De verdad quisiera pedir mis más sinceras disculpas por haber tardado más de un mes en actualizar, pero han pasado cosas que, personalmente, aunque me gustaría decirlas con libertad, no estoy lo suficientemente… Recuperado si se puede decir para contar lo que ha pasado. Pero lo intentaré.

La escuela me carcome, tengo problemas… Amorosos si es que puede decir de esa forma, problemas con mi pierna, y me pasó la cosa más lamentablemente graciosa del mundo… quizá la cuente en algún futuro para el curioso que pregunte.

Seguido de eso, un bloqueo artístico por demás abusivo… en serio, alguien jale del gatillo y acabe con mi sufrimiento por favor.

No tengo mucho que decir de éste capítulo, más que es el inicio de lo que va a haber en el fanfic.

Espero les guste

Reviews.

RCurrent -No he visto Maze Runners, pero investigando un poco… pues debo decir que indirectamente metí ésa temática. Y ya verás por qué el cabello blanco.

MontanaHatsune92 –Gracias por el apoyo, de verdad.

Samuel696 –Aquí traigo la continuación.

LukasRuderer –Muchas gracias por tu review en Reglas Para una Vida. Y me alegra verte una vez más. Espero no decepcionarte como llegué a decepcionar a otras personas.

Sombra1239 –Que bueno que te gustó.

ElTipoJoven –Aquí traigo la continuación x2.

Sujeto delta –Ese era el punto de mantener la neutralidad y revelar el cabello largo y blanco. Confundir al espectador. Pero ya verás qué pasará y por qué el cabello blanco.

J. Nagera – Vaya… No estás tan equivocado, colega mío. No estás del todo equivocado.

CSR Stories – Pues me alegra saber que he mejorado. Éste tipo de historias sólo se me ocurren una vez, y luego de un tiempo me aburro y decido no escribirlas. Creo que por eso no viene de mi zona de confort; Como sea, trataré de desarrollar bien éste fanfiction, así que espero tener tu apoyo.

Sinceramente esperaba que la gente pensara que Lincoln fue el que terminó atrapado por equivocación, y eso es porque de entre todas las Louds Lynn no es ni de cerca la más astuta, pero supongo que la determinación y el que haya podido levantarse de una caída que, aunque reducida la velocidad por un agarre, le golpeara la espalda y sacado el aire de sus pulmones la delató.

Sinceramente cuando estaba escribiendo el mayor desafío era mantener la neutralidad de género en la narración. Es decir, jamás revelar si era "él" o "Ella". Y era para ver si confundía a más de un espectador. Pero supongo que fallé, y significa no volver a usar esta técnica por ahora.

Sin más dilaciones ni retrasos, comencemos.


Capítulo 1: Sobreviviendo Parte 1

Guerra.

Lynn estaba despertando de su sueño profundo. Sentía dolor en las articulaciones, tal vez los deportes le pasaron factura otra vez, era muy típico para ella sentir ése tipo de dolores cuando salía del reino de los sueños. Era un dolor placentero producto de los deportes.

No, no eran los deportes, y no era placentero…

Lynn se despertó y trató de levantarse con dificultad. Sentía un suelo árido, mas no era arena. El clima estaba nublado pero no daba indicios de que fuera a llover. Sentía un inmenso dolor en la garganta, la espalda y las piernas. ¿Dónde carajos estaba? Al intentar levantarse sintió un fuerte pinchazo en la espalda. Pero no una perforación, de esos pinchazos que se sentían después de recibir un golpe. El pinchazo no la dejó levantarse tan fácilmente. Miró un poco su entorno sentada, puesto a que levantarse no era una opción con tan poca fuerza física que presentaba. Pensó que estaba soñando, no recordaba nada de lo que pasó hace… ¿Qué día era?

¿En dónde estaba? ¿Qué hacía en aquel lugar? Lo último que recordaba era una apuesta y…

-Aghh… - Otro dolor, pero ésta vez en la cabeza. No sabía qué era lo que pasaba, y eso comenzó a asustarla. Lynn sería la Loud más ruda, pero hasta ella en momentos así demostraba debilidad.

Mirando a un costado, pudo observar una grabadora pequeña. Se le hacía familiar. ¿La habría usado con anterioridad?

Intentó acercarse a ella con dificultad, y entonces sintió que sus bolsillos pesaban. Tal vez por eso no podía levantarse pensó. Comenzó a vaciarlos y pudo observar una pistola, un mapa, una navaja y una linterna. Al ver la linterna un fuerte dolor de cabeza la volvió a azotar. El bozal, la cadena, el cuarto, el hombre cuervo, los caminos, el túnel…

Al ver a su espalda pudo apreciar el bozal cortado, con unos tubos exageradamente largos con sangre en ellos. Recordando poco a poco lo difícil que fue quitárselo…

Sintió unas arcadas venir de su interior y no pudo contener las ganas de vomitar. No fue mucho, de hecho fue muy doloroso para ella vomitar esos restos de ácido clorhídrico que cumplían la función de ser ácido estomacal. Sintió que su garganta se quemaba, y algo de sangre salió de su boca formando una bilis roja por la sangre.

Si el vomitar no fuera suficiente, un par de lágrimas empezaron a escapar de los ojos de la Loud deportista. No era consiente si estas eran de dolor o… miedo. La adrenalina que sintió en la prueba anterior debió ser un inhibidor del miedo, no era la primera vez que Lisa le explicaba el por qué cuando hacía deportes extremos, aun con el alto riesgo a morir no sentía miedo. La adrenalina inhibía el dolor por ser derivado del miedo, pero depende del nivel de adrenalina que haya para inhibir la oxitocina. El nombre de esas dos palabras siempre las recordaba, para poder controlar mejor su cuerpo y sus reacciones.

Pero no sabía qué demonios le pasó ahí abajo como para no sentirse asustada en ningún momento durante tan tensa situación. Por dios, era una deportista de trece años, no la protagonista de una película maldita sea. Sabía que debía tener determinación, eso lo tenía desde nacimiento, pero el miedo es algo que jamás, ni siquiera Lynn Loud, ha podido controlar…

No… si lo controló. Controló el miedo ahí abajo, pero no sabía precisamente el por qué. Sólo sabía que no se sintió asustada sino cuando cayó al vacío. Y eso era porque sabía perfectamente que en ésa situación su destino pudo sellarse si no tenía suerte. Suerte…

Lynn intentó pedir ayuda, pero su garganta estaba rasposa. Producto de la deshidratación y el vómito, aparte de que el bozal limitó gran parte de sus capacidades comunicativas gracias a lo extremadamente bien hecho que estaba. Por alguna extraña razón, el bozal le recordó a algunos sucesos… o mejor dicho, se le hacía extrañamente familiar.

Daba igual de todas formas. Ahora mismo Lynn Loud Jr. Tenía sed, y quedándose como venado herido en aquella área no garantizaba su supervivencia. Tenía que encontrar agua, pero ya.

Lynn para sus adentros decía "Arriba holgazana, haz recibido peores lesiones que un golpe en la espalda. ¡Levántate ahora mismo!" Y eso la motivaba a levantarse aun con sus piernas parcialmente dormidas. El hombre cuervo tenía razón, Lynn Loud no era una chica normal. Sus aptitudes físicas eran sobrehumanamente más fuertes y definidas que las de cualquier otra chica de su misma edad con las posibles mismas condiciones. No sabía si era porque su cuerpo es parte de esos súper humanos que salen en los records Guines, o porque su terquedad y voluntad lograban sobrepasar los límites físicos.

Con su motivación interna, logró ponerse de rodillas pero ésta vez elevándose más. En lugar de tenerlas flexionadas, o mejor dicho, contraídas, las tenía en un ángulo de 90 grados. Ya era un inicio. Próximamente comenzó a levantar la primera pierna, y apoyar el pie descalzo en la tierra seca, para impulsarse un poco e intentar apoyar el segundo.

Cuando apoyó los dos pies y comenzó a levantarse, sintió un dolor en la planta de uno de sus pies. Le molestó, pero ya se había levantado por fin, no iba a dejar que una herida en su pie provocara que abortara su propósito de caminar.

Lynn Loud, ya de pie y determinada a explorar, con su mapa, su navaja, la pistola y la linterna, procedió a caminar a lo que parecía ser el sur de la zona según el mapa. Caminaba con una cojera notoria, ya que la herida de su pie en contacto con la tierra seca era irritante. Mientras iba caminando con dificultad notaba que se alejaba un par de metros de la zona donde emergió, pero eso no le importaba del todo. Mientras iba caminando revisaba el mapa, el cual tenía marcado con marcador rojo el sector donde ella estaba. Usando el mapa, y yendo al sur, podía encontrar lo que parecía una zona medio boscosa. Medio por el simple hecho de que, según el mapa, había zonas de color verde. Quizá era una zona boscosa como ella creía, o bien era una zona de pradera. Sea cual sea el caso, y desconociendo si quiera si seguía en Michigan… o al menos en su país, decidió seguir su recorrido hasta esa zona.

Caminó por lo que ella sentía que eran horas, pero el cielo nublado, y la carencia de algún reloj dificultaría fácilmente la exactitud del tiempo que llevó caminando. Eso sí, sabía que se había alejado a una muy buena distancia de la escotilla, porque volteando a verla ya no la podía visualizar con la misma facilidad que la última vez. Mientras caminaba y caminaba, ya se sentía mareada y hasta confundida. Decidió ver el mapa una vez más, sólo para darse cuenta que se sentía perdida. Solo podía sentir su lengua seca, su garganta que raspaba de forma muy dolorosa, sus labios agrietados, y los mareos… a parte de un leve dolor de cabeza.

El tiempo seguía pasando. Y cada vez la confusión y el cansancio en sí eran peores. Lynn Loud sentía que estaba en el infierno. No por el calor, o por el frío, sino por el simple hecho de estar con las ganas más grandes de beber un vaso de agua, aunque fuera caliente, para hidratarse un poco. Caminó ya desorientada y con la visión empezando a nublársele. No notó que la tierra seca ya no le molestaba, y tampoco notó algo de verde debajo de sus pies. Sólo seguía caminando inconscientemente esperando a que sus piernas fallaran. El cansancio y la sed eran insoportables, y aunque prefería quedarse tirada y esperar a que algún animal carroñero la devorara, su voluntad la mantendría de pie hasta poder conseguir lo que deseaba.

Sin darse cuenta, Lynn Loud perdió el equilibrio cayendo de cara contra un piso suave, no sólido, y frío.

¿No sólido? ¿Frío?

Lynn Loud había caído en lo que parecía un estanque de agua natural. Al darse cuenta y sentir el agua en la boca, la lengua, y entrando a la garganta, se levantó y comenzó a toser de la impresión. Ya un poco más consciente, empezó a beber el agua sin miedo a que ésta tuviera algo. Bebió y bebió cuanto pudo hasta que su garganta rasposa se sintió un poco más aliviada. Lynn comenzó a toser cuando bebía, y era para expulsar los restos de ácido estomacal que tenía en su garganta.

Estuvo hidratándose sin mucho cuidado. Se había caído de cara, pero no se había mojado los shorts deportivos que tenía en ése momento. Sólo la cara y parte del pecho.

Una vez que terminó de hidratarse comenzó a lavarse la cara, las manos, los pies (aunque uno de sus pies comenzó a dolerle más de lo usual, y éste era el herido), Y a lavarse el pelo con el agua. Aunque cuando vio su reflejo en ésta, no se percató sino cuando vio algunos de sus mechones de pelo en su cara que éstos no eran castaños.

Eran Blancos…

Blancos como el cabello de su hermanito menor.

Lincoln…

Lynn no entendía por qué tenía el cabello blanco. De hecho, no se le hacía familiar el color del propio cabello. Esto la confundió aún más. Pensó que simplemente por la deshidratación no podía ver bien los colores. -Sí, quizá sea eso-, pensó. Pero se veía demasiado… raro… no parecía una alucinación, pero podría serlo…

Lynn movió la cabeza a los lados para librarse de todos esos pensamientos. Éste no era el momento para ponerse a pensar. Si el hombre con la máscara de cuervo decía la verdad, entonces Lynn estaba en un juego de supervivencia con otras veinte personas. Y eso significaba que, como la pillaran sola, vagando en sus recuerdos, no dudarían en matarla o hasta secuestrarla para comérsela. O quizá…

-¡Basta Lynn! ¡Concéntrate! Eres Lynn Loud… La más fuerte de toda la familia… puedes superar es…

Un sonido como de ramas rompiéndose la alertó e hizo que se callara abruptamente. Algo se acercaba. Quizá un animal, pero no era posible… En lugares con tanta vegetación era normal por lo menos ver a algún animal o algo por el estilo, y Lynn no había oído ni el cantar de un ave… Así que supuso que sería uno de los participantes del juego…

Lynn se escondió detrás del árbol más cercano que tenía, y sólo alzó la cabeza para ver quién se acercaba… Oía sonidos constantes. Un pequeño golpeteo metálico o plástico que se hacía cada vez más nítido… El sonido pasó a tener un ritmo pausado, eran pasos evidentemente. Alzando la cabeza otra vez para ver con mayor facilidad de quien se trataba, Lynn pudo ver a un hombre. Un hombre con una vestimenta muy extraña. Parecía una armadura o uniforme como los de la SWAT, pero era color rojo y con manchas… Quizá tierra u oxidación. El tipo debía medir por lo menos un metro noventa, porque rebasaba la estatura de Lynn Loud con facilidad. Tenía en su brazo lo que parecía un rifle color rojo, pero parecía muy pesada y vieja. Cuando Lynn le vio la cara, notó que en su lugar había un casco. Un casco que tenía un cuerno en la frente, y lo que parecía cabello en forma de cresta. El casco parecía de unicornio, e instantáneamente pensó que Lola le gustaría uno así.

Pero ese lejos de verse como un unicornio bonito como en ese programa de ponys que se popularizó tanto, parecía oxidado también. Con pintura en aerosol se habían dibujado dientes filosos, y en si parecía digno de una película del apocalipsis. Lynn se sintió muy intimidada, tenía que admitirlo; el sujeto se veía imponente. Y juraría que debajo de esa armadura habría un cuerpo marcadísimo.

Lynn se sentía intimidada e incluso aterrada por aquella imagen. Ese tipo; si quisiera, de un golpe mataría a Lynn. Se notaba en apariencia que era fuerte, porque aquel rifle se veía grande y pesado, aparte de que su brazo se marcaba muchísimo mientras lo cargaba. El sujeto se agachó y abrió lo que parecía la boca del casco para, valga la redundancia, enseñar su boca. Soltó su arma y esta hizo un estruendo notorio, y comenzó a beber del agua que Lynn bebió. Pero apenas dio el primer sorbo, hizo un ruido de asco, y comenzó a mover la cabeza por los lados. Como si buscara algo…

Lynn al inicio no entendió qué buscaba, o por qué paró de tomar agua… ¿Y eso importaba? Debería salir cuanto antes de aquél lugar. Pero entonces pensó en algo que hizo que se tapara la boca del miedo y la sorpresa. Algo que le erizó la piel a más no poder.

Ella no sólo bebió del agua, sino que se lavó e hizo gárgaras en ella… Y escupió en la misma agua… ¿acaso ese hombre habrá notado el sabor? ¿Sería un cazador? ¿Y si éste resultaba ser su territorio? Todo eso cruzó de golpe a la cabeza de Lynn… Y esperó no hacer ningún ruido que delatara su posición actual. Quizá Lynn Loud sea la hermana más fuerte y ruda, pero no era la más inocente o idiota. Sabía que ése sujeto de un golpe la podría dejar privada de oxígeno, o hasta matarla. Sin mencionar de que estaba armado.

Oía los pasos del sujeto acercándose cada vez más. Pero de forma lenta. Como si estuviera intentando oír… como si estuviera acechando… Cada músculo de la Loud teñida de blanco estaba tenso. La adrenalina corría por su sistema poniéndola alerta; Cualquier movimiento en falso y estaba perdida. El miedo se incrementaba con la adrenalina en su sistema, y cada vez podía oír la respiración del sujeto más de cerca…

Fue entonces cuando oyó cómo dos personas daban lo que parecía ser un chirrido, un grito, y escuchó disparos.

El hombre de la armadura volteó y observó que había lo que parecían dos chicos de entre trece y quince años. Uno tenía una pistola, y el otro un palo grande que parecía pesado. El del palo se le acercaba corriendo al sujeto de la armadura e intentó darle un golpe en la cabeza, pero el sujeto de la armadura, aunque grueso, corpulento y lleno de músculo, se movía liviano como una pluma. Esquivando el golpe del chico con el bate y dándole un golpe certero en la cara, mandándolo atrás unos cuatro metros con la nariz destrozada. El sujeto parecía que quería aniquilar al chico que lo intentó atacar con un palo, pero se detuvo al recibir un disparo en el hombro. La armadura lo protegió, pero recibió otros tres más, provocando que uno perforara levemente la armadura y lo lastimara. Esto provocó la furia del sujeto con la armadura.

Cuando el chico que jaló del gatillo se dio cuenta que el mastodonte se dirigía no a él, sino a su arma que estaba a pocos metros, se asustó provocando que dispare erráticamente; Uno de los disparos calló cerca de donde estaba la Loud espectadora de aquel combate el cual ya tenía definido a un ganador. Cuando el hombre de la armadura agarró su arma que parecía; ahora que la visualizaba bien, una metralleta pero extremadamente grande, el sujeto la acomodó en su pierna como punto de apoyo y equilibrio para más control. Y aunque fuera un arma que se notaba que era extremadamente pesada, con una precisión de francotirador le disparó al chico con la pistola (el cual justo se le habían acabado las balas apenas había sido apuntado). Las balas volaron en un pestañeo, y el sujeto seguía disparando con extrema precisión al chico. Con sólo un disparo bastaba, pero el sujeto continuaba con aquella lluvia de balas. Lynn se cubrió los oídos porque las explosiones producidas por el arma eran ensordecedoras. Cuando el sujeto de la armadura culminó con aquella lluvia de disparos, bajó el arma de su pierna y se acomodó.

Y antes de que pudiera reincorporarse, el niño con la nariz rota le clavó el palo puntiagudo en la espalda al sujeto, arrancándole un grito de dolor con una voz gutural que superaba con creces a Corey Taylor o al Vocalista de Cannibal Corpse. Lynn al ver eso creyó que el chico tendría oportunidad de ganar, pero la expresión de miedo del joven al ver que el tipo se levantó, mostrando que medía más de dos metros. De una sola patada, el chico calló contra un árbol. La nariz le sangraba a montones aun, y la falta de oxígeno producto de la patada le nubló la vista. Pero si visualizó que el tipo, aun con la estaca clavada en la espalda, le apuntó con el arma al abdomen.

-N-no… N-no p-por… f-fav… - La dificultad para hablar se le notaba, y a parte de la sangre las lágrimas brotaban del chico. Pero el sanguinario con la armadura solo apretó la boquilla del arma contra su pecho arrancándole gritos ahogados al agonizante niño. Con el chico a la merced de aquél mercenario, el mismo se acercó a él, y diciendo claramente una palabra.

-Guerra…

Seguido de aquella palabra, apretó el gatillo en el abdomen del muchacho, y sus gritos eran ahogados por la lluvia de balas provocada por el arma en cuestión. Después de que la lluvia de balas cesara, el sujeto de forma grotesca se quitó la estaca, cargó su arma y caminó como si nada hubiera pasado.

Cuando Lynn supuso que no había nadie, y sólo los gimoteos agonizantes del chico con la nariz rota eran lo único que se conservaba, decidió acercarse. Al ver al muchacho quedó horrorizada, quizá porque nunca había visto a alguien que fuera víctima de un disparo en la vida real, o porque era… era…

El sujeto le cortó el área de las piernas con aquella lluvia de balas. Debió estar tan cerca que, literalmente, lo cortó. Sus intestinos estaban por fuera, y sus piernas estaban demasiado alejadas del área de donde deberían estar. La sangre corría muy rápido, y lentamente vio como la visión del chico se apagaba hasta quedar con una vista totalmente muerta. La cara del chico se notaba que expresaba un gran sufrimiento, pero ahogado por la serenidad de la muerte. Si su hermana Lucy viera ésta escena, lo más probable es que se sentiría deleitada por ver a un muerto. Pero estaba segura de que cuando viera al cadáver completo, con aquél nivel de violencia generada por el golpe recibido en la cara, y por la cortada provocada por una lluvia de disparos que terminó por dejarle el abdomen totalmente abierto, la gótica estaría traumada de por vida.

Lynn sintió que una arcada quería volver, pero no le quedaba ni ácido estomacal ni comida para vomitar. Era demasiado horripilante…

Lynn sólo sintió ardor venir… de sus ojos…

Lynn estaba llorando. Y era comprensible. Presenciar eso era algo horripilante, algo que nadie en el mundo, ni los Marines, ni mucho menos alguien de su edad, debía presenciar nunca. Lynn se arrodillo agarrando su cabeza y grito desesperada comenzando a llorar. Ya nada le importaba. Acababa de presenciar la masacre de dos chicos no mucho más grandes que ella, perpetradas por un monstruo. Sus padres les decían a las chicas que los monstruos bajo la cama no existen, pero ella acababa de ver a un verdadero monstruo hace unos veinte minutos.

Despues de llorar, y haberse calmado por el dolor de cabeza, Lynn decidió revisar al chico. Tenía correas en los hombros, como si tuviera una mochila. Revisó los bolsillos de su pantalón, y sólo encontró bolsas envueltas con cinta adhesiva. Seguido de eso, con su navaja procedió a cortar las correas para llevarse la mochila. La abrió, y sólo tenía munición, un arma un poco más grande, una caja de plástico y un mechero, entre otras cosas. Agarrando la mochila Lynn se dirigió a donde parecía estar el otro chico que murió a manos de aquella bestia. Y lo encontró. Con un agujero rojo en el pecho donde se veían las costillas rotas. Notó que al otro lado estaba la mitad de su corazón. Quizá el impacto de las balas lo arrancó de su cuerpo…

El chico tenía una mochila de igual tamaño que el anterior, pero parecía vacía. Cuando la revisó notó que sólo tenía vendajes, cinta adhesiva y una botella. Lynn le quitó la mochila al cadáver, de la otra mochila sin correas sólo retiró lo que le interesaba (la caja de plástico, el arma más grande, el mechero y la munición). Acto seguido, de sus bolsillos sacó la linterna, la pistola y el mapa, para guardar éstas en la mochila en el bolsillo más pequeño. Acercándose al río agarró la botella que colocó en uno de los bolsillos de los costados de la mochila, y llenó la botella con agua.

Ya se estaba volviendo de noche, y Lynn estaba lista para marcharse. Ya habría tiempo para llorar, para gritar, para sufrir y preguntarse por qué ella estaba ahí. Mientras siguiera de pie, a Lynn Loud le tocaba sobrevivir a lo que parecía una locura totalmente grotesca.


Bien, esto ha sido todo por ahora. De verdad lamento haberme tardado tanto. Si pudiera disculparme o dar una razón válida que no sea, literalmente, problemas emocionales y mierdas del estilo, se las daría sin dudarlo. Espero poder actualizar con constancia, pero como tengo síndrome de no organizarse bien y una mala suerte increíble (supongo que me colocaré ese traje de ardilla para ver qué pasa…) no prometeré fechas para actualizar.

Bueno, es todo por ahora, soy Dope 17 y nos leemos en otra ocasión.