Inesperado

Anteriormente

"Kanda antes de salir vio de soslayo al castaño, Johnny de inmediato volteó su rostro casi de forma robótica al sentir la mirada penetrante del azabache—. Y tú—, aseveró—, recoge este maldito desastre y asegúrate de ayudarle a darse un baño, apesta… —dijo en un gruñido, no podía faltar su actitud terca, sobre todo con Allen, quien infló las mejillas e hizo un puchero digno de un infante reclamando con el "BaKanda" como improperio secundario, pues ni él recordaba cuando fue la última vez que había tomado un baño.

Dicho eso salió de la habitación, no sin antes cerrar la puerta y alejarse a paso lento, sintiendo una extraña opresión en su pecho, y una presencia que no estaba ahí antes"

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— ¡Hey! ¡Por aquí! —grita Marshall moviendo ambas manos para llamar la atención de los nobles; otros buscadores harían de escolta hasta llegar a los carruajes. Marshall y Sam esperaban impacientes frente a la puerta de salida. La tarde ya estaba por caer y aún tenían un largo tramo por cruzar si querían salir del bosque a tiempo, este separa el imponente edificio de la Orden del pueblo más cercano a unos cuantos kilómetros. El ambiente pronto dejó de ser espeso y pasó a ser igual de alegre, con las nubes dispersas y el clima perfecto.

Para Allen, tantas cosas habían pasado en el transcurso de su corta estadía en la Orden, que muy difícilmente podría regresar el tiempo y volver a la normalidad. Menos a sabiendas de que Nea conocía parte de una verdad bastante turbia en la que no quería involucrarlo, no almenos mientras fuera tan joven. Eso era lo que más lo afligía; pese a su sonrisa cortés al caminar con la maleta y el resto de sus cosas en una mano, no perdía de vista al pequeño noah, caminando en silencio y tomado de su otra mano.

Allen aún era capaz de percibir el ligero temblor en la mano de pelimorado, sobre todo cuando los exorcistas caminaban de un lugar a otro, pasando cerca de ellos. Nea era fuerte, pero toda coraza dura tiene su punto débil, y para un niño como él, esa coraza era bastante fácil de romper.

Cross los acompañaría una vez más, eso era un ligero alivio para Allen, pues estando en ese punto, no confiaba en nadie más que ese adolescente rebelde.

— ¿Está listo para partir, marques Youthsett? —pregunta Cale con parsimonia y una enorme sonrisa estando frente al castaño.

—Si —asintió con igual amabilidad, pero siendo algo cortante pues quería partir cuanto antes.

—Debemos irnos entonces —contestó el exorcista, caminando para juntarse al par de buscadores y Cross. Seguido de Allen y Nea a sus espaldas.

Nea se removía incómodo por estar tan expuesto ante las miradas de quienes habían asomado a la entrada a despedirse de ellos, a pesar de que ya se habían despedido de todos, incluyendo al supervisor, varios miembros del departamento científico y de comunicaciones. Del espesor de su peluca salió Timcampy; ya que ya no tenía necesidad de esconderse, el golem dorado se posó en el hombro del menor como si de un ave se tratara.

Nea suspiró cansado cuando el caminar de ambos se vio detenido por una voz. De inmediato se sintió peor cuando el exorcista se acercó a ellos. Para evitar que Allen notara su incomodidad se soltó de su mano y buscó sentarse en una de las gradas cercanas, bajo la mirada extrañada del pelicastaño.

—Quiero irme… —fue lo único que musitó en voz baja para no preocupar a Allen, mostrándose aburrido, pero en verdad quería mantener distancia de ese sujeto.

—No te alejes mucho, pronto nos iremos —le responde con una sonrisa sincera para calmar sus nervios.

Allen ya había notado la presencia de quien se acercaba, volteando para así hacer conexión inmediata con el par de ojos zafiro que lo veían, dejando una extraña sensación en su cuerpo.

—Eres el exorcista Nian Astor ¿cierto? —no dudó en preguntar rápidamente al ver la silueta del exorcista rubio. Este asintió con una sonrisa ladeada cuando quedaron ambos de frente. Llevó su espada hasta su hombro y suspiró en una pose más relajada.

—Deja las formalidades, por cómo te veo supongo que tenemos la misma edad. Sólo dime Nian ¿te parece? —sonando amistoso, pero en realidad estaba un poco apenado. Quería dejar de lado la hostilidad con la que lo había tratado dentro del comedor hacía unas horas atrás, olvidando que en cuanto a nivel social se trataba, Allen era un noble con un título—. Por cierto, antes de que lo olvide —Añadió bajo la mirada desconcertada del castaño; con su mano libre hurgó entre los bolsillos de su traje y extendió un pequeño saco frente a su rostro. Allen respingó ante la acción del más alto. Dudando, extendió su mano y tomó lo que parecía ser una bolsa de dulces, sintiendo el olor dulce de la miel.

—Mi hermana los hizo hace unas horas luego que dejaran funcional la cocina del comedor —Respondiendo a su pregunta mental—. Alhelí es buena en la cocina… también me dijo que eran para tu hermana. Según ella, debes darle uno la próxima vez que se sienta mal ya que tienen mezcladas la esencia de unas flores tranquilizantes —indicó rascando la parte trasera de su cabeza. Ella insistió en acompañarlo unos minutos atrás, pero el supervisor Dirchut había solicitado que se presentara a ayudar a los otros que habían resultado heridos en la enfermería.

—Gr-Gracias, Nian —respondió dudoso, volteando su mirada hacía Nea ya que el menor también estaba atento a las palabras del rubio. Allen pensaba que algo en la presencia de Nian se le hacía incómodo y al mismo tiempo agradable; aunque no habían empezado de la mejor manera, sentía algo que lo intrigaba, en especial al recordar el contacto de sus manos la última vez.

Deja de perder el tiempo como un tonto, debemos irnos. Posiblemente no vuelvas a verlo en tu vida, así que ya no le prestes atención —fue el pensamiento que le hizo perder esa faceta nerviosa y con duda, regresando a su semblante usual—. Muchas gracias… los tendré en cuenta. También dale las gracias de nuestra parte.

—Lo haré —contesta, viendo como guardaba los dulces en su bolsillo. Antes de que Allen se diera la vuelta dijo algo para llamar su atención.

— ¡E-Espera! —llamó Nian. Allen lo miró confundido—. Fue un gusto haberte conocido. Sé que nos volveremos a ver algún día, sólo espero no me olvides —Expresó con una amplia sonrisa, extendiendo una vez más su mano para estrecharla. No dejaría que se fuera sin comprobar que no estaba imaginando la reacción que tuvo cuando lo vio por primera vez.

No nos volveremos a ver nunca —pensó—. Yo también espero nos volvamos a encontrar y pueda regresar a la Orden, así tendré más tiempo para conocer este lugar y aprender sobre lo que se hace aquí —Añadió en tono sarcástico, imperceptible para el exorcista.

El ojigris de inmediato levantó su mano, así que Nian no tardó en tomarla. Tan pronto hizo contacto volvió a sentir ese extraña sensación eléctrica que lo abordó la primera vez. La suavidad de su palma era contrastada con el cosquilleo que se esparcía hasta llegar a su brazo.

Allen también notó esa extraña sensación. ¿Será que su poder se estaba saliendo de control? No, no podía ser debido a eso, pero su tiempo se agotaba así que no podría averiguar que sucedía.

—Interesante… —murmuró el ojiazul, acercando sus manos aun estrechadas bajo el sonrojo e incomodidad de Allen. La cara del castaño se había tornado carmín, así que de inmediato se soltó de agarre.

—Nos debemos ir… nos veremos pronto, Nian —dijo apresurado, arreglándose el cabello para bajar los escalones y tomar la mano de Nea. Comenzando ambos a alcanzar a los buscadores.

Nian se quedó estático, se quedó ahí hasta que los vio desaparecer en el bosque. Para ese entonces, el silencio se había vuelto algo incómodo… ¿Cómo un completo desconocido había llamado su atención? Eso ni él mismo sabía cómo responder.

—Ese noble es un joven interesante —cuestiona una voz. Tiedoll se acerca para hacer un poco de companía a sus solitarios pensamientos.

—Tal vez tengas razón, Froi —contestó adoptando una postura seria. Ni siquiera volteo a ver al de cabellos rizados esbozar una sonrisa tenue. El hombre filántropo era la última persona que esperó rescontrarse luego de la partida del grupo.

— ¿Puedo preguntar a qué viniste? —cuestionó el ojiazul, ahora más calmo.

—Hum… sólo venía a advertir a Cross de no meterse en problemas. Pero vine muy tarde a ello —aclaró en un suspiro, moviendo su cabeza en desapruebo de solo pensar en la rebeldía del adolescente, quien sin pedir permiso se unió nuevamente al grupo de buscadores y a Cale.

—Ya veo…

—Será mejor que regresemos… —aconsejó el de lentes, poniendo una mano en el hombro del rubio. Levantando su índice, ya que una idea había llegado a su cabeza— ¿Qué dices si entrenamos antes de la misión y luego me ayudas como modelo de una de mis nuevas técnicas de pintura?

El menor soltó una risa seca, respondiendo rápidamente—. Apoyo la idea de entrenar solamente —dijo en una sonrisa.

Y así Nian se olvidó de una faceta curiosa de su vida, caminando a la par de su compañero exorcista.

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Dos días luego de eso, Allen y Nea estaban muy cerca de casa. El viaje de retorno había sido incómodo y lleno de silencios. Al pequeño noah le había costado no demostrar su ansiedad al viajar con Cale, siendo que era el único exorcista que los acompañaba. Allen se las había ingeniado para convencer al más alto de vigilar junto a Sam en la parte del cochero del carruaje para que Nea pudiera viajar tranquilo estando en la parte interior de este junto con Cross.

Este último aprovechaba cualquier instante en el que los buscadores o Cale se alejaban, para hacer preguntas al castaño. Allen respondía hasta donde consideraba era suficiente y no comprometedor para ellos, por lo general aprovechando también los ratos en los que Nea dormía para conversar con el pelirrojo sobre otros datos relacionados a la inocencia o la Orden en general.

A ese paso llegarían a su hogar al anochecer de ese mismo día, ya podían reconocer los pueblos aledaños a las colinas en donde están los terrenos de la familia Youthsett, por lo que la sensación de alegría estaba, aunque en menor medida, presente en él.

La orden había quedado atrás, de no ser porque Nea todavía se veía obligado a actuar como su hermana Conny, habría reído por lo irónico de su situación.

En ese instante los caballos iban a galope bajo. Eran alrededor de las tres de la tarde, el calor húmedo de la primavera hacía que todos estuvieran relajados; Nea estaba apoyado en su hombro completamente dormido con Tim dormido en el regazo de su vestido, Cross parecía dormitar cediendo ante el aburrimiento… Allen alternaba su mirada entre el interior del carruaje y el exterior reflejado en el vidrio; un paisaje verde, una pradera entre la zona boscosa que separa al pueblo de las colinas.

Sus ojos se cerraban con parsimonia, cediendo ante el agotamiento que venía arrastrando desde hacía ya varias horas. Una vez profundamente dormido, fue abordado por los recuerdos de su infancia de forma involuntaria:

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—¿No te enseñaron que las bromas pesadas son de mala educación? —Adam pregunta con resignación, permitiendo al niño de curiosa mirada plateada experimentar de primera mano su invisibilidad. El rostro de asombro del menor al ver como las personas huían aterradas de la cómica escena era sin duda gracioso para el moreno; cargando a Allen sobre sus hombros; desde el punto de vista de otros, el ojigris parecía levitar en el aire y moverse de forma casi fantasmal.

El hombre responsable lanzó un pesado suspiro, moviendo su cabeza en desacuerdo y total contraste con la alegría reflejada por el menor—. Esto no debería ser gracioso, Allen. ¿Sabes lo difícil que será para Wisely el encontrar a todas estas personas y borrarles la mente? —Le cuestionó en reproche, paseándose por una calle poco concurrida del pueblo que está cercano a la mansión.

Soltando una leve risa Allen responde—. No todos los días tienes la oportunidad de escapar de casa y ser cargado por un fantasma.

—No me compares con un fantasma… —Alega en un leve mohín, adoptando un semblante cabizbajo—. Soy un ser inmortal, por lo que no estoy muerto, ni soy un espectro —Añade, deteniéndose de pronto y bajando al castaño. Allen lo mira a los ojos con duda. Adam pensó que vendría una nueva ola de preguntas sobre su ser.

—Entonces eres un vampiro gruñón y viejo, no un fantasma —responde a lo dicho por el de ojos ámbar.

—Sí, sí… ya que tú lo dices, desde este momento soy un inútil vampiro —afirmó depresivo haciendo otro puchero que a vista del menor parecía la rabieta de un niño y no un adulto.

—Dije viejo, no inútil... —Corrige con desinterés. El moreno casi podía ver la burla en sus ojos, por lo que empujó con suavidad la espalda del menor, haciendo que ambos caminaran a paso lento por las aceras y sólo se dedicaran a ver tras las vitrinas de variedad de tiendas, como si de un paseo de padre e hijo se tratara.

—Oye, Allen… ¿te apetece algo de comer? —luego de unos minutos preguntó con interés.

—No precisamente, sólo quiero un chocolate caliente —dijo en respuesta el menor, acomodando sus lentes, que para ese entonces le quedaban bastante grandes.

—¡Perfecto! —Contesta animado—. Entonces… ¿Qué dices si te invito a un lugar? Puede que te guste… no, sé que te gustará —afirmó, mientras Allen dudaba sobre las posibles cafeterías en el pueblo que no haya conocido antes.

—De no ser porque me pareces alguien de confiar, por lo general no haría esto con un desconocido —Comenta sarcástico, inspeccionando su alrededor—. Adentrar a un niño indefenso a un callejón abandonado y maloliente —Añade con burla, bajo la mirada escéptica de Adam.

¿Es este pequeño demonio inteligente y manipulador acaso un niño indefenso? —Pensó, con un molesto tic en su ojo. Sabía de antemano que esa situación podía ser interpretada y bastante problemática si otro humano los encontraba en ese instante.

—Aunque sé defenderme solo —respondió con una sonrisa inocente, dejando que su flequillo castaño cubriera sus lentes.

—Ha, ha… muy gracioso, mocoso. Sólo quédate quieto y observa —responde en fastidio; su mirada pronto se dirigió al suelo volviéndose seria. Al instante su habilidad de invisibilidad desapareció para dar paso a una luz brillante que alcanzó a llegar a los pies del menor. Allen miraba asombrado la figura extraña que se había formado en el suelo, sin una pizca de miedo… desapareciendo ambos entre una ráfaga de viento y otra brillante luz blanca que iluminó el callejón.

A donde Adam lo había llevado era nada más y menos que dentro del arca, el Noah reconocía que las habilidades de Allen formarían parte de un rol importante para lo que tenía planeado en el futuro… por lo que no debía perder el tiempo si quería que el ojigris le ayudara.

— ¡Allen, despierta!

Sus ojos se abrieron y su mirada asustada vio a Nea que sacudía sus hombros mientras los caballos relinchaban en pánico, Marshall y Sam se ponían en posición de defensa y Cale brincaba del carruaje, activando su inocencia.

—¡¿Unos malditos akumas?! ¡¿Pero cómo es posible?! —gritó Cross, agitado por el caos que se estaba armando. Sin su propia inocencia estaba igual de indefenso que el marqués y el noah, su única defensa eran tres talismanes que aun guardaba en su bata.

A Cross le llevó menos de un segundo atinar al motivo de la aparición de akumas después de tantísimos años de inactividad—. Espera un momento… —pensó, girando su rostro y llamando la atención de Allen con señas de su mano mientras los disparos se comenzaban a oír.

— ¡Vienen por Nea! —Exclamó alterado el joven científico, haciendo que Allen terminara de reaccionar y percatarse de lo grave de la situación. Nea, con parte de su sello gravemente dañado, era presa fácil para akumas… o peor…

— ¡¿Que hacemos ahora?! —pregunta Nea, escondiéndose tras Allen, teniendo una idea de lo que sucedía.

—No se muevan… —Ordenó Cale desde el exterior—. ¡Sam, toma las riendas y has que los caballos se escuden en el bosque, así los disparos no nos alcanzaran y tendré tiempo de acabar con ellos! —Su plan era que los buscadores activaran los escudos para proteger a los civiles dentro del carruaje.

Haciendo caso a las órdenes, el buscador tomó las riendas y de un giro brusco, hizo que los caballos se salieran del camino principal para perder a los akumas de apariencia esférica.

El caos estaba por comenzar…

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Hello creaturitas de Kami Hoshino~

Lector/a de mis fics: Agarra a V-chan del pelo —¡Ya *chancla* era *chancla* hora *chancla* que *chancla* aparecieras! *un chanclazo más*

;-; Lo sé, merezco esos chancletazos *Se soba sus doloridos glúteos* Miren quien hoza aparecer luego de tanto tiempo.

La última actualización de JnB fue en febrero de este año, woow, sé que había pasado mucho tiempo pero no esperé que fuera tanto *llora* Espero este capítulo haya sido aceptado como disculpa por tardar tanto.

Ahora pasamos a las preguntas:

¿Les gustó el capítulo?

¿Pasará otro año para que Allen y Kanda se besen? *probablemente si* *corre antes de que la atrapen*

¿Qué creen que pase una vez Nea y Mana enfrenten a Allen con respecto a la verdad tras sus identidades?

¿Qué secretos se esconden tras los flashbacks de Allen y Adam? *pregunta para reflexionar*

¿Cuándo Nian y Allen se volverán a encontrar?

¿Qué creen que suceda en el próximo capítulo?

Antes de que otra turba reclame por el nulo Yullen Past a pesar de que Allen estuvo en la Orden: sólo he de decir que esto era necesario. Sucederán muchas cosas que volverán a entrelazar el camino de estos dos 7u7r así que paciencia (Ja, miren quien pide paciencia TwT)

Y con esa sección me despido, pero antes sólo quería hacerles un pequeño aviso… que más que aviso sólo es el itinerario de actualizaciones que tendré de ahora en adelante para poder avanzar en mis otros fics.

El orden será así: 1-Jikan no Breaker 2-Lemuria 3-Pole Rabbit (Entre medio algún que otro Drabble de mi libro "Drabbles DGM" y una sorpresilla que tengo planeada más adelante)

Tengan una linda semana…

**(^ᴗ^)**

Los dejo con un Bye Bye Dango… nos leemos en unos cuantos días…

時間のブレーカ…By: VarelaDCampbell ウァレラ・ディー・キァンベル。