Disclaimer: Este fanfiction está basado en el juego "Several Shades of Sadism", sobre todo la ruta de Mei Tarantino, personaje que es imposible no amar, y tiene ciertas semejanzas con Edward. Yo solamente tomo algunas ideas y lo adapto al fandom de Twilight y a la pareja bellward.
CAPÍTULO 7: ALICE
POV BELLA
He sobrevivido a la dura semana, Edward se pasa dia y noche frente al piano tocando. La rutina siempre es la misma. Me despierto, saco a pasear a Rachmaninoff. Preparo el desayuno de Edward y se lo llevo a su lugar de práctica, un vez acabado o mientras preparo su desayuno como yo. Con ayuda de un libro de cocina, preparo su almuerzo y su cena. El resto del tiempo me la paso atendiendo a Rachmaninoff y ayudando a mis compañeros de trabajo en el hotel. Y cuando Edward no practica, aprovecho para hacer una limpieza y poner en orden toda la suite.
Hoy en cambio, es mi día libre. Y prometí acompañar a Alice a algún lugar. De todas formas sacaré, a Rachmaninoff, atenderé a Edward hasta que Alice me avise que es hora de irnos.
Antes de salir defino la ropa que usaré para la salida. No es hasta que estoy viendo mi propia que recuerdo el pedido de Alice, y tomo la bolsa, la ropa sigue allí sin tocar y bien planchada.
Como estoy dudando llamo a Alice y le pido una guía sobre a qué lugares iremos para decidir que ponerme. Me dice que use el vestido y algo que combine para cortar el aire, y corta.
El vestido es azul y tiene detalles en negro y dorado. Parece un atuendo adecuado también para la noche. ¿Quiere que después vayamos a cenar?
Suspiro, abro la puerta de mi habitación para encontrarme a Rachmaninoff sentada frente a la puerta con la correa en su boca.
Sonrío y se la engancho en el collar. Ella me ladra feliz.
-Vamos afuera –le digo y ella corre hasta la puerta principal. No hay señal de que Edward se haya despertado. Tal vez está demasiado cansado por ayer. Descansar un poco más no le vendrá mal, se está esforzando tanto.
Pasan dos horas hasta que ambas regresamos al hotel.
-Hasta que al fin llegas, Bella.
Escucho la voz de Alice apenas entró a la suite de Edward. Ella está sentada en el comedor tomando el desayuno con Edward. Libero a Rachmaninoff de la correa y ella va saludar a Alice, quien la acaricia al tiempo que sonríe.
Al parecer es verdad lo que dijo Edward. Lady Rachmaninoff solo es agresiva con Emmett.
Edward me mira por unos segundos mientras me habla.
-Hoy es tu día libre, Isabella. No tenías la obligación de llevarla de paseo.
-No es una molestia para mí, además ella estaba esperándome para que la sacará muy temprano.
-Ya veo. Se acostumbró más rápido de lo que imaginé a ti.
Rachmaninoff apoya la cabeza en el regazo de Edward.
-Hermano ¿me das permiso para llevármela?
-Ambos sabemos que aunque no te lo de te la llevarás igual, Alice. No la sofoques.
-¿Por qué piensas que haría eso? –contesta mostrándose ofendida.
-No me hagas hablar –Edward ríe un poco.
Alice ignorándolo, me toma del brazo y me arrastra a la habitación. Isabella… La voz de Edward nos detiene en seco.
-¿Sí, Edward?
Me doy vuelta para mirarlo.
-No hagas nada que no quieras.
-No le hagas caso, Bella, es un aguafiestas. Tengo grandes planes para las dos.
-Si le digo lo que estoy seguro que planeas, ella desistiría de salir contigo.
Alice le saca la lengua de forma muy infantil.
-No empieces, duendecillo. Eso es de mala educación.
De repente me veo en medio de las disputas de los dos hermanos.
-Solo me detendré si dejas de poner a mis amigos en mi contra.
Edward se encoje de hombros.
-No pretendo quitarte amigos, pero recuerda que ella es mi conserje personal ahora. Si le pasa cualquier cosa, te responsabilizare.
-¿Pueden dejar de hablar como si no estuviera presente?
Alice me observa sorprendida, Edward me mira sin expresión alguna. Pero es mejor que las miradas molestas que me dirigía al comienzo cuando quería librarse de mí. Desde el día en el que él me aceptó definitivamente, no hemos tenido problemas. Yo hago mi trabajo mientras él practica.
-No te preocupes por llegar temprano, hoy no estaré en la noche –me indica Edward. –Será mejor que te lleves la tarjeta para poder entrar.
-¿Y Rachmaninoff?
-Jasper la cuidará.
Asiento. Estoy segura que le ayudará a despejarse un poco, él no ha salido del hotel en días.
-¿Qué harás, Edward? Nunca sales a la noche salvo que tengas un importante compromiso.
-No puedo decirte aún –después se gira en mi dirección. - Isabella, hablaba en serio sobre Alice –dice en tono amable, ignorando las quejas silenciosas de su hermana.
-Lo tendré en cuenta –prometo.
-Bien.
-Booo. No le sigas la corriente, Bella. Verás que nos vamos a divertir.
Sin embargo, creo que nuestras ideas de diversión son muy diferentes y que posiblemente me sentiría más identificada con las de Edward.
Tan pronto como dice eso, me obliga a caminar más rápido haciendo que pierda de vista a Rachmaninoff y Edward, que aún está desayunando. Mientras me alejo, logro ver por un segundo preocupación en Edward, quien me sigue con la mirada. Y me temo lo peor de esta salida.
…
-Vas a usar este vestido –me indica Alice, apenas salgo del baño, con la bata puesta y el cabello mojado sujeto con una pinza para cabello.
-No pienso usar eso –había escogido el conjunto de pantalón ajustado con una blusa en el mismo tono gris perla.
Me había pasado horas viendo la gran cantidad de prendas que Alice dejó para mí y decidí que no iba a usarlo para ir de compras o lo que sea que quisiera hacer Alice. Posiblemente ese vestido iría bien para una cita o fiesta de día o para la playa, pero no planeaba ninguna de esas cosas por el momento.
Alice me ignora y sigue viendo mi guardarropa propio, negando con la cabeza con desagrado. Pantalones, remeras, equipos deportivos, zapatos, sandalias, zapatillas, vestidos y tapados. Estos últimos sean posiblemente las prendas más caras que tengo.
-¿Qué haces, Alice?
-Si tan solo tuvieras algo para combinar mi hermoso vestido de diseño. Deberías agradecer, que yo siempre vengo prevenida. Abre las bolsas.
Veo por primera vez unas dos bolsas blancas de cartón, que seguramente trajo mientras yo me bañaba.
Adentro hay un tapado color piel y en la otra bolsa, un una caja de zapatos.
-Alice… Lamento decirte que los tacos y yo no somos una buena combinación.
-Es por eso que te conseguí algo cómodo. Pruébatelos.
-¿A dónde quieres llegar con esto Alice? ¿Por qué no puedo escoger entre mi propia ropa?
-Porque a los lugares que iremos no puedes ir con tu ropa, debo hacer algo al respecto, por cierto.
-¿Qué tiene de malo mi ropa? También tengo ropa formal.
Como conserje de un hotel, trato de tener ropa formal más allá de mi uniforme habitual, camisas o pantalones y faldas de vestir, porque lo principal es la buena presencia del trabajador, pero resulta cansador y fuera del trabajo no la utilizo todo el tiempo y opto por ropa más cómoda.
-Pero solo puedes usarla para circular por el hotel. Y no me agrada la idea de que luzcas tan aburrida y seria. Bella… Tienes mucho que aprender hoy.
Oh, no.
Las palabras de Edward vuelven a mi mente, casi haciéndome desistir de salir con Alice.
-Bella no pongas esa cara. Lo disfrutarás.
Sí, claro.
Sería de mala educación decirle que no saldré con ella, después de habérselo prometido. Motivo por el que me rindo y me dejo guiar por su entusiasmo.
