Ok, no abandoné la historia, solo diré que a mi computador se le dio la gana de morir y la persona que lo arregló no pudo ser más lenta porque era físicamente imposible.

Frozen no me pertenece. Disfruten.


Capítulo anterior:

-Entonces como me explicas que Elsa quiera unirse a nosotros unos días en nuestro viaje?- decía cruzándose de brazos Kristof.


Encontrar a Brandon o al rey tomó un par de horas más (incluso cuando Kristof se unió a la búsqueda luego de insistir tanto) y cuando le expresaron que querían salir la otra semana por un asunto urgente que se les había presentado, extrañamente el rey estuvo de acuerdo casi de inmediato. Cuando Anna le había preguntado cómo le había ido en la reunión, desestimó la pregunta y le dijo que no debía preocuparse por ello y que antes de que partiera se presentara ante el pueblo como su nuevo príncipe.

Esa misma noche Anna le contestó que la otra semana estarían en un país cercano para que la reina no se alejara mucho de Arendelle y pudiera visitarla un par de días, también contestó la carta de Olaf y su importante descubrimiento acerca de la miel. Luego de haber recibido respuesta de su hermana (algo subida de tono para ser solo fraternal, le decía una pequeña parte de su mente a la princesa) se quitó el collar y procedió a dormir.


Un par de días después…

-Anna, despierta- decía Kristof moviendo el hombro de la princesa- hoy es el día de la presentación- decía lo último sacudiendo más fuerte.

-Y a quien presentan?- decía una adormilada princesa tratando de alejarse de la mano que le fastidiaba su sueño.

-Pues a ti idiota- decía soltando unas risitas, ver como se despertaba la princesa siempre era entretenido para el nuevo siervo- el gallardo y súper apuesto Andrew va a ser presentado como el nuevo heredero de Aland, y cientos de jovencitas caerán desmayadas a la vista de su nuevo príncipe; ya las puedo escuchar a coro cuando te vean… ANDREW, ANDREW- decía poniendo sus manos alrededor de la boca para hacer el efecto de que sonara como una gran masa de gente.

-Kristof, no seas tan gracioso tan temprano- decía con cara de palo mirando a su amigo

-Pero es verdad… lástima por esa fila de corazones rotos que vas a dejar en tú conquista hacia tú hermana…pero- una sonrisa maliciosa se levantaba en el rostro del cosechador de hielo y flexionaba los brazos- puede que algunas afortunada encuentran consuelo en este magnifico ejemplar- decía posando más

-Tu?¡ jajaja… magnifico?¡ jajajaja- decía la princesa retorciéndose en su cama

-Ya lo verás Anna querida, las muchachas harán cola para el segundo tipo más apuesto en todo Adlai y Arendelle- decía cruzando los brazos completamente convencido- y ya apúrate que se nos hace tarde-

-Bueno, bueno, qué humor- decía colocándose el collar y alistándose.

-Por cierto, cuando partimos para pasear con tú hermana?- decía mirando por la ventanas mientras el príncipe se cambiaba tras un vestidor.

-Pues le contesté entonces que en una semana nos veríamos en un pueblos intermedio entre Arendelle y Adlai… deberíamos partir a más tardar esta noche, así que mientras estoy en mi presentación ve alistando las cosas para 1 semana de viaje- decía terminando y saliendo por la puerta.

-Vale, nos vemos al almuerzo donde siempre- también salía, pero se desviaba hacia los establos.

La presentación con el pueblo, según lo que le habían dicho Brandon y el rey, iba a consistir primero por un largo discurso dictaminado por el rey, para explicar las circunstancias de la aparición repentina de un heredero y el por qué se había mantenido en secreto hasta ahora, luego Andrew haría un juramento solemne en una rodilla frente a su padre y se le entregaría una espada y un símbolo como un broche que representara su herencia, luego el mismo Andrew daría un discurso hacia su pueblo. Todo esto se llevaría a cabo en la plaza central de la ciudad para que todo el mundo viera.

-Estas listo?- preguntaba el rey ya sentado en su montura esperando a que abrieran las puertas del castillo; estaba vestido de manera elegante y una corona de tamaño mediano ocupaba su cabeza.

-Nací más que listo Albert- decía el príncipe tratando de transmitir una confianza que no sentía debido a los nervios y agarrando más fuerte su montura.

-Ese es el espíritu muchacho- decía volteándose e ignorando la lucha interna de su primogénito- abran las puertas!- mandaba a sus soldados.

-Puertas abriéndose!- gritaban algunos soldados mientras la puerta principal subía para dar paso a la procesión real.

La procesión real tardó menos de media hora en llegar a la plaza, y todo sucedió tal como había dicho el rey, pero el príncipe no dejaba de tener una sensación incómoda con lo que estaba sucediendo.

-No sé Kristof, es como si todo el rato hubiera sido observado- decía el príncipe mientras cortaba su carne.

-Obvio que estaba siendo observado- decía masticando y tragando- ese era el punto de que te presentaras, para que todos vieran tu cara- decía apuñalando otro gran pedazo de comida y llevándoselo a la boca.

-Pues si, pero no… me sentí incómodo, y eso nunca había pasado cuando he dado discursos antes- decía también comiendo.

-Ay ya, tú lo que quieres es presumir que todas las doncellas no te quitaban el ojo, verdad?- decía moviendo las cejas de arriba abajo y apuntándole al príncipe con un tenedor- oh pobre príncipe Andrew siendo acosado por un montón de mujeres- decía melodramáticamente.

-Que no es eso Kristof- decía sonrojado y mirando para otro lado- hablando de mujeres, ya hiciste todos los preparativos del viaje?- decía reanudando su comida.

-Qué? Tan ansioso por ver a la tuya?- decía volviendo a comer.

-Ella no es mía… no la menciones como un objeto- decía mirando con el ceño fruncido.

-Ush, pero que delicado… si, su alteza, todo está listo para que partamos en la tarde- decía metiendo aún más comida.

-Genial- decía terminando y levantándose de la mesa- voy a buscar al rey para avisarle que nos vamos en la tarde- decía caminando hacia la puerta-…y amigo, a la próxima traga antes de hablar si? Eso fue asqueroso- decía saliendo.

-Lo repito, que delicado- decía el recolector de hielo terminándose su comida.


En la oficina de la reina en Arendelle, varios miembros del consejo estaban discutiendo acerca de los últimos planes de su majestad mientras esperaban que volviera de su almuerzo.

-Y estás segura de eso?- preguntaba sir Kalv sentado en una silla y en sus manos con una lista de lo que parecían ser nombres.

-Lo estoy completamente- respondía Lady Sigrid- uno de mis informantes aseguró escuchar al muñeco de nieve hablando de eso.

-Por muy buenas que sean sus fuentes Lady Sigrid- continuaba sir Kalv- no creo que su majestad tenga en mente hacer eso… aún tenemos muchas cosas para planear y el baile está a menos de un mes- decía levantando la lista- es más, vine a discutir con su majestad acerca de las respuestas de las invitaciones que mandó para la nobleza-

-Yo también vine por eso- contestaba Lady Elizabeth con otro pergamino en sus manos- varios reinos han dado su contestación-

-Pues esperemos que solo sean desvaríos del muñeco entonces- decía un poco de mal genio- no creo que nadie se ponga contento si toda la familia real se vuelve ausente justo antes de un evento tan importante-

-Y qué clase de evento sería ese?- decía una cuarta figura que ingresaba por la puerta.

-Pues el baile, no? Es el primer paso en la búsqueda del pretendiente- decía la espía empezando a masajearse la nariz y cerrando los ojos- su majestad no podría ser tan imprudente-

-No veo como eso sería una imprudencia Lady Sigrid- decía una mujer con ojos de hielo mientras se paraba frente a su líder de espías- y es más un asunto personal que no debería ser de la incumbencia de nadie- decía bajando un poco la temperatura para demostrar más su enojo.

-Su majestad!- se paraban los 3 concejales y hacían una pequeña reverencia.

-Vayamos directo al grano concejales, cuál es el problema?- decía tomando asiento en su silla detrás del escritorio, mientras los otros 3 buscaban sillas para sentarse al frente.

-Majestad quería confirmarlo primero con usted, es verdad?- preguntaba la espía.

-Ya que al parecer es inútil tener un poco de privacidad en este castillo, voy a tener que confirmar sus investigaciones lady Sigrid- decía la reina con una expresión cansada.

-Pero majestad, y el baile? Aún hay muchas cosas que faltan organizar- decía con un poco de alarma el único hombre de la habitación.

-El baile sigue igual sir Kalv, confío que en mi ausencia usted pueda solucionar cualquier pormenor que se presente y para que tenga más tranquilidad, no pienso ausentarme de mi reino por más de 10 días, cualquier imprevisto grave lo podremos discutir a mi regreso y creo que habrá tiempo de sobra para solucionarlo- decía con la voz más de negocios que tenía.

-Ausentarse del reino?- decía lady Elizabeth- podría saber hacía donde se dirige majestas? Podemos enviar algún mensajero al reino a donde vaya para que estén listos para recibirla- decía buscando papel y tinta mientras se paraba para ir a buscarlos.

-Eso no será necesario lady Elizabeth, este es un viaje de placer, no de negocios- decía mirando por la ventana- quiero tener unos días para mí antes de los acontecimientos venideros-

-Y ya ha escogido los guardias que la van a acompañar? Me gustaría sugerir un par de mi propio escuadrón para una mayor seguridad- decía la espía

-Eso tampoco será necesario Lady Sigrid, es un viaje que quiero hacer de incógnito y no creo que vayan a haber problemas con respecto a mi seguridad- decía la reina con una pequeña sonrisa confiada.

-Pero majestad, reconsidérelo hay muchos bandidos en los alrededores de los reinos, para que una persona vaya sola por ahí, es muy imprudente en mi opinión- decía lady Sigrid mientras los otros 2 concejales asentían.

-Eso no es necesario, aunque agradezco su preocupación por mi bienestar creo que soy perfectamente capaz de cuidarme yo sola por unos cuantos días- volvía a enfriar la habitación y creaba un copo de nieve en la palma de la mano- no deben olvidar que cualquier atacante se estaría enfrentado a la reina de hielo señores- contra eso los concejales no tenían nada y se quedaron en sus puestos en silencio- ahora, si eso era todo lo que querían decirme me voy a retirar, tengo que empacar porque me voy hoy- decía poniéndose de pie y caminando hacia la puerta.

-Pero majestad y las listas? Lady Elizabeth y yo venimos a confirmar el número de personas que ya dijeron que si iban a venir- decía el concejal parándose y mostrando su pergamino.

-Estoy segura que en el trascurso de estos días llegaran más contestaciones, volveré a revisarlas cuando regrese- abría la puerta- si me disculpan- y salía por la puerta.


La princesa Anna llevaba casi 2 horas buscándolo, pero sin encontrar al rey de nuevo "esto definitivamente es raro, dónde se mete todo el mundo cuando más lo necesito?" por el rabillo del ojo alcanzaba a ver una cara conocida por un pasillo.

-Irina!- decía trotando hacia la criada.

-Su alteza- daba una pequeña reverencia- en qué le puedo ayudar?- decía un poco sonrojada.

-Has visto al rey o a Brandon?- decía acercándose un poco más

-N-no su alteza- decía apartando la mirada hacia el piso- ya le ha preguntado a Thomas alteza?

-No, pero es una gran idea- se acercaba y trataba de mirar la cara de la sierva- estás bien Irina?- ponía su mano en la frente- te ves roja

-Estoy bien alteza- saltaba ante el contacto y daba un paso atrás- si me disculpa, tengo cosas por hacer- y con eso se alejaba.

-Eso fue raro… bueno, vamos a llamar a Thomas entonces- emprendía el camino hacia su propia habitación.

Cuando la princesa llegó a su habitación, llamó de inmediato a Thomas para que él encontrara al rey, no tardó media hora cuando recibió un mensaje de parte del rey de que estaba ocupado y que si lo estaba buscando para salir, él ya le había dicho a los guardias de las puertas para que lo dejaran pasar sin preguntar. Anna mandó una contestación rápida con Thomas como despedida y fue a buscar a Kristof para salir de inmediato.

-Vamos Kristof, toda esta búsqueda nos retrasó- decía el príncipe jalando a su siervo mientras se dirigían hacia los establos.

-Ey, tranquilo- decía tratando de frenar al príncipe en su carrera- no estamos tan retrasados, todavía nos quedan 2 días de viaje- se detenía cuando llegaban con Sven y cruzaba los brazos mientras levantaba una ceja- por qué el afán?-

-Afán? Ninguno… solo no quiero que nos retrasemos más- decía apartando la mirada hacia cualquier parte menos en la cara de su amigo.

-Oh- desplegaba una gran sonrisa maliciosa- no me digas que todo esto es por ver a la reina, es eso verdad?- empezaba a picar los lados de la princesa.

-Jaja que chistoso Kristof- sarcasmo goteando de cada palabra que salía de su boca- no es por las razones que crees… este es el primer viaje que Elsa va a hacer sola y quiero llegar antes que ella para que no se preocupe- decía con una mirada tímida hacia el suelo.

-No hay de qué preocuparse Andrew, vamos a llegar a tiempo- decía poniendo una mano en el hombro del príncipe.

-Yo sé, pero entre más rápido menos tiempo ella va a estar sola… me preocupa un poco, con todos los bandidos que hay por los alrededores- decía aún con la mirada baja.

-En serio?- decía de nuevo cruzando los brazos- hablamos de tú hermana Anna- susurraba la última parte- ella es la reina de hielo! La última cosa que debes de preocuparte es por su seguridad- finalizaba con una sonrisa y se montaba en Sven- pero de todos modos vamos, estoy casi seguro de que mis palabras solo caerán en oídos sordos hasta que veamos a su majestad-

-Yo sé que ella puede cuidar de sí misma Kristof- decía también montándose en su propio caballo- solo…. Vámonos, si?- decía empezando a salir de los establos.

-Como usted diga su alteza- decía en un tono burlón mientras empezaba a seguirlo "estás tan enamorada Anna" soltaba un suspiro.


Para evitar la publicidad de su propia salida, la reina hizo arreglos durante el día dejando encargados del castillo a Kai y Gerda; y a su consejo del reino. También escuchó parte de sus concejos y terminó decidiendo que saldría de noche con una capa que ocultara la mayoría de sus características reconocibles. Aunque al inicio estaba en contra, permitió que Olaf se uniera en su viaje pero manteniendo su distancia y caminando por los bosques contiguos para que nadie en el camino lo viera (ocultar un muñeco de nieve era un tanto difícil por más capas que le pusieran) la reina internamente esperaba que Olaf fuera suficiente distracción para Kristof y Sven mientras ella trataba de convencer a su hermana.

A lo largo de sus días de viaje la reina se mantuvo en contacto con la princesa para saber los progresos de su recorrido y el punto exacto donde se iban a reunir, en la primera noche decidió establecer un pequeño fuerte de hielo para pasar la noche dentro del bosque; así contaría con la compañía de Olaf y nadie vería su magia, además no había ningún animal lo suficientemente fuerte para romper su hielo si ella quería. Lo volvió a hacer la segunda noche.


-Dónde exactamente debemos llegar?- preguntaba Kristof, por quinta vez consecutiva

-A la salida del siguiente pueblo, ya te lo he dicho muchas veces- decía con el ceño fruncido la princesa.

-Entonces me dices por qué no estamos haciendo la tienda para acampar?- extendía los brazos para dar un efecto dramático- si no te has dado cuenta ya es de noche y el pueblo queda a 5 horas de aquí-

-Si llegamos al pueblo, no va a ser necesario acampar, podemos alquilar habitación en alguna posada y nos ahorra el tiempo de empacar y desempacar todo mañana- decía tratando de hacer notar su punto de vista a su terco amigo.

En opinión del cosechador de hielo, la princesa se estaba acelerando por nada, ya que lo más probable era que llegaran al punto de reunión y la reina tardara horas en llegar. Con el afán con que emprendieron el viaje, la princesa había olvidado empacar sus cosas y alguna sierva había hecho la maleta; lo que significaba que solo tenía trajes de hombre para vestir y para que la gente no la viera raro, se había dejado el collar durante todo el camino, por esta razón quería llegar antes que su hermana al lugar, solo allí se quitaría el collar y mientras se transformaba, esperaba que la reina no la viera. Ya pensaría una buena excusa por su ropa desaparecida y nueva.

Llegaron poco después de media noche al pueblo y para la incredulidad del cosechador de hielo, aún había posadas atendiendo a esas horas. Pidieron habitación y a primera hora del día fue arrancado vilmente de su hermoso sueño de belleza por una paranoica princesa según su humilde opinión.

-Listo llegamos- decía Kristof bajándose de Sven y mirando a todas partes- y ni rastros de tu hermana en varios kilómetros a la redonda- extendía los brazos.

-Vale, vale, tal vez me pude dejar llevar un poco- decía mientras se quitaba el collar, lo guardaba y se adentraba al bosque que quedaba cerca del camino- voy a esperar que pase la transformación entre estos árboles, tú mientras tanto vigila y gritas si notas a alguien-

-Y quién va a estar por estos caminos desolados a estas horas- se encogía un poco y acariciaba sus brazos- aún siento el frío de la madrugada-

-No exageres- continuaba caminando y alzaba al final un poco la voz- tú trabajas con hielo, debería de amar el frío-

-La que debe amarlo eres tú- gritaba por el lugar donde había visto desaparecer a la princesa- después de todo te le vas a proponer!- esperaba un momento a la contestación y no escuchaba nada- me estás escuchando Anna!- volvía a gritar sin respuesta

La princesa se había quedado quieta mirando con grandes ojos abiertos al refugio hecho de hielo, pero eso no fue lo que detuvo sus pasos, aunque las creaciones de su hermana siempre le hayan tomado el aliento; lo que la hizo detener fue la figura que con los ojos abiertos sorprendidos miraba en shock como la apariencia de la princesa cambiaba.

-Anna?-


No prometo nada, pero voy a tratar de subir los capítulos que faltan más seguido, sino, será como siempre una vez a la semana. Espero les guste.