Disclaimer: Este fanfiction está basado en el juego "Several Shades of Sadism", sobre todo la ruta de Mei Tarantino, personaje que es imposible no amar, y tiene ciertas semejanzas con Edward. Yo solamente tomo algunas ideas y lo adapto al fandom de Twilight y a la pareja bellward.
CAPÍTULO 8: DÍA LIBRE
POV EDWARD
El timbre suena y me dirijo por el pasillo a abrir la puerta. No me sorprende ver a Jasper detrás de la puerta, de hecho lo estaba esperando.
-Puedes pasar. Viniste más temprano.
-Salí del trabajo antes y decidí venir para ayudarte. Hoy es una cena muy importante ¿no?
-¿No le habrás dicho a Alice?
-Te prometí que no lo haría.
-Bien.
-Creo que Alice está haciendo sufrir a Bella.
-No te pregunté nada.
-No finjas que no te importa.
-Tú mismo le dijiste a Alice que no abusara de ella en todo el tema de la moda. Hasta tú sabes que ella es diferente al resto de las chicas de su edad.
-Jamás mencioné que ella fuera diferente. Ella no es diferente de todas las mujeres que conozco. Además ella…
-Te saca de quicio. Ya nos dimos cuenta. ¿Pero eso no parece curioso? Tú nunca le diste tanta relevancia a una mujer ni siquiera de ese modo. Tú simplemente impones tu autoridad con tu mirada amenazante y las haces retroceder, porque no soportas que ninguna de ellas este cerca de ti. Las odias y las alejas, pero Bella es diferente y eso te molesta. Ella no huyó, se quedó aquí a cumplir su trabajo, te hizo frente y fuiste tú el que cediste. Quién sabe, Edward. Tal vez la llegada de Bella no fue tan mala. Tómalo como una forma de aprender a relacionar con personas ajenas a tu entorno.
-¿Y por qué entre tantas personas debo intentarlo con ella? –Respondo furioso, recordando la cantidad de peleas que hemos tenido desde que ella invadió mi espacio de un momento a otro. A veces siento deseos de encontrar alguna forma de callarla, es cierto desde hace años ninguna mujer se atreve a hablarme, y las que lo hacen acaban alejándose por temor. –¿Por qué debería confiar en Isabella?
-Algún día entenderás que no todas las mujeres son como…
Le dirijo una mirada de desagrado.
-¡NO LA NOMBRES!
Siento repulsión cada vez que pienso en esa mujer, el miedo quedó en el pasado. Pero él odio no desaparece.
-Lo siento. Lo siento mucho. Ella está pudriéndose en la cárcel, Edward. Pasaron muchos años. ¿Cuánto tiempo piensas seguir recluyéndote en ti mismo? Necesitas amigos, Edward. Salir, divertirte. Tener una vida normal. Ninguno de nosotros quiere que acabes…
-¿Solo? ¿Amargado?
-No, exactamente. No queremos que seas infeliz y acabes arrepintiéndote de todo aquello que no hiciste. No dejes que esa mujer o cualquiera de esas personas que te hicieron daño te arruinen la vida más de lo que lo hicieron. Dale un voto de confianza a esta chica. No la fastidies, ni la trates como a los demás. Bella es una buena persona y creo que te tiene demasiada paciencia, en su lugar me hubiera marchado.
-¿De verdad? Porque cada vez que discutimos, no parece que sea así. Estoy seguro que debe odiarme.
-No creo que ella sea capaz de odiar a alguien. Pienso que estás exagerando.
-¿Has venido aquí para hablar de Isabella o para ayudarme? Ya me está aburriendo que todos solo hablen de esto cuando vienen a verme. Si tanto la quieren, tómenla para ustedes. No me interesa. Me harían un favor, todo podría volver a la normalidad.
-Cierto, me he olvidado que al Señor Gruñón le gusta la soledad y a veces ni siquiera tolera a su propia familia. Lamento decirte que no puedo hacer nada al respecto, y aunque pudiera, no me gustaría tener como enemiga a mi propia esposa. No hay ninguna persona más peligrosa que Alice Cullen cuando las cosas no salen como espera.
-¿Y qué es lo que quiere en este caso?
-Dijiste que no querías que hablara de Bella, pero tú mismo lo estás haciendo. Si tanto la detestas, ignora a la chica y todo lo relacionado con ella. Pero viéndote así, no creo que sea el caso. Solamente te irrita la presencia de ella. Por favor, no digas que es solamente porque es mujer.
Por el modo en el que evade mi pregunta, esta debe ser otra cosa que Alice le pidió a Jasper que ocultara. Ese pequeño demonio con cuerpo de duende nunca actúa sin tener un plan formado en su cabeza. Pero ¿qué pretende con esa pobre niña? Decido ignorarlo por el momento.
Suspiro.
-¿Y si fuera por eso?
-Deberías empezar a cambiar tu forma de pensar porque no puedes seguir viviendo así.
Jasper tiene razón cuando dice que no es único motivo, aunque no lo pienso admitir frente a él. Isabella Swan siempre me desconcierta con sus actitudes, la mayor parte del tiempo es amable, pero también acabamos discutiendo. No puedo echarle completamente la culpa a ella, ya que de alguna forma la provoco, y viceversa. Si bien hace días que las cosas se han calmado un poco, mis sentimientos hacia ella no han cambiado, no me siento cómodo en su presencia y ella le debe pasar lo mismo. A veces cuando siento que puedo reaccionar de una manera negativa, solo me voy a habitación sin decirle nada. ¿Será que podremos convivir en paz durante estas semanas? Cada vez que está cerca, una parte de mí se altera. Nunca me pude acercar a una mujer que no fuera de mi familia y no sé cómo tratarlas. No me ha interesado particularmente, por eso estar conviviendo con una extraña bajo el mismo techo es completamente nuevo para mí. Ni siquiera creo que pueda confiar en ella todavía.
De todas formas, teniendo en cuenta lo cercanas que se volvieron, le comprara ropa, calzado y accesorios como para un año, y ella tendrá que aceptarlo aunque no quiera. El poder de persuasión de mi hermana no tiene límites. Jasper incluso dijo que su esposa la debe estar torturando. Tal vez sea bueno, si yo soy considerado el malo de la familia, mi hermana es miles de veces peor en otros aspectos. Tal vez no vuelva a trabajar conmigo después de pasar un día entero con Alice.
-¿Por qué estás sonriendo? Estoy hablando en serio.
¿Estaba sonriendo?
-Nada que te importe. Me voy a cambiar. Sírvete lo que quieras, hay comida en la heladera.
Horas más tarde estoy preparado para ir a la cena. Si todo sale bien, tendré que trabajar muy duro por los siguientes meses, pero valdrá la pena.
POV BELLA
No sé cómo terminé yendo de una tienda a otra con Alice. Es increíble que a ella le entretenga tanto esto, cuando yo me aburro casi al instante. Con la excusa de divertirnos me obliga a ponerme un montón de conjuntos, porque no soporta la idea de que su acompañante se quede simplemente sentada esperando esperándola aparecer. En los momentos que ella me estudia de pies a cabeza con los nuevos atuendos, me siento como un conejillo de indias. Ella insiste en comprármelos, sin embargo, yo no acepto, y ella deja de preguntar esas cosas luego de un rato.
-Ese vestido es perfecto para ti –comenta en uno de los últimos locales donde vamos.
Ella se ha pasado casi toda la mañana y parte de la tarde, dándome consejos de moda, explicándome como fueron confeccionadas las prendas, con que telas, e incluso de que estación del año son. Me sorprende que sepa tanto, a pesar de saber que se dedica a eso. Yo en cambio, me siento perdida y mareada.
-Sí, ya… ¿me lo puedo quitar?
-No, ese definitivamente te lo voy a comprar.
-Alice, aunque me compres ¿Qué tiene que ver eso con quitármelo o no?
-Tiene mucho que ver. Tengo una reserva en un restaurante dentro de dos horas y media. Quiero que lo lleves puesto.
-¿Una cena?
-¿Pensabas que la salida iba a terminar tan pronto? Ya que me hiciste el favor de acompañarme hoy aunque te resulte tedioso, haremos algo relajante y divertido para finalizar la noche. Aparte, te debes sentir muy estresada por estar con mi hermano gruñón toda la semana. Aprovecha que es tu día libre y libérate de toda esa tensión. Sin embargo, antes de cenar tendremos otra parada.
Pronto descubro que esa parada resulta ser centro de estética. Un hombre nos recibe con una gran sonrisa y se muestra feliz por ver a Alice nuevamente. Eso es hasta que fija su mirada en mí.
-¿Quién es esta bella joven que la acompaña?
-Es Isabella, por favor cuida de ella, es una gran amiga mía.
-Por supuesto.
Él también me sonríe.
-Bienvenida –dice tomando mi mano y besando el dorso de la misma. Lo miro sorprendida, ¿los hombre aún hacen eso hoy en día? Sonrío.
-Mucho gusto.
-Es tu primera vez aquí supongo, no recuerdo haberte visto.
-Definitivamente, sí.
-Oh, lo siento. Fui muy descortés. Mi nombre es Benjamín. Conozco a Alice desde muy pequeña.
-Íbamos a la escuela primaria y secundaria juntos, incluso –agrega Alice. –Éramos muy buenos amigos, en ese entonces.
-Pero estuvimos mucho tiempo sin vernos debido a la universidad y nuestras carreras. Hasta que volví aquí hace unos ¿tres años?
-Correcto.
Benjamín es bastante atractivo, es alto de piel morena, cabello oscuro y corto. Se viste formal, incluso se ve aún mejor con ese estilo casual, pero al mismo elegante.
-¿Cómo está esposa y tu hija?
-Ellas te echan de menos, sobre todo Chloe, anda preguntando por su querida tía. Deberías irnos a visitar a casa un día con Jasper.
-Dile que yo también la echo de menos. Prometo que en cuanto me desocupe de todos estos asuntos de la nueva campaña, iré a visitarlos.
-Debes estar muy estresada, solo faltan tres semanas.
-Ni te imaginas. Hasta le hemos pedido ayuda a Jasper y Emmett. Pobres. Pero cada vez que parece que queda poco y estamos bien, aparece otro problema y todo se complica, ya sea con los empleados o los proveedores. Hoy era mi único día libre en la semana.
-Y por eso están aquí.
-En parte, en realidad hoy tenemos una cena importante, quiero que en particular, conviertas a Bella, en otra persona.
-¿Cambio de look total?
Benjamín me mira de pies a cabeza, estudiándome detenidamente y luego su rostro se ilumina con una sonrisa radiante.
-Creo que tengo unas cuantas ideas. ¿Isabella?
-¿Sí?
-¿Podemos discutirlo arriba? Ya que Alice me lo pidió, me encargaré personalmente de ti.
-Pero… -miro a Alice -¿Qué hay de ti?
-Alice será atendida por Zafrina, una de las mejores estilistas aquí. No te preocupes. Sígueme.
-Te lo agradezco, Benji –dice Alice.
-El placer es todo mío.
Alice me rodea con su brazo y susurra en mi oído.
-Tranquila, lo vas adorar. No te dejaría que te atendiera cualquiera. Puedes ir con confianza.
-¿Por qué dijiste que es una cena importante? ¿Hace falta todo esto?
-Es por el lugar al que te voy a llevar. Lo siento, no puedo darte más información. Nos vemos en unas horas.
-Alice…
-Sé buena chica. Otro día te compensaré. Te prometo que saldremos donde tú quieras.
Alice me da la espalda y se aleja dando saltitos hasta detenerse frente a una chica con un bata, debe ser Zafrina.
-Sé que es complicada, Isabella. Pero esta es su forma de demostrar que quiere a alguien. Con el tiempo la entenderás.
Dirijo mi mirada a Benjamín.
-¿Qué quieres decir?
-Ella jamás hace estas cosas por alguien que no aprecia. Piensa que ayudándote a lucir más hermosa, está ofreciéndote todo lo que ella sabe y es capaz de hacer. Después de todo, este es su mundo.
-No lo había pensado de esa forma. Supongo que tienes razón.
Siendo ese el caso, le daré una oportunidad hoy, empezando por aceptar que su mejor amigo se ocupe de mí.
-En ese caso, acompáñame. No tenemos mucho tiempo.
Asiento y lo sigo.
