Sorpresa
Anteriormente
"— ¡¿Que hacemos ahora?! —pregunta Nea, escondiéndose tras Allen, teniendo una idea de lo que sucedía.
—No se muevan… —Ordenó Cale desde el exterior—. ¡Sam, toma las riendas y has que los caballos se escuden en el bosque, así los disparos no nos alcanzaran y tendré tiempo de acabar con ellos! —Su plan era que los buscadores activaran los escudos para proteger a los civiles dentro del carruaje.
Haciendo caso a las órdenes, el buscador tomó las riendas y de un giro brusco, hizo que los caballos se salieran del camino principal para perder a los akumas de apariencia esférica.
El caos estaba por comenzar…"
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Los caballos se alteraron de inmediato, Sam luchaba por guiar el carro hasta el bosque en medio de peligrosas balas que fracturaban el suelo y una nueva lluvia de potentes disparos lanzados desde el cielo.
Cinco enormes akumas esféricos comenzaron a perseguirlos; los proyectiles pronto impactaron en uno de los caballos, convirtiéndolo en cenizas bajo la mirada atónita de los que estaban dentro del carruaje. Casi vuelcan cuando el único caballo atado perdió el control al separarse del sendero y golpear el carro contra uno de los árboles, rompiendo las ventanas y estropeando la puerta.
Cale estaba sobre el techo del carro, deteniendo los disparos con su inocencia mientras la movía en círculos, Marshall activó uno de los talismanes que tenían para crear una barrera pequeña. Tras bastante tiempo sin actividad oscura o presencia de akumas, no estaban preparados para este ataque, lo único que impedía a Allen, Nea y los demás de ser alcanzados por las balas era Cale, el único exorcista que los acompañaba.
Con su inocencia equipamiento, una Maza de Armas bastante corta, tenía mucha desventaja en combate a larga distancia, por lo que tuvo que limitarse a proteger al caballo restante y a Sam que controlaba las riendas, de las balas que sobrepasaban la barrera que Marshall tenía activada.
—¡Perdemos el control! ¿Alguna idea? —gritó el buscador, esquivando por poco un proyectil dirigido a su cabeza.
—Solo llévanos a lo más profundo del bosque, los arboles servirán de escudo y los usaré para atacarlos cuando los esquiven —advirtió el pelinegro mientras Sam asentía, jalando las riendas para hacer que el caballo cobrara más velocidad. El exorcista estaba nervioso al saber que no había forma de llamar por refuerzos, estaban demasiado lejos de la Orden y los intercomunicadores tardarían unos meses en ser completamente implementados.
Por la ventana rota, Cross se asomó a ver el escenario, asustándose al notar cada vez más cerca a los akumas y chasqueando la lengua en reproche al sentirse un completo inútil. No podía darle el lujo de activar los dos talismanes que aún conservaba ya que tenía miedo que fueran a fallar como en la Orden y terminaran por destruir el carruaje.
Mientras tanto, el ojigris analizaba la situación en medio del caos y los retumbos causados por las balas lumínicas. Con cada golpeteo del carro, su cuerpo se tensaba. Nea lo abrazaba fuertemente, escondiendo el rostro en su pecho.
Allen no dejaría que simplemente Cale y los buscadores afuera se sacrificaran para protegerlos, así que con una mirada decidida hizo a un lado a Nea, bajo el asombro del Noah y el científico frente a él mientras buscaba en su maleta.
—Podré no tener una inocencia, pero puedo ayudar a Cale a destruirlos antes de que lleguen al bosque… tengo un plan —añadió, frunciendo el ceño al sacar a toda prisa sus guantes y otro objeto metálico en medio del ajetreo del vehículo—. ¿Traes tu arma? —Pregunta, a lo que Cross asiente, preparando su Colt aun sabiendo que sería inútil ante un akuma—. Bien, te encargo a Nea —ordenó, escuchando una queja de parte del pelirrojo.
—¿Que acaso una bala te dio en el cerebro? ¡Será un completo suicidio que salgas! —Cross trató de disuadirlo—. Sabes que esas cosas tienen materia oscura, y sin una inocencia te pulverizarán.
—No lo sabremos hasta que no intente detenerlos. Nos están rodeando y será el fin de todos si esas cosas nos acorralan —exclamó poniéndose de pie, siendo detenido antes de salir por la mano de Nea aun con el disfraz de Conny puesto.
—Allen… —Nea buscó decir algo, pero fue detenido al sentir la palma enguantada del castaño. De inmediato se sintió más relajado, probablemente el ojigris estaba usando nuevamente su técnica eléctrica.
—No tengas miedo, ellos no llegarán a ti… y tampoco te lastimarán, tendrán que pasar sobre mí para que eso ocurra.
—No es eso… sólo evita que te hagan daño. Si esos monstruos me buscan, no creo que me quieran lastimar —dijo el menor, con la mirada afligida.
Nea tenía razón, si esos akumas estaban tras su pista, no sería precisamente para matarlo, ya que Allen sabía muy bien que el clan de los Noah aún seguía en la búsqueda de Adam. Esa era una ventaja que podía usar a su favor.
La espalda de Allen fue lo último que Nea pudo observar, quedándose en brazos de Cross. Allen se quitó los lentes y ató su cabello; dando un ágil salto, se ubicó sobre el lomo del caballo sin asustarlo, bajo la mirada desconcertada de los buscadores y el exorcista, que lo miraban con verdadero pánico, sin saber lo que Allen escondía junto al plan que llevaba en mente para salir de tan difícil situación.
De sus ropas sacó un objeto de metal cobrizo que en seguida se extendió en un bastón cubriéndose de un color oscuro; sus guantes comenzaron a emanar chispas y el bastón conectado a su mano derecha comenzó también a transmitir dicho poder, llamando la atención de los akumas.
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Al otro lado de la ciudad, Kanda caminaba sin un claro rumbo, adentrándose en un callejón y agarrando el mango de Mugen al sentir una sensación hostil viniendo de la oscuridad. El movimiento de una silueta captó su mirada de inmediato, volviéndose fría y oculta tras el flequillo de su cabello azabache.
Supo quién era luego de un par de segundos. En primera instancia se sintió sorprendido, pero viniendo de alguien tan soberbio y calculador como Leverrier, debió suponer que era de esperarse lo que estaba finalmente ante sus ojos.
—Howard Link… y yo que pensé que los fantasmas eran solo un cuento para asustar a los niños —dijo frio, con tono sarcástico, manteniendo una mirada seria sobre el rubio. Estaba alerta ante el mencionado, que finalmente se dejó ver a la luz de la luna.
—¿No deberías estar muerto? —Link pregunta, con un semblante indescifrable, ocultando una daga tras su espalda al verse descubierto por el japonés.
—Miren quién habla de estar muerto —Kanda contraatacó—. Si mal no recuerdo, hicieron un funeral en tu honor. Hmph, ahora eres la sombra perfecta del maldito Leverrier, ¿no es así?
—Debía fingir mi muerte, ellos comenzaban a inculparme por dejar escapar a Allen Walker, y el castigo para un Cuervo desertor es peor que el de un exorcista y un científico. Ahora, al igual que él, también soy un fugitivo —expresó de inmediato, pero seguía sin ser lo suficientemente creíble para Kanda.
—¿Has estado siguiendo nuestros pasos? —el azabache pregunta, desenvainando su espada.
—Solo los de Walker, que me encontrara con ustedes fue mera casualidad.
—Las casualidades no existen para un perro leal —fulminó con la mirada, dispuesto a atacarlo… algo no se sentía bien sobre su presencia, y saber que Link estaba tras la pista de Allen le provocaba cierta rabia que no hacía más que incrementar con la mirada apática y desinteresada del rubio—. Te trataré como un enemigo si no dices la verdad—, amenazó—. ¿De qué lado estás?
—De lado de Walker, por supuesto. Quiero ver que tan fuerte es su determinación, y quiero presenciar el desenlace desde la distancia… la guerra ya no es de mi interés, y el señor Leverrier ya no tiene contacto conmigo —contestó, inventando la mejor excusa creíble para Kanda, sabía de antemano que sería difícil de disuadir, y ahora que estaba enterado de su presencia sería muy riesgoso dejar que simplemente de aviso a Allen y Johnny de que les sigue la pista— ¿Y no eres tú el que debería regresar a la Orden? Supongo que tu traje no es solo para el frío.
—Si regreso o no a la Orden no es de tu incumbencia. Yo estoy aquí para acabar con el inútil Moyashi si el Noah toma posesión de su cuerpo. Tu presencia aquí no es necesaria —contradijo, enfundado su espada, dispuesto a dar la vuelta y avisar de la situación. No podía permitir que Link los vigilara, aun había una pizca de desconfianza, y la idea de que éste informando de sus movientos a Leverrier comenzaba a preocuparlo.
—Entiendo que no es de mi incumbencia… —responde, haciendo que los pasos del nipon se detuvieran. Kanda lo miró de soslayo—. Pero sabes que si pasas mucho tiempo fuera de la Orden, correrás el riesgo de convertirte en un Caído.
Sus palabras calaron en lo más profundo, su inocencia ya daba las primeras señales y presentaba un ligero escozor en la zona de sus brazos en donde los estigmas se ubicaban.
—Piénsalo bien, no querrás arrastrarlo en tus problemas cuando él ya tiene los suyos de que preocuparse. Además, me di cuenta en todo el tiempo que estuve vigilándolo, que el de verdad siente algo por ti, incluso en medio de sus sueños te mencionaba —Link comentó con un poco de incomodidad, asombrando al ojiazul quien parecía no demostrarlo en su mirada regia. Link no iba a mencionar que además de su nombre, Allen mencionada a un tal "Nian" del que no han podido recabar información. A Leverrier le preocupaba el 14vo Noah, pero el pasado del joven albino era también motivo de su extraño interés. Cross debió encargarse de borrar cierta información, ya que en los documentos de la Central, poco o nada se sabía de Allen Walker antes de la llegada a la Orden Oscura.
—Tsk… —Kanda no pudo impedir chasquear su lengua con dejé de intriga. El ex-cuervo tenía un punto. Fue un tonto y un ciego al no notar los sentimientos de Allen antes, pero ahora que las dudas de ambos estaban claras, una nueva preocupación nacía en su pecho… algo que había considerado incluso antes de tomar la decisión de aceptar la inocencia cristalizada, siendo eso la posibilidad de convertirse en un Caído. Su vista se perdió por un instante en el mango de Mugen, y cuando volteó nuevamente notó que el rubio había desaparecido bajo sus narices, haciendo que varios improperios salieran de su boca en murmullos.
Por el momento no era buena idea alertar a los demás de la presencia de Link y dejar que el Moyashi descubra lo que sucedía con él. Ahora más que nunca, se encargaría de protegerlo, aun si eso significaba convertirse en un Caído. Con las manos hechas puño, caminó de regreso al hostal. Estaba seguro que Johnny estaría preocupado por haber desaparecido un par de horas.
Cada paso resonaba en eco y el pasillo se encontraba inusualmente silencioso. Los pensamientos del nipón estaban enfrascados en la fugaz conversación con Link, sin percatarse de que había murmullos proviniendo del otro lado de la puerta en donde Allen y Johnny estaban.
Dudó un instante al posar la mano en el pomo de la puerta, pero una sensación extraña recorrió su cuerpo y le indicó que algo peligroso estaba dentro de la habitación.
Entró sin dudarlo y con una rapidez sobrehumana, tenía sobre el cuello de Allen el filo de su espada, presionando la suave piel hasta tornarse un poco rojiza.
La mirada fúrica del ojiazul se conectó con los ojos ambarinos del Noah. Kanda sabía bien que ese no era Allen, en la persona frente a él había un aura peligrosa y una sed de sangre inexplicable; su piel estaba completamente oscura, sus ojos brillaban y en sus manos estaba Timcampy, aterrado por la actitud de ambos… Kanda analizó la situación sin dejar de apuntar su inocencia al cuello.
—Tu… ¡¿Eres el 14vo?! —cuestionó con voz grave y la frente oscurecida por la ira.
Los ojos ambarinos se escondieron tras el flequillo blanco y pronto una lúgubre risa se dejó oír, crispando los nervios del azabache.
—Mi nombre es Nea… y siento como si ya nos habíamos conocido antes —canturreó el Noah, llevando la mano hasta el borde de Mugen mientras jugaba con el filo.
Kanda no podía creer que estaba frente al Noah tan de cerca, se sentía irreal. La última vez que había visto a Nea surgir fue antes de la pelea contra Alma, recodaba bien lo que había dicho con tanta prepotencia y propiedad sobre convertirse en el nuevo Conde del Milenio— ¡Déjate de bromas, maldito monstruo, o cortaré tu cuello en este instante! —espetó molesto, a lo que Nea levantó su mirada, analizando los ojos del más alto.
—Mmm… si, me pareció haber visto esos ojos antes, y esa estúpida dedicación por Allen —respondió, poniéndose de pie con una mueca de asco que intrigó a Kanda. Nea no solo hablaba de las grabaciones que Timcampy le había mostrado unos minutos antes, sonriendo para sí mismo cuando finalmente se dio cuenta—. No pensé que te fuera a encontrar tan pronto, Nian.
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Hallow, minna-san ^^ lamento la infinita demora con este capitulo, pero con un elegante retraso aparezco de entre la sombras para volver de la tierra del hiatus *festeja*
Espero esto compense la larga espera y como dato adicional, debo decirles que el 28 de septiembre… ¡Jikan no Breaker cumplió dos años! Waaa como siempre digo, vamos a pasito de tortuga, pero pronto nos vamos acercando a la mitad de esta historia.
Otro pequeño dato extra que había olvidado mencionar en capítulos anteriores es con respecto a Alhelí: su nombre proviene de una flor amarilla del mismo nombre y su significado en el lenguaje de las flores es "Fidelidad en tiempos complicados o de adversidad"
PD 1: Se siente suuuuper extraño actualizar un día miércoles, me pone nostálgica xD
PD 2: La siguiente actualización será de Lemuria, aunque como siempre, no hay fecha exacta. Lamento eso ;-;
Tengan una linda semana…
⋆。*゚*(^ᴗ^)*゚*。
Los dejo con un Bye Bye Dango… nos leemos en unos cuantos días…
時間のブレーカ…By: VarelaDCampbell ウァレラ・ディー・キァンベル。
