Estrategia
Anteriormente
"Las palabras del nipón hicieron reaccionar a Allen, que bajó la guardia lo suficiente como para que Johnny lo abrazara e inmovilizara, cayendo ambos al suelo.
El corazón de Allen latía desbocado, sintiéndose inseguro de algo: si Kanda estaba ahí cuando él recuperó la conciencia, significaba que se había encontrado con Nea… o quizás habían cruzado palabras.
—Debemos detenerlo antes de que vuelva a escapar —Johnny le hizo volver a concentrarse en la situación, quien era ayudado por Kanda para detener sus inútiles intentos por zafarse del agarre y volver a escapar, dejando todo el drama y el pesado ambiente a un lado… momentáneamente."
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—Esto es ridículo… —dijo Allen, sosteniendo el cartel del "Servicio de reparación de Johnny" con la mirada ensombrecida y lanzando maldiciones en sutiles murmullos.
—Lo siento, Allen —Johnny se disculpó luego de atender a un cliente— Al menos ahora sabes que no te estábamos buscando como parte de alguna misión de la Orden. Perdón por confundirte cuando viste que Kanda llevaba el traje puesto.
—¡Tsk! No nos dejaste otra alternativa, Moyashi. Sólo así no podrás escabullirte sin que lo notemos —Kanda le contesta tras un pesado suspiro.
—Pero al menos hubieran usado unas esposas con combinación. ¿Ahora cómo rayos me quitarán esto cuando sea necesario? —Allen reprochaba mientras intentaba inútilmente morder y jalar con fuerza el aparato que Johnny había atado a su mano como un grillete. Cuando finalmente se rindió, fue el turno de Timcampy de comenzar a morder el artefacto.
Kanda estaba sentado en la esquina más apartada. Agradecía que al ex-científico se le ocurriera la brillante idea de conseguir algo de dinero ofreciendo servicios de reparación de relojes y radios, pero ya llevaban un par de horas en el mismo lugar y debían moverse pronto si no querían ser rastreados.
Él tenía los brazos cruzados y una mirada de pocos amigos. Luego del encuentro con el Noah la noche anterior, se quedó con el trabajo de responder una pregunta, a la cual no encontraba aparente respuesta y eso le molestaba.
"¿Qué tanto sabes sobre el pasado de Allen?"
Técnicamente no sabía casi nada del Moyashi antes de su llegada a la Orden. En algunas ocasiones lo había escuchado conversando con Lenalee y Lavi sobre los viajes a la India y África que había hecho junto a Cross Marian, pero al nunca haber demostrado interés en él hasta ahora, no tenía muchos datos sobre dónde comenzar a indagar.
Ahora más que nunca quería entender cuál era la conexión entre el Allen Walker que conoce y ese hombre de mirada similar y cabello castaño en los sueños vividos que recientemente lo atormentan a la hora de dormir. Pero había algo más, maquillado entre las palabras de Nea.
"Yo personalmente te contaré una historia, una en donde una promesa es rota y un traidor es protegido por un alquimista y un exorcista…"
Esa frase se clavó como un cuchillo en ciertas zonas de sus brazos. Una dolorosa corriente lo paralizó, notándose en su mirada por un instante una terrible mueca de dolor que no pasó desapercibida por Allen.
Mientras Johnny estaba ocupado, Allen se alejó lo suficiente dentro del rango del grillete en su mano.
—¿Qué sucede, Kanda? ¿Estás bien?
Kanda de inmediato recuperó la compostura y vio los ojos plateados de Allen mirándole con preocupación.
—No es nada. Hay una colonia de hormigas cerca —se excusó. Sintiéndose incómodo por la mueca en el rostro contrario sabiendo que Allen no le creía en absoluto.
—Sabes que puedes decirme lo que ocurre —inquirió el albino.
—Es sólo que puede que me convierta en un Caído si sigo con ustedes —pensó, sintiendo el escozor en la zona de los estigmas en sus brazos—. Tsk… Recuerda que el sello ya no funciona como antes —dijo, refiriéndose al sello en su hombro y buscando llevar el tema a otro camino. Tal vez de esa forma podía sutilmente hacerle algunas preguntas al Moyashi.
Allen se acomodó apoyando la espalda en la pared, dejando a un lado el letrero que era vigilado por Timcampy. Ambos vieron en silencio a las personas pasando por la calle no tan concurrida— No tuve tiempo de agradecerte ayer por haberme salvado de los akumas cuando estaba inconsciente —admitió, ladeando su rostro.
—Solo concéntrate en mantenerte despierto la próxima vez que estés solo. Eres un imán de problemas —contestó con voz seria, pero con cierto tono sarcástico.
—No es mi culpa que los akumas me persigan igual que la Orden. Al menos si alguno de ellos llega a encontrarme, no tratarán de matarme al instante —se volvió a quejar, refiriéndose a los exorcistas y buscadores que lo estaban cazando como a un zorro en el bosque.
—No lo es…
—¿El qué? —cuestionó intrigado. Miró a Kanda sin poder descifrar que escondía tras sus ojos zafiro.
—Que no es tu culpa… La culpa es del 14vo por alojarse a la fuerza dentro de ti.
Allen iba a responder pero se quedó en silencio, haciendo que Kanda levantara una ceja en duda— ¿O lo es? —tardó un segundo en mencionarlo, incrédulo.
—No estoy del todo seguro… —rememoró, levantando el rostro. Sus ojos reflejaron las nubes en tránsito y un destello violáceo se desvaneció tan rápido como apareció en su mirada— Si Mana me ocultó la verdad todo este tiempo, quiere decir que ocurrió algo cuando era apenas un niño o en el momento que el Conde apareció después de que él murió. El problema es que no tengo recuerdos tan claros de esa época de mi vida.
—Hmm… —resopló Kanda, algo frustrado. Estaban yendo a un callejón sin salida.
—¿Piensas que soy un mentiroso o un traidor? —preguntó con miedo a escuchar la respuesta.
—No.
—¿Pero...?
—Pero encontraremos la forma de terminar con esto —Kanda contestó. Llevó la mano cerca a la de Allen para tomarla y juntar sus dedos. Allen se ruborizó de inmediato—. Si vamos a acabar con ese Noé, primero debemos descubrir la verdad. Quizás nos lleve a pistas de cómo deshacernos de él.
Allen asintió, se dejó caer hasta reposar su hombro sobre el de Kanda, con una tenue sonrisa y el golpeteo de su corazón resonando en el pecho.
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—¡Es peligroso estar aquí, marqués Youthsett! Refúgiese de inmediato —Cale gritó asombrado y aterrado por el acto temerario del noble, más aún cuando se ubicó a su costado con un curioso par de guantes y un arma que jamás había visto— ¿E-Eso que es? —pregunta con dificultad al detener otra bala de energía lanzada por los akumas.
—Eso no importa ahora. Tengo un plan en mente que nos sacará de aquí —lo miró con determinación. El exorcista dudó por un instante, pues no tenía idea de que Allen supiera pelear y tampoco tenía fe de que pudiera hacerle algún daño a los akumas sin una inocencia.
—Dinos qué hacer —contestó Marshall, asegurando el agarre de aparato que genera la barrera protectora, bastó la confianza de los buscadores para que Cale se pusiera en posición de ataque, moviendo su Maza de Armas en círculos.
—Noté que tu estilo de lucha es más de cuerpo a cuerpo, así que empujaré a los akumas directo hacia ti, y luego los golpeas con tu arma —describió su idea al exorcista mientras mantenía el equilibrio por lo difícil del terreno por el que pasaba el caballo.
Sin duda era una idea simple y descabellada, pero demasiado peligrosa si salía mal. Los buscadores vieron a Cale buscando aprobación. El exorcista aún no del todo convencido asintió, haciendo que Allen aumentara la cantidad de energía que fluía por el arma en su mano y sus guantes, listo para pelear.
El ojigris estaba decidido a hacer tiempo y con suerte destruir a los akumas que los perseguían. Rápidamente dedujo el funcionamiento del arma de Cale; las ondas expansivas de inocencia eran las que destruirían a los akumas desde su interior al ser impactados por el mazo en la punta.
Sacó de sus ropas uno de los talismanes de Cross. El adolescente no se percató que le habían sido robadas, pero eran clave para que su plan fuera un éxito. Se lanzó del carruaje en movimiento hacia uno de los árboles, evadiendo por poco la destrucción del akuma más grande cuando impactó en la base de otro árbol en su persecución desesperada para alcanzar al Noé en el carruaje.
Sam jaló las riendas obligando al caballo a dar una vuelta cerrada mientras Cale seguía defendiéndolos del segundo akuma que no dejaba de disparar haciendo sonidos guturales que les erizaban la piel.
Habiendo distraído lo suficiente al primer akuma, Allen divisó la silueta de carruaje retornando en su dirección y fue entonces cuando comenzó a correr hacia este para empezar con el plan.
Fue recibido por una la lluvia de balas que levantaba el suelo hasta pulverizar las rocas, eran demasiadas. Sin embargo, en un intento por protegerse con los guantes y su arma, sintió que una mayor cantidad de energía se concentraba en su cuerpo.
Un aura similar a la de la energía oscura rodeaba sus manos y con ellas pudo desviar los disparos que iban a las zonas críticas de su abdomen, pero aun así terminó con raspones, unos golpes y moretones considerables. Maldijo el fallo en su cálculo; si atacaba de frente correría peligro de perder una extremidad o de recibir un impacto letal.
Había llegado el momento crucial. Cuando estaban lo suficientemente cerca, Cale hizo contacto visual siendo la señal para que Allen usara el primer talismán. Lo lanzó al suelo y saltó sobre él provocando que una enorme cantidad de energía lo lanzara al aire mientras corría para acercarse al akuma.
La gigantesca explosión ensordeció a todos y desorientó al akuma que dependía de su vista. Allen cayó toscamente sobre la espalda del akuma, empujándolo con tanta fuerza con las palmas de sus manos que ambos salieron disparados en dirección al carruaje. Momento que aprovechó el exorcista para saltar y activar la habilidad de su arma tipo equipamiento.
La Maza de Armas golpeó la cabeza del akuma directamente, pero aun no lograba que las ondas de inocencia cubrieran la superficie del gigantesco cuerpo. Allen notó esto e hizo fluir la estática transformada en electricidad a través del akuma hasta llegar al exorcista que sintió como sus brazos se fortalecían, haciendo que ambos hombres gritaran al dar todo de sí hasta que finalmente Cale terminó por destrozar la cabeza del akuma, haciendo que cayera inerte.
Tras derrotarlo, Allen cayó al suelo agotado y adolorido. Vio que uno de sus guantes estaba casi inservible porque emitió más energía que la capacidad de soporte del arma.
Cale se acercó con cautela y le extendió la mano para ayudarlo. Se puso de pie con dificultad y sus ojos se abrieron sorprendidos al ver el daño que ambas manos habían dejado sobre la espalda del akuma que no tardó en estallar por el efecto de la inocencia.
—¡Cuidado! —Escucharon la voz de Cross gritando desde la ventana. Tanto Cale como Allen evadieron el impacto de más balas. Aún les quedaba un akuma que vencer y el cansancio ya se estaba notando en ambos.
El último akuma los había tomado por sorpresa y para empeorar las cosas, Cale era un exorcista relativamente nuevo en la Orden. Las cenizas de lo que fue el akuma que derrotaron era en realidad el primero que su inocencia tocaba. No había tiempo de sentirse orgulloso o de cantar victoria. Cuando Sam pasó cerca de ellos, se sujetaron del carruaje para emprender una nueva huida.
—No creo que podamos usar la misma técnica para acabar con este akuma… —pensó Cale en voz alta, claramente agitado y agotado. La lucha se había extendido por poco más de una hora y todos estaban exhaustos.
—Maldición… no tenemos una apertura para lanzar otro ataque. Tengo uno más de los talismanes de Cross, pero mi tobillo se torció al saltar sobre el primer akuma —Allen señaló el papel con el símbolo del talismán restante y luego miró su pierna.
La tela del pantalón estaba rota por la explosión, dejando ver la inflamación que se estaba tornando morada en la zona del tobillo. El dolor era soportable, pero su cuerpo no era tan resistente como pensó, si volvían a repetir el ataque se fracturaría la pierna.
Una bala de energía impactó el campo protector, pero esta vez hizo que se rompiera en pedazos y el aparato en las manos de Marshall comenzará a lanzar humo y prenderse en llamas. El buscador lo lanzó hacia el akuma.
Allen miró preocupado donde Nea y Cross estaban, ocultos al interior del carruaje. Estaban a muy poco de llegar al siguiente pueblo pequeño y si seguían por el sendero libre, se convertiría en una masacre si no se deshacían de ese akuma.
Mientras buscaba una salida, no se percató de que el akuma usó su cola para atacar como un látigo, Cale se interpuso entre el ataque y el ojigris, siendo lanzado varios metros hacia el bosque.
—Se acerca —gritó Nea observando con los ojos abiertos en pánico desde la ventana rota. Su mayor temor se comenzó a hacer presente al ver cómo Allen saltó sobre el monstruo, siendo lanzado de vuelta al carruaje y terminando con una herida en su frente de la que brotaba sangre en abundancia— ¡ALLEN!
—No te acerques a la ventana —regañó Marian, jalando de la peluca al menor a nada de que una bala rozara su cabeza. Dicha bala destrozó la llanta delantera causando inestabilidad y haciendo que todos perdieran el equilibrio.
—¡Perdemos el control! ¡Nos estrellaremos! —gritó angustiado el buscador al perder finalmente al último caballo por el impacto de otra de las balas de energía del akuma.
—Cony… Cross, salten —ordenó Allen a último momento mientras casi arrancaba la puerta para sacar al peli morado y brincar con el científico a sus espaldas antes de que el carro terminara destrozado a la orilla del bosque.
Había destrucción por todas partes, los buscadores estaban inconscientes y no se tenía señales de Cale, quien fue lanzado varios metros en la espesura del bosque— No, no, no ¡No! Esto es grave —Pensaba el ojigris, jalando de la mano a un asustado Nea buscando refugio de las balas entre las rocas y los pinos cercanos. Vio a Cross a unos metros arrastrándose hasta tomar el arma que había tirado para dispararle al akuma.
—¡Cómete esto, maldito akuma! —Cross gritaba con furia. Descargando las balas, que al ser de plomo sólo rebotaban en su cuerpo como piedras.
Cuando contraatacó dispuesto a eliminar al pelirrojo, Allen se interpuso bajo el terror en los ojos de Nea y Cross. Los ojos grises del alquimista se iluminaron lanzando un nuevo artefacto que cayó sin provocar daño alguno en el akuma.
El akuma dirigió su vista al objeto, parecía una esfera de cristal con trozos sólidos de metal adentro— ¡Cúbranse! —Allen gritó y acto seguido, lanzó un frasco con agua que se hizo añicos junto a la esfera de cristal.
No tardó en reaccionar el metal alcalino con el agua, causando una explosión y llamas acompañadas de chispas de colores, fue una explosión aún más grande que la del talismán, arrojando al akuma varios metros lejos.
Nea tocía buscando recuperar el aire. Llevó las manos al rostro limpiando… ¿sangre?
—¿No te hi...ciste da-daño, Nea…? —escuchó la voz de Allen muy débil. La sangre que manchaba el rostro del menor no era suya, era la de un muy mal herido castaño que había usado una bomba química para atacar al akuma, pero estaban demasiado cerca de la explosión. Allen había usado su propio cuerpo para cubrir al científico y al Noah recibiendo daños considerables en sus brazos y espalda.
Cross estaba inconsciente y Allen estaba a punto de desfallecer. El akuma sufrió pocos daños al no ser atacado con una inocencia. Nea de pronto sintió que la cabeza de Allen se desplomó sobre sus piernas cuando finalmente quedó inconsciente.
Los ojos de Nea se llenaron de lágrimas, un enorme peso lo estaba arrastrando de nuevo a ese momento de oscuridad que tanto le aterraron.
Era su culpa que estuvieran a punto de morir, culpándose también ya que fue su idea viajar con Allen, dejando sólo a su hermano. Entendió estando en la orden que Mana y él no eran simples humanos, pero no cabía en su cabeza aún la gravedad del asunto.
Cuando estaba en la oscuridad sintió miedo, pero ahora un nuevo sentimiento provocó el cambio drástico de color de ojos del niño moreno. Sus pupilas gatunas se enfocaron en el akuma que se acercaba sin piedad para acabar con sus vidas.
Se puso de pie, acomodando con cuidado el cuerpo de Allen y esperó hasta tener al akuma frente a él. Este se detuvo de inmediato, pero no los atacó.
La expresión del rostro demoníaco del akuma era de verdadero terror ante lo que veían sus ojos.
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Holo there...
Si, lo sé, merezco todos los reclamos y quejas en esta ocasión. De no ser porque estaba revisando los fics porque los estoy pasando a AO3, no me habría dado cuenta que JnB tiene poco más de un año en hiatus. ¡Perdooooooooonnnnn! Mi mayor temor se hizo realidad con uno de mis fics más queridos *Cries in Spanish*
Les debo una enorme disculpa porque se lo triste que es encontrar una historia, emocionarse al leerla y toparse con la realidad de que esta en hiatus o descontinuada. No pienso dejar de escribir este fic y prometo que -más tarde que temprano- lo terminare.
Espero este capítulo compense la larga espera. No sé si a estas alturas todavía alguien está interesado en ese fic o esté leyendo este triste intento de disculpa, pero solo quiero decirles que gracias… Mil y un gracias por tenerme paciencia y gracias por seguir leyendo Jikan no Breaker.
Por si alguno de ustedes esta al día con mi otro fic llamado Lemuria, les aviso que también ha sido actualizado y cuenta con una portada nueva, así que corran a leer. Espero les guste.
⋆。*゚*(^ᴗ^)*゚*。
Los dejo con un Bye Bye Dango… nos leemos en unos cuantos días…
時間のブレーカ…By: VarelaDCampbell ウァレラ・ディー・キァンベル。
