valle troll y después de toda la algarabía que siempre se montaba cuando Kristof llega acompañado de alguien más (Pabbie es el único que se ha enterado del plan de Anna por el momento) buscaron al viejo troll.

-Kristof, Anna, que bueno que ya llegaron; tengo noticias de Aland el rey los va a estar esperando en la entrada sur del reino para que lleguen directamente por ese lado y luego hacer la presentación real para avisarle al resto del reino… aunque pensándolo bien desde un punto práctico deberías empezar a usar ese collar desde ahora para que te adaptes más a cómo actuar- decía Pabbie mientras le pasaba planos y el collar a sus visitantes.

-Espera, espera, espera… Anna en mi plan de viaje para que visites más reinos es de manera que el primero será Corona donde tu prima, por si te arrepientes en el camino ella te pueda devolver… por qué vamos a Aland? Eso está como a una semana de camino… y para qué es el collar?- decía completamente confundido.

-Gran Pabbie, yo… verás yo… aún no le he dicho a Kristof; pero no es que no confíe en él, es solo que no sé cómo vaya a reaccionar y pensé que si estabas tú mientras le decía lo iba a tomar mejor, no es que sea nada malo Kristof es solo que … me da un poco de pena? No es que este avergonzada ni nada por el estilo, porque eso jamás! Es solo que … ah!... Pabbie puedes decirle?- ya al final solo se tapó la cara y esperó.

-Vamos a tomar asiento entonces- decía el troll.

Así el viejo troll empezó a contar todo lo que había sucedido con Anna las últimas semanas, y su plan para casarse con Elsa. El shock inicial de Kristof era fácil de ver en su mirada, pero a medida que avanzaba la historia y veía como los ojos de Anna brillaban en la mención de su hermana o la ocasional interrupción que daba para aclarar lo que Pabie decía; más iba disminuyendo su sorpresa y su mirada iba cambiando a una determinación silenciosa.

-… y así la idea ahora es ir al reino de Aland primero para que me coronen príncipe- terminaba de decir la princesa y volteaba a mirar al piso; no quería ver la cara de disgusto que era probable que tuviera su mejor amigo "pero que pensaba, es obvio que debe estar molesto conmigo… enamorarse de ,i propia hermana" sus pensamientos cada vez la ponían más y más triste "tal vez este plan no es tan buena idea".

-Bueno, si eso es todo… vayámonos ya- decía mientras se paraba y se iba donde estaba Sven.

-Espera, qué?- decía confundida.

-No tenemos que irnos ya?... entre más rápido partimos, más rápido te coronan y puedes pasar más tiempo con tú nuevo pueblo- decía un poco desconcertado- que no es esa la idea?-

-Pues si pero… no estas… me refiero, estás bien con eso?- se le acercaba y terminaba de empacar las cosas.

-Por qué no habría de estarlo?... no me dices que la amas?-

-Pues si pero…-

-No te quieres casar con ella?-

-Claro que sí… es solo que no esperaba esta reacción, es mi hermana de quien estamos hablando; no creía que fueras a ser tan abierto en este punto- se montaba en su caballo- Adiós Pabie y gracias!- se despedía y empezaba a galopar moderadamente.

-Adiós Pabie- seguía a la princesa- Anna, fui criado por los expertos en el amor… para mí el amor es amor sin importar nada, y me parece bastante romántico que vayas a hacer todo esto por tu hermana- se frotaba el cuello, pues le daba vergüenza lo último que dijo.

-Awwww, míralo Sven, tú dueño es todo un romántico- arrullaba en torno al reno.

-Cállate- decía y aceleraba un poco a Sven para que no viera su cara sonrojada.

-Gracias Kristof- susurraba bajito.

-Qué dijiste?- se volteaba a ver a su amiga.

-Que eres todo un blandito en el interior- decía alcanzándolo y picándole las mejillas.

-He dicho que te calles… no quiero oír más del asunto- le lanzaba un manotazo para alejarla de la cara.

-Lo que digas-


Elsa se estaba preparando para ir a la cama. Los pensamientos que había tenido en la mañana, fueron rápidamente consumidos por la agitación y los deberes del castillo, así que envió todo al fondo de su mente y siguió con su día normalmente; de vez en cuando, más específicamente cuando iba a hacer algún comentario dirigido a su hermana, tenía que detenerse y morderse la lengua, recordándose que su hermana ya había salido de viaje y no estaba con ella, lo que desencadenaba en pensamientos melancólicos, hasta que se volvía a concentrar en lo que hacía.

Ahora recostada en la cama de su hermana (no le vio sentido volver a la suya si se sentía más a gusto rodeada por el olor de su hermana) estaba empezando a sentir un poco de ansiedad ya que no había llegado todavía la paloma mensajera de su hermana.

-…-"no le habrá pasado nada, verdad? Ella es una gran espadachín y de todos modos las palomas ya estarían aquí de haberle pasado algo malo (fue una de las órdenes que le dio a sus creaciones)… y si se le olvidó? Y si está tan entretenida que ya no se acuerda de mí?" pensaba dando vueltas inquieta en la cabecera de la cama, iba a ser casi imposible dormirse si su hermana no le escribía "pero ella prometió, y no ha pasado ni un día; contrólate Elsa"

Al tiempo que pensaba eso un pequeño repiqueteo se escuchaba en la ventana; la reina con un paso ligero habría la ventana para dar paso a la pequeña paloma helada que contenía un pequeño rollo de pergamino atado a su pata. Ansiosa la reina procedió a abrirlo y leer su interior.

Querida Elsa,

Antes que te preocupes, estoy bien!, el viaje por ahora va siendo tranquilo; te escribo esto mientras Kristof y Sven están peleando para hacer la tienda de dormir. Antes de salir completamente, le dimos una visita al valle de los trolls. La naturaleza es genial Elsa deberías pasear algún día conmigo (voy a aprender a recorrer y a viajar para que vayamos solas y sin deberes reales) ya te estoy empezando a extrañar y no ha pasado ni siquiera un día… quiero también saber de ti, respóndeme y cuéntame como vas?

Con amor,

Anna.

Era corto, pero fue suficiente para subir completamente el estado de ánimo de la reina "ella me extraña!... bueno eso era obvio, soy su reina y hermana, me debe extrañar" se separaba de la ventana, donde había estado leyendo la carta; e iba a su escritorio para sacar pluma y pergamino para responder a su hermana. Cuando hubo terminado ató el mensaje con un pequeño cordón de hielo a la paloma y la envió para que encontrara a su hermana. Luego se recostó en la cama con la carta en la mano y se quedó dormida volviendo a leer el mensaje una y otra vez.


Querida Anna,

También voy bien, un poco ocupada, pero ya sabes como es dirigir el reino, se me va a hacer un poco más difícil sin tu ayuda, pero no te preocupes, tengo a Kai y Gerda para que me ayuden. También quiero ir de viaje contigo, solo las 2; así que aprende todo lo que puedas, porque vas a estar escoltando en algún viaje a tú reina. También te extraño como no tienes idea… cada vez que iba a hacer algún comentario me acordaba de ti, por favor vuelve pronto y escríbeme todos los días.

Con Amor,

Elsa.

Anna se sonrojaba furiosamente, Kristof le había pedido que leyera el mensaje en voz alta para pasar el rato y Anna había accedido.

-No me esperaba que su majestad fuera tan cariñosa Anna- decía formándosele una sonrisa maliciosa- Elsa y Anna sentadas bajo el árbol besand-d…. Para qué era eso?!- había cantado la primera parte mientras hacía señales ridículas alrededor del fuego y Anna había cogido una bola de tierra en sus manos y se la había lanzado a la cara.

-Eso es para que te calles- decía doblando la carta y guardándola en un bolso aún un poco sonrojada-… y cuántas veces te tengo que decir que no me digas Anna, llámame Andrew, tengo que acostumbrarme al nombre antes de llegar y a este cuerpo- decía volviéndose a sentar alrededor del fuego.

-Ya, ya, An—Andrew, solo lo decía porque es obvio que no te das cuenta que a tu hermana no es que le seas muy indiferente- decía moviendo las cejas.

-Pues obvio no, es mi hermana, y ella me ama mucho… pero es amor fraternal- decía mirando al fuego- pero con Andrew, voy a tener la oportunidad de que se enamore completamente de mí y podamos vivir juntas para siempre- lo decía determinada.

-No lo sé Anna, puede que no haya tenido hermanos y no sepa como se tratan; pero esa carta deja entrever un poco más que amor de familia-

-Elsa siempre ha sido así desde el deshielo… eso no quiere decir que piense como yo, pero eso no va a importar cuando me empiece a amar- se volteaba la mirada un poco hacia Kristof-… tú crees que le voy a gustar, verdad?-

-Pues por apariencia ya vas sumando puntos- decía viendo con un ojo crítico al príncipe "aunque a mi parecer sería más fácil si se devolviera ahora, dejara todo esto y se le confesara a la reina" para el hombre reno, era bastante obvio que la hermana de Anna también sentía cosas por ella "solo hay que ver como la trata y listo"- es decir, te quedaste con los mismos ojos y color de cabello que me has dicho que le encantan a tú hermana y tú forma de hombre resalta todavía más los músculos desarrollados en la formación de espada… incluso ganaste la estatura necesaria para quedar un par de pulgadas más alta que tú hermana, que en mi opinión, te va a resultar bastante práctico-

-Practico?- quedaba confundida

-Pues si, si fueras más bajita tus ojos quedarían directo con sus labios… y no me vas a negar que no has tenido varias veces la intención de besarla- se sonrojaba la princesa.

-Pues si… y eso qué?- "Elsa es demasiado besable"

-De esta forma no te quedan tan directos- bostezaba al final- creo que ya es hora de dormir… Sven y yo tomaremos turnos para cuidar los alrededores así que no te afanes y ve a la tienda a descansar-

-Vale, Buenas noches Kristof- se metía en la tienda.

-Buenas noches… príncipe Andrew- decía con un tono lúdico la última parte.

Anna se metía a la tienda y se quitaba el collar para volver a ser ella (lo había empezado a usar ese mismo día para acostumbrarse) como le había dicho Pabbie, la transición entre una forma y la otra era indolora, pero tardaba un par de minutos para ser completa; también por recomendación de Pabbie, era mejor quitarse el collar entre día y día, aunque sea por un par de horas, puesto que aún no conocía los efectos secundarios de su uso prolongado. Así que para no olvidarlo, la princesa había decidido dormir sin él por las noches. Mientras se quedaba dormida, pensaba en su hermana y en todos los posibles futuros que compartirían.


El resto de semana de su viaje transcurrió sin incidentes. Todos los días empezarían bien temprano con Anna entrenando con la espada o trabajando posturas de reverencias y demás principescas. Cuando Kristof despertaba, se ponían en marcha; tenían durante el camino unas cuantas conversaciones ligeras para repasar cosas acerca de Aland, pero la mayoría del tiempo Anna se dedicaba a leer sobre la historia y las leyes o decretos que existieran. Paraban solamente para comer.

Al llegar la noche Anna se metería en su tienda de campaña y escribiría su mensaje para enviarlo a Elsa, mientras comía le llegaría la respuesta y la guardaba para leerla a solas (no volvería a suceder lo de la primera carta para terminar toda sonrojada frente a su mejor amigo) después de leerla la metería en el bolso dedicado a la correspondencia, se quitaría el collar y se iría a dormir.


La semana de Elsa también tenía una rutina, despertaba, iría a trabajar en su estudio completamente sola, exceptuando de vez en cuando que entraría alguno de los miembros del consejo (en especial lady Elizabeth y sir Kalv) para hablar acerca de los preparativos del baile, comería e iría a dormir.

Todas las noches sin embargo, desconocido para todo el mundo, se sentaría ansiosa en la cama de su hermana Anna, a la espera de su correspondencia especial; apenas llegaría el mensaje, lo leería y respondería de inmediato, para volverse a acostar leyendo el mensaje nuevo hasta quedar profunda. Todas las mañanas guardaría los mensajes en un cofre con llave que había adquirido solo para esas cartas, no quería perder ninguna de ellas porque eran la única fuente de información acerca de su hermana.


-Oye, qué es eso?- señalaba la princesa a lo lejos, después de levantar la vista de uno de sus libros.

-Mmmm… creo que son unas casas- decía Kristof entrecerrando los ojos y poniendo una mano sobre ellos para ver mejor-si… y si no estoy mal, van a ser casas de uno de los pueblos más cercanos a la capital de Aland- decía retirando la mano y teniendo una sonrisa satisfecha en el rostro.

-Aland- decía con un suspiro el pronto a ser príncipe- mi futuro reino-

-Hey, qué tienes?... pensé que estarías más contento de que llegáramos Andrew- decía acercándose para verlo mejor, con todo el tiempo que Anna había insistido y con ayuda del cambio de imagen, Kristof ya era muy bueno en llamar los nombres a la cara que correspondían.

-Bueno si- decía con otro suspiro- pero es que… no sé… como que ya estaba acostumbrada a Arendelle y sus ciudadanos y las responsabilidades de la realeza de allá… ahora creo que voy a tener todavía más responsabilidades y es… bueno, es estresante solo de pensar en ello- terminaba y se pasaba una mano enguantada por la cara.

-Aún estamos a tiempo… hay muchos otros reinos a los que podemos ir- decía mirando hacia atrás.

-De qué estas hablando?- lo volteaba a mirar.

-Me refiero a que aún podemos ir y hacer lo que le dijiste a tú hermana que íbamos a hacer, viajar y dar un paseo… luego podemos volver a Arendelle y allí le dices a tú hermana lo que sientes y tus intenciones de casarte con ella, podrían lleg-

-Ya basta Kristof!- decía mirándolo seriamente- ya lo hemos hablado, no voy a poner a mi hermana en una situación donde pueda perder su corona… que no lo ves? No todos son de pensamiento tan abierto como tú y los trolls, y el pueblo podría revelarse si se enteraran de nosotras juntas de esa manera… esta es la mejor forma, Arendelle tendrá su rey y reina y todos seremos felices-

-Si tú lo dices- decía igual de serio y alentando a Sven a caminar, en algún punto de su discusión se habían detenido- vamos su alteza, su nuevo reino le espera-

-Esto es lo mejor para todos- susurraba bajito tratando de autoconvencerse- lo mejor para Elsa- terminaba y se ponía su caballo al paso de Sven.


Y llegamos a Aland. Nos vemos.