Ok, se me olvidó subirlo ayer. Frozen no me pertenece. Disfruten.
Capítulo anterior:
-Si que nadie me moleste Kai… voy a estar ocupada- "Anna, quiero que vuelvas a mi"
-Su alteza… su alteza despierte… por favor- decía Thomas mientras sacudía el hombro de su príncipe ligeramente.
-Mmmm… 5 minutos más….- Anna se daba la vuelta y empujaba la mano del chico de ella, no sabía cuanto tiempo había transcurrido desde que se fue a dormir, pero para ella no se sentía ni medio segundo.
-Pero el señor Kristof me mandó a buscarlo… preguntaba si va a almorzar con él o con los del consejo- decía ya un poco más que frustrado.
-Almuerzo… el almuerzo?... el almuerzo! Thomas! Que horas son?- decía parándose de un salto y corriendo hacia el baño para echarse agua a la cara y que no notaran que había estado durmiendo durante toda la mañana.
-Ya es mediodía su alteza… que le digo al señor Kristof?- decía dirigiéndose hacia la puerta.
-Antes de eso… haz hablado con el rey o con el señor Brandon?- decía volviendo a salir del baño.
-No, por qué?-
-No es nada- "el rey debe seguir discutiendo con el consejo entonces"- cuando veas al rey o al señor Brandon por algún pasillo vienes y me dices inmediatamente, vale?- decía mirando al joven
-Como ordene alteza- decía haciendo una pequeña reverencia.
-Entonces, guíame hacia donde Kristof, almorzaré con él hoy- decía dirigiéndose hacia donde el joven estaba en la puerta y le indicaba con un gesto de las manos que abriera el camino.
Kristof se encontraba en los establos, le había empezado a dar hambre desde que Thomas tardaba tanto y decidió compartir una zanahoria como usualmente lo hacía con Sven.
-Si sabes que cualquier mujer que te viera haciendo eso te encontraría asqueroso, Kristof?- decía un príncipe dirigiéndose con una sonrisa que decía que no lo decía tan en serio hacia su mejor amigo.
-Y qué… no es como que esté buscando todavía alguna mujer, y si lo estuviera, tendría que querernos tanto a mí como a Sven, somos el paquete en conjunto- decía terminando de comerse la zanahoria que tenía en la boca y con una mirada de suficiencia.
-Bueno, una cosa es que los quiera a los dos…- decía mirando fijamente e intercalando entre las bocas de Sven y Kristof-.., y otra muy diferente es que acepte los gérmenes de los 2; en serio amigo divide la comida cuando coman juntos, por el bien de tú futura vida amorosa- decía con una mirada que dejaba ver el asco que sentía porque compartieran su comida y preocupación por su amigo.
-Ah- suspiraba- lo pensaré… pero que te tomó tanto tiempo? Esa reunión del consejo iba tan mal?- decía el sirviente mientras metía a Sven en su cubículo del establo.
-No tengo idea- decía el príncipe con una mirada frustrada.
-Qué?- salía y empezaba a abrir el camino para que llegaran a una sala donde pudieran almorzar- no llevas toda la mañana en esa reunión?... Andrew sé que tú cabeza solo piensa en su majestad todo el tiempo, pero debes prestar atención en estas cosas; son importantes para el reino- decía con una mirada traviesa mientras movía las cejas.
-Idiota, no era por eso… técnicamente me echaron de la reunión cuando supieron que era el heredero- decía inclinando la cabeza hacia el suelo.
-Anna- decía susurrando de forma dura- cómo que te echaron? No te pueden sacar de estas cosas… los guardias no tienen permitido sacarte de ningún lado- decía poniendo su mano en el hombro.
-Aunque estás en lo correcto, hecho que me sorprende porque tú no sabes mucho de estas cosas, ningún guardia me sacó; después del anuncio, todo el consejo se paró de su silla y salió de la sala… el rey fue a buscarlos y que reanudaran la reunión sin mí, cuando creyera conveniente dijo que me volvería a llamar- decía terminando de caminar y sentándose en la mesa en la que parecía que iban a almorzar.
-Uy, así de mal, eh?- decía Kristof recogiendo 2 platos que estaban en un carrito y colocarlos en la mesa y sentándose frente a Anna para empezar a comer- pero es obvio que gente de mayor estudio se oponga a este nombramiento repentino… es decir, para ellos eres un extraño que llegó de la nada para dirigir la casa donde ellos viven- decía metiéndose un trozo de pollo a la boca.
-Lo sé- suspiraba mientras recogía sus cubiertos- pero deberían darme la oportunidad de ganarme su confianza y demostrarles que haré de este un mejor lugar para vivir- desganada empezaba a comer.
-Sé que lo odias, pero en esta situación solo te queda ser paciente y que tanto ellos como el pueblo se vayan abriendo a ti- se metía más comida a la boca y seguía hablando- conquista tu continente una isla a la vez-
-Sabes, ese habría sido un consejo genial si no tuviera que ver la comida en tú boca mientras hablas- decía poniendo cara de disgusto- menos mal que solo estoy yo, amigo en serio que eres asqueroso, pobrecita tu mujer- decía el final con una mano en el pecho y cara de preocupación fingida.
-Jaja- sarcasmo goteaba de las palabras del nuevo siervo- no tiene nada de qué preocuparse en mi vida amorosa su alteza… más bien la suya podría tener algún momento difícil- decía mirando por encima del hombro de Anna y hacia la ventana.
-A qué te refieres?- decía volteando también a mirar por su hombro.
-Qué no es esa una paloma de hielo?- decía señalando un punto brillante por la parte de arriba que parecía chocar con el vidrio.
Efectivamente, cuando la princesa se acercó para abrir la ventana, la paloma entró inmediatamente y se posó en el hombro de Anna. La joven se puso pálida al confirmar que era una de las creaciones de su hermana "Elsa solo me habla de noche, eso acordamos… para que llegue una carta de día, algo importante debe haber pasado, espero no sea nada malo" esos eran sus pensamientos mientras corría a encerrarse en su habitación, fuera lo que fuera, parecía algo que debía tratarse con la mayor privacidad.
Cuando llegó a su cuarto, cerró la puerta y le echó llave, procedió a abrir el sobre y a leerla lo más rápido que pudo. A medida que sus ojos escaneaban las palabras escritas elegantemente, su semblante cambiaba a uno más relajado, para que a los pocos segundos volviera a formársele una cara de preocupación un tanto diferente de la primera "es en serio Elsa?" pensaba una angustiada princesa.
-Y dices que Anna va a regresar antes de lo previsto?- decía un pequeño hombre de nieve con ojos esperanzados que miraban hacía la hermana mayor de la realeza de Arendelle.
El pequeño muñeco de nieve había venido a pasar el rato de nuevo con la reina para intercambiar ideas sobre lo que escribiría en su siguiente carta para la hermana menor.
-Pues… aún no estoy 100% segura de que sea así- decía la reina y volteaba a mirar por la ventana- pero tengo un buen presentimiento Olaf, ya lo verás- decía volteando a mirarlo y deteniendo unos segundos su trabajo- has pensado en lo que le quieres decir a Anna en tú correo de esta noche, verdad? Puede que te ayude a redactarlo mejor más tarde- y volvía a trabajar.
-Elsa- bajaba la mirada el pequeño hombre de nieve.
-Si?-
-…-
-Olaf?- volvía a detenerse- qué ocurre amiguito?- decía prestándole toda su atención.
-Es posible… me refiero, existe la posibilidad de que Anna no quiera volver?... ya va mucho tiempo en su viaje- decía un poco melancólico el muñeco.
-Awww, Olaf eso es imposible- decía con una pequeña sonrisa- en todas las cartas siempre dice que nos extraña; además, yo le di mucho tiempo para viajar, por eso no ha regresado- decía extendiendo la mano para alzar la mirada de su mejor amigo- ya volverá, solo debemos esperar-
-Esta bien- decía suspirando una última vez antes de volver a su estado normal de alegría- ya sé! Le voy a decir a Anna que cuando llegue le voy a compartir de mi miel… la miel es deliciosa cuando no te picas!- y salía disparados por la puerta del estudio para empezar con su carta.
-Bueno, parece que no quiere que le ayude… hora de volver al trabajo- la reina se ponía de nuevo a escribir en su estudio.
Knock, knock
-Brandon, estas aquí?- tocaba desde la puerta el príncipe.
-Alteza- decía una voz desde su lado- este no es lugar para que usted ande paseando, son las dependencias de los siervos del castillo- decía una criada desconocida para el príncipe.
-Lo sé, lo sé- decía con una mano detrás de su cuello- de por casualidad has visto a Brandon? Necesito hablar de algo con él y no logro encontrarlo- decía un poco más serio.
-Lo siento su alteza, por aquí no lo hemos visto desde esta mañana… por lo general se encuentra en las salas que ocupa su majestad al trabajar en estas horas del día, tal vez lo logre encontrar por allá- finalizaba con una pequeña sonrisa.
-Pero de por esos lados vengo- decía agachando la cabeza y susurrando.
-Disculpe, dijo algo?- preguntaba desconcertada la criada.
-Nada, nada- daba una sonrisa incómoda y se disponía a devolverse por donde vino- de todos modos muchas gracias… esto, cuál era su nombre?-
-Irina, alteza- decía con una sonrisa tímida.
-Bonito nombre, entonces, gracias por tu ayuda Irina, nos vemos- empezaba a caminar hacia el ala real.
-Nos vemos alteza- sacudía un poco los dedos a forma de despedida.
La princesa llegó a su habitación y cerró de nuevo la puerta, quería pensar ahora que estaba más calmada sobre lo que le había escrito su hermana "bueno Anna, qué quieres hacer?... no tienes algún plan para casos de emergencia como estos? …piensa" el príncipe daba vueltas en su cama sin darse cuenta que su mejor amigo se acercaba.
-Anna!- le gritaba casi al oído cuando se había sentado también en la cama.
-Ahhh!- caía de la cama y se asomaba por el lateral- Kristof! Idiota! No me puedes decir así aquí con ese volumen, nos van a descubrir- decía dándoles una mirada asesina desde su lugar en el suelo mientras se sobaba la espalda.
-Y qué importa que nos descubran!- decía en voz alta- saliste como alma que lleva el diablo en medio del almuerzo y cuando me acerqué a tú habitación saliste corriendo con cara de pánico desde ella… qué ha pasado en Arendelle? Es grave?- decía, y en sus ojos se podía ver la preocupación y el miedo, prácticamente gritaba por ellos "están nuestras familias bien?"
-Qué? No, no ha pasado nada grave…- se detenía por un momento y lo pensaba mejor-… bueno nada grave para los demás, tal vez si es grave para mí- decía frunciendo el seño.
-Por qué, pasó algo con Elsa? Conoció a alguien?- Kristof deducía que lo único que podría alterar a Anna de esa manera, tendría que ver con la decisión de rey de Elsa- hey, estas cosas pasan sabes; aún tienes oportunidad en el baile, no lo pueden cancelar a mitad de camino- decía ofreciendo la mano para que Anna se levantara y dándole ánimos con una sonrisa.
-Pues no, tampoco es eso- decía levantándose del suelo.
-Entonces?- no entendía la preocupación de Anna para nada.
-Pues en la carta que me envió no dice nada de eso, solo que me extraña un montón y que si podemos modificar un poco nuestro plan de viaje- decía mirando el piso.
-Yo no veo el problema aún- decía Kristof volviéndose a acomodar sentado en la cama.
-Pues no sería tan malo si esa modificación no la incluyera a ella- decía sentándose en una silla cercana a la ventana.
-Espera, qué? No puede ser serio, la reina te dijo que va a hacer eso- más o menos Kristof lograba captar la idea de la reina.
-Por eso me fui a buscar a Brandon, él es el único que sabría si la reunión del consejo ya haya terminado-
-Pues me voy a buscarlo- decía Kristof poniéndose de pie.
-Es inútil, no lo he visto en todo el lugar… mi única esperanza es que Thomas lo haya encontrado, él conoce más el castillo que yo- volvía a suspirar la princesa.
-Hey, no es el fin del mundo, solo tenemos que preguntar y listo, todo solucionado- decía kristof levantándose para poner una mano en el hombro de la princesa.
-Lo sé… pero ahorita no tengo una muy buena imagen con los del consejo, creo… no les va a hacer ninguna gracia mi pedido-
-Al menos con esto sabemos que lo de la impulsividad viene de familia- decía riéndose un poco Kristof- puede que la misma noche en que Elsa te "conozca" puedas hacer que se casen-
-Idiota, Elsa no es así…- se ponía a pensar más seriamente-… que la habrá hecho tomar esa decisión?-
-Aunque estoy seguro de que no me lo vas a creer, soy firmemente creyente de que Elsa te ama- se acercaba al oído para susurrarle- Anna y Elsa sentadas en un árbol be-sán-do-sé- auch! eso duele- finalizaba con una risa traviesa y sobándose la oreja.
-No digas bobadas sino quieres que te la vuelva a pellizcar- decía con una vena palpitante en la frente.
-Entonces como me explicas que Elsa quiera unirse a nosotros unos días en nuestro viaje?- finalizaba cruzándose de brazos.
También soy de la opinión de Anna que Elsa no es tan impulsiva... pero en los inicios vemos como Elsa se deja llevar por los caprichos de su hermana, así que era obvio que no aguantara todo el viaje para volver a ver a Anna. Es todo por ahora, nos vemos.
