Bloqueo
Anteriormente
"Allen miraba con relativa calma como Nea perdía el control, el menor se agitaba cada vez más, negaba y murmuraba con mayor rapidez, mostrando finalmente en sus desorbitados ojos ámbar el miedo. Sabía muy bien que era el miedo de hacerle daño, golpearle o incluso algo mucho peor.
Pero no iba a dejar que el sello se rompiera tan fácilmente… a diferencia de Cross, él si sabía qué hacer en esa precisa situación."
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El poco tiempo que convivió diariamente con Adam le hizo conocedor de muchas cosas, tanto buenas, como malas; entre ellas lo peligroso que podía llegar a ser el poder de la materia oscura si se salía de control. Era, por sobre todas las vivencias y lecciones recibidas por el misterioso Conde, la que yacía más marcada al interior de su memoria.
Su vista se enfocó con inusual seriedad en aquel frente a él, un ser que casi en su totalidad estaba hecho de energía oscura.
En medio de ese momento crítico, Allen suspiró y cerró sus ojos, como si nadie ni nada estuvieran perturbando el ambiente. Lo que estaba a punto de hacer podía, en vez de ayudar, provocar algo mucho peor que la reacción que Nea demostraba en ese instante. En un ínfimo movimiento de la saeta del reloj en su bolsillo, recordó una frase dicha por el mismísimo Adam. Soltó el agarre que sus manos tenían sobre Nea y las juntó emulando una plegaria.
Los ojos estáticos y los pensamientos nublados de Cross no lograban entender la actitud taciturna y el sosiego que el rostro de Allen mostraba—. ¡Pero que mierda se supone que haces! Si no te apresuras tendremos a todos los exorcistas tocando a la puerta en menos de lo que el gallo canta —Pensó alarmado, aseverando su mirada escarlata y sintiendo su cuerpo tensar.
Allen, en suaves movimientos, frotaba las palmas de sus manos; chispas muy tenues se empezaron a escuchar y ver. La fricción sumada a su increíble concentración estaba creando una técnica que muy pocas veces se había visto forzado a aplicar a otra persona. La acción duró unos diez tortuosos segundos, en los cuales la respiración del pequeño Noah denotaba que estaba por cruzar nuevamente el limite al que había llegado hacía unas horas atrás.
—Espero que esto funcione… —susurró y abrió sus ojos grises, marcados por el característico e inusual brillo lila.
Sus manos se movieron con precisión y rapidez; tan rápido que tanto Cross, como Nea, apenas si se percataron de lo que había sucedido hasta que Allen suspiró aliviado…
Las manos, sus palmas y cada uno de sus dedos se sujetaron en la zona de la cien del menor con delicadeza; un sonido similar a una descarga silenció la habitación, inofensivo pero al mismo tiempo lleno de energía estática, en el mismo momento que los ojos de Nea se abrían desorbitados; su cuerpo dejó de convulsionar, las lágrimas se detuvieron y su voz se acalló un instante después de soltar un quejido debido a la descarga directa a su cabeza.
Allen, ahora sostenía con sus manos el cuerpo relajado de Nea bajo la mirada atónita del pelirrojo.
— ¡¿Qu-Qué ha sido eso?! —totalmente asombrado se atrevió a preguntar. Como por arte de magia, el repentino ataque de pánico había desaparecido, Cross requería una respuesta que almenos se ajustara a la descripción de algún amuleto escondido o una técnica basada en la magia o alquimia, suposiciones que rondaban su mente en infinidad de teorías por hecho por el marqués.
El ojigris, ya un poco más relajado lo miró de soslayo, pues se encontraba de espaldas a él—. Es una técnica analgésica y de relajación, las ondas eléctricas producidas en mi cuerpo invaden las neuronas dentro del cerebro, actuando como un bloqueador de impulsos voluntarios e involuntarios—. Aclaró con naturalidad, como si de una llave física se tratara. Al ver en los ojos de Cross la curiosidad dudó si continuar con su explicación, después de todo él era casi un completo desconocido, y peor aún, un miembro de la Orden Oscura… Muy a pesar de las palabras del adolescente sobre "no decirle nada a nadie".
—Suena algo bastante útil y sencillo, pero es todo menos eso… —añadió, Cross se acercó con cautela a la orilla de la cama, pues Allen aún tenía sus manos puestas en la cabeza del Noah. Mientras tanto, Nea parecía estar en un semi-trance con la vista perdida—. Yo tengo el control de aquellas órdenes orgánicas que puedo bloquear directamente en el cerebro. Si aplico demasiada energía o me desconcentro puedo fácilmente bloquear la orden de respirar o la del corazón para latir—, frunció el ceño… diciendo una verdad a medias—, matándolo al instante.
Marian tragó con dificultad la saliva acumulada, ya que había aprendido más de la materia oscura, la alquimia y otras ciencias de ese curioso par de hermanos, que lo estudiado en monótonos libros y relatos contados a lo largo de su vida.
La vista de ambos se posó en el causante de tanto alboroto. Allen, con cautela, acercó su rostro y verificó que el estado del menor fuera de calma, mirando aliviado cómo al masajear con suavidad la frente de Nea, sin soltar el agarre de sus manos, este comenzaba a parpadear y recuperar el conocimiento otra vez.
— ¿Ya te sientes mejor? —Allen preguntó trémulo. Estaba consiente que estaban desperdiciando valioso tiempo, y que debían partir lo más rápido posible. Nea le miró con un semblante indescifrable, sus labios hesitaron un segundo, pero luego se atrevió a hablar:
— ¿Soy un humano…?
Aquella pregunta tomó por sorpresa a ambos jóvenes, más a Allen. Que no advirtió en la mirada triste del menor y los ojos llorosos… Una pregunta sencilla, difícil de responder.
Entendiendo que era el fin de una vida tranquila... para él, Mana y Nea.
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El momento más inoportuno se presentó, transformado en una cabellera rizada y rebelde, un par de lentes saltones, muchas sabanas y ropa volando por los aires.
Johnny no se había percatado de la incómoda situación que propició su inesperado acto de presencia, pues a un sólo paso dentro de la habitación, su pie se detuvo abruptamente en una de las patas de madera de cierta mesa a un costado de la puerta. Tal acción hizo que una de las prendas de Allen (siendo más específico, su ropa interior) impactara en el rostro fúrico de cierto azabache.
— ¿K-Kanda? —Allen se atrevió a hablar, hecho un completo manojo de nervios y con el rostro más rojo que el cabello de Lavi, debido a la muy comprometedora posición en la que ambos se encontraban, más aún por la prenda que estaba pegada al rostro del mencionado, impidiéndole ver su expresión. En su mente gritaba una sola cosa: que Johnny se apresurara a correr, si no quería perder la vida a causa de Mugen.
Para fortuna de Allen, al atolondrado científico se le habían caído sus lentes, razón por la cual tampoco estaba enterado que él ya había despertado.
— ¿Eh? ¡Mis lentes! ¿Dónde están?… Espero no se hayan roto —chillaba histérico, con la mirada gacha buscando rápidamente en el suelo, en medio de las sabanas y en las esquinas cerca de la cama.
Mientras Johnny buscaba sus gafas, Kanda y Allen se acomodaron; el nipón se sentó con las piernas cruzadas y una notoria vena saltada en su cien, removiendo la ropa del albino y lanzándosela… clavando una mirada aterradora en el científico que aún no encontraba aquello que buscaba. Allen atrapó la prenda con una mano y buscó incorporarse hasta quedar sentado, apoyado por los cojines pegados al respaldo.
—¡Tsk! Será mejor que empieces a correr… —espetó ensanchando una sonrisa escueta y tenebrosa, desenfundando a Mugen una vez Johnny se puso de pie.
El científico se colocó sus gafas, adaptando su vista y enfocándose en la peligrosa aura emanada por el azabache. Un escalofrió recorrió su espalda, no entendía cómo, pero sabía que se había metido en un aprieto. Estaba dispuesto a correr cuando algo le hizo perder dicho impulso.
—Vamos, cálmate… no lo hizo con intención—. Una suave y algo rasposa voz calmó en un instante la sed de sangre de Kanda, luego escuchó como este empezaba a reclamar algo a lo que no prestó atención… esa voz, era la de…
— ¡Allen! —gritó eufórico, nipón y albino voltearon su mirada, viendo al joven de lentes y la alegría que este tenía.
La cara de Allen ahora era de sorpresa. Johnny estaba ahí, de pie, dudando si abrazarlo, derramando un mar de lágrimas que no estaban ahí un instante atrás, moqueando y llamando a su nombre, como si no se creyera del todo que estuviera despierto.
—Termina de vestirte, Moyashi —añadió serio Kanda, Allen no se percató en qué momento este estaba ahora frente al marco de la puerta dispuesto a salir. Una sensación extraña se asentó en su pecho al verlo abrir la puerta sin dilación, ni siquiera habían tenido tiempo para arreglar las cosas como se debía.
—Yo-Yo… —estaba a punto de hablar, levantando la mano buscando alcanzarle en vano, pero su voz lo interrumpió.
Kanda antes de salir vio de soslayo al castaño, Johnny de inmediato volteó su rostro casi de forma robótica al sentir la mirada penetrante del azabache—. Y tú—, aseveró—, recoge este maldito desastre y asegúrate de ayudarle a darse un baño, apesta… —dijo en un gruñido, no podía faltar su actitud terca, sobre todo con Allen, quien infló las mejillas e hizo un puchero digno de un infante reclamando con el "BaKanda" como improperio secundario, pues ni él recordaba cuando fue la última vez que había tomado un baño.
Dicho eso salió de la habitación, no sin antes cerrar la puerta y alejarse a paso lento, sintiendo una extraña opresión en su pecho, y una presencia que no estaba ahí antes.
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Hello darkness my old friend… ;-; *aparece desde las sombras*
Adivinen quien apareció luego de un largo hiatus… ahora si tengo bien merecidos sus tomatazos, chancletazos y amenazas de muerte xD
Nuevamente me pregunto ¿Cuánto tiempo hace que no actualizo? Y nuevamente no quiero saber la respuesta. De veras lamento mucho estos atrasos, estos días he notado una actividad bastante grande de nuevos lectores, quiero agradecerles por darle una oportunidad a esta historia que avanza a pasito de tortuga, y también agradezco a mis más fieles lectores. Gracias por esperar, gracias por darle amor y comentarios lindos a Jikan no Breaker *se puso sentimental*
Solo algunas personas estaban enteradas de mi nuevo cambio de rutina, por el momento me encuentro trabajando pues ya terminé mis estudios casi en su totalidad. Eso no es motivo de excusa para mi larga ausencia, el motivo principal es que estuve muy mal de salud, hasta el punto de agravarme a un grado preocupante para mi familia. Pero ahora que ya estoy en proceso de recuperación buscaré la forma de almenos dedicar un par de horas a la semana para escribir, sé que también les debo el capítulo de Lemuria, ya he retomado también ese capítulo y espero esté listo el próximo fin de semana.
Con este capítulo me despido por quien sabe cuánto tiempo cof cof… estoy exagerando, buscaré la manera de estar más activa y escribir, no saben cuanta falta me había hecho el tomar un respiro, sentarme en mi silla y comenzar a teclear en mi compu TwT puedo decir que al menos hoy fue un día muy productivo.
Tengan una linda semana…
⋆。*゚*(^ᴗ^)*゚*。
Los dejo con un Bye Bye Dango… nos leemos en unos cuantos días…
時間のブレーカ…By: VarelaDCampbell ウァレラ・ディー・キァンベル。
