Primer contacto con nuevos personajes y todo un nuevo reino


Capítulo anterior:

-Esto es lo mejor para todos- susurraba bajito tratando de autoconvencerse- lo mejor para Elsa- terminaba y se ponía su caballo al paso de Sven.


-Y qué se supone que hago yo de nuevo aquí?- preguntaba Kristof acercándose a Anna para decirlo lo más bajito posible, ya que se acercaban a el castillo.

-A ti y a mi nos criaron por los trolls, y luego de enterarte que yo era un príncipe, decidiste servirme como mi mano derecha- le respondía también susurrando y mirando al castillo.

-Pero por qué yo? No tengo madera de sirviente… y si le pedías a Kai u otro siervo de confianza?-

-Porque no necesito un siervo acostumbrado a servir en un castillo, y si preguntan, nadie mejor que tú que si fue criado por los trolls de verdad… y por sobre todo, eres mi mejor amigo, a quien más aparte de ti o Elsa soportaría que estuviera pegado a mí casi las 24 horas del día que se supone es tú tiempo de trabajo- decía rodando los ojos, ya se lo había dicho desde que entraron a la capital.

-Ah claro, claro… espera… 24 horas?!- lo volteaba a mirar con los ojos bien abiertos

-Llegamos al castillo- le decía señalando la puerta- ahora haz lo que te dije para que nos dejen pasar-

-Y por qué no lo haces tú?- decía refunfuñando, pero de todos modos dirigiéndose a la puerta.

-Porque es uno de tus nuevos trabajos- decía rodando los ojos.

-Si?- decía uno de los soldados que vigilaban desde lo alto de la gran puerta.

-Buenas señor?... necesito ver al rey de inmediato- decía prácticamente gritando Kristof para que lo alcanzaran a escuchar.

-Y de parte de qué noble se realiza esta audiencia sin aviso?- preguntaba escéptico el vigilante.

-Disculpe- gritaba Anna- nosotros vinimos porque el rey nos mandó a llamar- se volteaba hacia su mochila y empezaba a buscar entre las cartas que llevaba- baje y vea por usted mismo… es el sello real-

-En seguida bajo- desaparecía el vigilante.

-Si de todos modos ibas a hablar para qué me mandaste primero?- susurraba Kristoff.

-Yo hablaría en caso de que no te creyeron… y eso fue lo que pasó, pensé que tendrías más poder de convencimiento- le susurraba de vuelta.

-Y si tengo tanto poder de convencimiento según tú, cómo es que nunca he logrado convencerte de no hacer algo peligroso?- la miraba escéptico.

-Pues… sabes que, tienes razón, ya olvídalo-

En el momento en que terminó de decir eso, las puertas se abrieron y un soldado diferente al que habían visto se les acercó, flanqueado por otros 2 vigilantes.

-Me han dicho que vienen por orden real… serían tan amables de entregarme la carta y decir sus asuntos con el rey?- alargaba la mano hacia la carta y decía lo más formal posible.

-Si aquí está- le entregaba la carta- y en cuanto a lo que venimos… creo que el rey sería el más indicado para comunicárselo a cualquier persona- decía sonando en tono de disculpa Anna.

-Ya veo- decía cogiendo la carta y verificando el sello real- bueno, al parecer es auténtico… lastimosamente el rey se encuentra ocupado en estos momentos, pero si fueran tan amables de seguirme caballeros, los instalaré en una sala para que lo puedan esperar; sus… medios de transporte van a ser trasladados a los establos secundarios- decía fijándose en Sven, era inusual ver renos cerca de estos lugares.

-Será posible que primero vayamos y dejemos las monturas nosotros mismos? No conozco el lugar y me gustaría saber donde voy a dejar a mi amigo- decía Kristof acariciándole la cabeza a Sven.

-Claro, primero vamos para allá- empezaba a caminar el soldado- por cierto mi nombre es Henry, soy el capitán que vigila la puerta-

-Bueno, mi nombre es Kristof y mi compañero se llama Andrew- se señalaba a sí mismo y luego a Anna.

-Ustedes no son de por aquí cierto?- decía mirándolos de lado

-Pues no… pero la idea es que pronto lo seamos- seguía hablando Kristof

-Osea que planean quedarse un buen tiempo… como por qué sería?- seguía hablando y caminando Henry.

-Bueno pues aquí Andrew planea conv-

-Kristof! No habíamos establecido que el rey sería el que comunicara el motivo de mi venida?- decía interrumpiéndolo antes de que se le escapara cualquier información innecesaria y mirándolo con cierto reproche- … en cuanto a usted capitán Henry, le agradecería que esperara cuando su majestad le comunicara- lo volteaba a mirar completamente.

-Lo entiendo perfectamente señor, pero entienda que es parte de mi trabajo que no entren por las puertas gente que pueda tener motivos oscuros- decía un poco apenado.

-Lo entiendo perfectamente capitán, pero no va a necesitar preocuparse de nada de eso con nosotros, puede estar tranquilo- le decía con un leve gesto amable- continuamos?-

-Por supuesto, caballeros, es por aquí- extendía su mano hacia la izquierda.

Mientras iban caminando el capitán Henry les iba explicando como estaba conformado el castillo. Después de las puertas había un largo pasillo cubierto que dividía en 2 una gran zona abierta; en la parte de la derecha era la zona de los jardines y donde se llevaban a cabo fiestas o reuniones que tenían ocupaciones masivas de gente; a la izquierda se encontraba los campos de entrenamientos para los soldados y las caballerizas, que fue su primer parada.

Cuando entraron al castillo Henry les iba explicando que era una edificación de 3 pisos con 2 torres principales en donde se llevaban los asuntos más importantes. Al fondo se encontraban las habitaciones para invitados, junto con las de la realeza y en los sótanos vivía la servidumbre.

Mientras iban caminando Anna no pudo dejar de notar el mismo fenómeno que se había dado mientras entraba en la ciudad; cada vez que cruzaba los ojos con cualquier joven la mayoría de ellas se sonrojaba y le sonreía. Cuando el capitán se retiró después de adentrarlos en la sala le comentó de este fenómeno a Kristof, el cual se limitó a reír.

-No le veo el chiste Kristof, tengo algo en la cara?- decía limpiándose la cara por la quinta vez consecutiva desde que había entrado al palacio.

-No tienes nada Andrew, te dije que eras guapo y todas esas muchachitas me están dando la razón- le sonreía- sabes Anna, si no te funciona con Elsa, creo que vas a tener mucho de donde escoger para ahogar tus penas- decía susurrando y moviendo las cejas sugestivamente.

-Qué dices idiota!- se sonrojaba completamente y empujaba a Kristof, luego se le volvía a acercar para susurrarle- yo solamente amo a Elsa y lo sabes, nadie más atrae mi atención, mucho menos un montón de desconocidas-

-Lo sé… pero aún existe la posibilidad de que no te escoja, y no quiero que te quedes sola toda la vida, serías un excelente partido para cualquier persona- decía mirándola un poco más serio.

-No pensemos en eso vale?... no quiero empezar a perder la esperanza cuando ni siquiera he empezado a conquistarla- decía mirando al suelo.

-Esta bien, yo solo decía- y se quedaban un rato en silencio esperando a su majestad.


A muchos kilómetros lejos de esa sala una reina se encontraba desayunando en la mesa del comedor junto a un muñeco de nieve que no paraba de hablar.

-… y entonces las abejas me empezaron a perseguir y a picar por todo el lugar- decía moviendo exageradamente sus brazos de palitos.

-Olaf… no puedes sacar la miel directamente del panal, las abejas se van a molestar si lo haces- decía con una pequeña risita, y es que imaginarse un muñeco de nieve corriendo perseguido por abejas daba bastante gracia-

-Pero es que Elsa, de donde más saco miel fresca si no es directamente del panal?- decía como si fuera obvio para él.

-Pues tenemos personas especialistas en hacer eso para que las abejas no nos piquen a nosotros- decía terminando de comer su desayuno.

-Pero Anna dice que te vas a sentir mejor si haces las cosas tú mismo- exclamaba como materia de hecho.

-Y Anna tiene razón pequeño individuo… pero hay veces en que también es bueno dejar que las personas hagan su trabajo- decía un poco desanimada, y es que siempre se le bajaba el ánimo un poco cuando mencionaban a su hermana.

-Bueno… hablando de Anna, dónde está?- decía volteando a ver por todas partes- se va a perder el desayuno.

-Olaf, recuerdas cuando te dije ayer que ella estaba viajando?-

-Si, por qué?-la volteaba a ver.

-Porque aún lo está- decía mirando hacia la ventana.

-Y entonces por qué no para de viajar y viene a desayunar?- decía juntando sus ramitas.

-Porque está muy lejos para eso Olaf- lo volteaba a mirar y le cogía un brazo/ramita.

-Y crees que venga para el almuerzo? es que hace rato no la veo y ya la estoy extrañando - le preguntaba esperanzado y un poco triste.

-No lo creo amiguito, y yo también la extraño Olaf- al ver tan desanimado al pequeño hombre de nieve se le ocurrió una idea- te digo un secreto Olaf, yo puedo comunicarme por medio de cartas con Anna todas las noches, si quieres ven esta noche a nuestra habitación para que así también tú le puedas escribir- le decía sonriéndole.

-Es en serio?!- saltaba de la silla con una gran sonrisa y se dirigía a la puerta- me voy a ir a escribir mi carta entonces, puede que le pida ayuda a Gerda o Kai, ellos también querrán saludar a Anna-

-Espera Olaf!... las cartas son un secreto, vale? No le digas a nadie- lo alcanzaba antes de que saliera por la puerta.

-Por qué?-la volteaba a mirar.

-Porque así es mejor Olaf… mantendrías el secreto por mi?- le preguntaba seria.

-Claro Elsa- se alejaba hacia la puerta- … aunque no entiendo por qué, todo el mundo sería feliz de hablarle… tengo que hablarle sobre las abejas y la miel a Anna!…- y así se iba desvaneciendo la voz mientras más se alejaba.

Sinceramente la reina tampoco entendía por qué quería mantener la correspondencia con Anna como un secreto, pero desestimó el asunto cuando se le acercó Lady Sigrid para seguir repasando la información que tenían de los espías que tenían en otros reinos y cuales eran los lugares en que mejor se veía la situación para Arendelle, en eso se pasaría el resto del día.


Cuando se abrió la puerta de la sala donde se encontraban Anna y Kristof, entró primero un mayordomo bastante parecido a Kai anunciando al rey.

-Les presento a su majestad Albert, rey de Aland- decía inclinándose un poco y dando espacio para que entrara el rey.

-Su majestad- se inclinaban respetuosamente Kristof y Anna.

-Por favor, levántense… no voy a tener a mi familia reverenciándose ante mi- decía con una sonrisa en el rostro.

-Claro majestad- cuando Anna se levantó se encontró con un señor pelirrojo de ojos verdes un poco más alto que ella, ataviado con una camisa verde oscuro, un pantalón y botas negras-

-Y díganme, cual de estos dos fuertes muchachos tendré el orgullo de llamar como mi hijo- decía extendiendo los brazos.

-Ese sería yo su majestad- decía Anna dando un paso al frente- Me llamo Andrew, y es con gran placer que digo que he vuelto a casa- y procedía a abrazar a su "padre".

-Oh muchacho… bienvenido a casa, estoy tan feliz de poder al fin tenerte conmigo- soltaba el agarre- pero siéntense por favor, tenemos mucho que discutir… empezando por tu nombramiento y reconocimiento, supongo que ya conociste al capitán Henry, él es el encargado de la seguridad del castillo, este de aquí es Brandon, mi mano derecha y mayordomo del castillo… Brandon sería tan amable de traernos té y unos bocadillos?- decía dirigiéndose al mayordomo.

-Por supuesto- decía recuperándose un poco del shock que había tenido, no tenía idea de que existiera tal príncipe- se me disculpan majestad, alteza, señor- se retiraba a cumplir la orden.

-Y bien, cómo te ha parecido el reino muchacho?- decía el rey Albert sentándose.

-Es un reino grandioso majestad, no esperaba nada menos de todo lo que he oído- decía también sentándose.

-Y este muchacho junto a ti, quién es?- decía mirando detenidamente a Kristof.

-Bueno, él fue criado por gran Pabie su majestad, su nombre es Kristof Bjorman, mi mejor amigo y quien espero que se pueda quedar como mi sirviente personal… él está al tanto de todas las circunstancias por las que estoy aquí- decía señalándolo.

-Ya veo… entonces no habrá problema en discutir un par de asuntos frente a él- decía mirando un poco más serio.

-No su majestad, él es completamente leal a mí- decía con una pequeña risita.

-Bueno, entonces, como te habrás dado cuenta por la reacción de Brandon que es mi mano derecha, nadie más que yo sabía que había un príncipe heredero… nos apegaremos a la historia de que por seguridad fuiste criado por los trolls, tenemos como ventaja el increíble parecido físico que tenemos, dime, qué edad tienes Andrerw?-

-Tengo 20 majestad-

-Eso es bueno… por los años en que naciste hubo un par de revueltas que respaldaran la historia… supongo que las conoces, verdad?- decía mirando seriamente a Anna.

-Por supuesto majestad, he estudiado durante este último tiempo todo acerca de la historia y políticas del reino… si no le importa la pregunta majestad, la reina está enterada de mi llegada?- preguntaba con curiosidad Anna.

-Eso no va a ser necesario muchacho- decía bajando un la mirada- una de las razones por la que eres perfecto para el papel es que su majestad la reina falleció en la última de esas revueltas cuando intenté alejarla de manera anónima, para que no quedara involucrada… lastimosamente el plan no funcionó- sonaba la puerta y entraba el mayordomo con la comida-… lo importante ahora es que tú si sobreviviste y que ahora es el momento que tomes el lugar que te corresponde como mi heredero- decía recogiendo una taza y empezando a beber.

-Si majestad- también empezaba a comer.

-Brandon, necesito que vengan todos los sirvientes; vamos a tener una junta esta tarde para presentar al príncipe Andrew… también manda llamar al sastre y al carpintero real, quiero que mi hijo empiece a vestir apropiadamente y tenga sus propias cámaras reales-

-Muy bien majestad, y el otro joven?- decía mirando directamente a Kristof.

-Él va a ser el asistente personal de Andrew, quiero que tenga sus habitaciones al lado de las suyas, para que esté cerca… por ahora Kristof, ve con el señor Brandon para que te enseñen como funcionan las cosas por aquí, yo discutiré un poco más con Andrew- decía señalando a su mayordomo

-Como desee majestad, Andrew- y salía detrás de Brandon.

-Su majestad, con respecto al tema de por qué quiero ser príncipe- decía llevando la conversación Anna cuando se encontraron de nuevo solos.

-Cierto, cierto… que es esto que oigo, un joven enamorado que está haciendo de todo por el corazón de una dama, y nada menos que de la reina de Arendelle, si que tienes agallas muchacho, me gusta- decía sonriéndole-… tengo una noticia buena para ti, ayer ha llegado la invitación para que la realeza asista al primer acercamiento que van a tener los pretendientes con la reina, será en 2 meses y con un baile de máscaras… vamos a tener poco tiempo, pero antes de ese bailes quiero que ya tengas una posición fuerte en este reino, crees que podrás hacerlo?- decía mirándolo serio- aún si no resulta, quiero que algún día seas rey de Aland… sino puedes dímelo de una vez y acabemos con toda esta farsa que aún hay tiempo, aceptas el trono y todo lo que conlleva?- le extendía la mano

-Yo…- "de verdad voy a hacer esto? Voy a tener miles de responsabilidades más, vale la pena todo esto?"-… si señor- le estrechaba la mano- "por Elsa vale la pena cualquier cosa"


Y Anna reafirma que llegó a Aland para quedarse. Creo que piensa que si le llega a ir mal, puede irse a gobernar a otro lado para no ver a Elsa con su nuevo esposo todo el rato... o al menos eso creo. Nos vemos.